Capítulo 8: Asedio y Regalos.

Castillo del Rey Bowser - Reino de las Sombras

Un enorme palacio hecho de ladrillo negro, con cascadas de lava cayendo por sus torreones y una gran cara familiar esculpida en el frente de la torre principal se cernía sobre un paisaje gótico de piedra volcánica, ríos de lava, vegetación muerta y cielo lleno de nubarrones.

Dentro del palacio, en una habitación, un ser encorvado de escamosa piel amarilla, nariz que se curvaba hacia abajo en forma de gancho que terminaba con punta que cubría toda la zona superior de su barbilla, y dos dientes chimuelos parejos; que vestía una túnica celeste con bordes blancos, un sombrero de punta a juego y dos enormes anteojos, caminaba de un lado a otro. Su ceño fruncido denotaba preocupación, algo de miedo e impaciencia, haciendo parecer que esperaba incesantemente noticias de algún tipo.

La criatura de repente cesa su caminar cuando escucha la puerta de la habitación abrirse. Y al voltearse en dirección del sonido, descubre a tres otros individuos peculiares: Uno era una especie de ser con forma de champiñón de cabeza color café y cuerpo beige, con una gran boca de la que sobreslían dos dientes filosos desde abajo, un par de ojos y cejas prominentes acompañándolos. Vestía un mameluco púrpura con un sólo botón blanco, un gorro con un pompón blanco en la punta y zapatos marrones. Otro era una especie de tortuga bípeda con el caparazón rojo del que sobresalía un par de alas, piel amarilla y ojos saltones que traía una cubeta roja en la cabeza, y usaba zapatos verdes. Y el último era un ser humanoide de muy baja estatura y brazos pequeños; cubría la totalidad de su persona con una túnica de cuerpo completo color verde, cargando también una máscara blanca con tres agujeros negros como el vacío: Dos grandes paralelos para simular ojos, y uno más pequeño en la parte inferior para simular la boca. También traía una mochila en su espalda, de la que sobresalía una especie de varita y un pequeño cañón plateado, finalizando su atuendo con un cinturón marrón con hebilla dorada y zapatos a juego.

Al ver a los tres sujetos, el primer individuo llena su semblante de expectativa con voz chillona de anciano:

¡Recluta Gombilón, sargento Guydo y cabo Paratroopi! Denme su reporte —ordena.

—Señor Kamek —habla Paratroopi, la tortuga voladora—. Lamentamos informar que ninguno de nuestros reclutas distribuidos por todos los reinos han encontrado ni una señal del amo Bowser.

—Ni siquiera nuestra inteligencia en el Reino Judía o en la Isla Pi'illio lo han podido localizar —informa Gombilón el ser marrón.

Kame frunce más el ceño y deja salir un leve gruñido ante las respuestas negativas de sus subordinados, para que luego haga aparecer de la nada una clase de escoba y una varita en sus manos.

—La última vez que supe del amo Bowser, había secuestrado a la princesa Peach, y gracias a nuestra inteligencia sabemos que ella regresó al Reino Champiñón, entonces seguramente sabe algo del paradero del amo Bowser, por lo que le haré una visita —expresa Kamek, montándose en esa escoba como si fuera un vehículo, la que sorprendentemente comienza a levitar.

—¿Y nosotros qué hacemos, amo Kamek? —pregunta Guydo, el ser enmascarado.

—Tranquilicen a las tropas: La ausencia del rey Bowser está comenzando a notarse, y las tropas se están desestabilizando. Mantengan el orden tanto como sea posible —ordena Kamek.

—¡Sí, amo Kamek! —expresan los tres firmemente.

Kamek alza vuelo y sale disparada por la ventana de la habitación, perdiéndose en el negro cielo antes de desaparecer por completo.

Los tres esbirros también dan media vuelta y salen de la habitación. Cuando ésta queda vacía, un par de cajas arrinconadas en una esquina comienzan a moverse de forma antinatural, saliendo desde dentro de ellas una pequeña personificación de Bowser, con su pelo atado en una coleta y un pequeño diente sobresaliendo de su boca; vistiendo un babero blanco con una boca con colmillos dibujada.

¡¿Papá está en el Reino Champiñón?! ¡Iré a rescatarlo! —expresa el infante, saltando después por la ventana y aterrizando en una especie de vehículo que parece una copa blanca con una cara de payaso, y una pequeña hélice abajo.

La Princesa Peach se encontraba en un gran campo amplio, vestida con una camiseta rosada de manga corta, falda blanca hasta las rodillas y zapatos blancos. Ella sostenía un palo de golf mientras enfocaba toda su concentración en una pelota reposada en el césped, para que luego haga un arco con el palo con una fuerza mucho mayor a la que debería tener una mujer de su complexión, y manda a volar la pelota como si fuera un meteorito.

La princesa levanta la vista y cubre un poco sus ojos del sol para intentar ver la trayectoria de la pelota, sólo para notar que un toad se acercaba hasta ella con una bandeja en mano, en la cuál reposaba un vaso lleno de una especie de jugo y hielo.

—Su bebida, princesa —expresa el Toad.

—Muchas gracias —responde la princesa con una sonrisa.

Sin prestar mucha atención, la princesa toma el vaso de jugo y estaba a punto de beberlo, deteniéndose en el último segundo en lo que mira al Toad con actitud seria.

—Sé que eres tú. La energía de tu magia es inconfundible, Kamek —dice Peach.

El toad lanza una sonrisa siniestra y luego es cubierto por humo rosa brillante, mostrándose a Kamek, quien apuntaba su varita contra la princesa. Y el supuesto jugo que sostenía la princesa cambió su pigmentación a un líquido verdoso.

—Bueno, tal vez la poción para dormir no haya funcionado. Pero aún puedo convertirte en un goomba si no cedes ante mis demandas —dice Kamek.

—¿Y cuáles serían esas? —expresa Peach, actuando pasivamente.

—Que liberes al amo Bowser de donde lo tengas cautivo —ordena.

Peach parpadeó un par de veces, con una expresión de confusión en su rostro. Luego, la realización la golpeó al entender qué llevó al mago a realizar tal demanda.

—¡Oh! Ustedes... no lo saben, ¿verdad?

—¿Saber qué cosa? —pregunta Kamek confuso.

Antes de que Peach pudiera responder, se escuchó un estruendo a lo lejos y miles de toads salieron corriendo por sus vidas llenos de pánico, gracias a un inminente peligro que los atacó.

Tanto Peach como Kamek captan su atención en el alboroto, viendo cómo un toad es lanzado al aire y luego siendo embestido por el mini-Bowser, que ahora tenía su babero cubriendo su boca y portando en su mano un gran pincel de mango azul.

—¡¿Dónde tienen a papá?! —le pregunta el niño al toad amenazadoramente.

—Y-Yo n-no sé —responde el toad envuelto en pánico.

—¡Joven príncipe! ¡¿Qué hace aquí?! —le pregunta Kamek al violento niño.

—¡Papá está encerrado por aquí en algún lado, y voy a rescatarlo! —expresa el niño.

—¡Bowser Jr, basta! Yo no tengo a tu padre cautivo en ningún lado —ordena Peach.

—¡Mientes! —exclama, apuntándole a la princesa con su pincel.

La princesa levanta las manos para apaciguar las cosas, dándole al niño una mirada pasible para intentar calmar su ferviente rabia.

—Si me dejan, ambos, puedo explicarles la desaparición de Bowser —expresa Peach.

Tanto Bowser Jr como Kamek compartieron una mirada de confusión, antes de que ambos bajen lentamente las armas con las que apuntaban a la princesa y la dejen hablar. Peach no pierde el tiempo y comienza a explicarles al par de koopas todo lo que sabe sobre la situación de Bowser y Mario.

—¡Qué historia tan tonta! —opina Bowser Jr, continuando—. ¿Mi papá llevado a otro mundo con el apestoso de Mario? ¡Es ridículo!

—Joven príncipe, creo que la princesa Peach nos está diciendo la verdad —comenta Kamek.

—¡¿Qué?! ¿Por qué? —cuestiona el niño.

—La princesa Peach no es alguien que dice mentiras. Además, se de lleno que el viaje entre mundos es algo posible: Los Hermanos Mario son prueba viviente de ello —explica.

—¡Agh, entonces tráelo de vuelta ahora! —ordena el niño.

—Pequeño amo, me temo que no está dentro de mis capacidades traer al amo Bowser aquí; no cuando el mismísimo poder de las estrellas está involucrado en su viaje de ida.

Bowser Jr deja salir un gruñido mientras pone un semblante de enojo y hace una rabieta, pisando el césped como si fuera el peor enemigo de toda su vida. Pero se detiene cuando siente un suave agarre en su hombro, descubriendo que es la princesa Peach, que lo miraba comprensivamente.

—Sé que estás preocupado por tu papá, pero él estará bien; es muy fuerte después de todo, ¿no? Él volverá tarde o temprano.

Bowser Jr mira hacia otro lado y deja salir otro gruñido, tratando de ocultar que las suaves palabras de la princesa de verdad lo tranquilizaron. Luego volvió a mirar a la princesa cuando una idea cruzó por su mente:

—¿Y qué hay de la mujer flotante de vestido azul? Ella seguramente podría traer a papá de vuelta.

Peach y Kamek compartieron una mirada de curiosidad, volviendo luego a ver al pequeño koopa.

—Si bien la Guardiana del Cosmos tiene el poder para hacer eso, no creo que sea adecuado intervenir en la decisión de las estrellas, joven amo. Estoy seguro de que una vez que cumpla su misión, el amo Bowser volverá sano y salvo. Por ahora, creo que sería correcto retirarnos, pues la ausencia del amo Bowser está comenzando a notarse en el reino, y alguien debe hacerse responsable mientras él no está —expresa Kamek.

—¡Argh, bien! —escupe Bowser Jr, quien luego se voltea a ver a Peach y le pregunta—. ¿Pasas el tiempo aquí sola? ¿Sin guardias ni nada?

—Uh, sí. ¿Por qué? —expresa Peach.

—... Ahora entiendo por qué mi papá siempre la tiene tan fácil para secuestrarte —opina el niño.

—Chicos, creo que sería mejor para todos que nos calmemos y discutamos esto —expresa Mario, intentando apaciguar las aguas.

—Tú mejor no te metas. Además, aún deben de responder por robarme la recompensa de la misión del dragón —expresa Ren.

—¿Misión del dragón? —pregunta Naofumi

—Larga historia —dice Mario, encogiéndose de hombros

En un lugar un poco alejado de la tensa situación, Wyndia observaba todo el conflicto escondida desde detrás de un árbol.

—Papá está ahora durmiendo en su cueva y no despertará hasta mañana. ¡Debo avisarle! —y sale corriendo en busca de su padre adoptivo.

Mientras tanto, cada bando se encontraba en un duelo de miradas tan feroz que parecía que saldrían rayos láser desde sus ojos. Luego Motoyasu se fija en Raphtalia, y su semblante cambia de forma caricaturescamente rápida, camina hacia ella como si estuviera en un parque, le toma su mano y habla de forma seductora:

—Hola, linda~. No creo que nos hayamos conocido antes: Soy Motoyasu Kitamura, el Héroe de la Lanza. Dime, ¿qué hace alguien como tú en un lugar como éste? No me digas: Ese asqueroso animal de Naofumi te tiene esclavizada, ¿no? Permíteme liberarte de tu sufrimiento y llevarte conmigo.

—Uuuh... —expresa Raphtalia, sin las herramientas sociales suficientes como para lidiar con esta situación.

Pero de pronto, Motoyasu siente cómo se le reinicia el Windows cuando Filo le clava una patada en la ingle desde atrás, mandándolo a volar hasta aterrizar en el carruaje en el que llegaron; y todos los personajes masculinos presentes hicieron una mueca en empatía por la desafortunada situación del héroe.

—¡Motoyasu-sama! —grita Mein en pánico, viendo cómo el héroe tenía una cara de absoluto sufrimiento mientras frotaba sus partes íntimas para intentar apaciguar el dolor, ordenando después a los soldados—. ¡Cúrenlo rápido!

—¡Viste, amo! ¡Dije que lo patearía muy fuerteee! —expresa Filo alegremente.

—Yikes, pobre tipo. Bueno, al menos la magia curativa existe en este mundo —comenta Mario.

—Es una lástima: Al mundo le vendría bien que alguien como él quedara sin poder tener descendencia —dice Naofumi.

Pasada la situación, los soldados terminan de curar a Motoyasu y éste vuelve cojeando un poco a la formación de los dos héroes restantes.

—¿Estás bien? —le pregunta Itsuki, genuinamente preocupado.

—¡Agh, deja eso! Concéntrate en la misión —responde Motoyasu molesto, ahora mirando con coraje a Filo.

—Bueno, si tú lo dices —expresa Ren, volteando a ver luego a sus oponentes y advierte—. Será mejor que se entreguen, y también que liberen a los soldados que retienen aquí como prisioneros, así como al noble Idol Rabier. Sino, nos veremos obligados a usar la fuerza.

—¿Ah, sí, pequeñín? Y dime, ¿cómo exactamente lo harán? Aunque yo sólo podría patearles el trasero a todos ustedes, somos siete contra tres; contando a ese yoshi apestoso y a la gallina parlante. Y no incluyo a ese pequeño grupo de soldados porque son tan patéticos que sólo me servirán de mondadientes —expresa Bowser.

—¿Deberíamos llamar a los aldeanos entrenados para que nos ayuden? —pregunta Rifana.

—No. Ellos están ocupados cazando y además, nosotros podemos hacernos cargo de esto —contesta Bowser.

—Bowser tiene razón: Están en desventaja. Aunque aún está en pie la idea que hice de resolver todo tranquilamente en una charla con el rey —sugiere Mario.

—No te molestes, Mario. Ese pedazo de basura tiene tanta mierda en la cabeza que no escuchará nada de lo que digas. Es un completo idiota —expresa Naofumi, y Mein rechina los dientes de escuchar al demonio hablar así de su padre.

—Oh, no te preocupes por los números: Pues no vinimos sólos —declara Motoyasu con una sonrisa engreída.

Con un llamado, de la carroza en donde los héroes llegaron salen cuatro figuras más: Un tipo de bigote totalmente acorazado con una armadura, que portaba un hacha; acompañado de una mujer de piel blanca, pelo verde peinado en una larga coleta que terminaba en trenza que vestía una blusa de cuello alto color concho de vino, guantes sin dedos negros que llegaban hasta antes de las axilas, y pantalón holgado y zapatos color blanco.

Salió después una chica rubia de pelo corto, ojos a juego y piel blanca que vestía una blusa azul sin mangas bajo una pechera negra, guantes color marrón al igual que el pantalón y zapatos negros, portando un par de dagas. Le sigue la pista una chica de piel blanca, cabello rojo cortado en forma de hongo y ojos amarillos, que vestía una túnica negra de mangas cortas y cuello blanco con un listón rojo adornando el pecho, y que portaba un bastón de madera y sombrero de bruja negro.

Y por último, sale una chica de piel clara, ojos amarillos y cabello verde amarrado con dos trenzas laterales que llegaban hasta su cintura con un moño azul al final; quien vestía una armadura que sólo constaba de una pechera, hombreras y muñequeras, además de una camisa interior blanca de manga larga, guantes marrones, pantalón blanco y una falda larga color verde agua. Pero antes de que pudiera salir por completo del carruaje, ella se tropieza y cae de cara al piso, viéndola todos con un silencio incómodo y decidiendo luego ignorar este hecho.

—¿Qué tal eso? —expresa Motoyasu, señalando al grupo de recién llegados—. Trajimos cada uno a un par de integrantes de nuestros propios equipos. Les dijimos que se quedaran en el carruaje por si querían entregarse pacíficamente, pero como no es así, pues tocará hacerlo por las malas.

Los primeros en moverse son los soldados, quienes se abalanzan contra el grupo con un grito de guerra, oyéndose luego un fuerte estruendo y viéndose a esos mismos soldados salir disparados hacia el cielo, desapareciendo en un punto brillante.

Y ahora sí, sin más interrupciones, cada bando toma posiciones de batalla, creando una atmósfera tan tensa que se podría cortar con una cuchara. Y en un momento decisivo, el grupo enemigo es el primero en moverse, lanzándose al ataque y sólo quedando atrás la chica del bastón y la de la trenzas, a quien se la veía con una cara nerviosa por toda la situación.

Estocada Caótica —recita Motoyasu, activando una habilidad y apuntando a Bowser.

La lanza del héroe se ilumina de color carmesí y éste comienza a dar múltiples estocadas a grandes velocidades. El koopa usa sus antebrazos para cubrirse, pero la potencia de las estocadas se van abriendo paso cada vez más y más entre la guardia del koopa, terminando con que Motoyasu rompa su guardia completamente y dejándolo expuesto a más ataques.

Pero el koopa pensó rápido y se guardó en su caparazón antes que el héroe diera la última estocada, siendo que Motoyasu sintió cómo su cuerpo entero vibró en consecuencia de golpear el impenetrable caparazón del koopa.

Aprovechando su estado de debilidad, Bowser sale de su coraza e intenta atacar a Motoyasu con sus garras, pero una bola de fuego lo golpea desde su costado. La culpable era la chica con el sombrero de bruja que se había quedado atrás, pues ella estaba proporcionando soporte desde la distancia.

Motoyasu se recupera e intenta atacar a Bowser de nuevo, siendo que el koopa salte hacia atrás para tomar distancia y comience a arrojarle martillos arrojadizos al héroe, quien tuvo que moverse de un lado al otro y usar su lanza para evitar ser golpeado.

—¿Qué diablos? ¿Cuántos de esos tienes? —pregunta Motoyasu al ver que Bowser seguía y seguía lanzando martillos.

Motoyasu usó su lanza para desviar todos los martillos que eran lanzados hacia él, mientras se acercaba poco a poco a Bowser. Cuando estuvo a suficiente distancia, intentó lanzar otra estocada, pero Bowser ya esperaba esto cuando dejó de lanzar martillos y deja salir una llamarada que sólo alcanzó a quemar un poco al héroe, pues había logrado saltar hacia atrás en el último segundo.

Motoyasu aterriza levantando un cúmulo de tierra, alcanzando a rodar hacia un lado el momento justo para evitar que Bowser lo aplaste de un pisotón.

La chica bruja estaba a punto de ayudar a Motoyasu desde la distancia con su magia, pero de pronto siente que algo se enreda en su tobillo, viendo que es una lengua larga perteneciente a un extraño dragón color azul. Forest balancea su cabeza hacia un lado, provocando que la joven bruja sea azotada contra unas rocas cercanas, gimiendo de dolor.

Forest retira su lengua para luego correr hacia la bruja, quien se incorpora rápidamente y le lanza un par de bolas de fuego al yoshi, siendo que éste usó su lengua para agarrar los proyectiles y tragárselos, hecho que sorprendió de lleno a la bruja y el yoshi quedó con los cachetes inflados como un hámster. Luego, Forest sorprende a la joven bruja liberando una llamarada desde su boca, haciendo que ella tenga que ladear su cuerpo y dar pasos laterales para así evitar las flamas. Después de unos cuantos disparos la boca del Yoshi vuelve a la normalidad, indicando que se había quedado sin combustible.

La bruja toma esto como una señal y genera 3 rocas llameantes alrededor de ella, disparándolas luego contra el yoshi, quien simplemente usó su lengua de nuevo para tragarse los proyectiles, pero ésta vez, sacó desde su retaguardia 3 huevos blancos con lunares azules. La bruja se extrañó de este suceso, viendo después cómo el yoshi toma uno de esos huevos y lo lanza hacia ella con gran rapidez, para luego sentir como si una bala de cañón le diera de lleno cuando el huevo se estrelló contra su estómago, sacándole el aire y dejándola noqueada.

La mujer rubia de las dagas atacaba con intensidad a Rifana, quien bloqueaba hábilmente cada tajo con sus hachas.

—¡Jé! ¡Vaya que eres hábil, semihumana! —adula la mujer de las dagas, y Rifana sólo siguió bloqueando.

En un punto, las heridas en el cuerpo de Rifana le pasan factura por andar haciendo movimientos bruscos, provocando que ésta sienta un dolor repentino en sus brazos, haciéndola flaquear. La mujer aprovecha esto y estaba a punto de atacar con una puñalada, pero Rifana es envuelta de pronto en una pelota de escudos. La mujer gira su cabeza y descubre a Naofumi, apuntando en dirección a ella con la mano.

Ella estaba a punto de lanzarse contra Naofumi, pero de repente escucha un sonido taponado desde dentro de la esfera, a lo que ella se gira otra vez por la curiosidad; cometiendo un grave error ya que la esfera desapareció justo para mostrar a Rifana apuntando su mano contra ella:

¡Resplandor Zweite! —recita la comadreja.

Un fuerte destello de luz emana de la semihumana, como si alguien hubiera tirado una granada flashbang justo frente a la chica de las dagas, quien gritó de dolor y se cubrió los ojos al haber sido cegada, lo que es aprovechado por Rifana al golpearla con el mango de sus hachas en la cabeza y dejándola noqueada.

Pero ni Naofumi ni Rifana tuvieron tiempo de celebrar, pues ahora Ren se abalanzó hacia ellos en un ataque que Naofumi bloqueó con su escudo y Rifana intentó contraatacar, pero Ren se retiró a tiempo con un salto hacia atrás.

—No puedo creer que después de todo este tiempo no hayas reflexionado sobre tus acciones, Naofumi. Uno creería que luego del castigo que te dieron, reflexionarías y dejarías de actuar como un criminal.

—Y uno creería que empezarías a darte cuenta de que todo esto es una estupidez. Pero bueno, ¿qué puedo esperar yo de uno de los lamebotas de esa basura de rey?

Ren frunce el ceño y arremete contra Naofumi otra vez, en esta ocasión con su espada tomando brillo gradualmente hasta que se envuelve totalmente de luz y recita:

¡Espada Meteoro!

Naofumi se planta firme y recibe el ataque, poniendo toda su alma en aguantar ese ataque. Pero lastimosamente su guardia se rompe y el héroe es enviado hacia atrás, cayendo al piso con el cuerpo adolorido por el impacto.

Ren no pierde tiempo y planea aprovechar la situación de Naofumi para terminar el combate, lo que no le resultaría tan sencillo, pues Rifana se interpone en su camino, atacando con sus hachas.

—Entiendo que quieras defender a Naofumi, pero comprende que lo que están haciendo está mal —le dice Ren a Rifana mientras intercambian ataques.

—Y tú, entiende que Naofumi-sama no está haciendo nada, sólo los están manipulando. Naofumi-sama no tiene ni la forma ni los recursos para esclavizar al pueblo. ¿Que no puedes ver que ese rey quiere hacerle daño a Naofumi-sama? Viste lo que hizo con el duelo contra el Héroe de la Lanza. ¡Está claro que tiene algo contra él! —argumenta la semihumana.

Ren se detuvo de atacar para pensar un poco lo que dijo la semihumana, pues tenía lógica.

—Bueno, puede que Naofumi no tenga la forma de esclavizar esta aldea, ¿pero qué hay de esa gran tortuga?

—Bowser-sama no es ningún tirano, ¡es el salvador de nuestra aldea! Llegó justo a tiempo para evitar que unos soldados, los mismo que sirven a tu rey, nos capturaran y vendieran como esclavos —declara Rifana.

Ren dejó salir un quejido de sorpresa y dejó de combatir con la semihumana para procesar mejor lo que acaba de escuchar.

—Eso… no es cierto. ¡Intentas engañarme!

—Puedes preguntarle a cualquiera de los aldeanos aquí, que por cierto, no tienen marcas de esclavos, ¡y te dirán que es verdad!

Ren bajo la cabeza hacia un lado para pensar, y mientras más le daba vueltas al asunto, más cosas ilógicas encontraba en la historia que el rey les había dado. En ese momento, Naofumi entra de nuevo en escena, llegando junto a Rifana mientras sostenía su hombro adolorido por el ataque de Ren.

—¿Qué? ¿Por fin estás aprendiendo a pensar? —pregunta Naofumi con ironía.

—No te confundas, Naofumi: Los argumentos de tu amiga me hicieron pensar un poco, pero aún no he determinado si dices la verdad o mientes. Discutiré esto más a profundamente con el rey —expresa, envainando su espada, dando media vuelta y caminando hacia el carruaje, con Rifana y Naofumi mirándose entre sí, confundidos por el cambio de postura.

Filo intentaba incesantemente conectarle una patada a la chica de la coleta y pelo verde, pero esta se movía con tal rapidez y agilidad que le era una tarea imposible.

La chica esquivaba cada ataque del ave con mucha destreza, utilizando acrobacias y saltos al igual que Mario, pero a un nivel claramente inferior.

—¡Quédate quieta! —se queja Filo al ver que su rival no dejaba de moverse.

La chica de pronto vio una abertura e intentó darle un puñetazo a Filo, sin tener en cuenta que su brazo se hundiría en el espeso plumaje de la filolial, dejándola totalmente abierta para que se le aplicara la misma desgracia que Motoyasu, mandándola a volar lejos por varios metros.

Por otro lado, Raphtalia era la que esquivaba de forma constante los hachazos del tipo de la armadura: Ella sabía que su katana se rompería si no los desviaba o rechazaba correctamente, por lo que decidió no arriesgarse y dedicarse sólamente a esquivar.

El acorazado lanzó un swing lateral con su hacha que la semihumana esquiva con un paso hacia atrás, intentando después contraatacar con su propio tajo de su katana, pero el sable simplemente rebotó en la armadura del tipo, dejando a la semihumana expuesta que esquiva de milagro un contraataque que iba dirigido a su cuello al agacharse y saltar hacia atrás.

—(¡Maldición, no puedo cortarlo!) —piensa Raphtalia para sí misma—. (Si Sadina-neechan estuviera aquí, terminaría con esta situación en un instante. ¡¿Por qué siempre está fuera en momentos como éste?! Vamos, piensa. Su armadura hace difícil que lo corte o apuñale, por lo que debo intentar ganarlo con ataques contundentes. ¡Sí, eso haré!).

Con una nueva estrategia en mente, Raphtalia arremete de nuevo hacia el sujeto de la armadura, quien al ver venir el ataque, intenta recibirlo al levantar su hacha y bajarla con fuerza, como si fuera a partir un tronco a la mitad.

Raphtalia gira en el último segundo y usa la zona sin filo de su katana para golpear el lateral de la cabeza del acorazado, quien se estremece un poco y dejándolo vulnerable al recibir un puñetazo en la zona abierta del casco, que gracias a la gran fuerza de la mapache, fue suficiente para hacerlo flaquear hacia atrás.

Pero el tipo de la armadura era terco y arremetió de nuevo contra Raphtalia, pese a estar casi noqueado. Y la semihumana aprovecha los movimientos torpes del sujeto para tomar su brazo, llevar el cuerpo del tipo en perfecto arco y azotarlo contra el suelo con gran fuerza, como un judoka profesional.

—¡A-Ack! ¡Maldita… campesina! —maldice el acorazado antes de caer en la inconsciencia.

Flecha tras flecha era disparada desde el arco de Itsuki, intentando darle sin éxito alguno al fontanero bigotón, quien esquivaba las flechas con una agilidad y destrezas totalmente sobrehumanas; utilizando mortales, giros y saltos a una velocidad y fluidez más que impresionante.

—(¿Quién es este tipo? ¿Cómo es capaz de moverse así?) —piensa Itsuki mientras seguía disparando.

—Vamos, paisano. Todo esto es innecesario —comenta Mario entre volteretas.

—¡Deja de jugar y tómate la pelea un poco más en serio! —regaña Itsuki.

—¡Te lo digo enserio, amigo! ¡No somos malos; sólo intentamos ayudar a estas personas! —explica.

—No es lo que nos dijeron —reclama.

—¿Y ni siquiera te has detenido a escuchar nuestra versión?

—No la necesito: Hay unas víctimas y unos culpables, ¡y necesito hacer justicia!

—Mamamía...

El héroe del arco decide que ya ha tenido suficiente lidiando con este sujeto, por lo que carga su arco con un poderoso proyectil y recita antes de disparar:

¡Flecha Meteoro!

Un rayo de luz resplandeciente sale disparado del arco de Itsuki. Al verlo, Mario se planta firme, saca su martillo y lo posiciona en forma de bateo, esperando el momento perfecto antes de hacer un swing hacia afuera y desvió con esfuerzo la flecha del héroe, que se perdió en el cielo una vez fue rechazada.

Itsuki se quedó frío al ver que aquel sujeto desvió su ataque más poderoso con relativo esfuerzo, pero no se dejó abrumar por la conmoción y siguió disparando flechas.

Por su parte, Mario pensó de forma rápida en alguna manera de detener este combate lo más rápido posible sin que nadie fuera gravemente lastimado. Y ahí fue donde un foco se prendió en su cabeza, activando en el acto su forma tanuki —lo que sorprendió a Itsuki—, y comenzó a correr alrededor, lo que confundió un poco al Héroe del Arco por parecerle éste un comportamiento extraño, pero siguió disparando de igual forma.

Y una vez el medidor "P" de Mario estuvo lleno, despegó en el aire y comenzó a realizar maniobras evasivas para esquivar las flechas del sorprendido Héroe del Arco, pasando luego a dejarse caer para golpear el piso ferozmente con su martillo, provocando un pequeño temblor que desestabilizó un poco a Itsuki, lo que fue suficiente para que Mario corriera hasta él y barriera sus piernas con su cola de tanuki.

Itsuki cayó al piso con un ruido sordo, pasando luego a ver cómo el martillo de Mario caía de forma vertiginosa hacia su cara, lo que lo lleva cerrar los ojos para esperar el impacto, que nunca llegó.

Abriendo un ojo en comprobación, Itsuki deja salir un jadeo cuando ve el objeto metálico a centímetros de su cara. En cambio, Mario pega un salto y pisa el estómago del Héroe del Arco lo suficientemente fuerte como para dejarlo fuera de combate.

—Lo siento, pero no quisiste cooperar —expresa Mario.

Motoyasu balanceó su lanza hacia Bowser, quien usó sus brazales para bloquear el ataque, y luego responde con una bola de fuego que el héroe esquiva de milagro haciéndose hacia un lado, para luego balancear su arma un par de veces más, siendo todos su intentos evadidos o bloqueados por el koopa.

—¡Jé! Eres más hábil de lo que pensé —expresa Motoyasu con una sonrisa engreída.

—Y tú eres una basura con esa arma. Mi abuela puede manejar una lanza mejor que tú —responde Bowser.

—Ah, sí. Veamos entonces qué haces ante esto: ¡Lanza Relámpago!

La lanza del héroe fue envuelta en electricidad azul, haciendo parecer que éste sostenía un rayo en sus manos, como el mismísimo Zeus. Luego, lanzó el potente ataque hacia el koopa, quien lo vio venir y estaba listo para evadir. Pero grande fue su sorpresa cuando un pequeño vendaval lo golpeó desde un costado, cortesía de Mein.

—(¡Ack! ¡Esa maldita mujer! ¿Estuvo desaparecida todo este tiempo y ahora sólo se muestra para un ataque por la espalda...?) —Piensa el koopa con coraje

Pero gracias a esa distracción, el ataque de Motoyasu se acercó lo suficiente y Bowser no pudo hacer nada para evitar que el ataque lo golpee de lleno en el pecho, empujándolo fuertemente hacia atrás y levantando una cortina de polvo y humo.

Cuando el panorama se aclaró, el héroe y la princesa vieron al koopa tumbado en el suelo, aparentemente muerto o inconsciente. Ambos estaban a punto de cantar victoria, pero su celebración es interrumpida cuando el koopa pega un par de quejidos antes de levantarse de nuevo, luciendo un lenguaje corporal adolorido.

—E-Está... bien. ¡YA ME ENOJÉÉÉÉÉÉÉÉÉ! —grita el koopa.

El koopa pega un gran salto hasta estar cerca del héroe y golpea el piso, causando un terremoto y levantando tabiques de tierra. Motoyasu pierde el equilibrio por el movimiento sísmico causado por el koopa, lo que lo deja totalmente abierto a un inminente ataque.

¡Zarpa del Rey! —recita Bowser, llenando sus manos de chispas carmesí.

El koopa ataca con un zarpazo directo al pecho del héroe, quien lo recibe de lleno y queda con cuatro agujeros en forma de rayas diagonales a través de su equipamiento y ropa, de los que estaba comenzando a brotar un líquido rojizo. Luego finaliza el combo con un puño a la cara, que termina por noquearlo.

¡Motoyasu-sama! —chilla Mein.

El koopa rápidamente enfoca su atención en la princesa, no perdiendo ni un segundo en meterse en su caparazón y formando su bola de pinchos, rodando a gran velocidad en dirección a Mein, quien intentaba evitarlo con ataques de viento, pero éstos sólo rebotaban en la coraza del koopa, terminando con que la princesa sea tumbada por la bola de pinchos y mandada a estrellarse contra un árbol.

Bowser se desenrolla y toma camino hacia la aturdida princesa, quien a pesar de su condición, logra esquivar un zarpazo de Bowser cargado con su habilidad al agacharse, que corta en dos el árbol en lugar de su cuello. Pero Bowser no tiene intenciones de detenerse, y lo demuestra al clavar sus garras en el costado de la princesa, lo que la hace gritar de dolor y luego es tomada del cuello, pasando Bowser a abrir la boca con la intención de usar su aliento de llamas para calcinar a esta mujer hasta la cenizas.

las fauces del koopa comienzan a brillar en naranja, y Mein entra en desesperación al sentir un calor abrasador venir desde las entrañas del koopa, cuando de pronto:

—¡O-Oye! —se escucha una voz temblorosa en las cercanías.

Cuando Bowser voltea en dirección del sonido, descubre a aquella otra chica de cabello verde, observando al koopa con una mirada de miedo y piernas temblorosas.

—¡S-S-S-S-Suelta… la! —tartamudea la chica, intentando salvar a la princesa.

Bowser suelta a Mein, quien cae al piso con un ruido sordo y un quejido, pasando después a dirigirse completamente hacia la asustadiza chica, quien se paniquea cada vez más con cada paso que daba el koopa. Y una vez frente a frente, el koopa suelta un bufido que hasta hace expulsar vapor por su nariz, aumentando mucho más el pánico de la chica.

—Miren, ¿qué tenemos aquí? Una héroe —se burla Bowser, usando una de sus garras para clavarla en la blusa de la chica y levantarla hasta su altura.

—¡Fueeeeeeh! —llora la chica, aterrorizada por tener a Bowser cara a cara.

—Te crees muy valiente, ¿eh? Supongo que estás dispuesta a dar tu vida por la del idiota de la lanza y la mujer pelirroja, ¿no?

—¡Fueeeeeh! —llora la chica de nuevo al ver que el koopa acerca una de las garras de su otra mano a su mentón.

—¿Cómo debería acabar contigo? ¿Quemarte viva? ¿Desollarte? O tal vez, si estuviera en mi reino, te daría de comer a los Chain Chomps, jejejeje.

Gracias a todas las sugerencias de asesinato que Bowser escupió de su boca, la pobre chica sufre un ataque de pánico, lo que la lleva a desmallarse en el acto, agradeciendo inconscientemente a los dioses que no tuvo la mala suerte de mojar su ropa interior del susto.

Al ver que su víctima había perdido la conciencia, Bowser la deja caer al piso y se vuelve hacia la mujer pelirroja de antes, quien se había levantada y estaba intentando huir, pero Bowser la interceptó a medio escape.

—¿A dónde va, su majestad? No olvide que tenemos asuntos pendientes —dice Bowser de forma sarcástica.

Pero sorpresivamente, la primera princesa extiende su mano y deja salir un torrente de viento lo suficientemente fuerte como para empujar al koopa a una distancia considerable.

—¡Grrr! ¡Maldita pelirroja! —maldice Bowser en lo que se levanta.

Mein quiso aprovechar esto y correr como alma que lleva el diablo de allí, pero oh, sorpresa: Las heridas infringidas por el Rey de los Koopas le impedían moverse fluidamente, y los caballeros capaces de curarla fueron mandados a volar, siendo que la cabeza de la princesa fue azotada por el puño del koopa, mandándola al suelo y estando a punto de darle el golpe final, de no ser porque la misma mujer encapuchada de azul y máscara blanca de antes apareció frente a él, extendiéndole la mano para decirle que se detenga.

—Mis disculpas, Héroe de la Garra pero, a pesar de sus actitudes, no puedo dejar que sigas lastimando a la princesa —declara la mujer.

—¡¿Qué?! ¡¿Tú otra vez?! ¡¿Quién eres?! ¡¿Y cómo haces para aparecer así de la nada?! —interroga el koopa, pero la mujer desapareció de nuevo, dejando al rey con la palabra en la boca—. ¡Bah, como sea! —y se da media vuelta y se aleja de la princesa.

—Bueno, supongo que terminamos aquí —expresa Mario, viendo a todos los sujetos inconscientes alrededor.

—Bueno, ahora me doy cuenta de que tal vez no fue tan buena idea venir aquí con sólo un par de miembros de nuestros equipos —comenta Ren, viendo a los miembros de su grupo y los otros héroes fuera de combate.

—¿Y tú qué vas a hacer? —le pregunta Naofumi.

—Como dije: Voy a pensarme un poco la situación en lo que llevo a todos a que los atiendan. Pero recuerda: Aún sigo vigilándote. Si llego a enterarme de que realmente actúas como malhechor, no dudaré en llevarte ante la justicia —dice Ren, poniéndose manos a la obra en subir a todos a la carroza y conducirla de vuelta al reino.

—Espero que el rey no le haga nada por volver con las manos vacías —expresa Rifana.

—Sí, pienso igual —agrega Raphtalia.

—Deja de preocuparte por él, Rifana. Ven, debemos irnos —dice Naofumi.

—¡Espera! —dice Mario, haciendo que el héroe lo voltee a ver de reojo—. Iremos mañana a la capital para intentar resolver este asunto con el rey. ¿No quieres venir? Tal vez puedas aprovechar en limpiar tu nombre.

—No, nada de lo que haga hará que ese rey inútil piense que soy inocente. Además, tengo que realizar una entrega en una ciudad de aguas termales.

—Oh, ¿qué tal si pasas la noche aquí entonces? Ya está atardeciendo, y así te ahorras las molestias de irte de noche.

El héroe asiente con la cabeza, para luego también tomar su carruaje y lo deja en el establo del pueblo, pasando un mal rato ya que Filo quería ir a la guerra con todos los dragones terrestres que estaban por ahí

De pronto, un fuerte sonido de aleteo resuena por todo el lugar, viendo después cómo Gaileón aterriza cerca del grupo con Wyndia montando su lomo, dejando fríos a Naofumi y Raphtalia, y haciendo que Filo se enoje aún más.

¡¿Qué está sucediendo?! ¡¿Están invadiendo el pueblo?! —pregunta el dragón alarmado.

—¡Bah, a la hora que apareces! —se queja Bowser.

¡Lo lamento, pero los dragones tenemos el sueño muy pesado! —se excusa el dragón.

—Tuve que hacer milagros para despertarlo —suspira Wyndia desde el lomo de la bestia.

—¡Buuu! Este lugar está lleno de dragones. ¡No me gustaaa! —comenta Filo.

—¿Cómo es que ustedes tienen un dragón? —dice Naofumi, y Mario sólo se encoge de hombros.

Mientras tanto, en el Reino Champiñón.

Dentro de la capital del Reino Champiñón, un gran ajetreo se hacía presente cuando tanto toads como koopas se aglomeraban alrededor del castillo de Peach.

Las puertas se abren de par en par, saliendo de él una carretilla con una montaña de bloques amarillos con un signo de interrogación. Detrás de él, salen caminando Kamek, Peach, Bowser Jr, Daisy, Starlow y Luigi, causando que toda la multitud explote en vítores y aplausos.

Una vez se calmados, todos, Peach le asiente con la cabeza a Kamek, quien comienza a menear su varita, de donde emana energía morada que desprendía extrañamente formas geométricas, más específicamente cuadrados, triángulos, círculos y una "x".

—¿Por qué necesitas tantos bloques? ¿No creaste un bloque de monedas infinitas de la nada aquella vez? —cuestiona Peach.

—No es lo mismo invocar monedas infinitas que power-ups infinitos, joven princesa. Hasta mi poderosa magia tiene límites —explica Kamek mientras meneaba su varita.

—¿En serio creen que funcionará? —pregunta Daisy.

—Tiene que. Tanto koopas como toads trabajaron arduamente para reunir tantos bloques como fuera posible. Que su trabajo sea en vano no es una opción —dice Luigi.

—Silencio, necesito concentración —regaña Kamek.

El mago se concentra más en su labor, en donde toda la pila de bloques dorados se envuelve de la misma energía de la varita, pasando todos los bloques a brillar intensamente.

—¡HAAA! —exclama Kamek, apuntando su varita hacia la montaña de bloques, la cuál se comprime gradualmente hasta quedar un sólo bloque que tenía cinco cuadraditos pequeños en la base que brillaban de blanco.

—-Está hecho. Este bloque puede generar cinco power-ups consecutivamente. Luego, necesitará tres horas para recargarse —explica Kamek, diciendo luego—. Ahora es su turno, espíritu estelar.

—Bien, preparen todo —ordena Starlow.

Los toads traen una caja grande con un champiñón rojo marcado a un lado, y luego de que el bloque interrogación sea introducida en ella, todos los presentes meten un objeto dentro de la misma: Peach mete una carta, y una gran bolsa marrón que parecía que tenía muchas monedas dentro; Luigi también mete una carta, así como un martillo parecido al que Mario tenía en un principio, pero en lugar de hierro negro, parecía de un material igual al oro. Kamek puso una varita idéntica a la de ella y al final Bowser Jr también metió una carta, así como unos pequeños objetos redondos rojos con lunares.

Luego de que todos terminaran, la caja fue sellada y Peach dio un paso al frente, poniéndose en posición de oración, concentrándose lo más que podía en su cometido.

La pequeña estrellita flotante en la cabeza de Starlow comienza a brillar de energía, dándole la señal a Kamek para que también apunte su varita a la caja, la cuál es recubierta de energía rosa y morada.

—¡Listo, la energía de deseo de Peach junto con la magia de Kamek parece ser suficiente! ¡AHORA, PRINCESA! —exclama Starlow.

Los ojos de la princesa se abren con determinación, los cuales brillaban con un rosa brillante y la caja recubierta de magia comienza a levitar, saliendo después disparada hacia el firmamento envuelta en luz estelar, desapareciendo después de un rato en el infinito.

—¿Funcionó? —pregunta Daisy.

—Eso parece —respondió Peach.

Caminando por las calles de Lurolona, Mario y Naofumi estaba tranquilamente teniendo una conversación casual, con Mario contándole varias de sus aventuras al Héroe del Escudo.

—Estás hablando tonterías —opina el héroe.

—Estoy siendo sincero —dice Mario.

—¿En serio quieres que crea que, mientras realizaban un trabajo de fontanería, tú y tu hermano fueron absorbidos por una tubería y transportados a un mundo mágico? —recapitula Naofumi.

—Te saltaste varios detalles, pero a grandes rasgos, sí —dice Mario.

—Amigo, prácticamente sufriste un Isekai —se burla Naofumi.

—¿Isekai? —pregunta Mario, confundido.

—No, nada. No creo que estés familiarizado con el término, pues sería extraño que alguien de tu edad vea anime —expresa Naofumi.

—¡Oye, no soy tan viejo! —exclama Mario, ofendido.

—Entonces, ¿ya eras un héroe antes de venir aquí? —pregunta Naofumi.

—Pues sí: He salvado al reino champiñón tantas veces que perdí la cuenta —dice el fontanero.

Antes de responder, algo capta la atención del Héroe del Escudo, quien voltea hacia el cielo y ve a un objeto cruzando el firmamento a velocidad leve.

—Oh, es la primera vez que veo una estrella fugaz —dice Naofumi, haciendo que Mario también mire hacia el cielo y se encuentre con el objeto.

—¿No es como... muy lenta para ser una estrella fugaz? —opina Mario.

—Parece que cambió de dirección también —comenta Naofumi, viendo junto a Mario cómo la estrella fugaz se acercaba cada vez más y más.

El par de héroes se miran entre sí por un momento, para luego salir corriendo y pegar un salto justo antes de que la estrella fugaz se estrella en donde antes estaban los dos, causando un fuerte ruido de impacto y levantando una cortina de polvo.

—¡¿Qué pasó?! ¡¿Nos están atacando?! —exclama Rifana llegando con Raphtalia, alarmada.

Al campo también llegan Bowser, Sadina y varios aldeanos que fueron atraídos hacia el ruido del choque y la cortina de humo.

Mario y Naofumi se incorporan, acercándose cautelosamente hacia el punto de impacto, sin poder ver de qué se trata el objeto que chocó al ser éste cubierto por humo y polvo.

—¿Qué es eso? —pregunta Mario.

—Estoy igual de perdido que tú —contesta Naofumi.

—¡Naofumi-sama, tengan cuidado! —expresa Rifana nerviosa al ver que su amo se acerca al objeto.

Pero cuando el humo se disipó y el panorama se aclaró, la incertidumbre se convirtió en confusión cuando vieron que, el misterioso objeto que cayó del cielo en una bola de luz, era una caja.

—¿Una caja cayó del cielo? —se pregunta Sadina.

Mario comenzó a examinar el objeto de lado a lado, y su corazón casi salta de su pecho al ver la marca de un champiñón marcado a un lado de la caja.

—¡MAMAMÍA! ¡Esa caja viene del Reino Champiñón! —exclama el fontanero.

Los ojos de Bowser se abren como platos, con su interés totalmente clavado en la caja que lo lleva a correr al igual que Mario hasta el objeto.

Tanto el fontanero como el koopa trabajan en conjunto para destaparla, dando un paso hacia atrás cuando el interior de la misma brillaba de oro intensamente, para que después un gran cubo color amarillo con un signo de interrogación incrustado se eleve lentamente hasta quedar suspendido en el aire.

—¡Un bloque Power-up! —suspira Mario al ver el objeto.

Prestando su atención de nuevo en la caja, el fontanero logra identificar una pequeña carta de papel color rosa y un sello que tenía el dibujo de una corona. Mario la toma y la abre, encontrando varios párrafos con una caligrafía impecable, comenzando a leer:

"Querido Mario.

Somos conscientes de la aventura que has embarcado junto a Bowser, y no puedo hacer más que desearte el más grande de los éxitos en tu travesía.

Como puedes ver, tanto el Reino Champiñón y el Reino de las Sombras han trabajado en conjunto, y nos las arreglamos para enviarte algunas cosas que te pueden resultar de utilidad: En mi caso, he enviado varios monedas de oro por si necesitas algo de ayuda económica; espero que te ayude.

Pero el más importante de todo este regalo, es el Bloque Power-up que está incluído. Y como puedes ver por su tamaño y forma, no es uno convencional: Verás, éste es un Bloque Power-up que tiene la capacidad de generar Power-ups ilimitadamente, pero con un tiempo de recarga de sólo cinco cada tres horas. No me cabe duda de que será extremadamente útil para ti.

Espero que cumplas con tu misión exitosamente y regreses aquí lo más pronto posible. Estaré esperándote.

Con amor: Princesa Toadstool.

Peach 3."

—Princesa... —susurra Mario al terminar de leer la carta.

El fontanero también encontró una carta de papel verde claro, con el sello de color verde con una "L" enmarcada, adivinando que el remitente era su hermano. Y a su vez, Bowser agarró una que envía su hijo, ya que lo identificó al ver el sello con una silueta de su cara retratada; leyendo cada uno su carta respectivamente:

"Hola hermano. Así que estás en una nueva aventura, ¿eh? Bueno, no me extraña, ya que eres un héroe aventurero después de todo. Pero bueno, sólo quiero decirte que vuelvas pronto, y que empaqué el Ultra Martillo, espero que te sea de utilidad.

Luigi".

"Hola papá. Kamek y yo te enviamos estas cosas para ayudarte. Y no te preocupes, yo y los Koopalings cuidaremos del reino mientras no estés. Quiero que sepas que hice mi tarea y limpié mi cuarto; y no me estoy acostando tarde. Bueno... no tanto. Espero que vuelvas pronto.

Bowser Jr. "

Bowser dobla la carta delicadamente y la guarda en su caparazón. Tal vez no lo dejó ver, pero estaba sumamente conmovido por la carta de su hijo. Mario también guardó las cartas de sus seres queridos en su ropa, poniendo una sonrisa al saber que allá en casa lo esperan y se preocupan por él.

Mario y Bowser se echan un ojo a la caja, con todos los presentes curiosos del contenido del paquete que llegó inesperadamente.

—Mario, ¿qué es todo esto? —pregunta Naofumi.

—Oh, son cosas que nos enviaron nuestros amigos en el Reino Champiñón —dice Mario, sacando el Ultra Martillo de la caja, y Bowser saca las pequeñas motitas rojas y la varita.

—¡Bwajajaja! ¡Sí! ¡Una varita mágica y semillas de planta piraña! ¡Genial! —celebra Bowser.

Por su parte, Mario utiliza la habilidad de copiado para así obtener el Ultra Martillo en su Arma Vasalla:

«Variante: Ultra Martillo, desbloqueada.

ATK +15.

DEF +8.

Descripción: Misma habilidad que el Martillo Superestrella de Acero, pero con más potencia y probabilidad de aturdimiento moderada.

—Wow, ¿cómo hiciste eso? —pregunta Naofumi, intrigado por el acto realizado por Mario.

—¿Uh, esto? Simplemente usé la función de copiado del arma: Con ella puedes copiar cualquier arma del mismo tipo. No me digas que tampoco sabías eso —explica Mario.

Intrigado, Naofumi abrió nuevamente el HUD de su arma, pasando unos segundos hasta que se mostró otra notificación:

«Copiado de arma, disponible:

Ahora el usuario puede copiar cualquier arma de su misma clase».

—¡Argh! Y yo gastándome un ojo de la cara en la tienda de Erhard. ¿Cómo es que esta cosa sólo desbloquea funciones cuando tú me las dices? —pregunta el héroe extrañado..

—Ni idea, amigo —expresa Mario, encogiéndose de hombros.

—¿Y qué hay con esa gran caja amarilla? —pregunta.

—Oh, sólo presta atención —dice con una sonrisa astuta.

El fontanero pega un salto y golpea la base del bloque con gran fuerza y haciéndolo brillar por un momento antes de que uno de los cuadraditos deje de brillar, y del tope del objeto salga disparado un pequeño champiñón rojo y blanco, el cuál Mario atrapa y se lo tiende a Naofumi.

—Cómelo —dice Mario.

—¿Y por qué? —pregunta.

—Ya verás, sólo cómelo —insiste el fontanero, haciendo que Naofumi lo mire tanto a él como al objeto con duda y escepticismo —.Oh, vamos. No te estoy dando veneno ni nada parecido. Confía en mí.

Cauteloso, el héroe toma el pequeño champiñón y se lo lleva a la boca, masticándolo y tragándolo.

Tenía un sabor extraño, como si alguien combinara los champiñones convencionales con los hongos shiitake de su tierra natal, y el héroe comenzó a preguntarse por qué Mario insistió tanto en que se lo comiera. Pero luego comenzó a sentir una ola de inexplicable poder surgiendo desde su estómago y distribuyéndose por todo su cuerpo, empezando a sentir cómo su cuerpo sufría una metamorfosis: Primero, su cabeza se hizo más grande, al igual que su torso y extremidades, dando como resultado un Naofumi el doble de alto y grueso de lo normal; todo en cuestión de un segundo.

—¡Woah! ¡¿Qué demonios?! ¡¿Qué rayos me pasó?!—exclama alarmado.

—Te has convertido en Súper Naofumi, amigo —expresa Mario con una sonrisa.

Todos los presentes jadearon por la reciente exhibición, pues nunca habían escuchado y mucho menos visto que una simple planta hiciera crecer a un hombre de esta manera.

—¿A qué te refieres? —pregunta Naofumi.

—Ya lo verás. Bowser, arrojale una roca; y que sea grande —le dice Mario al koopa.

—¡Jé, con mucho gusto! —responde con una sonrisa macabra.

—¡E-Espera, ¿qué?! —expresa el héroe en pánico

—Está bien, sólo golpéala en el aire —sugiere Mario.

—¡Cómo quieres que...!

Pero Naofumi no pudo terminar, pues Bowser agarró una roca cercana y la lanzó contra el héroe que, sin más opción, le hace caso a Mario e intercepta la roca en el aire con un puñetazo, destrozando el objeto en pedazos.

Naofumi quedó con la mente en blanco al apenas procesar lo que había hecho. Hace un momento, era el Héroe del Escudo: El que no tenía ni un sólo punto de ataque y era incapaz de hacer cualquier tipo de daño; pero ahora, destrozó una roca con sus manos desnudas.

—¡INCREÍBLE! —exclama el héroe en emoción y júbilo, alzando un puño al aire—¡FINALMENTE, PUEDO ATACAR!

Emocionado, el héroe abre su HUD para comprobar los puntos de ataque que había obtenido, pero extrañamente, seguían en cero.

—Hmm, qué raro. Puedo romper una roca con la mano, pero mis puntos de ataque siguen en cero —dice Naofumi.

—Supongo que los efectos de los power-ups están fuera del margen de las armas legendarias —expresa Mario, encogiéndose de hombros.

—Bueno, es magia de otro mundo después de todo. Entonces, ¿cuánto dura el efecto de ese hongo? Y me acabo de dar cuenta de lo mal que sonó eso —dice Naofumi.

—Es ilimitado, siempre y cuando no te golpeen. Al primer golpe, volverás a la normalidad. Ese es el power-up más común en mi mundo —explica.

—Oh, ¿por eso es que es tan fuerte, pequeño Mario? —pregunta Sadina.

—Sí. Pero digamos que he consumido esos hongos por tanto tiempo, que creo que sus efectos ya son permanentes en mí... Y eso también sonó muy mal —dice Mario.

—¡Yo también quierooo! —expresa Filo, corriendo rápidamente —a pesar de los regaños de Naofumi— a golpear el bloque así como lo hizo Mario, el cuál suelta un pequeño par de cerezas con ojos.

Las cerezas rebotan de las pequeñas manos de Filo, quien al final no pudo atraparlas y caen al suelo, siendo recogida después por Rifana.

—¡Oh, me encantan las cerezas! ¿Puedo comer una? —pregunta Rifana.

—¡Buuu, hermanaaa! ¡Yo la vi primerooo! —se queja Filo.

—Pero a mí me encantan las cerezas. Puedes tener el siguiente, ¿okay?

—Hmmm, ¡está bien! —expresa con una sonrisa.

La chica comadreja se lleva la fruta a la boca, la cuál tenía el sabor de una cereza normal. En seguida una cortina de humo rosa la cubre de pies a cabeza, disipándose después y la semihumana comenzó a mirarse a sí misma, tocando también varias partes de su cuerpo para comprobar algún cambio, que no fue el caso.

—Pues no creo que esto haya tenido efecto alguno —dice la semihumana, levantando a ver al grupo y descubriendo que todos —menos Mario y Bowser— la estaban mirando en estado de shock, como si tuviera un alien bailando cumbia sobre su cabeza.

—¿Qué? ¿Qué sucede? —pregunta la semihumana con intriga.

Rifana, ya sea por instinto o simple casualidad, gira hacia la derecha y descubre a su melliza.

—¡KYAAAAAAA! —gritan ambas Rifanas en conjunto.

—M-Mario, ¿qué estoy viendo? —pregunta Naofumi, mirando con ojos lúgubres a las dos Rifanas.

—Era una cereza doble: Crea una copia tuya —explica Mario simplemente.

Las dos Rifanas comienzan a acercarse una a la otra, comenzando a hacerse gestos y tocarse el cabello, las orejas las mejillas y al final, el busto; confirmando que ambas eran "verdaderas" y no una ilusión.

—¡Increíble, ahora tengo una hermana gemela! —comenta una de las Rifanas.

—Lo bueno es que ahora, como Naofumi sama es más grande, podemos compartirlo entre las dos —expresa la otra.

—Podemos complacer a Naofumi-sama siendo una esposa el doble de buena —le sigue la primera, haciendo que al Héroe del Escudo le de dolor de cabeza y se dirija hacia Mario de forma suplicante.

—Dime por favor que hay una forma de arreglar esto.

—Lo mismo que con el champiñón: Un golpe y vuelven a ser una —explica Mario, haciendo que el héroe deje salir un suspiro.

—Ahora sí es mi turno —expresa Filo golpeando el bloque y esperando que el power-up caiga en sus manos extendidas, que nunca llegó.

En lugar de ello, todos ven una pequeña hoja marrón cayendo en movimiento de péndulo por el campo hasta caer sobre la cabeza de Raphtalia, cubriéndola de una cortina de humo y luego dejándola ver con un traje completo de mapache con caderas mucho más pronunciadas.

—Uuuh —expresa Rifana, sin saber cómo tomarse esto.

—¡Buuuuu! —se queja Filo.

—Vaya, vaya. El mundo de del pequeño Mario sin duda tiene objetos increíbles —opina Sadina.

—Ese parece a cuando Mario-niisa se transforma en semihumano —opina una de las Rifanas.

—Sí, tiene la habilidad de hacerte volar si tomas suficiente impulso. Pero es extraño, ya que esa era una hoja común y no una Súper Hoja, y ella obtuvo el traje tanuki completo —dice Mario extrañado.

En una travesura, Filo se acerca sigilosamente a la mapache, agarrándole la cola abruptamente, lo que llevó a que la semihumana pegara un chillido de sorpresa y, sorpresivamente, se transforme en una estatua de ella misma hecha de piedra que, después de unos segundos, volvió a la normalidad.

—Sip, la magia de tu mundo es muy rara, Mario —opina Naofumi.

...

A la mañana siguiente Mario, Raphtalia y Forest estaban en la entrada del pueblo, despidiendo al Héroe del Escudo y su grupo que estaban apunto de partir.

—Nos vemos, Naofumi. Buena suerte —se despide Mario, con Naofumi asintiendo con la cabeza.

—Adiós, Rifana —se despide Raphtalia.

—¡Byeee~! —dicen las dos Rifanas, despidiéndose con la mano.

—Oh, por cierto, Naofumi —expresa Mario, sacando de su bolsillo una pequeña bolsa amarrada con una cuerda que se la lanza al héroe, quien cuando lo atrapa, siente que dentro hay un objeto de cinco puntas, explicando después. —Espero que eso y los otros Power-ups que te di te ayuden en tu viaje por si, ya sabes, si te encuestas a Cackletta de nuevo o te encuentras con un enemigo peligroso. Pero lo que te acabo de dar, úsalo solamente en una situación extremadamente crítica.

—Entiendo. Gracias, Mario —dice Naofumi, guardando el misterioso objeto y preguntando después—. ¿Y tú qué harás ahora?

—Pues: Bowser y yo iremos a tener una pequeña charla con el rey, para solucionar el asunto de la aldea de una vez por todas —declara Mario.

—¿Estás seguro? Te advierto que ese vejestorio es un idiota total —avisa Naofumi.

—Tranquilo, sabremos manejarlo —dice Mario.

Naofumi asiente con la cabeza, azotando luego las riendas para que Filo comience a caminar, alejándose cada vez más y más de la aldea para vivir sus propias aventuras hasta que, próximamente, el grupo entero se vuelva a juntar.

Fin del Capítulo

Hay una nota muy importante abajo, así que léela, por favor. Pero no te preocupes, la historia no entra en hiatus ni es cancelada, es sólo una explicación.

¡Hora de los comentarios!

Guest: Pues sí, es una de las cosas que poco a poco hicieron que mi gusto por TNY fuera en decadencia: Todos sus villanos son cobardes llorones arrogantes que, al final, no son nada. Son uno de los grandes problemas de obra.

Pues sí: Y teniendo en cuenta de que el equipo de Mario son full dragones, no creo que Filo y los futuros filolials de Motoyasy se sientan agusto en Lurolona.

Y último punto ¿Bowser x Ost? Idea interesante. Ya sabemos que, aunque quiere dar la fachada de rey rudo y soberbio, Bowser es un gran romántico. Aunque deberá construirse bien, porque es difícil sacar de la cabeza de Bowser a la Princesa Peach.

Y no sé si Mario y Bowser irían al mundo de Glass, ya que ahí pasan eventos importantes que, con la intervención de Mario y Bowser, las cosas podrían acabar de otra manera y eso no le gustaría a Miguel 'O Hara-kun.

Gracias por comentar mis capítulos y por tu apoyo, amigo.

Kinoki 64: Bueno, como dije: Eres libre de hacer tu propia versión de la historia en yt. Y hablando de yt, he subido otro capítulo escrito sin haber subido el anterior a youtube. ¿Qué cosa, no?

Pues tu idea de traer más items no es mala, pero decidí idear otra cosa en base a eso, espero que igual te haya gustado. Gracias por comentar.

Scourgessj: Perdón, papu. :"(.

Ellageado: Ojalá pudiera ocupar esos 10 para mi universidad :".

Hola, gente.

Como pueden ver, los protas le dieron una paliza a los Héroes Cardenales y compañía, y en el siguiente capítulo habrá una ligera charla pacífica entre Mario, Bowser y Aultcray.

Y ahora, quisiera explicar un poco el cómo funciona el bloque de Items ya que, si bién lo hice en la narrativa, no entró todo, ya que simplemente no hay forma de que los personaje sepan de este detalle.

Pues bien, lo extra que quería explicar es que el bloque funciona con probabilidades, es decir, hay un porcentaje de probabilidad de que el bloque arroje cierto ítem; y la distribución es así:

Superchampiñón: 7.6%

Flor de Fuego: 7.6%

Flor de Hielo: 7.6%

Hoja Tanuki normal: 7.6%

Campana Gato: 7.6%

Cereza Doble: 7.6%

Traje Martillo: 7.6%

Traje Pingüino: 7.6%

Mini Champiñón:7.6%

Champiñón Gigante: 4%

Traje Tanuki: 7.6%

Hoja Tanuki P: 7.6%

Tanuki invencible: 3%

Superestrella: 1%

Champiñón 1-up: 0.8%

(La diferencia entre el tanuki invencible y la superestrella, es que el primero sólo te hace invulnerable y te permite volar ilimitadamente; cosa que la segunda, además de invulnerabilidad, te da superfuerza y supervelocidad).

Esto no significa que todos estos Power-ups vayan a aparecer, sólo es una lista de los Power-ups disponibles para escoger, ya que no quiero pensar si dicho power-up es canon o no en la historia cada vez que vaya a usar uno.

Gracias por leer.