LA SOMBRA DE UN AMARGO PASADO, EL ULTIMO ADIOS A UN AMIGO

La noche paso y con ella los minutos; a pesar de ser las horas de la madrugada el clima a fuera en las calles era el mismo con la lluvia; y un cielo completamente cubierto por las nubes grises acompañaban todo ello, con dicho clima apenas si daba ganas de salir a fuera a la calle. Con tanto frío y el agua a chorros cayendo por la ciudad entera, era más preferible quedarse en casa durmiendo entre las sábanas tibias… en especial si tenías el cuerpo completamente entumecido.

En alguna casa de los suburbios de la ciudad cierto castaño empezaba a abrir los parpados de sus ojos con cansancio visualizando poco a poco donde se encontraba, tardo un par de segundos pero rápidamente los recuerdos del otro día golpearon su mente haciendo reaccionar de manera violenta al erguirse por completo -¿Cómo… quien me trajo… hasta aquí?- una mirada más de cerca le demostró que ya no se encontraba siendo aplastado por los escombros, en su lugar.

Estaba en su habitación aparentemente descansando después de lo de ayer, mirando su cuerpo lleno a la conclusión de que alguien lo había estado atendiendo toda la noche pues sus heridas parecían haber requerido un cuidado seguido y continuo por la severidad de sus lesiones. Y justo a su lado residía la mujer que había cuidado de él durante su penumbra –Reine…-

La peli plata dormía plácidamente sentada en un pequeño banco con la parte superior de su cuerpo recostado sobre la cama mientras utilizaba uno de los brazos de Seiya como almohada; al igual que él, Reine lucía destrozada. Si bien sus ojeras eran su sello distintivo, el aspecto de la mujer denoto un absoluto cansancio y fatiga, como si apenas hubiece dormido hace un par de minutos antes de que él despertase –apenas si nos conocemos y aun así, haces tanto por mí… que no sé si algún día pueda llegar a pagarte por todo-

Cargándola para recostarla sobre la cama, Seiya la arropo con todo el cuidado del mundo esperando no despertarla en el proceso –y pensar… que por breves momentos te confundí… Seika- saliendo de la habitación, el castaño cayó sentado sobre sí mismo apenas cerró la puerta de madera. Tomando una gran bocanada de aire, es que Seiya se llevó una mano a la cabeza apretando su cabellera en un intento de no llorar. Por breves momentos… había podido sentir aquel calor el cual solo su hermana mayor pudo brindarle.

Mientras que, dentro de la habitación, Reine solo se limitaba a escuchar los pequeños gemidos del castaño. Quizás ella pueda sanar las heridas físicas del cuerpo pero… claramente no las emocionales –"Seika"… la dueña de ese nombre… debe haber sido una excelente hermana- aun si quisiese ir a confortar al castaño, Reine sabía que Seiya fingiría con tal de no verse débil frente a ella… tan predecible y a la vez… tan triste.

Pasaron los minutos y dejo de sentir los gemidos de Seiya por lo que sin más prosiguió a levantarse; Después de todo, no era la primera vez que no dormía durante la noche. Al salir de la habitación no encontré nada, pero con solo mirar la perilla de la puerta manchada en sangre las dudas de Reine fueron contestadas –ese tonto-

Mientras que por las calles en pleno aguacero, la poca gente que transitaba por la carretera en sus coches, miraban como un demente corría en plena lluvia con tan solo una camisa, un pantalón negro y un par de zapatos gastados. Cualquiera diría que ese hombre moriría por hipotermia, aunque lo más gracioso fue ver como nadie bajo a ayudarle pues tan solo se limitaron a observar.

Con nuestro castaño, este seguía corriendo sin parar como si se tratase de un maratón; mantenía el ritmo siempre que podía, aunque sus pulmones le doliesen; Todo ello mientras apretaba los dientes con fuerza y la mirada gacha, siendo el adulto que era, dicha acción podría ser malinterpretada como una rabieta, pero para alguien como él… casi incluso se le podría perdonar.

FLASH BACK

Luego de haber sido aplastado por el edificio entero, Seiya tan solo esperaba el dulce y frío abrazo de la muerte, después de todo no es como si la pudiese evitarla esta vez… la había burlado tantas veces que casi incluso podía darse cuenta del lujo de decir. que conocío a ese enorme costal de puro Hueso aunque… esta vez hubo algo diferente.

Hace calor- muy bien, quizás eso lo podría interpretar como el fuego del infierno esperando a quemarlo hasta que no quede nada de su alma o como una cálida bienvenida al Inframundo. Pero todas esas ideas desaparecieron con el pequeño dolor en su pecho; No aguantando más la curiosidad sobre el lugar en el que estaría por el resto de la eternidad, Seiya se animó a abrir sus ojos topándose con un leve brillo cegador.

-patea el balón Seiya- aquel grito basto para que el castaño reaccionarase y mirase con asombro el lugar donde se encontraba. Claramente no era el infierno… ni tampoco el cielo –no te quedes ahí como estatua, pasa el balón- volteando en dirección de quien le gritaba; Seiya dio con la figura de un pequeño rubio al lado de varios niños muy familiares para él

-Hyoga…- no lo asimilaba ¿Cómo era posible todo eso? se suponía… que había muerto y como tal… debería estar en el infierno… por haber desafiado a los Dioses –Shiryu- girando su cuello levemente, Seiya dio con la figura infantil de su hermano de batalla… no, no solo él –Shun… Ikki…- todos sus hermanos nuevamente estaban reunidos con él… juntos… en aquel orfanato.

Levantando la vista, Seiya dio con las campanas y la cruz del lugar donde creció en sus primeros años de vida; Rápidamente dichos pensamientos fueron sacudidos por un fuerte empujón que logro tumbarlo –¿Jabu…?- aun con los años, Seiya nunca olvidaría a los bribones de su infancia.

Nada tenía sentido; sus aventuras, sus batallas, el tiempo que creció, las horas de dedicación a proteger el mundo… su encuentro con Reine… todo eso ¿era falso? ¿Acaso viajo al pasado? ¿Salto a otro mundo paralelo al suyo? ¿Se trataba de alguna broma hecha por los Dioses? O quizás… fuese solo un mal sueño… si… también había esa posibilidad.

La posibilidad de que… todo fuese solo un mal sueño; el solo mirar sus manos y el dolor que sentía apoyaban esa teoría. Observar el lugar donde crecieron y a sus hermanos jugar sin ninguna preocupación de alguna guerra santa lo lleno de confort ¿caballeros? ¿Espectros? ¿Dioses?... ¿espíritus? No parecían más que solo un cuento de fantasía inventados por un niño como él.

-¡¿Seika?!- tan rápido como la luz, el recuerdo de su ya difunta hermana mayor golpeo su cabeza. Si estaba en el lugar y momento preciso; a la hora y la fecha correcta entonces eso querría decir que… -¡hermana!- corriendo lo más rápido posible, Seiya se dirigió al único lugar donde su hermana solía frecuentar durante las mañanas.

Aquella biblioteca vieja donde los niños del orfanato podían ir a estudiar y leer cuando quisiesen, contrario a otros niños… solo Seika y Miho solían frecuentarlo… y así fue.

No yendo por la puerta, Seiya tomo el camino fácil para dar con la ventana de dicha biblioteca; y tal y como lo predijo… ella se encontraba sentada en aquel viejo banco de madera junto a una desgastada mesita de cedro… leyendo un libro como acostumbraba.

Al final… después de tantas guerras y sacrificios… incluso alguien tan patético como él… pudo tener su final feliz. Estaba conforme… no le importaba si estaba muerto si con ello podía estar al lado de aquella mujer que lo crio, aunque… no todo podía ser tan perfecto –porque… no te abres- ejerciendo toda su fuerza, Seiya intento abrir esa delgada ventana de cristal llegando al punto de desesperarse y empezar a golpearla teniendo la fe de que con ello podría llegar hasta donde su hermana se encontraba… que absurdo.

Intentase lo que intentase, todo eso… fue inútil -¡Seika! ¡Seika! ¡Seika!- aun gritando con toda su alma, la dueña de ese nombre jamás le dirigió la mirada. De alguna manera esa delgada capa de cristal de la ventana le impidió el paso, como si… el destino le dijese que aún no era el momento… Y una mierda.

Estaba muerto por el amor de Dios ¿Qué más quería el universo de un pobre Diablo como él? Lo había dado todo, ya no tenía nada más que ofrecer ni mucho menos una causa por la que pelear… ¿Por qué no simplemente dejarlo descansar? Por un carajo, él más que nadie se lo había ganado. ¿Es que acaso… él no tenía el derecho a ser feliz?

Aquella delgada capa de cristal era la representación misma de la burla del Universo; nunca pidió ser más que los otros, no deseaba tener fortunas ni prestigio alguno, jamás pidió poder y mucho menos algo tan banal como la compañía de una hermosa mujer… tan solo, estar junto a ella…

Rompiendoce las uñas de tanto arañar esa maldita ventana, Seiya no daba crédito a lo que le estaba pasando… sus sueños, su anhelo… tan cerca pero a la vez… tan lejos -¡mierda!- estrellando su cabeza con aquel muro de cristal, Seiya dejo salir toda su cólera y frustración por no poder atravesar algo tan absurdo como el obstáculo en frente. Hasta que… todo ese dolor y desesperación parecieran haber sido escuchados.

Cerrando aquel libro con toda la tranquilidad del mundo, es que pareciera que aquella castaña por fin pudo darse cuenta de la presencia de su hermano menor; contrario a un desesperado Seiya… el semblante de Seika demostraba tranquilidad y comprensión donde con solo un toque; Seika logro abrir el cristal que Seiya no pudo romper ni con todas sus fuerzas.

Tranquilizando al menor, Seika logro apaciguar el llanto de su pequeño al jugar con su cabellera tal y como una madre haría con su hijo. Seiya lo sabía bien, la razón por la que podía sentir el tacto de su hermana se debía solo a la voluntad de esta, y si intentase alguna cosa como el abrazarla o llegar hasta ella probablemente lo echaría a perder. Tenía miedo, miedo de arruinarlo y de que todo desapareciera, de no poder volver a sentirla; la impotencia de no poder abrazarla realmente le destrozaba.

Ya ni siquiera se sintió capaz de poder dirigirle la mirada por temor a que la imagen de su hermana se desvaneciera –tu corazón no está donde debe de estar- con esas sencillas palabras, la duda se apodero de Seiya y con ello vino el acto involuntario de mirarla a los ojos y preguntarle el significado de esas palabras pero… su temor se hizo realidad.

Con solo levantar la vista… todo a su alrededor desapareció y la superficie donde se encontraba parado desapareció, dejándolo caer a una oscuridad que parecía no tener fin lo cual lo llevo a despertar de su casi eterno sueño.

FIN DEL FLASH BACK

Aquel sueño, lo había tenido segundos antes de despertar en la cama junto a Reine… y eso había sido lo que lo molesto más. Había confundido el calor de Seika, con el de aquella mujer… por breves segundos… el tacto de Reine se asemejo a la de su hermana llegando al punto de casi querer abrazarla.

Fue por esa razón que escapo de casa, tener a Reine cerca… no era opción al menos no por el momento. Y fueron mismos pensamientos los que lo llevaron a esa peligrosa situación "Mira a ambos lados antes de cruzar" era lo que toda madre le diría a sus hijos antes de cruzar una calle… bueno… lamentablemente, Seiya nunca tuvo una madre que se lo dijese.

No lo podía expresar, pero… lo único que Seiya vio antes del impacto, fueron unas luces que barrieron con él en medio de la pista; para cuando se dio cuenta, su cuerpo había salido por los aires como si se tratase de un costal de carne el cual azoto el suelo con brusquedad. Era la primera vez que lo atropellaban en su vida y aun así… no dolía tanto como le contaron.

Si… le rompieron un par de huesos y le habían sacado todo el aire de su estómago… sumándole el hecho de que quien lo atropello no bajo para ayudarlo… su situación actual no era tan diferente a las anteriores que le toco afrontar, solo que en esta ocasión no tenía a enemigos o aliados a su lado.

Estaba solo… yacia tirado boca arriba en plena lluvia a mitad de la carretera con altas probabilidades de que algún otro auto lo rematase… le daba igual; quizás con ayuda de algún coche… podría volverla a ver –cuando fue que… la lluvia se volvió tan hermosa- mirando en dirección al cielo gris y nublado, Seiya se tomó la molestia por primera vez en su vida para contemplar la cálida llovizna que caía sobre toda la ciudad.

Seiya gustaba de un hermoso día bañado por la luz del sol, se le era inevitable; después de todo, el sol salía en el horizonte después de cada ardua batalla que libraban y ganaban, sin embargo… solo en sus momentos más íntimos y personales… cuando la vida de verdad lo golpeaba con todas sus fuerzas, en esos momentos donde la existencia misma te escupía en la cara y te hacia ver con claridad que solo eras un montón de basura… era cuando la lluvia lo acompañaba.

Su fiel compañera, siempre presente en sus momentos más crudos y turbios. Muchos quizás la detestasen por representar la tristeza y la melancolía, así como la falta de vida, pero… para alguien como él, no había placer alguno como el ser golpeado por las incontables gotas de agua que caían sin discriminar ningún lugar.

Su hermana, en alguna ocasión le contó que; él nació una mañana lluviosa como esa ¿irónico no? su fiel amante lo había visto venir al mundo y como tal… esta misma lo vería irse… un final apropiado… para alguien como él.

lamentablemente, el destino no sería tan piadoso; a escasos metros, Seiya pudo distinguir cierta figura femenina un tanto familiar que poco a poco se le iba acercando. Quiso hablar, ver de quien se trataba, pero el cansancio gano sobre él, lo único que pudo divisar fue cierta cabellera azul para luego dar paso a ese oscuro lugar llamado sueño.

RESIDENCIA MURASAME

Despertándose nuevamente donde comenzó, Seiya miro con pereza el lugar a su alrededor no creyendo que alguien lo haya recogido en medio de la nada para llevar hasta ahí, justamente por eso creyó que todo se había tratado de un sueño… lo de Seika… lo de Reine… no… al parecer ese no era el caso. Dirigiendo su vista hacia la puerta, Seiya dio con el rostro de aquella pequeña.

Aparentemente esa niña lo había estado viendo desde hace unos buenos momentos desde la puerta con una timidez comparable a la de un cervatillo –al fin despiertas- reconociendo aquella voz, el castaño contemplo como aquella peli plata entraba por la puerta con una bandeja de agua tibia y algunos pañuelos mientras Yoshino permanecía escondida tras la bata de la mujer mayor.

-Reine… yo…- no dejándolo terminar sus palabras, esta simplemente se acercó hasta él ayudándolo a sentarse para que el castaño no saliese de la cama.

-si quieres agradecerle a alguien por aun estar vivo… que sea a Yoshino. De no haber sido por ella, yo no habría podido encontrarte a tiempo -manteniendo su habitual comportamiento frío; Seiya lo interpreto que había sido una molestia el tener que haberle buscado para luego nuevamente curarlo. No la culpaba, se suponía que Reine estaba a carga de él hasta nuevo aviso pero… hasta ahora no había hecho otra cosa más que complicarle su trabajo –la encontré en medio de la carretera cargándote en su espalda en plena lluvia, fue ella misma quien me ayudo a traerte hasta aquí-

Si se tratase de alguna otra niña este dudaría de la veracidad de esas palabras; aunque hablando de esa peli azul…

-…Yoshino… ¿verdad?- apenas si la menciono, esta oculta su rostro entre la bata de Reine demostrando otra vez del porque la clasificaban casi como un espíritu antisocial –siento haberte obligado a actuar para… cargar con alguien como yo- bajando el Rostro en vergüenza por haber permitido que una infante se pusiese en peligro por culpa suya, este no encontró otra forma más que el silencio como pago hacia la niña.

Entre tanto Reine, esta simplemente vio como la discusión entre esos 2 no iría a ninguna parte, así que decidió tomar cartas en el asunto –resuelto lo anterior, me tome la libertad de hacerte un chequeo médico y a juzgar por tu condición... me sorprende que sigas vivo- acercándose hacia Seiya, esta empezó a cambiarle los paños de su frente mientras le daba algunos analgésicos –…aunque deduzco que, por esa mueca en tu rostro, no es la primera vez que te lo dicen-

Tal y como decía Reine, aquella mueca traviesa que adornaba los labios de Seiya parecían mandarle una indirecta –y… ¿ella ya lo sabe?- levantando una ceja en señal de no comprenderle nada. Seiya rio por ese último gesto de la peli plata –me refiero a Kotori, al ser parte de su personal de confianza creí que tu…- parando en esos momentos, Seiya tuvo que considerar un leve dolor en su brazo por las vendas que Reine le acomodaba.

-tengo mis razones para actuar fuera de las reglas, de momento…- mirando de reojo hacia la tercera integrante de esa casa, Seiya imito el gesto de Reine topándose con la figura de Yoshino que los miraba confundida y asustada por ver que ahora, ella era el centro de atención de esos 2 adultos –…prefiero depositar mi fe en ustedes 2-

Pasaron las horas y con ello el atardecer, aunque con esas nubes en los cielos no es que se notara mucho, después de todo aquella lluvia parecía no irse hasta dentro de un par de semanas. Con ello presente, las oportunidades de pasar el rato se redujeron a sentarse a esperar dentro de casa; con Seiya y las demás no fue la excepción,

Reine se encontró en la cocina preparando el almuerzo para ella Seiya y Yoshino… aunque con estos dos últimos… bueno. Aquel par tan solo había estado en la sala mirándose el uno al otro desde que se sentaron; Desde el punto de vista lógico de Reine esos 2 parecían muñecos inanimados, aunque no es como si ella tuviese derecho a decir eso.

-así que… eres un espíritu de pocas palabras- siendo el primero en romper el hielo, Seiya noto como la pequeña agacho la cabeza con pusilanimidad lo que ocasionó que este se encorvase un poco queriendo ver la faceta que Yoshino hacia debajo de ese impermeable –contrario a Tohka, es más agradable estar contigo que con ella- diciéndolo como un comentario cualquiera, dichas palabras hicieron mover las orejas de Reine a la distancia que no evito poder escuchar aquella opinión del castaño.

Quizás por ello, esa información le serviría a futuro –bueno, las citas se inventaron para experimentar si las personas se gustan- restándole importancia a ese asunto, Reine dirigió su vista hacia la mesa de su encontrando salando a esos 2 jugando con unas viejas cartas -¿naipes?-

Con Seiya y Yoshino, ambos tenían la vista fija en sus barajas hasta que… -me rindo- mostrando sus cartas sobre la mesa, Seiya pego su rostro contra la mesa en señal de rendición ante la pequeña que respiraba agitadamente como si aquel juego hubiera sido una cosa de suma importancia para ella –¿siguiente ronda?- como si le pidiese la revancha, los labios de Yoshino formaron una sonrisa retadora por la petición de aquel castaño.

Después de todo, era la primera vez en su vida en la que se divertía y ganaba en un juego tan seguidamente; y lo mejor es que en ese juego no se necesitaba decir casi ni una palabra –Yo reparto- tomando una iniciativa más activa, Yoshino empezó a barajear las cartas como toda novata mientras el rostro de Seiya mostraba una mueca alegre ante los intentos de la pequeña por querer imitarlo; después de todo, no le molestaba dejarse ganar con tal de que la pequeña se sintiese bien recibida bajo ese techo –es más difícil… de lo que creí- logrando por fin hacerlo, Yoshino miraba satisfecha su trabajo y el cómo ese castaño le dirigía una mirada de completa admiración como si ella hubiera descubierto una nueva maravilla del mundo.

-eres más hábil de lo que pensé, de todos los niños con los que me he topado eras la más hábil con los dedos, aunque aún te falta practica para que me superes- jugando con el mazo de cartas entre sus manos, Seiya las arrojo por encima suyo con tanta precisión que estas cayeron sobre la mesa una sobre la otra hasta formar un pequeño castillo perfectamente equilibrado –con experiencia, podrías lograr hacer uno de estos-

Luciéndose ante Yoshino, esta miraba con admiración y estrellas en los ojos por tal truco presentado frente a ella, después de todo, seguía siendo tan solo una niña –increíble- siendo la única palabra que salió de sus labios, para Seiya fue más que suficiente. al ver tal inocencia de la pequeña… ese espíritu, no era ningún monstruo; Similar a él, Yoshino parecía tener más actitudes para ser más una usuaria del cosmos de Luz que el de agua.

-si ya terminaron ¿podrías ayudarme a ordenar la mesa?- hablando desde la cocina, Seiya disipo sus pensamientos para acatar la orden de Reine mientras que con Yoshino, esta simplemente se quedó sola en la mesa para observar con curiosidad lo que hacían aquel par de adultos. No paso ni un minuto y la pequeña quedo maravillada por como aquel castaño en compañía de la peli plata le servían un almuerzo que, si bien no era para nada llamativo, tenía pinta de ser algo hogareño por la sencillez de su presentación.

-perdón por hacerte cocinar, sé que hoy era mi turno y…- siendo silenciado por el cucharon de madera que Reine utilizó para golpearlo en su cabeza, es que Seiya quedó estupefacto por tal acción tomada en su contra.

-No tengo problemas en prepararte el almuerzo, después de todo estas a mi cargo por lo que soy responsable por lo que te pase- apuntando hacia aquel cabestrillo que sostenía la extremidad rota del castaño, Reine dio a entender su punto de vista sobre las limitaciones que Seiya tendría por el momento -puede que de donde vengas seas alguien a prueba de balas, pero recuerda que aquí eres tan vulnerable como yo; trata de tomarlo en cuenta-

No era algo nuevo saber que las probabilidades de morir habían aumentado para él desde que perdió casi la completa habilidad de manipular su cosmos; pero sin duda las palabras de Reine tenían peso cuando se las decía con aquel rostro frío y ojeroso –lo intentare-

Tras ese breve intercambio de palabras, Yoshino noto como la expresión risueña de ese hombre era sustituida por una seria y caída; Desde su perspectiva infantil, para Yoshino fue como ver a una nube oscura y tormentosa contagiando a una blanca y alegre.

En esos momentos, el ambiente jovial que ella y ese castaño lograron formar fue reemplazado por uno silencioso y más sombrío, de entre ellos 3 solo Reine parecía de lo más normal al ser la única quien mantenía la misma faceta de siempre –dime, lograron avances en su investigación sobre mi armadura- dirigiéndose hacia la única albina del lugar, esta simplemente suspiro en derrota dándole la respuesta.

Dichos gestos provocaron una leve mueca de burla por parte del castaño quien parecía recuperar sus ánimos poco a poco –los minerales que las componen son completamente desconocidos con los de nuestro mundo, hay similitudes pero… al final; tu armadura dorada no es de este plano dimensional, casi incluso me atrevería a decir que está viva- tal declaración por ambos adultos genero la curiosidad de la pequeña espíritu quien comía y atendía la conversación de ese par ¿armaduras? ¿Otros mundos? ¿Cómo no entretenerse con esos relatos?

-suerte en sus experimentos, aunque dudo en verdad que puedan replicar alguna como la mía- con tranquilidad, Seiya tenía la seguridad de que Fraxinus jamás podría crear una armadura similar como la suya, quizás una imitación como las armaduras de acero, pero nada de lo que preocuparce. Sabía de hace mucho sobre los planos de Kotori, pero decidió no actuar y ver hasta qué punto esos científicos podrían llegar.

-a todo esto, esa gema en tu cuello desprende el mismo tipo de frecuencia que tu armadura dorada ¿acaso… tienen alguna relación?- no pudiendo evitar su instinto de científico, Reine dejo salir su curiosidad sobre Seiya quien solo se limitó a apoyar su mentón sobre una de sus manos.

-ya te lo dije ¿no? mi armadura al igual que las 87 restantes tienen la facultad de convertirse en pequeñas gemas, cada una de ellas representa una constelación en el firmamento, y la que ves aquí representa a las estrellas de Pegaso; la que Fraxinus estudia en estos momentos es el noveno signo del zodiaco... Sagitario- mostrándole el colgante de su cuello, Reine lo tomo en sus manos no creyendo que tal coraza fabricada por los Dioses podía caber en ese pequeño objeto ya que ella se Había hecho a la idea de que mínimo, esas armaduras estarían dentro de cajas metálicas para su transporte.

-y tu… ¿Por qué no la vuelves a usar? Según me contaste, anteriormente ostentabas el título como "Caballero de Pegaso" lo lógico sería pensar que puedas vestirla en caso la armadura de Sagitario sea inservible- aquellas palabras de Reine tenían razón al menos en una parte, aunque esta carecía de ciertos datos para sacar esa conclusión.

-suena tan sencillo cuando lo dices tú pero… la realidad es que no puedo. Las armaduras como tal están vivas y estas eligen a sus portadores; mi historia con Pegaso finalizo después de una de las tantas guerras santas que tuve que enfrentar- recordando eventos pasados, Seiya no evito burlarse de sí mismo al pensar en la suerte que tuvo por sobrevivir al desafiar a Hades y casi medio Olimpo –ascendí a caballero dorado y deje el puesto como Santo de bronce para la siguiente generación aunque…- pronto la incertidumbre se adueñó de este al recordar los sucesos por los cuales su mundo pasaba en esos momentos.

-si no mal recuerdo, dijiste que entregaste a Pegaso a la Diosa Atenea para que esta encontrase un digno sucesor; pero aquí estas… sosteniéndola en tus manos- Reine tenía buena memoria, por lo que contrario a Kotori ella tenía grabada en su memoria cada palabra que Seiya les relato el día en que lo encontraron.

-me sorprendes que hayas tomado interés en las palabras de alguien tan viejo como yo, pero quizás me apresure en decir las cosas y lo malinterpretaste. Como dije, mi intención era entregar a Pegaso para que Athena; Saori, se encargase de buscar a alguien digno de la nueva generación de jóvenes caballeros aunque… debido a los acontecimientos que surgieron contra Marte; se me fue imposible dárselo antes de que terminara atrapado en este Universo- señalando hacia la gema que Reine sostenía, el castaño hizo arder su cosmos solo que en lugar de una tonalidad dorada, esta se volvió de un color azul blancoso mientras la gema reaccionaba con un tibio calor que Reine experimento entre sus dedos.

-En estos momentos las armaduras de Pegaso y Sagitario se encuentran conmigo; y a la vez, Athena carece de la protección de ambas… desde la época del mito; Pegaso siempre ha estado al lado de la Diosa de la guerra, se me es un poco difícil de explicar pero en términos simples… la señorita Saori corre un grave peligro- no siendo el mejor dando explicaciones, Seiya quiso ahorrarse la explicación sobre la guerra contra Marte el Dios de la guerra y el cómo un enorme meteorito cayo a su planeta convirtiendo todas las armaduras existentes en pequeñas gemas.

-Oye ¿y si me vuelvo la nueva Atenea de esta tierra? ¿Eso quiere decir que como único caballero te tendría solo a ti?- tomándolo desprevenido por aquella declaración tan despreocupada que fácilmente sus demás compañeros de armas lo tomarían como blasfemia, Seiya parpadeo un poco incrédulo por tal conclusión sacada de aquella peli plata, no quería iniciar una discusión pero en teoría… si, él sería su único caballero y quizás alguien más dado que el puesto como santo de Pegaso estaba libre –si algo tiene solución no hay porque preocuparse; Si no tiene solución, entonces no tiene sentido preocuparse. Preocuparse; no eliminara los problemas de mañana, pero si te quitara la paz de hoy… sea como sea, dudo mucho que una Athena impostora pueda reemplazar a la original-

Reine era científica y tenía un punto de vista completamente distinto al de Seiya y por experiencia propia sabia mejor que nadie que un producto original jamás podría ser superado por un plagio descarado, la misma historia lo había demostrado. Muchos hombres hicieron grandes avances en la ciencia pero también hubo muchos que quisieron replicar sus ideas fracasando en el intento; claro podrían tener mejoras y variantes mucho más efectivas que la original pero la idea y el proceso se mantenía.

Pudieron seguir hablando sobre sus asuntos si no fuera por el hecho de que sus platos se encontraban completamente vacíos, no hacía falta señalar a la culpable dado que ella misma se encontraba frente a ellos con su rostro reposando sobre sus manos prestándoles toda su atención cual infante. .

- creo que hay más en la cocina…- no pudiendo ni tener el consuelo de las sobras, tanto Reine como Seiya se acordaron que habían servido lo justo para los 3 – ¿ordenamos comida rápida? - sacando su teléfono rápidamente, Reine ya se encontraba ordenando al DELIVERY más cercano, ambos adultos estaban muy cansados para cocinar nuevamente; y Yoshino parecía querer seguir escuchando la conversación del castaño junto a la peli plata.

Por desgracia nada de eso iba a pasar; porque de la nada apareció Kotori entrando por la puerta principal con un paraguas mientras revisaba varios documentos al parecer importantes – oye Reine, quizás Seiya y tu deberían ver es… ¿to?- percatándose de la tercera integrante de la casa, Kotori junto a los los demás miraron como la pequeña espíritu desaparecía del lugar sin rastro alguno – Ok, quizás sea yo quien necesite una explicación- cruzándose de brazos en dirección a ese dos, Kotori no saldría de ahí hasta saber lo que estaba ocurriendo y eso era algo que Reine sabia mejor que nadie

Pasaron algunos minutos donde Kotori fue puesta al día sobre lo que estaba ocurriendo y viniendo de los labios de Reine la información era válida, al menos para ella; con los dedos sobre su cien por lo ocurrido, Kotori lucía un tanto estresada por tal informe – bien, pasare por alto que nos hayan ocultado la ubicación de aquel espíritu pero a cambio, quiero que terminen lo que empezaron -

Haciéndole entrega de esos documentos que traía consigo, Seiya los ojeo para darse cuenta que más bien eran las instrucciones para su próxima misión – considéralo hecho- después de todo ¿Qué otra opción tenia? Quizás… Yoshino podría ser una pieza clave para encontrar el camino a casa, si había la menor posibilidad de que esa pequeña arreglarse su vida habría que intentarlo.

30 MINUTOS DESPUÉS

Corriendo como loco por las calles, Seiya al fin dio con su primera pista, en aquellos apartamentos conseguiría lo que estaba buscando, entrar fue de lo más sencillo, sin ningún guardia que vigile la puerta y con aquel sistema de seguridad tan pobre es que el castaño logro entrar sin mayores dificultades – tercera puerta a la derecha, debe ser esa - siguiendo las instrucciones que Kotori le dio, Seiya forzó la cerradura de aquella puerta no pensando encontrar nada fuera de lo común, aunque…

La imagen de en frente lo desconcertó por unos segundos; se trataba de Shidou en compañía de esa niña que lo había querido matar con anterioridad; al parecer los había atrapado en una situación un tanto… ¿embarazosa? Uno encima del otro mientras que Origami apenas si traía una toalla que cubría su desnudes, por suerte, esos 2 no se percataron de su presencia –juro que no entenderé a los jóvenes de hoy en día-

Haciendo a un lado esos pensamientos y concentrándose en la misión, Seiya empezó a rebuscar todo el lugar de arriba abajo no pudiendo encontrar aquel objeto por el que había venido, hasta que… el cañón de un arma semiautomática se posiciono sobre su nuca –¿si sabes para que sirve uno de estos?- con su entrenamiento militar, Origami no había perdido tiempo en posicionar su arma contra el intruso teniéndolo como su rehén al mismo tiempo en que cerraba la puerta de la habitación para dejar fuera del juego a Shidou y no arriesgarlo a que salga lastimado.

-por supuesto que sí, es una pistola, se usan para disparar- como si le diese igual que le llenasen la cabeza con plomo de 9 milímetros, Seiya continuo con lo suyo hasta que aquel disparo de advertencia lo detuvo antes de abrir el siguiente cajón del armario –tu más que nadie debe saber cómo terminara esto si el próximo tiro no entra en mi cerebro ¿verdad? Alguien como tú no debería tener problemas en volarle los cesos a alguien como yo; así que ¿Por qué fallar? ¿Mala tiradora? ¿El casquillo se trabo? No, alguien tan entenada como tú no podría fallar a esta distancia… no es que no quieras matarme, es que no puedes ¿me equivoco?-

Estaba en lo correcto, ese maldito espíritu tenía razón en todo; si dependiera de ella le abriría un agujero en la cabeza de un solo tiro aunque eso significaría ir contra las ordenes de sus superiores, y ella no tenía la autoridad para actuar sin el consentimiento de esos viejos buitres –digamos que por un momento tienes la razón, no puedo matarte… aun. Pero tal y como yo lo veo en estos momentos puedo acusarte de hurto y el entrar ilícitamente a una propiedad privada, puedo jalar el gatillo y decir que fue en defensa propia ¿algo más que agregar?-

-si lo que dices fuera cierto, entonces… ¿Por qué no has jalado el gatillo?- Si bien en su juventud hubiese actuado de manera tonta e imprudente, los años en sus hombros lo hicieron razonar sobre la situación en la que se encontraba y con ello, pudo ganarle la discusión a esa joven. Al parecer la suerte estaba de su lado y eso pudo comprobarlo al visualizar el objeto por el que vino –desconozco la razón por la que odias tanto a los espíritus pero eso no te da derecho a querer matarlos a todos; si te permites descender a ese abismo puede que ya no seas capaz de volver… te lo dice un viejo con experiencia-

Tenía experiencia lidiando con ese tipo de personas vengativas, no en balde Seiya se había encontrado con todo tipo de sujetos a lo largo de sus años y sabía perfectamente como terminaban –¡Origami, Seiya habrán la puerta por favor! ¡No cometan ninguna locura!- siendo el más alarmado por lo que podría pasar "Y con justa razón" Shidou parecía desesperado por entrar a esa habitación y parar el conflicto que estaba por armarse.

Desconcentrándose en ese breve momento por voltear hacia los gritos de Shidou, Origami sintió como su arma se le era removida rápidamente por aquel adulto quien ahora le apuntaba, internamente se maldijo por haberse distraído dado que eso le había costado su ventaja –no es mi estilo- desmontando el arma entre sus manos Seiya se dirigió hacia la ventana al ya tener lo que vino a buscar aunque un pensamiento detuvo su caminar –¿Sabes? si quieres enamorar a Shidou será mejor que lo hagas pronto, no eres la única tras su corazón… tienes competencia- mirando por las ventanas a una cuadras, Seiya diviso la figura de Tohka quien venía a toda prisa en busca de Shidou.

Origami pestañeo por ese comentario inoportuno, momento justo en el que Shidou logo ingresar al cuarto al tumbar la puerta encontrando a Origami aparentemente sola con la ventana completamente abierta -¿y Seiya? Acaso él…- deshaciendo toda idea rara, ambos adolescentes miraron por el balcón como ese castaño se encontraba corriendo en dirección al centro de la ciudad donde en un instante surgió el "conflicto" entre las fuerzas especiales AST y la pequeña espíritu.

Tenía que admitir que tener a Reine de su lado le facilito en gran medida la misión pues esta le informaba los sucesos antes de que estos sucediesen por medio de ese transmisor en la oreja –aun te encuentras muy lejos del conflicto, encuentra algo para moverte más rápido- siendo más una orden que guía, una estricta Reine se encargó de hacerle recordar a Seiya porque Aioria le temía tanto a una Marin rigurosa cuando se suponía que él como santo de Leo era más poderoso.

-ahora entiendo porque se me hacían tan parecidas- comparando a ambas mujeres, Seiya debía de admitir que el comportamiento de Reine le recordaba un poco a la de su maestra en especial cuando la peli roja era más severa con él durante los entrenamientos.

-¿dijiste algo?- habiendo tenido el micrófono de su intercomunicados prendido, Seiya se sobre salto de que Reine lo haya escuchado.

-que encontré un auto para llegar enseguida- esa mujer de verdad que lo ponía nervioso, siempre mostraba esa faceta pálida y ojerosa por lo que llego a pensar que Reine no podía si quiera llegar a expresar algo más que eso, que equivocado estaba con ella –listo, dime cual es la ruta más cercana- habiendo jugado con el cableado del coche, este lo había encendido rápidamente esperando las instrucciones de su amiga mas eso tendría que esperar.

A la lejanía, Seiya pudo divisar a un enorme conejo aterrador siendo bombardeado por múltiples ataques aéreos pero lo que de verdad lo asusto fue ver como en la espalda de ese gran animal residía aquella peli azul –Seiya, no puedes hablar en serio, es una locura- teniendo un tono preocupado y hasta uno asustado, Reine pudo distinguir la ruta que el castaño estaba por tomar –no hay garantía que no salgas bien parado de esa jugada, básicamente te estás jugando el cuello- estaba en lo correcto, Reine sabía que aventarse por aquella enorme pendiente le daría el impulso suficiente como para llegar hasta Yoshino y sus atacantes pero eso significaría aventarse desde aquel enorme risco.

-tranquilízate, no sería la primera vez que hago algo que podría matarme- destrozando el parabrisas del auto, Seiya retrocedió en un intento de tomar vuelo sudando un poco en el proceso –aunque si la primera en la que sé que iré al hospital- pisando el acelerador hasta el fondo, este salió disparado cuesta abajo a gran velocidad agradeciendo de ante mano que ningún tonto se encontrase en el camino.

Por un demonio; cuando pensó que las cosas no podrían estar peor, grandes ráfagas de hielo empezaron a caerle encima por parte de aquel enorme conejo blanco que disparaba a quema ropa contra sus atacantes.

Llegando hasta el final de la pista, el auto y Seiya salieron disparados al aire cual misil llamando con ello la atención de casi todos los presentes en la disputa del momento y con eso también la del enorme conejo que le disparo un ráfaga de hielo de la boca al considerarlo hostil, y así de rápido como vino, el auto exploto para luego caer al suelo mientras los demás siguieron con lo suyo.

-al parecer… el que yo muera a nadie le importa- colgando del barandal de alguna azotea de la zona y con sarcasmos en sus palabras, Seiya no evito reírse cómicamente de sí mismo al casi no poder contarla, de no haber saltado a tiempo del coche hubiera terminado peor o igual que la chatarra que condujo.

Mientras pensaba en ello, Seiya no imaginaba que detrás de su intercomunicador se hallaba una paranoica Reine con un respirador artificial tratando de controlar su presión arterial por el tremendo susto que Seiya le había provocado con esa estúpida maniobra suya –Reine ¿te encuentras bien?- siendo Kotori y los demás integrantes de la cabina de mando los que miraban esa reacción de la albina, se les era un tanto espeluznante ver aquella faceta de la siempre tranquila y fría analista de Fraxinus.

ENTRE TANTO CON SEIYA

Este respiraba agitadamente por casi ser convertido en un pedazo de carne aplastada y congelada, pero descansar no era una opción, no al menos mientras ese conejo siguiese suelto por la ciudad –quizás deba dedicarme a ser un doble de acción- hablando entre risas para sí mismo por la locura que hizo, el castaño no tuvo mejor idea que de llamar la atención de Yoshino sin pensar que con ello también atraería a esas molestas mujeres que lo reconocieron de inmediato.

-todas, ha aparecido el segundo objetico, disparen sin cuartel- teniéndolo en la mira, la mitad de aquel escuadrón empezó a descargar toda su munición en contra de Seiya quien no tuvo otra opción más que correr y saltar de tejado en tejado en el afán de cubrirse -¿Dónde quedaron tus energías del otro día? Si sigues escapando no podrás ayudar a tu pequeña- aquella afirmación por parte de la comandante de las AST de alguna manera desconcertó al castaño.

Si lo estaban relacionando con Yoshino, eso significaba… que lo habían estado espiando, sabían de su ubicación donde se quedaba con Reine y el como la peli azul paso el resto del día con ellos ¿de qué otra manera sacarían una conclusión tan apresurada como la de estar relacionado con Yoshino cuando apenas si la vio un par de veces?... ah no ser –por supuesto- agudizando su vista, Seiya pudo divisar un pequeño punto luminoso bajo el impermeable de Yoshino, había visto suficientes películas de ficción como para saber que le habían puesto un rastreador a la peli azul.

Y por ende pudieron vigilarla todo este tiempo al punto; en que los guiaran a él y a Reine. Ahora la única pregunta en su cabeza era ¿Por qué no los atacaron? Esos tipos del gobierno pudieron mandar a Origami y su escuadrón a bombardearlo en cualquier momento del día y matarlos sin muchos problemas –los soldados reciben órdenes de arriba, es lo que me quiso decir Origami- recordando su breve platica con esa albina, Seiya no evito pensar en los viejos buitres de las salas gubernamentales, aquellos encargados de desplegar a las fuerzas especiales AST.

Pensar en ellos no serviría de nada, el problema ahora… era el de burlar a esas chicas sin llegar a lastimarlas; podía incapacitarlas y dejarlas regadas por ahí pero eso significaría dejarlas a su suerte y con aquel conejo descontrolado era más que obvio que no podrían defenderse. Aunque ese problema fue resuelto cuando vio a la persona que menos esperaba ver.

-necesito terminar con todo esto cuanto antes; podría involucrarla y quizás… no, no soy un criminal, Pero…- escuchando a la razón en lugar de a su moral, Seiya tomo como iniciativa el provocar a todas sus atacantes que sin necesidad de que lo hiciese, estas ya lo estaban siguiendo cual osas a la miel -…sería un crimen no terminar con lo que empecé-

Pasando a un lado de aquella joven que había llegado a escenas, Seiya se encargó de que toda la atención de sus perseguidoras se depositase en Tohka quien miraba extrañada como el simple hecho de haber pisado un pie en aquella azotea provoco que todas se la abalanzasen encima –¿tu…?- fue adrede pero Tohka pudo ver con claridad a ese castaño pasando de largo mientras le dejaba como regalo casi todo un escuadrón para ella sola.

-debería estar preocupado pero… no- olvidándose de Tohka, Seiya se centró en el problema de en frente -¡Yoshino! ¡Tengo lo que buscas!- haciendo uso de toda la fuerza física en la masa muscular de sus piernas, Seiya logro saltar lo suficientemente alto como para llamar la atención de aquella pequeña quien con solo ladear la cabeza, pudo dar con la silueta de ese adulto sosteniendo a su fiel amigo Yoshinon… lamentablemente…

Eso le habría de costar a Seiya un disparo preciso de munición explosiva directo por parte de Origami quien lo había tenido en su mira desde el momento en que este salto. Dicho impacto logro mandar a volar a Seiya quien se estrelló contra unas ventanas antes de caer en un "acolchado" carro que por fortuna amortiguo su caída en el asfalto del concreto.

Sin embargo, Seiya no fue el único en bajar la guardia pues Yoshino también quedo inerte por breves momentos ante tal escena, momentos en los que las demás compañeras de Origami aprovecharon para bombardearla desde todos los tipos de flancos sin darle tiempo para reaccionar, su propia expresión de miedo en su rostro delataba su desesperación por temor a ser la siguiente, y al parecer así seria.

Al igual que Seiya, esta cayo contra el duro pavimento gritando del dolor por el impacto mientras miraba en dirección del castaño completamente desesperada en busca de alguna ayuda que la socorriese contra el peligro pero en lugar de ello solo encontró un montón de miradas clavadas sobre ella… aquel grupo militar la querían matar y nada ni nadie las haría cambiar de opinión.

-se acabó- aventándose con el fin de cortarle el cuello a esa niña, Origami no pudo concretar el tajo debido a que tuvo que retroceder por el reaccionar de improviso por parte de esa espíritu.

Presa del pánico, fue que su Ángel Zadkiel se activó por el básico instinto de supervivencia envolviéndola lo que a simple vista uno podría llamar un "domo de hielo" todo objeto a su alrededor fue completamente congelado y el radio de aquella esfera parecía estar creciendo a cada segundo.

-si continúa expandiéndose… cubrirá toda la ciudad- queriendo tomar la iniciativa para detener el avance del hielo, Origami quiso intentar arrojarle un edificio entero en un intento de terminar con todo ese alboroto, aunque… una ráfaga de energía celeste con forma de meteoro impacto en su hombro, el solo escuchar como el tejido de la articulación se desgarraba dio a entender que la habían lesionado gravemente.

No falto el instante en el que todas las presentes dirigiesen su mirada hacia el culpable que yacía tendido boca arriba en aquel auto destrozado con su puño levemente inclinado demostrando ser el culpable del estado de Origami –Y pensar que lo dispare con el mínimo de fuerzas que poseo ahora- reincorporándose al girar levemente sy cuerpo, Seiya dio la cara demostrando estar ileso pese a las líneas de sangre que recorrían su rostro –se los pediré una sola vez, retírense y nadie saldrá herida, prefiero evitar peleas innecesarias- ignorando las advertencias de este, las compañeras de Origami se abalanzaron sobre Seiya con la intención de neutralizarlo.

-¡todas ustedes deténganse!- pese a querer también detenerlas, el grito de Origami fue dejado de lado mientras esta apretaba los dientes con frustración mirando como sus colegas caían una a una pese a su determinación. Aun contando con tecnología más avanzada, ese hombre se había tomado la libertad de desarmarlas brindándoles un Nocaut en el proceso –(¿Qué fue lo que hizo?)-

Sintiendo un frio recorrerle la columna vertebral, Origami podría jurar que ni todo el frio del lugar podría compararse a la sensación que le recorría el cuerpo con solo estar al lado de ese hombre –lo único que hice fue golpearlas, te ruego no hagas tanto escándalo- ese hombre acaso… ¿pudo leerle sus pensamientos? Peligro… Era sumamente peligroso, ese tipo era el espíritu más fuerte al que se había enfrentado, con solo unos movimientos había dejado por el suelo a sus compañeras de equipo y eso que aún no había mostrado su respectivo traje astral y ni hablar de su "Ángel" que hasta ahora Origami había sido la única en ver en persona –si tienes el valor para jalar del gatillo, entonces también tenlo para morir aquí mismo… solo aquellos dispuestos a jugarse el cuello tienen el derecho a matar; recuérdalo siempre-

Apenas sintió el leve contacto de la punta del dedo del castaño, Origami sintió como todas sus fuerzas desaparecieron dejándola fuera de combate junto a las demás. Seiya, quien sintió alivio al poder deshacerse de todas ellas, no evito mirar a un costado suyo encontrándose con alguien… "inoportuno" –Shidou ¿Cuándo fue que llegaste? Apenas si te note- mentira, Seiya siempre fue consiente de la presencia de aquel chico.

Lo supo desde el momento en que llego junto a Tohka, y aun con ello no tuvo reparos en fingir sabiendo de ante mano que aquel par de jóvenes lo habían visto apalear al grupo de Origami -… tú- dejando de lado ese ambiente misterioso entre los 3, fue Tohka quien salió disgustada con solo haberse topada a la imagen de Seiya pues su enojo resaltaba en su ceño fruncido mientras lo sujetaba del cuello de su camisa al recordar que este la había usado de carnada para deshacerse de la mitas del pelotón de las AST –debería matarte en estos momentos-

Canalizando una esfera de energía violácea, Tohka parecía debatirse entre reventarle la cabeza o el perforarle su estómago, todo ello mientras Seiya permanecía de lo más tranquilo pese a no poder salir bien parado de un posible enfrentamiento contra Tohka –es cierto, podrías matarme… pero- sujetándole de la muñeca, Seiya doblego a Tohka al hacerla poner de rodillas con solo los principios básicos del Aikido –todavía tengo cosas pendientes en esta vida; permitirme morir… es un lujo que aún no puedo darme además, no serias la primera en intentarlo, aunque si la primera con la que Salí lo cual sería extraño-

Tales palabras incluso desconcertaron al propio Seiya, mucha gente lo había querido matar y eso incluía a entes sobre naturales o incluso seres de la mitología pero nunca llego a pensar que la chica con la que tuvo su primera cita seria integrante de ese grupo. Shidou, quien se había mantenido al margen quiso intentar hablar, pero lo único que obtuvo fue divisar un objeto que Seiya traía en sus manos –un… ¿peluche?... ¿Yoshinon?- reconociendo la marioneta parlante, Shidou quedo perplejo por el objeto que el castaño tenia, pero antes de que pidiese alguna explicación.

Tanto él como Tohka miraron como Seiya les había dado la espalda mientras se dirigía hacia la enorme ventisca que iba congelando todo a su paso –me encargare del trabajo pesado, te dejo el resto a ti- levantando su brazo para agitarlo como gesto de confianza, este giro levemente su rostro pero solo para mirar a Tohka –asegúrate de protegerlo en lo que vuelvo ¿quieres?-

Adentrándose en la boca del lobo, Seiya ni se inmuto ante el frio azote del hielo sobre sus pulmones que para cualquiera significaría una muerte segura al estar expuesto a un frio infernal; sumándole a ello, este tenía que soportar las múltiples quejas y ordenes por parte de Reine que no paraba de replicarle por medio del intercomunicador.

-¡da media vuelta en estos momentos Seiya! ¡Es una maldita orden!- pese a mantener todavía su tranquilidad, la ira y la preocupación eran evidentes en sus palabras. De todos los presentes ella lo sabía mejor que nadie, Seiya no tendría posibilidad alguna si se adentraba en aquel domo de hielo; contrario a Shidou y Tohka, este no tenía ningún poder regenerativo que lo ayudase a sobrevivir y aunque tuviese similitudes con los espíritus, el cuerpo del castaño presentaba la misma anatomía que la de los humanos y por ende también sus limitaciones –tu cuerpo sucumbirá a la hipotermia antes de que puedas llegar hasta ella, solo por esta vez hazme caso y sal de ahí, pensaremos en un plan y…-

Siendo silenciada por la tremenda explosión en el instante; todos los presentes en la cabina de mando recibieron múltiples reportes sobre una fuga en el sector de investigación, eso hizo que más de uno abriera sus ojos de par en par, porque en ese lugar residía uno de los objetos más poderosos proveniente de otra realidad –comandante, la armadura esta…- no hizo falta decir nada más, la sola sonrisa arrogante de Kotori tranquilizo a sus subordinados, como si hubiese esperado ese momento, la oportunidad de ver con sus propios ojos aquel poder comparable a la de un Dios.

MIENTRAS EN EL CIELO…

Cual estrella, un destello dorado hizo acto de presencia entre las tormentosas nubes igualando el mismo brillo solar que el gran astro en el firmamento. Todo mundo quedo inerte por tal fulgor que incluso los obligo a cerrar los ojos, solo pocos miraron en shock como ese enorme resplandor se convirtió en la figura de un centauro alado que fue a impactar contra la persona de ese mismo hombre.

Quienes fueron recuperando la vista, pudieron admirar poco a poco la misma armadura dorada que ese sujeto portaba el día en que apareció solo que en esta ocasión, parecía rebozar de un poder capaz de reducir a polvo cósmico a todo aquel insolente que hozase tocarla, su sola presencia parecía imponer respeto pese a lo desgastada y maltratada que lucía –Reine… ¿crees que puedas cuidar de tu estúpido hermano mayor por unos días mas? Parece ser que pescare algo más que un resfriado-

La mencionada en lugar de seguir reprochándole sobre lo absurda de su decisión, tan solo se limitó a morderse los labios para proseguir con un suspiro de derrota al saber que nada de lo que hiciera haría cambiar de opinión a ese hombre –el resfriado será de lo que menos tengas que preocuparte cuando regreses a casa…idiota- sacándose los lentes en un afán de masajear su frente, Reine se levantó de su asiento para proseguir a retirarse de la cabina de mando, ni siquiera Kotori quiso detenerla al tener una leve idea de lo que esa mujer haría.

ENTRE TANTO…

En medio de la ventisca, más específicamente en el ojo del huracán; se podía apreciar la pequeña silueta de una niña llorando en solitario. Sin nadie quien la confortase en esa soledad, solo llorar y agachar la cabeza parecían sus únicas opciones pues cualquiera que intentase llegar hasta ella tendría una muerte dolorosa a causa de su propio poder… o eso es lo que se creía.

No habiendo ni el más mínimo sonido en ese lugar, fue el eco de unas pisadas las cuales resaltaron en toda el área a cada paso que se acercaba -¿sabes?... llorar nunca ha solucionado nada- mostrándose como tal, Yoshino reconoció al instante la silueta de aquel hombre que caminaba hacia ella a paso lento pero seguro –que tal ¿aún me recuerdas?-

Demostrando el penoso estado de su cuerpo, Yoshino se quedó quieta por el miedo al ver tanta sangre adornando el cuerpo y armadura de ese castaño. En aquella ocasión en la carretera esta no sintió nada de temor dado que la lluvia se había encargado de limpiar todo rastro de ese líquido escarlata, claramente eso lo noto Seiya quien freno su caminar –por desgracia veo que no-

Sacando algo de entre sus cosas, Yoshino tardo un poco en percatarse de lo que ese hombre hacia –aunque, creo que a él si puedes reconocerlo- mostrándole al peluche parlanchín, Yoshino pudo apreciar como en esas manos aparecía su fiel amigo Yoshinon –tan solo tienes que detener todo esto-

Creyendo ingenuamente que las cosas podrían resolverse a partir de ahí, Seiya aprecio como el semblante antes asustado de la pequeña paso a una completamente llorosa con la mirada gacha –no…- desconcertándolo, Seiya creyó oír mal pero las siguientes palabras que salieron de los labios de esta se lo aclararon –no… puedo; no sé cómo hacerlo- muy bien, a esas alturas incluso para Seiya fue una sorpresa.

Reine le advirtió de la probabilidad de que esto quizás ocurriría y que por ello era fundamental la ayuda de Shidou. Aunque en esas circunstancias no podría dar media vuelta solo para traer a ese joven hasta ahí, sería una locura hacerlo caminar entre la tormenta esperando que nada le pasase cuando a él casi fue un hecho que lo fusilaron con multitud de granizos.

De no haber sido por la armadura de sagitario, en esos momentos Seiya no sería muy diferente a una simple coladera, esa era una de las razones por las que apenas si podía mantenerse en pie debido a que la coraza divina había aminorado los daños al menos lo suficiente –con que… así están las cosas ¿eh?- retomando el paso, Yoshino se congelo en su lugar admirando con miedo como ese hombre nuevamente se le acercaba y en esta ocasión parecía ser que no eran para nada buena sus intenciones.

Por supuesto, le había dicho indirectamente que no podía controlar su poder y por ende la asesinaría tal y como las demás personas trataron de hacerlo al considerarla un peligro para los demás. A pesar de ser solo una niña, Yoshino tenía presente en su mente que medio mundo la quería muerta; y que un día, cuando ya no pudiese seguir huyendo, seguramente aparecería alguien capaz de matarla.

A su corta edad ella ya había contemplado dicha posibilidad; aunque siempre pensó que a la hora de la verdad, en el momento de cerrar sus ojos permanentemente; lo haría en compañía de su fiel amigo Yoshinon… aunque… quizás, aquel día tardaría un poco más de lo planeado.

No sucediendo nada en particular, lo único que Yoshino llego a sentir fue el como una leve brisa paso por su costado ignorándola como si no estuviese ahí. Para cuando levantó su mirada, la peli azul pudo ver con claridad como aquel hombre simplemente había pasado a un lado suyo para sentarse a unos metros de ella -¿quieres acompañar a un pobre viejo como yo?- invitándola a sentarse a su lado, Yoshino dudo en el momento.

Pero llegado a ese punto ¿Qué tendría por perder? Tomase la decisión que tomase igual la matarían. Estaba rodeada por todos lados y en el momento en que se quedase sin energías para mantener ese domo de hielo que la protegía… bueno, nada positivo le pasaría eso era seguro.

No pudo darse cuenta pero cuando menos lo imagino, Yoshino se percató de que ya estaba sentada al lado de ese tipo. Ninguno dijo nada pero los 2 sabían que a ese paso los matarían a ambos, uno por desgaste y el otro por sus heridas –dime ¿Cómo es el mundo del que vienes?- siendo el primero en romper el silencio entre ambos, Seiya se percató de como su pregunta había desconcertado por completo a la pequeña dado que su rostro reflejaba "confusión" en su máxima expresión.

-comprendo- deshaciendo sus esperanzas por segunda ocasión, el semblante de Seiya se volvió más cabizbajo al punto de parecer un perdedor más que uno podría encontrar por las calles. Aunque no es como si pudiéramos culparlo; toda la fe de Seiya estaba puesta plenamente en aquella pequeña, que ella… podría ser la respuesta para volver a casa, que equivocado estaba.

Lo mismo había sucedido con Tohka, al parecer ninguna de las 2 espíritus tenía idea acerca de los viajes dimensionales; siendo así ¿Qué esperanzas habría de que algún espíritu lo guiase a su mundo? ¿A cuántas más tendrían que preguntarles solo para recibir la misma respuesta?

A ese paso, seguramente Athena… no; no solo ella, todos sus compañeros y el mundo que juro proteger podrían verse en peligro en su ausencia. Sin él en las primeras líneas de defensa, el santuario estaría vulnerable a cualquier inminente ataque… en el peor de los casos, ya no habría Santuario que proteger; Seiya sabía perfectamente que esto de viajar entre universos estaba estrictamente prohibido por muchos motivos y de entre ellos estaba el paso del tiempo.

Mientras que un día en ese mundo transcurría en 24 horas, para otros podrían ser meses e inclusive años; aun si lograse volver a su realidad seguramente lo haría siglos después de su partida… con todos sus conocidos muertos y seguramente en un tiempo sin un lugar al cual pertenecer…

Quien sea que fuese, el culpable de haberlo enviado a un mundo diferente al suyo había logrado lo que ningún Dios Olímpico pudo en el pasado… quebrarlo. Para esos momentos el santo de la esperanza que una vez fue en el pasado… se desmoronaba por dentro; su propio rostro lo delataba… de seguir así, ya no tendría un hogar al que volver.

No obstante, aquella leve chispa de fe que aún conservaba dentro de suyo… se encendió, y la responsable no había sido más que otra que la misma pequeña frente a él; niña… tan débil y frágil como un cristal… irradiaba una fortaleza y coraje igual e inclusive mayor a la de él – muchacho, llorar no va a resolver tus problemas - reconociendo aquel tono de vos, Seiya parpadeo un par de veces antes de divisar por completo a esa pequeña marioneta - si tienes el valor para seguir adelante, seguramente has de tenerlo también para caer y levantarte; eso… es lo que significa vivir… Yoshino, Seiya ustedes… son mejores que esto - hablaba para los 2.

Ambos solo agacharon la cabeza en son de regaño, era increíble ver como un espíritu y un Santo parecían verse afectados por esas simples palabras y más aún por parte de Seiya quien solo rio por lo bajo al vivir lo suficiente como para que un muñeco lo sermonease – Yoshino - con solo escuchar su nombre, la mencionada se puso rígida por tan solo haber escuchado a ese hombre llamarla mientras la tomaba de las manos con delicadeza –tienes un buen amigo a tu lado, jamás vuelvas a perderlo- con ello presente, la pequeña tardo un poco en asimilar esas palabras antes de que sintiera como ese castaño depositaba una pequeña gema celeste entre sus dedos para luego levantarse de su lugar en dirección de donde se suponían estaban sus atacantes.

- cuando escuchen la señal, ustedes 2 deberán irse de aquí. Tratare de ganarles tiempo, si van hacia el norte no deberían tener problemas - en sus condiciones, era lo menos que podía hacer por aquel par. Sabía de ante mano que aquel escuadrón de las AST no dejarían ir a Yoshino así como así, y llevarla hasta Shidou parecía no ser muy buena idea a no ser que quisiese involucrarlo en el fuego cruzado; con tal… ¿Qué más tendría por perder?

Con un poco de suerte quizás podría despistarlas y poder huir a un lugar más seguro para luego ser sano por… Reine; no… ya no más, suficientes problemas le había causado con su estadía al vivir los 2 bajo el mismo techo. Quizás, si se fuese por un camino diferente encontraría la respuesta para volver a su mundo por su propia cuenta; Después de todo ya nada lo ataba a esa ciudad, quizás las respuestas a sus preguntas se hallaban en otra parte, solo debía ser paciente para encontrarla… por sí mismo.

De repente; a un lado suyo apareció Yoshino mientras la pequeña marioneta se posicionaba delante de ambos con la mirada fija hacia adelante – los 3 nos metimos en este problema, así que los 3 deberemos resolverlo ¿no te parece… Seiya Chan?- con solo oír ese honorífico , el único adulto del grupo suspiro con cansancio al haber contemplado la tranquilidad con la que ese conejo se tomaba las cosas, pero eso cambio cuando sintió las acolchadas manitas de Yoshinon posarse en su cabellera rebelde -nunca te culpes por lo que ocurrió, pero asume la responsabilidad y actúa para cambiarlo. Aprende de las experiencias pasadas y úsalas como motivación para alcanzar tus metas; recuerda, cada desafío es una oportunidad para crecer y cada obstáculo superado te acercara un paso más… a la persona, que deseas ser-

Riendo por lo bajo; Seiya agradecio las palabras en silencio, pensar… que una marioneta le aconsejase en su peor momento. No queriendo involucrarlos en una disputa donde saliesen heridos, Seiya se decidió a dejarlos fuera del juego con un leve golpe en la nuca y posteriormente atraer la atención de sus atacantes y llevarlas hacia otro lado aunque… fue su propio cuerpo quien lo traiciono – pero que … - sin tiempo para asimilar lo que le ocurría, Seiya cayo de rodillas escupiendo borbotones de sangre por sus labios mientras sentía como su visión se hacía cada vez más borrosa.

Pese a la escena nauseabunda, Yoshino aun con su miedo actuó rápidamente al tratar de socorrer al castaño quien parecía ahogarse en su propia sangre. Solo Yoshinon, el pequeño conejo parecía estar tranquilo con las circunstancias presentadas – no hace falta ser alguien calificado o inteligente para saber que sufriste grandes heridas para llegar hasta acá - acertando en los pensamientos de Seiya, el castaño se mantuvo callado al ver como esa marioneta se le acercaba lentamente.

-gracias - fueron las únicas palabras que dijo ese pequeño conejo que sostenía la niña; ni Seiya o Yoshino supieron reaccionar a las del pequeño muñeco pues Yoshino sabía que su fiel compañero podía ser acciones obstinado e inclusive hasta terco la mayor parte del tiempo, pero nunca creyó que sería tan sumiso con alguien más que no fuera ella – arriesgaste tu vida. para ayudar a Yoshino; no una ni dos; sino todas las veces en las que ella necesito a alguien a su lado y todo, sin pedir nada a cambio. Creí que los humanos como tú se habían extinguido hace ya mucho tiempo, pero… al parecer creo que me equivoque - girando sus ojos de botones hacia su querida compañera de vida, la pequeña marioneta esta vez se fijó en Yoshino que lo miraba confundida y asustada Por como este estaba actuando.

siempre creí que no habría nadie más calificado que yo en este mundo que pudiera cuidarte. Aunque… nunca contemple la existencia de otros mundos - esto último lo dijo mirando a ese hombre que no entendía nada de lo que pasaba – muchacho, ambos sabemos que estas demasiado herido para pelear, Yoshino no es exactamente una combatiente feroz como tú, y yo. … bueno… no creo poder hacer otra cosa más que estorbarte - lo sabía, Yoshinon tenía presente que ese joven estaba en las últimas y aunque uniesen fuerzas, sería imposible que todos saliesen con vida de ese lugar.

A menos… que uno se quedase atrás. Los eventos posteriores le habían demostrado a la pequeña marioneta que él no era suficiente para proteger a Yoshino, había negado esa idea, pero la realidad se encargó de hacerle ver la triste verdad; en cambio, aquel humano con armadura… tenía la fuerza suficiente para hacerlo, tenía el poder para proteger a Yoshino en su lugar.

Aun si saliese con vida de ahí junto a la peli azul, nada le aseguraba a la marioneta que habrían eventos futuros que de seguro los pondrían en peligro y con ello también a su compañera. Teniendo eso presente, Yoshinon se deshizo de su ventrílocua al levitar poco a poco hasta soltar el agarre de su dueña quien miraba en Shock como su fiel amigo se alejaba nuevamente de ella -¡oye! ¿Qué pretende? Vuelve aquí - intentando razonar con esa marioneta, Seiya quiso ir en su lugar al tener una leve idea de lo que ese conejo haría.

Pero sus heridas le recordaron su posición con respecto a la situación; lo único que su cuerpo herido le permitió fue ver como esa marioneta se iba levitando directo a la confrontación de la cual no podría salir. A partir de ahí solo el brillo desmesurado que emanaba Yoshinon fue el dominante en el área, ni siquiera los que se encontraban fuera del domo del hielo pudieron evitar el cegador brillo de aquella alma; solo Yoshino fue capaz de ver por breves momentos como su único amigo desaparecía lentamente ante ella

Mirando por última vez hacia esos 2, el pequeño muñeco contempla la mirada destrozada de su pequeña amiga quien rápidamente era cubierta por las alas doradas de aquel hombre quien parecía saber lo que se vendría a continuación… - muchacho, encomiendo a Yoshino a tu cuidado - tan fugas como la luz, aquella pequeña marioneta termino por explotar en un pilar de energía el cual se alzó hacia los cielos terminando por provocar un enorme agujero en la ciudad que hizo temblar del miedo a todos los presentes solo para hacerles recordar de lo que un espíritu... era capaz.

Fin del capítulo

HACERME

"En algún parque de la ciudad lluviosa/tarde"

Seiya: Yo, no sé qué decir

K. Ryouko: Un "lo lamento" estaría bien para empezar

Seiya: Lo lamento *mirando a otro lado*

K. Ryouko: ¡Dilo mirándome a la cara! ¡No puedes fingir que nada de esto paso solo con disculparte! ¡Me embestiste y tu cara cayó por debajo de mi falda!

Seiya: *sonrojado* te juro que no fue mi intención causarte este inconveniente; corría a toda prisa y con esta neblina… apareciste de la nada

K. Ryouko: ¡No pretendas disminuir tu culpa! En todo caso… quiero una cena

Seiya: ¿una… cena?

K. Ryouko: *nerviosa* Va… vamos, no actúes como el niño de casa conmigo, si quieres que te disculpe, tienes que hacer méritos.

Seiya: Com… comprendo ¿Dónde quieres que te lleve?

K. Ryouko: Un restaurante japonés que se inauguró la semana pasada en el centro de Shibuya

Seiya: Pero ¿ese establecimiento no es exclusivo para parejas?

K. Ryouko: *en serio* Iremos dije

Seiya: *asustado* ¡Si señora!

K. Ryouko: Ahora… llevamos a tu hija a casa, puede enfermarse en esta lluvia.

Seiya: ¿Mi hija? Pero si yo no tengo hij… ¿Qué haces aca?

Yoshino: Arriba

K. Ryouko: *cargándola* No te preocupes pequeña, papá y yo te llevaremos a casa

Seiya: Casa… *viéndolas sonreír* Supongo que, Reine puede esperar

K. Ryouko: *Pensativa* (te debo una grande… Origami)

"Mientras tanto a la distancia"

Origami: *sosteniendo unos binoculares* misión cumplida.

AVANCES DEL SIGUIENTE CAPÍTULO

Y. Tohka: Ese idiota ¡¿Cómo se atreve a usarme de señuelo?! ¡¿Y para qué?! ¡Por una niña que apenas conoce? Carajo ¿Dónde estaba mi caballero cuando yo era niña? *se toca la glabela frustrada* ¿Qué se ira a dónde? ¡Pues si es así que bien por él! ¡Ojalá y no vuelvas! No me importa lo que le pase; si prefirió a esa mocosa en lugar de a mi… por mi puede hacer lo que quiera, vámonos Shidou. Si ese tipo planea irse de vacaciones con esas 2 entonces nosotros también nos iremos a divertir a lo grande; próximo episodio "La cruda realidad; el deber de los caballeros" ¿Y tú, has sentido el poder del cosmos?

I. Shidou: Eh Tohka; No creo que ellos vayan de vacaciones.

I. Kotori: El mismo título lo dice

Y. Tohka: ¿Qué? ¿Cómo qué no? En todo caso ¿Dónde está? Se supone que hacer esto es su trabajo.

I. Shidou: La señorita Reine dijo que no lo molestamos, que ella se encargaría de cuidar, creo que están en la enfermería.

I. Kotori: ¿curándolo a sentones? que buen servicio ¬_¬

Y. Tohka: Un momento ¿Quién se supone que eres tú? Apestas a la misma energía que emana Seiya

Sonia: Hola