Momentos Antes.
Mientras He-Ro y los suyos estaban combatiendo lo mejor que podían al Rey Hiss, los hijos de Skeletor se encontraban en medio de su lucha, la cual, a pesar de ser dos contra una, de hecho estaba igualada gracias a las nuevas habilidades del Havoc de Keyle.
— ¿Que se siente que ya no seas el más poderoso de los tres, Malkyn? —Preguntaba Keyle en tono burlón tras bloquear con su espada imbuida en Havoc un corte de la Espada de los Antiguos dirigido a su pecho.
— No cuentes tus Navits antes de que nazcan, Keyle, nunca sale bien —Expreso Malkyn pateando a Keyle tras imbuir de magia su pierna derecha— ¿Cómo te esta yendo a ti, Keltra?
— ¡Estos bastardos vástagos de la Nigromancia son más resistentes de lo que aparentan! —Exclamo Keltra lidiando a duras penas con el embate de los Huesodontes gracias a sus invocaciones de seres animales de energía en forma de caleidoscopio.
— ¡Grave error el haber volteado! —Exclamo Keyle teletransportandose a escasos centímetros de su hermano.
Tras salir del humo verde que dejó su teletransportación, y antes de que Malkyn pudiera reaccionar, Keyle aprovecho para apuñalar su cara con su espada, solo para darse cuenta de que atacó a una ilusión cuando está se disipó al instante que la tocó. Tras unos segundos de consternación, Keyle encontró al verdadero Malkyn ayudando momentáneamente a Keltra con los Huesodontes.
— Creo que con eso he aflojado tu carga —Dijo Malkyn tras haber hecho trizas a quince de esas criaturas.
— Gracias, Malkyn —Dijo Keltra sonriendo.
— De nada.
— Son más tontos de lo que parecían, no hay forma de que eso baste para vencer a mis Huesodontes —Dijo Keyle chasqueando los dedos y haciendo que todos los Huesodontes destruidos volvieran a rearmarse como si nada hubiera pasado—. Suerte intentando destruir a mis guerreros invencibles.
— ¡Lo que faltaba, que sean indestructibles! —Exclamo Malkyn.
— ¡Supongo que es hora de probar mi nueva técnica! —Expreso Keltra con los ojos tornándose multicolorido mientras fusionaba sus animales en un único ser con forma de Quimera.
— Interesante —Reconoció Keyle para luego pensar—. «Aunque de nada servirá a menos que puedas separar el Havoc de sus huesos».
Y justo cuando pienso eso, la Quimera desató un masivo rayo de energía que vaporizó a uno de los Huesodontes hasta dejar solo cenizas libres de Havoc.
— Los odio —Expreso Keyle solo para que Malkyn se teletransportara detrás suyo y la arrojase contra una pared—. ¡En definitiva los odio!
Aunque nunca llegó a impactar, pues Keyle se volvió una nube de Havoc y simplemente se volvió a unir en el suelo.
— ¡Ya me han hartado lo suficiente, es hora de que sientan la magnitud de mi nuevo poder! —Exclamo Keyle usando el humo sobrante de su transformación para crear una tormenta concentrada dentro del Castillo Grayskull—. ¡Saluden a las zorras de sus madres cuando las encuentren en el Infierno!
La tormenta aumento progresivamente su magnitud en intensidad hasta volver el campo de visión de Malkyn y Keltra casi nulo, además de obviamente empezar a empujarlos hacia atrás mientras sentían como miles de cuchillas pequeñas estaban cortandolos.
— ¡Detenla ahora mismo! —Ordeno Keltra a su Quimera.
Está obedeció y empezó a preparar su disparo en dirección a la cabeza de Keyle cuando un masivo terremoto sacudió con mayor fuerza a Eternia que el anterior, interrumpiendo los hechizos de todos al caer estos de rodillas al suelo mientras se sentían como si fueran juguetes en una caja agitada por un niño inquieto y hasta arriba de azúcar.
— ¡¿Que demo…
— ¡Hiss lo logro, ese maldito hijo de perra lo consiguió! —Exclamo Keyle—. ¡Pobres idiotas, no podrán evitar lo que está a punto de ocurrir con Eternia, será mejor que disfruten de sus últimos días con vida!
Y tras decir eso se desvaneció en su propia tormenta sin dejar rastro.
— ¡Espera! —Grito Malkyn tratando de vano de llegar con ella.
— ¡Algo malo acaba de pasarle a los otros, debemos ir con ellos inmediatamente! —Le hizo ver Keltra.
— Tienes razón, ya lidiamos con ella en otra ocasión —Reconoció Malkyn.
Entonces los dos se subieron a la Quimera y fueron directo al Nexus.
A mitad del camino quedaron en la zona en donde las Sacerdotisas y los Espectros de Grayskull se estaban encargando de lo último de los Hombres Serpiente cuando el terremoto se intensificó y varias casi caen a su muerte de no haber sido por la rápida reacción de los hermanos.
— ¡Gracias! —Exclamo Salizi tras haber sido detenida en el aire por Malkyn.
— ¡Algo malo esta pasando en el Nexus, no solo la conexión de la Hechicera con todo a su alrededor se ha cortado, sino que también algo oscuro está sintiéndose con fuerza en aquella dirección! —Les informaba Khalia ayudando a Salizi a volver al suelo.
— Cierto, algo malo esta ocurriendo ahí —Dijo Keltra frotando sus manos en sus antebrazos en un intento de calentarlos tras sentir un escalofrío al ver la entrada al Nexus.
— Y lo peor es que ya me doy una idea de lo que es —Expreso Malkyn.
— Por favor, tengan cuidado —Dijo Khalia.
— No prometemos nada —Dijo Malkyn haciendo que la Quimera siguiera adelante y entrara al Nexus.
Nada más entrar sus preocupaciones se hicieron realidad, pues vieron a He-Ro siendo consumido por la Anti-Verdad mientras luchaba a muerte con el Rey Hiss.
— ¿¡Alguna idea de cómo sacarlo de ese estado!? —Preguntaba Malkyn mientras bajo de la Quimera junto a su hermana para liberar a los otros.
— En este punto lo único que lo mantiene luchando al tu por tu contra Hiss es ese estado, si lo sacamos del mismo lo más probable es que Hiss lo mate a el y luego a nosotros —Aseguraba Man-At-Arms.
— ¡Maldita sea! —Exclamo Teela.
— ¡Pienso matarlo, no merece vivir tras lo que ha hecho! —Gruñía Battle-Cat.
— ¡En cuento me liberé le voy a arrancar sus díez ojos! —Exclamo Battle-Bird.
— ¡Resiste por favor, Dare, no pierdas ante ese monstruo interno! —Le gritaba He-Man.
Pero He-Ro no lo escuchaba, tan sólo pensaba en acabar con el Rey Hiss y pintar las paredes del Castillo Grayskull con sus restos hechos papilla.
— ¡Quédate quieto! ¡¿No ves que te quiero matar?! —Grito He-Ro luego de que el Rey Hiss esquivara un corte descendente e hiciera retroceder a He-Ro de una patada.
— ¡Como si fuera a dejar que una aberración como tú me tocara! —Exclamo el Rey Hiss—. ¡Ahora muerete de una vez!
Una vez grito eso, procedió a lanzar docenas de disparos de energía venenosa en su contra de su báculo con la esperanza de que una le de y inyecte dicho veneno. Más He-Ro esquivo todas como si de Tortugas y Caracoles dirigiéndose contra el se tratasen, llegando rápidamente de regreso con el Rey Hiss, a quien lo propicio un fuerte corte ascendente que provocó una fea herida en la Serpiente inferior izquierda que conformaba su cuerpo, provocando que Hiss tuviera que retroceder para no ser dado por el corte descendente en diagonal que inmediatamente realizó.
— ¡Ese es mi chico! —Exclamo Teela.
— ¡Maldito! —Grito el Rey Hiss alzando su báculo para golpear a He-Ro en la cabeza solo para ser golpeado por un ataque de la Quimera de Malkyn y Keltra.
El ataque, el cual era más que capaz de desintegrar a casi cualquier cosa, no causó ni tan siguiera un rasguño al Rey Hiss, pero si levantó una cortina de humo que He-Ro aprovechó para intentar cortar una de las cabezas del Rey Hiss, lo que hizo que el mismo liberada un pulso sónico de energía que lanzó a He-Ro lejos y luego aplastó a la Quimera con telekinesis apretando su mano en un puño.
— ¡Mierda! —Expreso Man-At-Arms al ver eso—. ¿Es que acaso nada aparte de la Anti-Verdad lo puede dañar?
— Con que los hermanos que ella mencionó finalmente hacen acto de aparición, veo que son tan molestos como ella no para de afirmar —Expreso Hiss con una mirada inexpresiva pero que transmitía perfectamente lo que sentía hacia ellos.
Y justo antes de que siquiera pudieran pestañear, ya estaba intentando hacer lo mismo con ellos, pero Malkyn creo campos mágicos dentro de sus cuerpos que contrarrestaron la presión de sus cuerpos y evitó que fueran aplastados por la fuerza ejercida por el Rey Hiss.
Mientras Malkyn evitaba que fueran aplastados como un huevo al mismo tiempo que liberaba a los Amos, Hiss aprovecho y arrojo dos decenas de bolas de fuego en su contra.
Keltra reaccionó justo a tiempo y creo una cúpula caleidoscopica alrededor de todos los Amos del Universo ahí presentes, evitando así el ataque. El único que no fue cubierto fue He-Ro, quien se movió en el último segundo para atacar al Rey Hiss en un momento de distracción, logrando de esta manera darle un corto en la mejilla derecha, cosa que hizo enojar al monarca de los Hombres Serpiente y contestó con un revés que lanzó a He-Ro lejos, luego lo hizo acercarse a la fuerza con su magia para empalarlo con la punta inferior de su báculo.
— ¡Dare! —Gritaron los Amos del Universo segundos después de ser liberados por Malkyn.
Más He-Ro reaccionó a tiempo y se convirtió en sombras que atravesaron el báculo y al propio Hiss sin daño alguno, momento aprovechado por los Amos del Universo para atacar al Rey Hiss con la todo lo que tenían mientras Keltra liberada al resto, al tiempo que esto ocurría un reconstituido He-Ro lo atacaba por la espalda mientras se encontraba distraído por el, en última instancia, fútil ataque de los Amos.
Hiss, ya harto de todos ellos, lanzó un hechizo de luz que emitió luces intermitentes a tal velocidad que casi le provoca ataques epilépticos a quienes lo estaban mirando fijamente.
La mayoría no termino sufriendolo, pues cerraron los ojos en cuanto empezaron las luces, excepto He-Ro, quien empezó a convulsionar en el suelo con espuma saliendole de la boca, solo para que luego le siguiera otra vez el aura venenosa.
— He de reconocer su valor, Gars, pocos tienen el poder mágico para hacerme frente aunque sea un poco, casi se parecen al último Gar que me comí, ¿Como se llamaba? ah, si, Adi, la única diferencia es que ustedes son mucho más jóvenes, y con suerte más sabrosos —Revelo el Rey Hiss agarrando del cuello a los hermanos Gar.
— ¡No nos compares con ese infeliz! —Exclamo Keltra logrando de milagro el poder seguir hablando.
— No somos para nada como el autor intelectual de la traición que condenó a mi pueblo —Aseguro Malkyn a duras penas por el fuerte agarre de Hiss y el veneno.
— Conque aún no lo saben, que tierno, más de dos mil años y la verdad aún no sale a la luz, si que los Mamíferos son estúpidos —Se deleitaba al oír eso.
— ¿Que quieres decir?
— Yo soy el verdadero autor intelectual de la traición —Les reveló Hiss al oído—. Lidien con eso mientras son digeridos lentamente en mi estómago.
— ¡No! —Grito una medio muerta Hechicera poniendo sus manos en el Orbe de Grayskull y empezando a entonar un canto.
— ¿Que te crees que estás haciendo? —Pregunto Hiss atacandola con un disparo de su báculo.
Por fortuna el disparo no le dio gracias a He-Man arrancando un trozo del suelo con lo que le quedaba de energía, el cual lanzó y sirvió como escudo, dándole el tiempo suficiente a la Hechicera de terminar el conjuro que mandó al Rey Hiss fuera del Castillo Grayskull a un ubicación al azar en Eternia, segundos después la pobre cayó al suelo aún afectada por el veneno.
— ¡Mamá, Dare! —Grito Teela agarrando en sus brazos a su madre e hijo no importandole un comino que sintiera sus interiores arder cual brasa caliente por el aura venenosa del Rey Hiss—. ¡Esa maldita serpiente lo va a pagar!
— Al menos el está volviendo a la normalidad —Dijo Man-At-Arms viendo a He-Ro volver en si.
— Pero por desgracia no logramos detenerlo, las Tres Torres han sido levantadas, y no me quiero ni imaginar lo que se vendrá con eso —Expreso He-Man viendo más de cerca el estado de He-Ro y la Hechicera.
— No… llores… sobre la… le…che derramada, Adam, ya… lo hecho, hecho… está —Dijo la Hechicera tosiendo entre palabras—, Ahora debemos… enfocarnos… en que ninguno de… nuestros enemigos tenga acceso a la Torre… Central, de lo contrario… las consecuen…cias serían…
La toz de la Hechicera empeoró tanto que empezó a toser sangre mezclada con el verde veneno de Hiss.
— ¡Mamá! —Grito angustiada Teela.
— ¿¡Tienes algún antídoto, Duncan!? —Preguntaba He-Man.
— ¡Tengo varios, pero ninguno serviría para el veneno de los Hombres Serpiente! —Respondía Man-At-Arms.
— Entre las tropas afuera hay curanderos de la recientemente resucitada Orden de Karramani, si los traemos aquí es posible que puedan hacer algo —Revelo Malkyn.
— ¿Entonces a qué estás esperando? ¡Ve por ellos ahora! —Ordeno He-Man.
Mientras Malkyn iba por los curanderos, el Rey Hiss se materializaba encima de la lava de un volcán, al cual inevitablemente cayó. En circunstancias normales, cualquier ser vivo ya habría muerto incendiado antes de siquiera entrar en contacto con la lava, y al entrar en contacto se habría hecho cenizas al instante, más Hiss no era ningún caso normal, pues su magia lo protegió y al cabo de unos minutos salió de la lava únicamente con su capa exterior de piel carbonizada, la cual rápidamente se arrancó dejando al descubierto la capa de piel intacta de abajo.
— Espero que mi veneno le provoque una muerte lenta y agónica a esa maldita —Dijo el Rey Hiss tratando de mantener la compostura—. De todas maneras no importa, logré mi objetivo, ahora es tiempo de recuperar la Torre Viper.
Varias horas después.
Tras una larga batalla, las fuerzas Eternianas lograron expulsar a los Hombres Serpiente del Castillo Grayskull, aunque a costa de varias bajas entre sus filas. Y sin embargo eso no era nada con lo que se venía, pues el resurgir de las Tres Torres no había pasado desapercibido para absolutamente nadie, y más pronto que tarde todas las facciones, desde la Horda del Mal hasta la Legión del Caos, se estaban preparando en consecuencia para lo inevitable.
En cuanto a los Amos del Universo, estos volvieron rápidamente a Ciudad Grayskull para reagruparse y planear los futuros movimientos. Aunque Teela no los acompañó, pues decidió quedarse en el Castillo Grayskull a cuidar a su envenenada madre.
Adam quería quedarse con ella, pero sus responsabilidades como Rey lo obligaban a volver a atender a su pueblo tras el terremoto.
— ¡Maldita sea! la destrucción fue peor de lo que supuse —Dijo Adam viendo el estado de Ciudad Grayskull.
— Las cosas tampoco están bien por aquí —Decía Dakon comunicándose desde Vaderia mediante un proyector holográfico—, esto hace ver a la destrucción provocada por Keyle y Mantenna como unos simples desórdenes hecho por niños malcriados en un parque público.
— ¡Adam, por favor dime! ¿¡Como se encuentra Valen!? —Suplicaba saber Maran.
— Valen esta a salvo, lo estoy viendo en este mismo instante ayudando a varias personas heridas, descuida, no tiene ni un rasguño —Respondió Adam.
— ¡Gracias a la Diosa! —Exclamo aliviada.
— ¿Que es lo que vamos a hacer ahora? —Quería saber Dakon.
— Es obvio, bajo ninguna circunstancia debemos permitir que ninguno de ellos tome control de la Torre Central, de lo contrario estamos condenados, por eso debemos prepararnos para partir lo más pronto posible —Contesto Adam.
— Entiendo, veremos lo que podemos hacer para mandarte refuerzos para la campaña, aunque no sé cuánto podremos ayudar —Dijo Maran.
— Se los agradezco mucho —Dijo Adam haciéndoles una reverencia.
— Para que están los amigos, solo recuerda mantener a Valen a salvo y regresarlo en cuanto puedas —Dijo Dakon.
— Así lo haré —Prometió Adam.
Poco después los demás Reyes se conectaron para trazar el plan de acción. Y mientras eso ocurría, Dare, quien estaba sentado en un pilar caído al fondo viendo la Espada del Poder cabizbajo, no podía hacer otra cosa que sentirse como basura por haber cedido a la Anti-Verdad, pues de no haber sido por el último ataque del Rey Hiss era bastante probable que hubiera terminado consumido por la misma y atacado a su familia.
— Debo ser el peor portador de esta espada hasta la fecha —Susurraba Dare—. Maldita sea, si no hubiese quedado fuera de combate sabrán los Antiguos que hubiera hecho, puede que al final Finn tenga razón.
— ¿Y ese pesimismo a que viene? —Preguntaba Me-Log acercándose—, créeme, no te queda para nada.
— Falle en mi promesa y volví a ceder a la Anti-Verdad —Respondió Dare.
— ¿Acaso mataste a algún aliado? —Pregunto Me-Log.
— No.
— ¿Heriste a alguien inocente?
— No.
— ¿Acaso insultaste a alguien?
— Solo al Rey Hiss —Contesto Dare frotando su nuca algo avergonzado por como estaba quedando frente a Me-Log.
— ¿Entonces por qué te mortificas tanto? —Quería saber Me-Log.
— ¡Porque no dañe a nadie inocente simplemente porque Hiss me incapacitó provocándome un ataque de epilepsia, de lo contrario habría atacado a mi familia una vez la Hechicera lo mandó lejos! —Explico llevando sus manos a la cara mientras tenía la cabeza baja—. Soy una bomba de tiempo que puede estallar en cualquier minuto, en cualquier momento se me puede zafar un tornillo y alguien morirá.
— Pero no lo hiciste, y dudo completamente que vayas a hacerlo, lo que significa que no tienes nada de que arrepentirte ni lamentarte —Aseguro Me-Log sentándose a su lado.
— ¿Tú crees? —Pregunto Dare.
— Absolutamente, así que levanta tu trasero y pon la frente en alto, que ahora mismo tu gente necesita más que nunca a el Campeón de Grayskull —Le hizo ver Me-Log agarrando la Espada del Poder y alzandola en alto—, esta espada es un símbolo de pacificación y esperanza para la gente, lo que significa que quien la porte también lo es, lo que esa cosa te haga a ratos no significa nada, tus acciones cuando eso no pasa, si, y eso es lo único que importa.
— Si, supongo que tienes razón, bajaría la moral de la gente el que me vean así —Dijo Dare riendo suavemente mientras se levantaba—. Gracias.
— No hay de que, para algo me tienes a tu lado —Dijo Me-Log enrollando su brazo en el cuello de Dare y procediendo a frotar su cabeza—. Avísame si vuelves a culparte de estupideces, siempre será un placer animarte.
— Pero una pregunta, ¿Y esta sabía Me-Log de dónde salió? —Preguntaba Dare haciendo lo mismo mientras sonreía—, ¿Por que tu respuesta no fue darme en la cara con el lado plano de mi espada?
— ¡Ya ves, hay más en mi de lo que se ve a simple vista! —Exclamo Me-Log safandose del agarro de Dare y contraatacando con una llave de lucha libre.
A lo lejos los dos eran vistos por Kay-La, quien estaba llegando para animar a Dare, pero al ver que fue innecesario, solo los miro sonriendo y se fue a ayudar a los heridos.
— ¿Que esta pasando aquí entre ustedes? ¿Y por qué no estamos involucrados? —Preguntaba Valen enmiscuyendose como vieja chismosa acompañado de Andras y Finn.
— Nada importante, solo estaba subiendole el ánimo a este de aquí —Respondió Me-Log frotando con su puño el cabello de Dare.
— Por cierto, oí lo que casi les pasa, me alegra ver que salieron ilesos —Decía Dare mientras Me-Log lo soltaba.
— Yo casi no la cuento, de no ser por la abuela Marlena hubiera muerto en ese instante —Revelaba Finn.
— Ya me imagino el horror de aquello —Expreso Dare de forma genuina.
— Si, ví mi vida pasar frente a mis ojos, fue horrible —Contaba Finn frotando su brazo derecho.
— Vaya, si que luces bastante como ella, aunque con más cicatrices —Dijo Entrapta una vez su mosca robot se fijó en Dare.
— Hey, te recuerdo, te vi en los recuerdos de Finn gritando cuando abrieron un agujero en el pecho de su Hordak —Dijo Dare.
— Si, eso fue horrible, casi lo pierdo —Decía ella frotándose ambos brazos por los escalofríos de recordar eso—, ¡Pero afortunadamente sobrevivió!
— Bien por ti —Expreso Dare—, aunque no creo que pueda decir lo mismo de varios aquel día.
— Si, se perdieron muchas vidas en el asalto —Contaba Finn—. Esos bárbaros fueron infinitamente más brutales que la campaña conquista de nuestro Hordak o la invasión de Horde Prime.
— ¿Podrías repetir lo último? —Preguntaba Dare.
— ¿La invasión de Horde Prime? Bueno, verás, eso comenzó cuando…
— No, no eso, sino lo que dijiste justo antes de eso —Especificaba Dare.
— Ah, la campaña de conquista de nuestro Hordak, claro, de eso hay MUUUUUCHO que contar —Afirmaba Finn.
Un resumen de la historia más tarde.
— Okay, solo tengo una pregunta después de aprender todo esto, ¿Por qué alguien que inicio cruentas décadas de guerra, destruyó innumerables aldeas, devastó reinos enteros, dejo huérfanos a miles de niños, secuestro y les lavo el cerebro a dichos niños para usarlos de niños soldados que repetirían el mismo ciclo vicioso una y otra vez, fue perdonado tan fácilmente y solo teniendo que hacer servicio comunitario como castigo? —Quería saber un consternado Dare juntando los dedos de sus dos manos entre si frente a su cara.
Y la consternación de Dare sería mayor si Finn no hubiera omitido intencionalmente el papel de Catra en todo el asunto, sobretodo cuando casi destruye la realidad en la que vivían.
—Seeeeh, aquí ya lo hubieran ejecutado por sus crímenes —Afirmaba Valen.
— El solo destruir una única aldea ya lo haría merecedor de ser colgado —Aseguraba Andras.
— Es cierto que hizo muchas cosas mal, pero deben entender, lo hizo por una razón —Trataba de explicar Entrapta.
Otro resúmen más tarde.
— ¿Entonces me estás diciendo que un tirano belicista que provocó sabran los Antiguos cuantas desgracias, tiene un pase libre de sus acciones solo por su orígen y pasado, pero en cambio yo soy una abominación que merece lo peor por el unico crímen de existir?, que te tengo que recordar que yo ni existía aún cuando Caos absorbio una parte de tu Madre Adora y la totalidad de mi padre Jeoff. ¿No ven lo injusto y doblemoralista que es eso? —Quería saber Dare intentando darle sentido a lo que le habían contado.
— Tiene un punto y lo saben —Decía Me-Log.
Finn no supo que responder y solo pudo frotarse uno de sus brazos con la cabeza baja.
— Entrapta, ayúdame —Pidió Finn solo para ver qué Entrapta ya no estaba frente a la pantalla y no se veía por ningún lado—. ¿Entrapta? ¿A dónde se fue?
— Se fue hace como siete minutos, ¿Encerio no te diste cuenta? —Preguntaba Dare haciendo que Finn se sonroje de la vergüenza.
— Lo siento por eso, es que había olvidado contarle a tus madres de que estás bien y me acordé de golpe —Explicaba Entrapta volviendo a entrar a su laboratorio—, estarán aquí dentro de nada.
— ¡Por fin! ¡Habrán estado muertas de la preocupación! —Exclamaba Finn mientras Dare deseaba ser tragado por la tierra.
— ¡¿En dónde está mi bebé?! ¿¡Acaso le ha pasado algo malo!? —Exigía saber Adora entrando al laboratorio.
— ¡Cómo haya sido ese el caso aquí de derrama sangre! —Exclamo Catra.
Nada más entraron ellas y Dare y amigos de inmediato se fueron de ahí antes de que los pudieran ver.
— ¡Finn, gracias a los cielos, estás bien! ¡Dinos por favor que ha pasado! —Suplicaba saber Adora a punto de romper en lágrimas.
— Deja de lloriquear, te vez patética —Le dijo Catra—. Pero si, dinos que te paso, Finn.
— Ay, vaya, ¿Por dónde empiezo? —Se preguntaba Finn antes de decidir lo siguiente —. Creo que lo mejor es que Mamá Adora primero conozca a ciertas personas importantes.
— ¿Personas importantes? ¿De quienes estás hablando? —Quería saber Adora antes de percatarse de como estaba el fondo detrás de Finn—. ¿Por qué hay tantos escombros detrás de ti?
— Ah, eso, si, verás, el planeta entero fue azotado por un masivo terremoto que dejó todo destrozado, de no haber sido por aquel a quien llaman Moss-Man la destrucción hubiera sido muchísimo peor —Revelaba Finn.
— ¡Dime qué no te paso nada malo! —Exclamaba Adora.
«¡No le digas que casi mueres, No le digas que casi mueres, No le digas que casi mueres!», Pensaba Finn—. Afortunadamente no, yo fui de los afortunados que salió bien parado, aunque lamentablemente no puedo decir lo mismo de mucha gente.
— No sé cómo reaccionar a eso —Expreso Adora feliz por el bienestar de Finn pero triste de que haya gente sufriendo.
— Finn sigue con vida, eso es lo único que importa, no se ni por qué te preocupas tanto por desconocidos de otro planeta —Dijo Catra—. De todas formas, ¿Quienes son esos que Adora debe conocer?
—Síganme, las guíare con el más cercano —Dijo Finn empezando a dirigirse hacia Adam.
Durante el trayecto Adora y Catra pudieron ver de mejor manera los estragos causados por el terremoto y ser testigos de las horribles consecuencias para la gente de bien.
— ¿Todo eso causado por un solo terremoto? —Decía Adora.
— No cualquier terremoto, sino que fue el primer terremoto en la historia de su planeta, su gente ni sabía que eran hasta este evento —Les revelaba Entrapta.
— ¿Cómo es eso posible? ¿Cómo un planeta puede no tener actividad tectónica? —Quería saber Catra.
— ¡Eso es lo interesante, no lo sé, es un completo misterio que escapa a mi entendimiento! —Exclamo Entrapta—. Ah, parece que ya estamos donde Finn quería.
— Disculpa, ¿Tienes un momento? —Preguntaba Finn.
— Ahora no, Finn, que estoy ocupado —Contesto Adam sin siquiera voltearse por estar centrado en los demás reyes y en un mapa holográfico de Eternia—. Si vemos detalladamente notaremos que la torre más cercana se sería la Torre Grayskull, por lo que esa debe ser la primera en la que debemos concentrarnos para evitar que caiga en manos enemigas.
— ¿Dijo Torre Grayskull? —Pregunto Adora.
— Por favor, es muy importante, se trata de alguien que debes conocer —Explicaba Finn.
— ¿Quien puede ser más importante que planificar la defensa de nuestra gente? —Pregunto Adam volteandose y viendo al instante a su hermana largo tiempo perdida—. ¡Oh por la Diosa! ¡Adana!
— ¿Quien? —Quiso saber Adora—, ¿Quien es Adana?
