Una invitación vieja en una caligrafía dorada con el nombre de Frieda II Reiss resaltando. Palabras embellecidas en un papel caro, en nombre de su majestad, para informar a la familia Forster del cumpleaños de la princesa del reino. No es que se le fuera a olvidar la fecha, Floch tiene aún la semana de su nacimiento fresco en su memoria y el recordatorio constante porque en la radio hacen una cuenta regresiva.

La celebración de cumpleaños no sería diferente a otras, o eso pensó al principio:

Fue el día en que Frieda II pasó de princesa a princesa heredera.