-¡¿Cómo?! ¡¿Una obra de teatro?! - interrogó Kagome, a punto de soltar la taza de té que tenía en sus manos.

Iruka-sensei asintió con una sonrisa. Desde su oficina en la academia ninja, se podían escuchar los escandalosos gritos de los estudiantes, tratando de destacar en la clase de puntería que se daba en el patio, ejercida por Kurenai Uzumaki.

-Será una de las atracciones principales del festival que organizará el clan Uzumaki. - explicó, poniendo los brazos sobre su escritorio de madera. - Y escuché decir a Tsunade-sama que tienes mucha experiencia con este tipo de eventos, así que, ¿Qué opinas?

Kagome puso una sonrisa nerviosa. Era cierto que ya había hecho obras de teatro antes... bueno, en realidad solo fue una en la secundaria. Pero de eso, a ser una experta...

Suspiró resignada. Si era un favor para Iruka Uzumaki, no podía rechazar la oportunidad, ya que había sido el profesor que le enseñó arduamente a su hija durante su estadía en la escuela.

En eso, sus ojos castaños vieron con curiosidad una carpeta de archivos. Tomándolos un momento, los hojeó como si fuera un libro de recetas. Sus ojos se iluminaron al encontrar a quienes serían los ninjas que podrían ayudarla con esta labor.

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-¡Hana-sensei! ¡Vuelve pronto para comer ramen! - gritó Naruto desde la puerta de Konoha, acompañado por Sakura y Sasuke.

A lo lejos, la mencionada levantó su brazo derecho, moviéndolo de un lado a otro para despedirse.

Esa misma mañana, Jiraiya se había reunido con ella, con Itachi y con Taichi, para pedirles un favor especial.

Completar varias misiones pendientes de exterminación de monstruos, en distintos lugares de la región del fuego.

Cuando sus siluetas se alejaron, los chicos dieron media vuelta, encontrándose con Daika Higurashi.

El muchacho parecía haber hecho un largo trayecto, pues en cuanto se acercó a ellos, jadeó y se apoyó sobre sus rodillas.

-H-HanaYasha-sensei acaba de irse. - dijo Sakura, viéndolo preocupada.

-Lo sé... - habló entre jadeos. - Pero no vine a buscarla a ella.

Los chicos parpadearon confundidos.

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-¿Ahora qué estará tramando? - cuestionó InuYasha, espiando junto a Guren; desde la cocina de la mansión del clan Higurashi, la reunión que su esposa, su hijo y los tres jóvenes ninjas estaban teniendo en la sala.

-¿Una obra de teatro? - preguntaron los chicos al mismo tiempo, revisando las descripciones de todo lo que tendrían que hacer.

-¡Por favor, se los ruego! - dijo Kagome nerviosa, juntando las palmas de sus manos. - ¡A-Además, si me ayudan, les prometo que hablaré con mi hija para que les dé un día libre!

-Un día libre... - pensaron Naruto y Sakura, imaginándose acostados en dos hamacas diferentes, con cocos helados en sus manos, gafas de sol y usando solamente trajes de baño.

-Oigan... - los llamó Sasuke, despertándolos de su fantasía. - No tenemos tiempo para eso. Hay que entrenar para el festival Shinobi, ¿Lo recuerdan?

-Ay, es verdad... - murmuró Sakura, claramente decepcionada.

-¡Vamos, Sasuke! ¡No seas aguafiestas! - exclamó Naruto, antes de girarse hacia la sacerdotisa con una gran sonrisa. - ¡Cuente con mi ayuda, Kagome-sama!

Al verlo, Sakura suspiró.

-¡Si Naruto le ayuda, yo también lo haré!

La pelirrosa y el rubio intercambiaron miradas, asintiendo al mismo tiempo. Sasuke puso una mueca y resopló. Aunque no quería admitirlo, la oferta de un día libre sonaba demasiado tentadora.

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Al día siguiente, Naruto y Sakura se reunieron con Kagome en la academia ninja. Recorrer sus pasillos después de un año y unos meses de su graduación, les resultaba fascinante y nostálgico.

Cuando llegaron a un salón, se encontraron con Shikamaru Uzumaki, Ino y Hinata Hyuga, quienes estaban ensayando algunos diálogos del guion. Luego de que el muchacho de picudo cabello negro les diera sus respectivas actividades, se concentraron en terminar los detalles que faltaban para la escenografía. Unas cortas pinceladas que le darían un brillo espectacular a lo que parecían las escaleras de un enorme palacio.

Un rato después, Asagi Hyuga; una Hanyou de corto cabello azul, ojos dorados y piel blanca, se les unió, llevando más tela para los trajes que faltaban del vestuario.

-Oigan, chicos, ¿Alguno de ustedes ha visto a Sasuke? - preguntó Sakura, dando una última capa de pintura a una tabla con una enorme calabaza.

-Kagome-sama dijo que la parte con la que él contribuiría sería secreta. - respondió Shikamaru, soltando un bostezo.

-¡Y muy, muy importante! - añadió Ino, con una sonrisa perversa que asustó a Naruto y a Hinata.

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Cinco días después, llegó el tan esperado estreno de la obra. La gente que venía del festival del clan Uzumaki, comenzó a reunirse en la academia ninja, intrigados por el trabajo que la sacerdotisa del clan Higurashi había hecho.

Naruto, Sakura y Shikamaru terminaron de armar el escenario, quedando satisfechos con el resultado final. Las cortinas rojas le daban un toque más clásico y conmovedor.

Mientras tanto, en uno de los salones, Asagi, Ino y Hinata continuaban repasando sus líneas. Se sentían un poco nerviosas por presentarse ante un público tan exigente como lo era la gente de su aldea. Pero, al mismo tiempo, también tenían la confianza suficiente como para hacerlo creíble.

-¡Muy bien! ¡¿Están listas?! - exclamó Kagome, entrando al salón con su estado de ánimo al máximo.

-D-Disculpe, Kagome-sama... - la llamó Hinata con timidez. - ¿S-Sabe en dónde se encuentra Sasuke?

-¡Es cierto! ¡Él aparece en la primera escena! - exclamó Asagi.

-¡No se preocupen! - comentó con una sonrisa. - Les aseguro que aparecerá en el momento preciso.

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Detrás de las grandes cortinas rojas que cubrían la mayor parte del escenario, Sakura y Naruto miraban a los invitados que iban tomando sus asientos.

La mayoría de ellos eran miembros del clan Uzumaki. Algunos equipos que no estaban ocupados realizando sus misiones, también se encontraban ahí.

Kiba Higurashi, teniendo a su perrito Akamaru en la cabeza, se había sentado al lado de Chouji Haruno, este último comiendo una bolsa de papas fritas.

Más adelante estaban InuYasha y Guren. Koga y Ayame se encontraban en los asientos detrás de ellos. En la primera fila, con los brazos cruzados, se sentaron Tsunade, Jiraiya y Orochimaru.

A su lado, Minato, Kushina, Shizune, Mikoto y Fugaku esperaban ansiosos. Konohamaru y Karin Uzumaki; al ser invitados por su primo Naruto, se sentaron al lado de los padres de este.

Neji Hyuga y Tenten Haruno, ocuparon también sus respectivos asientos, quedando en la parte media del público.

-Karin, ¿Tú sabes de qué trata la obra? - preguntó Konohamaru, sosteniendo un folleto escrito a mano.

La pelirroja negó, al mismo tiempo que las luces en los alrededores se apagaban, dando a entender que la obra ya iba a comenzar.

El telón subió, momento en que los espectadores aplaudieron por el hermoso escenario que veían: el vestíbulo de una gran mansión, con una alfombra roja en el piso y escaleras doradas, adornadas con cortinas rojas. Naruto y Sakura sonrieron satisfechos.

La primera en aparecer, fue Hinata, usando un hermoso vestido negro que la hacía ser una bella ama de llaves. El rubio la miró pasmado, pensando que se veía hermosa.

-¡E-El día ha llegado! - exclamó nerviosa, llevando una charola en sus manos que no paraba de temblar. - ¡L-La princesa Escargo Prim deberá escoger a un pretendiente para reinar sobre estas tierras llenas de agonía y sufrimiento!

Las luces volvieron a apagarse, dejando que un único reflector iluminara la parte derecha del escenario.

En ese momento, Sasuke hizo acto de presencia, usando un vestido de color azul con detalles blancos, una peluca de cabello negro, largo hasta la cintura y lacio. Como sus zapatos no se podían ver a causa del vestido, estaba usando sus sandalias ninja.

La expresión en su rostro había desconcertado un poco al público, ya que tenía el ceño fruncido y sus mejillas estaban rojas por la vergüenza.

Al ver su apariencia, Naruto y Sakura quedaron boquiabiertos, con dos círculos blancos en lugar de ojos. Kiba Higurashi fue el primero en reír, seguido por algunos miembros del clan Uzumaki.

Orochimaru y Fugaku cubrieron sus caras con sus manos. Mikoto se sonrojó, llevándose una de sus manos a la boca. Los miembros del clan Higurashi estaban tan atónitos que solo miraron al chico con curiosidad.

-Qué fastidio... - susurró Shikamaru en voz baja, rascándose la cabeza.

-Esta me la vas a pagar, HanaYasha. - pensó Sasuke, avergonzado, sonrojado y sin quitar la mueca fatalista en su rostro.

-Sasuke, sonríe. - pidió Kagome detrás del escenario, usando sus manos para darle indicaciones.

Daika estaba a su lado, aguantándose la risa.

-¡EJEM! - exclamó el joven Uchiha, sacando un abanico y cubriendo la mitad inferior de su rostro. - Josefina, ve y búscame a un buen partido y asegúrate de que sea alguien fuerte y con personalidad.

-¿Qué le pasó a su voz? - preguntó Naruto, confundido.

-Como es una princesa, tuvo que agudizarla. - respondió Sakura con un tic en su ojo derecho.

Shikamaru se llevó una mano a su frente.

-¡S-Se saltó parte del guion! - pensó Hinata, sacando humo por las orejas en modo pánico. Sin embargo, eso no fue un impedimento para continuar, recordando exitosamente sus líneas. - ¡En seguida lo buscaré! - gritó preocupada, saliendo con prisa del escenario.

Neji suspiró aliviado. Un segundo más y habría subido para sacarla de ahí.

Los minutos pasaron y las escenas transcurrieron, pasando a una de las partes más importantes de la obra: la batalla por el corazón de la princesa.

-¡Princesa Escargo! ¡Escógeme a mí! - bramó Ino Hyuga, vestida con una gabardina roja, pantalones blancos, botas negras y un gran sombrero rojo con una pluma como adorno. Su mano derecha sostenía una espada de madera.

-¡A un lado princesa! ¡Yo la protegeré! - exclamó Asagi Hyuga, usando un traje similar al de Ino, con la diferencia de que la gabardina era de color azul oscuro y no tenía un sombrero.

-¡Sirviente real! ¡¿Cómo te atreves a interponerte entre la princesa Escargo y yo?! - preguntó Ino, blandiendo su arma contra Asagi.

-¡Ella no lo ama! ¡Entiéndalo de una vez! - replicó, apartándose de su compañera.

Sasuke; cubriéndose todavía con el abanico, seguía sin poder creer que la madre de la Hanyou lo haya convencido para hacer algo tan humillante.

Pero, al recordar los ojos de cachorro que le puso, con tal de que la ayudara, suspiró resignado. Unos minutos más. Solo debía soportar la obra por unos cuantos minutos y su tortura terminaría.

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-¡PUAJ! ¡No puedo creer que sigas cargando con eso! - le reclamó Taichi a HanaYasha, cubriéndose su sensible nariz por el enorme pescado que ella llevaba en su espalda.

Sin darle importancia, bufó molesta. Sabía que cuando su padre y su hermano vieran la gran recompensa que le dieron en la última misión, estarían complacidos por asarlo y darle un buen mordisco.

De pronto, los ojos de los tres amigos se dirigieron a un edificio con varias luces. La academia ninja.

Preocupados, saltaron hacia las ramas de los árboles, llegando a un sitio donde se podía apreciar mejor la obra de teatro que tanto entretenía a los miembros del clan Uzumaki.

-Oigan. - dijo Taichi, parpadeando confundido y señalando el escenario. - ¿Es mi imaginación o Sasuke está vestido de mujer?

Al comprobar que sus palabras eran ciertas, Itachi abrió sus ojos como platos y HanaYasha soltó un grito ahogado. Detrás de las cortinas del escenario, Naruto y Sakura se percataron de la llegada de su maestra, teniendo un mal presentimiento. En eso, Asagi cayó, perdiendo su espada de madera y siendo amenazada por una cruel sonrisa de Ino.

-Está en problemas... - comentó Itachi.

-¡Yo le ayudaré! - exclamó la Hanyou, haciendo una posición de manos para subir al escenario con estilo de viento.

Cuando los miembros del clan Higurashi y otra gran parte del público la vieron aparecer; transformada con ropas diferentes, comenzaron a aplaudir y a gritar emocionados.

-¡¿HanaYasha?! - la llamaron Kagome y Daika al unísono.

No esperaban que volviera tan pronto de su misión. Mucho menos... ¡Que interrumpiera los acontecimientos de la obra con su escandalosa llegada!

-¡H-HanaYasha-sensei! - exclamaron Ino y Asagi, mirándola sorprendida.

Estaba vestida con una gabardina roja, con el símbolo de su respectivo clan en su espalda, pantalones y botas negras. En su espalda llevaba a colmillo sangriento y un gigantesco pescado.

-¡Oye! ¡¿Qué estás haciendo aquí?! - interrogó Sasuke en un susurro malhumorado.

La joven se acercó a él y le dijo al oído:

-Vine a ayudarte tontito, así que no te quejes. - le sonrió y le revolvió los cabellos negros de la peluca. Se dirigió a las chicas y retiró su arma de su espalda. - ¡No tema princesa! - engrosó su voz, pareciendo un hombre. - ¡Parece que llegué a tiempo para interferir!

-¿Y-Y quién eres tú? - preguntó Sasuke, con un tic en su ojo derecho y una gotita de sudor bajando por su nuca.

No podía creer que estaba dispuesto a seguirle el juego. En especial... ¡Con su familia mirando!

-¡Yo soy el príncipe de las tierras del oeste! ¡Mi nombre es Panaberto Pecopon! - dijo HanaYasha en pose triunfal.

Kagome y Daika la miraron con una gotita de sudor bajando por su nuca, teniendo dos puntitos negros en vez de ojos.

-¡Le pedí a mi sirviente real que detuviera al otro príncipe, en caso de que yo no llegara a tiempo para defenderla!

-¡Tú puedes HanaYasha-sensei! - exclamó Kiba Higurashi, seguido de un ladrido de Akamaru.

De esa forma, muchos espectadores comenzaron a apoyarla en la batalla de la obra.

-¡Detente ahí, Panaberto Pecopon! - gritó Taichi, apareciendo frente a Ino y agudizando su voz.

Estaba vestido solo con una toga de color purpura, usando una peluca de mujer. Al verlo y escucharlo, Koga y Ayame quedaron atónitos.

-¡Yo, la bruja más poderosa de este reino, te desafío en una batalla por el corazón de la princesa! ¡Y cuando te derrote, me lo comeré en un gran festín! ¡MUAJAJAJAJA!

-¡JA! ¡Al fin esto se pone interesante! - dijo InuYasha con una sonrisa.

-¡Taichi! ¡Derrota a esa pulgosa! ¡Dale su merecido! - gritó Koga emocionado, avergonzando a su esposa y llamando la atención de algunos espectadores.

-¡HanaYasha! ¡No dejes que ese lobo sarnoso se salga con la suya! - agregó el Hanyou, poniéndose de pie y gruñéndole a Koga.

Guren y el resto de los miembros del clan Higurashi, los vieron con una gotita de sudor bajando por sus nucas, al igual que los tres Sannin.

-¡Koga! ¡InuYasha! ¡No los alienten! - gritó Kagome con enfado, arrugando un folleto en sus manos.

En ese momento, aparecieron frente a los jóvenes dos bombas de humo.

Naruto, Sakura, Karin y Konohamaru, habían tomado el lugar que les correspondía a los monstruos hechos de cristal por parte de Daika, quien los miró ofuscado.

Itachi golpeó su frente con la palma de su mano derecha, pensando que la obra no podría ponerse peor.

-¡Nosotros los monstruos también queremos comernos a la princesa! - declaró Sakura entre gruñidos.

-¡Si y no nos iremos de aquí hasta probar su carne, de verás! - agregó Naruto, bailando y saltando como si quisiera ir al baño.

HanaYasha y Taichi se vieron entre sí, asintiendo y mirando con desafío a los recién llegados. Karin y Konohamaru se sintieron nerviosos al ver sus caras endemoniadas.

-¡Parece que nuestro encuentro tendrá que esperar! - exclamó HanaYasha, todavía con su voz engrosada.

Taichi bufó, alzando las manos.

-¡Tendremos que unir nuestras fuerzas si queremos derrotar a esos monstruos! - gritó el hombre lobo, agudizando la voz y lanzándose hacia Karin y Sakura. - ¡Tomen esto, criaturas malvadas! - dijo en tono triunfal, matándolas de risa con las cosquillas que les hacía con sus garras.

Al ver aquello, Konohamaru y Naruto quisieron huir, pero fueron acorralados por la kunoichi, quien los miró con cara de pocos amigos mientras los amenazaba con un pescado gigante. Ambos tragaron saliva. Retrocedieron e hicieron una posición de manos.

-¡Jutsu de transformación! - gritaron al mismo tiempo.

Cuando el humo se dispersó, medio público se quedó atolondrado con sus nuevas apariencias. Tanto Naruto como Konohamaru se habían convertido en una versión adulta y musculosa de sí mismos, estando completamente desnudos.

HanaYasha, Ino, Asagi, Sakura y Karin se quedaron boquiabiertas, al igual que muchas mujeres en el público. Kagome, Guren y Hinata se cubrieron los ojos con las mejillas rojas. Sasuke entornó los ojos con enfado. Definitivamente, la obra no podría empeorar.

-¡Kushina! ¡No veas! - exclamó Minato, tapándole los ojos.

Jiraiya y Orochimaru hicieron lo mismo con Tsunade y Shizune.

-¡Panaberto Pecopon! ¡Dale su merecido a esos disque monstruos! - gritó Mikoto con indignación, poniéndose de pie.

A su derecha, Fugaku la miró con una gota de sudor bajando por su cabeza.

-¡Muy bien! - la peliplateada golpeó dos veces el pescado en sus palmas y lo movió en forma diagonal - ¡Tomen esto, monstruos del mal! - gritó, golpeando exitosamente a los chicos y deshaciendo la perturbadora transformación.

Pero la cosa no terminó ahí, ya que comenzaron una persecución en la que, cada vez que podía, HanaYasha golpeaba sus traseros con el pescado gigante. Los primos Uzumaki estaban tan adoloridos y asustados que lloraban con los ojos grandes y blancos.

-¡Así se hace, HanaYasha! ¡Digo...! ¡Panaberto! - gritó Jiraiya emocionado. Orochimaru chifló para apoyarlo.

En eso, Daika le pasó a Taichi una cuerda, dándole el otro extremo a su compañera, para atar a los cuatro monstruos en la parte superior del escenario. El público enloqueció tanto por la emoción que aplaudían, se levantaban y chiflaban a más no poder.

-¡Les dije que no hicieran eso, par de idiotas! - exclamó Karin enojada, con una vena punzante en su frente.

-Creo que no podré sentarme en unos meses, primo Naruto. - comentó Konohamaru, dolido y sin parar de llorar. El rubio asintió.

-¡Y ahora...! - bramó HanaYasha, tomando a Sasuke entre sus brazos.

-¡¿Qué haces?! - preguntó el joven, olvidándose por completo de que la obra continuaba. Con lo recién ocurrido, ya se había acostumbrado a ser ignorado por el público.

-¡Cómo yo salvé la vida de la princesa, me ha elegido como su futuro esposo! - declaró la hibrida, engrosando nuevamente su voz.

-¡Oye! ¡Eso es trampa! - gritó Taichi, señalándola.

Ino sacudió su cabeza para despertar del trance y continuar con la obra, al igual que Asagi.

-¡E-Es verdad! - exclamó la rubia, exagerando su tono de voz. - ¡Los poderes de Panaberto Pecopon no se comparan con los de un pobre diablo como yo! - de forma discreta, le guiñó un ojo a la Hanyou.

-¡Príncipe de las tinieblas! - agregó Asagi. - ¡Acepte mi invitación para tomar una tacita de café! - sujetó a Taichi de un brazo y lo condujo afuera del escenario, junto a Ino.

-¿Se rindieron? - cuestionó Itachi, con un tic en su ojo derecho.

-¡Y ahora nos iremos a pasarla bien! - gritó HanaYasha, saltando hacia el techo del escenario sin soltar a Sasuke, quien había rodeado su cuello con sus brazos para no caer. - ¡Adiós! ¡Les prometemos ser felices cueste lo que cueste! - se despidió del público, desapareciendo atrás del escenario.

A los pocos segundos de que la obra finalizara, todos se quedaron en shock, sobre todo Taichi, quien se había quedado con ganas de enfrentar a su compañera e impresionar a sus padres.

Kagome estaba tan avergonzada por lo ocurrido que cubría su cara con sus manos... hasta que escuchó los eufóricos aplausos del público.

Cuando miró al exterior, quedó sorprendida al ver que todos los invitados estaban de pie, incluyendo a InuYasha y a sus amigos del clan Higurashi.

El telón cayó, momento que Ino, Hinata, Shikamaru y Asagi aprovecharon para bajar a Naruto y a los demás.

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HanaYasha había saltado de techo en techo hasta llegar al distrito del clan Uchiha. Una vez que localizó la casa correcta, abrió sin mucho esfuerzo una ventana y le ayudó a Sasuke a entrar.

Él no había dicho una sola palabra durante su trayecto, reservándose a ser cargado como, literalmente, una damisela en apuros.

Supuso que eso se debía a que su familia y la mitad de la aldea lo habían visto vestido de chica, avergonzándose más de lo cotidiano.

-Adiós, pequeña princesa. - dijo HanaYasha, con la voz gruesa y ronca.

-¡N-No me digas así! - exclamó Sasuke, quitándose la peluca, molesto y sonrojado.

La joven sonrió con todos los dientes. Le revolvió sus cabellos y saltó hacia atrás, marchándose de vuelta a su hogar, con la luna brillando en lo más alto del cielo nocturno.

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Al día siguiente, Kagome le pidió a HanaYasha hablar con ella en privado. Después de que se enterara del trato que hizo con sus estudiantes, salió apresurada de la mansión principal del clan Higurashi y buscó a Sakura y a Naruto, encontrándolos paseando por el centro de Konoha. Estos, al ver a su maestra con el pescado gigante que había usado en la obra, huyeron despavoridos hacia el campo de entrenamiento.

Fin del capítulo.


Queridos lectores, les quiero dar las mil gracias por su paciencia :3

Espero el capítulo de esta ocasión les haya gustado 3

Cuídense mucho y nos leemos en la próxima actualización!