A VECES EL AMOR DUELE, EL CABALLERO QUE SE REVELA CONTRA SU PRINCESA

En algún punto de la ciudad, a tempranas horas del día estaba por suceder una pelea de las más comunes que debería tener un bar salvo que aún era muy temprano para una riña, aunque quizás eso se debía a los ebrios recién despertando –oigan, si tienen algo que discutir será mejor que lo hagan fuera de aquí-aquel pandillero habló por todos los que se encontraron recién despertando por la dolorosa resaca.

-vete a casa niña, estoy ocupado- a pesar de sonar tranquilo el aura que emitía aquel castaño solo transmitía peligro, puede que fuese el alcohol del momento en su cabeza o bien todo el estrés acumulado hasta el momento, pero ese tipo de ahí ya no era el Seiya calmado de siempre.

-¿Más importante que nuestra cita? explícate- levantando una de sus piernas para ponerla encima de la mesa a manera de mando, Tohka demostró con ferocidad que él no era el único encabronado en esos momentos –¿me dejaste plantada en el lugar acordado de nuestro encuentro solo para venir a este lugar?- Ok, quizás cuando lo decía así sonaba mal y mucho más cuando todos los del lugar se les quedaron viendo como "WTF" sí; Era un Bar de mala muerte y de dudosa procedencia donde pandilleros, traficantes y hasta criminales solían frecuentar pero ninguno de ellos se rebajaría a enamorar a adolescentes; Puede que ante la ley fueran unos puercos sin decencia pero hasta entre los cerdos existía la decencia.

-con las autoridades, tenemos un 33,12- comenzando a marcar en aquel teléfono antiguo, Seiya comenzó a ahogarse con su bebida notando como todo lo sucedido se volvió en su contra.

Aunque de cierta manera alguien llego para salvarle el trasero –eso no será necesario, solo es mi hermano el tarado- ¿Qué diablos hacia ella en ese lugar? Y más importante aún ¿Por qué todos parecían conocerla? –ustedes 2, acompáñenme- saliendo por la puerta de atrás, a Seiya no le quedo de otra que hacer caso a las palabras de Reine, Tohka tampoco dijo nada pues al haber escuchado la palabra "hermano" supuso que aquella mujer con ojeras en los ojos tenía relación con el castaño y por ende, si quería salir con aquel hombre debía pedirle permiso a la hermana de este… algo básico con lo que había aprendido hasta ahora.

Ya a fuera, tanto Seiya como Tohka tenían la mirada fija en Reine como si fuesen un par de niños recibiendo un regaño por parte de su madre -¿y bien? ¿Hay algo que quieras decirme?- tragando saliva en aquel momento, Seiya no lo pensó 2 veces al saber a lo que se refería, si bien Reine le dio la oportunidad de ir a un lugar para relajarse lejos de las quejas de Kotori, ella jamás lo envió a embriagarse por ahí de manera irresponsable.

-el hombre que tienes frente a ti está tan sobrio como el día en que nació- por la forma en que lo dijo, cualquiera diría que Seiya, en verdad no estaba borracho pues no se tambaleaba y sus palabras eran tan fluidas que difícilmente incluso la policía diría lo contrario si es que no le realizan una prueba de alcoholímetro; salvo… salvo que le estaba hablando a una pared.

-estabas bebiendo una cerveza… helada- por supuesto; Reine no estaba para bromas y prueba suficiente era como sus gestos se habían afilado al punto en que ni siquiera Tohka quiso intervenir por temor a ser ella en la que esa ojerosa mujer posase su mirada, en esos momentos se preguntaba como diablos Seiya podía actuar tan despreocupadamente con esa mujer fulminándolo con la mirada.

-era leche de cabra- repitiendo la misma jugada que siempre utilizaba cuando Marin o alguna de las Saintias lo encontraban a él y sus amigos por los suelos; el viejo caballero creyó salirse con la suya, sin embargo… era con Reine de quien estábamos hablando.

-era marrón- apretando levemente los nudillos de su mano hasta formar un puño; Seiya miro curioso la acción de Reine por como parecía querer intimidarlo. Esto no genero más que solo la burla por parte del castaño quien solo luchaba para no romper en risas… pero esa sonrisa suya desapareció cuando miro la vascularización de las venas palpantes tanto en el rostro como en la mano de esa mujer.

Desviando la mirada en un gesto para no confrontar a la mujer enojada, Seiya recupero forzosamente su actitud de adulto -era una cabra fea - claro sin perder esa rebeldía que solo el alcohol le permitía rebelarse hacia los demás

Y antes de que se disculpase con ella, fue Tohka quien le gano la palabra –por favor, le suplico me dé su permiso para invitar a salir a su hermano– agachando la cabeza y con un tono respetuoso casi rozando la formalidad, fue que Tohka se le dirigió hacia Reine como si se tratara de una persona literalmente de la realidad.

-lo permito- que rápido, era lo que pensaba Seiya al ver como Reine lo había entregado sin dudarlo; al menos Judas tuvo la decencia de darle un beso en la mejilla como despedida a Jesús –pero… si le rompe el corazón…- ok, quizás Reine se había pegado demasiado a su papel como hermana; si bien estaban actuando Seiya creyó que eso fue un tanto excesivo por como la adulta parecía intimidar a Tohka, eso; y que un aura lúgubre se manifestaba alrededor de la peli plata al punto en que la misma espíritu opto por esconderse detrás de las piernas del único hombre presente.

Si bien Tohka era un espíritu y tenía el poder suficiente para respaldar sus palabras, así como sus acciones, eso no le evito sentir un escalofrío al ver a esa mujer que parecía fulminarla con la mirada, al parecer algo instintivo de su propio cuerpo –creo que nosotros ya deberíamos irnos– no queriendo tampoco recibir esa mirada por parte de Reine, Seiya salió de ahí a toda prisa cargando a Tohka por el vientre.

Ya habiendo tomado una buena y sana distancia, ambos solo respiraban agitados por todo el trayecto recorrido hasta ahí –porque siento haber estado cargando más de una tonelada– era justo, de los 2 Seiya se mostraba el más cansado y eso que apenas si había cargado a Tohka un par de kilómetros.

-¿Me estás diciendo Gorda?- molesta por el comentario hacia su persona, Tohka giro hacia otro lado completamente fastidiada mientras Seiya solo podía pensar en la terrible idea de haberlos juntado, no llevaban ni 2 minutos y ya todo parecía estar saliendo mal.

-lo siento, quizás me exprese mal- suavizando un poco el comportamiento de Tohka, esta ladeo levemente el rabillo de sus ojos para encontrar como Seiya dibujaba en una pizarra de quien sabe dónde, diferentes versiones de ella –solo estas un poco llenita- intentando ser suave en cuanto a sus palabras, Seiya creyó ir por buen camino hasta que Tohka empezó a tocarse partes de su piel como si tratase de comprobar algo.

Lastimosamente, esto solo terminó en una deprimida espíritu que cayó de rodillas y con los ojos llorosos al notar que las palabras de su cita no eran falsas del todo -¿de verdad… luzco así?- de manera cómica y mirando su reflejo en el charco de agua a su costado con espirales en sus ojos, es que Seiya empezó a sentirse mal por aquella chica… y no en el buen sentido.

-tanto problema por un poco de peso- rascándose el cabello a manera de desinterés por el tema, Seiya miro hacia la copa de un árbol donde reposaban 2 pajaritos en una rama, donde claramente uno era más grande y robusto que el otro –sabes, no a todos los hombres nos gustan las mujeres con curvas, a veces… un poco de carne extra es mejor, de esa manera tendría más de donde abrazar- no lo dijo para confortarla, pero Seiya se puso a pensar un rato sobre sus gustos personales en cuanto a las chicas, en lo personal no le interesaba el físico, con tal que lo amara por ser el bastardo suicida que se metía en líos con cada panteón los fines de semana… para él le bastaba.

Recuperando la confianza perdida, Tohka absorbió sus lagrimillas por sus ojos para no verse afectada por su físico impresionando incluso al castaño por haber hecho eso –en verdad… ¿no te importa?- recibiendo un asentimiento por parte de Seiya, esta levanta el brazo como victoria mientras su cita no sabía cómo reaccionar a esa despreocupación suya.

Sin demora alguna, un leve olor en el aire hizo que ambos mirasen a la lejanía una panadería de donde salían varias personas con diferentes postres, dicho aroma hizo que a más de uno le rugiera la tripa, pero solo basto para Seiya el revisar sus bolsillos para saber que estaba completamente misio en ese mundo, por mucho que le gustase el comer un pan y hasta invitarle uno a Tohka, se le era imposible el hacerlo por el momento.

Bueno, no es como si fuese la primera vez en su vida que tuviese que ayunar durante algunos días, pero Tohka… era otra historia. Queriendo retirarse de ese sitio para no seguir antojándose por el dulce aroma de la levadura del lugar, Seiya tuvo que detener su caminar al sentir como alguien lo agarraba de la manga de su camisa, al voltear, claramente podía ver a la espíritu mordiéndose los labios. Mientras pequeños hilos de saliva se le escapaban de sus labios con la mirada puesta en aquella panadería.

Estando por destruirle las ilusiones y fantasías a Tohka, fue Seiya quien sintió como algo le destruiría el cráneo por sentir como un objeto le dio de lleno en toda la mejilla; mirando en dirección al culpable pudo dar con uno de esos tipos que trabajaba para Kotori, y si ellos estaban ahí entonces… esa peli roja los estaba monitoreando, al ver lo que lo había golpeado se percató que era un fajo de billetes.

La intención era clara, decepcionar a Tohka no era una opción… al menos no por ahora –quizás comer uno no haga daño- error; apenas si llegaron tanto Seiya como Tohka glorificaron una gran variedad de dulces y pasteles donde de por si elegir uno parecía no bastar, aunque claro esta última lo llevaba a otro nivel. Mientras Seiya solo buscaba saciar su hambre, Tohka parecía engullir todo tipo de pastel dulce en especial aquel pan de harina de soja.

-Nhe ¿esto es una cita?- disfrutando del azúcar en su boca, Tohka parecía estar más inmersa en el cielo de las golosinas que estar pendiente del gasto que Seiya tenía que pagar al dueño del local –ahora vamos ahí- jalándolo como si se Tratase de un muñeco, Seiya fue arrastrado de puesto en puesto de comida donde apenas si podía probar bocado algún dado que Tohka era la glotona y él… él solo su heraldo que proclamaba la llegada de Galactus.

-de la pequeña fortuna que tenía… a casi nada- estando sentado junto a su "Cita" en un banco de madera de por ahí, Seiya jamás pensó en tener que preocuparse tanto por el dinero ni en las cosas que gastaba hasta que… esa chica apareció; literal se puso a pensar a futuro del pobre infeliz que tuviese que satisfacer los antojos de la joven, o de los pobres incautos que tuviesen la mala suerte de conocer a alguien peor con un apetito mayor que el de Tohka… pero de repente, su visión se nublo parcialmente.

Fue breve pero; cierta cabellera tan dorada como el trigo, ojos tan encantadores de una tonalidad esmeralda… y ese mechón en particular… golpearon sus pensamientos al punto de generarle un escalofrió en toda su columna vertebral ¿una anomalía espacio/temporal quizás? No lo sabía, pero, así como él… este Seiya se puso a pensar en que quizás; de entre sus infinitas versiones a lo largo del Macroverso, él no era el único que estaba lidiando con el mismo problema.

haces que comer pareciera una competencia- apenas mirando la manzana en sus manos, Seiya perdió por completo el hambre. Entre eso, Tohka vio a lo lejos como unos niños realizaban una buena acción botando la basura en su lugar correspondiente para que seguidamente fuesen elogiados y acariciados por sus madres.

Dicha acción fue vista también por Seiya quien por el contrario a Tohka no le prestó atención en lo más redundante –¿Qué crees que haces?- rápidamente este vio como peli morada se paró de su sitio botando toda su basura en el basurero más cercano con el pequeño detalle de haberlos incinerados utilizando su poder no dejando rastro alguno de desperdicio.

Y ahora parecía pedirle algo al haber inclinado levemente la cabeza hacia él, fue en eso que Seiya recordó lo visto por los niños hace unos segundos –no esperes que te haga un cumplido por lo que hiciste -corto pero tajante, Tohka levanto la mirada solo para encontrarse con la mirada monótoma de Seiya que la veía como si no hubiera hecho gran cosa –nadie va elogiarte por algo que todos hacemos, si ese sería el caso, te felicitaría por respirar-

Volviendo su mirada hacia los niños, Seiya evitaba tener que confrontar a Tohka que parecía desilusionada y desconforme –pero hice lo mismo que esos pequeños, creí que…– parando sus palabras ahí, Tohka se dio cuenta que Seiya ni le hacía caso por tener la vista perdida hacia aquel montón de niños que iban de la mano con su Profesor por atrás para no perderlos de vista.

-no puedes ponerte en el mismo peldaño que los niños Tohka, ellos aún son pequeños y por lo tanto carecen del conocimiento necesario para diferenciar las acciones que toman. Contrario a ellos, tú y yo somos lo suficientemente capaces para razonar y pensar en las consecuencias de nuestras acciones… tómalo como un consejo, o al menos, esa es la imagen que debemos tratar de dar- parándose de ahí con rumbo a otra parte, Seiya apenas se dio cuenta que había dejado atrás a Tohka que Lucía cabizbaja por lo sucedido.

-Supongo… que si- siguiendo el ritmo a Seiya por atrás, ambos pasaban por una de las tantas calles de la ciudad sin un rumbo fijo hasta que… volteando en una de las esquinas; Seiya dio de lleno con una bomba de confeti que le dio de lleno en toda la cara.

De frente, había lo que parecía ser uno de esos festivales de comida –¡felicitaciones a los ganadores! ¡Ustedes son la pareja N° 100.000! ¡Tendrán acceso gratis a todas las ofertas del festival!- Con un leve tic en los ojos, Seiya miró a todas las personas de frente pensando en cómo los diablos habían armado todos esos puestos en tan poco tiempo, a veces olvidaba que subestimar a Kotori no era un problema. Era buena idea.

Creyendo que Tohka se alegraría por lo que sucedía, este solo percibió como la peli morada. Parecía desubicada ya que tardo un par de segundos en percatarse del llamado del castaño -¿te encuentras bien? No pareces tan animada como al principio- negando con su cabeza, Tohka forzó su rostro a simular una sonrisa mientras pasaba a un lado de Seiya directa hacia los puestos de comida –mujeres…- ¿Quién las entendía? Lucían abatidas y luego felices; cuando les preguntabas que les molestaba te cambiaban de tema.

Así siguieron unos buenos momentos donde solo Tohka parecía estar disfrutando del momento; Mientras que con Seiya... bueno, digamos que... solo se mantenia al margen. Si bien no se separaba de Tohka, lo único a lo que se limitó fue a ser un observador, casi incluso desinteresado; y ese comportamiento lo vio claramente Tohka –Seiya ¿sucede algo? Te noto...triste-

Nada más lejos de la realidad, Seiya era como un libro abierto para Tohka, uno que ella podía leer con suma facilidad, quizás eso se debía a su condición de espíritu debido a que se le era más fácil saber qué es lo que sentía el castaño. Curiosamente solo funcionaba con él ¿Por qué? Bueno, la respuesta yacía en aquella extraña energía que solo Seiya podía emitir… el cosmos.

Cada acción, cada gesto, hasta la más mínima mueca de Seiya producía frecuencias y alteraciones en las vibraciones de su cosmos; gracias a ello Tohka podía saber perfectamente como el castaño se sentía. Aun debajo de aquella dura y seria mirada, Seiya demostraba tener miedos y preocupaciones como todos los demás –¿puedo saber en qué te basas para decir eso?-

Dejando a un lado la bebida, Tohka ladeo levemente su cabeza como si no quisiese confrontar directamente al castaño –bueno… parezco ser la única que se está divirtiendo en nuestra cita- con un tono más bajo pero aun audible, Seiya solo suspiro en derrota, no tenía caso seguir fingiendo.

Sin nada más que decir, este prosiguió a retirarse del lugar debido a que ya nada lo ataba ahí -¿Seiya…?- parando en su caminar, el mencionado ni siquiera tenía que dar la vuelta para saber la expresión que aquella chica tenía… decepción; fue un completo fracaso el haber creído que aquella chica lo ayudaría a volver a su mundo. Estaba más que claro que Tohka tampoco sabía cómo había llegado ahí, sus propias acciones la delataban; era una completa ignorante sobre el mundo donde se encontraba… al igual que él, por lo que sacarle información era inútil.

Siendo ese el caso ¿Qué motivo había para seguir con la "cita"? honestamente nunca creyó tener una con la vida que llevaba; dado que en cualquier momento podía morir jamás imaginario en invitar a una chica a salir… pero; siempre creyó que con la primera mujer que saliese, habría algo especial de por medio; Sonaba tonto cuando lo decía así, sin embargo… fue ese mismo pensamiento lo que lo mantuvo apartado de ese mundo durante toda su vida.

-ve y búscate a alguien mejor que yo, todavía… estas a tiempo de corregir tu error- dando por concluida la plática, Seiya abandona el lugar sin mirar atrás, sabia de sobra que Kotori y Reine estarían molestas con él, pero conociéndolas un poco, tendrían un plan de respaldo.

Pero con lo que no contaba era que la propia espíritu lo detuviese al sujetarlo por su brazo, se notaba que ella en verdad estaba molesta y que hacia un gran esfuerzo para no estallar en ira –creí que; Lo que ambos teníamos era especial- reclamándole a su cita su comportamiento tan hostil, Tohka no aguanto más cuando éste ni siquiera volvió a verla, como si la ignorase por completo -¡¿en serio, estás diciendo que no hay nada, nada especial entre Nosotros?!-

Sin embargo, ese fue su primer error; Pues Tohka creía estar lidiando con un humano como cualquier otro, cuando en realidad, estaba tentando su suerte al molestar a un hombre con un mal día, porque en unos instantes… Seiya había girado para plantarle la cara con el ceño fruncido –¡Oye, yo nunca pedí esto! ¡Nunca estuve de acuerdo con esto! ¡tengo el tiempo en contra y puede que los seres que amo estén 3 metros bajo tierra! No sé qué fue lo que te dijo esa enana de mí, pero no soy, lo que tú crees que soy- deshaciendo toscamente el agarre de la joven; Seiya la intimido con la mirada mientras Tohka retrocedia instintivamente hacia atrás.

-Te conocí apenas ayer, ya estás en tu cita; tragando, bebiendo blablablá lo que sea ¡ya tienes justo lo que querías!… y es mejor de esa manera, porque no sirvo para esto- se estaba hiperventilando; y más que odio, solo le estaba generando miedo a Tohka por como actuaba -le pasan cosas muy malas a las personas que amo ¿oíste bien? No necesito ampliar esa lista. Y déjame decirte algo niñita, entre tú y yo no existe ni existirá ninguna relación; no hay un "nosotros" tú y yo no compartimos nada salvo el hecho de que quieran nuestras cabezas en una bandeja de plata… a diferencia tuya; Tengo cosas más importantes de las que preocuparme que este juego de niños- haciendo trizas los cupones del siguiente restaurante al que irían, Seiya prosiguió con su caminar perdiéndose en la ciudad-.

Las horas pasaron y el ocaso del sol hizo acto de presencia; con Seiya… este se encontraba en el algún parque cerca de las montañas de la ciudad bajo la copa de un árbol; los residentes que pasaban por ahí dirían que solo se trataba de alguien admirando la puesta del atardecer, y es que era cierto, aquel castaño ya había tenido un buen tiempo estando ahí sentado en la grama con la mirada puesta en el horizonte mientras podía observar desde lo alto la ruidosa ciudad.

Era increíble como de un día para el otro había perdido por completo la fe; Un poco irónico si se lo ponía a pensar, se suponía que el combatía por la esperanza, pero… ¿Qué esperanza tenía en esos momentos? Había perdido el tiempo suficiente como para que la guerra en contra de Marte concluyera, aun si volviese en esos momentos a su mundo ¿Qué es lo que encontraría al regresar? Una victoria por parte de sus camaradas o caso… la destrucción del mundo como lo conocía.

De ante mano sabía que un solo segundo podía definir el rumbo de una guerra… ya había pasado una semana y él… seguía donde comenzaba. Si aquel espíritu llamado Tohka carecía del conocimiento sobre el viaje entre Universos ¿Qué le hacía pensar que alguien más conociese sobre ello? Fue tanto su estrés que no percibió la presencia que se le acerco por la espalda –luces fatal-

Esa voz, Seiya la reconoció, no hacía falta ser adivino para saber que ella había venido a regañarlo por su comportamiento –lamento si eche a perder el plan… Reine– la dueña de aquel nombre ni se molestó en pensar sobre ello.

-¿Hablas de tu cita con "Princesa"?- mientras Seiya estaba sentado, Reine permanecía apoyada en el árbol –no hace falta que te preocupes, la comandante consideró que el fracaso podría ser parte de la operación así que ideo un plan "B"- pronto, una leve brisa hizo acto de presencia en el parque donde se encontraban, las propias hojas y sus cabelleras que se mecían con el viento dejaban mucho que desear.

-Estoy seguro que Shidou hará un mejor trabajo que yo- aunque no lo note, sus palabras provocaron que el oficial de análisis de Ratatoskr abriera levemente sus ojos con sorpresa por lo escuchado.

-tú, ya lo sabias ¿verdad?- no hizo falta decir nada más, la propia mueca de burla por parte de Seiya le dio la respuesta.

-Ah todo esto ¿Qué se supone que haces aquí? acaso… ¿te enviaron a eliminarme? Deberías estar junto con Kotori apoyándolo, hará falta mucha ayuda para enamorar a Tohka- a manera de burla hacia sí mismo, Seiya no pudo evitar pensar en aquella chica, lamentando no haber terminado su platica en buenos términos, pero él… nunca fue el indicado para la operación.

-Digamos que… me dieron la tarde libre y casualmente, te encontré- Llevando las manos a sus bolsillos, Reine observó claramente como Seiya no le había creído en lo absoluto, sus propios gestos lo delataban, ese hombre tenía escrito en la cara la desconfianza. Hacia ella y todos los demás en ese mundo; no podía culparlo, de lo poco que Seiya les había contado sobre su vida y los momentos en los que lo sacaron de su Dimensión; su presencia de vuelta era de suma importancia para el bienestar de su civilización -lamento si las cosas no salieron como esperabas-

Animándose a sentarse a su lado, Seiya estaba preparado para cualquier trampa de la mujer a su costado, de sobra sabía que ahora que él era una herramienta inútil para Ratatoskr ellos no dudarían en usarlo para experimentos, eso; o que simplemente lo matarían para deshacerse de él, con tal; ya tenían su armadura dorada y aquella daga bajo su poder –entonces ¿empezaras primero o prefieres… que yo lo haga? Sea cual sea, el resultado será el mismo- preparando su brazo en forma de lanza, Seiya tenía la plena confianza de poder acertar el primer golpe, no la mataría, pero claramente si se lo encajaría.

-ya que tanto insistes- empezando a sacar algo de entre su escote, Seiya movió su brazo directo a la nuca de la peli plata con la intención de dejarla inconsciente, aunque… estando a punto de hacer contacto con aquella piel blanca, este; se detuvo en seco –no sé cuanto tiempo estarás en nuestro mundo así que… se me ocurrió que al menos podría hacer tu estancia más… agradable-

Entregándoselo, Seiya parpadeo confuso pero a la vez alegre por lo que había recibido –estaba entre tus pertenencias cuando te encontramos, quedo muy maltratada pero con un poco de tecnología pude restaurarla a su estado original– en sus manos, Seiya podía apreciar con claridad su más grande tesoro, uno de los pocos objetos de valor que le quedaba para recordar a esa persona tan especial en su vida –la chica de esa fotografía, debe ser muy especial para ti como para llevarla justo en la misma posición que tu corazón-

Seiya tan solo asintió, era la primera vez desde que llegó a ese mundo en que podía sonreír con plenitud, estuvo tan ocupado con su situación actual que pasó por desapercibido aquel importante detalle; prácticamente Reine lo había rescatado de caer aún más en la tristeza al recuperar el último recuerdo de su niñez -Seika…– hablando con tranquilidad, Reine giró su cabeza un tanto sorprendida por el nuevo tono tan sumiso que el castaño había adoptado con ella –ese … era el nombre de mi hermana- indefenso, ese fue el pensamiento que cruzó la mente de la mujer con ojeras; En su frente ya no se encontraba aquel espíritu/hombre de otro Universo desesperado por volver a casa sino… solo un niño llorando… ¿llorando?

Fue mínimo, pero Reine pudo deslumbrar como uno de los ojos de Seiya lo traicionaron al derramar una lagrimilla que rápidamente el castaño limpio –lamento oír eso– tiempo pasado, Seiya se había referido a su hermana como si… ya hubiese fallecido.

Guardando aquella fotografía entre su camisa, Reine pudo percibir que Seiya se veía más tranquilo y hasta más motivado que cuando lo encontró sentado solo en ese lugar. Pudieron tener un buen momento de paz de no ser por la enorme explosión que se produjo a lo lejos; más específicamente, del otro lado de la ciudad.

No creyendo que surgiesen inconvenientes durante la cita de Shidou, la peli plata estuvo por querer moverse de no ser por el calor que empezó a experimentar por todo su cuerpo, para cuando se fijó; podía deslumbrar como una energía dorada cubría todo el cuerpo de Seiya cual fuego –así que… esto, es el cosmos- la energía capaz de rivalizar con los Dioses, el único medio con el cual la humanidad podía darle pelea a sus creadores.

Era la primera vez que veía como un tipo de energía podía irradiar tanta temperatura y no dañar a su usuario en el proceso –dime… ¿todavía siguen investigando mi armadura?- reaccionando al instante, Reine solo asintió con la cabeza recordando que aquella especie de armadura que había acompañado a Seiya desde su mundo se encontraba en las instalaciones de Fraxinus siendo investigada las 24 horas del día para saber qué tipo de materiales los componían y cuál era el límite de su dureza en cuanto a recibir el daño se refiere, y hasta el momento… nada, todo un rotundo fracaso; por más intentos que hicieron, esa coraza dorada parecía indestructible a pesar de su deteriorado y casi destrozado aspecto.

Sea cual sea la fuerza que haya golpeado a ese tipo de protección dorada, fue de una potencia mucho mayor a la de los terremotos espaciales, solo un monstruo sería capaz de hacer eso y honestamente Reine no tenía la intención de conocer a ese fenómeno. El mismo cuento podríamos decir de aquella daga dorada, a pesar de todos los análisis correspondientes jamás encontraron los metales que la componían, era igual o incluso más resistente que la propia armadura dorada y por supuesto… parecía contener un poder que la tecnología de ese tiempo no podía medir; cual quiera fuese el caso todo estaba relacionado con el cosmos.

-entiendo- no es como si necesitase de su armadura para tener que lidiar con el problema del otro lado de la ciudad pero… Seiya tenía en mente que no debía subestimar a sus oponentes, tengan el poder que tengan, esos espíritu tenían las mismas chances de matarlo ahora que se encontraba debilitado. Había hecho las pruebas con su cuerpo y llego a una conclusión… estaba débil, su propio cosmos era débil en esos momentos, al no ser originario de ese mundo entendía que del mismo modo la energía y el concepto que él conocía como "cosmos" no existía dentro de ese universo, por lo tanto, se le dificultaba mucho el moldear un poder que en teoría, no existía.

Apenas si era capaz de hacerlo arder como era debido y eso conllevaba una gran carga a su cuerpo, para rematar; aun no contaba con el conocimiento sobre el porqué su cuerpo sanaba lentamente en lugar de hacerlo como el de una persona normal; Bueno, si salia vivo quizás podría averiguarlo. Con la mirada fija hacia su destino, Seiya apenas si vio el pequeño objeto que le aventaron, percatándose del objeto entre sus manos... se trataba de un juego de llaves.

-la hora máxima de entrada a la casa es hasta las 10 de la noche, a partir de ahí si llegas tarde dormirás en el sillón. La cena de hoy… Tempura y unas botellas de Sake ¿te parece?- levantándose de su sitio hasta llegar a un lado del castaño, Reine miró el semblante confundido pero a la vez agradecido que Seiya le dedicaba en esos momentos –ve de una buena vez y asegures de llegar temprano, de lo contrario, empezare a cenar sin ti.

Queriendo sonar amenazante y seria, lo único que Reine consiguió fue la pequeña burla por parte del castaño al ver su intento de parecer una mujer madura –estare ahí antes de las 8, y Reine- ajustando su corbata sobre su camisa desalineada antes de partir, es que Seiya ladeo levemente su cabeza para mirar a lo que el denominaba "su primera amiga en ese loco mundo" –gracias-

MONTAÑAS/EXTREMOS DE LA CIUDAD

Nadie sabía cómo es que las cosas habían acabado así, pero los residentes alrededor del área podían ver como algo brilloso de color morado golpeaba sin cesar hacia una parte de la montaña causando caos y destrucción por doquier; pero al estar siendo evacuados no eran capaces de ver por completo el panorama.

Mientras que con ciertas integrante de las AST, no parecía irles tan bien al estar recibiendo múltiples daños de su enemigo en frente que las atacaba con ferocidad quien con un último ataque, termino por destrozar las defensas de aquella albina que yacía tendida sobre el suelo con un aparente estado de quiebre emocional –Shidou, te vengare ahora mismo-

Levantando aquel gigantesco sable que empuñaba entre sus manos, Tohka prometía quitarle la vida a Origami de un solo tajo –muere- ejerciendo toda su fuerza en aquel ataque, el sable de Tohka dio de lleno con el suelo prometiendo arrasar todo lo que estaba en su camino; árboles, rocas nada se salvaría del poder destructivo de la espiritu; sin embargo… cual destello dorado, todos los que yacían por la zona pudieron apreciar una estrella fugaz cayendo del firmamento justo en el epicentro de la catástrofe logrando con ello amortiguar todo el poder de la espíritu que esta había liberado.

Nadie daba crédito a lo que había pasado; pero las presentes de lo único que estaban seguras, es que ese Hombre las había salvado -oye, oye ¿acaso esa es la manera con la que tratas a la gente?- Escuchando una risilla provenir de entre toda aquella polvareda, a Tohka le costó trabajo el reconocer al dueño de esa voz pero una vez se dispuso el polvo pudo ver con claridad al sujeto que había detenido su ataque con las manos desnudas.

Deshaciendo su agarre sobre la gran espada, Seiya notó como la ira y el enojo aumentaron en Tohka con tan solo haberlo visto –apártate, si no quieres morir al lado de esa mujer- teniendo un tono amenazador, Seiya notó al instante que esas palabras no eran una simple amenaza y que tenía el poder para respaldarlas.

-¿Y puedo saber por qué la quieres matar? A juzgar por lo que vi ella en ningún momento…- no teniendo el privilegio de terminar sus palabras, Seiya no tuvo otra opción que contestar al ataque que Tohka le mando sin reparo alguno. Nuevamente toda una polvareda emergió solo que esta vez se disipo tan rápido como vino dado que los que se encontraban en medio, forcejeaban con tanta fuerza que la presión del aire a su alrededor se volvía más pesada.

-No tienes ningún derecho a intervenir- pese a estar igualados en fuerza, Tohka iba ganando terreno al poder empujar a su rival hacia atrás lentamente. Seiya no lo entendía ¿Qué pudo haber sucedido como para que esa chica perdiera el control de esa manera? a su atrás estaba aquella chica sin ninguna pisca de voluntad para defenderse, en su frente una Tohka con ansias de sangre y… aquel rifle.

Mirando en dirección al lugar más lejano donde disparar, Seiya se puso a pensar en los diferentes lugares a los que él dispararía si tuviese el arma, no fue hasta que; dio con la causa de todo el conflicto –Shidou– observando el gran charco de sangre que cubría el cuerpo de aquel joven, Seiya se dio una idea de lo que posiblemente pasó en su ausencia.

Mas no era tiempo para pensar –¡no menciones su nombre!- arremetiendo con gran furia sobre el castaño, Tohka envolvió con su poder su arma dejando en claro que su siguiente ataque sería imposible de bloquear. Y efectivamente, aquel tajo limpio del espíritu mando a volar a Seiya nuevamente contra la ciudad quedando incrustado en el asfalto ocasionando el pánico en los residentes aun por el alrededor.

-ella en verdad quiere matarme- mirando la destrucción que dejo a su paso; Seiya solo suspiro mientras se reincorporaba al compás en que acomodaba su hombro dislocado –entonces me temo… que así será- apenas si dijo eso; este vio a la lejanía una cúpula de energía con toda la intención de embestirlo, pero… segundos antes del impacto, se detuvo

A unos metros de él; Yacía Tohka con su exprecion perpleja por alucinar por unos segundos como su cabeza seria enterrada en el concreto producto de un puño que se incrustaría en todo su rostro –podrás tener las agallas para matarme, pero no para que yo te rompa la cara– Era fácil deducir que Tohka jamás en su vida se había enfrentado a alguien de su nivel y por consiguiente, tampoco conocía el dolor de un hueso roto, un órgano perforado o el sentimiento de asfixia al sentir como tu diafragma se elevaba al punto de no poder respirar.

Saliendo de la estupefacción, Tohka se mordió los labios mientras volvía a blandir su sable entrando en un intercambio de golpes con ese hombre el cual respondía solo con los puños. El alboroto no llego a destruir nada más que el lugar donde se encontraban dado que ninguno de los dos retrocedía, sea por orgullo o por no querer demostrar debilidad; ambos solo tenían algo en mente… hacer retroceder a su rival.

Finalizando con un golpe simultáneo por ambas partes; pero el poder extra a favor de Tohka le dio la ventaja por cómo está mando a revolcar nuevamente a su oponente contra la tierra hasta estamparlo contra una piscina cercana a un club deportivo; y eso era evidente por toda el agua que salió disparada al cielo producto del azote recibido gracias al cuerpo de Seiya provocando que las tuberías del subsuelo colapsen.

Pese a ver salida ganadora de ese encuentro en el que ambos midieron sus fuerzas; Tohka tampoco la tuvo fácil pues su respiración entre cortada y sus manos temblorosas daban a entender que aquel intercambio de golpes había sido lo mismo para una persona al azotar un tubo de metal contra el pavimento repetidas veces –ese tipo, es de acero- apenas si Podía creer que ese hombre había intercambiado golpes con su Sandalphon a mano limpia.

Siendo igual de agresivo que al principio; ésta volvió a arremeter contra su adversario quien, en lugar de esperarla con la guardia en alto, tan solo se limitó a bajar los brazos mientras le miraba; acto que solo enfureció al espíritu por cómo la subestimaban de esa manera tan ridícula.

Pero Seiya demostró de inmediato que sus acciones no estaban del todo herradas –es inútil- limitándose a esquivar cada estocada que la peli morada ejecutaba en su contra, de frente, en diagonal e incluso en vertical. Todas las combinaciones de esas 3 acciones eran esquivadas por aquel adulto quien en esos momentos parecía haberse acoplado al ritmo de su adversaria –puede que desbordes poder, sin embargo… careces de técnica y eso es algo que no puedes ocultar; no eres diferente a una aficionada y esquivar tus golpes me resulta de lo más sencillo-

Era como si Seiya bailase al compás de Tohka entre toda esa agua desparramada de la piscina destruida -¡ya! ¡Quédate quieto!- destruyendo el sitio donde ambos habían estado parados gracias al fallo de no haberle acertado a su oponente; Tohka apenas si vio venir el golpe que se incrusto en toda su mejilla producto de la ira que la cegaba en esos momentos, ira que la impulso a reincorporarse en medio vuelo para volver a arremeter contra Seiya quien esta vez recibió el impacto de Sandalphon con ambos brazos siendo enviados a incrustarse contra un edificio donde al parecer era un estacionamiento público.

Respirando entre cortadas; Tohka le habia atinado un golpe fatal a ese hombre, y para asegurarse de sus acciones empezó a sobrevolar mientras su vista se posaba en el hueco del muro donde fue a parar el cuerpo de su oponente; Cuando se sintió vencedora de la pelea, un frío muy humano le recorrió la médula por como un auto salió disparado a escasos centímetros de ella con una velocidad abismal –es un monstruo- con sus parpados abiertos de par en par, esta apenas si noto en como su protección del hombro había sido destruida por como su carne sangraba producto de aquel ataque.

No teniendo tiempo para quedar absorta; Tohka sujeto el mango de su sandalphon dirigiendo su vista hacia los innumerables autos que fueron aventados hacia ella con una certera velocidad donde si uno de ellos le impactaba, el resultado sería doloroso. Y todo ello era producto de Seiya quien desde el agujero le arrojaba todo auto a su alcance mientras que Tohka solo podía cortar y cortar presionando en sus articulaciones a un punto en donde incluso la nariz le sangraba por el sobre esfuerzo.

Debido a esa situación, esta envolvió su arma con su energía para arremeter con un potente corte de luz que desintegro todo auto enviado hacia ella y con ello todo el edificio de donde estos eran lanzados. Creyendo haber terminado con eso, un último auto fue mandado en contra del espíritu quien de un solo tajo lo dividió creyendo que esto no sería diferente al de los demás.

-bajaste la guardia- tras el corte, detrás del auto apareció aquel hombre con su puño envuelto en un aura dorada que sin duda alguna se lo encajo en el vientre siendo esta vez él quien la mandase contra las montañas. En el lugar del impacto, se notaba la fatiga en la peli morada por cómo se apoyaba en su arma mientras a duras penas si podía deslumbrar la silueta de ese hombre acercándosele poco a poco. No aceptando el resultado de la pelea; Esta apretaba los dientes en frustración reuniendo toda su energía en su sable el cual parecía haber aumentado de tamaño.

Ilusa; centímetros antes de cortar la piel de Seiya en aquella pequeña fracción de segundo, este; había desviado por completo aquella descomunal arma sin siquiera dirigirle la vista a Tohka al estar más concentrado en el cuerpo moribundo de Shidou a la distancia –(¿Cómo?)- confundida por lo que había ocurrido; Tohka tenía los ojos abiertos de par en par por lo que había presenciado, en cámara lenta fue testiga como su descomunal ataque había sido completamente desviado a un lado por tan solo un toque de los dedos de aquel hombre –esto no, puede estar pasando-

Volviendo a realizar el mismo movimiento en contra del castaño, Tohka se aseguró de ponerle más fuerza y potencia a su ataque esperando que con ello pudiera acabar esa disputa pero… nuevamente volvió a ocurrir lo mismo, su ataque fue desviado hacia un lado con tanta naturalidad. Que fácilmente podría compararsele al fluir de la corriente de un río sobre las piedras en su camino –así que… no pudiste protegerlo– no midiendo sus palabras, esto solo provocó el arranque de ira por parte de Tohka.

Quien queriendo intentar nuevamente desde ese hombre con su espada, tuvo que desistir de esas ideas al sentir levemente como a solo milímetros de ella, Seiya tenía levantado su brazo en forma de espada en dirección a su cuello mientras ella apenas si había empuñado su arma –¿Cuántas veces tengo que repetirlo? lo único que haces es agitar tu arma sin sentido alguno; lo lamento pero soy capaz de repeler todos los ataques de una principiante como tú- pese a que quiso razonar con ella, sus palabras no hicieron más que aumentar la ira de Tohka que parecía desbordarse con cada segundo –además, ningún truco vuelve a funcionar conmigo por segunda ocasión, no contra un caballero de Athena -

No escuchándolo en lo absoluto, Tohka seguía con sus arremetidas con la fe de poder acertar un golpe -¡cállate!- no fue hasta que, de una sola patada Seiya logro repeler el gigante sable desarmando a Tohka en el proceso quien veía atónita lo que pasaba en su delante –imposib…- no teniendo ni la oportunidad de decir nada más, Tohka se quedó congelada en su lugar al mirar como aquel puño estaba a casi nada de impactar en todo su rostro, solo había pestañeado un momento y… aquel hombre ya se encontraba frente a ella con su puño ya listo ¿Qué clase de velocidad era esa?

En un instante, una corriente de aire con la potencia de un cañón pasó a través del rostro de Tohka mientras ésta solo yacía estática en su lugar; puede que su rostro no exprese ninguna emoción de miedo o impotencia pero sus manos… sus manos la delataban, sus dedos parecían temblar, como un mecanismo de su cuerpo para avisarle del peligro en frente… ese hombre… era peligroso –se acabó- bajando los puños, todos los presentes incluidas las del escuadrón del AST, sabían quién era el ganador, no tenía caso seguir con esa lucha inútil.

La única duda presente en esos momentos para las AST era ¿por qué? ¿Por qué "Knight" atacó a "Princess"? ¿Qué no se suponían que eran compañeros? ¿Qué fue lo que originó que 2 espíritus entren en confrontación de esa manera? sea cual fuese la razón, esa disputa ya tenía su ganador, pero al parecer esa peli morada no estaba de acuerdo con ello –siempre es igual…- casi como un susurro, Seiya solo oyó balbuceos provenir de los labios de Tohka –siempre soy la que pierdo, la que temen y odian. Y cuando creo encontrar a alguien que me acepte ustedes simplemente…-

Recordando los eventos sucedidos hace unos minutos, la imagen de Shidou con aquel agujero en su estómago permanecía fresca en su memoria -entonces ¿crees que porque te quitaron a un amigo tienes derecho a matar a los demás?- tocando una fibra sensible, a Tohka no le importo estar desarmada pero no quería seguir escuchando a ese sujeto.

Incrustándole su puño en la mejilla de Seiya, Tohka apenas si lo había hecho girar la mandíbula -¡tú no lo entiendes! ¡Él fue el único quien me aceptó! ¡Contrario a ti!- contrario a la furia que emanaba Tohka al echarle en cara toda su frustración, Seiya solo reflejaba calma a pesar de la situación.

-mira a tu alrededor- girando levemente su cabeza hacia donde Seiya tenía pegada su vista, Tohka encontró una zona residencial la cual aún no había sido evacuada y por ende, había quedado envuelta entre su confrontación con aquella albina –no soy quién para juzgarte, sin embargo… esas personas no tienen nada que ver en esto- apartando el brazo de Tohka de su rostro, este procedió a escupir una gran bocanada de sangre dando a entender que ese golpe que había recibido de verdad que lo había lastimado.

-yo no…- pareciendo abatida, la espíritu despiadada capaz de bañarse en sangre con tal de cumplir su venganza fue reemplazada por una chica asustada.

-Puede que Shidou te haya mostrado el lado amable y gentil del mundo, pero… la verdad es que este mundo está más podrido de lo que parece, quizás él te haya aceptado, pero eso no significa que los demás lo harán, habrá gente que te tema y te odie- dirigiendo su mirada esta vez hacia Origami y sus compañeras a espaldas suyas, Seiya lo único que pudo hacer fue fruncir el ceño -Tendrás que aprender a vivir y lidiar con eso ¿te rechazaron? Pues adivina que; Bienvenida al club, no eres la primera a la que tratan como basura y estoy seguro que no será la última.

Dándole donde más le dolía, Tohka bajo la mirada derrotada sintiendo de alguna manera que ella no era especial, había hecho ese alboroto por gusto y lo peor… es que el hombre al que menos quería ver en ese mundo; se lo había restregado en toda su cara; Quería odiarlo pero… simplemente no podía ¿Por qué? Porque ese tipo tenía razón… en todo.

Sólo basto con mirar a un lado para ver cómo ese sujeto se alejaba del lugar con tranquilidad nuevamente… dejándola atrás; solo que esta vez… aquel hombre giro levemente su cabeza mirándola de reojo –te voy a decir algo que seguramente ya sabes, pero te lo recordare por si ya lo has olvidado. Al mundo no le importas en absoluto; vengas de donde vengas, seas quien seas, le reces a un Dios o no… nada de eso importa en esta vida; Lo único seguro para todos es la muerte, y lo mejor que podemos hacer hasta que ese día llegue, es tratar de llevar una vida dignamente, dar lo mejor de nosotros mismos a cada instante… por eso es tan preciada- saliendo de ahí sin pecado antes de arrojarle algo a Tohka entre sus manos, es que Seiya levantó su brazo en señal de despedida mientras seguía su caminar.

Con Tohka, esta simplemente dirigio su vista hacia lo que tenía en sus manos producto del dulce olor que inundo su nariz –bastardo infeliz…- con las lágrimas saliendo de sus ojos, Tohka presionó entre sus dedos aquel dulce entre sollozos y maldiciones que silenciosamente se los dedicaba a ese hombre de cabellera castaña del que a duras penas conocía el nombre… ahora al menos entendía por qué su "cita" con él, había sido un completo fracaso.

HORAS DESPUÉS…

La noche había caído sobre la ciudad y con ello, el inicio de la vida nocturna de las personas, las calles de noche no eran tan diferentes a las del día; con esos grandes cúmulos de personas yendo de un lado a otro casi incluso le dio nostalgia a Seiya; ser un individuo más en aquel mar de personas circulando la calle le recordaba un poco a su mundo, las veces que caminaba junto a Miho para acompañarla a su trabajo o hacia el orfanato, se preguntaba ¿Cómo estarían esos niños?

Pensar en ello no hizo otra cosa más que deprimirlo, pero en verdad que los extrañaba; nunca creyó extrañar tanto el simple hecho de caminar junto a un amigo; hasta caminar junto al amargado de Ikki no sonaba tan mal; Todo con el simple propósito… de no sentirse tan solo.

Cuando menos lo pensó, Seiya ya se encontraba frente a una casa a fuera en los suburbios de la ciudad, una combinación entre lo rústico y lo moderno. La dirección en aquel juego de llaves que le dio Reine lo confirmaba, a partir de ese momento ese sería su nuevo hogar por el momento, un poco grande para su gusto dado que pensaba que solo él la habitaría. Aventurándose a entrar, Seiya noto como la puerta se abrió sin la necesidad de que el girase la perilla –te estaba esperando para cenar- frente a él, estaba aquella mujer desarreglada con ojeras vistiendo apenas unos mini Shorts, un polo holgado sin mangas y un par de calcetines de diferentes colores.

Cuando entro, Seiya no evito posar su vista en cada rincón de la casa encontrando todo tipo de comodidades, quizás no muy resaltantes pero si acogedoras al menos para el par de residentes que la habitarían –luego de comer sanaremos tus heridas, no puedo mandarte a dormir si no trato esas hematomas tuyas- sirviéndole una porción generosa en su plato, Seiya se le quedó viendo a Reine un buen par de segundos antes de acompañarla en la cena pensando en que quizás… no estaba tan solo como pensaba; al menos, no al lado de esa mujer.

Fin del capítulo

OMAKE

"Residencia Murasame/noche"

M. Reine: Te agradezco que me ayudes a lavar los platos, pero si quieres puedes ir a descansar, debes estar muy cansado por lo de hoy día.

Seiya: Cocinaste para mi así que lo justo es que yo limpie para ti, soy yo el que debería decirte que descanses… haces mucho por mí.

M. Reine: Soy responsable por lo que te pase ¿recuerdas? Soy tu hermana "menor"

Seiya: *cabizbajo* En ese aspecto,eres similar a ella.

M. Reine: ¿Puedo preguntarte algo?

Seiya: …

M. Reine: Si tuvieras la oportunidad de verla nuevamente ¿Qué serías capaz de sacrificar?

Seiya: *quiebra el plato por accidente*

M. Reine: ¿Qué precio… estarías dispuesto a pagar, por tener entre tus brazos a esa persona tan especial para ti?

Seiya: *secándose las manos* La verdad es que, nada es más adictivo que el pasado.

Señor Reine: …

Seiya: ¿Quién no quisiera reencontrarse con un ser querido? O revivir los momentos más significativos de su vida. Pero los recuerdos… incluso los buenos; tienen un apetito voraz, si no tienes cuidado… te consumirán.

M. Reine: *se detiene* Sabías palabras, entonces… esa es tu respuesta.

Seiya: …*le devuelve la mirada" ¿Y tu respuesta?

AVANCES DEL SIGUIENTE CAPÍTULO

O. Tamae: El Profesor Seiya es un hombre muy apuesto… como desearía hacerle un buen brrr en su… discúlpenme *limpiándose la baba* ¡¿Qué?! ¿Qué Seiya también es bueno con los niños? Maldición creo que me saque la lotería; espíritu o no, no lo abandone. Nadie que se sacrifique por el bienestar de una niña puede ser realmente alguien malvado, si es posible… ¡nosotros dos la adoptaremos! ¡Los caballeros del zodiaco! "La responsabilidad de los adultos, la solitaria niña bajo la lluvia" y tú ¿has sentido el poder del cosmos?

Seiya: Siento que tú eres la indicada

O. Tamae: ¡¿De verdad?!

Seiya: Por supuesto, tú y yo deberíamos narrar los capítulos en un dúo.

O. Tamae: …a :´v