Tras ver el recuerdo de la creación de Dare, Despara se quedó un rato callada buscando que decir hasta que decidió por fin romper el silencio.
— Debió haber sido horrible enterarte de esto, ¿Cómo lidiaste con esto? —Quiso saber Despara.
— No fue fácil, y aún estoy lidiando con cómo manejarlo, digamos que no sencillo aceptar que tu origen es esto y actuar como si todo fuera normal —Respondió Dare señalando al charco de Anti-Verdad del que emergió—, pero no me queda de otra que aceptarlo y seguir adelante, no puedo dejar que mi primer año de vida la defina toda, sobretodo ahora que encontré gente que realmente me quiere a diferencia de los Etherianos.
— ¿Tan mal te trataron? —Quiso saber Despara.
— Está cicatriz me la hizo Finn, y muchas otras me las hizo Hordak cuando ellos prácticamente me vendieron a ese desgraciado —Señalaba Dare varias partes visibles de su cuerpo mientras decía esto.
— No sé cómo le vas a hacer cuando los Etherianos vengan a llevarse a Finn —Dijo Malkyn.
— Simple, me mantengo alejado y los evito como la peste —Respondió Dare.
— No sé si podrás, según Adam, Adora expreso curiosidad por ti, y creo que es obvio que el y el resto de nuestra familia no van a querer separarse de ella una vez se reúnan, ¿Que harás en ese caso? —Pregunto Malkyn.
— Mierda, no pensé en eso —Reconoció Dare.
— No quiero ser tu en este momento —Expreso Despara.
— Yo… creo que tendré que pensar en algo pronto —Dijo Dare levantándose y desatando a Despara antes de salir de la habitación—. Si me disculpan tengo que salir y pensar que hacer para cuando ella venga.
— Sin ofenderte, Despara, ¿Pero estás seguro de que es buena idea liberarla —Pregunto Malkyn.
— No me ofende, yo preguntaría lo mismo si estuviera en tu posición —Admitió Despara frotando sus muñecas al fin libres de esa molesta soga.
— Confío en ella, no da señales de querer huir y volver con Hordak, además de que tampoco es buena idea tenerla atada indefinidamente —Contesto Dare saliendo de la habitación.
— ¿Hay un campo de entrenamiento? —Pregunto Despara.
— Obviamente —Contesto Malkyn—. Aunque no tengo ni idea de en dónde está, y si sigue intacto tras la catástrofe.
— No importa, puedo buscarlo o encontrar otro sitio, pero debo encontrarlo, necesito estirar las piernas luego de pasar tanto tiempo atada —Dijo Despara.
Tan pronto Dare salió de la habitación de dispuso en encontrar a Adam, encontrandolo supervisando una imagen de la estación espacial que antaño perteneció al Game Master, en la cual se podía apreciar que el fuego que cubrió los cielos y que se disipó desde su punto de vista aún seguía viéndose desde el espacio para sorpresa de todos.
— ¿Que es lo que está pasando? —Pregunto Dare.
— Recientemente nos acabamos de comunicar con la estación espacial para avisarles sobre la futura aparición de alguna nave Etheriana, ya sabes, para evitar cosas como que le dispararán por entrar en nuestro espacio, pero entonces nos informaron de esto —Explico Adam apuntando a la pantalla.
— ¿Cómo es que los cielos siguen ardiendo en el espacio si ya no vemos nada de eso desde aquí? —Quiso saber Dare.
— Ni idea, y para colmo tiene el desafortunado inconveniente de destruir todo lo que entra en contacto con eso —Revelo Andras—. Es ridículo, este fenómeno permite las comunicaciones entre nuestro planeta y el exterior pero no el paso de elementos físicos.
— Menos mal que probaron primero entrar usando sondas no tripuladas, no me quiero ni imaginar la horrible muerte que hubiesen tenido de lo contrario —Menciono Finn.
— Es lo que se llama tener sentido común —Dijo Dare—, ¿Que clase de idiota mandaría personas a intentar pasar por eso?
— No te creas, el sentido común es el menos común de los sentidos —Afirmo Dare.
— Sin dudas hablas por la experiencia —Expreso Dare cruzándose de brazos.
— ¡Basta! hay problemas mayores que sus riñas, y son los chicos de la estación espacial, pues tarde o temprano se les acabarán las raciones de comida y nuestras naves que transportan las exportaciones de otros mundos tardarán meses en volver —Revelo Adam.
— ¿Pero y Etheria? ¿Acaso no podemos pedirles algo de provisiones para sus hombres o que les permitan aterrizar en mi mundo en lo que esto se soluciona? —Preguntaba Finn.
— La verdad es que es una buena idea, no perdemos nada con intentarlo, cuando volvamos a contactarnos con Ada…, perdón, Adora, les pediré ese favor —Dijo Adam—, además de que también debemos avisarles de este inconveniente antes de que salgan de su mundo.
— Hablando de eso ¿Que hacemos si logran aterrizar aquí y ella quiere conocerme en persona? —Pregunto Dare haciendo que Adam cayera en cuenta en el acto del porque pregunto eso.
— Si ella tiene suerte nunca volverá a verte la cara —Expreso Finn.
— Finn, cállate, y en cuanto a lo que preguntaste, ojalá tuviera una respuesta a eso —Contesto Adam frotando su nuca—. Va a ser difícil sino directamente imposible que puedas alejarte de ella para siempre.
— No entiendo, ¿Por qué tanto miedo de que ella te reconozca? El Rey Adam es su hermano gemelo, cualquier similitud física entre ambos podría ser excusada por ser el hijo de su Majestad —Señalo Andras.
— ¿Pero como explicaría la cicatriz que me este imbécil? Es una de las más obvias y podrían darse cuanta por ella —Le hacia ver Dare mientras Finn le sacaba el dedo medio.
— Pues creo que ya va siendo hora que te deshagas de ellas mediante magia —Dijo Andras.
— Tiene razón, si eliminas tus cicatrices y te haces pasar por mi hijo biológico no deberíamos tener que ella sepa la verdad —Le secundaba Adam.
— No te quitará lo feo pero sin duda ayudará —Dijo Finn con sonrisa burlona que hizo que Dare le sacará el dedo medio.
«Estos dos idiotas parecen niños chiquitos», pensaba Andras.
— Supongo que no queda de otra, ojala funcione —Deseaba Dare—. ¿Alguien sabe quién podría quitarmelas?
— Creo que la magia curativa de Mendor es más que capaz de lograr eso, me pondré en contacto con el de inmediato —Respondió Adam.
— No es necesario, el se encuentra en la ciudad atendiendo a los heridos, vino tan rápido se enteró de lo que pasó —Informo Andras.
— Es bueno saberlo —Dijo Dare—. Si me disculpan iré de inmediato con el antes de que se vaya a otra ciudad.
— Claro, nosotros estaremos aquí tratando de contactar a Etheria —Dijo Adam viendo a Dare partir—. Y… ¿Sabes cómo contactarlos?
— Todavía tengo la mosca en mi posesión, por lo que puedo intentarlo —Contesto Andras.
Dos horas después.
— Lamento pedirle esto cuando hay gente que necesita más urgentemente de sus cuidados, pero es algo que debo hacer ahora que tengo la oportunidad —Decía Dare viéndose en un espejo y mirando por primera vez en su vida su rostro totalmente libre de cicatrices.
— Pero si te esperaste a que terminara de atender a todos los heridos a mi cargo —Le recordó Mendor.
— Aún así estoy haciéndote perder el tiempo que podrías usar para ir a otra ciudad a ayudar a sus gentes —Dijo Dare aún sintiéndose extraño de ver su rostro ahora impoluto.
— Yo no me muevo a la velocidad de la luz, en lo que me desplazo de ciudad en ciudad va a morir gente inevitablemente, por eso tengo a los monjes de mi restaurada orden desplegados por todo el mundo para ayudar a los damnificados por esta catástrofe, por lo que puedo darme el tiempo de ayudarte, pues se que mi gente está dando lo mejor de si en las otras ciudades —Explico Mendor—. Además, con lo que me contaste sería bastante feo de mi parte no ayudarte, si ya de por sí me imagino lo horrible que será encararlas tras tantos años, sería aún peor si logran reconocerte, por eso decidí ayudarte.
— Es bueno saberlo —Expreso Dare aliviado—. Gracias por todo.
Mientras se iba empezó a pensar en que hacer ahora, pues no sé le ocurría que hacer tras eso.
— Quizá podría volver con Despara, o puede que…
— ¡Hey, Dare! voy a volver dentro de nada a la Jungla de Vid, me preguntaba si quieres pasar un rato ahí para desestrezarte —Expreso Me-Log apareciendo desde atrás de Dare.
Al oír su voz Dare se sobresaltó y trato de ocultar el sonrojamiento que para su desgracia se forma. Naturalmente Me-Log se dió cuenta, pero su mente se enfoco en otra cosa.
— ¿Te acabas de quitar tus cicatrices? ¿¡Por qué lo hiciste, se te veían tan bien!? —Demando saber Me-Log pensando que el sonrojamiento se debía a la vergüenza de ser visto sin ellas.
— Eres la primer persona que me dice eso en mi vida, y no sé cómo reaccionar a eso —Admitió Dare—. Y para contestarte, es para que Adora no me reconozca fácilmente. La cicatriz que me dejó Finn era muy notoria y como planeamos hacerme pasar por su sobrino, pues digamos que es mejor no tener que dar explicaciones de porque un príncipe tan joven tiene todo el cuerpo cubierto de cicatrices, eso llevaría a preguntas que podrían romper la fachada.
— Okay, entiendo. Pero pobre de ti, sin ellas tu cara es como la de un bebé —Dijo Me-Log riendo mientras le pellizcaba una mejilla a Dare haciéndole sonrojarse más por la vergüenza.
— ¡Basta! —Exclamo Dare quitando la mano de Me-Log de su mejilla mientras quería que se lo tragase la tierra.
— ¡Ay, que delicado! —Dijo Me-Log entre risas—. En fin, ¿Vienes conmigo o no?
Por un lado le resultaba incómodo ir con ella después de lo que él le dijo a Despara, pero por otro lado no tenía nada que hacer y tenía que si o si sacar a los Etherianos de su cabeza.
«A ver, reconocer que es atractiva no significa que estoy atraído por ella, mis sentimientos por Kay-La no han cambiado y además dudo mucho que yo le atraiga a Me-Log, así que sería estúpido no aceptar su invitación», pensó Dare—. Lo siento, pero debo quedarme y ayudar a mi gente lo mejor que pueda.
— Okay, está bien, es una lastima pero lo comprendo, buen viaje —Se despidió Me-Log.
— Buen viaje —Expreso Dare—. «A veces puedo ser tan estúpido que me asusta».
Viendo que dejó ir esa oportunidad, Dare decidió hacer algo útil por su gente y empezó a prestar atención detenidamente para ver si había alguien que aún necesitará ayuda, y los encontró, y naturalmente estaban dispersos por toda Ciudad Grayskull. Por fortuna no eran muchos, por lo que terminaría bastante rápido.
— Muy bien, una vez termine con esto iré a ver a Papá y Andras, con suerte habrán terminado de hablar con ella —Por lo que ni lento ni perezoso se dispuso a ayudarlos.
Mientras eso pasaba, Adam daba las nuevas noticias a los Etherianos.
— Y eso es el mejor resumen que puedo dar sobre lo que está pasando —Explicaba Adam.
— ¡Uff! las cosas parecen estar complicándose cada vez más por allá —Expreso Adora.
— Ni te imaginas cuánto —Expreso Finn cruzándose de brazos.
— Aunque gracias por avisarnos de antemano, eso nos ahorra un gran problema —Dijo Adora—. Aunque eso solo hace que quiera sacar a Finn aún más rápido antes de que todo explote.
«Pensamiento que comparto», pensó Finn.
— Comprendo su preocupación y le prometo que protegeremos a Finn pase lo que pase —Juro Adam—. Aunque, esto no tiene que ver con Finn, pero también tenemos otro problema por la barrera de fuego y esperaba que nos pudieran ayudar con ello.
— ¿Que pasa? —Quiso saber Adora.
— Pues vera, tenemos una estación espacial en órbita y su tripulación eventualmente se quedará sin suministros para sobrevivir, y nuestra nave más cercana está a meses de distancia, por lo que queríamos saber si ellos podrían aterrizar en su mundo para reabastecerse o incluso esperar ahi a que todo esto pase.
— Tendría que hablarlo con Glimmer y las demás, pero estoy segura de que aceptarán su pedido de ayuda —Esperaba Adora.
— Ojalá así sea —Dijo Adam.
— Disculpe, ¿Pero sabe de casualidad en dónde está su hijo ahora? —Quería saber Adora.
— ¿Por qué quieres verlo? —Pregunto Finn.
— Es que quisiera agradecerle por haber intentado salvarte —Explico Adora.
— No es como si hubiera hecho un gran trabajo, que quien me salvó de esa maldición fue Malkyn —Dijo Finn refunfuñando.
— Pero solo logro hacerlo porque Dare evito que te escaparas de aquí tras convertirte en una aberrante fusión de Pantera y serpiente, así que será mejor que seas una persona menos desagradecida —Le hizo ver Andras.
— ¿Pantera? —Dijeron Adora y Finn al mismo tiempo.
— Ah, cierto, no recuerdas nada de tu tiempo como Hombre Serpiente —Se acordó Andras—. Me sorprende que su Majestad no le haya contado sobre eso.
— Francamente, no sabía cómo contarlo sin que sonara raro —Admitió Adam.
— En nuestros dos mundos hay magia por doquier y cosas raras pasan todos los días, créeme cuando te digo que aunque me hubiera sacado de onda te hubiese creído, ya he visto muchas cosas raras antes —Dijo Adora.
— Supongo que tienes razón, en tal caso daré una versión resumida —Empezo a contar Adam—. Lo que pasó es que un Guerrero Malvado llamado Ninjor y Finn como Hombre Serpiente se infiltraron en el Palacio Real para robar una reliquia mágica y en el proceso Finn terminó robando otra que provocó que se transformará en una Pantera y huyera en medio de la lucha, solo para que Dare lo detuviera de escapar.
— Ahora tengo curiosidad de saber el como me veía como Pantera —Admitió Finn.
— Eras una Pantera Morada con una máscara roja con lentes verdes —Le reveló Andras.
— Okay, curiosa imagen mental me he hecho en este momento —Dijo Finn—. ¿Pero por qué una máscara me convertiría en eso?
— Ojalá supiera, la magia que envuelve la Máscara de Mask-Ra me elude por completo, ese no es mi campo, y de todas formas, con la muerte del Principe Leónidas y la Condesa de Driluth el conocimiento de la misma se perdió, que se le va a hacer —Respondió Andras encogiéndose de hombros.
— "El Príncipe Leónidas", ¿Acaso no era ese tipo que apareció en mi prueba de ADN? —Pregunto Finn.
— El mismo, y todavía estamos intentando entender como es eso posible —Contesto Adam.
— Okay, necesito contexto, y mucho, ¿Quien es ese Príncipe Leónidas y que relación guarda con Finn? —Quería saber Adora.
— Era el Príncipe heredero de Felis Qadi, un reino de gente gato para que te des una idea, o al menos el lo era hasta que traicionó a su gente y fue ejecutado por el nuevo rey de esas tierras, el Rey Carnivus —Explicaba Adam—. Y en cuanto a Finn, de algún modo están relacionados consanguíneamente, apareciendo como su abuelo.
— Espera, ¿Eso quiere decir que…
— ¿Que tu esposa también proviene de aquí? probablemente, pero aún no entendemos como, el Príncipe Leónidas murió sin tener hijos —Revelo Adam.
Tanto Adora como Finn se quedaron sin palabras tratando de procesar lo escuchado.
— Ves porque dije que no sabía cómo mencionarlo sin que pareciera raro —Dijo Adam.
— ¿Encerio están seguros de que no tuvo hijos? —Pregunto Adora—, bien podría haber tenido hijos ilegítimos.
— Era estéril, sin mencionar que su pareja era Humana, y los Qatianos y los Humanos son incompatibles genéticamente —Revelo Andras.
— Okay, esto ya es confuso —Afirmo Adora.
— Ni que lo digas —Dijo Adam.
— ¿Y quién era su pareja? —Quiso saber Finn.
— La Condesa C'yra de Driluth II, solo necesitas saber que fue una de las más grandes desgraciadas que nuestro mundo tuvo la desgracia de sufrir —Contesto Adam—, muchos Qatianos murieron de forma horrible por su culpa.
— Como que de repente me alegro de que no hayan tenido hijos, si ya es malo que mi abuelo sea un traidor no me quiero ni imaginar ser descendiente de no uno, sino dos criminal de guerra —Dijo Finn haciendo que Adora intentará disimular que trago fuerte de los nervios.
Pero aunque lo intentó su hermano se dió cuenta al instante.
— ¿Por qué tú…
— Si me disculpan, debo avisar de una vez a Glimmer sobre esto, que entre más pronto le diga, mejor. Finn, por favor cuídate —Pidió Adora—. ¡Adiós!
Y procedió a cortar la conexión, lo cual disparo varias alarmas en su hermano.
— Oh, no —Susurro Adam.
— Realmente funcionó la idea que me diste, Andras, ya no quedo ninguna —Dijo Dare entrando a la habitación—, por cierto, deberíamos empezar a planificar la reconstrucción de las ciudades, hay demasiadas personas que perdieron sus hogares y como no soy constructor no puedo ayudarlas como se debe.
— ¡Guau, hombre, vaya suerte la tuya! llegas a entrar unos segundos antes y te hubieras encontrado con ella —Expreso Andras.
— Lo se, por eso esperé a que cortará la comunicación —Revelo Dare—. Por cierto, ¿A ustedes también les pareció raro su comportamiento al final?
— Tendrías que ser ciego y sordo para que no te pareciera raro —Respondió Andras.
— ¿Hay algo que nos quieras decir sobre tu familia, Finn? —Pregunto Adam.
— ¿Que estás insinuando? —Demando saber Finn.
— La gente no actúa así por nada, ¿Sabes? hay algo que se nos está ocultando, ¡Y quiero saber que es! —Contesto Adam con una mirada que heló la sangre de Finn.
— ¡Yo no sé nada, lo juro! —Exclamo Finn perdiendo fuerza en sus piernas y con un sudor frío recorriendole la espalda al ver electricidad dorada emanar de los ojos de Adam.
— Está diciendo la verdad —Revelo Dare para sorpresa de Finn—. Pero cambiando de tema, ¿Cuando empiezan las reconstrucciones? no quiero que nuestra gente duerma en tiendas de acampar sobre las ruinas de sus hogares.
— Descuida, Duncan ya está trabajando en ese tema, aunque con la destrucción del laboratorio principal no podrá terminarlo tan rápido como quisiera —Respondió Adam.
— No hay problema, ahora que termine con esto me iré a ayudarlo, con suerte estará listo en unos pocos días —Dijo Andras levantándose.
— ¿Que es lo que están construyendo? —Quiso saber Dare.
— Bueno, digamos que esta pequeña mosca robótica nos dió la inspiración para crear nuestros propias nanomaquinas —Contestaba Andras con la mosca sobre su dedo.
— ¿Pero como unas nanomaquinas ayudarán en la reconstrucción? —Pregunto Finn.
— Descuida, una vez esten listos lo verán con sus propios ojos —Respondió Adam.
Dare y Finn se miraron extrañados intentando pensar en alguna forma en como podrían funcionar.
— Supongo que solo queda esperar y ver —Dijo Dare.
Tres días después.
— ¡Ahhh! —Exclamaron Dare y Finn al ver cómo un enjambre de nanomaquinas consumían los restos de una casa en ruinas y luego se reorganizaban para tomar la apariencia de dicha casa cuando estaba intacta entrelazandose y secretando una sustancia viscosa que se endureció hasta volverse tan dura y resistente como el cemento en pocos minutos.
— ¡Et voilà! ¿Que les parece? —Quería saber Andras mientras las nanomaquinas salían por unos huecos en la parte superior de la estructura que luego rellenaron.
— ¡Asombroso, Andras, esto reducirá enormemente el tiempo de reconstrucción! —Exclamo Dare.
— Entrapta estaría encantada de ver esto —Expreso Finn.
— De hecho, cuando nos reunamos pienso entregarle una copia de los planos —Revelo Andras.
— ¿Que pasa, Despara, por qué tienes esa expresión? —Pregunto Adam al ver a Despara mordiéndose la uña de su pulgar y con los ojos bien abiertos.
— Esto puede ser transformado en un arma de guerra horrible fácilmente, ¿Acaso no tienen miedo que alguno de sus enemigos se hagan con esta tecnología y la repliquen? —Preguntaba Despara mientras su mente era invadida con las diversas formas en que esto podría matar a alguien.
— Ya pensé en eso, por lo que cada nanomaquina está programada para autodestruirse en el instante en que identifique a cualquiera de nuestros enemigos gracias a la base de datos que descargamos en el sistema al que están conectadas —Explico Man-At-Arms.
— Y la base de datos está escondida en un sitio en el que nunca podrán encontrarla —Añadió Andras.
— Okay, eso me tranquiliza un poco —Dijo Despara sacando su uña de la boca.
— ¿Y en cuanto tiempo crees que tarden en reconstruir Ciudad Grayskull? —Preguntaba Dare viendo cómo la familia a la que pertenecía esa casa entraba a ver la nueva.
— Depende, no es lo mismo reconstruir una casa de un piso a un rascacielos o una base militar, por no hablar del palacio, por lo que no te puedo dar una fecha exacta —Contesto Andras.
— Aún así, gracias a esto la gente podrá volver a tener casas en tiempo récord, eso es lo importante —Dijo Dare—. Dentro de nada las cosas volverán a la normalidad.
Y así pasaron algunas semanas en las que las nanomaquinas reconstruyeron edificio por edificio a Ciudad Grayskull hasta que quedó como recién fundada, pero no se quedó ahí, pues cada ciudad sobre la faz de Eternia fue reconstruida casi desde cero, incluso ciudades largo tiempo en ruinas como pueden ser Anwat Gar y la mismísima Eternos empezaron a ser reconstruidas.
En cuanto a esta última, Randor, Adam y Dare estaban viendo cómo los primeros de los nuevos edificios empezaban a alzarse.
— Me cuesta pensar que este sitio puede volver a su vieja gloria —Admitió Randor.
— No volverá a su vieja gloria, sino que será aún más gloriosa que antes, es lo que merece la ciudad de nuestros ancestros —Afirmo Adam posando su mano sobre el hombro de su padre.
— Aunque me hubiese gustado ver cómo era antes de su destrucción —Dijo Dare.
— No era muy diferente a Ciudad Grayskull, pues básicamente esta última es una copia de Eternos —Admitió Adam rascándose la nuca medio avergonzado por su falta de creatividad.
— Entiendo. Pero quiero saber algo, ¿Cómo fue destruida? —Pregunto Dare viendo los restos de los edificios.
— Ah, eso, si. Fue mediante la Luna de la Fatalidad —Contesto Randor.
— ¿La que?
— Es un hechizo de magia muy oscura que invoca una entidad semejante a una luna negra y morada con una capacidad destructiva monstruosa, imagínate ese ataque de Malkyn que destruyó una montaña pero díez veces peor —Explico Adam—. El ataque fue tan brutal que aunque logramos bloquear la mayor parte de la fuerza de la luna mediante un escudo de energía masivo basto con que un ligero rayo no menor al grosor de mi torso se colara a través de las defensas y golpeara el centro de Eternos para destruirla, no me quiero ni imaginar el nivel de destrucción causada si impactaba el grueso del ataque.
— Perdimos a tantos buenos hombres para poder destruir esa monstruosidad, y al final solo logramos devolverla a su dimensión, temo por el día en que alguien pueda volver a invocarla —Añadió Randor con un semblante sombrío.
— Recemos a la Diosa para que eso no pase —Dijo Adam—. Pero dejemos de pensar en eso, mejor enfoquemonos en el futuro y en el resurgir de Eternos.
— Pregunta, ¿Este sitio volverá a ser la capital o Ciudad Grayskull mantendrá ese estatus? —Quiso saber Dare.
— Eternos ha sido la capital de Eternia desde la destrucción de la capital original alrededor del Castillo Grayskull hace milenios, y planeo que vuelva a ser así —Respondió Adam.
— Pues habrá que empezar los preparativos para el traslado —Dijo Randor.
— Y pensar que hacer ahora con el Palacio Real de Ciudad Grayskull —Añadió Dare.
— Nos queda mucho trabajo por hacer —Dijo Adam entre risas.
Mientras los tres hablaban, Imp a la distancia transmitía la conversación a Hordak.
— Con que la "Luna de la Fatalidad", al final fue buena idea esperar y no capturar al recipiente todavía, esto nos puede ser útil si la invocamos —Expreso Hordak sentado en su trono y apoyando su cabeza sobre su mano derecha y riendo levemente.
— Mi señor, el saber cómo realizar la invocación de la Luna de la Fatalidad le tomo años a Skeletor, es imposible que…
Hordak redujo a cenizas al Horde Wraith que se atrevió a abrir la boca.
— No es necesario demorar tanto, no cuando podemos obtener el conocimiento directamente de la mente de los involucrados en la invocación, quienes da la casualidad de estar encerradas debajo de Ciudad Grayskull —Explico Hordak—. Tal parece que ya es hora de mover fichas. ¡Preparen las tropas, quiero verlos reducidos a cenizas!
