LA PROMESA DE UNA CITA DOBLE, DOS MADURAS... UN PEGASO.
Los días pasaron y con ello la llegada a su destino, cabe mencionar que el viaje de regreso fue de lo más normal, unos cuantos huracanes por ahí y un par de remolinos por allá, nada que no pudiera manejar la tripulación del silencioso Maria. Lo difícil en sí fue acomodar a la nueva invitada quien bajo la responsabilidad de Seiya, se integró en la pequeña casa; no ocasionaba problema alguno, más bien no ocasionaba nada; solo bajaba de su cuarto a comer y luego se encerraba.
A decir verdad, dicho comportamiento no era muy diferente a la de los adolescentes hoy en día por lo que no era muy difícil lidiar con ella. Según en palabras de Reine, lo mejor sería darle su espacio y dejarla tranquila; esperar a que sea ella quien decida salir de su zona de confort… y así fue.
Cuando se suponía que iba a hacer un lunes por la madrugada como cualquier otro, todos oyeron el rechinar de cierta puerta de madera la cual parecía abrirse lentamente seguido de unos pasos por las escaleras los cuales iban increíblemente lentos como si la dueña de aquel caminar en verdad se tomara su tiempo para bajar del segundo piso.
-buenos días- vistiendo únicamente una camiseta holgada que le cubría hasta cierta parte de sus muslos; se encontraba aquella joven peli rosa con un semblante apagado y monótona ante el trio frente a ella; una cuatro ojos vertiendo su café encima de un tonto que peinaba a una niña quien solo se limitaba a masticar su pan siendo ese el único sonido del ambiente en esos momentos… incomodo ¿verdad?
Como si el líquido caliente no le afectase, Seiya invito a la peli rosa a sentarse a acompañarlos mientras le traía su propio desayuno a lo que esta accedió; una cosa que ninguno de los 2 espero pues esperaban que esta fuese más rebelde al punto de querer llevarles la contraria cada que pudiese –Tú debes ser Sonia, Seiya me hablo mucho de ti- siendo la primera en entablar una conversación con la joven; Reine se fijó en cada patrón, su habla, su expresión, el color de sus ojos, peso, altura… cada comportamiento como si la estudiase.
Pero esta solo contesto con silencio, aunque ello no evito que dirigiese su vista hacia a aquel castaño que lucía de lo más relajado aun con todas esos vendajes recorriendo la mayoría de su cuerpo –tú… ¿también vienes de otro mundo?- siendo una pregunta inocente por parte de la única menor entre los 4, Sonia poso sus ojos sobre aquella cabellera azul al lado suyo… no contesto, en lugar de ello bajo la mirada como si fuese un tema del cual no quisiese hablar.
-no supe que es lo que te gustaba comer así que improvise… Bon Appétit- llevando una extrema sonrisa en su rostro, tanto Yoshino como Reine miraron a Seiya un tanto raras por cómo estaba actuando siendo esta última quien arqueo una ceja. Pues desde que habían vuelto de aquel viaje Seiya tuvo un leve cambio en su forma de ser siendo que ahora ayudaba más en las tareas del hogar casi incluso haciéndolo todo.
Claramente esto no fue del agrado de Reine quien pese a tener más tiempo libre le recriminaba que no hiciese mucho esfuerzo en su condición si quería sanar pronto; que ella también podía ayudar en los quehaceres del hogar, y como su doctora/enfermera personal le prohibió hacer actividades físicas que le exigieran demasiado… al menos en lo que tardaba en recuperarse.
Al final de cuentas Seiya acepto las palabras de la ojerosa mujer, aunque ello no evito que hubiese momentos en los que la desobedeciese a espaldas suya. Como la vez en la que tanto Yoshino como Seiya recorrieron la ciudad entera buscando alguna escuela a la que Yoshino pudiese asistir pues quedarse todo los días dentro de la casa eran aburridos para ella, y ni hablar cuando Seiya y Reine empezaran a trabajar dado que ahí si se quedaría sola; para el final del día el castaño pudo inscribirla en una escuela cercana para alegría de la pequeña quien sin poder contener la emoción fue a decírselo a Reine para pesar de Seiya quien de por sí ya empezaba a sudar balas por como esa mujer lo esperaba en su habitación a oscuras con la luz de la lampara en la mesa parpadeando siendo el reflejo de sus lentes el único atiz de luz que lo consolaba.
Explicándole (Mas bien suplicando) que él se haría cargo de los gastos de Yoshino y que encontraría otro trabajo para solventarlos; Seiya creyó que esta lo regañaría por motivos económicos puesto que estaban a las justas con la nueva señorita que Seiya había traído consigo lo cual representaba otra boca que alimentar… lo cual no paso.
Obviamente si recibió el sermón por parte de la ojerosa mujer, pero no por el motivo que él creía; a Reine poco o nada le importo el dinero, es más. Hasta estuvo de acuerdo con Seiya en que Yoshino no se aislase del mundo siendo la escuela un buen inicio para que la pequeña empezase a relacionarse con los demás e incluso le dijo que ella misma lo apoyaría en los gastos y que no se preocupase del dinero, que ambos encontrarían la manera de solucionarlo.
Lo que en verdad la molesto fue que la desobedeciese cuando estrictamente le dijo que guardara reposo por la magnitud de sus heridas, no es como si tener tus costillas perforando tu corazón fuera algo normal para caminar por ahí sin supervisión alguna; y que en todo caso ella los hubiera acompañado… al final, quedaron en buenos términos con la condición de Reine de que fuese a donde fuese ella estaría con él.
Pero no nos salgamos del tema, lo importante en esos momentos era que hacer con Sonia, claramente no podían seguir dejándola sola por obvias razones, pero no es como si pudiesen estar con ella todo el día; estando perdido en sus pensamientos mientras caminaba por la calle, Seiya apenas noto con quien choco por delante –perdón… no vi por donde cami… ¿…naba?- visualizando la figura de Sonia en su delante, Seiya parpado un par de veces antes de asimilar la situación –me seguiste-
No siendo necesario que le contestase, Seiya asimilo que lo había estado esperando dado que él fue a dejar a Yoshino a su escuela y hubiese notado si alguien lo estaba siguiendo, lo más lógico fue pensar que siguió a Reine hasta la preparatoria donde ambos trabajaban pues a pesar del acuerdo entre ambos, habían decidido turnarse para ir por Yoshino a la escuela siendo que le tocaba dejarla por las mañanas mientras que Reine la recogía por la tarde.
-tendremos más posibilidades si estamos juntos, sospecho que las grietas que dividen nuestro mundo son más sensibles cuando más de un usuario de energía diferente a su realidad se reúnen, al menos así fue como dimos contigo- estados en el mismo enrollo, Sonia no vio el problema en contárselo al castaño dado que si querían volver a su realidad, debían trabajar juntos… eso y que ya no le tenía tanta lealtad a Marte.
Comprendiendo las palabras de la peli rosa; Seiya asintió, después de todo no es como si contase con mucha información aunque lo que le dijo Sonia era un buen inicio, si podían localizarlo mediante su cosmos, el que 2 usuarios estuviesen juntos aumentaba las probabilidades que los rastreasen… solo tenían que esperar a que esos tipos tuviesen la bendita voluntad de abrir el portal aunque tratándose de romper las barreras multiversales, seguramente conllevaba una exagerada cantidad de energía lograrlo por lo que no esperaba que sucediese de inmediato.
-en todo caso, debemos hacer algo con tu ropa, si no quieres llamar la atención deberás mezclarte con los alumnos- logrando que la peli rosa levantara una de sus cejas en son de no comprenderle, Sonia solo cayo mientras era guiada por el castaño hacia el lugar donde trabajaba para pasar por desapercibida.
PREPARATORIA RAIZEN/ENFERMERIA
No queriendo llamar la atención de un maestro entrando con una joven que no pertenecía a la institución, Seiya opto por entrar por la parte de atrás que daba a la enfermería del 5 piso. No siendo ningún problema para ambos; realizaron un simple salto logrando entrar por las ventanas esperando que nadie estuviese ahí presente… ¿o no?
Luciendo nervioso por haber importunado a aquel par de jóvenes, Seiya tosió un poco para aclararse la garganta mientras intentaba recuperar la compostura –perdón, solo ignórenos- queriendo actuar de lo más normal, Seiya tomo de la mano a Sonia hasta llevarla a una de las camillas para posteriormente cerrar las cortinas y dejar a aquel par de tortolos en los que el joven ayudaba a abrochar el sostén a la señorita.
Segundos después se escuchó el grito de sorpresa por parte del muchacho que miraba pasmado como el castaño seguía vivo y al parecer con una chica desconocida quien los miraba con un semblante lúgubre y serio… casi incluso uno podría jurar que te miraba el alma. Sonia por otro lado, solo se quedó mirando a aquella chica peli purpura iniciando una confrontación de miradas pero que termino al ser Seiya quien intervino.
-fue lo único que encontré, por suerte el servicio de la lavandería siempre olvida un par de estos- alcanzándole un uniforme, Sonia lo acepto para posteriormente Seiya saliese con todos al querer darle privacidad –y… ¿Cómo van en sus citas… Shidou, Tohka?- actuando como si los hubiese visto ayer, el castaño miro al par de adolescentes esperando que se fueran tranquilos y no chocasen miradas con Sonia.
-¿citas? ¿Cómo puedes hablar de citas en un momento así?- alzando un poco la voz pero demostrando preocupación, aquel joven saco su teléfono mostrándole una página Web de noticias donde se hablaba puramente de la catástrofe ocurrida días atrás siendo el epicentro una parte alejada del polo Norte –el mundo ha entrado en caos, ningún país tiene idea de lo que ocurrió en ese lugar. Incluso los terremotos espaciales causados por las espíritus han pasado a segundo plano por lo sucedido-
Ciertamente se notaba la tensión en Shidou, y Seiya no era quien para decirle cómo actuar frente a la situación dado que él estuvo presente en ese holocausto por lo que solo recurrió a hacerse el desentendido mientras se rascaba la cabeza luciendo ignorante respecto al asunto aunque… -Fuiste tú… ¿verdad?- aquella peli morada no parecía a gusto con esa respuesta.
Logrando generar tención en el ambiente, Seiya parpadeo su único ojo mientras agachaba la mirada –supongo que subestime un poco tu inteligencia- aceptando los hechos, el castaño suspiro cansado por no haber escogido alguna otra habitación.
-eso no puede ser posible, él se accidento en un choque de camiones hace 3 días; salió en las noticias- no pudiendo creer que Seiya tuviese algo que ver con la catástrofe global, Shidou miro como Tohka se acercó hasta el adulto solo para jalarlo de su camisa al punto de dejar expuesto unas manchas oscuras esparcidas por su cuerpo generando temor en el peli azul pues aquello parecía una enfermedad que carcomía la piel poco a poco –pe… pero el accidente-
Haciendo a un lado a Tohka, Seiya prosiguió a acomodarse su camisa de aquel jaloneo –Reine movió sus influencias, es gracias a ella que pueda estar aquí sin tener que darle ninguna explicación al Director de la preparatoria, como verán, eso de tener contactos puede ser beneficioso en algunos casos aunque nunca los haya utilizado de dónde vengo- no necesitaba ocultárselo, Reine simplemente había cobrado algunos favores y había hecho parecer que Seiya había sufrido un accidente en estos días siendo ese una buena excusa de sus heridas, de igual modo con Yoshino quien al no contar con ningún registro civil al igual que Seiya y Sonia, Reine se encargó de falsificar documentos y hacerlos pasar por el sistema con suma facilidad; debía admitir que la peli gris era la mejor en su trabajo y que de no ser por ella estaría a la deriva en ese mundo.
-para serles sinceros no quiero involucrarlos en mis problemas, hacerlo significaría exponerlos a un peligro incensario y eso es lo último que quiero- acomodándose su corbata, Seiya recordó vagamente a la mujer peli verde que casi lo mata, tenía un presentimiento con ella y si eso resultaba ser cierto, entonces alguien más estaba moviendo los hilos detrás de Marte
-eso quiere decir… que esas heridas… tu ojo- mirándolas con detenimiento por primera vez, Shidou miro un poco asustado como casi todo el cuerpo del adulto estaba envuelto en vendajes que seguramente cubrían heridas un más grandes.
-bueno yo… lo perdí- diciéndolo de la manera más natural, Seiya sonrió un poco forzoso para no poner peso en el ambiente –no tienes nada de qué preocuparte, tardaran mucho tiempo en regresar y si lo hacen, yo estaré listo ¿recuerdas lo que te prometí? Yo cuidare sus espaldas- teniendo un semblante un poco alegre y más confiable, Seiya espero haberlo tranquilizado aunque ese parecía no ser el caso.
-pero si regresas… estoy seguro que Kotori podrá ayudarte. Entre todos podríamos ver la manera de ayudarte a volver a casa- siendo optimista, Shidou quería ayudar a ese hombre y no porque Kotori se lo dijese, sino porque quería hacerlo, ese hombre no era malo y al parecer estaba sufriendo.
-Shidou, descubrí cosas que es mejor que no sepas, si quedases envuelto no solo tu estarías en peligro, también tu familia y seres queridos… por tu bien, será mejor que te mantengas al margen- pese a que se lo dijo de una manera educada y respetuosa, Tohka no lo tomo muy bien.
-¿eso es una amenaza?- sujetándole de su corbata para atraerlo hacia ella, la peli morada parecía ejercer fuerza en su agarre en un intento de someter a ese hombre quien contrario a ella, lucia calmado y sereno con la actitud de la joven –que te quede claro que yo puedo proteger a Shidou de cualquier peligro… hasta de ti- frunciendo el ceño en esas últimas palabras, a Seiya le quedo claro como el agua que no le agradaba para nada a Tohka.
No quería problemas, en especial con ellos, ya de por si sabía que no debía interferir con los acontecimientos de ese mundo porque como tal; él y Sonia no pertenecían a esa línea de tiempo y cualquier acción que cometiesen podría repercutir el futuro de ese mundo. Es por esa razón que querían un perfil bajo…
Afortunadamente; alguien salió en defensa de Seiya causando conmoción en este por lo que podría suceder si las cosas seguían su curso –suéltalo…- habiendo aparecido de la nada, Tohka jamás pudo ver en qué momento esa desconocida la había sujetado por su muñeca -… por tu propio bien- ni siquiera le dirigía la mirada y aun así, los ojos de Sonia daban a entender que de continuar le reventaría el brazo con la fuerza de agarre en sus dedos.
-Sonia- susurrando su nombre mientras le negaba con la cabeza, la peli rosa creyó encontrar una actitud de reproche o de queja en el rostro del castaño por sus acciones, pero… en su lugar, solo encontró una mirada seria que si bien le negaba a continuar, no le transmitía frialdad y mucho menos miedo sino… comprensión.
Deshaciendo el agarre de la peli rosa, Tohka logro soltarse mientras se posicionaba delante de Shidou como escudo –no necesito ser una genio para saber que ustedes tuvieron que ver con lo que está pasando, esas heridas en tu cuerpo, la energía que desprenden ambos puede que sea débil pero ambos apestan a oscuridad- frente a tal comentario, Shidou estuvo por interceder a favor del adulto aunque Tohka se lo negó al jalarlo para sacarlo de hi no sin antes empujar con su hombro a Seiya para apartarlo de su camino.
Dejando con atrás a aquel dúo, ninguno dijo nada; Seiya porque no quería volver a lo mismo y Sonia por respeto al castaño –mira la hora, será mejor que nos apresuremos, debí estar con Tama hace 5 minutos- encaminándose hacia su respectiva aula, Sonia solo podía observar cómo ese hombre parecía no estar afectado en lo más mínimo, en su lugar, le habría cortado la garganta a cualquiera que le hablase de esa manera pero al final, esa decisión le pertenecía a Pegaso y ella sabía cuándo interceder y cuando no.
Mientras que en otro lugar, en una de las tantas aulas del lugar, se encontraba otra castaña dándole la bienvenida a una nueva estudiante un tanto "peculiar" por así decirlo; pero al final de cuentas una estudiante más –bueno, será un agrado tenerte con nosotros señorita Tokisaki Kurumi- nombrándola por su nombre completo, la peli negra sonrió con amabilidad y educación algo que prendió la llama de la emoción y pasión en los adolescentes de la clase pues si la describieran lo más apropiado seria "una chica con una belleza asombrosa"
Lastimosamente todo el furor del momento se vio interrumpido por el portazo que se escuchó atrás de la puerta llamando la atención de toda la clase pues ese sonido daba la impresión de que alguien se había golpeado contra el pavimento –lamentamos la demora, surgieron complicaciones- tras abrirse la puerta, se pudo revelar la imagen de aquel dúo quien venía con toda la extravagancia del mundo siendo el humo del pasillo algo muy notorio como si algo veloz hubiera pasado por ahí a tal grado que incluso algunas hojas de cuadernos volaban atrás de aquel par.
Mientras que el adulto rebozaba confianza y madures, la joven desbordaba frialdad y desinterés -Maestra Tama, me temo que aún tenemos a una alumna que presentar- dándole un pequeño empujón a su acompañante, aquella peli rosa dio un paso adelante mientras asentía levemente su cabeza –un gusto; mi nombre es Sonia… Murasame Sonia, sobrina de Murasame Seiya- diciéndolo como si fuese lo más natural del mundo, todo los alumnos guardaron silencio mientras la peli rosa escribía su nombre en la pizarra en lo que Seiya permanecía inmóvil pero sonriente con los ojos cerrados tratando de ocultar su estupor pensando en lo que había escuchado y en la única capaz de realizar algo así.
Reine… solo ella sería capaz –Sonia… ¿Murasame?- hojeando la lista de sus estudiantes, la maestra Tama dio con el nombre de esta para sorpresa incluso de Seiya no creyendo que aquella ojerosa mujer la haya metido al sistema así de rápido –si aquí estas; debe ser muy tierno poder trabajar y convivir con su familia maestro Seiya; no solo su hermana sino que también ahora su sobrina; en verdad los envidio- el mencionado solo asintió un poco nervioso por cómo se lo decía su colega pues en todo momento ella demostraba un sentimiento alegre y empático.
En lo que el par de adultos conversaban, todos los alumnos se le quedaron viendo a la nueva estudiante… contrario a lo eufórico y asombrados que estuvieron con la presentación de la azabache, el de Sonia simplemente les dejo sin habla, decirle hermosa era quedarse corto; era jodidamente bella. Una cabellera larga de un rosado tierno, aquel par de ojos color esmeraldas, piel un poco oscura y un físico mucho más notorio que el de sus compañeras dado que si bien todos compartían la misma edad; Sonia parecía ser dueña de un cuerpo más desarrollado al ser más alta que el promedio siendo sus muslos más gruesos junto a sus redondos y levantados senos que superaban al de las demás dando a entender que debajo del uniforme se encontraba un cuerpo bien tonificado por la exigencia fisica.
Ignorando todas las miradas a su alrededor, la peli rosa paso a sentarse en el único asiento libre el cual era al lado de la ventana… nadie dijo nada, ni propuestas para invitarla a salir o ser sus guías para ayudarla a conocer la preparatoria, y todo por la sencilla razón de terminar en la enfermería con la nariz rota. Los primeros en darse cuenta de que la causa los llamaba, fueron los brabucones; la habilidad de sobrevivir siendo un delincuente es bastante similar a vivir en estado salvaje… fueron sus habilidades delictivas o más bien, fueron sus células las que detectaron… que esa chica era como un extraordinario explosivo que nunca antes habían visto.
-oye… ¿Quién rayos… eres? Dime quién eres- siendo la única del salón en haber reunido todo su valor, Origami creyó estar a la altura de la situación pero a cada segundo que pasaba sentía como cada musculo de su cuerpo temblaba sin parar.
-es que, en realidad, no tengo nada interesante que decir… no creo que valga la pena decirte quien soy- sin siquiera haberle dirigido la mirada, Sonia se tomó el lujo de ignorar olímpicamente a todos en el lugar centrado su atención en el exterior por la ventana; ante eso… aquella albina no hizo nada. Los delincuentes y soldadas como ella pueden evaluar al instante el poder de pelea que tiene su oponente –finge que no existo, siempre y cuando no se metan conmigo yo no me meteré con ustedes- a veces eso es mucho más importante que tener fuerza para pelear
2 HORAS DESPUES
Habiendo transcurrido las clases, todo el alumnado se encontraba disfrutando ahora del primer receso del día mientras que en algún pasillo de la Preparatoria Raícen, podíamos ubicar a cierto dúo de castaños caminando cómodamente uno al lado de otro pues la maestra Tama parecía estar contándole historias y experiencias suyas mientras Seiya escuchaba atentamente como si la pequeña mujer fuese lo más interesante para él en esos momentos –no puedo creer que en verdad hayas hecho eso- riendo un tanto apenado por lo último que dijo su compañera, Seiya hasta se empezaba a atragantar con su bebida.
-te lo juro; era enorme pero logro entrar en mí, aunque llore en el proceso… luego de eso tuve que ir al hospital más cercano. Fue muy vergonzoso contarle al doctor como acabe así con solo unos cuantos juguetes- rascándose la cabeza apenada con un leve tinte carmesí en sus mejillas, la maestra Tama no parecía tener problemas con discutir ese tipo de experiencias íntimas con aquel hombre; después de todo hacer Cosplay resultaba ser más difícil de lo que creían y ni hablar de todos los accesorios para traer a la vida a los personajes de los mangas y video juegos.
-nunca creí que la gente de nuestra edad pudiera hacer eso todavía… quizás lo intente a futuro- hablando para sí mismo, Seiya solo podía imaginarse así mismo con un traje llamativo en una de las tantas convenciones que organizaban en la ciudad ¿su mundo también contaba con ese tipo de eventos? Perdido en sus pensamientos, Seiya no vio venir la semilla del entusiasmo que planto en su colega quien se había parado delante de él con un rostro decidido pero alegre.
-¡podemos hacerlo!- sacando del trance a Seiya, este parpadeo un par de veces por lo escuchado mientras la pequeña mujer lo miraba con esperanzas –tú y yo, podríamos hacer pareja y asistir a esos concursos- esperando la reacción del castaño, Tama demoro un poco en darse cuenta de la manera en cómo sujetaba las manos de Seiya dejándola un tanto apenada por su comportamiento. Aunque cuando estuvo a punto de soltarlo para que no hubiesen malentendido, Tama sintió como ahora era ella a quien la agarraban efusivamente de sus manos.
-sería interesante probar cosas nuevas, aunque no estoy seguro si podrás ganar conmigo a tu lado, pero puedo ayudarte a intentarlo- mostrando un lado maduro pero a la vez entusiasta, Seiya demostró tener verdadero interés por como el tema había sacado a relucir una faceta tan alegre y entusiasta de aquella mujer –además, estoy seguro que a Yoshino le gustaría ayudarnos también, entre los 3 podríamos sacar un mejor trabajo- siendo inocente en sus palabras, Seiya miro curioso como el semblante antes alegre de Tama parecía estar decayendo ¿o seria su imaginación? –aunque eso dependerá si ella acepta, pero puedo convencerla con unos dulces; así cualquier niño cae- tras lo último escuchado, Seiya nuevamente noto como Tama empezaba a recuperar su comportamiento cálido y gentil pero mesclado con uno de curiosidad.
-¿una niña? Tienes una…- antes de que terminase su oración, Seiya la interrumpió sacando su billetera para mostrarle una foto que tenía guardada de la peli azul
-ella es Yoshino; tiene 13 años, hoy es su primer día en la escuela. Que no te engañe su apariencia llamativa suele ser un tanto introvertida- esto último lo dijo un poco nervioso pues sabía que la pequeña no era muy sociable con los demás que digamos –cuando la conoscas veras que es una niña muy tierna y dulce, tengo fe en que ambas puedan llevarse bien- no parando de hablar de Yoshino; Seiya se percató en como Tama había guardado silencio cuando este empezó a tomar la palabra –perdón, debo haberte aburrido- callándose en el acto, Seiya empezó a guardar la foto de su niña solo que unos pequeños y gentiles dedos lo detuvieron.
-al contrario, jamás creí que… los hombres como tu aun podían existir- logrando que el interés tomase control del rostro de su acompañante, Tama le sonrió con amabilidad mientras Seiya parecía estar perdido en el rostro de aquella pequeña mujer –hablas con tanta pasión y furor, que logras transmitir tus sentimientos y devoción por tu niña como si ella lo fuese todo para ti… no conozco a muchos hombres capaces de expresar sus sentimientos en lugar de guardarlos, eres especial-
No creyendo que un cumplido pudiese sentirse tan bien, ello solo genero una expresión de calma y gratitud en el castaño quien termino por guardar la foto de Yoshino nuevamente en su billetera –es muy reconfortante hablar con usted al igual que su compañía; espero lo volvamos a repetir- sonriéndole con confianza, Seiya toco el hombro de la castaña en señal de despedida solo que… algo se lo impidió.
Al voltear hacia atrás, Seiya encontró a su compañera de trabajo quien lo tomaba de su brazo mientras su mirada estaba pegada al piso tratando de ocultar su nerviosismo y sonrojo por lo que había hecho -este… vera… yo…- empezando a tartamudear por pedir aquello que había querido desde que lo conoció, Tama no supo si fue buena idea el hacerlo aunque irse para atrás tampoco era una opción –sobre lo que quedo pendiente entre usted y yo, la cit… quiero decir, nuestra… salida- siendo su última palabra apenas un leve susurro, Tama se decía una y otra vez lo tonta que llegaba a ser ¿Cómo un hombre como el Maestro Seiya saldría con alguien como ella? Él era alto, educado, alegre, maduro, guapo… atractivo… mientras que ella; bueno ya pueden ver por dónde va el asunto, ella era muy simple, demasiado corriente hasta el punto en que se sentía como la niña fea, gorda y pecosa que intentaba pedirle una cita al popular de la escuela. Como una más del montón que no tenía nada con lo cual destacar de las grandes masas, a veces pensaba que eso era un factor por el cual ningún hombre la había invitado a salir en sus más de 28 años siendo eso a veces hasta un motivo de burla de los demás hacia ella.
-me encantaría salir contigo- esas simples palabras bastaron para que la pequeña mujer levantase la mirada no creyendo lo que había escuchado ¿de verdad ese hombre… le había dicho que si? –aunque no sé si quieras salir con alguien que no conoce muy bien la ciudad; no soy de por acá y Reine todavía me está enseñando a memorizarme el nombre de las calles- no quería admitirlo pero había algo que le apenaba; ya que hasta ahora no había logrado aprenderse los nombres de las Avenidas siendo que no le tomo importancia en su momento, nunca creyó que de verdad utilizaría ese conocimiento.
-para nada, sería un gusto poder enseñarte la ciudad; podríamos ir a tomar un helado, ver una película o quizás tomarnos fotos por el centro- habiendo recuperado esa chispa de al principio; Tama se mostró más energética mientras empezaba a enumerar todas las actividades que ambos podrían hacer –será divertido- invadiendo el espacio personal del castaño, Tama sin querer se había acercado a Seiya hasta el punto en que este podía apreciar los ojos llenos de vida de su colega.
Pero ese momento tuvo que ser interrumpido por como varios estudiantes de por ahí se les quedaron viendo con los ojos y bocas abiertas por como al parecer su Maestra al fin había conseguido pareja y al parecer una muy buena en opinión de las alumnas, aunque lo que en verdad los dejo con la jeta abierta fue ver como ese hombre se había abalanzado sobre la pequeña maestra envolviéndola con sus brazos en un efusivo abrazo para levantarla del suelo para conmoción de Tama quien en esos momentos tenía un tinte rojo muy notorio en sus mejillas –¡¿Sei… Seiya?!-
Sus nervios se apoderaban de su cuerpo, y no por el actuar del castaño; sino por lo que ocurrió después. Algunos balones del club de Deporte habían salidos con tanta fuerza que de no ser por Seiya; ambos adultos se hubieran llevado un fuerte dolor en su cuerpo dado que incluso esas cosas redondas se habían estampado contra el muro del pasillo demostrando que quien los pateo lo había hecho con todas sus fuerzas.
-¿estas herida? Tama responde- acercando su rostro a la castaña queriendo ver que no hubiese recibido daño; Seiya la inspecciono de arriba abajo no encontrado ningún raspón lo que lo alivio –ahora ¿Quién fue el que arrojo esas cosas? Pudieron haber herido a alguien- dirigiéndose esta vez hacia el alumnado en general; todos se quedaron quietos y estáticos mirando como el maestro Seiya les daba un sermón mientras tenía en sus brazos a una colorada Tama quien no quitaba sus ojos del rostro de su salvador.
-lo sentimos mucho; no sabemos cómo paso, se suponía que todo esto debería estar bajo llave en nuestro club, no vimos al culpable pero si logramos distinguir que tiene cabello plateado- describiendo lo poco que sabían del culpable; Seiya solo bufo con pesadez en su sitio dando por hecho las cosas, seguramente fue algún bromista de por ahí que no midió muy bien su travesura.
-si ven cualquier cosa fuera de lo normal, avisadme ¿vale?- frotándose sus ojeras como signo de cansancio; Seiya recordó que había dejado a alguien esperando desde hace un buen rato y que quizás aun lo seguía haciendo –perdón, quede en verme con alguien- dejando a la maestra Tama; Seiya emprendió su caminar directo a la sala del Director perdiéndose a la distancia mientras dejaba atrás a una sonriente castaña quien tenía a su detrás ya varias estudiantes suyas que no podían a esperar para preguntarle qué tipo de relación tenía con el nuevo Maestro
Con Seiya, este se preguntaba si Sonia estaría molesta por hacerla esperar tanto tiempo; pero cuando apenas si había dado la vuelta a una de las tantas esquinas del edificio, alguien lo agarró del cuello de su camisa para estamparlo contra la pared dejándolo un poco desorientado dado que su cuerpo aún seguía débil. Aunque pudo recuperarse, nuevamente sintió la agresión en su contra cuando una patada se incrusto en la pared a un lado de su cabeza.
Aquella alumna parecía querer respuestas y no se iría de ahí hasta conseguirlas; prueba de ello era el ver como su pierna flexionada contra la pared se hundió más en el concreto arrinconando aún más al hombre adulto contra la pared -Eres tú- mirando a la causante de todo, Seiya dio con aquella cabellera tan blanca cercano al color de la plata que sus ánimos bajaron casi hasta los suelos, si sus amigos y camaradas de toda la vida lo viesen en ese estado apenas podrían reconocerlo; cansado, agotado, despeinado… y esas ojeras, esas malditas ojeras en su rostro… era casi una copia exacta del comportamiento de Reine. Quizás por ello nadie sospecho que en verdad eran hermanos cuando apenas si compartían alguna que otra similitud.
-tu y yo… arriba; ahora- la voz de ultra tumba que utilizo daba a entender que el negarse no era una opción; y claramente Seiya no tenía entre sus planes confrontar a esa joven aunque ignorando eso… ese comportamiento se le hizo bastante parecido al de Reine –ella viene con nosotros- volteando la cabeza ligeramente; el castaño noto a Sonia quien lucía estoica a cualquier cosa que sucedía a su alrededor.
PREPARATORIA RAYZEN/AZOTEA
Una vez arriba sin que nadie los interrumpiese, Seiya tenía una leve idea de lo que sucedería a continuación y en su opinión eso iba a pasar tarde o temprano, al menos agradecía que fuese ella quien lo encontrase primero –Dudo mucho que me hayas traído hasta aquí solo para pasar el rato… ¿verdad? Origami-
La mencionada se mantuvo seria y tajante demostrando que solo había venido a hablar del tema en cuestión –quiero que me expliques ¿Qué rayos es lo que está ocurriendo? ¿Quién es esa chica que te acompaña? Lo quiero todo, sin mentiras, sin acertijos… solo la verdad- mirando fijamente hacia el único adulto del lugar; Origami creyó que este opondría resistencia aunque… este solo camino hasta pasar a un lado suyo llegando al barandal del lugar y apoyarse en este.
-¿quieres la verdad? Bien, no tengo reparos en ocultarte nada, pero… una vez que sepas lo que sucede ¿Qué es lo que harás? ¿Qué pretendes hacer cuando conozcas el tipo de enemigo que pretende destruir tu mundo?- no dirigiéndole la mirada; Seiya podía imaginar el tipo de expresión que la joven tendría en esos momentos.
-Una vez que me lo cuentes, contestare a tu pregunta- siendo un trato justo; Origami se fijó en como Seiya le hacía señas a esa peli rosa recostada en la pared con los brazos cruzados para que se acercara hacia ellos; después de todo ella también estaba involucrada al respecto.
Pasaron los minutos y Origami solo permanecía callada escuchando cada palabra que esos 2 dijeran, solo interrumpía para preguntar cosas cruciales: al principio pudo mantenerse fuerte y contundente pero… a menudo que la explicación avanzaba, la expresión en Tobiichi empezaba a mostrar signos de temor y pavor siendo pruebas las gotas de sudor que recorrían su rostro dando a entender que no estaba preparada para escuchar lo que se avecinaba.
Guerras santas, el complot para asesinar a Athena, mundos infinitos, realidades alternas, Dioses contra humanos, las 12 armaduras doradas de las casas del zodiaco, las ambiciones del general de fuego Marte en forjar un nuevo mundo con un genocidio en el proceso; la invasión a futuro a su Universo; enemigos tan poderosos capaces de abrir la tierra y aplastar las estrellas, deidades capaces de borrar a la humanidad y al universo con solo un chasquido; guerreros que se les oponían y enfrentaban a costa de su vida… era una completa locura. Una que Seiya y Sonia esperaban no la creyese por el bien de su estado mental.
-¿querías la verdad? ahí la tienes- dando media vuelta para retirarse de ahí; Seiya empezó a retirarse del lugar en compañía de Sonia dejando atrás a una conmocionada Origami que no parecía poder reaccionar ¿Quién la podría culpar? Siempre creyó que no habría nada más peligroso que los espíritus y la destrucción que estas causaban a su paso, solo para que después le digan que existían seres capaces de borrar planetas, galaxias e inclusive universos con solo pestañear… prácticamente fue como descubrir una revelación que te escupía en la cara para hacerte ver el enorme océano que desconocía al estar toda su vida en un pequeño charco.
Mientras que con Seiya y Sonia, estos bajaban las escaleras hasta que la peli rosa se detuvo en el acto seguido de su mayor quien siguió su ejemplo -¿podemos confiar en ella?- precisa en su pregunta, Sonia fue directo al grano por tener sus preocupaciones con la decisión tomada por su único aliado en ese mundo -¿Qué nos garantiza que no se lo contara a otros y vengan a por nosotros? Si eso sucede nuestra misión sera un fracaso- no quería dejar ningún cabo suelto, y si tenia que asesinar a esa joven, Sonia no vacilaría ni un momento en cortarle la garganta a esa tal Origami
-en varios encuentros nuestros, ella tuvo la oportunidad de asesinarme o dejarme morir; pero siempre me mantuvo con vida al igual que yo con ella- mirándola por el rabillo del ojo, Seiya le guiño el ojo como gesto de confianza –a veces tener un poco de fe es esencial en momentos como este. Lo hermoso de que haya una gran probabilidad de fracaso; es que también existe una mínima probabilidad de éxito… abraza el fracaso para tener éxito- no supo que contestarle, Sonia tan solo parpadeo confusa viendo la espalda del adulto retirarce, quizas… tenía mucho por aprender de alguien como él.
Queriendo dirigirse hacia su próximo salón de clases; a la distancia, cierta figura perdida le llamo la atención; algo entendible al ver como aquella mujer parecía ser una civil y no una estudiante de la preparatoria.
-¿por dónde es? ¿Será que debí voltear a la izquierda? Maldición de haber sabido de esto se lo hubiese comunicado en la base- estando sumida en sus pensamientos, aquella mujer no detecto la silueta que se le acercaba por la espalda.
De hecho, en ningún momento pudo sentir el más mínimo sonido de las pisadas de ese hombre –disculpe, luce perdida ¿necesita ayuda?- volteando en dirección del dueño de esa voz, aquella peli negra dio con un hombre relativamente más alto que ella, castaño de piel ligeramente bronceada y un solo ojo de color marrón adornado con ojeras notablemente visibles haciendo ademan que no había descansado bien en mucho tiempo pero lo más resaltante eran aquellos vendajes que le cubrían la mayor parte del cuerpo casi hasta confundirlo con una momia –¿es madre de algún estudiante?- empezando a hacer preguntas, Seiya se basó en lo que miro. Una mujer joven rondando los 30 años, de apariencia seria pero un poco infantil dado el comportamiento que mostro segundos antes, pelo negro largo y brillante atado en una cola de caballo muy bien cuidada con algunos flequillos en su rostro junto a un par de ojos negro como la noche… contrario a su amiga Reine quien tenía su melena despeinada y una apariencia somnolienta.
-eh… he, no, no… no soy madre; solo busco el salón 2-4- agitando las manos en negación, aquella mujer parecía estar incomoda por la forma tan abrupta en como lo negó; al menos eso es lo que interpreto Seiya al mirar la insistencia con la que se lo dijo –la verdad es… que no vengo muy a menudo y como tal no tengo ni idea de dónde queda el aula- rascándose la nuca un tanto apenada por la situación que había causado sin querer al llamar la atención de uno de los maestros de la preparatoria.
-en ese caso, puedo llevarla hasta su destino; de hecho es ahí justo a donde me dirijo- caminando a un lado de esta, el castaño la invito a seguirlo a lo cual esta accedió rápidamente al notar que no era un mal tipo; eso y que así podría terminar el asunto por el que vino.
-¿usted es nuevo por aquí? no lo había visto con anterioridad- siendo la comandante del AST ella sabía al derecho y al revés la situación de su equipo en su vida diaria así como los tipos y lugares con los que se relacionaban pero nunca había visto a ese nuevo maestro por ahí, ni siquiera estaba en la base de archivos ¿sería alguien transferido?
-se podría decir que si, llevo solo un par de mes como maestro en esta institución junto a mi hermana- de alguna manera el decirlo de esa manera para Seiya ya era un tanto normal, no era como si fuese la primera vez que declaraba ser hermano de Reine –en todo caso, perdón por haberla confundido con alguna madre de nuestro alumnado. No es muy común ver mujeres de su edad por aquí sin que vengan a ver las calificaciones de sus hijos- bromeando en eso último, Seiya recordó los rostros horrorizados de esos jóvenes al ver venir a sus madres por la libreta de sus notas… un sentimiento que agradecía no haber experimentado en su niñez ni su juventud.
-la verdad, es que solo vengo a dejarle un recado a una estudiante en particular, podría haber esperado hasta la tarde pero preferí hacerlo ahora y en persona- mirando por la ventana, aquella peli negra observo por el vidrio a todos los jóvenes jugando o realizando cualquier actividad en compañía de sus amigos y amigas; mirándose en un espejo era normal que cualquiera la confundiese como la madre de alguna de esas criaturas –a propósito ¿Cuál es su nombre?- queriendo cambiar de pensamientos, aquella mujer opto por iniciar una conversación amena hasta que llegasen al final del camino.
-¿mi nombre? Bueno yo me llamo Murasame Seiya, pero puede llamarme Seiya si no le molesta- ignorando el comportamiento un poco alterado de la peli negra, este ignoraba por completo que el que lo llamen por su nombre de pila significaba un mayor acercamiento entre él y la otra persona -¿y usted?- actuando tan natural como lo conocías, Seiya giro levemente su cuello encontrando a su acompañante un tanto alterada pero a la vez un tanto infantil
-soy Kusakabe Ryoko pero si quiere… también puede llamarme Ryoko- agarrándole un poco más de confianza a ese hombre, la peli negra sonrió más animada al encontrar a otro hombre al parecer esclavo del trabajo por como lucia; solo que contrario a ella Seiya lucia fatigado casi hasta somnoliento –no es que quiera inmiscuirme en su vida pero ¿no ha considerado relajarse? Ir a un lugar y simplemente olvidarse de todo por un momento- hablando por experiencia propia, Ryoko conocía bien cuando alguien necesitaba un descanso y ese hombre parecía necesitarlo con urgencia, hasta estuvo por recomendarle ir a algunas aguas termales, pero recordando los eventos de la semana pasada prefirió no hacerlo.
Así estuvieron conversando hasta que solo faltaba bajar por algunas gradas para llegar al piso de abajo; a decir verdad, Ryoko agradeció haber conocido a Seiya pues el solo hablar con él la había relajado y hecho olvidar de sus obligaciones como comandante casi incluso olvidando la razón por la que había venido en primer lugar pero… unos murmullos a sus espaldas los detuvieron.
-miren ese par de ancianos, deberían estar en un acilo-
-si no cuidamos nuestra piel podríamos acabar como esa ancianita-
-¿creen que al profesor Seiya le gusten arrugadas?-
-pobres, a pesar de mantenerse en buena forma la edad en verdad les afecto… al menos el maestro parece lindo contrario a esa señora con arrugas-
Ok, eran muchos los comentarios de las alumnas en la mayoría con respecto a ellos pero ese último sin duda rebalso el límite de paciencia de Ryoko quien empezaba a fruncir el ceño dando la impresión que ya no podía controlarse por mucho tiempo –abuelita- esa fue la gota que colmó la paciencia de la peli negra quien volteo hacia las jóvenes mostrándoles un rostro calmado aunque con los ojos cerrados pero a la vez amenazante como si en verdad tratase de no abalanzase sobre ellas
-muy valientes escondidas a las espaldas de los demás, pero ahora quisiera saber quién de ustedes mocosas sigue creyendo que soy una anciana- empezando a caminar amenazadoramente hacia las alumnas, Seiya intervino al sujetarla por la espalda fijándose en como la mujer entre sus brazos en verdad estaba cabreada por como ejercía tanta fuerza que hasta él empezaba a ceder –déjame Seiya, solo hablaremos calmadamente como deben dirigírsele a los adultos- no ocultando sus ansias de despellejar a las jóvenes, la peli negra le dejo en claro a Seiya con sus acciones que no pensaba irse así sin más, lo que género que este tragara duro por como las cosas podrían salirse de control en cualquier momento hasta que...
Un paso en falso logro frenarla, o mejor dicho tumbarla pues al librarse del agarre del castaño y al estar enfocada en la carne fresca frente a ella, no vio la lata de refresco tirada en el suelo lo que ocasionó que esta se viniese para atrás; justo donde yacían los barandales de la escalera y por ende justo a una caída de cabeza contra el piso de abajo; cabe mencionar que los alumnos del alrededor se asustaron por como habían sucedido las cosas al ver caer a esa mujer del cuarto piso por los barandales de las escaleras.
Abriendo los ojos con lentitud, la comandante de las AST trataba de asimilar lo que había ocurrido, hace tan solo unos segundos había tropezado torpemente con la basura de alguien al tener su juicio cegado por la ira del momento; luego su mundo se puso de cabeza lo que ocasionó que cerrase los ojos por instinto para esperar el impacto contra el concreto y sin embargo… ahí estaba, sana y salva.
-ya puede abrir los ojos, le aseguro que todo está bien- asegurándose que sus ojos no la engañen, Ryoko parpadeo un par de veces antes de visualizar correctamente el rostro cercano a ella –aunque por poco y no la contamos- sonriendo a pesar de tener esas líneas carmesíes recorriéndole el rostro; Seiya quiso asegurarse de que la mujer a la que cargaba no entrase en una conmoción por el accidente sufrido aunque… el solo mirar hacia arriba le dio un pequeño deja Bu. No recordaba la última vez que se había lanzado de una gran altura a rescatar a alguien, pero sí que se rompió el brazo en el proceso, comparado a ahora que solo ocasionó que algunas de sus heridas en la cabeza se abriesen.
Todos los que vieron el accidente fueron testigos de cómo el nuevo maestro se había lanzado en rescate de aquella mujer como en las películas de acción solo que sin dobles de acción, ninguno lo creería si no lo hubiera visto pero ahí mismo ese tal maestro había demostrado que pese a su apariencia desarreglada y poco cuidada podía demostrar ser mucho mejor de lo que esperaban.
-¿le puedo decir una cosa?- bajando a Ryoko de sus brazos, esta se fijó en cómo ese hombre se ponía de rodillas frente a ella con todo el mundo viéndolos conmocionados por lo que estaba sucediendo ¿acaso sucedería lo que todos estaban pensando? Si así fuera joder que todos esperaban la proposición siendo la propia Ryoko también una de ellas aunque su rostro dibujaba agitación e inquietud por lo que estaba pasando; quiero decir, apenas si se habían conocido y ya estaba por proponerle algo intimo que solo las parejas podían tener tras años de relación; aunque no es como si se quejase de tener a ese castaño como su pareja; es decir… solo mírenlo, era un partidazo que de seguro muchas mujeres quisiesen tenerlo entre sus garras solo para satisfacer sus más oscuras y pervertidas fantasías; así que ¿Quién mejor que ella para cuidar a Seiya de todas esas harpías?
Mirándolo desde otra perspectiva, al fin podría tener un novio del cual presumir frente a sus compañeros de trabajo y al cual llevar ante sus padres para darle los nietos que estos querían; todos salían ganando… en especial ella. No quería admitirlo, pero desde hace un buen rato había estado disimuladamente viendo el físico del castaño y si en algo estaba de acuerdo con las mocosas del lugar, es que Seiya se conservaba bien pese a su edad; esos músculos ocultos por la ropa pedían a gritos que ella los manosease llegando al punto en que tenía que morderse los labios para suprimir sus bajos instintos.
Aunque tuvo que volver del país de sus maravillas cuando sintió como ese hombre le limpiaba el polvo y se aseguraba que no tuviese lesión alguna –La sonrisa es el mejor maquillaje que una mujer puede utilizar, considero que es mejor ser feliz a que vivir fingiendo ser algo que no somos. La belleza está en ser uno mismo y aceptar nuestros defectos como algo importante de nosotros; no es quien seas en el exterior, tus actos, son lo que te definen además…- reincorporándose con un poco de esfuerzo sujetándose la cintura con uno de sus brazos por sentir como algo crujió ahí adentro mientras también se quejaba de sus rodillas, es que Seiya acaricio el rostro de esta justo donde su ceño fruncido se formaba cada vez que esta se enojaba -… no me molestaría que mi esposa tuviese arrugas en su rostro o canas en su cabello; considerando que yo tendré lo mismo o hasta algo peor- imaginándose su vejez, Seiya rio por el solo hecho de pensar que alguien podría fijarse en él para luego llegar a ser un viejo senil sin que antes una guerra no lo matase en el proceso, después de todo no es como si tuviese una larga esperanza de vida considerando su oficio.
Y sin siquiera habérselo propuesto, Seiya sembró algo dentro de aquella mujer que sin duda lo acompañaría adonde fuese.
-oye…- llamando la atención del castaño, este poso su mirada sobre Ryoko creyendo que esta si había resultado dañada por la caída –quería saber si… estarás libre el sábado que viene- demostrando porque era la comandante del escuadrón a cargo de enfrentarse a las Espíritus, la peli negra se aseguró de mantener la calma, aunque las gotas de sudor en su rostro dieron a entender que esa era la primera vez que hacia una petición como esa.
Algo que sin duda desconcertó a Seiya quien solo arqueo una ceja en señal de confusión al tratar de recordar si tenía algún pendiente aquel día –la verdad…- antes que pudiese contestar, fue ella misma quien le interrumpió al sujetarlo de los hombros con entusiasmo y jubilo
-está decidido, saldremos a divertirnos solo los 2- no dejándole que se niegue, Ryoko mostro una sonrisa de oreja a oreja como si se tratase de una niña quien se había salido con la suya… aunque… nunca considero que otra "niña" también estuviese interesada en el mismo "juguete".
-es una pena pero Seiya…- habiendo salido de algún pasillo de por ahí, el mencionado giro hacia aquella mujer encontrándose con Tama quien venía con un semblante lúgubre que de alguna manera le transmitía escalofríos por la forma en como lo miraba –…ya tiene planes ese día- empezando una confrontación entre ambas mujeres; ninguno de los de por ahí presentes quiso intervenir haciendo la vista gorda para no quedar involucrados con aquel par de bestias peleando por su territorio… Dios se apiade del tonto que las hiciese enojar
-¿y si los 3 salimos al mismo tiempo?- como si se pusiese una soga al cuello, todos los hombres que escucharon eso sudaron balas por la forma tan natural con la cual Seiya lo había dicho ya que en todos los siglos de existencia jamás hubo alguien que fuese capaz de decir eso; hay confianza en su corazón o simplemente… era un tonto en extremo –sería una salida de amigos- Quedémonos con la última opción.
Ya habiendo preparado hasta el cajón y la misa para despedir al nuevo maestro, todos los jóvenes creyeron que ese castaño estaba muerto no mas no le habían avisado aunque… sucedió lo que podría describirse como un milagro. Ninguna de las 2 mujeres hizo nada en contra de Seiya; solo estaban paradas ahí sin mover ni un musculo hasta que, de un momento a otro, esos rostros ensombrecidos cambiaron a unos más agradables y alegres como si algo las hubiese poseído.
-por mí no hay problema; es más, yo misma iré a recogerte- siendo la primera en hablar, Ryoko quiso quedar bien frente a Seiya en aceptar la salida de los 3 para ganar terreno según ella al demostrar madures; después de todo con solo verlo era más que evidente que el castaño no tuviese ni idea de las citas románticas o de las situaciones románticas que el creaba en las mujeres a su alrededor… una razón más para querer tenerlo a su lado.
-hasta entonces, nosotros nos retiramos- tomando por el brazo al castaño, Tama empezó a salir de ahí junto a Seiya quien no objeto dado que tenía un curso que impartir dentro de pocos minutos. Aunque alguien si pudo ver las dobles intenciones de la enana; mientras que Seiya caminaba como si fuese un día alegre; no pudo ver por lo bajo como Royko y Tama se fulminaban con la mirada cual fieras ante la presencia de todos quienes solo podían pedir que Dios guardase en su gloria a esa pobre alma incauta.
Mientras que a la distancia, cierta peli rosa había estado observando todo en silencio en compañía de aquella mujer con lentes –capaz de enfrentar a puño limpio contra los 3 Dioses principales del Olimpo… pero torpe, lento e ignorante con las mujeres- desde su perspectiva, Seiya podría representar el ideal perfecto que todo caballero quisiera llegar a ser; aunque empezaba a cuestionarse si en verdad ese hombre era tan temido y respetado como todos decían en su mundo… si no lo hubiese visto en acción, quizás lo creería –a todo esto ¿no crees que deberías descansar? No luces muy bien- no le interesaba lo que a esa mujer ojerosa le llegase a pasar; pero estaba claro que la necesitaba para volver a casa al igual que Seiya.
-¿porque no habría de estarlo?- entrando a su laboratorio; Reine dejo sola a Sonia quien solo miro el lugar donde la peli gris había estado apoyada mirando con detenimiento las marcas de unos dedos que habían aplastado el concreto producto de un fuerte agarre… al parecer, a alguien no le agradaba la idea de que Seiya saliese con 2 desconocidas.
ATARDECER
Tras haber finalizado las horas académicas, todos los jóvenes empezaban a retirarse a sus hogares mientras que en alguna parte de la ciudad, Seiya y Sonia caminaban de regreso a casa a paso lento debido al castaño; este le había dicho que podía adelantarse y que la alcanzaría aunque la joven no se lo creyó; era imposible que ese cuerpo maltrecho pudiese si quiera caminar… mucho menos podría correr.
Pero ahí estaba, andando por su propia cuenta sin la necesidad de utilizar muletas a pesar de que si las necesitaba –dime ¿Cómo están las cosas por allá?- siendo sus primeras palabras desde que salieron de la preparatoria; Seiya quiso iniciar una conversación amena viendo que la joven no hablaría si él no lo hacía.
-muchas cosas han cambiado; el santuario, tus amigos, Athena- breve pero concisa, Sonia espero ver la reacción de ese hombre al pronunciar el nombre de la Diosa a la que le era tan devoto; seguramente eso debería poder alterarlo –pasaron 9 años desde que supimos algo de usted; según en palabras de Marte, en vuestro ultimo combate pudo apreciar como una oscuridad mayor a la suya te engullía sin dejar rastro alguno. Todos creíamos que había muerto, hasta esa mujer- esperando un arrebato de ira, Sonia se preparo para lo peor creyendo que este la obligaría a decirle todo lo que sabe… se equivocó.
-9 años… eso es harto tiempo; imagino que el mundo por ahora está en paz- deteniéndose en una calle con semáforo, Sonia asintió ante las palabras de su mayor; después de todo no hubo amenaza alguna después del último enfrentamiento entre Athena y Marte –dime, una vez que regresemos ¿Qué piensas hacer?- deteniéndose en plena calle, ambos no se movieron en lo absoluto mientras el mar de gente pasaba a sus costado en todas las direcciones, algo raro desde el punto de vista de los transeúnte que miraban como aquel par de civiles se quedaron quietos.
-¿acaso no es obvio?- ladeando levemente uno de sus ojos, Seiya pudo atestiguar un sentimiento de ira y melancolía en aquella joven –matare a Marte, y salvare a mi hermano- tal declaración logro por breves momentos anonadar a Seiya quien rápidamente volvió a su serenidad para retomar su camino al igual que su compañera -¿y tú… que harás?- devolviéndole la pregunta; la peli rosa observo como ese hombre no le dirigió la mirada limitándose solo a rascarse su cabellera mientras intentaban salir de ese mar de gente.
-no estoy seguro, digo… no creo ser el mismo de ahora que cuando llegue; tengo muchas dudas e inquietudes guardadas en mi interior, aunque aprendí que no hay nada de malo con ello. Dudar también nos permite crecer; si solo nos limitamos a hacer y creer en algo que ya conocemos, nunca seremos más de lo que somos ahora- esas últimas palabras provocaron un escalofrió en la peli rosa; el santo más fiel de Athena ¿dudaba? ¿Quién fue la causante de ese cambio en Pegaso? No había duda, el mundo en el que se encontraba era peligroso, creer que hubiese alguien que cambiase a alguien como ese hombre en tan poco tiempo, la aterraba… tenían que salir de ahí lo más pronto posible.
Sin embargo esos pensamientos fueron interrumpidos por el leve resplandor del atardecer en el horizonte, y fue ahí que pudo ser testiga del cambio al que se refería el hombre al que su padre respetaba y temía, aquel brillo lo tenía impreso en su rostro o al menos… en su único ojo -aun si no cambiamos por fuera nuestro interior cambia continuamente. Hay algunas cosas sobre mi que he ignorado por mucho tiempo, y temo a esas cosas, pero son parte de quien soy; y siempre que conozca la forma de mi alma… estaré bien-
No dijo nada; Sonia guardo silencio apreciando aquella faceta de ese hombre del cual ni siquiera esa Diosa había tenido la oportunidad de conocer; Pegaso había cambiado… y era justo por eso que la intranquilidad de Sonia la carcomia; se suponía que la lealtad de los caballeros estaba con Athena, casi ninguno era la excepción y mucho menos aquel corcel divino que la acompaño desde la era del mito; al menos eso fue lo que su padre Marte dijo en alguna ocasión, no pudiendo indagar mas sobre eso, fueron las palabras de ese castaño que la trajeron a la realidad.
-de modo que Marte tiene otro hijo ¿puedo saber quién es la madre?- tenía una leve idea, aunque prefirió preguntar en lugar de sacar conclusiones con apuro.
-ya la conociste, intento matarte por si te lo has olvidado- recordando a Medea, ambos tuvieron un sabor amargo en sus bocas por recordar ese día –te quieren fuera del juego para crear su mundo perfecto, uno en el que mi hermano sea el gobernante junto a la nueva Athena- ok, quizás olvido contárselo, pero no es como si pudieran hacer algo al respecto.
-¿te refieres a la niña que fue bañada por la luz de Athena en aquella colisión del meteorito? ¿No?- atando cabos sueltos, el único adulto presente bufo cansado sintiendo como los problemas lo habían seguido desde su mundo hasta ahí; solo por esa vez prefirió no haber preguntado nada al respecto, algo gracioso considerando que quería volver a su mundo para resolver esos mismos problemas –con todo lo que me estas contando, asumo que a tu hermano no le importa gobernar, tan solo quiere proteger la luz de aquella joven ¿me equivoco?-
Provocando que los nudillos de Sonia se apretasen con fuerza, Seiya dedujo que la peli rosa no estaba en buenos términos con la nueva "Athena" -¿y tú como sabes eso? nunca dije nada acerca de ello- frenando en sus pasos; Seiya solo volteo percatándose en como aquella niña estaba alerta ante cualquier movimiento.
-lo leí en un libro- pareciendo una excusa patética, Sonia no le creyó en lo absoluto hasta que vio como este sacaba algo de entre su portafolios –la avaricia del rey conquisto el continente enemigo e hizo a su primogénito el futuro gobernante para dirigir el mundo que estaba creando, todo ello al lado de la joven princesa enemiga quien acepto de esposar al joven príncipe. Lo dice aquí, yo solo lo dije por decir. Nunca creí que fuera cierto; pero si lo vemos desde otra perspectiva diríamos que la historia del libro cobro vida solo que ni tu ni yo tenemos un papel establecido en esta historia… o quizás- arrojándole el libro a sus manos, Sonia lo atrapo mirando detenidamente a Pegaso queriendo encontrar alguna doble intención con todo lo mencionado hasta ahora.
-…yo sea un simple caballero del montón dispuesto a morir por la causa de su Reyna y tu… la segunda hija del rey a quien este sacrificaría con gusto para forjar su sueño- hasta ahí; Sonia no aguanto más y se tiro encima de Seiya derribándolo en el proceso quedando ella encima de él tratando de asfixiarlo -¿Qué sucede? ¿La verdad duele?- estando en una calle poco trascurrida, no había nadie a la vista por lo que un asesinato en esa área podría pasar desapercibido si se hacía bien.
-no sabes nada; ni de mi o la de mi familia- usando toda su fuerza en el agarre, Sonia podría jurar como faltaba poco para romperle el cuello a ese hombre y así terminar con todo de una vez; sin embargo… ¿Por qué? ¿Por qué rayos ese tipo no luchaba por su vida? se suponía que aún le deberían quedar fuerzas para resistir y que si lo quisiese, Seiya podría derrotarla en cuestión de segundos ¿acaso se burlaba de ella por ser débil?
-tienes razón; no sé nada pero aun así…- con sola la fuerza de su cuello; Seiya lograba empujar a Sonia poco a poco logrando que la peli rosa se viera obligada a usar su cosmos con tal de que el tipo debajo de ella no se levantara –…conozco perfectamente el sentimiento de amar y perder a una hermana; el recuerdo de un ser amado que te quema por las venas hasta que finalmente… se convierte en un veneno que quisieras no haber conocido nunca- apenas susurrando lo último dicho, Seiya empezó a sentir como la presión en su cuello estaba privándole del oxígeno al punto de distorsionarle la visión.
-¡cállate!- presa de la ira; Sonia aplico todas sus fuerzas en los brazos provocando que el terreno a su alrededor de resquebrajase por toda la presión ejercida sobre el cuerpo hundido en el suelo y aun así… ese hombre no había perdido la sonrisa en su rostro.
–¿crees que el multiverso es aterrador? Bueno ¿sabes que en verdad es aterrador?... dejar que el miedo decida por ti- apenas audible, Seiya podía sentir como perdía el conocimiento poco a poco –¿Cómo sabes si eres feliz? Cuando alguien más decidido por ti ¿no quieres ser capaz de elegir qué hacer y adonde quieres ir? Es divertido y aburrido; bueno y malo. La vida es mucho más de lo que aparenta; la libertad esta guardada en nuestras entrañas. Hay quienes quieren explorar, tener experiencias, aprender, amar…- sintiendo como la sangre brotaba de su boca, Seiya se dio el lujo de sonreír amigablemente pese a estar muriendo –¿Eres una asesina porque eres la hija de Marte; o eres la hija de Marte porque eres una asesina? mátame si así lo deseas ¿eso tendría sentido para ti?-
-¡cállate!- en un grito ahogado, todo el terreno quedo destruido por el enorme cosmos con el que Sonia golpeo a su oponente; al final, solo quedaron los escombros y árboles arrancados de raíz tras el abrupto impacto.
Pese a no estar consciente del todo, Seiya podía distinguir con claridad pequeñas gotas saladas descendiendo encima de su rostro; un vistazo más cercano le daría la imagen de una peli rosa llorosa quien apretaba los dientes en un intento de suprimir todas sus emociones y no verse débil ante el enemigo; una tarea que al final fracaso por un simple abrazo… -¿Sabes la razón por la que no te pasan cosas buenas en la vida?- sintiendo como esta arrugaba los pliegues de su ropa por el fuerte agarre de sus dedos; Seiya se encargo de guiarla hacia su pecho en un intento de confortarla en su vulnerabilidad -Es porque tú eres de esas cosas buenas que pasan en la vida de los demás-
Llegado a ese punto; Sonia hizo un sobre esfuerzo para mover sus labios al querer vocalizar si quiera una palabra y no quebrarse más de lo que ya estaba -Nunca ¿has pensado que la vida no es más que una sucesión de infinitos fracasos y decepciones?- fue algo que siempre quiso preguntárselo a su padre, y no es que no quería hacerlo sino que no podía; Marte dejo de ser aquel padre que alguna vez velo por su seguridad… aunque ahora, el sentimiento era igual pero distinto a la vez
-mira el lado bueno; si todos tus sueños y esperanzas se hicieran realidad, no te quedaría nada por lo que luchar- hablaba no él, sino la larga vida con el peso de sus experiencias, si la vida fuese así de fácil… ¿Qué caso tendría haber nacido? Y Seiya podía dar fe de ello -nunca tendremos el control del rumbo de nuestras vidas. Por mas que nos esforcemos no podremos dirigirnos exactamente a donde planeamos. Pero eso no esta tan mal, solamente tienes que aceptar donde estas; pues es tu realidad y en vez de preocuparse, hay que ocuparse para intentar estar más cómodo con nuestras vidas-
Era cálido, el cosmos de ese hombre quizás no se comparaba al de Aria ni al de la misma Athena; pero si tuviese que compararlo con algo, lo más cercano seria… al de aquella mujer; la mujer encargada de traerla al mundo y la que cuido de ella en su niñez; la única quien pudo brindarle ese cálido sentimiento de comprensión y amor en sus momentos más felices de su vida; solo que en esta ocasión esa emoción había brotado en uno de los puntos más difíciles de su existencia… justo cuando en verdad lo necesitaba.
Ese día algo dentro de Sonia se ablando, algo se derritió… el frio corazón que había forjado con los años se deshizo por la bondad de aquel hombre; un simple desconocido le había hecho recordar un sentimiento que creyó haber perdido hace ya mucho tiempo… la capacidad de llorar y desahogarse al mismo tiempo; la cálida sensación de poder mostrarse vulnerable ante alguien sin el temor de que te juzgue.
La imagen de aquella muchacha destrozada encima suyo, le hizo pensar a Seiya si en verdad Marte era un buen padre, conocía sus planes e intenciones, sabía que ese Dios no era maligno y que solo quería salvar el mundo a su manera, protegerlo… pero de que servía eso si al final del día no podía ni proteger la sonrisa de su hija; el deber de un padre era amar y cuidar a sus hijos sin esperar nada a cambio… así se lo había enseñado Seika.
Es por ello que el enterarse que Marte solo utilizaba a Sonia como un peón lo lleno de rabia, una muy diferente a la que sentía en sus batallas; una ira de ver como un padre jugaba con las vidas de sus hijos como si fuesen meros instrumentos para cumplir sus metas; una de las muchas razones por la cual odiaba a Mitsumasa Kido y a toda la familia de Saori al enterarse que hubo muchos más niños como él pero que nunca más se supo de ellos.
Tras el incidente minutos atrás Seiya y Sonia habían abandonado el lugar del desastre para seguir su camino rumbo a su hogar solo que… la peli rosa venia sujeta del brazo del adulto con la cabeza gacha no teniendo la intención de soltarlo por nada del mundo; lo había lastimado más de lo que pensó al punto en que creía haber empeorado su salud pues Seiya empezó a mostrar problemas para mantener el equilibrio después de que la joven lo estrangulase con todas sus fuerzas.
A Sonia poco o nada le importaba como las personas se le quedaban viendo, no le importo en lo absoluto esos rostros de desagrado y crítica hacia ella y Seiya –puedes soltarme si te incomodo; debe resultarte desagradable cargar con un viejo como yo- sonando un tanto bromista; la verdad es que Seiya no quería traerle más problemas a la joven y el solo ver como a su alrededor los empezaban a mirar mal; creyó hacer lo correcto al apartarla. Pero nunca creyó que sus palabras provocaran que Sonia se apegara más a él.
No era necesario las palabras para describir que esta no se despegaría de él; lo único en mente de esta era en cuidar a ese hombre, proteger ese sentimiento que había recuperado, abrigar y resguardar esa luz que amenazaba con extinguirse ante la más mínima brisa. Ahora estaba tan claro como el agua; si había alguien capaz de proteger a la humanidad de las ambiciones de su padre era ese hombre, y ella no dudaría en dar su vida a cambio de la de Seiya… no dejaría morir a la única esperanza de ambos mundos; no si ella podía evitarlo.
-lo siento; no debí… actuar de esa manera- queriendo redimirse por sus acciones de hace rato, la peli rosa pensó en que sería muy difícil conseguir el perdón de este; pero esa idea se esfumo tan rápido por como Seiya empezó a limpiar sus ojos llorosos con sus dedos cual padre haría con su hija.
-los errores del pasado formaron a la persona que eres hoy; no necesitas corregir nada porque quien aprende de sus errores, no es el mismo que quien los cometió. Todos nacimos para cometer errores; no para simular que somos perfectos, sería absurdo condenar la ignorancia del pasado desde la sabiduría del presente ¿aunque sabes?- secando las lágrimas de la joven¸ Seiya pudo apreciar los ojos rojos y secos de la joven demostrando que de verdad se había desahogado –eres la primera que no me deja tirado a mi suerte, eso lo valoro- para ser francos, todo asesino que había ido contra él lo atacaba o bien le encomendaba una misión para después desaparecer; así que el que esta vez uno de ellos te ayudase desinteresadamente a volver a casa resulto ser agradable, al menos para Seiya.
Para Sonia fue más que suficiente, quizás su estadía con ese caballero podría resultar para bien y quizás… podría aprender un poco del caballero dorado más fuerte de esa generación; ahora entendía porque no tenía prisa por volver; Seiya quería vivir el momento porque muy dentro de él sabía que nunca más tendría esa oportunidad, que una vez vuelto a su mundo esas largas y sangrientas guerras lo seguirían hasta matarlo.
Continuaron su camino en un agradable silencio que ambos compartieron pero… un extraño hedor a sangre los saco de ese placentero momento; solo basto con caminar un par de cuadras más para atestiguar aquella macabra escena; con unos gritos de dolor y agonía como extra, Seiya y Sonia miraron como un hombre era desmembrado pedazo a pedazo por una joven en un callejón apartado de la vía pública mientras una extraña materia negra parecía limpiar los restos de los cuerpos tasajeados.
-eso estuvo delicioso- relamiéndose los labios en un acto instintivo por lo que había cometido, aquella azabache tardo un poco en darse cuenta que era observada por un par de civiles a los cuales reconoció vagamente –ara ara, pero si es… ¿Hm?- creyendo que se trataba de personas comunes y corrientes; aquella desconocida formo una sonrisa de oreja a oreja por descubrir algo más interesante que simple comida.
Por otro lado, Seiya observo con sosiego como aquella joven parecía ser una de esas tales espíritus de ese mundo; la energía que desprendía lo confirmaba y siendo así, no tenía nada que hacer en ese lugar –vámonos Sonia- queriendo evitar alguna confrontación con aquel ser; Seiya opto por tomar otro camino y así eludir alguna pelea innecesaria. De ser posible debían tener cero interacciones con esa espíritu y así evitar cambiar la línea de tiempo de ese mundo, pensamiento que compartía con Sonia quien lo siguió en silencio… un poco tarde si nos pondríamos a pensarlo.
Pero una bala disparada al suelo como advertencia, detuvo el andar de esos 2 quienes ni se molestaron en voltear hacia la causante de todo –ustedes, no parecen ser de por aquí y no lo digo en el buen sentido- irradiando un actitud coqueta y divertida mientras tomaba de su bebida, aquella joven parecía no querer dejarlos ir por las buenas; y Seiya no estaba en condiciones de luchar por lo que la responsabilidad recaía en Sonia quien sin miedo alguno se colocó delante de Seiya confrontando a esa espíritu –sus cuerpos irradian un poder que nunca había sentido antes, siendo sincera no sabría cómo describirla pero si me lo preguntaran… diría que es algo… excitante- llevando uno de sus dedos a los labios, aquella chica demostró con un par de acciones no estar bien de la cabeza; un peligro que incluso Seiya considero eliminar para ahorrarle tragedias a ese mundo, aunque la idea de que ella podría significar algo a futuro era lo único que lo detenía.
Creyendo haberlos intimidado un poco por lo demostrado hasta ahora, la azabache no pudo ver como una de sus víctimas aún seguía respirando logrando arrastrarse hasta aquel par rogando por ayuda y por su vida –ara ara, que descuidada fui al dejar a uno con vida, permítanme terminar lo que empecé- esa joven, no tenía respeto alguno por la vida humana.
-¡por favor sálvenme! ¡Aléjenme de esta loca! ¡Llamen a la policía!-
Pobre y patética alma, estaba más que claro que su cordura estaba rota ¿Qué diablos le había hecho esa chica para dejarlo así? Analizando la situación esa azabache empezaba a acortar la distancia entre ambas y no quería arriesgar a Seiya en el proceso; así Sonia opto por tomar acciones en lugar de quedarse quieta; si no actuaba rápido nada garantizaba que esa cosa con ojos rojos no los atacase.
Y así sucedió, de un rápido movimiento Sonia había detenido el caminar de aquella chica al sujetar por el cuello a ese hombre moribundo para luego levantarlo poco a poco del suelo para impresión misma de la espíritu quien creía incrédulamente que dicha acción solo lo hacían para querer asustarla -¿puedes devolverme mi cena? La carne se echará a perder si no la devoro rápidamente- mostrando una sonrisa inocente e ingenua bajo esa mascara Psicótica; la espíritu imagino encontrar un rostro cegado por el miedo en un intento de mostrar valentía frente al hombre que le gustaba, sin embargo, solo encontró el rostro de una asesina plasmada en una joven no mayor que ella.
Contraria a su personalidad loca y compulsiva a la hora de matar; aquella joven de cabellos rosas parecía ser de las asesinas frías y sin sentimientos que mataban en un instante sin causarle dolor a la víctima… no muy divertido en opinión de la espíritu.
Manifestando un cosmos oscuro alrededor de su cuerpo, Sonia desplego un brillo carmesí bastante intenso que hasta la propia espíritu tuvo que taparse los ojos con su antebrazo confusa por lo que estaba pasando; parpadeando unas cuantas veces para calibrar su visión; Kurumi noto como el cuerpo que esa chica había estado sosteniendo por el cuello había desaparecido por completo, ni siquiera mirando a todos lados pudo visualizar a esa basura hasta que… una gota roja cayo directamente en su ojo dejándola absorta por ese peculiar color ¿estaba lloviendo?
No, por supuesto que no; levantando la palma de su mano, Kurumi sintió como una pequeña lluvia de ese tono escarlata caía sobre ella y todo el callejón manchando las paredes por tal espectáculo desagradable; no había duda, aquella mocosa… había reventado el cuerpo de ese idiota desde adentro y ni se había inmutado por lo que había hecho, era obvio que esa no era su primera vez matando
Reconociendo a la chica en frente, Sonia recordó a la otra estudiante de ingreso nuevo como ella -Kurumi ¿verdad? Permíteme darte un consejo sobre este trabajo- arrojándole algo a sus manos, la azabache observo como la cabeza y la espina dorsal del pobre incauto rodaba hasta ella demostrando la expresión aterrada de ese hombre segundos antes de morir –No debes juzgar a la gente por su apariencia ni por sus propias percepciones; el hacerlo no te llevara a ningún lado, no cometas el error de asumir que soy alguien paciente, y mucho menos asumas cosas que desconozcas porque a veces es mucho más importante aceptar lo que desconocemos que fingir saberlo. Sobreestimas tus propias habilidades al no conocer la profundidad de las mías… si quisiera, ya estarías muerta- arrojándole los restos del cuerpo, Kurumi tomo en sus manos un par de globos oculares que esa joven había arrancado.
Un detalle que la azabache agradeció –al parecer llevas más tiempo que yo en este negocio; hasta podríamos ser mejores amigas- sonriendo de oreja a oreja, Kurumi miro como aquella peli rosa estaba por caminar hasta ella, pero el brazo de ese hombre la detuvo.
-Sonia, ya es suficiente- siendo la voz de la razón, la peli rosa comprendio las palabras de Seiya; no había sentido en continuar con ese tonto juego –volvamos a casa- logrando que la oji verde desistiese en enfrentar a esa espíritu; Seiya opto por tomar el camino largo aunque eso… no parecía una opción.
-ara ara, noto que estas muy apresurado en llegar a un sitio seguro ¿Por qué no te quedas más tiempo conmigo?- Estando frente a él, Kurumi rio coquetamente esperando alguna reacción por parte de ese hombre aunque no pudo percibir nada, literalmente no había emoción negativa en ese tipo –luces como alguien aburrido, contrario a la energía rebosante que la señorita emite, la tuya parece falto y escaso como si fuera la débil flama del infierno ardiente que alguna vez fue- acercándose hasta que sus labios estuviesen lo más cerca posible a los oídos de ese hombre; Kurumi soplo con gentileza mientras derramaba su bebida sobre la cabeza del adulto en afán de burla y menosprecio con una sonrisa sensible adornando su hermoso rostro -estas muriendo anciano-
Sonia quien solo había estado de espectadora hasta el momento, decidió intervenir al ver la osadía con la que esa mujer se le dirigía a Seiya; enardeciendo su cosmos oscuro y olvidando de por medio las consecuencias que sus acciones desatarían de por medio al enfrentarse a esa espíritu, la peli rosa alzo su brazo en forma de lanza directo hacia el cuello de la azabache. Sin embargo, ese brazo se lo impidió; Seiya le dijo en silencio que no interrumpiese.
Un gesto que no le agrado a Kurumi dado que no consiguió la reacción que quería pese a humillarlo de tal forma; ese hombre parecía mantener la calma en todo momento; como si le diera igual lo que le dijese e hiciese –será mejor que vuelvas a casa, empieza a atardecer y mañana aún tenemos clases- diciéndolo como un consejo hacia la azabache, esta rio por lo bajo al mirar como ese tipo se daba semejante lujo en hablarle así.
-parece que aún no entiendes tu posición, solo yo decido cuando y como ustedes salen de aquí. Intenta recordarlo ¿sí?- apuntándole con un arma de fuego junto a esa sonrisa inocente, Kurumi demostró que no le importaría jalar el gatillo acorde a lo que este dijera a continuación.
-¿sabes que si me disparas en el estómago podría sobrevivir? Déjame ayudarte- en lugar de alejarse o incapacitar a la espíritu; Seiya agarro el cañón del arma llevándosela al pecho para impresión misma de Kurumi quien empezaba a dar indicios de tener un ataque de risa en cualquier momento -¿Qué tal un hoyo en el pecho?-
Hasta ahí, una sonrisa retorcida se había adueñado del rostro de la azabache por tener frente a ella a otro tipo loco igual que ella –oh sí, sí que tonto soy efectivo pero poco satisfactorio, te diré que, el tallo cerebral- llevando la punta del arma a su rostro, Seiya la introdujo en su boca para excitación misma de esa espíritu quien tenía unq alocada y eufórica risa en sus labios que parecían estar desbordando saliva por como Kurumi empezaba a relamerse sus labios mientras veía como el hombre la invitaba a dispararle con una seña de sus dedos -¿Qué? ¿No es tu estilo? Ah ya se, ya se; tienes razón. Lo primero que haré con el tallo cerebral dañado… cagare mis pantalones y tú eres muy elegante para eso-
Sacándose el arma de la boca, Seiya la coloco directamente en su frente mientras Kurumi parecía tener diferentes orgasmos por todas esas expresiones faciales en su rostro irreconocibles para las personas comunes –ah mi favorito, el clásico pero con tanta sangre para que sepamos que hablas en serio- ni siquiera Sonia supo cómo debía actuar; no conocía a Seiya lo suficiente como para decir que eso era parte de su plan pero tampoco como para querer intervenir sin saber lo que el castaño tramaba.
-te habían dicho que estás loco- incluso la misma Kurumi parecía disfrutar el momento que había surgido con ese hombre, no todos los días podía complacerse de la oportunidad de estar con alguien de su misma mezquindad y bajeza… si tan solo no tuviera que matarlo podría hasta considerarlo un buen juguete.
-oh no, loco no querida… impaciente ¡vamos! ¡Vamos! No hagas que lo haga yo mismo y mándame al diablo- tomando una actitud más violenta, Seiya posiciono su dedo en el gatillo mientras jalaba de la muñeca a la espíritu casi queriendo obligarla a disparar -¡dispárame!-
No hubo ruido alguno después de aquel disparo, ni uno solo… Kurumi había cumplido la petición del castaño al jalar del gatillo con una enorme felicidad en su rostro más pareciendo el clímax de algún orgasmo entre sus piernas pues la coyuntura que había experimentado sin duda fue algo excitante y nuevo para ella, por lo general sus víctimas rogaban y pedían clemencia o simplemente le sonreían en pocos casos, pero jamás… jamás le habían llevado a ese extremo. En ese breve momento de estimulación; Kurumi ladeo brevemente sus ojos queriendo ver que rostro era el que predominaba en aquella peli rosa ¿sería miedo? ¿Horror? ¿Ira? No, ninguna de esas… nada, no había cambiado de expresión algo que le arruino la efervescencia del momento a la espíritu; aunque pronto lo comprendería.
El cuerpo que había salido volando hacia atrás, se detuvo en pleno aire con solo los pies en el suelo mientras utilizaba la fuerza de sus piernas para que su espalda no tocase el suelo para conmoción misma de Kurumi, quien solo parpadeo un instante siendo más que suficiente como para que al abrir sus ojos tuviese a ese hombre a centímetros frente a ella el cual había acortado la distancia entre ambos en menos de una milésima de segundo –oh me matas oh no me hagas perder el tiempo- escupiendo la bala de su boca mientras agarraba el cañón de la pistola, en lugar de seguir con el estúpido juego, Seiya lo destruyo con solo la fuerza de sus dedos –si quieres seguir jugando a la asesina adelante no me interpondré; solo procura no entrometerte en los asuntos de los adultos… en tanto no te metas con nosotros, yo no me meteré contigo-
Pese a sonar como amenaza, Seiya lo había dicho con la intención de alejarla con una expresión tranquila; no necesitaba lidiar con una pérdida de tiempo como lo era esa espíritu al tener peores asuntos con los que tratar, de ella se encargaría aquella enana peli roja junto a su hermano –vámonos Sonia; le prometí a Reine que hoy la ayudaría en la cocina- saliendo de ahí como habían venido, Seiya paso a un lado de la azabache como si no resultara ningún peligro.
Incluso Kurumi prefirió no hacer ningún movimiento hasta no estar segura con quien estaba lidiando, le había dado un balazo limpio en el cráneo y aun así estaba como si nada; estaba claro que no era otro de su mismo ejemplar con un ángel como arma; era más que eso, esa energía en sí era tosca, robusta, dura, arcaica… pero mucho más fuerte que la suya. Y si alguien moribundo como ese hombre podía ejercer ese poder ¿Qué tanto lo haría un ejemplar sano? tal inquietud solo le provoco una desagradable sonrisa de excitación en su rostro por imaginar lo que haría si ella tuviera esa clase de poder.
-te compadezco- aquellas palabras la trajeron de vuelta a la realidad, Kurumi había estado fantaseando que no se percató que aquella peli rosa estaba a un costado suyo manteniendo la misma expresión seria que la del otro hombre –de haberle faltado el respeto a otro caballero dorado, habrías sido asesinada en cuestión de segundos… en verdad, no sabría decir si tienes mala o buena suerte… por haberte topado con el Santo dorado más fuerte de entre las 88 constelaciones pero a la vez; con el más noble y gentil- empezando a seguir su camino, Sonia se alejó de ahí no sin antes levantar el brazo en señal de despedida –esquivaste una bala, míralo de esa manera-
Perdiéndose a la vista, solo Kurumi yacía en el mismo lugar pensando sobre lo que había descubierto; las cosas se habían vuelto más emocionantes según ella; aunque la presencia de aquellos insectos seguía molestándola –lo siento, pero no puedo seguir jugando con ustedes- mirando por el rabillo de su ojo; Kurumi diviso a aquella mocosa con el ego muy alto la cual siempre intentaba darle caza jactándose de matarla en cada encuentro; ya no la necesitaba para pasar el rato… había encontrado juguetes más grandes, maduros e interesantes.
RESIDENCIA MURASAME
El sol había caído en el atardecer y con ello dando paso a la noche; y como sabemos en esa casa no había casi ninguno que tuviese una vida muy activa que digamos como para estar saliendo a cada rato siendo aquel par de adultos los únicos quienes salían de casa de vez en cuando y casi siempre juntos –Yoshino ¿Qué tal tu primer día en la escuela?- curioso por lo que le habría pasado a la pequeña; Seiya creyó que esta tendría problemas para relacionarse debido a su condición y pasado aunque…
-agradable- si bien no fue una respuesta larga, para Seiya fue más que suficiente el ver la faceta satisfecha y media boba que la pequeña tenía.
A decir verdad, incluso Reine lucia igual que Seiya al escuchar eso; la verdad ambos creyeron que Yoshino tendría problemas pero al parecer estaría bien; había madurado… en cierto grado –eso me recuerda ¿Por qué tardaron tanto? ¿Tomaron otro camino?- esta vez fue Reine en preguntar y dado que esos 2 habían venido casi a oscuras; la peli gris indago que volvieron a perderse.
Sonia solo guardo silencio esperando que Seiya hablase sobre lo sucedido; y así sucedió, solo que no como ella lo esperaba. El castaño empezó a relatar cómo se habían topado con una espíritu con pistolas pero nada que ellos 2 no pudiesen manejar; incluso Reine parecía estar conforme con lo que habían hecho al no intervenir con esa azabache de no ser necesario.
-comprendo- caminando hacia el castaño quien estaba lavando los trastes, Seiya le sonrió con naturalidad a la ojerosa mujer esperando haberla convencido con sus palabras.
-no sucedió nada, de verdad; quedamos en buenos términos- no queriendo preocupar a Reine mas de la cuenta; Seiya dio media vuelta esperando poder ocultar los rasguños que había obtenido después del arrebato de ira por parte de Sonia aunque ello solo provoco que la otra adulta lo tomase por el cuello de su camisa arrastrándolo hacia el sillón y darle atención a esas heridas.
Todo ello mientras Sonia y Yoshino los miraban con interrogantes en su cabeza; pero el sonido del timbre en la puerta las interrumpió –te toca- no queriendo moverse de su lugar, Yoshino se enterró en el Kotatsu dándole a entender a la peli rosa que no se levantaría de su sitio cómodo.
-vale, vale iré yo- no haciéndose problemas en ir a ver quién era; Sonia abrió de levemente sus parpados un tanto sorprendida por ver a esa chica lastimada en la puerta de su casa –O… Origami-
Como dijo, su compañera de clases estaba ahí parada apoyándose contra la entrada de la puerta demostrando haber hecho un gran esfuerzo en llegar hasta ahí pareciendo que incluso se había arrastrado por los suelos por toda la sangre que había perdido en su camino hasta ahí dando a entender que había salido de una pelea, solo que vistiendo un extraño traje de combate –Necesito ver a Seiya… es urgente- sin poder resistir más, esta se desplomo contra el suelo para consternación de los presentes quienes rápidamente la rodearon para ayudarla… pudiendo apreciar como esas heridas habían sido provocadas con la intención de matar.
OMAKE
RESIDENCIA MURASAME/LAVANDERIA
Seiya (vistiendo solo un short): Sigo sin creer que la tecnología vaya a avanzar hasta este punto ¿Cómo es eso de que existe un ciclo de lavado en seco?
Sonia (vistiendo solo ropa interior): Dímelo a mí; todavía no me acostumbro a lavar en estas máquinas, y peor con la otra máquina que fríe con aire ¿el aceite esta caro o qué?
M. Reine (con una bata): Se le denomina desarrollo; y si, el precio del aceite volvió a aumentar *entregándoles toallas* ahora, pónganse algo encima.
Sonia (Mal humorada): No tengo problemas estando así, en todo caso no me molesta mostrar mi cuerpo, si te molestan mis cicatrices solo dilo
Seiya (incomodo): Eh, creo que ella… se refería a tus…
Yoshino (curiosa): Son enormes, pero los de ella son más grandes.
Sonia (sonrojada): ¡Yoshino! Mis… no son para que las estes tocando *gime*
M. Reine: *mirando a Sonia* No me refería a tus cicatrices, yo me refería a la decencia; tienes el cuerpo muy desarrollado para alguien de tu edad, y aunque a Seiya y a mí no nos provoque nada al verte en paños menores *mirando a Yoshino* ella es todavía muy joven por lo que no te debería sorprender si es que llegase a preguntarte porque tienes pelo ahí abajo.
Sonia: *cerrando las piernas con vergüenza* Lo… lo entiendo
Yoshino: *asombrada* Tus cicatrices… son más grandes que las de ella, en especial aquella en tu pecho
Seiya: Bueno eso es… porque… porque…
Sonia: Porque esa herida… se la hizo el Gobernante del Inframundo… Hades ¿correcto? El bastardo de mi padre me hablo sobre ello
M. Reine: *levantando una ceja* ¿Hades? ¿te refieres a ese Dios de la mitología griega?
Sonia: *seria* Se dice; que la espada de ese Dios carga con una terrible maldición, no solo se limita a corta el cuerpo de su víctima sino también su alma
M. Reine: Si es tan terrible como dices ¿Cómo es que logro sobrevivir?
Seiya: Esa, es una larga historia, no creo que…
Yoshino: *ojos de cachorra* Por favor, cuéntanos
Seiya: Bien… pero mi versión tal vez no sea del toda correcta, recuerdo haber estado en coma, así que solo les contare lo que mis amigos y Athena me dijeron.
M. Reine: ¿Y qué fue lo que hicieron para salvarte?
Seiya: *sonriendo* Viajaron… hacia la siguiente dimensión.
ADELANTOS DEL PROXIMO EPISODIO
M. Reine *cansada*: Feliz día de los muertos ¡yay! (con desanimo) No me miren así, el hecho de que haya llenado cementerios enteros no es motivo para que yo no pueda celebrarlo ¿verdad? *apuntando hacia la cámara* eso creí… un momento ¿Seiya tendrá… dos citas? *mirada sombria* no recuerdo haberle autorizado eso. En tanto yo esté aquí presente; Pegaso me pertenecerá digan lo que digan… si tengo que deshacerme de esas 2; así será, eh llegado demasiado lejos como para que dos simples solteronas echen a perder mis planes… Shin; espérame, a continuación "Segundas oportunidades, La luz que surca en la oscuridad" y tú ¿has sentido el poder del cosmos?
Sonia: Entonces, yo tenía razón
M. Reine: Es una pena, empezaba a agarrarte cariño
Sonia: Si te atreves a ponerle un dedo encima a Seiya, te juro que…
M. Reine: Por ahora, me eres más útil con vida que muerta. En tanto te tenga a ti y a esa niña, Seiya permanecerá a mi lado
Sonia: No te saldrás con la tuya; cuando se entere, él…
M. Reine: El cumplirá el rol que le asigne; al igual que tú. Para cuando despiertes abras olvidado esta conversación, y volveremos a esa fachada de linda familia
Sonia: Si no puedo salvarlo, te juro que lo vengare
M. Reine: Dulces sueños, cariño
