Ve una vez más los recortes de diarios que adornan las paredes del sótano. Estaban allí cuando entró y no los cambió de lugar. Es una locura la forma en que están organizados, más bien, desorganizados. Se ve que al inicio era un tablero, pero este quedó pequeño y por eso de pared a pared hay fechas y recortes de diarios, nombres y fotografías con rostros.
Quedó claro que no deja a nadie entrar aquí. Los otros dos habitantes de la casa no tienen problema con eso. Tal vez el chico.
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