El crecimiento es parte de la vida. Un ciclo llega y otro termina, es lo cotidiano: lo normal. A veces puede doler, los sentimientos pueden doler, sobretodo cuando no los entiendes. La adolescencia duele, es un cambio que puede llegar de forma sutil como de forma abrupta. Aún así la vida no puede parar al percibir estos cambios, hay que levantarse y seguir.
Las cosas pequeñas pueden convertirse en grandes y los momentos insípidos pueden convertirse en extraordinarios.
Con eso en mente camino con emoción respirando profundo, tratando de sobrellevar los nervios que le provocaba iniciar otro ciclo escolar. Era un día hermoso, ingreso en el inmenso edificio pintado con colores alegres como rojo y blanco, afiches con mensajes positivos e informativos. Saludo a los demás chicos que iba reconociendo en los pasillos, subió las escaleras mientras veía en su horario su salón oficial.
Frunció el ceño, le había tocado el más apartado de todos. Nadie pasaba por allí por estar tan al fondo.
Camino relajada guardando el horario en su mochila. Escuchó risas por el eco que había al final del pasillo, por lo visto todos habían llegado bastante temprano o quizás ella había llegado bastante tarde.
-Dyna!! -la voz chillona de sus amigas captó su atención.
Rió acelerando el paso para llegar hasta sus brazos. Eran un grupito muy escandaloso pero no les importaba, se habían extrañado.
-Tienes que contarme cómo fueron tus vacaciones, Seika! -dijo la chica de cabello rojo y esponjoso.
Puso su mochila junto al asiento de la castaña. La japonesa sonrió emocionada, había ido de viaje por Europa con sus padres y hermano. Todas se sentaron empezando a parlotear. Al otro lado del salón un grupo de chicos hablaba sobre el inicio de la temporada de fútbol que había pasado durante el fin de semana.
-No seas estúpido! Cómo puedes decir que eso fue un buen partido? -se quejó el griego con su típica sonrisa de galán.
-Estoy de acuerdo con Milo, lo cual es muy extraño- asintió un muchacho moreno- Fue super aburrido este inicio de temporada.
-Eso, sino quieres escucharme a mi por lo menos escucha a Krishna -señaló el griego al ceilandes.
Unas risas captaron su atención. Milo vio de reojo a ese pelo esponjoso que tanto le gustaba molestar. Uh, había pasado tiempo sin verla. Sonrió con burla y se volvió para ver a sus amigos que simplemente suspiraron con resignación. Ahí va de nuevo, pensó Aioria negando con el rostro mientras Milo hacía girar sus talones para dirigirse al grupo de chicas que no paraban de hablar y gesticular con las manos sobre sus aventuras de verano.
-Oh no... ahí viene tu chico -se burló Georgina o mejor conocida como Geist.
Dyna parpadeó perpleja y se giró para ver aquella sonrisa impertinente. Rodó los ojos volviendo a girarse para darle la espalda. Milo soltó una risita, apoyó las manos en las mesas que rodeaban a la chica y acercó los labios a su oreja.
-Hola chiquita, me has extrañado? -dijo con la voz ronca provocando un escalofrío en su compañera.
-Milo! -chilló dándose vuelta para empujarlo- No empieces, por dios! -se levantó para cruzarse de brazos. El chico sonrió ladino y ella quiso escupirle pero se contuvo.
-No me trates así... -exclamó llevándose una mano al corazón mientras hacía una mueca de dolor- Solo te he dicho algo bonito.
-Pues no quiero que me hables! -respondió ella frunciendo sus labios de forma chistosa.
Antes de que la discusión tomará más volumen la campana sonó, más de uno respiró aliviado. Ella acribilló con la mirada al griego antes de volver a sentarse, el francés jaló a su amigo para que tomará asiento. Pasaron minutos en un rotundo silencio esperando a quien sería su profesor guía, aquel que estaría con ellos para cualquier consejo o problema durante ese año escolar.
La puerta se abrió y más de uno torció la boca notando la extravagante figura del profesor. Milo particularmente vio hacía el techo clamando paciencia mientras se encogía en su asiento.
-Bueno! Críos de pacotilla! -sonrió el griego mayor sentándose sobre el escritorio cruzándose de brazos analizando esos rostros llenos de apatía- Tampoco estoy feliz de estar con ustedes.
-Buen día para usted también, profesor Kardia -sonrió burlón Valentine, un muchacho de cabello oscuro y gesto aburrido.
-No tiene nada de bueno saber que me toca el peor salón para guiar durante un año entero, mocoso -chistó los dientes negando con el rostro. Milo bufó poniendo los ojos en blanco- Y mucho más tener que verte a ti hasta en el trabajo, esquive a todos mis sobrinos y justo vienes tu a meterte en mi camino -volvió a negar ganándose una mirada llena de reproche del menor.
-Y a mi? -preguntó Camus sonriendo burlón. Kardia resopló girando el rostro.
-A ti tampoco te soporto -se levantó para comenzar a caminar entre las filas de sus estudiantes- Bueno! Hoy no daremos clases más allá de sus planes de evaluación y alguna que otra explicación al respecto -comenzó a hablar viendo aquellos rostros llenos de confusión o curiosidad- Además tenemos estudiantes nuevos.
-Ah si? -al instante de pronunciar esas palabras, el mayor lanzó un coscorrón a su nuca- Ay viejo! -se quejó Milo.
-Cállate! Estoy hablando! -gruñó mientras su sobrino lo veía con rabia- Anda a mirar así a tu tía, pequeño impertinente -le gruñó bajito provocando risas en los demás jóvenes.
Se irguió con solemnidad y camino hasta la puerta del salón dejando pasar a dos adolescentes más.
-Mocosos, estos son Isaak y Miadema Smirnov sus nuevos compañeros -presentó con aburrimiento. La rubia saltó sobre sus talones emocionada de iniciar en un nuevo instituto.
-Hola a todos!! -chilló emocionada. Su hermano puso los ojos en blanco.
-Cállate Mia... -masculló aburrido. La tomó del brazo y la jaló hasta un asiento vacío para tomarla de los hombros- Ahora sentada y callada -dijo sentándola. Kardia alzo una ceja curioso.
Cada vez son más raros, se dijo mentalmente.
Isaak fue en sentido contrario y se sentó más lejos de la rubia con total desgana. Claramente sería un nuevo dolor de cabeza, ya bastaba con Krishna y Valentine pero por lo visto ahora serían un trío de apáticos. Kardia no insistió en que se presentarán, le daba rotundamente igual.
-Bueno críos, traten bien a los nuevos y ayudénlos en lo que necesiten, vale? -se aseguró de mirar bien a los revoltosos del salón, cuando escuchó un ligero "si" se permitió continuar- Perfecto!! Ahora hablemos de lo importante, sus castigos.
-Tan rápido? -se quejó alguien por lo bajo.
-No queremos que se repitan las peleas del año anterior -explicó el profesor- Tampoco quieren suspender o expulsar a los que más problemas tuvieron porque literal no sé, tratan de darles una nueva oportunidad para... Valentine despierta!... -le lanzó un marcador a la cabeza- En fin es una oportunidad para demostrar que no son críos... puedes dejar de ver el teléfono? Gracias mocosa, de verdad... -resopló irritado- Los odio.
Algunos levantaron la mano para poder hablar y él solo quiso llorar pero mejor terminaba con todo esto.
-Es simple su castigo: harán una obra de teatro -sonrió resplandeciente cuando aquellas caras se tiñeron de terror menos Mía que aplaudió emocionada e Isaak que echó la cabeza atrás aburrido- Ven? Hasta los nuevos se entusiasmaron... -el salón explotó en comentarios- A callar! Este va a ser su castigo, a final de año siempre es el festival de arte... miren las señoritas del fondo pueden dejar de chismear? Gracias, que consideradas. Como decía, la obra es a final de año junto con muchas otras que darán otras escuelas, las universidades que quieran participar y así, vale? -trataba de no perderle la vista a ninguno de esos críos- Qué es mucha presión? Si lo es pero si estuvieron todo el año anterior rompiendo la paciencia a quién sea entonces pueden... no te atrevas a interrumpirme, primero hablo yo, mocoso... Si pueden molestar tanto entonces pueden organizarse y hacer una obra muy bonita, entendido? -sonrió con falsa inocencia.
-Y-y de qué va a ir la obra? -habló tembloroso un chico de cabello largo hasta encima de sus hombros de color azabache y bastante liso.
-Gracias por tu interés, Pharaoh -se cruzó de brazos manteniéndose de pie apoyando su peso en el escritorio- La obra la eligen ustedes! Tampoco creo que debamos decirle qué hacer, cómo, cuándo y dónde, no jodan tienen que trabajar un poquito, no? Es un castigo después de todo... Cállate Milo! Dios mío, que niño!... Tiene que ser un clásico obviamente no harán un parapeto tampoco, ustedes la eligen, la adaptan y que su profesora de literatura les indique si lo han hecho bien -explicó ignorando los gestos de horror, realmente se estaba divirtiendo- Hay que entender que aunque la adapten a temas más modernos igual hay que respetar la obra que elijan y se tiene que reconocer cuál están haciendo, un poco de comprensión mental, muchachos.
-Deja de tratarnos como idiotas.
-Son idiotas -simplificó ignorando a su sobrino- Sus acciones del año anterior los condujo a esto así que no quiero lloriqueos, excusas y demás estupideces! Quiero trabajo duro, organización e interés, tienen muchas cosas que hacer y por supuesto cualquier duda pueden recurrir a cualquier profesor -se paso una mano por su cabello largo un poco acalorado- Mi clase siempre podrán usarla para tratar temas de la obra pero igual no creo que sea necesario, en sus horarios se ha incluido una hora para que asistan a ensayar y no, no puede faltar, asistencia obligatoria... Valentine! Despierta! Pero que cansancio me dan... Un profesor estará siempre con ustedes vigilando sus ensayos.
-Entonces... nosotros elegimos la obra, la ropa, el escenario y esas cosas? -preguntó Shaina alzando la mano.
-Exactamente, ustedes deciden si quieren hacer su ropa, comprarla o llevar ropa que ya tienen, me da igual con tal que sea acorde a su obra -asintió con calma un poco más relajado viendo que ya sus alumnos comenzaban a resignarse- Pero por supuesto lo más importante son los directores, no? Sin ellos no hay obra! -rió entretenido cuando más de uno se revolvió- Y eso si que lo elegimos nosotros porque es nuestro derecho como profesores, no? Un poco de tiranía no esta mal y por supuesto no queremos que alguien como Valentine dirija algo tan importante -se giró para agarrar dos libretas negras- Aquí escribirán un reporte que voy a leer sobre absolutamente todo lo relacionado con la obra, avances, presupuestos y demás cosas, entendido? Entonces... aquí tienes Dyna -dejo el cuaderno sobre el pupitre de la pelirroja que abrió sus ojos espantada- Y aquí tienes Camus -el francés se cubrió la cara con las manos aguantando el grito de frustración- Eso es! Así me gusta, con motivación, chicos!!.
-Pero profe...
-A callar! -interrumpió a la muchacha a punto de un ataque de pánico- Quiero dejar en claro una cosa, Camus y Dyna son los directores, ellos pueden solicitar sus opiniones pero al final ellos deciden que van hacer, como vestir, etc., no hay lloros no hay quejas, me da igual, los únicos voceros son ellos dos -señalando al par que parecía a punto de llorar- Al que no le gusta pues espero que este consciente que va a reprobar porque la obra tendrá una parte importante en la nota de todas las materias -se encogió de hombros cuando nuevamente el salón explotó en comentarios.
-Pero eso no es justo!.
-Y sino podemos actuar?!.
-Cómo nos evalúan eso!?.
Una tras otro, no se detenían. Kardia le dio igual, caminó hasta su escritorio donde agarró una bolsa de papas, la abrió y comenzó a comer. A falta de un cigarrillo era mejor comer, los vio un rato hasta que los chicos se callaron solos, dándose por vencidos.
-Ya? Gracias, me iban a dejar sordo, grupo de llorones -sonrió con sarcasmo- Miren, la obra tienen que colaborar todos y por esa razón los directores llevan un control para saber quién participa más o menos, por supuesto no es por meter presiones a los directores pero todos -señaló a con su dedo a todos- Tienen que actuar aunque sea algo pequeño y que luego este encargado de las luces o lo que sea pero necesitamos ver que participen.
-Alguna otra condición? -se cruzó de brazos la chica frunciendo el ceño.
-Mmm... -el profesor se llevo una mano al mentón pensativo- Que no pueden usar la obra como excusa para faltar a clases o a sus deberés, recuerden que es un castigo.
-Qué hacen los del 2-A?.
-Lo mismo, tendrán horarios distintos para evitar cruces así que más vale que no peleen -les recordó terminándose sus papas- Hagan como si ellos no existen.
-Pero ellos siempre inician...
-Callense! No quiero escuchar absolutamente nada sobre la otra clase! -tiro la bolsa de papas a la basura viendo fulminante a los menores- No quiero problemas, ni reclamos, ni sangre, ni una mierda ha quedado claro?!.
-Si, profesor...
-Perfecto -resopló cerrando los ojos para mantener el temple- Hablando de otras cosas, hay que elegir al delegado y al subdelegado -volvió a mirar a los niñatos tomando asiento en la silla de su escritorio para sacar una manzana de su bolso- Así que aprovechen el resto de la hora para elegir.
-Dyna y Camus pueden hacerlo, no? -propusó Geist aburrida- Igual son los jefes de la obra.
-Si, que lo hagan ellos!.
Dyna vio de reojo a Camus y este le devolvió la mirada lastimera. Ninguno quería esas responsabilidades.
-Camus y yo podemos dar nuestra opinión? -alzó la voz la muchacha un poco irritada- Alguno se puede ofrecer para ahorrarnos trabajo, no? Un poco de consideración sería lindo.
-Si, gracias -asintió de acuerdo el francés- No puede ser que todo lo hagamos nosotros dos -se quejó cruzándose de brazos y echando su cuerpo contra el espaldar de la silla.
El resto del salón se quedo en silenció analizando las palabras, ninguno quería ser delegado pero por lo visto no había muchas opciones tampoco.
-A mi no me molesta ser el delegado -levantó la mano un muchacho rubio de cabello largo hasta por debajo de los hombros.
-Gracias, Shaka! Eso es tener decisión! -ánimo el profesor comiéndose su manzana entretenido- Algún otro para subdelegado?.
-Yo puedo! -levantó la mano la japonesa de cabello rojizo.
-Perfecto, Marin! -así mismo anotó los hombros en un papel en su carpeta- Entonces, ven este montón de hojas? Son los horarios, ya pueden repartirlos.
La chica asintió levantándose para acercarse al escritorio donde ya había una montaña de hojas blancas con un cuadro con sus materias, horas e incluso los profesores que le tocaban ese año.
-Y este? -preguntó Shaka notando otra pila de hojas más pequeñas.
-Es mi plan de evaluación, puedes repartirlo también, Shaka. Gracias -le indicó con la mano sin dejar de comer manzana.
Ambos jóvenes comenzaron a repartir las hojas informativas a sus compañeros. El resto de la hora se dedicaron hacer preguntas con respecto a los temas de su clase. Ya mucho más calmados pudieron concentrarse en otras cosas que no fuera la obra de teatro. Por supuesto, no era así para Camus y Dyna, ambos estaban conversando por sus teléfonos sobre que iban hacer, la realidad es que no tenían tiempo para perder. Una obra lleva demasiada planificación y ellos para el viernes que era su siguiente clase con Kardia ya debían tener algunas opciones sobre la mesa.
La campana sonó para comenzar la hora del desayuno. Su profesor se retiró primero dejándolos solos, duraron así un segundo antes de explotar en comentarios. Había muchas cosas que decirse cómo que se habían pasado con el castigo, saber la vida de los nuevos compañeros, y cómo carajos iban hacer una obra de teatro en solo un año escolar.
Dyna intentó respirar profundo antes de levantarse a buscar un jugo con el que pudiera acompañar su desayunó. La mera idea de ser directora de algo en lo que no tenía ni la más mínima idea, le provocaba náuseas.
-Oh jefe, espero que seas considerado conmigo -se rió Milo parado junto al asiento de Camus. El francés lo vio fulminante- No te enfades, si te eligieron es porque confían en ti.
-O porque me odian -gruñó poniéndose de pie para ir a buscarse directamente el desayuno en el comedor.
-Muñeca, vienes con nosotros? -invitó el griego viendo a la pelirroja de pie con su desayuno en la mano- Ahora deben pasar mucho tiempo juntos.
-Ay cállate, me das migraña -se quejó yéndose hacía la puerta. Milo fue detrás de ella aunque Camus intentó frenarlo.
-Por qué estás tan enfadada? Todavía no te hecho nada -caminó junto a ella por el pasillo ya abarrotado de estudiantes.
-Porque solo me hablas para hacerme molestar! -acusó deteniéndose para mirarlo de frente. Él era más alto así que debía alzar el rostro para verlo bien.
Milo se rió entretenido viendo aquella nariz pequeña arrugada y esos labios rosados fruncidos. Siempre con su mal carácter, pensó el chico.
-Claro que no, también te hablo para saber si me extrañas -le guiñó el ojo coqueto. Ella se sonrojó de rabia.
-Como si eso te importará... -murmuró desviando el rostro.
-Y qué sabes tu? Señorita gruñona, por algo te pregunto, no?.
-Lo haces para molestar! -exclamó ella comenzando a sentir que su interior burbujeaba de rabia. Milo frunció el ceño un poco ofendido.
-Claro! Quién querría saber algo de ti sí lo único que haces es gruñir! -respondió aireado.
Así comenzó nuevamente un ir y venir de comentarios en medio del pasillo. Los demás que iban de salida se quedaron viendo la discusión de sus compañeros en medio del pasillo. Algunos ya acostumbrados solo se mantenían esperando el momento adecuado para separarlos mientras los nuevos veían curiosos aquella interacción.
-Oye... Mmm... Shaka? -preguntó la chica nueva en un susurró al que era el nuevo delegado de la clase. El rubio la vio de soslayo con una sonrisa amable- Por qué se pelean?.
-Porque son ridículos -respondió encogiéndose de hombros- Siempre lo hacen, uno dice blanco y el otro negro.
-Ah entiendo... -sonrió la chica viendo a sus compañeros nuevamente que habían dejado de discutir porque Camus y Marin se habían metido en medio.
Sus nuevos compañeros eran demasiado extraños, le provocaba curiosidad conocerlos mejor.
GRUPO 2-B
En línea 20 miembros...
Krishna (el raro #1): Tan rápido ya han hecho un grupo de mierda?. 08:55 a.m.
Valentine (el raro x2): Apenas es el desayuno kbrones. 08:56 a.m.
Mía (la parlanchina): Que lindooo!! Me gustan los grupos!!. 08:56 a.m.
Milo (admin): Todos tienen que librar su tarde, reunión en Olympi' burger a las 4 pm. No quiero peros, vamos a ir antes de que nos llenen el horario con tareas estúpidas, gracias la gerencia. 09:00 a.m.
Dyna (la mandona): No me jodas. 09:01 a.m.
Aioria (el gatito): Sii, yo quiero burgerss!!. 09:03 a.m.
Seika (el angelito): Me too. 09:04 a.m.
Kali (la bruja): Suena bien, me apunto. 09:04 a.m.
Responder mensaje a Dyna (la mandona)...
Milo (admin): Cariño, no te hagas la difícil. 09:10 a.m.
Milo (admin): Nos vemos allí, entonces?. 09:10 a.m.
... 18 miembros le han dado like a tu comentario.
Milo (admin): @Dyna, amor? Faltas tu. 09:14 a.m.
Respondieron tu mensaje...
Dyna (la mandona): Milo, por dios!. 09:15 a.m.
Dyna (la mandona): No puedes esperar hasta el siguiente receso? Ya empezó la clase. 09:15 a.m.
Milo (admin): Es que me destroza el corazón que me ignores. 09:16 a.m.
Dyna (la mandona): Jódete. 09:16 a.m.
Dyna (la mandona): Si iré, ahora déjame estudiar, idiota. 09:18 a.m.
La mañana entera transcurrió normal sin problemas. Cada uno pudo permitirse ese día libre en la tarde por la falta de tareas, así que tranquilamente fueron andando cada quien a su vivienda. La mayoría vivía en residencias estudiantiles o en pequeñas casas tipo fraternidades, igualmente habia casas o apartamentos en la ciudadela donde algunas familias habían decidido mudarse, las que podían permitirse tal lujo.
Milo Ivanov, es un chico normal de 17 años. Su cabello es de tono azulado que por supuesto era teñido, la institución permitía los tintes de colores, para promocionar la libertad de expresión. Era una escuela reconocida por sus talentos artísticos y Milo es un chico que apreciaba el arte más que nada.
Es muy atlético e inteligente pero lo suyo es el arte. Camino con las manos en los bolsillos, su casa estaba muy cerca mejor dicho... la casa de sus tíos ya que él era huérfano desde que tenía aproximadamente cinco años de edad así que vive con sus tíos, Aspros y Calista Ivanov; y sus primos, Saga y Kanon Ivanov.
Metió la llave por la puerta para abrir tratando de ignorar el horrible calor que estaba haciendo por esas horas. Entró lanzando el bolso a un lado, las llaves a la mesita junto a la puerta y sacándose los zapatos para dejarlos en su cajón donde ya estaban sus pantuflas. Su tía era fan de mantener el suelo libre de gérmenes así que era una regla lo de sacarse los zapatos al llegar.
-Ya estoy casa!! -anunció un poco aburrido yendo hacía a la cocina para robar lo que sea que estuviera preparando la chica del servicio.
-Milo! Primito querido! -saludó sarcástico su primo instalado en la cocina- Qué tal tu primer día de clases?.
-Hey, Kanon, robando el almuerzo? -se acercó para imitar a su primo- Me fue bien, tengo que hacer una obra de teatro como castigo por lo del año anterior -torció la boca llevándose un trocito se carne a la boca.
-Una obra! -exclamó su tía emocionada provocándoles un susto repentino- Las obras son muy divertidas.
-Por dios, claro que no -contradijo el gemelo- Son un fastidio... de verdad lo lamento, Milo -palmeó la espalda de su familiar como apoyo- Sé fuerte.
-Ay, no seas ridículo, Kanon -se quejo su madre acercándose para manotearles aquellas manos rateras que no paraban de agarrar la comida sin permiso- Ya basta! Dejen comida para los demás.
-Puedes creer que mi profesor tutor es Kardia? -se quejo el menor viendo al gemelo que inmediatamente puso cara de horror.
-Eso esta peor que la obra! -se quejó su otro primo pasando por una puerta escondida en un rincón- Kardia como profesor tutor? Debe ser un infierno.
-Saga! Ten más respeto por Kardia! -le reprochó su madre escandalizada- Es el tío de ustedes, un poco de respeto.
Así se fue para acomodar los platos en el comedor. Saga, Kanon y Milo se rieron ante la absurda idea de tratar con respeto al familiar más extravagante de la familia.
Por otro lado no todos contaban con que sus familias pudieran mudarse cerca, algunos tenían que vivir en habitaciones residenciales. Las alquilaban a través de becas internacionales que ofrecía la institución o incluso las familias podían transferir el dinero a la escuela para que esta se asegurará de alojar a los jóvenes en distintas residencias de la ciudadela.
Tal era el caso de Dohko Wang y Xioling Yang, son hermanastros. Ambos viven en una misma habitación de las residencias que hay para estudiantes cerca de la universidad a la que asiste el chino mayor. Les fue otorgada una beca estudiantil tanto por deportes como por sus estudios. Siempre han sido chicos talentosos pero eran relativamente nuevos por esos lares así que aún les costaba adaptarse a las costumbres occidentales.
A pesar de todo habían logrado formar buenas amistades.
-Me pasas eso, Xiao? -le preguntó Mu señalando la cesta pequeña de pan. La china sonrió haciéndole el favor- Gracias.
-Tranquii -canturreó llevándose un bocado para saborearlo.
Les gustaba comer allí en la casa de los Fernández - Yilmaz. Los dueños de la casa no estaban por sus respectivos trabajos en el hospital general pero Dohko y Xiaoling comían con los hijos del matrimonio. Mu y Shion Yilmaz, Shura Fernández, ellos tres viven juntos como hermanastros y tienen un hermanito en común de ocho años, Kiki Fernández-Yilmaz.
Xiaoling vio de reojo a Mu, le daba curiosidad sobre su sanción. Técnicamente era la misma pero obvio que habría notorias diferencias. El chico la vio de la misma manera.
-Quiénes son tus directores? -preguntó curiosa tomando un poco de su jugo.
-Dyna y Camus -respondió encogiéndose de hombros- Y los tuyos?.
-Sorrento y Yuzuriha -torció la boca un poco irritada- Ósea... Sorrento? Aunque realmente quizás sea mejor opción que Frodi.
-Cualquier cosa es mejor que Frodi -se rió el muchacho. En la mesa no estaban solos, sus hermanos mayores los veían curiosos e incluso Kiki al escuchar la palabra "obra".
-Tienen que hacer una obra? -preguntó el español curioso.
-Es por los problemas del año pasado, es una sanción que debemos cumplir como salones -explicó la muchacha- Las obras son para el festival de arte que hay a final del año escolar.
-Dónde se supone que presentan macro obras y recitales profesionales, ese festival? -se burló su otro hermano. Mu sonrió sarcástico a sus dos hermanos.
-Gracias por la presión, Shion -comentó con falsedad provocando risas en los mayores.
-Joder! -exclamó Shura con una sonrisa- Estamos invitados, verdad?.
-No -respondieron al mismo tiempo los menores.
-Y yo? Soy tu única familia aquí -preguntó Dohko viendo a su hermanita. La chica rodó los ojos irritada- No le dirás a mamá? Seguro...
-Ni lo sueñes! -cortó sonrojada- Ya me da pánico la idea de actuar en una obra como para que de paso vengan mamá y papá!.
Dohko se rió entretenido sabía que tarde o temprano su hermana cambiaría de opinión.
-Y de qué va la obra? -preguntó Shion con su típico porte elegante. Así era él, muy correcto.
-La nuestra tiene que ser considerada un clásico -dijo Mu llevándose las manos a su cabello lila para ajustarse el moño que se había hecho, no le gustaba comer con el cabello en la cara.
-La nuestra tiene que ser un más musical -torció la boca la chica en desacuerdo- Solo porque en nuestro salón hay más personas que están en el club de música.
-Y tu tocas algo, Xiaoling? -preguntó risueño el español. La china lo vio incrédula.
-No! Es injusto! -chilló escandalizada- Y cómo no toco instrumentos entonces me toca actuar o peor aún ayudar con los trajes y el maquillaje, pueden creerlo?!.
Los demás comenzaron a reír a carcajadas ante los gestos de pánico de la castaña.
-Hoy voy a salir... -mencionó por lo bajo el peli lila a sus dos hermanos mayores. Shura arqueó las cejas curioso y vio de reojo al serio de la familia.
-A dónde vas? -preguntó Shion bebiendo de su jugo- Recuerda que tengo clases nocturnas y Shura tiene que trabajar en un rato.
Shion iba a la universidad con Dohko, su horario era exigente porque además tenían trabajos de medio tiempo al igual que Shura que trabajaba por las tardes hasta el anochecer, aunque el español lo hacía por cuatro días a la semana porque los otros tres iba a su práctica de artes marciales mixtas. Así que alguien debía quedarse con Kiki.
-Voy al burger, puedo llevarme a Kiki -dijo viendo a su hermanito que al instante captó su pedido de auxilio.
-Sii, el burger!! Yo quiero un helado! -dijo el pequeño niño chillando de emoción- Déjame ir, hermanoo!! -canturreó el pequeño pelirrojo.
-El nene quiere ir -pinchó el chino a su amigo echándole una mano a los menores- Déjalos salir, el pobre Mu estará todo el año haciendo una obra de teatro.
-Vamos! Tampoco van tan lejos! -insistió Shura con su radiante sonrisa- El burger queda a dos manzanas de acá.
Shion los vio con reproché, era increíble como ese par siempre se metían para alcahuetear a los más pequeños. Suspiró resignado viendo de nuevo a Mu que parecía impaciente.
-Como quieras pero Kiki no puede tomar refrescos, okey? No quiero limpiar más vómitos -el menor era de estómago delicado, así que había que vigilar su alimentación- Y más te vale que sea solo un helado.
-Que siii, hermanooo -canturreó el chiquillo travieso de la familia- Me voy a portar bien!.
-Eso es, Kiki! Como un niño grande, no? -le ánimo Shura, el menor asintió presumido.
La vida era más simple cuando estabas rodeado de gente cálida, de amor y de familia. Es algo que en la adolescencia cuesta entender e incluso encontrar pero a veces es cuestión de experimentar, ver y disfrutar.
N/A: Hola! He decidido reescribir la historia para darle profundidad a los personajes.
No quería borrarla así que solamente lo volví a escribir, es complamente distinto al anterior así que espero lo disfruten.
Perdón por cualquier error ortográfico o gramático, los personajes de saint seiya no son míos. Cuídense, besos.
