Apenas y pasaron unos pocos minutos desde que Adam vio a Adora y en todo ese tiempo el no apartó la vista de la pantalla excepto para hablar momentáneamente con Finn. Lo raro es que no llamo a nadie de la familia ni reveló su parentesco, cosa que Dare, quien por obvios motivos lo miraba a la distancia sentado en lo que antes era la pared de una casa y ahora no era más que un simple muro luego de que el resto de la vivienda fuera destruida, miraba extrañado.
— Preguntaría el por qué no estás con el, pero la pregunta sería demasiado estúpida al saber ya la respuesta, ¿Quieres hablar de eso? —Preguntaba Me-Log.
— No tengo nada que decir sobre ella, ya quedó muy claro que no quiere siquiera recordar que existo, lo que salga de este encuentro no me incumbe —Contesto Dare sin apartar la vista de su tío y de Finn.
— Permíteme dudar, si ese fuera el caso no estarías viendo esa escena tan fijamente como esperando que ocurra algo, claramente quieres saber que va a ocurrir —Lo notaba rápidamente un recién llegado Craven.
— ¿Podemos hablar de otra cosa, por favor? —Pedía Dare.
— ¡Nah, no vas a cambiar el tema de conversación! —Le dejaba en claro Craven picoteandole la cabeza.
— Además no hay otra cosa de que hablar, ¿O que? ¿Acaso quieres hablar sobre… ¿Ustedes también lo oyeron? —Quería saber Me-Log en alerta.
— Si, es difícil no oírlo —Contestaba Craven.
— Si, lo mismo digo , ¡Esos bastardos aprovecharon para intentar escapar! —Exclamo Dare con espada en mano y listo para transformarse—. ¿Quieren acompañarme a patear los traseros de los Guerreros Malvados?
— Creí que nunca lo pedirías —Respondió Me-Log agarrando su arco lista para la batalla.
— ¡A patear traseros de malos sea dicho! —Exclamo Craven.
Una transformación más tarde y He-Ro, Battle-Bird y Me-Log llegaron a la zona de dónde provenía el ruido, encontrando a Beast-Man y Karg tratando de encender un Battle-Ram tras haber matado a los Guardias Reales que lo vigilaban.
— Ya planeaba darles la paliza de su vida, pero con esto que han hecho me estoy debatiendo sobre si matarlos o no —Les dijo He-Ro aterrizando frente a ellos.
— No lo dudes mucho, que luego escapan —Le decía Me-Log montando a Battle-Bird apuntando a la cabeza de Beast-Man.
— Cierto, primero los apaleas, luego decides su destino —Le decía Battle-Bird.
— Supongo que tienen razón, aunque de todas formas pienso disfrutar esto —Dijo He-Ro tronando sus nudillos y su cuello.
— ¡Tu, pedazo de mierda! ¿Por qué tenías que aparecer? —Se preguntaba Beast-Man.
— ¡Que importa, tenemos que huir de una vez! solo controla a los animales de aquí y úsalos como distracción —Le ordenaba Karg.
— Ojalá pudiera —Expreso Beast-Man para sorpresa de Karg.
— ¿Que quieres decir? —Preguntaba Karg con voz temblorosa.
— Que perdieron su mejor oportunidad de escapar, si que apesta ser ustedes —Se burlaba He-Ro antes de arrojarse contra ellos.
Sabiendo muy bien que su fuerza no era nada comparada a la de He-Ro, y que, incluso alguien como Beast-Man sabía que atacar a He-Ro de frente era una estupidez suicida, razón por la cual en cambio agarro el Battle-Ram y lo arrojo hacia nuestro héroe sabiendo muy bien que lo destruiría en segundos, más al hacerlo ganó preciosos segundos que uso para agarrar a Karg y alejarse lo más que pudiera de He-Ro, incluso si eso significaba que se le clavaran las flechas soltadas por Me-Log, que de todos modos no pudieron atravesar del todo su gruesa piel.
— ¡Idiota, destruiste nuestro único medio de escape! —Le recriminó Karg.
— ¡De nada iba a servir con el tan cerca! —Se defendió Beast-Man.
— ¡Y sigue sin servirles! —Exclamaba He-Ro entre risas saliendo del humo e iniciando la persecución—. ¡Gracias por darme algo en lo que pensar que no sea dramas familiares, no saben cómo necesitaba esto!
En cosa de segundos He-Ro se encontraba a la caza de los Guerreros Malvados como un depredador a su presa por toda la ciudad, no dejando que ganen distancia y dejando bien en claro de que no tienen escapatoria.
Al mismo tiempo Me-Log los seguía de cerca a lomos de Battle-Bird tratando de darle en el ojo a Beast-Man con sus flechas.
— ¡Maldita zorra! —Grito Karg cuando una flecha casi le da a el por accidente.
Naturalmente Me-Log oyó ese insulto, e inmediatamente le disparó una flecha en el hombro derecho como retribución.
— Así aprenderás, depravado pedazo de mierda —Dijo Me-Log escupiendo del asco que le producía Karg.
— ¿Y ese insulto a que vino? —Le preguntaba Battle-Bird.
— Escuché por terceros lo que este engendro intento hacerle a la Teniente Andra, y créeme, se merece todo eso y más —Afirmaba Me-Log disparándole otra flecha y disfrutando de sus gritos.
— ¡Vamos a morir aquí! —Exclamaba Karg aceptando lo que a todas luces parecía lo inevitable.
— ¡Maldita sea! —Exclamo Beast-Man al ver que He-Ro ya los había alcanzado y estaba centímetros de ellos.
En ese mismo instante, justo cuando He-Ro iba a acertar un corte en Beast-Man, la sombra se puso en medio de los dos y un brillo rojo hizo que He-Ro retrocediera en el acto. Una vez la sombra tomo forma se reveló que se trataba de Ninjor.
— Parece que ella tenía razón, el terremoto los libero, tienen suerte de que ella me mandará a corroborarlo, de lo contrario no la hubieran contado —Expresaba Ninjor sin apartar la vista de He-Ro.
— ¡Genial, lo que faltaba, tu! —Exclamo indignado He-Ro—. Tienes mucho valor para volver aquí luego de lo que te hizo Slamurai, ¿O que? ¿Acaso quieres que el termine lo que empezó?
— Con que te crees muy gracioso —Dijo Ninjor haciendo sonar el brazo metálico que reemplazo al cortado por Slamurai—, creeme cuando te digo que uno de estos días te vas a tragar tus palabras. Pero no será hoy, hoy estoy ocupado salvando a estos dos idiotas.
Entonces arrojo una bomba de humo al piso y se fugó con Beast-Man y Karg transformado en sombra viviente.
— ¡Idiota, yo soy capaz de detectar las sombras, no hay forma de que escapes de mi! —Exclamo He-Ro saltando para subirse a lomos de Battle-Bird—. ¡No hay tiempo que perder, no podemos permitir que escapen!
— ¡Entendido! —Exclamaron los dos iniciando nuevamente la persecución.
Una vez la persecución se reanudó Battle-Bird tuvo que volar lo más rápido posible para seguirle el ritmo a Ninjor hecho sombra al mismo tiempo que tenía que estar atento a dónde apuntaba He-Ro con su espada para no perderle de vista.
En cuanto a Ninjor, este se estaba dirigiendo hacia el Roton en el que llegó, pero el peso de Beast-Man y Karg (Sobre todo Beast-Man) lo estaba relantizando, siendo la razón por la que Battle-Bird podía seguirle el ritmo aún teniendo que lidiar con el peso de He-Ro y Me-Log.
— ¡Consejo para cuando volvamos a la Montaña Serpiente, adelgacen! —Exclamo Ninjor a duras penas llevando a los dos a cuestas.
— ¿La Montaña Serpiente? ¿Por qué iríamos para allá, que paso con el Palacio de Anwat Gar? —Quería saber Karg.
— Lo perdimos luego de una puñalada por la espalda de nuestras tropas, o mejor dicho las tropas de los hermanos traidores de Keyle —Respondió Ninjor.
— ¡¿Que carajos?! —Exclamo Karg.
— ¡Tiene que ser una broma, Skele-Gar nunca nos traicionaría! —Afirmo Beast-Man.
— Lamentablemente no lo es, y la cosa solo está a nada de empeorar —Dijo Ninjor empezando a ver su Roton—. Menos mal, ya me estaba cansando de cargarlos.
Entonces procedió a arrojarlos en pleno vuelo con una precisión total que logro hacer que cayeran en el asiento de atrás mientras el se subía al asiento del piloto, no sin antes usar su velocidad carente de peso extra para arrojar múltiples bombas entre los Amos del Universo y ellos, permitiéndole elevar el Roton e irse de ahí lo más rápido posible.
— ¡No pienses que podrán huir así sin más! —Exclamo He-Ro—, ¡No pierdas de vista ese Roton, Battle-Bird!
En cosa de nada Battle-Bird ya estaba persiguiendo al Roton fuera de la ciudad, alejándose cada vez más de ella mientras Ninjor llevaba la máquina a su límite para alejarse de ellos, todo mientras ninguno de ellos notaba que algo los estaba viendo desde uno de los pocos edificios que no colapso por el terremoto.
— Interesante, tal parece que si valió la pena venir hasta aquí —Dijo procediendo a seguirles.
— ¡Encárgate tu de pilotear, tengo que deshacerme de estos infelices! —Exclamo Ninjor sacando su arco y dejando a Karg a cargo del Roton—. Veamos cuánto duran contra esto.
— ¡Oh, por favor, no me hagas reír, tu no eres nada comparada a mi en habilidad con el arco y flecha!—. Se jactaba Me-Log luego de detener las flechas de Ninjor en pleno vuelo con las suyas propias.
— ¡Maldita! —Exclamo Ninjor.
— ¿Crees que puedas darle en la cabeza? —Quería saber He-Ro.
— La duda hasta ofende, Dare —Expreso Me-Log lista para dejarle un nuevo agujero justo en medio de los ojos.
La flecha le dio justo en medio, pero Ninjor solo tuvo que volverse una sombra para que la misma le atravesará sin causar ningún daño y pasará de largo.
— Idiotas —Dijo Ninjor llevando su mano a su frente de la frustración al darse cuenta de que habían olvidado que el podía hacer eso a pesar de haberlo visto hace tan solo unos minutos—, Tenían que ser unos salvajes sacados de los bosques y junglas.
— ¡Hey! —Exclamaron con indignación los dos (Y por alguna razón, también Beast-Man) al mismo tiempo.
— ¿Y tu por qué te ofendes? —Quería saber Ninjor.
— ¡Yo provengo de una jungla! ¡La misma jungla que ella! —Le reveló Beast-Man.
— ¡Ni que te estuviera incluyendo en ese insulto, en ningún momento te insulte! —Aunque si pensaba eso.
Aprovechando la discusión, Me-Log volvió a disparar una flecha, esta vez apuntando al panel de control del Roton para hacerlo caer.
— ¿No adoras cuando la estupidez de tus enemigos te da la victoria? —Preguntaba Me-Log sonriendo al ver cómo el disparo anterior logro el cometido de distraer a Ninjor.
— Como no tienes idea —Respondía He-Ro viéndolos caer—. Con suerte la caída los incapacitara y podremos recapturarlos.
Al descender al suelo pudieron ver cómo Ninjor intentaba arrastrarse sin éxito de debajo del Roton, Beast-Man estaba tirado en el suelo con su fea cara besando el mismo y Karg se hallaba inconsciente sobre las ramas de un árbol cercano.
— Lo has notado, ¿Verdad? —Preguntaba Me-Log apuntando a Ninjor.
— Si, es bastante obvio —Respondió He-Ro—, lo bueno es que eso nos facilitara mucho las cosas.
Una vez bajaron, He-Ro procedió a levantar el Roton con una sola mano y comprobó lo que habían asumido, Ninjor se había roto las piernas.
— Primero tu ojo, luego el brazo, y ahora esto, que mala suerte has tenido últimamente —Decía en tono burlón He-Ro.
— ¡Ni el más horrible de los infiernos proporcionará suficiente castigo para ustedes, malditos! —Exclamo Ninjor impotente.
— Ya, ya, ahorra tus fuerzas para cuando te entreguemos a Slamurai, que estarás más que feliz de verte —Decía He-Ro agarrándolo del brazo derecho y empezando a arrastrarlo por el suelo.
— ¡Hijos de puta! —Exclamo Ninjor.
Entonces los Amos se detuvieron al oír como algo se acercaba, e incluso Ninjor cerro la boca al presentir que algo malo estaba por ocurrir.
— ¿Que es esta horrible sensación? —Quería saber Me-Log estremeciéndose por unos escalofríos repentinos que incluso He-Ro sentía.
— Tengo un mal presentimiento acerca de esto —Dijo He-Ro soltando a Ninjor y preparando su espada.
De pronto una espesa niebla de color púrpura se manifestó a su alrededor, y de ella emergieron dos figuras que ellos nunca antes habían visto, los Legionarios del Caos: Clitio y Efial.
— Tal parece que no nos equivocamos al venir a investigar la fuente de ese ruido —Decía Efial sonriendo al ver la Espada del Poder.
— El Rey Helltor estará encantado si le traemos esa espada y a su portador —Dijo Clitio—. Me harías el favor de prepararlos para el viaje.
— ¡Con gusto! —Acepto Efial activando su mirada petrificadora que se mostraba con sus ojos brillando intensamente de color amarillo.
Todos ahí presente sintieron instintivamente el peligro inmediato y en el acto cerraron los ojos o miraron a otro lado, y sin embargo todavía sentían la presión de la vista de Efial sobre su carne que parecía entumecerse.
— ¡Hacer algo tan simple no los va a salvar! —Grito Efial preparando sus garras.
— ¡Espera, Efial! —Trato en vano Clitio de detenerlo tras notar como He-Ro y Me-Log actuaban como si no poder ver no fuera un problema para ellos.
Más su ataque fue infructuoso gracias a los super sentidos de He-Ro, quien de un revés lo mando volando lejos mientras rebotaba contra el suelo como si de una pelota se tratase antes de chocar contra una roca, la cual se partió al impacto.
— Ya se me hacía raro su comportamiento, con que súper sentidos, menuda molestia con la que lidiar, aunque no imposible —Dijo Clitio empezando a emanar Havoc de sus manos—. Voy a terminar esto de una vez y a llevarlos con mi señor, aunque tengan que rearmarlos cuando lleguen.
Entonces aplaudió, formando una onda expansiva que partía en pedazos todo lo que tocaba, con la particularidad de que los trozos de los seres vivos resultantes seguían vivos tras el corte, como si no hubieran sido separados entre si, tal como en el caso de un ave que estaba volando demasiado cerca para su propio bien.
Con esa cosa cada vez más cerca, He-Ro reaccionó rápidamente y levanto un campo de fuerza con la Espada del Poder alrededor de los Amos del Universo y los Guerreros Malvados y la reforzo con su Umbramancia.
— Nada mal, hace mucho que no tengo un duelo de magos —Dijo Clitio frotando su mentón.
— ¡Hey, cuidado idiota, que casi me conviertes en un rompecabezas Speleano! —Le recriminó Efial tras haberse alejado lo más que pudo y casi ser golpeado por la onda expansiva—. ¡A la próxima recuerda que estoy aquí antes de lanzar tus mierdas!
— No es como si eso hubiese sido una tragedia —Murmuro Clitio.
— ¡Te escuché, animal! ¡Ya verás cuando te ponga las manos encima! —Exclamo Efial.
— ¿Habrá algún grupo de villanos cuyos integrantes no se odien? —Se preguntaba He-Ro.
— Dejarían de serlo si ese fuera el caso —Contesto Me-Log—. Pero dejando eso de un lado, ¿Cómo vamos a lidiar con los poderes de ese tipo?
— Creo que se me acaba de ocurrir algo —Dijo He-Ro tras ver qué el intento de manipular la forma y tamaño de su campo de fuerza con su Umbramancia fue efectivo.
— Haber si así te callas un rato —Dijo Clitio tras haber borrado la boca de Efial—. Ahora a ver, ¿En qué me quedé con ustedes?
En ese mismo instante fue golpeado en la cara por Me-Log usando su arco como garrote, seguido por He-Ro lanzándose desde arriba de los aires a lomos de Battle-Bird en un intento de cortarlo por la mitad.
Al verde en peligro, Clitio repitió su hechizo aprovechando su cercanía, solo para que no sirviera de nada, todo gracias a qué He-Ro había comprimido su campo de fuerza en algo que se ajustaba a sus cuerpos de la misma manera en que funciona una armadura.
— ¡Tendrás que idearte algo nuevo, idiota! —Exclamo He-Ro realizando realizando un corte ascendente.
Clitio se protegió con un campo de fuerza propio, más el impacto lo rompió y lo mando a volar por los aires, momento en el que fue agarrado de los hombros por Battle-Bird, quien se elevó aún más para luego arrojarlo y que la gravedad hiciera lo suyo.
— ¡Bestia tonta! ¿Acaso eres incapaz de comprender que yo soy un Hechice…
En ese mismo instante fue golpeado por una flecha de Me-Log en el costado de su abdomen para luego ser enredado por el látigo de energía de He-Ro, quien en el acto jalo a Clitio con toda su fuerza hacia abajo para que su cara besara el suelo.
— ¡¿Que acaso no piensas ayudarme!? —Quería saber Clitio.
Efial tan solo apunto con una de sus manos a su inexistente boca mientras que con la otra le hizo una seña ofensiva que dejaba en claro lo que pensaba sobre el.
— ¡Está bien, te devuelvo tu boca, pero ayudame, maldita sea! —Exclamaba Clitio mientras He-Ro empezaba a balancear su espada para hacer que el chocará contra todo lo que estuviera al alcance.
Con su boca restaurada, Efial no tardo nada en ponerse justo enfrente para intentar petrificarlos, lo cual no sirvió de mucho gracias a los campos de fuerza, al menos hasta que Efial llevo sus poderes al límite, momento que logro atravesar dichos campos como si de coladores se tratasen, llevando a qué las extremidades de los tres se entumieran tanto que les dificultara moverse.
— ¡Apresúrate, no puedo mantener esto indefinidamente! —Exclamaba Efial sintiendo que sus vasos sanguíneos oculares estaban por explotar en cualquier segundo.
Aprovechando que He-Ro ya no estaba ejerciendo fuerza sobre el, Clitio se las arreglo para liberarse del agarre y procedió a invocar calaveras de Havoc que descendieron sobre los Amos del Universo, mordiendo sus extremidades y generando cadenas que su fundían con el suelo.
— ¡Maldito! —Exclamo He-Ro al sentir que la mordida era tan fuerte que estaba atravesando su campo de fuerza.
Y dicho y hecho, pues justo cuando logro empezar a romper el hechizo de Efial, las calaveras lograron traspasar su campo de fuerza y morderlo con tanta fuerza que lograron inyectar algo de Havok en su torrente sanguíneo. Dicha cantidad fue muy poca como para tener algún efecto duradero, pero si fue lo suficiente como para que esté se contrarrestará tanto con el Poder de Grayskull como con la Anti-Verdad, anulando los poderes de He-Ro durante unos breves segundos mientras la Anti-Verdad reaccionó de forma errática durante esos breves instantes, y dichos segundos fueron aprovechados por Clitio para hacer su aplauso, reduciendo a los Amos del Universo a pequeños fragmentos aún vivos.
Cuando eso paso, los Amos del Universo quedaron temporalmente en coma, y no salieron de este hasta varias horas después cuando ya se encontraban en la guarida del Rey Helltor.
— ¡Esto se puso aún más interesante! —Exclamo quien los había seguido desde la ciudad mientras se encontraba sobre las ramas de un árbol viendo cómo los Legionarios del Caos se llevaban a los Amos del Universo—, debo de informar a mi señor cuanto antes.
Varias horas después.
Cuando He-Ro recupero la conciencia noto como tenía su cara a centímetros de un gran charco de Havok, momento en el que se hizo para atrás lo máximo que pudo, momento en el que se percató de que se encontraba en la Sala del Trono del Rey Helltor, con solo el y Porfirius presentes en este momento.
— Veo que finalmente despertaste, perfecto, no habría tendió gracia lo que voy a hacer si hubieras seguido inconsciente —Dijo el Rey Helltor sentado en su trono frente a He-Ro—. Interesante que tú seas el Heredero de mi señor, uno esperaría que su poder se heredada a un guerrero curtido en el campo de batalla y no a un niño, tal parece que las cosas cambian en mil años.
— ¡¿En dónde están mis amigos?! ¡Te juro por los Antiguos de que si les has tocado un solo cabello o pluma voy a…
— ¡Que ruidoso eres, ten más respeto al dirigirte a mi señor! —Dijo Porfirius mientras Helltor le borraba la boca a He-Ro.
— Tus amigos están bien, por el momento, puedes comprobarlo con tus propios ojos —Decía Helltor apuntando con su dedo hacia arriba.
Cuando He-Ro lo siguió con la mirada vio a Me-Log y Battle-Bird suspendidos en el aire inconscientes, momento en el que empezó a retorcerse para tratar de romper las cadenas de Havoc que lo mantenían atado al suelo, o como mínimo liberarse.
— Ni siquiera lo intentes, estás cadenas serían capaces de partir en dos a la Espada del Poder con suficiente presión, y no quieres saber que le harían a tu cuerpo —Le aviso Porfirius mientras Helltor de levantaba de su trono y caminaba hacia el para agarrar su mentón con su mano izquierda y así hacer que lo mirada a las cuencas oculares en dónde antaño estuvieron sus ojos.
— Además de lo dicho por mi fiel seguidor, no me conviene matarte cuando puedo utilizarte, veamos cómo me puedes ser útil, Heredero de Grayskull —Dijo Helltor preparándose para hurgar en los recuerdos de He-Ro.
Entonces puso una de sus manos sobre la cabeza de He-Ro y un brillo verde empezó a emanar de dicha mano, momento en el que He-Ro se empezó a retorcer salvajemente del dolor indescriptible por el que pasaba tanto en cuerpo como en mente.
— Que raro, tu mente está ejerciendo mayor resistencia de lo esperado —Notaba Helltor tras solo poder ver oscuridad en la mente de He-Ro y teniendo que devolverle su boca para preguntar lo siguiente—. ¿Cómo logras esto? es la primera vez que algo bloquea por completo mis habilidades.
— ¡Voy a despedazarte y usar tu cráneo como pisapapeles! —Exclamo He-Ro mientras sentía como si su cuerpo se cayera a pedazos.
— Me sentiría amenazado por eso sí realmente representaras una amenaza hacia mi persona, pero comparado al Rey Grayskull eres apenas un cachorro que tan solo me provoca ternura por tu patetismo —Le hizo ver mientras forzaba aún más su poder sobre él provocándole el mayor dolor que hubiera sentido en su vida.
— ¡Púdrete, cabrón!
— Tranquilo, cuando todo termine tu… ¡¿Que mierda?! —Exclamo el Rey Helltor al por fin lograr vislumbrar los recuerdos de He-Ro y toparse nada más empezar con la Anti-Verdad y ver que está produjo una reacción violenta que lo forzó a soltar a He-Ro en el acto.
El cuerpo de He-Ro, o mejor dicho, la Anti-Verdad en el cuerpo de He-Ro rechazo el Havok y desencadenó una reacción violenta en el que varios tentáculos negros emergian de Caos tratando a alejar el Havok de su sistema, todo mientras He-Ro sentía como si su alma estuviera siendo arrancada de su cuerpo.
— ¡No puede ser! ¡El universo aún es muy joven como para que la Anti-Verdad se haya manifestado! ¿Cómo es esto posible? —Se preguntaba Porfirius perplejo ante lo que presenciaba.
— ¡Increíble!, la misma parece anidar tanto en su cuerpo como en la gema, y no solo eso, ahora que me fijo bien en dicha gema, no es otra que Caos —Dijo Helltor emocionado.
— ¿Pero que Caos no desapareció durante el final de las Grandes Guerras? —Preguntaba Porfirius.
— Si, y sin embargo aquí está frente a nosotros, tal parece que el destino nos sonríe, ¡Con este descubrimiento el nacimiento de un nuevo universo a nuestra imagen y semejanza está al alcance de nuestras manos! —Decía Helltor aún más emocionado por lo que había de venir.
— ¿De qué… diablos… estás hablando? —Quiso saber He-Ro mientras los tentáculos iban regresando al interior de Caos poco a poco hasta desaparecer—. ¡Increíble que esto no desencadenada una transformación!
— Eres el portador de la Anti-Verdad y no sabes sobre la Era de Horokoth, ¡Debes de estar bromeando! —Dijo Porfirius incrédulo.
— ¿La Era de Horokoth? ¿Que es eso? —Pregunto He-Ro confundido sintiendo un fuerte dolor en el pecho.
— ¡Por la Diosa! lo que faltaba por escuchar —Dijo Helltor llevando su mano a la cara—. Entonces prepárate, que lo que diré te revelará la verdadera naturaleza de nuestros poderes.
Entonces empezó a manipular el charco de Havok frente a He-Ro para hacerlo levitar en forma de ovalo y haciendo que el interior de dicho ovalo actuase como una pantalla, ya que el Rey Helltor quería tener acompañamiento visual para su explicación.
— Durante los albores de la creación, antes del inicio del tiempo mismo, cuando los últimos remanentes de una era pasada se consumían en la oscuridad más absoluta, ella emergió, la madre de todo lo vivo y aquella que dió rienda suelta a la creación, la Diosa Serpos —Contaba Helltor mientras la pantalla mostraba la imagen de un titánica serpiente de tres cabezas que energía de un abismo negro—. Su magia es la misma que hoy vez ante ti, el poder del Havok, salvaje, caótico e indomable, poder en estado puro, un fiel reflejo del universo en su génesis y la fuente de la fuerzas más bestiales y primordiales que dieron forma al temprano universo.
He-Ro noto que Serpos se parecía bastante a la masiva serpiente de piedra enrollada alrededor de la Montaña Serpiente.
— Sin embargo no todo dura para siempre, y asimismo paso con la Era de Serpos, la cual empezó a ver su ocaso en el momento en el su esencia desapareció del cosmos cuando surgió la sapiencia en los seres vivos, y con ella surgió el concepto del orden y la ley que desencadenaron la evolución de la Diosa hacia un nuevo ser, el ser el cual ustedes conocen y adoran bajo el nombre de Zoar —Revelo Helltor mientras las imágenes mostraban a la serpiente petrificandose para luego emerger de ella cuál cascarón vacío un gran y majestuoso Halcón—. Con el nacimiento de Zoar el Havok desapareció para dar paso a un brillante y dorado poder que actualmente lleva el nombre de su primer portador, el…
— Rey D'Vann Grayskull —Decía He-Ro mientras su cabeza era un lío—. ¡P-pero me dijeron que…
— ¿Que había deidades más arriba que Zoar? Si, esa es una clásica mentira dicha para ocultar su verdadera naturaleza. Si bien hay más deidades en el universo aparte de la Diosa, y que de hecho la ayudaron en su ardua tarea, pero todos son hijos de ella y por tanto están sometidos a sus designios como el resto de la creación —Revelaba Helltor—. Pero volviendo al tema, actualmente estamos en lo que se podría considerar una etapa muy temprana de la Era de Zoar, al menos en lo que respecta desde un punto de vista cósmico, y así debería de haber sido durante algunos eones más, pero claramente las cosas han cambiado en este ciclo y la Era de Horokoth está más próxima de lo esperado, y tú, mi buen hombre, prácticamente eres su Heraldo, creado por su poder y formado en la tragedia, un digno recipiente de la fuerza que acabará con todo
He-Ro empezó a temblar cuando las imágenes mostraron a Zoar sucumbir lenta y dolorosamente ante un veneno que surgió de dentro de ella que la redujo a una pasta repugnante semejante a la brea del cual emergió un monstruoso y aberrante Murciélago cuya oscuridad empezó a consumir todo.
— Ella es Horokoth, la Segadora de la Creación, aquella que se encargará de ponerle punto y final a este ciclo al consumir toda la vida con la Anti-Verdad y luego a si misma, allanando el camino para que su campeón renazca como una nueva encarnación de Serpos y de inicio a un nuevo ciclo, ciclo en el cual podrá modelar la creación a su deseo y voluntad una vez se vuelva Zoar y gane el concepto del orden. He aquí la verdadera identidad y propósito de la Diosa, y con ello la verdad detrás de las fuerzas que rigen a la creación y las cuales la han moldeado con el pasar de las eras —Finalizaba su explicación—. Parece ser que tienes mucho que procesar, y no te culpo, pasar de la feliz ignorancia a conocer que estás destinado a provocar el fin de todo siempre será un trago amargo. Por eso voy a dejar que lo proceses un rato antes de que extirpe la Anti-Verdad de tu cuerpo y matandote en el proceso, espero que sepas valorar mi…
— ¡Interesante! conque ese mocoso guardaba semejante secreto —Dijo alguien que no podía ser visto.
— ¡¿Quien anda ahí?! —Demando saber Helltor mientras el y Porfirius se preparaban para la pelea.
— ¡Quien otro iba a ser sino el Gran Hordak Kur, segundo hijo de Horde Lord y príncipe de la Horda del Mal! —Se presentaba como era debido al hacerse visible y revelar que vino con todo un escuadrón de élite conformado por sus Generales de confianza de toda la vida acompañados además de Sultra, Despara y los clones de Horde Prime—, y resulta que he quedado bastante interesado en lo que acabas de revelar, quien diría que la Diosa a la que rindo devoción ocultaba tan grande secreto.
— ¿Como fue que te enteraste de esto? —Demando saber Porfirius.
— Digamos que tengo ojos en todos lados —Contestaba Hordak mientras Imp aparecía de detrás de él y se posaba sobre su brazo—. Ahora, si me disculpan, ese recipiente es mío, pues el que provocará la Era de Horokoth no ha de ser otro más que yo.
— ¡Sobre mi cadáver, Legionarios del Caos, háganse presentes en este mismo instante! —Exclamo el Rey Helltor golpeando el suelo con la punta de su báculo y así invocar a sus huestes—. ¡Maten a este desgraciado y cuelguen su cabeza en mis aposentos como trofeo!
— Pues a las malas será, por mí perfecto, necesito desquitarme con alguien por la humillación sufrida a manos del Rey Hiss y tú serás un perfecto saco de boxeo terapéutico —Se preparaba Hordak convirtiendo sus brazos en cañones—. ¡Horda del Mal, ataquen!
— ¡No muestren misericordia! —Ordeno Helltor.
