-¡Lamento informarles...! - bramó Kin Tsuchi, parada en la arena de combate y haciendo una señal con su brazo izquierdo. - ¡...que esta pelea aun continua!
En dos pasillos escondidos de las gradas, dos jóvenes con las bandas de la aldea del sonido, realizaron una serie de posiciones en sus manos.
-¡Arte ninja! - exclamaron al mismo tiempo. - ¡Jutsu de barrera oscura sincronizada!
De las paredes de la arena y de los barandales surgió una oscura concentración de energía que la envolvió en un inmenso domo negro.
Escuchando los gritos de horror del público, Sakura se incorporó. Sin embargo, antes de siquiera poder pararse, recibió varios golpes en la cara y en el estómago.
Sin saber cómo, estaba rodeada por el equipo del sonido, como un grupo de depredadores cazando a su presa.
-¡Destrócenla! - le ordenó Kin a sus alumnos, cruzándose de brazos y sonriendo.
Anko y sus compañeros tiraron a la pelirrosa, pateándola en su cabeza, brazos y piernas. Aun usando el atuendo que la Hanyou le dio antes de que comenzara el evento, los golpes le dolían, haciéndola bramar de dolor.
El público agonizaba con ella, gritando, cerrando los ojos con fuerza o encogiéndose de hombros. Itachi y Taichi miraban atentos lo que sucedía, hasta que percibieron entre ellos una inquietante presencia sobrenatural.
Voltearon al mismo tiempo. HanaYasha gruñía, y rasgaba con fuerza la banca de madera. Dos franjas violetas aparecieron en sus mejillas. Y sus pupilas se volvieron azules, rodeadas por sus globos oculares rojizos.
Sus amigos jamás la habían visto así, reservándose a observarla con inquietud y temor.
-¡Sakura! - la llamó Naruto, con la intención de lanzarse del balcón donde se hallaba con sus compañeros.
No obstante, al tocar la barrera, esta lo mandó con fuerza a la pared.
-¡Naruto! - exclamaron Ino y Hinata al unísono, yendo a su auxilio.
-¡Oye, viejo! ¡¿Estás bien?! - interrogó Kiba, acercándose con Sasuke, Chouji y Shikamaru.
-¡N-No tengo nada, de verás! - aseguró, inclinándose hacia adelante con el cabello esponjado.
-¡G-Gaara!
De repente, a su lado derecho, un muchacho pelirrojo tenía sus brazos extendidos, abriendo con un conjunto de arena, un agujero por el que pudiera entrar a través de la barrera.
-¡Rápido, Naruto! - dijo Sasuke, percatándose de sus intenciones.
En cuanto el agujero quedó listo, ambos se introdujeron en él, cayendo al interior de la arena de combate. Ino, agarrando coraje, también corrió a la creación de Gaara, terminando encima del ninja rubio por equivocación.
Frente a ellos, Sakura seguía siendo brutalmente golpeada por los tres miembros del equipo del sonido, con Kin disfrutando aquello en primera fila.
Los chicos gruñeron. Y, sin pensarlo, invocaron las habilidades que con tanto trabajo, habían aprendido en el transcurso del mes anterior, asombrando a la rubia. Agachándose un poco, corrieron al mismo tiempo y luego, tomaron vuelo para saltar.
-¡Chidori!
-¡Rasengan!
Esquivándolos, los tres del sonido se apartaron de Sakura, volviendo con su maestra en un parpadeo, al otro lado de la arena de combate.
Una vez que Naruto y Sasuke deshicieron sus técnicas, Ino corrió con suma preocupación hacia su amiga, observando horrorizada lo que le hicieron.
Su blanquecina piel estaba mancillada con moretones. Tanto en su rostro, como en sus brazos y piernas. Un camino de sangre se deslizaba por las comisuras de sus labios.
Tenía su blusa abierta y su largo cabello rosa había sido cruelmente cortado, dejando esparcidos los mechones por todo el terreno. Aterrada, la rubia se agachó a su altura y la abrazó entre lágrimas.
-Desgraciados... - dijo Naruto, volteando enfurecido de sus compañeras hacia el equipo del sonido. Nuevamente, invocó un rasengan en su mano derecha y se lanzó hacia ellos. - ¡PAGARÁN POR ESTO!
Kin sonrió. Dándoles una indicación a sus alumnos, estos se dispersaron, atacando al rubio desde diferentes ángulos.
Sasuke frunció el ceño. Hizo su segundo chidori y corrió con rapidez a su auxilio, deshaciéndose del chico que lo emboscó desde arriba.
No obstante, antes de poder ir tras Anko y el otro muchacho, su brazo izquierdo comenzó a palpitarle, obligándolo a caer de rodillas y a quejarse.
-¡Sasuke! - gritó Ino, alertando al Uzumaki.
Siendo pateado por Anko y su compañero, consiguió realizar un Jutsu de sustitución, saltando a sus espaldas con un nuevo rasengan. Pero Kin detuvo su trayecto, golpeándolo en el estómago y enviándolo a volar a la pared, agrietándola.
-¡Naruto!
-¡Ya párate, Dosu! - le reclamó su sensei, pateándolo del hombro derecho.
El joven cubierto de vendas se levantó, asustando a Ino, cuyas manos aún seguían aferradas a Sakura.
-¿Sigues tú? - la interrogó Kin. - Si es así... - chasqueó los dedos.
Al instante, Anko se paró detrás de ella, dispuesta a darle un fuerte golpe en la cabeza.
Sin embargo, alguien se interpuso entre ambas, tomando a la kunoichi del sonido de su tobillo derecho, para azotarla con fuerza en el suelo y lanzarla hacia una de las paredes, creando un agujero.
El ruido llamó la atención de los presentes, volteando a un único punto del espacio.
-¿H-HanaYasha-sensei...? - la llamó Ino, llorando asustada.
Sasuke y Naruto abrieron sus ojos como platos, percatándose que se había transformado en un Youkai. No paraba de reír y tronaba con frecuencia sus nudillos.
En el balcón, Hinata comenzó a temblar, llamando la atención de sus compañeros. El público también reaccionó mal ante la nueva apariencia de la joven, despertando de sus trances a Itachi y a Taichi.
A unos metros de ellos, había un gran agujero en la barrera que se estaba cerrando, rodeado de zarpazos. En ningún momento se habían dado cuenta de que su amiga ya no estaba con ellos.
Mientras tanto, en la arena, Kin soltó una carcajada. Sacó un kunai de su bolsa de herramientas y corrió hacia la Hanyou, siendo seguida por su estudiante.
HanaYasha hizo más ancha su sonrisa. Saltando, desapareció de la vista de los Shinobi del sonido. Y cuando apareció de nuevo, Dosu y Kin ya tenían sus cuerpos llenos de cortadas de todos los tamaños.
Ino, empezando a temblar, se cubrió la boca con las manos al ver la sangre.
-No... - pensó el Uchiha, recordando sin ningún brillo en sus ojos, la última vez que la joven le sonrió.
Frunciendo el ceño, se impulsó con sus manos para levantarse y correr. Naruto lo siguió.
-¡Sasuke! - exclamó Fugaku desde el balcón de los líderes.
Itachi también reaccionó desde las gradas, saltando desde su asiento para alcanzar la abertura de la barrera. Una vez que tomó las orillas con ambas manos, se esforzó por reabrir el agujero. Era inútil. Su fuerza no era suficiente. Entonces, Taichi se paró a su lado izquierdo y lo ayudó, sin importar que sus manos se estuvieran quemando por la energía espiritual de los Shinobi.
-¡HanaYasha! - Sasuke la llamó, sin dejar de correr.
En el suelo, Kin y Dosu suplicaban por sus vidas, viendo llenos de lágrimas como alzaba sus garras para asestarles el golpe final.
-¡Para! - pidió el Uchiha, con varios recuerdos de ella pasando rápidamente por su mente.
Cuando lo salvó de ese ciempiés gigante.
Cuando le enseñó a tirar con el arco.
Cuando intercambiaron dos objetos bajo los fuegos artificiales.
Cuando su ensayo la hizo llorar por considerarlo lindo.
Cuando se hicieron parte del mismo equipo.
Cuando le dio sus ropas en una misión.
Cuando le invitó una paleta por su esfuerzo.
Cuando la abrazó en el lago.
-¡Basta, detente! - llegando con ella, saltó por encima de los ninjas del sonido y la abrazó.
Naruto también hizo lo mismo, rodeando a Sasuke con su brazo derecho y envolviendo la cintura de la joven con el izquierdo.
Hubo silencio en los alrededores. Nadie hablaba. Solo se observaba el momento con absoluto terror. ¿Qué sucedería si HanaYasha los atacaba?
No obstante, en cuanto el calor de ambos la envolvió, sus rasgos Youkai se desvanecieron. Confundida e impresionada, agachó la mirada.
Sus alumnos la abrazaban, escondiendo sus miradas y cerrando con fuerza los ojos. Conmovida, se arrodilló a sus alturas y los rodeó con sus brazos, sorprendiéndolos.
En eso, sus ojos dorados reflejaron a Kin, intentando atacarlos con un kunai. Para su mala suerte, Taichi había conseguido abrir de nuevo el agujero de la barrera, dejando que Itachi entrara y la detuviera con su sharingan, introduciéndola a un genjutsu.
La gente en las gradas comenzó a gritar, momento en el que HanaYasha recordó dónde estaban y lo que había pasado, volviendo su mirada en automático hacia la joven de cabello rosa, sostenida por Ino.
-¡Sakura! - exclamó angustiada, levantándose y separándose de sus alumnos, quienes la siguieron.
Entonces, un conjunto de arena la rodeó, elevándola unos centímetros del piso. Voltearon al otro lado.
El príncipe de la región del viento, acompañado por sus hermanos, tenía elevado su brazo derecho, concentrándose en llevar a la joven y a Hayate al pasillo que conducía a la enfermería. HanaYasha y los demás los siguieron en silencio.
Mientras tanto, Fugaku, InuYasha, Kagome y los líderes restantes, consiguieron entrar a la arena, sometiendo de inmediato a los miembros del equipo del sonido. Itachi se aproximó a su padre.
Viendo aquello desde la oscuridad de un pasillo cercano, Danzou entornó su ojo sano. Su plan hubiera salido a la perfección, si la idiota de Kin se hubiera quedado con la cabeza fría, moviéndose como era debido para que Anko asesinara a Sakura. Decepcionado, tomó su bastón, giró sobre sus talones y se marchó de ahí.
PPPPP
-¡Ay! - se quejó Sasuke, siendo curado por la palma mística de HanaYasha, al igual que Naruto.
-Ya casi termino. - avisó, arrodillada frente a ellos. - Aguanten otro poco.
-¡Pero si llevamos aquí toda la vida, de verás! - gritó el rubio, haciéndola poner una mueca que lo asustó.
-¡Naruto!
En eso, se escucharon al otro lado del pasillo, pasos rápidos y frenéticos. Kushina Uzumaki se presentó ante el mencionado, sentándose a su lado en la banca de madera, para luego abrazarlo.
-¡¿Es cierto que el equipo de la aldea del sonido atacó?! - cuestionó Minato, parándose frente a HanaYasha. - ¡¿Cómo está Sakura?!
-Aún está inconsciente. - respondió, dirigiendo una cálida mirada a sus estudiantes. - Pero, al igual que estos dos, ella también es muy fuerte.
Los jóvenes se sonrojaron de golpe. Kushina suspiró, apartándose de su hijo.
-Realmente fue una lástima que cancelaran el festival Shinobi por este incidente.
-Es verdad. - agregó Minato. - Aunque, de haber seguido, nos hubiéramos quedado con ganas de ver a Naruto por estar en una misión.
-¡Naruto! ¡Sasuke!
Más pasos se escucharon. Ahora era Ino quien había llegado con ellos, acompañada por Hinata y Asagi. Al ver a esta última, la Hanyou recordó la tristeza que la embargó, después de que Daika cayera de una montaña en su lugar. Su preocupación era tanta, que no salió del hospital hasta que él despertó, abrazándolo y dándole las gracias llena de lágrimas.
-¡Vengan rápido, Sakura despertó! - anunció Ino.
Los chicos se apartaron de la banca y corrieron con ellas a la habitación de la pelirrosa. Parándose en el umbral de la puerta, vieron atónitos como intentaba sentarse, siendo regañada por Tsunade.
En la alcoba, también se encontraba el mismo chico pelirrojo que había abierto el agujero en la barrera; desde el balcón de los participantes del festival.
Debían admitirlo. Sin su ayuda, no habrían podido hacer mucho por su compañera. Con eso en mente, los chicos se acercaron a él y lo reverenciaron.
-Gracias por lo de antes. - dijo el menor de cabello y ojos negros.
-¿Sus nombres? - interrogó seriamente.
-Sasuke Uchiha.
-¡Naruto Uzumaki, de verás!
Unos minutos después, HanaYasha hizo acto de presencia, quedándose parada a un paso de la puerta para contemplar el cálido ambiente que se vivía en el interior del cuarto.
Ino, Asagi y Hinata, hacían reír a Sakura y a Tsunade con sus bromas y ocurrencias. Al otro lado, Sasuke y Naruto conversaban amenamente con Gaara del Desierto, el príncipe heredero de la región del viento.
Si los rumores que había escuchado sobre aquel lugar eran ciertos, entonces ese chico era reconocido por Shukaku, el espíritu de la arena, para controlar sus poderes y proteger a su gente.
De pronto, una mano se posó sobre su hombro izquierdo, haciéndola girarse hacia atrás. Itachi la miraba con seriedad. Asintió. Y quedándose en silencio, lo siguió a un lugar apartado, llamando la atención de Sasuke.
PPPPP
-Escaparon. - comentó Itachi, cruzando los brazos sobre su chaleco verde oscuro. - Los cuatro miembros del equipo del sonido eran cadáveres. Mi padre me dijo que esa técnica de sustitución, solía usarla el clan Uchiha en los antiguos tiempos de guerra. Cuando Konoha ni siquiera existía.
Apretando la mandíbula con furia, HanaYasha descargó su coraje con la pared a su derecha, golpeándola con su puño. Debido a la fuerza que usó, sin protegerse con chakra, sus nudillos sangraron.
El Uchiha la vio con comprensión. Si se hubieran metido con Hinata o Asagi, de la misma manera en la que lo hicieron con Sakura, también estaría más que furioso.Sacando una venda de su chaleco, se aproximó a la joven y tomó su mano, envolviéndola con cuidado.
En todo momento, ella se quedó en silencio.
¿Qué más podía hacer? No se sentía con el derecho de llorar, ni de quejarse. Mucho menos después del horrible espectáculo que dio, asustando a la mayoría de los presentes con sus poderes sobrenaturales fuera de control.
Frunció el ceño y gruñó. Tuvo suerte de no haber herido realmente a alguien.
-¿Te duele? - cuestionó Itachi de pronto, llamando su atención y confundiéndola. - Tu mano.
Ella negó enseguida.
-Es que... - agachó la mirada. - me da coraje que mis emociones hayan explotado de nuevo. Y... pensar en que pude lastimar a Sasuke y a Naruto.
-A pesar de haber visto lo que les hiciste a Kin y a Dosu, continuaron corriendo hacia ti como si estuvieran conscientes de lo que te sucedía. - terminando de poner la venda, ambos levantaron sus miradas al mismo tiempo. - Esto ya había pasado antes, ¿Cierto?
Apenada, la joven asintió.
-¿Cuándo?
-En la misión del intercambio de alumnos. - suspiró, alejando su mano de las suyas. - Ese fue el motivo por el que Danzou me arrestó y me llevó a juicio.
El muchacho dio un paso y la rodeó con sus brazos, quedándose unos segundos en silencio.
-Itachi. - lo llamó atónita. - Hueles a sangre de nuevo.
-Yo... - musitó, antes de escuchar un quejido en otro pasillo.
Con curiosidad, corrieron hasta ahí, viendo anonadados a Sasuke, tirado en el suelo.
-¡Oye! - exclamó HanaYasha, divertida. - ¡¿Acabo de curarte y ya te quieres lastimar de nuevo?!
-Hermanito tonto... - se burló Itachi, sonriendo.
Sin embargo, en lugar de poner una mueca o de hacer un puchero, como usualmente lo hacía, Sasuke siguió teniendo en su rostro una expresión de terror absoluto.
Como si en lugar de verlos a ellos, estuviera frente a un Youkai.
Y aunque quería saber cuál era el motivo de aquella cara, la Hanyou se le adelantó, agachándose a su altura para tomarlo en sus brazos.
-¿Te molesta si lo llevo a la enfermería? - le preguntó apenada.
Él negó con la cabeza, volviendo a sonreír. Ella le devolvió el gesto y se marchó al otro lado del pasillo, internándose en la oscuridad.
Sasuke, aprovechando que ya no estaban cerca de Itachi, se aferró más a su torso, llamando su atención por el temblor en sus brazos.
-¿Te duele mucho? - cuestionó.
Él asintió con timidez, torturándose con el recuerdo del abrazo que ella y su hermano se dieron recién. Estaban enamorados. Estaban comprometidos. Se casarian pronto. Y cuando ese momento por fin se hiciera realidad, ya no existiría un lugar para él.
Lo dejaría atrás, al igual que sus sentimientos.
Fin del capítulo.
