Una suave brisa recorrió todo su cuerpo haciendo que se estremeciera y lentamente hizo que despertara de su sueño, abriendo los ojos dejo escapar un bostezo cansado, parpadeando unas dos veces se encontró con la vista algo diferente del techo que empezaba a conocer, notando que este techo era uno diferente al que él conocía.
Bajando la cabeza se encontró con Asia, su antigua estudiante y ahora novia, la cual dormía plácidamente encima suyo, aun cuando antes lo habían hecho con Asia o incluso con los demonios, era la primera vez en la cual él estaba consciente y de acuerdo en tener relaciones.
Fue extraño para el despertarse al lado de una chica con la cual tuvo relaciones sexuales, aun con sus años de ejecutor, no espero sentir un sentimiento tan extraño que recorrió su cuerpo, pero no se sintió disgustado, sino feliz de alguna manera, dando una suave sonrisa movió a Asia a un lado para que ella pudiese seguir durmiendo, mientras él se levantaba de la cama para sentarse en la cama, sentado se encontró curioso y confuso de que la puerta de su habitación estuviera abierto a la vez de que Kuro se asomaba por la puerta, sus orejas de gato estaban levantadas como siempre, pero se encontraba mirándolo como si lo juzgara.
Dándose cuenta por primera vez que estaba desnudo, dando una sonrisa nerviosa agarro su ropa la cual estaba tirado en el suelo con la cual, empezando a vestirse, mirando la habitación, noto varias cosas de gatos e incluso juguetes recordando que esa habitación ya tenía dueño y la dueña lo estaba mirando molesta –perdón Kuro, parece que te botamos de tu cama- con una sonrisa suave levanto la mano a Kuro, quien salto a la cama para que fuese acariciada.
Abrazándola con fuerza acaricio su rostro con la del gato, notando un aroma peculiar creyendo que era olor de gato mañanero, dejando al gato en la cama al lado de Asia este salió de la habitación bajando a la cocina, viendo que la pared destruida había sido reparada, supuso que era cosa de los demonios.
Al entrar en la cocina apenas noto como una cabellera blanca se movía entre las cajas de la despensa –Koneko que haces tan temprano- llamando su atención, se levantó asustada del armario donde tenía metido su cabeza, haciendo que se golpeara, sacando la cabeza de la despensa se giró para verlo confundida y con su habitual mirada estoica –buenos días Shiro senpai- estremeciéndose al ser llamado de esa forma la miro con algo de inquietud.
-porque me llamas así, se siente raro- agarrando uno de los mandiles se preparó para hacer el desayuno –pensé que te gustaría o prefieres que te llame rey- ladeando la cabeza espero alguna respuesta, sin embargo, se ganó una pequeña risita –ya habíamos hablado de esto en la iglesia, supongo que puedes llamarme solo Shiro, no soy ningún rey-
-ya no recuerdo, ha pasado un tiempo desde que me habla- estremeciéndose en su lugar abrió la nevera viendo los ingredientes disponibles –tienes razón, pido disculpas por mi actitud Koneko- girándose dio una sonrisa cálida a Koneko quien se estremeció en su lugar al sentir como le daban una sonrisa –te gustaría ayudarme a preparar el desayuno-
Koneko aun confundida tardo un poco en reaccionar hasta que sintió como una mano se posó en su cabeza, mirando al frente se encontró con los ojos color bronce de Shiro, el cual estaba arrodillado de una pierna –lamento como me comporte, fui un idiota y espero que me puedas perdonar, tratare de no ser tan idiota- soltando una risita acaricio la cabeza de Koneko antes de levantarse del suelo –si me ayudas, puedes comer un poco mas- Koneko asintió con la cabeza y se colocó al lado de Shiro, confundida por el cambio abrupto de su rey, era como su fuera otro tipo de persona –busca un poco de harina Koneko, yo estaré preparando lo demás- mientras Shiro no miraba, Koneko abrió la bolsa de harina dejando que el polvo cayera en su nariz y la obligara a estornudar, sacando sin querer sus orejas de gato.
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Ya eran las siete de la mañana y todos en la mansión Gremory comenzaban a despertarse a su ritmo, unos más felices que otros, en este caso la más feliz fue Asia quien al levantarse fue recibida por un desayuno preparado por Shiro quien felizmente se lo entrego en su regazo.
Era como un sueño del cual no quería despertar, a diferencia de muchas veces, Shiro mostraba una sonrisa más cálida y tranquila, como si un gran peso se hubiera ido y dejara fluir sus verdaderos sentimientos, calmada solo sonrió y comenzó a comer el desayuno que Shiro le había preparado –no te tardes mucho, tienes que ir a la academia Asia- tragando uno de los panqueques que estaban servidos en el plato sonrió divertida y con una voz picara dejo el tenedor en la bandeja –si quieres, puedo faltar y talvez repetir lo de anoche- nervioso por el tono de Asia, Shiro se levantó con un entumecimiento en su espalda –no es necesario, puedes ir a la academia, aprovechare este día para comprar un poco de ropa, así que no te molestes-
-si quieres puedo ayudarte- Asia se ofreció con una sonrisa plasmada en su rostro, Shiro sabía que si la dejaba pasarían más cosas, podía verlo en su mirada, era como si la tímida chica que conoció se cambió a una mescla de Akeno y Rias, pervertida y responsable, claro que Asia siempre seria Asia –no es necesario, ve a la academia, yo me las arreglare solo- Asia asintió y continúo comiendo –si cambias de parecer solo dilo- giñando un ojo, Shiro suspiro agotado mentalmente por la noche anterior –bueno, iré a la cocina para vigilar que Koneko no se coma lo demás-
-preparaste para todos, cambiaste mucho Shiro-
-talvez, todo fue gracias a ti Asia- ambos intercambiaron sonrisas antes de que Shiro dejara su habitación –bueno, no te tardes debo vigilar a que Koneko no se lo coma todo- saliendo de la habitación dejo a Asia satisfecha, con una sonrisa agarro el vaso de jugo empezando a tomárselo. Al terminarlo se giró para ver su armario –cuánto tiempo más estarás ahí Gremory-
A su declaración un silencio inundo la habitación, Asia continuaba comiendo su desayuno como si no pasara nada hasta que la puerta de su armario se abrió lentamente –parece que estuviste despierta toda la noche, dime Gremory, como estuvo la vista- con una sonrisa pícara se señaló a si misma con una divertida sonrisa.
-te gusto ver como mi Shiro, me hizo feliz- con una sonrisa más divertida no dejo de ver los ojos furiosos de Rias –maldita perra- desplegando su poder mágico dentro de ella, la ira y poder hizo que el suelo comenzara a desintegrarse hasta que un cuchillo paso a su lado raspando su mejilla –cálmate, no querrás hacer que Shiro venga aquí y te vea así ¿no?- Rias aun con ojos furiosos dejo de enfocar su poder de la destrucción y se dirigió a la puerta –él es mi esposo, no te dejare tenerlo- saliendo de la habitación, Rias solo escucho una risa divertida por parte de Asia.
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Shiro ahora estaba confundido, sabía que al grupo de demonios les gustaba jugar a ser humanos, razón por la cual asistían a la escuela, Rias por alguna razón se había mantenido callada y alejada desde esa mañana, talvez debido a la pelea que tuvo la noche anterior, pero no le dio mucha importancia, pero algo dentro de él quería arreglar un poco la tensión que el mismo había creado, razón por la cual desayuno con todos, algo extraño para todos ya que él siempre se iba rápido.
Sin embargo, se encontró sorprendido cuando al ir a su habitación a buscar algo que ponerse, se encontró con Akeno quien seguía usando el vestido de sirvienta, por razones que desconocía, supo de su deseo de ir a comprar ropa, así que, ofreciendo su ayuda, decidió por si misma ayudarlo a escoger ropa bonita y adecuada, razón por la cual ahora se encontraba en el centro comercial acompañada de Akeno.
-Akeno, porque me agarras de la mano- confundido por su repentino cambio de actitud, espero que ella le dijera algo, pero solo le devolvió la sonrisa –sabes, tu cambio me sorprendió, me hizo pensar que no fui tan buena contigo- asintiendo con la cabeza miro su mano y ella siguió su mirada –pero porque sigues agarrándome de la mano-
-mmm sabes, no es de caballeros dejar a una bella chica caminar sola ¿sabes? Tu sabes los peligros que rodean el mundo, tu deber como hombre es mantenerme a salvo- levantando una ceja, miro su alrededor, notando las miradas y susurros de las demás personas que estaban en el centro comercial –llamamos mucho la atención-
-no te preocupes, solo concéntrate en buscar algo de ropa, dime Shiro, que tipo de ropa de gusta- Akeno se paró en seco y alejándose de su agarre se giró para mostrar las múltiples tiendas de ropa –una simple, una polera y pantalón- la respuesta de Shiro dejo confundida a Akeno e inflo sus cachetes –sabes, esperaba que buscaras algo más lindo, ya sabes, para presumirte-
¿presumirme?
-claro, si tienes alguna cita con Rias o Sona, puedas usar un conjunto más adecuado- suspirando se detuvo en sus pensamientos, notando ahora las cosas que debería hacer como un esposo, pero aun así no estaba feliz con ese matrimonio, si bien pudo tener un cambio drástico en su actitud, aun no aceptaba ese matrimonio, agachando su cabeza pensó que hacer o en adelante con esa relación forzada, solo para sentir las manos de Akeno –no lo pienses mucho, una ropa linda siempre es bueno para momentos importantes, talvez no quieras usarlo ahora, pero en un futuro te servirá-
-si tú lo dices- derrotado y sin ganas de seguir peleando entro en la primera tienda que vio, Akeno divertida lo acompaño por detrás viendo la ropa que mostraban en exhibición, rápidamente fue a ver varios conjuntos dejando a Shiro en la entrada, que se mostró confundido por como Akeno iba rápidamente a buscar ropa, pareciendo que olvido que la ropa era para él.
Mientras agarraba una polera, se preguntó que talla usaba, era la primera vez en su vida que tenía que ver qué tipo de talla era, solo quería algo simple para pasar inadvertido, pero en toda su vida como ejecutor nunca llego a tener más ropa que la que usaba en la iglesia como ejecutor, así que mirando a sus alrededores busco a cualquier encargada de la tienda para que el pudiese preguntar, solo que para ese día pareció no haber ninguna.
Para su sorpresa y curiosidad se encontró con alguien inesperado –Tsubaki que haces aquí- la chica al escuchar su nombre se paralizo y como si fuera un robot giro la cabeza de forma lenta hasta que sus ojos se encontraron, desviando la mirada evito decir algo, pero a Shiro no le importo, solo que le dio curiosidad ver como Tsubaki estaba en una sección donde podía ver la ropa interior femenina y algunas prendas provocativas.
-no sabía que te gustaba ese tipo de ropa- como si hablara del día soleado, Tsubaki se sonrojo negándose a responder, solo dejando la ropa interior en su posición original, claro que evito en todo momento mirar a Shiro –me puedes ayudar a escoger unas cuantas prendas- Tsubaki giro rápidamente con los ojos abiertos –acaso buscas ropa interior o buscas lencería- su voz se entrecorto hasta que vio en las manos de Shiro una polera negra –de que hablas, solo buscaba algo más para ponerme que la ropa de la iglesia-
Con las manos agitadas por la vergüenza que sentía, espero la tierra la tragara, no contando que a Shiro no le importaba –puedes ayudarme- confuso por la actitud de Tsubaki, espero que se calmara, después de un minuto de tartamudeos se ajustó los lentes y asintió aun sonrojada por la vergüenza –que tipo de ropa buscas-
-algo simple que no llame la atención- asintiendo con la cabeza agarro la ropa que tenía Shiro y lo miro –que tipo de talla usas- Shiro negó con la cabeza –no lo sé, esperaba que me ayudaras en eso- dejando la ropa a un lado se paró de puntillas para ver el cuello de la polera que usaba como pijama, solo para no ver nada –que raro, normalmente la etiqueta siempre sabe estar en el cuello-
-la etiqueta, está a un costado, cerca de mis costillas- como si fuera un stripper se alejó de Tsubaki y agarrando la polera desde la cintura comenzó a subirla lentamente, mostrando su abdomen musculoso, causando una mirada avergonzada de Tsubaki la cual se quedó en shock, hasta que lo empujo cerca de unos maniquís –espera, hay un vestidor para eso-
-porque tanto problema, solo ve la etiqueta- molesto por no hacer alto tan simple rápido, espero pacientemente hasta que Tsubaki reviso la etiqueta, solo que, para su mala suerte, unas personas lo vieran por la ventana del exterior, haciendo que sus caras chocaran con el vidrio de la tienda.
-ya tengo tu talla, algún color que gustes- sonrojada desvió la mirada tratando de concentrarse en los colores de las distintas prendas de ropa que estaban en exhibición –colores oscuros están bien, que no sea nada llamativo- asintiendo con la cabeza Tsubaki fue a ver algunas ropas cercanas –puedes ir yendo a los vestidores, ahora voy- asintiendo con la cabeza Shiro fue en dirección de los vestidores, lugar que tardó en llegar ya que no se ubicaba.
-Shiro donde estabas, mira lo que te conseguí ven, pruébatelo- Akeno animada camino hasta el con varias prendas de vestir, las cuales lucían agradables a sus ojos –vamos entra y me dices que tal- Shiro agarrando la ropa que tenía Akeno en sus manos.
Después de entrar en el vestidor, Shiro comenzó a vestirse hasta que una compañera llego a su lado –Akeno, que haces aquí- Tsubaki tenía unas tres prendas de ropa que ella supuso que serían suficiente para un chico que no le importaba nada – ara ara yo solo estaba ayudando a comprar ropa, tu qué me dices, que haces aquí- Tsubaki suspiro y desvió la mirada –caichou me pidió que le comprara algo importante para esta noche, además que- silenciada, giro la cabeza buscando el origen del sonido de una cortina deslizándose.
Al girarse se encontró con la mirada de la persona a quien estaba buscando, Akeno por otro lado sonrió como un tiburón –vaya, mírate, estas guapísimo, estoy segura que a Rias le fascinaría- lamiéndose el labio de forma pervertida, miro a su compañera la cual lucia algo sonrojada –porque lleva esa ropa- Akeno sonrió con diversión y la miro –que sucede Tsubaki, está muy guapo ¿verdad?, Shiro te gusta-
-sabes, pensé que me ayudarías a buscar ropa que no me haga resaltar y no me gusta- suspirando cerro la cortina del vestidor para cambiarse de ropa –vamos, no es tan malo, solo piénsalo, además que hay más ropa, son más anticuadas, pero estoy seguro que te gustara-
Abriendo la cortina en un tiempo record, Shiro mostro otro conjunto –no me gusta ropa con imágenes, se ve raro- Akeno derrotada sonrió nerviosamente –vamos, hice mi mejor esfuerzo-
Cerrando la cortina, Shiro volvió a cambiarse de ropa –Shiro que tipo de ropa quieres, puedo buscar algo que me guste- Akeno divertida comento con su sonrisa habitual, Tsubaki que la miro levanto una ceja –porque tan feliz Akeno- Tsubaki a pesar de conocer a Akeno, desconocía por qué su cambio de actitud, normalmente Akeno era alguien que era más servicial y sumisa, pero en esta ocasión la noto más humana.
-nada, solo que tuve una noche reveladora-
¿reveladora?
-sí, me di cuenta que tengo que apoyar a mi rey- con una sonrisa satisfecha, Akeno continúo esperando a que la cortina se deslizara, escuchando como Shiro se cambiaba la ropa, no había que ser inteligente para que imaginarse lo que sucedía detrás de esas cortinas, de forma picara, Akeno se lamio los labios –Akeno, por si acaso sabes dónde estaba Rias anoche, según caichou, no la vio en la habitación en toda la noche-
-Akeno, esto se rompió, creo que debemos cambiarlo, además que esta polera esta algo ajustada- deslizando la cortina, se encontró con Shiro, el cual lucia con ropa muy ajustada dejando ver cada centímetro de su cuerpo, en su hombro yacía los restos de una ropa que se perdieron.
-te vez muy ardiente, a Rias le gustara verte con esa ropa- Shiro mirándola como si fuera una tonta desvió la mirada –eres rara Akeno- cerrando la cortina, Shiro volvió a cambiarse de ropa, dejando que Tsubaki la mirara –lo hiciste apropósito verdad- Akeno al escucharla solo se rio y saco de su bolsillo su celular –estoy segura que a Rias le gustara esto-
-no tienes salvación Akeno- suspirando Tsubaki quiso ajustarse su lente, un tic nervioso que siempre usaba para desesterarse, algo que copio a su rey –oye, cuando le darás la ropa- Akeno comento divertida cuando señalo la ropa que Tsubaki tenía en sus manos –bueno- antes de terminar una vez más se deslizo la cortina –este me gusta, pero porque los guantes- Shiro mostro los guantes que ahora era usados en las manos de Shiro –nos algo raras-
-bueno, no tienes que usarlos, la ropa que te gusta puedes llevarlo- con un empujo de manos, Akeno hizo dar un paso adelante a Tsubaki –un conjunto mas- Shiro confundido miro a Tsubaki que desvió la mirada –me pediste algo que no resalte, espero que te guste- mirando que solo eran unas pocas prendas lo agarro –está bien, tengo tiempo para un cambio más-
Entrando en el vestido, Tsubaki soltó un suspiro –oye Tsubaki, tienes tiempo- Akeno pregunto curiosa mientras miraba a su compañera Reyna –porque lo dices, necesitas algo- soltando una sonrisa le guiño el ojo –más que una ayuda, es un favor- cruzando los dedos sonrió divertida antes que la cortina se deslizara –oh, es un gran conjunto, te gusta maestro-
-solo dime Shiro, ya te lo dije y si me gusta, gracias Tsubaki- quedando en un silencio Shiro quiso volver a cambiarse, pero Akeno lo detuvo –oye maestro, porque no te lo llevas puesto, puedo traer a la cajera y pedir ese favor- pensativo Shiro quiso negarse, pero Tsubaki ya había traído a la cajera –no te preocupes por los gastos, esto va por parte de Sona- Tsubaki hablo con una tarjeta de crédito azul, algo curioso para él.
(la ropa de Tsubaki es una polera y jean negros con una chaqueta roja)
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Ya había llegado la hora del receso y Sona se encontró con el resto de su peerage, todos reunidos bajo un árbol para comer su almuerzo, irónicamente, no hubo alguna pelea o discusión sobre su ahora esposo, al comienzo Saji que había bebido ese día se encontró tan avergonzado por lo que dijo que decidió alejarse por un tiempo, pero eventualmente se acercó a ellos otra vez, a diferencia de antes solo se mantuvo callado.
-caichou, el señor Shiro hizo algo más con usted- Momo curiosa y rompiendo el ambiente congelo a Sona, la cual casi se atraganta con la comida –porque dices eso- nerviosa Sona trato de ocultar sus emociones, algo en lo cual tenía mucha practica –su rostro parece molesto, sucedió algo-
-no pasó nada, solo me preocupa la reacción del clan Phoenix si llegan a quejarse al concejo- aun cuando era una verdad, oculto bien el hecho que estaban en problemas –es malo que pelearan- suspirando Sona miro a Saji el cual tenía la mirada de sus compañeras –es como si un presidente fuera a golpear a otro en su propio país- con una mirada que decía (enserio) Sona agarro su celular al escuchar como recibió una notificación –caichou, donde esta Tsubaki, pensé que vendría con usted- Reya curiosa se preguntaba donde estaba su compañera desparecida –ella fue a buscar un pedido personal, nada del otro mundo-
Al abrir el teléfono se congelo al ver que el mensaje recibido eran varias fotos, tanto de Tsubaki y Rias.
Tsubaki: caichou, descubrí que Shiro sama está tratando de aumentar a sus esposas.
Una imagen mostraba a Akeno caminando por un centro comercial agarrado de la mano como si no les importara ser visto, lo más molesto fue ver a Shiro con una débil sonrisa, mientras estaba agarrado de la mano de Akeno.
Las siguientes eran más de ese tipo, solo que esta vez estaban comiendo un pastel y helado, dándose de comer uno al otro, además de entrar a una tienda de ropa de mujeres.
Rias: Sona me puedes explicar porque Tsubaki está en una cita con mi esposo.
Al igual que Tsubaki, Sona recibió una foto de él, agarrado de la mano con Tsubaki, fue extraño y similar a la vez que veía la ropa, ambas chicas tenían ropas diferentes haciendo imposible que fuera editado, además que la ropa iba a los mismos lugares que Akeno.
Sona: yo debería preguntar lo mismo, que hace tu Reyna con mi esposo.
Como si fuera un concurso de engañadas, ambas se mandaron las fotos de distintas perspectivas, llegando a enojarse, cosa que Momo sintió y retrocedió con su grupo cuando los vidrios de los lentes de Sona se rompieron.
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-enserio es necesario que compres más ropa, vi que tenías mucha más ropa- la última imagen mandada era una donde Shiro y Akeno entraban a otra tienda de ropa, cosa que fue planeado por Akeno quien llevo a Shiro a una mini cita doble, solo que Tsubaki no tuvo oportunidad de mostrar otra ropa, ya que tenía un pedido que cumplir.
-vamos, te ayude a conseguir ropa, además que necesito la opinión de un chico- con un tono pícaro Akeno abrió la cortina del vestuario mostrando su conjunto.
-luce un poco atrevido, dime Akeno, es para tu novio- con la mirada en confusión, Shiro miro como Akeno desvió la mirada nerviosa –no, no tengo novio si quieres saber- con un tono peculiar de tristeza y calma cerro la cortina –es extraño, pensé que al menos tendrían algún tipo de relación- Shiro comento curioso de que los demonios no tuvieran algo con un humano, los híbridos incluso en su mundo, aunque raros aun existían.
-lo dice el chico que tiene como esposa a dos lindas chicas, pero supongo que los chicos solo buscan algo más físico- abriendo la cortina mostro otro conjunto de ropa, ahora siendo un vestido de color blanco –sabes, no sé qué es lo que pasa por tu cabeza, pero me parece extraño que te guste mostrar tus pechos, usa esto- sacándose la chaqueta se lo entrego a Akeno que se confundió por su acción, como si no esperara ese acto.
-me parece más raro verte feliz y empático- Akeno comento nerviosa y extraña al sentir el calor de la chaqueta que la cubría -puede ser porque eh estado en muchas situaciones incomodas y problemáticas, tus acciones solo me muestran algo, no quería decir nada, pero supongo que no hay remedio-
-hablar de que- Akeno pregunto curiosa por lo que trataba de decir –tu pasado Akeno, eh conocido y ayudado a varias chicas, aunque diferente siempre hay un trasfondo en su actitud pervertida y empalagosa, perdiste a uno de tus padres por culpa de uno ¿verdad? –
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Asia que salía de la academia Kuoh sola, miro el cielo atardecer, a su lado Aika estaba mostrándole un poco de la famosa lencería virgin killer, una ropa que prometía mas noches de acción dura y relajantes. Mientras se visualizaba a ella misma usar incluso disfraces, busco algunas que lucieran formas felinas, a pesar de muchas cosas, creyó que disfrazarse de una gatita traviesa fuese una buena idea, después de todo, parecía que a Shiro le gustara los gatos.
Perdida en su tren de pensamientos se detuvo cuando en frente suyo aparecieron dos encapuchadas –tu eres Asia argento- una de las encapuchadas hablo llamando la atención de Aika que se mostró confundida, pero en vez de ponerse nerviosa Asia sonrió –no, soy Asia Kotomine- con una gran sonrisa, Asia declaro con fuerte voz llamando la atención de los estudiantes cercanos, incluyendo las miradas confusas de un clan de demonios.
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Después de que el concejo estudiantil desapareciera, el lugar donde antes hacían sus reuniones como el clan Sitri quedo deshabitada, dando oportunidad a que ellos volvieran a sus orígenes, el abrir esas puertas después de tanto tiempo hizo que un golpe de nostalgia golpeara a todo el clan Sitri ex miembros del concejo estudiantil.
Sona que miraba con una sensación de calidez los muebles cubiertos por una tela blanca, hizo que soltara una débil lagrima que oculto rápidamente, caminando ante el escritorio que alguna vez fue de ella, sonrió emocionada, se sentía tan viva en ese momento que casi olvida a sus visitas inesperadas, con los demás miembros del clan quitando las mantas que cubrían los muebles del polvo hizo una señal a sus invitadas que se sentara.
Asia había despachado a Aika después de que se presentara como Asia Kotomine, durante ese trayecto Sona no dejo de ver a Asia que lucía feliz, al ver la miseria de Sona, al fin podía entender porque Shiro le gustaba molestarla.
-este lugar parece algo sucio para seres como ustedes, acaso no valemos su atención- Sona miro al frente con los dedos cruzados, ya podía ver un problema gigante llegar a ellos, aun cuando no estaban seguros de lo que sucedía, tener a otros dos miembros de la iglesia, hizo que se estremeciera.
-pasaron algunas cosas, por lo cual no tenemos un lugar para tener una reunión, pero lo que si podemos es darte una audiencia, puedo saber la razón por la cual hay dos miembros más de la iglesia en esta ciudad- el peerage de Sitri se había posicionado detrás de Sona como si fueran un apoyo listo para luchar dejando a las dos enviadas de la iglesia en frente de Sona, mientras que Asia estaba sentaba mirando su celular.
-mi nombre es Xenovia-
-soy Irina Shido-
-la razón por la cual estamos aquí, es debido a que hace unas semanas atrás los ángeles caidos, robaron tres de las seis espadas Excalibur- con una mirada seria Xenovia la chica de cabello azul saco de su espalda la espada que estaba cubierto por una sábana blanca –la espada que tengo ahora es Excalibur destruction-
-mi espada sagrada es mimetismo Excalibur Mimic- la chica llamada Irina señalo una cinta con encaje blanco, la chica Irina siempre mostrando una sonrisa emocionada y feliz, como si no entendiera el problema en el cual estaban –que necesita la iglesia de nosotros-
-bueno, este asunto es entre la iglesia y los ángeles caídos, nuestra solicitud es que nos dejen ir por su territorio, además que no queremos que interfieran, este asunto es solo de la iglesia- todos quedaron en un silencio incomodo, hasta que el celular de Asia sonó, siendo en este caso una notificación que ella recibió, sonriendo feliz, Asia se levantó justo para irse-
-porque tratas de ocultarte y mentirnos Asia argento- la chica de dos coletas comento mientras giraba su cabeza en su dirección, Asia que agarraba su mochila la ignoro y siguió caminando a la salida, pero fue abruptamente detenida cuando la chica se levantó para encararla, solo que no espero a que la chica que lucía indefensa la golpeara en el estómago haciendo que cayera desmayada al suelo –no tengo tiempo para sus estupideces- yéndose del lugar, su compañera auge estaba en el sillón se levantó lista para perseguirla, pero se detuvo al ver la situación en la cual estaba –puedo saber porque uno de tus miembros ataco a mi compañera- Sona suspiro cansada, pensativa en varios argumentos que llegaron a molestarla.
Su influencia había perdido poder, solo su peerage la respetaba y temía, fuera de eso nadie parecía respetarla ahora –ella no es algún miembro de mi clan o el de Gremory, es solo una humana, en cuanto a tu petición te la daré, solamente te pediré que no causes mucho problema- la chica de cabello azul asintió mientras suspiraba –te lo agradezco Sona Sitri-
-pero- Xenovia se detuvo y la miro con curiosidad al demonio que se dejó caer –no sé si la iglesia lo sepa ahora, pero esta ciudad está bajo la protección del clan Sitri y de la iglesia- las palabras confundieron a Xenovia que no entendía, era posible que la iglesia compartiera territorio con los demonios –a que te refieres, no me informaron de nada-
-veras, hay un hombre llamado Shiro Kotomine que es un miembro de la santa iglesia, él ahora está en posesión de la mitad de la ciudad, aunque, bueno es complicado, pero él también es un encargado de la ciudad, tendrías que pedirle permiso si quieres caminar en esta ciudad- entrecerrando los ojos agarro a su amiga del brazo ayudando a levantarla, ya que se estaba recuperando –que me paso Xenovia-
-dices que la ciudad está bajo la protección de la santa iglesia ¿verdad? O es que estas jugando con nosotros- Sona entrecerró los ojos al ver como la chica de cabello azul parecía más impulsiva cuando agarro la espada con más fuerza –no estoy bromeando, yo nunca bromeo-
-oye, esa chica era realmente humana, su golpe aun lo siento- Irina comento nerviosa y jadeante, aun sosteniéndose el abdomen como si sintiera que se le caería el estómago –lo es, pero ella y Shiro Kotomine están encargados de cuidar la ciudad en nombre de la iglesia, me sorprende más saber que ustedes no sepan de esto-
Mordiéndose el labio Xenovia no dijo nada, pero podía sentirse molesta por la bruja –donde esta esté tal Kotomine, si es un miembro de la iglesia debe saber de esto, pero porque no se nos dijo nada, acaso ustedes lo sedujeron y dejaron que cayera en pecado- Sona apretó los puños molesta, talvez fue su impulso de sentirse ofendida o talvez nerviosismo de que sus palabras tuvieran la verdad –talvez la bruja lo sedujo-
-entonces porque dice que es de la iglesia, ella fue excomulgada, dime Sona Sitri, donde puedo encontrarlo- tragando saliva Sona se levantó llamando la atención de los demonios detrás –él se encuentra un poco lejos, si quieren hablar con tendrán que seguirme-
-Irina prepárate, parece que tendremos que eliminar a una bruja- al ayudar a su compañera, Xenovia susurro a su compañera su plan, si era cierto, la ciudad estaba en peligro.
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Lamento la mala ortografía, espero que se entienda.
FELIZ CUMPLEAÑOS EMIYA SHIROU
