EL ARTE DE ENAMORAR ¡CONSIGAN ESA CITA!
Con todo lo sucedido hasta ahora, era lógico el sentirse inútil e incompetente en lo que respeta a su situación, de haber estado enfrentando a Marte… a estar parado en la azotea de una Preparatoria, que humillante. Lo recordaba, aunque fuese poco; Seiya recordaba haber estado enfrentando al Dios que había iniciado la guerra contra Athena, tenía presente en su mente que después de su pelea reñida contra los súbditos del Dios del fuego, se encamino junto a sus demás compañeros de armas para derrotar al último enemigo de esa guerra santa solo para tener que enfrentarse él solo a ese Dios del fuego y la Batalla ya que todos los que lo acompañaron fueron quedándose atrás para abrirle paso en su misión de salvar a Athena.
Su pelea si bien fue pareja y meramente equilibrada; en ningún momento podía dar con el recuerdo de haber sido enviado a otra dimensión, aquel Dios, de haber querido Marte lo hubiera matado pero en lugar de eso… pareciera que habría decidido absorberlo con su oscuridad por cómo podía recordar que, tanto su cuerpo como las armaduras estaban infectadas con esa materia oscura; al parecer, enviarlo a otro mundo solo era parte de algún plan más grande o simplemente lo hizo por el mero capricho de deshacerse de él sin mancharse las manos.
A estas alturas lo único en lo que podía pensar era sobre los resultados de aquella batalla, él… ¿había perdido? Y su preocupación por Athena solo aumentaba cada vez más y más ¿pudieron ganar la guerra? ¿Derrotaron a Marte? ¿Saori… se encontraba a salvo? –mierda- arrojando la piedra en sus manos, el castaño la aventó con tanta fuerza que el objeto entre sus dedos salió disparado como un pequeño proyectil en dirección al cielo perdiéndose entre las nubes no dando resultado al querer desestresarse y sin embargo… había otro asunto que lo tenía alterado, aquella cosa que se escondía como parásito dentro de Marte.
Había acumulado toda su frustración y enojo en aquella piedra, pero aún así eso no lo hizo sentir mejor de lo que estaba –si continúas así, solo conseguirás abrir las heridas de tu cuerpo- escuchando aquella vos a sus espaldas, Seiya la distinguió perfectamente –Puede que seas un tipo duro de matar, pero tienes el cuerpo de un humano y ello acarrea limites que no debes pasar- esa mujer con ojeras ¿acaso no tenía otra cosa que hacer que estarle vigilando todo el tiempo?
-eh estado peor, si no te importa… quisiera estar solo- no hacía falta ser un vidente para saber lo que ese hombre estaba pensando, Reine quizás no lo sabía pero intentaba comprender lo que Seiya quería, pero si algo la distinguía bien era el no mesclar su trabajo con sus emociones.
-la comandante solicita tu presencia, tenemos una misión- ignorándola olímpicamente, Seiya hizo caso omiso a las palabras de aquella mujer; no estaba de humor para jugar al subordinado de aquella niña caprichosa, nunca le agradaron ese tipo de gente y sabia por experiencia propia lo molestas que podían llegar a ser, en su niñez Saori se lo había demostrado.
-si te refieres a ese plan de enamorar a las espíritus yo paso, llámenme si surge alguna confrontación, pero hasta eso… lárguense- se notaba el enojo en su expresión, puede que sus palabras no fuesen directamente hacia su persona, pero Reine, sabía que aquel hombre estaba pasando por mucho y que aún no lograba similar su situación; espíritu o no, necesitaban la ayuda de ese castaño y dependía de ella el lograr esa cooperación.
Mientras que con Seiya, este se encontraba apoyado en el barandal de la azotea con la mirada agachada puesto que en ningún momento le dirigió la mirada para hablar con la recién llegada, estaba demasiado concentrado en buscar un remedio a su problema que en ningun momento sintió a esa mujer acomodarse a un costado suyo -¿gustas?- ofreciéndole un poco de agua de su botella, esta creyó poder ver algún rastro de emoción en su compañero al lado pero… nada, ese tipo sabia esconder lo que sentía a la perfección.
-¿Qué pretende?- negando la botella de agua, Seiya solo ladeo levemente su vista inspeccionando que la mujer a su costado tuviese algún arma o instrumento para suprimirlo en caso se revelase, no era noticia para él saber que pese a estar bajo la protección de la organización "Ratatoskr" seguía siendo un espíritu al que debían de vigilar, Kotori se lo había dejado muy en claro la otra noche, si intentase algo como escapar, seria ella misma quien daría las órdenes para matarlo… al parecer a la mocosa no le fue de su agrado el que casi asesinase a su querido hermano mayor.
-nada en particular, solo… tener un rato agradable- notando como Seiya no le aceptaría su botella, suspiro con cansancio para beber ella primero mostrándole que el agua no tenía veneno ni ningún analgésico.
-conmigo al lado te aseguro que no lo conseguirás- y ahí estaba, siendo pesimista consigo mismo; desde que había despertado no había dejado de hacer eso, que patético… puede que en el pasado siempre fuese alguien optimista, alguien que mantenía la fe hasta en las peores circunstancias… sin embargo; las cosas ya no eran como antes, había crecido… madurado, y por consecuente descubierto que a veces no siempre se obtiene lo que se quiere.
-te guste o no, ahora estás a bordo del mismo barco en el que me encuentro, puede que no sepa por lo que estés pasando, sin embargo…- volviéndole a ofrecer su cantimplora con agua sin quitar la vista de en frente, Reine entrecerró los ojos no esperando otra cosa más que el rechazo, pero al menos de esta forma tendría una excusa para decirle a su superior que al menos lo intento –… se mejor que nadie que sentir lastima por uno mismo es una pérdida de tiempo. Desconocemos la razón por la que llegaste a este rincón del Multiverso y aún así… tengo el presentimiento de que no estarías aquí si no fuera por una razón- Reine era una mujer de ciencia, ella no creía en la suerte ni en temas absurdos como los cuentos de fantasía, si lo podía ver, tocar y estudiar entonces era real para ella, sin embargo… solo por esta vez haría una excepción.
-eres… terriblemente ingenua ¿lo sabias?- aceptando el gesto de la mujer a su lado, Seiya tomo la botella para proceder a beber su contenido con tranquilidad para sorpresa misma de la ojerosa mujer la cual había ladeado su rostro para verlo detenidamente.
-bueno, es que apenas te conocí ayer- suavizando el ambiente entre ambos; Reine parpadeo en su lugar por la interrupción del momento de confianza entre ambos adultos, una voz ruidosa se escuchó del otro lado del comunicador de Reine que parecía estar histérica por estar haciéndola esperar.
Ya con un mejor ánimo que el de hace un rato, ambos fueron a la ubicación de Kotori encontrado a la peli roja acompañada de su hermano mayor, cabe decir que al principio Shidou se llevó un buen susto por ver de tan cerca al sujeto que por poco y lo mataba, pero tras una buena explicación le dieron los detalles acerca de la condición actual en la que se encontraba Seiya, claro; obviando ciertas partes como que el castaño era un humano de otro mundo completamente ajeno a ese y el hecho de que provenía de una orden guerrera encargada de salvaguardar el bienestar del planeta y el de una Diosa del Olimpo, tal información era clasificada aun para los miembros de Fraxinus; los únicos al pendiente de toda la información delicada eran Kotori y Reine.
Que lo supiese más gente solo resultaría en mayores problemas a futuro –así que… básicamente el plan consiste en que pueda enamorarlas y sellar sus poderes ¿me equivoco?- asintiendo ante las palabras de este, Kotori bufo en su sitio un poco más tranquila sabiendo que Seiya estaría protegiendo a Shidou en lo que este se encargaba de cortar a los espíritus.
-en resumen… si- tras lo dicho por Kotori, Shidou no evito emitir un aura de depresión a su alrededor mientras giraba su cabeza poco a poco hacia el otro adulto de la sala con los brazos cruzados –despreocúpate de tener que enamorarlo, hasta el momento ha demostrado tener sus poderes bajo control así que no será un problema… por ahora-
En lugar de generarle seguridad, lo único que consiguió Kotori fue generar nervios en Shidou –¿cómo que… por ahora?- ni loco iba a intentar enamorar a un hombre, el gustaba de mujeres y tenía un amplio historial de internet que lo respaldaban.
-su trabajo, es asegurarse de que estés a salvo, mientras él tenga que lidiar con los miembros de la AST, te dará el tiempo necesario para lograr con perfección tener una cita con la espíritu- hasta ahí, todo sonaba razonable… excepto que, Shidou no tenía ni idea de cómo tener una cita con una chica que, de hacerla enojar podría partirlo a la mitad con solo un simple movimiento.
- Lo que Reine está tratando de decir, es que mientras el señor Seiya este ocupado con la caballería pesada, tu debes de hacer todo lo posible para llevarlas a una cit…- siendo interrumpida por el tiempo fuera que le pedía Shidou, Kotori empezaba a impacientarse por cómo iban las cosas hasta ahora
-suena un poco absurdo enviarme a mí en contra de un espíritu, en el mejor de los casos; ¿Por qué no enviar al señor Seiya en mi lugar, si es un espíritu contra un espíritu entonces…- de la misma manera como interrumpió a Kotori, aquel castaño suspiro con cansancio con respecto a la idea que Shidou proponía
-según tu hermana, el único capaz de hacer este trabajo eres tú por tu habilidad, yo soy incapaz de sellar los poderes de los espíritus, lo único que lograrían con enviarme sería una pelea donde en el peor de los casos, aquella chica y yo terminemos matándonos el uno al otro con el riesgo de que nos rematen al estar moribundos- levantándose la camisa, Shidou comprendió bien a lo que Seiya se refería –aun con la tecnología que cuentan en este mundo, mi cuerpo rechaza cualquier tratamiento como tal, y por lo tanto mi salud se está deteriorando en lugar de mejorar; en el mejor de los casos solo podre durar unos Rounds aun con mi armadura puesta -
Todo se fue al diablo, ni Reine ni Kotori sabían de esa información hasta el momento, si lo que Seiya decía era cierto… el plan no funcionaría -¿Cómo rayos es posible eso? cuando los doctores te vieron dijeron que…- no pudiendo decir ni una palabra más, Kotori ceso en sus palabras al mirar con detenimiento como Seiya bajaba la mirada levemente.
-lo siento, pero tampoco tengo idea de a qué se debe esto, desconozco del porque mi cuerpo se recupera a un ritmo tan lento- con ello en mente, Kotori solo frunció las cejas al haber perdido una pieza importante en su tablero, sin Seiya Para proteger a Shidou, la operación cobraba varios riesgos que no sabía si podría tomar.
-no puede ser, si ni tu eres capaz de ir al frente entonces como yo podría…- la duda apareció en él, puede que al principio sonase más convencido con respecto a ayudar a los espíritus, pero sin Seiya para protegerle… sus posibilidades de Salir con vida se reduciría drásticamente.
Con el ambiente más sombrío y Reine buscando una solución al problema, fue que Seiya demostró estar tan natural como siempre –puedes estar tranquilo, en ningún momento recuerdo haber dicho que no ayudaría en la misión- sonando como si no fuese la gran cosa agarrarse a golpes con otro sujeto igual de fuerte que él, y ahí es que Reine decidió intervenir
-comandante, recomiendo idear una nueva estrategia- creyendo que Kotori la haría caso, esta vio como el semblante de la peli roja parecía recobrar su naturalidad analítica mientras sacaba un nuevo dulce de entre sus bolsillos.
-ya lo escuchaste, no habrá problemas si seguimos con la operación- tajante en su decisión, Kotori no pensaba dar marcha atrás, si tenía que usar a ese hombre como peón desechable para que Shidou completese sin riesgos la operación… entonces lo haría, preferible sacrificar a Seiya que a su hermano.
-pero comandante…- tratando de sonar razonable con la decisión tomada, Reine fue detenida por una mano en su hombro indicándole que parase –Seiya… - mirando como el peli café le negaba con la cabeza, esta solo alcanzo a sentir que ese hombre no Tenía inconvenientes si lo utilizasen como carne de cañón.
-si existe la menor posibilidad de poder volver a mi mundo, tengo que correr algunos riesgos, además; no sería la primera vez que me mandasen al matadero- a manera de recuerdo, Seiya no evito pensar en las Múltiples circunstancias con las que tuvo que lidiar en su pasado, comparándolas con la de ahora, no había mucha diferencia.
Pero había alguien más que no estaba de acuerdo –no pienso aceptar eso- haciéndose notar desde que empezó la conversación, Shidou demostró tener disgusto ante las palabras de Kotori y Seiya –puede que tu estés conforme con todo, pero yo… no puedo aceptar que te utilicen como cebo, debe haber otra manera, sé que la hay- las palabras de aquel chico eran nobles, y Seiya se lo agradecía, sin embargo, el "si podía o no" participar en la misión estaba fuera de discusión para él.
-Shidou ¿verdad?- acercándose un poco hacia el adolescente, Seiya lo examinando de arriba hacia abajo… de acciones nobles pero con una mentalidad ingenua –lo creas o no, de donde vengo soy un tipo bastante resistente- no quería preocuparlos, había preferido guardarse la información de su salud para sí mismo pero, tenía que confiar en que ellos tuviesen un plan de contingencia en caso de que él no lleguese a lograr el cometido de proteger a Shidou.
-y si… ¿te equivocas?- inocente… pero bondadoso; esas eran las cualidades que Seiya veía en el chico, lastimosamente; no podía dejar que Shidou flaquease durante la misión pues la desconfianza en sí mismo era el primer peldaño al fracaso.
-si me equivoco… ¿Qué más puedo perder?- no lo dijo porque sí, pero con la preocupación y los problemas que cargaba en sus hombros, Seiya no evito dejar salir su incertidumbre con respecto al plan, fallar no era una opción sin embargo… toda la operación dependía de cuánto tiempo podría darle a Shidou para calmar el espíritu.
-entonces… será mejor que nuestro haz bajo la manga comience a practicar si no queremos errores en el plan- como comandante, dependía de ella el poder motivarlos y tal y como iban; Kotori debía ejercer su cargo como era debido.
Si bien ya tenían en mente el funcionamiento del plan, Shidou necesitaba un ejemplo de cómo poder lograrlo y quien mejor si no el mismo Seiya para ayudarlo en ese ámbito, digo… un hombre maduro, alto, castaño, brazos gruesos, fornidas piernas, abdomen marcado y test bronceada ¿Que chica no querría tener una cita con ese ejemplar? Era el perfecto candidato para que Shidou aprendiera de él… solo había un problema.
MINUTOS DESPUES...
-eto… maestro Seiya ¿sucede algo? Esta… un poco nervioso- frente a él, yacía la maestra Okamine Tamae, ya había tenido el gusto de conocerla y por lo tanto no es como si fuesen extraños, es solo que… pasar tantos años metido en su deber, de alguna manera le pasaban factura al no tener ninguna experiencia al cortejar a una dama.
-"vamos ¿a qué esperas? Pídele una cita "- molestándolo desde la otra línea por el intercomunicador en su oído, Seiya se debatía internamente en si aún quería cooperar con el plan –se el galán que todo el mundo cree que eres, necesitamos que Shidou aprende a pedirle una cita a una chica y por el momento eres nuestro mejor modelo- queriendo negarse a cumplir con los caprichos de Kotori, Seiya no sabía si salir huyendo de ahí o quedarse quieto a esperar que la profesora Tamae lo ignorase.
-Creo haberte repetido que no tengo experiencia alguna con las mujeres, no sé qué es lo que cruzo por tu cabezota para enviarme a mí a este tipo de misión- susurrando por lo bajo y tratando de verse lo más natural del mundo, Seiya ideaba algún plan para salir de ese lugar al menos con un poco de su dignidad.
El plan en si era un fracaso, puede que Shidou no tuviese experiencia alguna en pedirle una cita a las mujeres, pero si de fracasos estamos hablando claramente Seiya se ganaba la corona; si Shidou era un poco torpe con las mujeres Seiya era un completo virgen que a pesar de sus tantos años jamás entablo conversación con una mujer de un tema que no sea la seguridad de la humanidad o el bienestar de… Athena. Y la única mujer que literal le expreso sus sentimientos lo había estado cazando casi toda su vida… literal ¿Cómo diablos le dice al chico que te gusta si a cada rato lo estás intentando matar de todas las maneras posibles?
Kotori dio por finalizada la práctica, ya no le importaba como Seiya saliese de ese apuro así que decidió dejarlo a su suerte, aún seguía sin comprender como es que un adulto como el castaño nunca hubiera tenido una cita en su vida, viéndolo desde su punto de vista resultaba hasta patético, aunque…
-Seiya… quiero que repitas después de mi- saliendo en su auxilio, detrás del comunicador se pudo escuchar claramente la voz de Reine quien había tomado el mando y con ella a carga… ¿Qué podría malir sal?
Mientras que del otro lado, ya llegado a ese punto decidió confiar en las palabras de Reine, puede que sea odiado entre los Dioses (con justa razón) pero frente a los problemas que tenía delante. Seiya se sintió inferior y hasta casi humillado de ser la primera vez en su vida en pedirle una cita a una mujer de su misma edad -Profesor Seiya… quizás… debería acompañarme a la enfermería, estoy empezando a preocuparme por usted-
Ohh por un demonio, sin proponérselo, aquella pequeña mujer logro irradiar un brillo de inocencia casi hasta segador para Seiya que se vio obligado a taparse los ojos por tanta ternura y pureza que irradiaba esa castaña ¿si quiera era posible eso? y su sonrisa… esa maldita pero angelical sonrisa. Afortunadamente Reine no iba a dejarlo caer en las garras de aquel adorable ángel, no señor, no en su guardia.
–Profesora Tamae...- agarrando valor de quien sabe dónde, Seiya paso de estar temblando a ponerse rígido como un soldado con la mirada en frente y la fe puesta en Cristo –quizás no nos conozcamos y hasta resulte un poco atrevido de mi parte pero, seria todo un honor... el poder cortejar a tan bella y delicada dama como usted- finalizando con un toque de caballerosidad, Seiya quedo apoyado en una rodilla mientras que con uno de sus brazos tomaba la frágil mano de aquella castaña.
Cabe decir que Seiya estaba muy tentado en suicidarse en esos momentos, por primera vez en su vida había considerado salir corriendo que afrontar el problema, y no era para menos; toda la vida lo prepararon para el campo de batalla con el honor y la disciplina por delante así que de cierta manera… se sintió como un completo idiota al no poder realizar algo tan sencillo que hasta el más simple chico podría hacer, afortunadamente… la suerte jugo a su favor
-Seiya… yo…- con esas sencillas palabras, este levanto el rostro de poco a poco pensando encontrar un rostro de desagrado o asco hacia él pero, en su lugar admiro a una entusiasta profesora que contrario a él que demostraba inseguridad y tartamudeo, ella deslumbraba una vibra llena de vida y energía casi… como si fuese una pequeña niña hiperactiva atrapada dentro del cuerpo de un adulto –quisiera poder salir con usted- corta pero sencilla, la maestra Tamae había sido la que pidió la cita cuando se suponía debía ser al revés.
Ahora todo dependía de Seiya si aceptaba o no, sea lo que fuese en lo que Reine se inspiró, había resultado de maravilla; tanto así que Seiya pudo escuchar por el intercomunicador como Kotori parecía satisfecha por los resultados –" ya tenemos lo que queríamos, sal de ahí "- Ok, alguien debía hablar con esa enana con respecto a los sentimientos de los demás, puede que él también quisiese salir de ahí pero… ¿Cómo hacerlo? No podría salir de ahí así como si nada cuando frente a él tenía a una mujer esperando su respuesta después de haberle propuesto una cita.
Pasaron los minutos y tanto Kotori como los otros 2 esperaban la llegada del castaño quien, a los pocos segundos llegaba con una expresión perdida plasmada en su rostro –te tardaste demasiado, no me digas que fuiste a alguna otra parte- sonando como la policía de parquímetros, Seiya no le dirigió la palabra para no darle el gusto de seguirle sermoneando, tan solo quería estar un rato en paz y estaba claro que ahí no la encontraría.
-eso fue impresionante, dime ¿Cómo se sintió?- sonando como el más interesado de como resultado el final de su plástica con su profesora, Shidou esperaba una respuesta ansiosa o mínima alegre por parte del adulto.
-eso depende… ¿sabes que flores le gustan a tu maestra?- asombrado por los resultados, Shidou parecía feliz y entusiasmado de saber que su maestra tenía una cita, con un espíritu, pero una cita era una cita; honestamente él y toda su clase estaban ideando algún plan para presentarle un hombre atractivo a su profesora porque de sobra sabían la fobia que aquella castaña le tenía de llegar a los 30 años de edad sin haber conocido a un hombre; distraído por pensar en ello, este no sintió como Seiya lo sacaba de la habitación - tu turno campeón-
Dándole un pequeño empujón, Shidou no tuvo mejor suerte… o quizás no; de caer sobre cierta albina que pasaba por ahí -¿Origami?-
5 HORAS DESPUÉS…
Tal y como se esperaba, aquel espíritu apareció donde ya estaba previsto y mejor lugar no podría ser; gracias a que el equipo de la AST no estaba hecho para luchar en interiores y dado que el terremoto espacial se dio dentro de la misma preparatoria, no había mejor momento para poner en marcha la operación ya planificada, con todos los estudiantes y Profesores evacuados del área; aquel par eran los únicos capaces de salvar el día –como que de repente… me dieron ganas de volver a casa-
Mirando la destrucción que aquel espíritu había dejado atrás, Shidou no evito mirar con nervios en dirección donde se suponía debía ir, su único consuelo era el saber que al menos contaba con otro "espíritu" para defenderle en caso las cosas se pusiesen feas –"Shidou; las AST no intervendrán por el momento es ahora o nunca, ten en cuenta que Seiya saltara a tu rescate en caso la situación lo requiera"- habiendo escuchado las instrucciones por el comunicador en sus orejas, a aquel par no le quedo opción de Continuar con la estrategia.
-¿no usaras tu armadura?- confuso de que aquel espíritu no se pusiese su traje para el combate, Shidou miro hacia arriba mientras hablaba con el intercomunicador creyendo que Seiya se sentía confiado en que todo saliese bien… grave error.
Parado en la azotea media destruida de la preparatoria, yacía aquel adulto disfrutando de la vista - usar mi armadura solo llamaría la atención, además… de hacerlo, solo lograría provocarlas - mirando en dirección a la pequeña montaña a espaldas del edificio, Seiya fue capaz de percibir las presencias de las mismas chicas que lo atacaron el otro día – lo mejor por ahora, es que solo tu entres, el que yo te acompaña podría alterarla o asustarla y por ende nos atacaría en defensa propia -no pudiendo encontrarle fallas a su Lógica, Seiya miraba como el peli azul se adentraba hacia los interiores del edificio destruido perdiéndolo de vista en un abrir y cerrar de ojos.
-Bien Shidou, recuerda, tienes un espíritu cubriendo tus espaldas así que entremos ahí… y asegurémonos de poder ver un nuevo amanecer- dándose motivación y aventurándose en solitario por todas las ruinas del lugar, el peli azul tuvo la suerte de dar rápidamente con el espíritu en uno de los tantos salones destrozados.
Entre tanto, por la azotea, Seiya tenía fija la mirada entre el pequeño bosque del otro lado del edificio, sabía mejor que nadie que ocultarse era inútil, esas chicas sabían de su posición y él también el de ellas; rogaba internamente en que ninguna de esas tuviese las suficientes agallas de querer enfrentarlo, pero sabía que eso sería imposible, el pequeño sismo bajo sus pies era prueba de eso.
Restándole importancia al enorme pilar de energía que salió del agujero que se formó a su lado producto de la confrontación bajo sus pies, Seiya vio a la lejanía como aquel escuadrón de exterminio de espíritus se preparó para entrar en combate –supongo, que aquí es donde entro yo- notando como las cosas no saldrían acorde lo planeado, a este no le quedo de otro que entraría en acción, ahora todo dependía de cuánto tiempo podría darle a Shidou para enamorar al espíritu.
Saliendo de entre su escondite, todas en aquella tropa se prepararon para lo peor con el objetivo fijado en frente –¡¿quieren eliminar a un espíritu?! ¡Pues vengan a por mí!- deshaciéndose de su abrigo, este quedo tan solo con una camisa, corbata, pantalón y un par de zapatos negros cualquiera… estaba desprotegido.
Ninguna de las presentes en el aire daba crédito a lo que veía, indudablemente ese era "Knight" pero no traía puesto aquella armadura dorada; o era muy estúpido o las estaba subestimando al poder creer que podría vencerlas él solo sin ayuda de su traje astral –no lo subestimen, recuerdan nuestro error de la última vez - al frente, se encontró cierta muer adulta al mando de ese pelotón demostrando ser el líder de todas; joder, Seiya odiaba y respetaba a ese tipo de mujeres, habían aprendido de su error y estaba más que seguro que habían ideado algún plan para deshacerse de él.
Siendo la primera en tomar la iniciativa, Origami no dudo ni por un segundo en aventarse contra ese hombre quien ya lo esperaba listo y calmado con un semblante muy diferente al del otro día –¿pero que…?- no teniendo tiempo para su asombro; la joven vio como el "espíritu" había parado su estocada con una barra de acero que se había desprendido de la construcción del edificio.
Apartándose el uno del otro; Origami frunció el ceño como su sable de energía había sido fácilmente bloqueado por algo tan simple como ese pedazo de metal, no tenía sentido -enorgullécete, eres fuerte- comenzando a balancear el arma entre sus manos; Seiya le dejo muy en claro a su adversaria que el manipular esa lanza tan arcaica no le era ningún problema por la forma en como sus dedos hacían la ilusión de jugar con la hélice de un helicóptero por la velocidad a la que la barra de metal giraba –velocidad, técnica y destreza… has entrenado muy duro para pulir tus habilidades y eso te lo reconozco pero…-
Rasgando el suelo con el arma en sus manos donde se encontraba parado; el rostro de Seiya dibujo una sonrisa de oreja a oreja mientras observaba como aquella joven daba unos pasos hacia atrás por instinto –…careces de resistencia física, experiencia y la fuerza necesaria para si quiera instigarsme a una pelea a muerte… todavía estas muy verde pequeña- devolviéndole el favor; Seiya empezó a intercambiar estocadas tras estocadas con intentos de apuñalamiento en el proceso por parte de la joven hacia él sin embargo… Origami poco a poco se reducía a la defensiva por la presión a la que ese hombre la sometía, apenas si podría seguirle el ritmo .
No, ese hombre solo jugaba con ella, ese maldito rostro estoico era prueba de que si él quisiese acabaría con ella por sus tantas aberturas en su defensa –¡no me subestimes!- teniendo un nuevo impulso; La gravedad de Seiya desapareció por como tuvo que usar ambos brazos para detener la patada de su adversaria.
-(increíble, apenas si es solo una niña y… tiene tanto potencial)- recuperando la compostura; esta vez fue Seiya quien se puso a la defensiva por la repentina acometida de la peli blanca.
-te demostrare que yo misma puedo acabar contigo- no queriendo darle un solo respiro, Origami quiso seguir presionando a su oponente, pero la falta de aire en sus pulmones la hizo tropezar de repente; como bien se sabe, el intervalo entre una acción y la acción para respirar… se adecua según al individuo y como tal cada quien mantiene su propio ritmo pero ella, había ignorado ese ritmo y como consecuencia… sus pulmones reclamaban oxígeno.
Y claramente Seiya lo noto desde el principio; con ella fuera por unos minutos solo le quedaba improvisar sobre la marcha. Tomando con fuerza la vara metálica en su brazo, Seiya empezó a jugar con el acero balanceándolo de un lado a otro antes de arrojárselos cual proyectil obligando a los demás a tomar altura para escapar del rango, grave error –desapareció- no pudiendo verlo por ningún lado, todas miraban en todas las direcciones pero nunca en la más importante –¡arriba!- alertando a sus demás compañeras; Aquella pobre mujer tuvo la desdicha de ser la primera al darse cuenta de la ubicación de aquel castaño.
-no soy el mismo con el que lucharon antes- demostrando la veracidad de sus palabras, Seiya las tomo por sorpresa al utilizar un par de cadenas que había encontrado botadas por ahí; todas empezaron a bombardearlo con los proyectiles de sus municiones no creyendo todavía como diablos había saltado tremenda altura en tan poco tiempo, prácticamente se encontraban por las nubes y aun así… ese sujeto parecía estar por todos lados.
El propio banco de nubes funcionaba como camuflaje para Seiya, y cada una de esas chicas era un soporte para él pues con aquella cadena en mano podía atraparlas y columpiarse por toda la zona sin la necesidad de revelar su posición –es una trampa, todas desciendan- apenas si dijo sus órdenes, la general del batallón pudo sentir como algo se adhería a uno de sus piernas para posteriormente jalarla hacia abajo con una tremenda fuerza.
-ya no es tan divertido volar por el cielo ¿o sí?- habiéndola atrapada y cayendo con la que se suponía era la sargento a cargo, Seiya creyó haberle puesto un fin al incapacitar a la cabeza de la serpiente aunque… aquella sonrisa no podría significar nada bueno para él.
-Al contrario, tú lo haces más divertido que la otra- en lugar de resistirse a ser jalada hacia abajo, aquella mujer emprendió vuelo directo al suelo no sin antes lograr atraparlo entre sus brazos mientras envolvía sus piernas por la cintura de su adversario para caer ambos con él por delante –¡ahora Origami!- apenas si dijo ese nombre, Seiya abrió de par en par sus ojos al mirar por el rabillo de su ojo un pequeño brillo letal para él.
Segundos después todo el cielo fue bombardeado por Múltiples explosiones en cadena que terminaron por evaporar los enormes bancos de nube por la zona dejándonos ver como varios cuerpos chamuscados caían directo al suelo, aunque solo uno, dio de lleno contra el pavimento dado que los demás descendían con gradualidad al tener su equipo de maniobras aéreas.
Por los suelos, más específicamente en uno de los tantos salones destruidos de la preparatoria, se encontraba Seiya con el rostro en dirección al cielo con un semblante neutral que daba a conocer que no esperaba aquella jugada en su contra… esas jóvenes, estaban dispuestas a jugarse el cuello con tal de matarlo, aquellos explosivos que dispararon fue más un acto suicida que estrategia, pero gracias a eso lo habían lastimado… y mucho, sus heridas se habían vuelto a abrir y la sangre no paraba de salir por las aberturas de su piel.
Agradecía por lo menos que haya caído dentro de un lugar cerrado como lo eran las clases a su alrededor, de haber caído a fuera de las instalaciones seguramente todas irían a por él, pero estando a dentro al menos podría tener un respiro… que iluso. No falto el instante en el que Seiya viese como frente a él la pared de concreto terminase hecho polvo solo para dar paso a esa joven que se aventó sobre él con ferocidad.
-no escaparas esta vez- deshaciéndose de su arma automática, Origami paso a usar su sable con el que pretendía atravesar a su oponente que sin reparo alguno, contesto su ataque con sus puños desnudos aunque… por breves momentos, en esa décima de tiempo Seiya sintió un tremendo ardor en el pecho que le hizo titubear, aquel preciado lapso de tiempo se encargó de marcar la diferencia del combate –el mismo truco no funciona 2 veces- evitando que la sangre le diese a sus ojos, Origami consiguió clavar su sable de energía en un costado del estómago del castaño pero a cambio.
Tuvo que soportar un considerable dolor de sentir como su cuello era estrangulado por aquel brazo, ambos estaban en un punto muerto; Seiya la tenía a por el cuello y ella lo había apuñalado; el único brazo que les quedaban lo habían usado para forzar uno en contra del otro; ahora no era más que solo una lucha de resistencia por ver quien cedería primero -¿Por qué no solo te mueres?- hablando entre murmullos, Origami sintió que mientras más fuerza aplicaba más fuerte la ahorcaban.
Apretando los dientes y poniendo todo de sí para no ceder en contra de aquella niña, Seiya no podría creer que apenas si era capaz de hacer arder su cosmos, ni siquiera era capaz de hacerlo llegar al tope de un caballero de bronce y ya sentía una exagerada fatiga en su cuerpo, al parecer su condición estaba peor de lo que había imaginado y aquella presión en el costado de su corazón no hacía más que empeorar las cosas.
Pero al parecer, aun había alguien en el cielo que no lo había abandonado; rápidamente el suelo sobre el que ambos habían estado forzando se vino abajo con ellos incluidos, la estructura al estar tan deteriorada no hizo otra cosa más que caerse a pedazos por todo el alboroto causado hasta el momento, y por mera casualidad, tanto Seiya como Origami fueron a dar en el peor piso para ellos.
Pese a haber caído 4 pisos abajo, aquel par en ningún momento quito los ojos de en frente pues estaban más concentrados el uno al otro sabiendo de ante mano que cualquier distracción, el otro la tomaría como ventaja, desgraciadamente… fue Origami la primera en ceder al haber mirado solo unos centímetros a su costado –¿Shidou?-
Apenas si pronuncio ese nombre, Origami sintió un fuerte golpe en su frente producto de un cabezazo por parte del hombre bajo ella al que estaba apuñalando lo cual la desoriento un par de preciados segundos en los cuales sintió una patada incrustarse en su vientre que el mando Hacia arriba con tanta fuerza que su cuerpo atravesó la estructura del techo finalizando la prueba de aguante entre ella y el espíritu.
Con Seiya, este respiraba agitadamente con la vista pegada al techo buscando el ritmo adecuado para su respiración. ¿Qué diablos le estaba pasando? Primero su cosmos y ahora su corazón, en cualquier caso, ya no era aquel todo poderoso santo de Sagitario, si tuviera que compararse con alguien lo más cercano que se le venía a la mente era el de un simple humano con un poco de fuerza, velocidad y resistencia adicionales.
Con eso en mente, ya no podría confiarse para nada, un error y sería el fin, ahora la pregunta era ¿Cómo diablos podrían inmovilizar a todas esas chicas sin matarlas en el proceso? Tenía la experiencia suficiente como para saber dónde golpear para quitarles la vida pero claramente esa no era una opción, tan concentrado se hallaba mirando al frente que en ningún momento le prestó atención al dúo a su derecha.
-Seiya ¿te encuentras bien?- tratando de socorrerlo, Shidou intenta ayudar a Seiya pero solo consiguió quedarse inmóvil por ver tanta sangre en el piso.
Fijándose en su alrededor Seiya giro su cabeza encontrándose con una escena donde vio que el sobraba, la propia Kotori se lo gritaba por el comunicador en su oreja que saliese de ahí y no interrumpiese a Shidou, caso contrario aquel otro espíritu se volvería aún más hostil con él ahí presente –perdón si los interrumpí a mitad de algo importante, solo…- sacando aquel sable de su estómago y tiñendo aún más de rojo el lugar, este actuó con naturalidad –…hagan de cuenta que nunca estuve aquí ¿vale?- Consiguiendo detener el sangrado y disponiéndose a salir de ahí, Shidou estuvo a punto de intervenir pero fue otra quien le hizo el favor de detener al castaño.
Con solo mover un poco su brazo, aquella peli púrpura desgarro el suelo donde estaban parados y con ello deteniendo el caminar de Seiya, quien solo alcanzo a ver a Shidou indicándole con la mirada que hiciese su magia de la seducción con esa chica para que él pudiese salir de ahí.
Honestamente Seiya no quería tener nada que ver con ellos, tan solo le interesaba cumplir con la misión –tú, eres el sujeto del otro día- mirando por fin en dirección de la chica que le negaba el paso, Seiya se preparaba para salir de ahí rápidamente, aunque… las palabras detrás del comunicador le detuvieron un tiempo.
-"Seiya, lo que sea que estés haciendo asegurate de no parar "- ¿de qué diablos hablaba Reine? ¿Hacer exactamente qué? ¿Desangrarse como coladera? O ¿seguir siendo el saco de boxeo de las AST?. Lo que no sabía Seiya era que en la cabina de mando donde se encontraban Kotori y los demás, podía ver como el interés y la curiosidad de "Princess" aumento de golpe con tan solo ver al castaño –"comandante, tal parece que…" - no hallando como explicar que la situación había dado un giro de 180°; la mujer con ojeras percibió que Kotori bufaba con cansancio al tener en claro lo mismo que todos en aquella sala de comando.
Dentro del salón destruido, la atención era tanta que Shidou juraría poder cortarla con solo respirar -¿nos conocemos?- tratando de evitar alguna conversación de por medio, Seiya fingio estar desinteresado mas no pensó el efecto que tendrían sus palabras.
- ah, tranquilo, después de todo no nos hemos presentado- ¿era una broma? Esa chica no podría ser la misma con la que intercambio palabras hace apenas unos días, la voz gruesa y firme que recordaba no era para nada igual a la tímida y casi avergonzada chica delante suyo ¿Qué rayos había hecho Shidou para amansarla de esa manera en tan poco tiempo? –mi nombre es Yatogami Tohka- indicándole hacia la pizarra destruida de su lado.
Seiya pudo leer ese nombre con la idea en mente de que al menos esa joven ya haya agarrado algo de confianza con Shidou, y él no podría darse el lujo de romper esa relación… caso contrario… su boleto de salida de aquel mundo se perdería. –Tohka… que te parece si me retiro por el momento, estoy seguro que Shidou y tú deben haber estado hablando cómodamente sin mí - sonando lo más comprensible posible, Seiya creyó estar en buenos términos dado que aquella joven formo una sonrisa leve como si le Hubiera atinado al tema en cuestión… lamentablemente.
Esa sonrisa desapareció al mismo instante en el que aquel cuerpo inconsciente cayese de los escombros del techo a un lado del castaño -¡Origami!- reconociendo a su compañera de clases, Shidou se quedó quieto al mirar como Tohka empuñaba su arma con la mirada fija en la albina, no hacía falta mencionar que quería rematarla de una vez por todas –Tohka… detente… oye te digo que…- callándose por el enorme azote del viento que surgió en el lugar por parte del simple tajo de la peli morada.
Shidou sintió el temblar en sus rodillas por la impotencia de no haber hecho nada más que hablar, pero tal y como vino, su susto desapareció al ver en frente suyo como Seiya había desviado aquella ráfaga de energía morada –tu… ¿Qué intentabas hacer? - por primera vez, desde que había llegado este adopto un semblante serio por lo que estuvo a punto de pasar en su delante.
-solo pretendo terminar lo que ella empezó- al igual que aquel castaño, Tohka adopta el mismo semblante serio, pero con la diferencia de que uno era más amenazante que el otro –deberías estar contento, si la eliminación ella no volverá a tratar de cazarnos, será un ganar ganar para ambos- volviendo a levantar aquel enorme sable, el siguiente ataque prometía ser más fuerte que el anterior.
-está fuera de combate, en estos momentos no es una amenaza ni para ti ni para m… - no escuchándolo en lo absoluto, Tohka arremetió con su ataque sin siquiera pestañear teniendo fijo en su mente que lo que hacía… era lo correcto; gracias a ello se generó una notable cantidad de energía por toda el área la cual fue disipada al cielo como un pilar de luz gracias a la intervención de cierto hombre respirando tortuosamente.
-¿Por qué…- en su delante, Tohka vio con claridad como su ataque había sido detenido por completo por aquel sujeto; Seiya había agarrado con las manos desnudas el gran tajo que por poco y lo partía en dos a él y la chica a su atrás -…te empeñas en protegerla? ¿acaso eres un tonto?- forcejeando con el castaño, Tohka percibió que por más fuerza que aplicase, ese hombre no retrocedía en lo absoluto, al contrario, era como si tratase de mover una montaña… pero.
Seiya tampoco se encontraba bien del todo, había parado aquel tajo si ¿pero a que costo? En ningún momento utilizo su cosmos pero no porque no quisiese, sino porque no podía; tuvo que hacerse valer por sus propios reflejos y tener un poco de fe, gracias a ello… solo su hombro había sido cortado – los tontos hablan y los cobardes callan, pero los sabios… escuchan ¿Cuál eres tú?- adoptando aquella naturaleza madura que consiguió con los años, Seiya no tuvo reparos en mostrarse estoicamente con la chica que podría partirlo a la mitad en cualquier momento –no me interesa la rivalidad que tengas con ella… pero…- haciendo arder su cosmos energía, Seiya tomo el suficiente aliento como para darle fuerzas a sus músculos y empezar a ganar terreno sobre Tohka.
-nadie merece morir miserablemente sin siquiera haber tenido una oportunidad de defenderse -tomando distancia del peligro, Tohka analizo el ambiente a su alrededor, puede que pareciera tranquila, sin embargo, la gota de sudor que recorrió un lado de su rostro decía lo contrario; aunque sea por breves milisegundos… ella había sentido… el miedo.
Aquella emoción que los seres vivos manifestaban cuando sentían un peligro capaz de ponerles fin a su existencia, un sentimiento tan puramente humano lo había sentido un espíritu -entonces… respóndeme algo- volviendo a su naturaleza calmada y fría, Tohka solo se limitó a apuntarle con su espada mientras Seiya le devolvía el gesto –si yo estuviese en su lugar ¿harías lo mismo por mí? - las barajas estaban puestas sobre la mesa y al parecer; las palabras que recibiría por parte de ese hombre… terminarían por ser los cimientos del camino a tomar por Tohka.
El silencio en el lugar fue esencial, Shidou solo se mantuvo como espectador dado que sintió que dijese lo que dijese, sus palabras no tenían ni voz ni voto en esas circunstancias, no al menos que estuviesen respaldadas con poder al igual que esos 2. Esperando la respuesta, Tohka solo se enfocó en como aquel sujeto dirigió su mirada hacia su hombro herido -sabes perfectamente que no se trata de eso- emanando aquella aura dorada en la palma de su mano como el fuego, Seiya no tuvo reparos en pasarlo por la enorme herida abierta cicatrizándola en el proceso –como caballero dorado, es mi deber anteponer a las personas antes que a mí y mis deseos. En aquella ocasión, tú pudiste haber escapado para ponerte a salvo y sin embargo… te quedaste y decidiste protegerme así que… ¿Por qué? ¿Por lastima? ¿Por beneficio? ¿Qué obtendrías defendiendo a alguien como yo?-
Contestando su pregunta con otra, Tohka demoro un poco en procesar esas palabras, sí; lo había salvado en aquella ocasión pero nunca se preguntó el "porque" lo había hecho –yo… no lo sé- rápidamente el semblante de aquel espíritu se volvió confuso, el solo mirar hacia el suelo la delataba –mi cuerpo, actuó por sí mismo y…- no tenía respuesta, en la mente de Tohka no había las palabras para expresarse.
-hacer lo correcto simplemente porque es lo correcto, es sobre hacer la diferencia, ah eso… se le llama humanidad- levantando su rostro de golpe, Tohka encontró un rostro adornado de un carácter fuerte y tenaz que le hablaba de igual a igual –no eres una asesina, y mucho menos el monstruo que ellas creen que eres. Si la matas…- ladeando levemente su vista hacia una Origami inconsciente -… no serás mejor que ellas; te lo digo por experiencia, una vez que caes en ese mundo es imposible salir- bajando los brazos, Seiya demostró haber acabado lo que había venido a hacer.
Con Tohka, esta simplemente se quedó en su lugar contemplando como ese hombre le había dado la plena libertad de atacarlo ¿Qué clase de estúpido hacia eso en medio de una disputa? ¿Estaba loco? No; loco no, demente… desgraciadamente esa demencia fue lo que la hizo desistir –tu ganas- bajando su arma, la acción de Tohka solo causa tranquilidad en Seiya al poder resolver todo de una manera pacífica, el único inconveniente en esos momentos era… las compañeras del escuadrón de Origami.
Seiya buscaba alguna manera de poder hacerlas entrar en razón, si pudo hacerlo con aquel espíritu ¿Por qué no con esas mujeres? Con tal, no perdía nada con intentarlo; Confiado en el avance que había tenido hasta el momento con respecto a la situación, Seiya jamás vio venir el ataque que por poco y le rebanaba su cabeza. Si aún estaba vivo era porque aquella chica así lo quería –quédate en tu lugar, esto es entre él y yo- dándole una advertencia a Shidou, Tohka jamás le dirigió la mirada a puesto que su atención completa se la llevaba ese adulto a centímetros suyo –a juzgar por tu estado, puedo decir libremente que no estás en condiciones de darme pelea, no emites la misma energía que aquella vez y ni siquiera traes puesta aquella armadura dorada- le había dado en el clavo.
En esos momentos era inferior a ella, y sin el uso adecuado de su cosmos Seiya dudaba si podría hacerle frente a Tohka y aun si pudiese hacerlo, solo terminarían matándose el uno al otro con el riesgo de que los rematasen los del otro bando -¿Qué es lo que quieres? si hubieras querido acabarme, lamento decirte que el momento ya paso- no tenía planes para morir ese día, pero claramente Seiya no iba a dejarse matar tan fácilmente; concentrando el débil cosmos que apenas si podía encender, este lo había condensado en la palma de su mano con la suficiente potencia para disparar un solo meteoro que tendría la suficiente fuerza y velocidad para contratacar en el momento justo, ella quizás lo cortaría pero él… se lo encajaría.
-quiero una cita- sin tartamudeo ni gestos de broma en su expresión, Seiya demoro un poco en asimilar lo escuchado y Tohka pudo notar esa confusión –te lo volveré a repetir… quiero una cita- parpadeando por la confusión, Seiya jamás se demostró alterado y mucho menos emocionado con lo que estaba sucediendo. El mejor que nadie sabía que el fin de la operación era hacer que esos espíritus se enamorasen de Shidou para que este las sellase, no entendía el procedimiento del todo pero él no era quien para juzgar; su mundo... sus reglas.
-¿y si me niego?- sintiendo el filo de la espada más cerca de su cuello, Seiya trago en seco por ver que esa chica hablaba en serio,
-te mato- simple pero sencilla, Tohka dio a entender sus intenciones claramente y ella no iba a recibir un "no" por respuesta.
-"Dile que aceptas"- del otro lado del intercomunicador en su oreja, Seiya pudo escuchar claramente las instrucciones de Reine –"no podemos arriesgarnos a perderla y mucho menos a ti, no te preocupes por los detalles solo acéptala"- con las órdenes dadas, Seiya no evito tener dudas por el rumbo que habían tomado las cosas, lo que estaba sucediendo nunca estuvo dentro de los planes.
-¿Y bien? Estoy esperando tu respuesta?- tajante en sus palabras, Seiya no evito poder suspirar en derrota, si para volver a su mundo necesitaba tener una cita con esa chica, así lo haría; no le quedaba otra que confiar en las palabras de Reine.
-solo para aclarar, no tengo experiencia alguna con las citas así que no esperes nada especial de mi- puede que haya madurado con los años y ya no sea el mismo joven temperamental e impulsivo que solía ser en el pasado pero aun así, eso no Quitaba el hecho de que seguía siendo terco e imprudente en algunas ocasiones.
-No me importa ¿paso por ti en la mañana?- Terca… terca e impulsiva eran las características que Seiya veía reflejada en esa joven, era como verso en un reflejo salvo que este era femenino.
-a las 8 de la mañana… en punto, no llegues tarde- arraigando con la misma expresión seria y estoica con la que habían comenzado a hablar, Seiya iba a demostrar que no iba a dejarse tratar como un juguete que esa niña utilizase y desechase
-bien- y al parecer Tohka tampoco, ella comenzó todo eso y se aseguraría de terminarlo.
-Bien- convirtiéndose en una competencia por ver quien tendría la última palabra, aquel par parecía estar envueltos en un desafío de miradas dado que Tohka tenía puesta una de sus manos sobre su cadera mientras que con la otra lo sujetaba de la corbata con la suficiente fuerza para atraer a Seiya a su altura quien solo estaba de brazos cruzados con la mirada hacia abajo al ser él relativamente más grande que la espiritu.
-Chicos… no creen que nos olvidamos de algo- haciéndole caso a las palabras de Shidou, tanto Seiya como Tohka giraron sus rostros levemente hacia un costado encontrándose con múltiples misiles que iban hacia su posición prometiendo demoler todo lo que se encontraba en una radio de 70 metros.
-te odio- fueron las palabras que ambos dijeron al unísono nuevamente solo para que después fueron engullidos por todo el caos y destrucción por parte de la AST.
AL DÍA SIGUIENTE…
Después de lo ocurrido con aquel "espíritu" o mejor conocida ahora como Tohka, Seiya se encontró en un bar medio ebrio tratando de asimilar sus problemas hasta ahora, si bien la operación del día anterior no fue un completo fracaso, Seiya siguia estancado en ese mundo y sin la más remota idea de cómo volver a casa, gracias a eso y a pedido de la misma Reine, Seiya había tenido el confort de que aquella mujer ojerosa le recomendase un bar de la ciudad donde al menos pudiese pensar sus ideas con mayor comodidad; claro que la misma Kotori se opuso dado que no querían perderlo de vista pero fue la misma Reine quien dio la cara por el castaño, si lograba estar a solas con ella le daría las gracias por todo lo que estaba haciendo por él.
-dije que jamás bebería después del incidente en Jamir pero… supongo que una copa no hace nada- como si se tratase de un viaje al pasado, Seiya no evito pensar en las payasadas que él, Shiryu, Hyoga, Shun y que hasta el mismo Ikki hacían cuando tenían la oportunidad de reunirse; Diablos, el alcohol era mágico, casi como si se tratase de una máquina del tiempo –ahora entiendo porque Aioria me prohibió beber, esta cosa es fantástica- por mucho que el antiguo santo de Leo le advirtiese sobre los peligros de beber bebidas alcohólicas en exceso, Seiya quiso darse al menos un maldito gusto de beber cuanto quisiese, quizás así olvidese un poco sus problemas.
O al menos ese era el plan –al fin te encontré…- reconociendo aquella voz, el caballero apenas si gira su cabeza solo para encontrar la silueta borrosa de esa chica peli morada cruzada de brazos que al parecer lo fulminaba con la mirada por la manera en cómo lo había encontrado; apestando a alcohol, desaliñado, cansado y al parecer despreocupado por lo acordado el día anterior –Seiya…-
fin del capitulo
NOTAS DEL AUTOR
Bueno, para los que llegaron hasta aquí, puedo afirmar que los capítulos se suben el primero de cada mes o al menos entre esos días si es que se me presentan complicaciones. La línea de tiempo en la que empieza el fic respecto a Date a Live; es su inicio de la primera temporada mientras que en la de Saint Seiya, se ubica desde los primeros minutos de su Spin Off Omega, justo en el enfrentamiento de Marte y Seiya. Ahora; no crean que la historia ira simplemente tomando los acontecimientos del Anime, no, en este proyecto el actual santo de Sagitario tendrá su propia ruta en la que tendrá que resolver sus propios problemas los cuales lo perseguirán desde su Universo para recordarle que sus actos… tienen consecuencias.
OMAKE
"Sala de rehabilitación de Fraxinus"
Seiya: *Sentado en una camilla* Oye ¿puedo… pedirte un favor?
M. Reine: *suturándole las heridas* Eso depende ¿Qué tan "grande" es tu favor?
Seiya: Tan solo, embriagarme en algún bar y olvidar… olvidar que una niña me dio una paliza.
M. Reine: Eres… terrible para mentir ¿lo sabias?
Seiya: Ni siquiera intento sermonearme, eso ya lo se.
M. Reine: ¿También sabes que el alcohol es veneno para tu cuerpo?
Seiya: …*retirándose del cuarto*
M. Reine: Si sabes que es veneno ¿Por qué lo bebes?
Seiya: *se detiene* Porque hay cosas dentro de mí, que debo matar.
AVANCES DEL SIGUIENTE CAPÍTULO
Seiya: Increíble; este dolor en el corazón me trae viejos recuerdos… ¿Qué tendré una cita? *procesando* ¿Quién rayos escribe este libreto? Está claro que una cita entre esa niña y yo no terminará bien; maldición, en el peor de los casos querrá matarme igual que Shayna ¿Qué tendré mi propia casa? Esas sí que son buenas noticias, no se pierdan el próximo capítulo de Saint A Live "A veces el amor duele, el caballero que se revelo contra su princesa" y tú ¿has sentido el poder del cosmos?
Reine: Al fin ¿él bebe ya está feliz?
Seiya: Que Dios se apiade del pobre bastardo que se case contigo
Reine: *Bien pinche encabronada* repite eso.
