– ¡Un bote! – gritó a lo lejos una voz grave
Un hombre robusto, con una gran barba rojiza, vestido de pieles de animales y con un gran casco se, asomo desde la Proa del Barco
– Oh, son dos señoritas, ¿Están bien? –
Anna solo asintió con la cabeza
– ¡Tu turno Hipo!
Un chico castaño, delgado de tez blanca saltó de la nada, este fue atrapado por un gran reptil más oscuro que la misma noche, que portaba unas imponentes garras junto a unos grandes ojos verdosos.
–¡Vamos, toma mi mano! – Dijo el castaño
– No, no, no, ¡¿estás loco?, esa cosa me comerá viva! –
– Este – dijo señalando al imponente reptil – No es una cosa, y si no quieres mi ayuda dudo mucho que logres mantenerte a medio océano intacta –
Anna suspiró, después de todo, no tenía de otra; pues entre su miedo y salvarse las dos, era obvio cual tenía más peso en su conciencia –
Con ayuda del joven y su monstruo, pudieron subir al barco, en el que fueron recibidas con comida y grandes abrigos de pieles.
– Por su ropa, es claro que no son de aquí – dijo el hombre robusto
– ¿Regresaremos? después de todo, solo queríamos verificar el área de pesca – Preguntó el castaño
– Es lo mejor – Aquel hombre, antes de voltear a ver a las chicas – Oye, ¿cómo te llamas? –
– Anna de Arendelle, y ella – dijo mientras veía a su hermana que se encontraba en sus brazos – es Elsa –
–Bien, yo soy Estoico el Vasto, líder del pueblo de Berk, y este – dijo mientras abrazaba al castaño – Es mi hijo, Hipo, entrenador de Dragones–
–Entonces… ¿ese es un dragón? – Preguntó Anna, no es como que no creyera en la magia; después de todo, toda su vida había estado lidiando con temas mágicos
– ¡Y no cualquier dragón! El es una furia noctura – El dragón entró a escena, posando de manera orgullosa – Y su nombre es Chimuelo – dijo el joven mientras se acercaba al dragón –Si, ya que esta chimuelo cuando quiere – Dijo mostrando la sonrisa del dragón sin los dientes – Es muy amigable, y algo apestoso – dijo entre burlas a
su compañero, mientras lo abrazaba y acariciaba con rudeza –Por ahora, disfruta tu viaje, en unas horas llegaremos a Berk –
Al cabo de un rato, se comenzó a escuchar bullicio, la gente gritaba por todos lados, el olor a pescado era lo primero que se sentía en el puerto.
–¿Te ayudo? – preguntó Hipo, señalando a los brazos de la pelirroja
– Si, por favor – respondió Anna
Con ayuda de Estoico, subieron a Elsa a la espalda de Chimuelo y emprendieron su camino por la aldea. Escoltada por ambos vikingos, llegaron a una cabaña, donde, con sutileza acomodaron a la joven peli plateada en una cama.
– Hipo, trae a Ghoti, ella sabrá qué hacer –
– Claro, Chimuelo, vámonos –
El joven salió del lugar rápidamente; al poco tiempo regresó acompañado por un par de gemelos y una mujer mayor
– Vaya, dos nuevas chicas – Dijo un chico rubio con un tono seductor
– Callate Brutacio, ¿no ves que están mal? – dijo la rubia, dándole un fuerte golpe en la cabeza con su puño
– Sólo estoy saludando, ¿qué hay de malo en eso? – se quejó el chico sobando su cabeza al instante. La mujer les dió un golpe a ambos con su bastón y se acercó a la peli plateada, tocando su frente y revisando su estado en general, entonces se acercó a Brutacio, que interpretó las palabras de la mujer
– Ella se encuentra en un shock por un gran esfuerzo … Sólo necesita descansar, tal vez uno o dos días, y estará mejor … una vez que despierte, que beba leche de jack caliente con un poco de miel –
–Si, estaré al pendiente, muchas gracias – dijo Anna
– ¿No quieres comer algo? – preguntó Estoico – después de todo, no creo que ella despierte en este momento –
– Yo … - La pelirroja vió a su hermana en cama, suspiró y sonrió – Sí por favor –
La chica fue llevada al comedor, donde se encontraba un grupo de jóvenes que de igual manera vestían con pieles de animales
– ¡Hola chicos!, ¿quién es ella? – Preguntó un joven rubio, robusto y tez blanca
– Hola Patapez, ella es Anna, nos la encontramos de casualidad mientras buscábamos lugares de pesca cerca de la isla Dramillón –
– ¿Y qué buscas por aquí? – Preguntó una chica rubia de ojos celestes, que cargaba un hacha en su espalda
– Yo llegué aquí por una tormenta – respondió la pelirroja
– Wow, suena muy parecido a alguien que conocemos – Dijo con un tono sarcástico la rubia
– ¿Acaso te refieres a Heather? – Preguntó un joven pelinegro
– Yo soy de un reino bastante lejano, iba en camino al reino de DunBroch, estaríamos ahí como invitadas para los juegos anuales, pero … una tormenta nos trajo aquí, llevábamos una semana de camino – Anna tomó asiento en una de las bancas, de pronto, una señorita le entregó un plato de sopa, que comenzó a comer lentamente.
– ¿DunBroch? – preguntó Brutacio – ¿Qué clase de vikingos son esos? –
– Ellos no son vikingos – respondió – Son un clan conocido por su valentía y unión ante las adversidades –
– ¿Ves? Si se puede confiar en ella – dijo el pelinegro – Mi nombre es Patán, él es Patapez, el tonto de allá es Brutacio, ella es Brutilda y ella es Astrid – dijo apuntando cada uno de los mencionados
– Yo soy Anna de Arendelle, un reino creo que bastante lejano de aquí – En ese momento se escuchó un estruendo y con ello gritos de los habitantes
– ¡Elsa! – Anna se levantó y salió del lugar en busca de su hermana, mientras corría escucho un grito desde arriba
