Capítulo 9: La extraña extranjera

—S-Su majestad, hay dos personas que desean hablar con usted —le avisa un soldado al rey, el cuál tenía su cabeza sostenida por el rey de los koopas, con muchos otros guardias apuntando sus armas hacia ellos.

El anciano sentado en el trono al fondo del salón frunce el ceño, debido a los dos personajes que aparecieron de repente en su salón del trono; siendo éstos completos desconocidos para él, pero al mismo tiempo ya se hacía una vaga idea quiénes eran.

—¡Mamamía, Bowser! No era necesario hacer tanto escándalo al entrar —suspira Mario.

—¡Díselo a ese montón de ineptos que intentaron arrestarnos allí afuera! —declara el koopa, lanzando al soldado hacia atrás como si nada.

—Bueno, no puedo discutir contra ello. Pero bueno, recuerda nuestro trato, Bowser —expresa el fontanero, ganándose una mirada seria del rey koopa.

Hace unos minutos

La superestrella del reino champiñón y el rey de los koopas utilizaron el viaje rápido para llegar a la capital, tomando camino por las ajetreadas calles de la ciudad en lo que entablaron una conversación:

—Bowser, ¿puedo pedirte un favor? —pregunta Mario.

—No —responde sin más, pero eso no detuvo al fontanero de hacer su solicitud.

—¿Podrías dejarme a mí hablar con el rey? —consulta.

—Define: "dejar".

—No sé. ¿Cuánto tiempo puedes pasar sin intentar cocinarlo? Si colaboras, yo invito el filolial frito.

—Hmmm... Tienes tres minutos —expresa.

—Bien, puedo trabajar con eso.

Actualidad

El anciano en el trono observó a los dos individuos detenidamente, hasta dar con las garras que el semihumano portaba en sus manos, así como el martillo que el hombre bajo recargaba en su espalda; y sus ojos se abrieron con ligera sorpresa cuando reconoció la naturaleza de las mismas, lo que rápidamente provocó un mar de pensamientos en su cabeza pues, planeaba maldecir a estos dos sujetos a más no poder y ordenar su ejecución. Pero ahora, al tratarse de Héroes Vasallos, deberá de jugar bien sus cartas.

Por su parte, Mario notó la reacción y cambio de lenguaje corporal del anciano, celebrando internamente de que su estrategia de usar la apariencia predeterminada del Martillo Vasallo, para mostrarle indirectamente al rey quiénes eran para captar su interés de hecho, resultó. Lo que lo llevó a dar varios pasos adelante y dejar su martillo en el suelo, comenzando con su discurso:

—Saludos, rey de Melromarc. Mi nombre es Mario Mario, fontanero y recientemente, portador del Martillo Vasallo —saluda cordialmente.

El anciano hace una señal para que sus guardias bajen sus armas y responde:

—Saludos. Soy Aultcray Melromarc XXXII —corresponde el saludo—.Es un honor para mí que un Héroe Vasallo me bendiga con su presencia en mi humilde palacio pero, estoy un poco disconforme con los recientes acontecimientos que han llegado a mis oídos, Héroe del Martillo-san.

—(Directo al punto. Bien, eso me ahorrará tiempo) —piensa Mario, expresando después—. Bueno, rey: Precisamente por ello es que estoy presente hoy aquí junto con mi... "amigo", para intentar solucionar todo este asunto.

—Me alegra escuchar eso. Entonces, voy a pedir que tanto usted como su... "amigo", desaloje de forma permanente la aldea Lurolona, la cuál yo personalmente otorgué a Sir. Idol Rabier; de quien por cierto, no he tenido noticias desde que le envié a reclamar su territorio —declara el rey, provocando que Bowser expulse humo desde sus fosas nasales.

Mario frunció el ceño. Debió esperar a que este rey no fuera nada flexible al demandar directamente que cedan Lurolona. Pero esa no era una posibilidad: Una, porque Bowser tampoco cedería por nada en el mundo; Y dos, porque no puede dejar a la aldea a su suerte para que este rey vuelva a capturar y esclavizar a esos niños.

Tomando un hondo respiro, Mario ordenó sus pensamientos para sacar el mejor resultado posible. Se quejó en sus pensamientos al pensar que sería mucho más fácil si Eclair estuviera aquí, pero ella tuvo que atender una especie de asunto con la reina, así que el fontanero tenía que trabajar con lo que estaba a su alcance.

—Majestad, con todo respeto, me temo que debo declinar su solicitud —declara Mario, hablando con porte y respeto, gracias a que la Princesa Peach lo instruyó lo más que podía en etiqueta real.

Aulcray frunció las cejas y pegó un quejido, mirando con dagas al fontanero.

—Creo que usted no entiende muy bien la situación, Héroe del Martillo: No fue una solicitud lo que acaba de salir de mi boca; fue una orden. Espero que entienda que, gracias al detalle de que son Héroes Vasallos, el encarcelamiento o ejecución está fuera de juego, pero eso tampoco los exime de realizar tales faltas contra la corona —explica severamente.

—(Entonces, sí fue buena idea revelar nuestras identidades desde el principio. Porque si no, ni siquiera nos hubiera escuchado y nos habría mandado a prisión de una vez) —expresa Mario en su mente, diciendo después—. ¿Qué tal si intentamos solucionar esto? Puesto que a los habitantes de Lurolona en serio no les hace gracia que abandonemos ese territorio —expresa Mario.

—La opinión de los aldeanos sobre quién los gobierna es irrelevante. ¡Ese territorio pertenece a MÍ reino, y ese semihumano aquí presente se ha adueñado de él como si nada! ¡Esa insolencia no será tolerada! Estoy dando un a oportunidad para que rectifiquen sus faltas, no la desaprovechen o si no, me veré obligado a recuperar mi territorio por la fuerza.

—¿Para qué? ¿Para que puedas esclavizarlos? —expresa Mario, ahora con un semblante más serio pues, viendo que el rey no estaba dispuesto a ceder por las buenas, era hora de plantarse más duro.

—Y-Yo... No logro entender de lo que está usted hablando, Héroe del Martillo. ¿Por qué razón esclavizaría voluntariamente a mi propia gente? —expresa el rey, con un atisbo de nervios surgiendo por su garganta.

—No se haga el tonto conmigo, majestad. Sé de lleno que envió a sus soldados a Lurolona para capturar y esclavizar a sus habitantes, puesto que son semihumanos.

Aultcray se estaba poniendo cada vez más nervioso y confundido. ¿De dónde había sacado esa información este héroe?

—E-Está equivocado, Héroe del Martillo. Lo que yo pretendía era reubicar a mis súbditos a otras viviendas ya que, como ha de saber, la primera Ola devastó la aldea, por lo que era mi deber como rey asegurar que mis súbditos estén a salvo —explica con cierto toque nervioso.

—Eso no es lo que dijo Eclair Seaetto —declara Mario, posando sus manos en las caderas.

El rey tragó saliva, al mismo tiempo que rechina los dientes y su rostro se tuerce en una mueca.

Seaetto: Esa maldita ramera no sólo se escapó de prisión, sino que de alguna forma logró contactar con dos Héroes Vasallos; y peor, ¡uno de ellos es un semihumano!

—H-Héroe del Martillo, pido de favor que no crea en las sandeces de esa mujer. Perdió un poco la cultura cuando, lamentablemente, su padre falleció en la primera Ola.

Ahora era el turno de Mario de fruncir el ceño. Este rey seguía y seguía haciéndose el tonto, por lo que era claro que no iba a llegar a nada. Así que era hora de soltar la bomba.

—Lo he visto con mis propios ojos, rey: Permites abiertamente que semihumanos sean esclavizados, abusados y maltratados por todo tu reino, y estoy disconforme con dicha situación. He venido aquí para decirle que rectifique sus leyes y comportamientos, por favor —expresa seriamente.

—¡Héroe del Martillo! ¡Usted no tiene derecho a darme órdenes de ningún tipo! Y sí, lo admito: Los semihumanos son esclavizados en mi reino, pero intuyo que usted es ignorante a la razón de, por lo que permítame ilustrarle: Décadas atrás, estalló una gran guerra contra el país Siltvelt en la que, gracias a los dioses, salimos victoriosos. Pero la escoria semihumana no podía quedar impune por todos los atroces actos que han cometido hacia éste reino y hacia mi persona.

Mario abrió la boca para protestar, pero para su infortunio, el chance de tres minutos que Bowser le había dado terminó. Por lo que la tortuga empuja hacia el fontanero hacia un lado en lo que daba un par de pasos al frente y le habla al rey.

—¡Tu territorio ahora es mío y tu gente me obedece! ¡Me han aceptado como su nuevo gobernante, te guste o no! Así que, voy a dejar esto claro, Aultcray Melromarc XXXII: Has todas las rabietas que quieras; envía tantos de tus escuálidos soldados y enclenques "héroes" como puedas; los devolveré hechos picadillo. Porque ahora yo, Bowser, Rey de los Koopas, he reclamado el anteriormente llamado territorio Seaetto, para convertirlo en una extensión de mi reino. Si estás en desacuerdo, ¡perfecto! Estaré feliz de ir a la guerra contigo y tu patética excusa de país. Y déjame decirte una última cosa: De no ser por este enano bigotón de aquí, habría cocinado tu trasero ahí mismo y tomado tu trono sin pensar —declara Bowser, dándose media vuelta y disponiéndose a retirarse.

—T-Tú... ¡¿CÓMO TE ATREVES?! ¡GUARDIAS, MATEN A ESTE MALDITO SEMIHUMANO! ¡Y NO ME IMPORTA QUE SEA UN HÉROE VASALLO! —explota Aultcray en furia.

Los guardias se abalanzaron sin dudar hacia el koopa, y éste se volteó rápidamente y desprendió una potente llamarada junto con un gruñido:

—¡ROOOOOOOOARGH! —exclama el koopa, apuntando sus llamas hacia los pies de los soldados para marcar terreno.

Temerosos, los soldados dan varios pasos hacia atrás, y algunos hasta se caen de la impresión al no esperar que éste semihumano tenga la habilidad de escupir fuego.

Bowser pega un enorme salto, aterrizando justo al frente del trono de Aultcray, levantando una cortina de polvo y generando un mini temblor que hizo que todos los caballeros cayeran sobre sus traseros, Mario se quede ahí, sin inmutarse; y el rey resbale un poco de su trono, con su corona desacomodándose de su cabeza y su rostro forme una cara conmocionada.

El koopa toma al rey por su túnica, acercándolo hasta tenerlo a unos cuantos centímetros de su cara, en donde el rey podía sentir el calor que se desprendía de las fauces de la tortuga, así como la penetrante mirada que le estaba dedicando.

—Te lo dejaré en claro una vez más, rey: Si quieres entrar en guerra conmigo para recuperar tu "territorio", pues me parece perfecto. Envía tantos soldados, hechiceros e idiotas con armas mágicas que quieras; nunca lograrás moverme ni un sólo centímetro de mi aldea, ¿y sabes por qué? Porque intencionalmente divides a tus súbditos, marcando una diferencia tan estúpida como lo es la raza. No me costó ni un poco que tus súbditos semihumanos te fueran desleales y me siguieran a mí. Así que fácilmente podría reunir a todos los semihumanos que viven en éste estúpido reino, formar un ejército y devastar ésta pocilga a la que llamas Melromarc para hacerlo mío.

—Bowser, mejor no-

—¡Cálla, enano! —interrumpe el koopa a Mario, mirándolo de reojo para después volverse al rey y continuar—. Y déjame decirte una última cosa: No eres un rey, sólo eres una basura.

Y sin decir más, el Rey de los koopas suelta al anciano, se da media vuelta de nuevo y continúa con su camino, con Mario haciendo un gesto con su gorra y le sigue la pista al koopa.

El rey seguía soltando maldiciones y ordenando que Bowser sea capturado, pero con la demostración de poder que mostró, nadie quería arriesgar sus vidas gracias a lo grande y amenazante que era el semihumano.

—Bueno, eso pudo haber salido mejor —expresa Mario, pasando junto a Bowser entre filas de soldados y sirvientes asustados

—Dije lo que tenía que decir —expresa Bowser sin más.

—¿Crees que con eso dejará de intentar atacar el pueblo?

—Más le vale.

—Ugh, mamamía. Y ni siquiera pude hacer algo respecto a los esclavos —se queja.

—Ese chiste de rey nunca colaboraría contigo de todas formas, enano. Deja de soñar despierto y creer que puedes ayudar a todo el mundo —declara el koopa.

...

De entre los extensos y alegres prados del reino champiñón, un grupo de individuos caminaban por un camino de piedra marcado, marchando a paso leven mientras pasaban entre colosales champiñones, bloques y monedas suspendidas por el aire, tubos verdes que salían desde varias zonas del piso y las paredes, e islas flotantes y montañas con ojos que se veían a lo lejos.

Éstas personas no eran nada más y nada menos que Luigi; un gran gorila de pelaje marrón que usaban una corbata roja con las letras "DK" color amarillo bordadas; y un toad rojo que usaba un traje de arqueólogo beige, bandana y zapatos rojos y una gran linterna atada a su cabeza.

—Por aquí: Escuché a unos cuantos goombas decir que vieron cosas extrañas —avisa el Toad, señalando con su dedo hacia al frente y mirando hacia atrás.

—¡Uuugh! ¿En serio me hicieron venir hasta acá sólo por chismes de goombas? —se queja el gran gorila mientras avanzaba a cuatro patas, continuando— ¿Y por qué rayos me llamaron de todas formas? ¿No era suficiente contigo y el idiota de bigote #2?

—Con todo esto que está pasando últimamente, no podemos tomarnos cualquier cosa ligera. Por eso es que pedimos tu ayuda, Donkey Kong —explica Luigi, provocando que el simio deje salir un bufido.

—Y yo que tú le echo un ojo a tu isla, Donkey. Puede que esas fuerzas extrañas que han estado apareciendo también se den unas vacaciones por ahí —sugiere el Toad.

—Créeme, cabeza de seta. Si tan siquiera una banana se cae del árbol dentro de mi isla, lo sabré. No soy tan inepto como ustedes —declara el simio.

Pero la conversación de las tres personas es interrumpida de repente, puesto que escuchan a alguien moverse entre la hierba y acercarse a ellos, lo que los lleva de lleno a moverse rápido y ocultarse tras unos bloques que estaban adjuntos al camino. Tal vez era una exageración el reaccionar de esa forma, pero siempre era bueno estar preparados.

Luego de unos cuantos segundos de expectativa, el grupo se relaja al no haber emergido nada de entre los matorrales, hasta que Luigi choca espaldas con alguien, lo que lo hace pegar un salto y soltar un grito.

—¡WUAAAAAAH!/¡WAAAAAAAAH! —gritan tanto Luigi como la persona con la que chocó, tratándose ésta de Bowser Jr. montado en su nave con cara de payaso.

—Genial, es Bowser de papel —se queja Donkey.

—¡¿A quién llamas "Bowser de papel", estúpido come bananas?! —exclama Bowser Jr.

—¿A quién? Pues a ti, mini Bowser. ¿No es esta tu hora de la siesta? —se burla el mono.

—¡Claro que no! Eso es a las 3:30... Como sea, ¿qué diablos hacen aquí, tontos?

—Venimos a investigar actividad sospechosa. Pero ahora creo que nuestro trabajo terminó, porque resultaste ser tú. ¿Y qué haces aquí de todas formas? —dice Luigi.

—¡¿Qué?! Yo acabo de llegar también, tontos. ¡Y lo que hago aquí no te incumbe! —expresa Bowser Jr.

—¡Ugh! No tenemos tiempo para tu berrinche, niño. Mejor vete a tomar tu biberón —se burla DK.

Bowser Jr. apretó y rechinó los dientes, mostrándole una mueca de furia al mono quien le sonreía burlonamente.

Pero el conflicto se detuvo cuando escucharon nuevamente a las hojas de los matorrales crujir, lo que hace que todos se pongan en guardia y miren en dirección al sonido, viendo salir simplemente a una gran oruga amarilla que usaba botas y portaba una flor en su cabeza.

—Vaya, es sólo un Wiggler —suspira Luigi, aliviado.

—Bueno, creo que eso lo resuelve. Lástima, esperaba algo de acción —se queja Toad.

—Sí, fabulosa forma de hacerme perder mi tiempo. Vámonos —dice Dk con mirada aburrida, dándose media vuelta y comenzando a caminar junto a los demás.

—¡Esperen! —grita Bowser Jr, llamando la atención del grupo al ellos voltear sus cabezas.

—Esto... Verán, estoy en el Reino Champiñón por si acaso papá regresaba. Pero en mi camino hacia aquí, escuché sonidos extraños venir de una cueva. Creo que deberían investigar —avisa el niño.

El grupo se mira entre sí y se encoge de hombros, tomando camino hacia el sitio que mencionó el pequeño koopa, siendo guiados por él.

Luego de unos minutos de caminata, todos llegan hasta un desnivel de tierra que descendía hasta la entrada de una cueva, la cuál era tan oscura que sólo se podía ver su interior hasta apenas un par de metros de la entrada.

—¿D-De veras tenemos que entrar ahí? —pregunta Luigi temblorosamente luego de tragar saliva.

Poniendo una sonrisa siniestra, el mono levanta su gran palma y la usa para empujar al fontanero menor hacia los adentros de la cueva, quien cayó con un grito y tocó piso luego de un segundo, dejando salir un quejido de dolor y haciendo que el simio estalle en carcajadas.

—¡Jajajajaja! ¡Aaah, nunca pasa de moda! —expresa DK entre risas, para luego saltar también de lleno a la cueva, seguido del Toad y Bowser Jr.

Luego de recobrar la compostura y sobarse el trasero para intentar calmar el dolor, el fontanero menor saca de entre sus ropajes una flor de fuego, aplastándola en sus manos y provocando que sea cubierto por un halo ígneo; mostrándose después con un cambio en la pigmentación de su atuendo: Con su overol cambiando de color azul a verde, y su camisa interior y gorra a color blanco.

Luigi genera una bola de fuego color verde en su mano para iluminar el lugar, justo a tiempo cuando el resto de la pandilla se une a él con un derrape hasta detenerse, observando en conjunto el paisaje subterráneo que ofrecía la cueva.

—¿Estamos en el subterráneo? —pregunta DK.

—N-No, no estamos tan profundo para ser los niveles subterráneos; sólo es una gran cueva. ¿Ya nos vamos? —solicita Luigi, justo cuando se oye un sonido como de piedras crujiendo y agua chapoteando, tal parece que el sonido de la banda llegando a la cueva alertó a lo que sea que se esconda aquí.

Y ahora fue el turno del grupo de alertarse cuando escucharon pasos rítmicos acercarse hasta ellos, lo que provoca que Bowser Jr. saque su pincel, Dk exhale por la naríz fuertemente y golpee su pecho como un típico gorila, Luigi saque desde quién sabe dónde un martillo igual al de Mario y tome una postura de ataque —lo que de hecho no impidió que deje de temblar de miedo—; y Toad también tome posición de pelea, pero en lugar de intimidar, elevó su poder de lindura a más de nueve mil.

Unos eternos segundos de expectativa y tensión pasaron antes de que Luigi sintiera a algo acercarse a toda velocidad con intenciones hostiles, llevando al fontanero a disparar la bola de fuego que tenía en su mano como contraataque y batée su martillo hacia afuera, rechazando en el acto lo que sea que se haya lanzado a atacarlos que choca contra una de las paredes de la cueva.

Luigi genera otra bola de fuego verde y la apunta hacia el lugar en donde aterrizó el atacante, con el resto del grupo listos para unirse a la batalla, sólo para descubrir, arrodillada en el cielo y semi aturdida por el golpe a una muchacha de piel blanca cual porcelana, y cabello color plata cortado en un corte de hongo con flequillo que hacía juego con sus ojos.

Usaba un vestido de una gabardina bordada color negro que llegaba hasta la mitad de sus muslos sobre una blusa fucsia, vistiendo pantalocillos blancos y un cinturón suelto de igual color con patrones de rombos amarillos, con una hebilla blanca también, con otro rombo fucsia en el centro y rombos más pequeños en sus puntas.

Llevaba una especie de broche igual en su cabello y una bandana morada con rombos amarillos que recorría su cabeza, finalizando su atuendo con una capucha blanca con broches marrones parecidas a botones, que tenía un diseño al frente que, por más ridícula que te pueda parecer la comparación, parecía la tapa de un inodoro.

Pero el más resaltante elemento de todo su atuendo, fue el innecesariamente grande par de tijeras que ella sostenía amenazadoramente a su lado cuyo diseño y patrón de color hacía juego de forma extraña con las vestiduras de la chica, con una gran gema fucsia mostrándose en la zona de unión de las tijeras.

—(¡U-Una humana!) —expresa Luigi con sorpresa al ver de quién se trataba. O al menos lo que él creía que era.

La chica era joven, rozando los 16 años de edad; y en su semblante se podían definir varias emociones: Confusión, desconfianza, hostilidad y hasta algo de miedo. Por eso, lo primero que hace Luigi es lentamente guardar su martillo y levantar su mano ahora libre para mostrarle un signo pasible a la chica, diciéndole indirectamente que no están aquí para hacerle daño, con el resto del grupo mirando con confusión el accionar del fontanero, pero imitándolo al relajar sus posturas.

—Hola, jovencita. ¿Estás perdida? —pregunta Luigi.

—%%&$%$ $%$&/ $%$°$!/$?! —expresa inentendiblemente la muchacha.

—¿Huh? —dice Luigi, arqueando una ceja en confusión por no haber entendido a la joven—. Disculpa, n-no puedo entenderte. ¿Hablas inglés?¿O italiano en su caso?

La chica menea la cabeza en negación, y eso le ilustró a Luigi que ella sí podía entenderlo a él. Lo que lo lleva a pensar que tal vez la chica no sabía hablar o alguna especie de hechizo le impedía hacerlo.

—Hmm, bueno. Creo que al menos podrá comunicarse mediante señas —dice Luigi.

—¡Espera, tengo una mejor idea! —expresa de repente Bowser Jr. Sacando desde la nada una varita mágica igual a la que le envió a su papá.

—No irás a hacerla explotar, ¿o sí? —cuestiona Dk, dejando a la chica aparentemente sorprendida de que este animal haya hablado, y un poco asustada de su declaración.

—¡No seas tonto, cabeza de bananas! Usaré un hechizo de traducción: Kamek me lo enseñó en la última de mis lecciones —declara el mini Bowser.

—¿Y hablando de Kamek? ¿Cómo así no anda por aquí contigo? —pregunta Toad.

—Él cree que estoy haciendo mi tarea en mi habitación. P-Pero... uuh, hagan como que nunca escucharon eso.

La muchacha se animó al escuchar a la extraña criatura montada sobre ese raro vehículo decir las palabras "hechizo de traducción", ya que eso podría ayudarle a comunicarse mejor por aquí. Claro, también estaba la posibilidad de que sea una mentira, pero hasta ahora estos sujetos no habían mostrado ningún signo de hostilidad, ya que el sujeto del bigote sólo se defendió de su ataque anterior.

—¡Raaahg! —expresa Bowser Jr. Agitando la varita hasta que comience a desprender energía morada y azul, con formas geométricas revoloteando por doquier.

Y abanicando su varita hacia el frente, de ésta sale una bola de ese extraño miasma de energía y formas geométricas, golpeando a la chica y cubriéndola de un halo de colores y formas; el cuál desaparece después de unos segundos sin mostrar ningún cambio aparente.

—Qué magia tan extraña —expresa la chica con tono estoico y apagado.

—¡Oh, ya te entiendo! —exclama Luigi.

—¡Sí, funcionó! Qué bueno, porque no me acordaba si ese era el traductor o el que te convierte en cheep cheep —celebra Bowser Jr.

—¡Oye! —acusa Toad la imprudencia del niño.

—Bien, entonces: ¡Hola, soy Luigi! —expresa el fontanero, extendiéndole la mano a la chica.

—... S'yne —responde sin más.

—Entonces, S'yne, ¿te importaría explicarnos cómo llegaste aquí y qué haces en esta cueva?

Ante la pregunta del fontanero menor, la muchacha se mostró un poco esquivante, dando a entender que no tenía intenciones de responder esa pregunta. Cosa que Luigi no tuvo problemas en interpretar e intentó rápidamente con otra cosa:

—E-Esto, ¿qué tal si vienes con nosotros? Si estás perdida o algo así, conocemos a alguien capaz de ayudarte —sugiere.

S'yne mostró de nuevo duda y desconfianza por un momento, relajándose luego al recordar que estos sujetos, por más extraños que fueran, nunca mostraron hostilidad u otro tipo de segundas intenciones en el poco tiempo que los ha conocido. Lo que la lleva a asentir con la cabeza y dejar que el hombre de bigote lidere el camino, con ella haciendo desaparecer misteriosamente sus tijeras entre partículas de luz, y siguiendo a Luigi. Y durante el transcurso, S'yne se comenzó a interesar por el extraño fuego verde que el bigotón generaba en sus manos, así como la extraña magia que la criatura mostró hace un rato; tal vez podría indagar más sobre esta magia más luego.

Saliendo de la cueva, S'yne protege sus ojos con su antebrazo y deja salir un quejido de molestia al ser aturdida por los rayos de sol que le pegaron directamente en la cara. Y cuando su vista se arregló, sus ojos se abrieron como platos al presenciar el paisaje ante ella: Verdes prados bajo un azul cielo, llenos de objetos extraños como bloques y demás estructuras peculiares; algunos de ellos suspendidos en el aire, desafiando la gravedad, islas completas incluídas. Pero lo que más abundaba y destacaba de todo este paisaje, era la presencia de plantas de tallo angosto y puntas parecidas a un semi-óvalo, de muchas formas, tamaños y colores.

La muchacha se veía anonadada ante el paisaje, como si todo lo que ha visto desde que llegó aquí era el interior de la cueva. Y Toad, notando la impresión de la chica, sonríe orgulloso de que ésta desconocida muestre tal admiración por su tierra, decidiendo regodear un poco:

—Impresionante, ¿no? Ésta tierra mágica en donde te encuentras, es el Reino Champiñón.

—"¿Cham... piñón?" —cita S'yne con tono apagado y estoico, repitiendo confusa lo que dijo el hombrecito con cabeza peculiar.

—Sip. El mejor reino existente para ti —alardea Toad.

—¡Bah, ya quisiera! ¡El Reino de la Sombras es mil veces mejor! —exclama Bowser Jr.

—¡Gkajajajaja! ¡¿Cómo va a ser siquiera algo bueno ese vertedero de tierra muerta, peste a azufre y lagos de lava? Y para que les quede claro, par de enanos, la Isla Kong le patea el trasero a cualquiera de sus reinos —expresa DK.

—No les prestes mucha atención. Ellos son muy... extravagantes —le dice Luigi a S'yne, quien seguía mirando los alrededores.

—¿A dónde...? —pregunta la chica de repente.

—¿A dónde vamos? —reafirma Luigi, recibiendo un asentimiento de cabeza de la muchacha.

—Oh, pues vamos a ver a la princesa. Ella podrá ayudarte a encontrar un camino de regreso a casa —declara Luigi.

—C-Casa... —expresa S'yne, aún con tono apagado, pero Luigi notó cierto toque de melancolía, tristeza y arrepentimiento.

—U-Uh, ¿dije algo malo? —pregunta Luigi, temeroso de haber ofendido de alguna forma a la chica.

Y ésta rápidamente se compone y niega con la cabeza; pero el fontanero menor ya tenía la espina clavada de que ésta muchacha probablemente haya pasado por algo malo, y tal vez esa sea la razón por la cuál se encuentra aquí.

Llegando hasta un barranco, al grupo le toca cruzarlo mediante el uso de esas extrañas plantas con forma de paraguas, y S'yne se impresiona de nuevo cuando, a lo lejos, avista una ciudad a los bordes de unas montañas redondeadas que, en la cima más alta de ellas se alzaba un imponente castillo rosa y blanco.

—Ya estamos cerca. Verás que ella podrá ayudarte —dice Luigi, sacando a la chica de su trance.

El grupo continúa hasta llegar a la ciudad, en donde cientos y cientos de esas personas con cabezas extrañas que, ahora que S'yne lo piensa, se parecen mucho a esas plantas que abundan por aquí, lo que la lleva a suponer que tal vez haya una correlación entre éstos dos factores.

—¡Hey, Luigi! —expresa un Toad que pasaba junto a ellos.

—¡Luigi, ¿cómo estás?! —saluda otro.

—¡Capitán, qué gusto verlo! —y uno más, ésta vez dirigiéndose a Toad.

—¡Hey, DK! —ahora el último, hablándole al simio.

S'yne estaba un poco intrigada por el recibimiento que le dieron estas personas a los sujetos que la acompañaban, pensando que probablemente eran famosos o tenían cierta posición destacada en éste reino. Sobre todo cuando escuchó a una de esas personas llamar a su semejante "capitán".

—(Tal vez son nobles, o aventureros muy famosos) —prensó.

Pero cuando se trataba de ella, S'yne notó que la miraban con incertidumbre o curiosidad; como si ella de verdad fuera un especie de bicho raro. Y también notó que, a la pequeña criatura que conducía ese vehículo la miraban con molestia, miedo y extrañeza; dándole a entender que tal vez él no era bienvenido aquí, aunque al pequeño ser no pareció importarle.

Luego de pasar por plataformas móviles que también desafiaban la gravedad, y tubos extraños que te absorbían y te hacían viajar por ellos a gran velocidad, el grupo llega hasta las puertas del palacio, caminando tranquilamente hasta dar con el portón principal, y S'yne alza la vista para observar una cristalera que simula la silueta de una mujer rubia en posición de oración, sólo para que dos toads vestidos con cascos y lanzas les irrumpen el paso.

—¡Hola, chicos! —saluda Toad quien, al reconocerlo, los guardias inmediatamente toman posturas firmes y respetuosas.

—¡Capitán, un gusto verlo! —exclama uno de los guardias.

—¡Y Luigi también está aquí! —agrega el otro.

—Vamos, cálmense. Solo estoy aquí para ver a la princesa, ¿está disponible?

—Uh, sí, lo está. Pero... —el guardia se inclina hacia un lado, mirando con seriedad al koopa infante, que le saca la lengua en respuesta. —No puedo dejarlos entrar con esta... compañía.

—E-Esto: No te preocupes por Bowser Jr. No está aquí para causar problemas. Prometo hacerme responsable de él —expresa Luigi.

El par de guardias se miran entre sí, encogiéndose de hombros y poniéndose cada uno a un lado del portón, el cuál se abre de par en par para que el grupo pudiera ingresar.

Volteando la cabeza de un lado a otro, S'yne visualiza y estudia la arquitectura y diseño del castillo, descubriendo que los colores rosa y blanco predominan por doquier, así como varias decoraciones de oro y ornamentos. También visualizó varias pinturas colgadas a las paredes, y una de ellas mostraba al hombre bigotón que la acompañaba abrazando por el hombro a otro hombre más bajo que él, vistiendo un conjunto de ropas similares pero de diferente color, y con un bigote un poco más rizado que él.

El grupo llega hasta el salón del trono: Una larga habitación con columnas blancas que hacían una fila, así como una alfombra roja con bordes dorados que marcaba el camino hasta el trono. Y sentada sobre él, estaba una mujer rubia que usaba un vestido rosa y una corona en su cabeza, quien S'yne intuyó que era la princesa al estar sentada en un trono, además del parecido que encontró en ella con la cristalera de afuera.

También había otra de esas personitas de gran cabeza de pie al lado de ella, sólo que demostraba su vejez al portar un bigote canoso, un bastón para apoyarse y arrugas en su cara.

Y al ver al grupo ingresar, la princesa se pone de pie para atenderlos, lo que les da la señal para caminar hasta estar a unos pocos metros de ella, quien expresa:

—¡Luigi, qué gusto tenerte de vuelta! —dice con un tono lleno de porte, elegancia y firmeza; pero al mismo tiempo desborda bondad y dulzura—. Y veo que traes compañía, por lo que intuyo que encontraste algo en tu investigación.

—Sí, princesa —responde el fontanero, quien luego se gira para señalar a S'yne y continúa—. La encontramos en una cueva ubicada en los prados cercanos. Parecía perdida y desorientada, por lo que la trajimos ante ti, princesa.

La princesa asiente con la cabeza y da un par de elegantes pasos hasta estar frente a frente a la extranjera, quien a primeras se sintió un poco cautivada con la belleza natural de la princesa, así como el porte y elegancia que emanaba de ella; además de algo intimidada por estar frente a la que se supone que es la máxima autoridad de éste reino.

—Saludos, querida. Mi nombre es Peach Toadstool, y soy la Princesa del reino en donde estás ahora: El Reino Champiñón —expresa dulcemente, inclinándose un poco en cortesía—. ¿Y con quién tengo el gusto de hablar ahora?

—Y-Yo... Mi nombre es S'yne —responde nerviosamente.

—Bien, S'yne, me gustaría tener una pequeña charla privada contigo. Así que, por favor, ¿será que los demás pueden esperar un momento en el recibidor del castillo? —le dice peach, señalando a los demás, en donde apenas notó al koopa infante que los acompañaba—. ¡Oh, ¿Bowser Jr.? ¿Qué haces aquí?

—Yo, uuh...

—Extraña a su papi, jejeje —se burla Dk.

—¡Cállate, cerebro de mono! —expresa el niño.

—¡¿Qué dijiste, trasero escamoso! —responde el mono.

Ambos se pegaron una mirada desafiante y una ronda de gruñidos, pero el alzar del brazo de la princesa fue suficiente para que los dos detengan su pelea y se planten en posición firme.

—Bien, si ese es el caso, entonces puedes permanecer en el castillo, siempre y cuando no causes problemas. Capitán, vigílalo, ¿sí? Luigi, necesito que te quedes, por favor —ordena Peach.

—¡A la orden, princesa! —responde el toad haciendo un saludo militar, para luego salir junto a DK y Bowser Jr. del salón del trono.

—Está bien —expresa Peach, continuando—. Ahora, me gustaría que me cuentes la historia un poco más a detalle, Luigi.

—Esto... está bien: Como dije, estábamos investigando unos rumores en los prados cercanos, cuando escuchamos sonidos extraños dentro de una cueva, a la cuál ingresamos y ella me atacó... ¡P-Pero no es que fuera con malicia ni nada! ¡P-Probablemente era porque estaba asustada! Y luego pues, la trajimos aquí.

Peach asiente, dirigiéndose luego a S'yne:

—Entonces, querida, ¿de dónde eres? Ya que asumo que no eres de por aquí, ¿verdad?

S'yne niega con la cabeza, pero luego se vio reacia a responder con más detalle la pregunta de la princesa, a quien no le pareció adecuado que ésta extraña chica le ocultara información. Pero tampoco sospechó de ella al pensar que tal vez había una razón por la cuál ella se niegue a responder esa pregunta.

—Oh, vamos, querida. No tienes por qué estar nerviosa o sentir desconfianza. Te prometo que somos la clase de personas en las que puedes confiar.

A pesar de ello, S'yne aún se mostraba reacia a dar cualquier tipo de información, lo que lleva a Peach a dejar salir un pequeño suspiro de decepción, mirando después a Luigi quien se encogió de hombros.

—Está bien, entiendo si no quieres dar más información. Sólo responde éstas preguntas: ¿Sabes cómo llegaste aquí? ¿Tienes forma de volver a casa? O en su defecto, ¿un lugar al cuál volver?

S'yne niega con la cabeza, dando a entender que la respuesta a la interrogante de Peach fue negativa.

—Entonces, supongo que estás residiendo aquí por ahora. Pero verás, querida: Resulta que sucesos extraños han estado pasando por los alrededores, y no puedo darme el lujo de dejarte deambular libremente por el reino, sobre todo cuando te ves reacia a darnos información sobre quién eres o de dónde vienes...

La joven se tensó por un momento, pensando que la princesa la pondría en un calabozo o algo parecido. Lo que la llevó a desesperarse y planear invocar sus armas e intentar escapar. Pero, pensándolo mejor, decidió que no era buena idea precipitarse, así como concluir que, si el sujeto vestido de verde pudo contrarrestar su ataque antes, ¿quién dice que no sería lo suficientemente rápido como para atraparla? Por lo que simplemente respiró hondo y dejó a la princesa terminar.

—Pero puedo sentir que no tienes malas intenciones, por lo que simplemente pondré a tu cargo a alguien que te vigile. Luigi, ¿serías tan amable de cuidar de S'yne hasta que decidamos qué hacer con ella, por favor?

—¿U-Uh? ¿Y-Yo? —expresa Luigi, apuntándose a sí mismo con su dedo.

—Preferirías que la encierre en un calabozo —bromea Peach, con una pequeña sonrisa burlona.

—¡N-No, claro que no! Yo, esto... ugh, Daisy va a matarme —expresa el fontanero, mirando a quien es ahora ésta extraña chica que tiene que cuidar.

...

Hundiéndose en un estanque de cálidas y agradables aguas termales, Naofumi deja salir un suspiro de satisfacción al sentir que todos sus problemas y preocupaciones se evaporan como el vapor que llena la habitación.

El héroe se pone a reflexionar sobre todos los sucesos que han acontecido recientemente: La batalla contra Cackletta, el despertar de ese extraño poder y al final el conocer a Mario. Lo que llevó al héroe a pensar cada vez más y más sobre el hombre que supuestamente venía de otro mundo mágico.

Nunca lo diría abiertamente, pero el héroe estaba feliz de haber conocido a alguien más que no lo juzgaba ni creía en todos los rumores que se esparcían sobre él. Claro, el fontanero le contó que era porque una sombra le dijo que eran falsos, lo que lo llevó a preguntarse si no hubiera sido ese el caso, Mario realmente hubiera creído en esos rumores o no.

Y hablando de Mario, el héroe también recordó los objetos mágicos que éste le obsequió. Durante el transcurso hacia ésta ciudad, tuvieron una batalla contra algunos monstruos, lo que llevó a que Naofumi perdiera su forma de superfuerza y Rifana a su clon gracias a un descuido.

También se preguntó si esa era realmente el clon de Rifana porque, sinceramente, no recordaba quién era quién, lo que desató una cascada de interrogantes acerca del funcionamiento de la Cereza Doble: ¿El clon también tenía conciencia? ¿Quién era entonces la real? ¿Y si la Rifana real desapareció y sólo quedó el clon?

Pero Naofumi decidió mejor no entrar en esos detalles por el bien de su salud mental, y mejor enfocarse en los power-ups que tenía en su posesión.

Volteandose hacia un borde, Naofumi pone todos los power-ups que tiene en una fila para identificarlos y señalar sus efectos: Había una flor con el tallo verde, hojas rojo fuego y un par de caricaturescos ojos; Un hongo parecido al superchampiñón, pero con la cabeza azul en lugar de roja; otra Cereza doble y, al final, otro superchampiñón.

Naofumi mira a cada uno de los power-ups, recordando las explicaciones que Mario le dio sobre sus efectos, pensando en posibles situaciones en las que cada uno sería adecuado.

También se le pasó por la cabeza absorberlos con su escudo, pero debido a la misma naturaleza del arma, decidió no arriesgarse en perder las capacidades ofensivas de los power-ups por una variante de su escudo que tal vez no valga la pena. Pasando por último a recordar la pequeña bolsa con el objeto de cinco puntas que había dentro, con las palabras de Mario resonando en su cabeza de sólo usarlo si la situación es extremadamente crítica; dándole la pista de que posiblemente sea un power-up muy poderoso. Pero si es así, ¿por qué se lo daría en lugar de guardarlo para él?

Pero dejó de pensar y se enfocó en sólo relajarse con las aguas termales, lo que lo lleva a guardar los power-ups en su inventario y recargar sus codos en el borde, llevando su cabeza hacia atrás para disfrutar al máximo el efecto de las aguas termales.

—Esto en serio es relajante, ¿no cree, Naofumi-sama? —expresa una voz femenina justo al lado del héroe.

—Vaya que lo... ¡¿Eh?!

Volteando a su izquierda, el héroe se encuentra con su compañera Rifana, mirándolo nerviosamente con las mejillas enrojecidas, abrazando sus antebrazos y cubriendo su pecho desnudo con los mismos.

—¡¿Qué diablos haces aquí, Rifana?! ¡¿Y dónde está Filo?!—interroga el héroe.

—E-Esto, pues... —dice la chica, rascándose la mejilla con un dedo mientras recordaba:

Hace unos minutos

—"Si dos almas se bañan juntos en las aguas sagradas del Jabalí de Bronce, estarán unidas en un amor sólido para toda la eternidad" —cita Rifana, leyendo una leyenda que se mostraba sobre una estatua de un hombre, una mujer y un extraño puerco salvaje, expresando después—. E-Eso quiere decir que... Si me baño con Naofumi-sama, yo...

Las mejillas de la semihumana se enrojecen gradualmente en lo que fantasea con todas las posibles implicaciones que conlleva compartir tina con su amo. Era una oportunidad que no podía dejar pasar.

Mirando de reojo hacia un lado, observa a Filo nadando por las aguas térmicas, a quien ya antes había sorprendido tratando de escabullirse hacia el estanque en donde estaba Naofumi, pensando en algo para deshacerse de ella y poder acompañar a su amo en el baño. Pues por mucha rivalidad que tuviera con la chica pájaro, era como una hermana para ella; y no podía dejarla a su merced en éstos balnearios.

La niña mitad ave de pronto deja de nadar, mostrando lenguaje corporal agotado que se reafirma cuando deja salir un profundo bostezo: El estar nadando todo éste tiempo ya comenzaba a pasar factura, y ésto fue la oportunidad perfecta para que Rifana ejecute su estratagema.

—Um. Filo, te ves cansada. ¿Qué tal si vamos a la habitación para que descanses? —sugiere la semihumana.

—¿Qué? Nooo. Quiero esperar al amoooo —expresa la chica, sobándose un ojo con su puño.

—Vamos, Filo. Se ve que estás cansada —dice la chica comadreja, quien toma a la niña por su mano, pone una toalla para cubrir su cuerpo, así como a Filo; y juntas, salen de la habitación, encontrando a un sirvienta del local que se ofreció a llevar a Filo a su habitación para que Rifana pueda seguir disfrutando de su baño, quien aceptó con gusto.

Y así, Rifana logró salirse con la suya y logró infiltrarse en el mismo local que Naofumi, quien al escuchar su explicación, se pellizcó el puente de la nariz y dejó salir un quejido de angustia.

—En serio, Rifana: Deberías dejar esa tontería del matrimonio a un lado —dice Naofumi serenamente. A su anterior "yo" le estuviera dando un infarto por tener a una chica en cueros junto a él. Pero luego de todo lo que ha pasado, no podría importarle menos.

—N-No es una tontería —susurra Rifana por lo bajo.

—Hablo en serio. No deberías tener como objetivo casarte conmigo ya que, cuando termine todo esto de las Olas, regresaré a casa, y tú tendrás que velar por ti misma.

Las pupilas de la chica comadreja se contrajeron al nivel que parecían un pequeño punto en sus ojos, poniendo una cara conmocionada y levantando la voz al nivel que podría despertar a todo el reino.

—¡¿QUÉ?! ¡¿U-Usted... ¿se irá?!

—Sí —responde sin más.

—¡No puede! —exclama, poniéndose de pie en un instante, en donde a Naofumi de repente le pareció muy interesante la pared a un lado, y Rifana se sumerge de nuevo con su cara roja por la vergüenza—. N-Naofumi-sama. Yo... quiero que te quedes. O si no puedes, ¡entonces llévame contigo! ¡Pero por favor, no me abandones! P-Por favor, yo quiero estar contigo, Naofumi-sama.

—Ya te dije que...

Luego de escuchar un sollozo, el héroe miró de reojo cómo la semihumana estaba restregando sus ojos para limpiar sus lágrimas, y en seguida se sintió culpable por hacer llorar a su amiga. Una parte de él quería consolarla y decirle que sí, que estaría con ella para siempre. Pero otra parte aún estaba reacio a formar cualquier vínculo con otra persona, pues no estaba dispuesto a ser traicionado, humillado y rechazado otra vez.

Pero luego recordó todo lo que ha pasado con la chica comadreja que, a pesar de todo, seguí a su lado. Aún cuando literalmente casi la quemó hasta la cenizas, seguí ahí: A su lado: ¿No debería él hacer lo mismo por ella?

—Tal vez... me lo piense —susurra el héroe.

Rifana de pronto para de llorar, con su cara de llanto siendo reemplazada por una de júbilo, intentando lanzarse encima de Naofumi para darle un abrazo, quien la detiene apartándola con su mano en su cara.

—¡Basta! ¿Ya olvidaste el estado en el que estamos? —reclama el héroe, destacando que un abrazo en sus condiciones podría no ser lo más adecuado.

—O-Oh, sí. L-Lo siento —se disculpa, mirando hacia un lado con los pómulos rojos mientras jugueteaba con uno de los mechones de su cabello.

...

—¿Qué tal se siente? —le pregunta la semihumana de los cuernos a su compañera mitad osa, mientras le untaba unas vendas con agua bendita en la zona afectada.

—A-Aún duele, pero ya no tanto como antes —responde la semihumana albina mientras hacía muecas de dolor.

—M-Maldito, me las va a pagar —escupe la semihumana cabra, rechinando los dientes.

Mientras el par de semihumanas estaban ocupadas dentro de una ubicación desconocida, Cackletta escuchaba con atención mientras su tercera secuaz narraba con dificultad algo parecido a un grimorio.

—"La magia de estado es un útil hechizo que permite a su evocador visualizar de manera física la información de nivel, estadísticas y hechizos disponibles en su arsenal; Así como la calidad de su arma, equipamientos, estado de salud y reservas de maná. Ésta clase de magia es sólo accesible para usuarios de Armas Legendarias o hechiceros de alto nivel".

—Hmm, interesante, interesante. Es obvio que yo, la Gran Cackletta, encajo de forma perfecta en el perfil para dominar este novedoso tipo de magia. Dime, lacaya mía: ¿Cúal es la forma de ejecutar tal hechizo? Lo descubriría por mí misma, pero lamentablemente no soy capaz de descifrar la escritura de éstas tierras.

—Umm, no dice nada acerca de recitar un hechizo.. Simplemente dice: "Concentrar la energía y proyectar tu alma a través de tu maná" —responde la semihumana con orejas de gato.

—Hmmm. Con que "proyectar", ¿eh? —expresa la bruja sobándose la barbilla.

Cackletta se pone de pie, extendiendo su mano hacia el frente y concentrándose. Dando como resultado que un panel translúcido color morado apareciera ante sus ojos, al igual que pasa con Mario, Bowser y el resto de los héroes:

«Nombre: Cackletta.

Especie: Persona Haba.

Clase: Bruja.

Nivel: 26.

ESTADÍSTICAS:

HP: 150

Maná: 215

Ataque: 25

Defensa: 12

Ataque Mágico: 64

Defensa Mágica: 41

Agilidad: 20.

HECHIZOS:

Relámpago.

Rayo.

Agujero Negro.

Dúplica.

Colmena Murciélago.

EQUIPO:

Túnica de Bruja Haba - Raro.

Capa de Bruja Haba - Raro.

—Bujíjíjíjíjí. Vaya, así que lo logré. Era de esperarse después de todo —expresa la bruja victoriosa y orgullosa, continuando—. Hmm, supongo que éstos números es mi poder representado en forma cuantitativa, puesto que mis características mágicas son significativamente más altas que las físicas.

Cackletta cierra su panel, dirigiéndose a sus tres esbirras que le prestan atención al notar que se les acercaba.

—Niñas, llegó la hora de dar nuestro siguiente paso para conquistar éste mundo —anuncia la bruja.

—¿Qué haremos, Cackletta-sama? —pregunta la cabra semihumana.

Y poniendo una sonrisa maliciosa junto con una macabra risa, la bruja declara:

—Acabaremos con los Cuatro Héroes Cardenales.

...

Como fuente de poder, yo, Bowser, rey supremo de los koopas; poderoso, imponente, apuesto, inteligente, carismático, fuerte...

—Esto... pequeño Bowser: La magia no funcionará si extiende demasiado el hechizo con tantos adjetivos —explica Sadina, con algo parecido a una sonrisa nerviosa y una gota de sudor bajando por su frente.

—¡Grr! ¡Bah, está bien! —escupe el koopa, apuntando con su palma a un árbol cercano y poniendo una mirada de concentración—. Como fuente de poder, yo, Bowser, rey supremo de los koopas y Héroe de la Garra, te lo ordeno: Descifra las normas naturales y permite que el abismo me preste su poder para someter a mis enemigos. ¡Dagas Sombra!

Cuando terminó de recitar su hechizo, varias flechas de sombra recubierta de un aura morada aparecieron alrededor del koopa, que luego salieron disparadas hacia el árbol, clavándose en la corteza del mismo y desapareciendo segundos después.

—¡Bien, pequeño Bowser! —adula Sadina—. Por fin pudiste ejecutar ese hechizo exitosamente.

—Como si fuera tan fácil leerse ese tonto libro cuando no sabes la escritura de éste lugar —se queja el koopa.

—Bueno, me alegro de haberte ayudado a aprender a leer, a pesar de sus quejas —comenta Sadina juguetonamente, ahora dirigiéndose a Mario que también andaba por ahí—. Ahora usted, pequeño Mario.

El fontanero asiente, pasando a mirar al mismo árbol y apuntarlo con su palma.

Como fuente de poder, yo, Mario, te lo ordeno: ¡Bola de Fuego! —recita el fontanero, sólo para que de su palma no saliera nada más que una pequeña chispa y algo de humo.

—Hmm. Tu caso es el inverso al del pequeño Bowser, pequeño Mario: Necesitas hacerlo un poco más llamativo. Impón más autoridad y sé algo más cursi.

—¡Entendido! —dice Mario con una sonrisa y haciendo el signo de "ok"—. Como fuente de poder, yo Mario, Súper Estrella del Reino Champiñón y Héroe del Martillo, te lo ordeno: Descifra las normas naturales y permíteme usar el fuego para abrumar a mis enemigos. ¡Llamarada!

De la palma del fontanero salió disparado un torrente de llamas, recordando a cuando Bowser escupía sus brasas que viajan hasta al árbol y queman un poco el tronco.

—¡Bwajajajajaja! ¡A eso le llamas llamarada! ¡Apenas le dejaste una pequeña marca de quemadura a ese árbol! —se burla el koopa.

Mario pone los ojos en blanco del comentario del koopa, dirigiéndose a Sadina para preguntarle:

—¿Qué te pareció?

—¡Fabuloso, pequeño Mario! —responde la mujer cetáceo, agregando— Oh, y no te preocupes porque la llamarada sea débil: A medida que tu nivel aumente, también lo hará la potencia de tus hechizos.

Y de un momento a otro, el rayo que tanto el koopa como el fontanero estaban utilizando como objeto de práctica es azotado por un rayo que cayó del cielo, provocando que se parta a la mitad y comience a incendiarse.

Junto al desafortunado árbol aterriza Forest, quien tenía una sonrisa orgullosa en su cara debido a su obra, dando a entender que él fue el responsable de dicho ataque.

—¡Excelente, pequeño Forest! Eres realmente bueno con la magia de rayo, sobre todo cuando todo lo que puedes decir es "Yoshi" —expresa Sadina.

—¡Yoshi! (Soy asombroso, ¿verdad?) —expresa el yoshi, satisfecho por los cumplidos.

—Vaya que lo eres, Forest —opina Mario, para que luego Sadina continúa con la tutela de los héroes extranjeros en el arte de la magia, puesto que los héroes decidieron estar más preparados ya que, dentro de un par de semanas, la segunda Ola de la Calamidad finalmente llegará.

Fin del capítulo

A/N:

Comentarios time :D

angrypopatoe: En inglés o español. Decídete XD. Ok, no cierto. Bueno, Bowser Fury es una forma interesante. Tal vez ésta podría ser la forma que Bowser toma al activar cierta serie de las Armas Vasallas ;). Aunque no estoy confirmando nada: puede que pase o que no.

Guest: Bueno, primero que nada: Gracias por el constante apoyo. Y sí: El grupo les pateó el trasero a los héroes cardenales, y espero que ésta sea la última batalla "fácil" que habrá en éste fic. No quiero todas las batallas se resuelvan en dos párrafos; no es divertido. Quiero hacer más peleas como la de Cackletta.

Y bueno, claro que Naofumi aplicará los Power-ups en sus batallas, y así se saca a relucir más su ingenio ya que, si lo piensas, los Power-ups no están tan rotos como el escudo de la ira (a excepción de la estrella, hoja dorada, etc), puesto que sólo basta de un golpe para desactivarlos, por lo que Naofumi deberá de pensar bien cuál es el más adecuado para cada situación-

Creo que el Traje Martillo podría lastimar a Glass, pero hay que recordar que cada Power-up tiene una pequeña probabilidad de aparecer, por lo que tal vez no se tenga la oportunidad de probarlo.

De hecho, yo pesaba más en el Ultra-martillo de Mario y Luigi: Supestarsaga, que el de Mario RPG. Y de haberlo recordado, también habría incluído las Garras Taladro. XD

Y al final, no veo cómo la estrella puede otorgar una subida de clase, y tampoco veo bien que se les de demasiada ventaja a los protas; hay que mantener las cosas equilibradas.

Kinoki 64: Bueno, mi intervalo de subida depende del tiempo libre que tenga, por lo que puedo subir dos capítulos en una semana, o demorarme meses XD. Aún así, gracias por seguir leyendo a pesar de mis tardanzas.

Claro que se pudo dar esa situación, pero decidí no indagar mucho en ello porque pues, demasiada exposición puede volverse tediosa de leer, por lo que sólo incluí la colaboración de éstos dos reinos.

Creo que no XD. En los primeros juegos, Bowser escupía fuego de su boca, no usaba magia. Aunque él usaba las varitas mágicas.

Gracias por tu apoyo. Adiós, amigo.

Carlos Andrés Araya: A ver, creo que no se entendió bien lo de los Power-ups XD: La lista de probabilidades es sólo una herramienta para mostrar los Power-ups canónicos en ésta historia, puesto que sabemos que hay decenas de Power-ups regados en todos los juegos de Mario. Y también quise enmarcar que, tanto la Superestrella, Hoja dorada y Champiñón 1-up tienen un a probabilidad bajísima, ya que no quiero que éstos sean recursos narrativos que resuelvan un conflicto fácilmente.

Gracias por tu apoyo.

Ellagueado: Thanks to u for reading it!

hazzz05: Gracias por tus palabras, hermano. Me alegra saber que a otros escritores les gusta mi historia. Siento que aún me falta mucho por mejorar, y me alegro que consideren mi trabajo algo bueno. Y pues claro, haré algo original, pero por ahora escribo fanfics para afinar mis habilidades y entregar algo decente.

Gracias por tu apoyo.

kashriramji: Thanks, I'm gald you like it!

Roni: Estoy tratando de hacer las peleas lo más dinámicas posibles. Gracias por tus comentarios.

...

Bueno, gente. Otro cap terminado.

Una vez más, perdón por la tardanza: Estoy en la recta final de mi universidad, y tengo varias cosas entre mis manos.

Ahora, en cuanto a capítulo: ¡S'yne está en el reino champiñón! ¿Por qué? Pues porque en la obra original —hasta donde yo leí—, ¡NO HACE NADA! Es literalmente una maceta que sólo está para agregar una más al harem de Naofumi. Así que pensé: "Por qué no enviarla allí, puesto que no la iba a incluir en la historia". Y así acabó allí, y los hayan leído la novela que, si S'yne está allí, cierto grupo de personas estará ahí tras ella, y nuestro grupo protagónico presentado en el reino champiñón se harán cargo de ellos.

Sí: La personalidad de DK es la de la película.

Ah, y decidí incluir un poco de fanservice. No soy mucho de eso, así que no lo esperen muy seguido.

Ahora nuestros héroes le dijeron sus verdades al rey, al mismo tiempo que aprenden magia al mismo tiempo que Cackletta sigue evolucionando y revelando sus planes. ¿Qué pasará? Descúbranlo en el próximo capitulo.