Miadema Smirnov es una chica muy alegre y espontánea podía considerarse incluso algo torpe pero siempre intentaba ser de ayuda para otros. Aquel sitio le parecía encantador sobretodo sus nuevos compañeros, todos estaban siendo amables con su hermano y con ella. Había logrado quedar con Shaina y Geist Balducci caminaban por el centro comercial parándose a ver alguna que otra tienda. Las chicas decidieron mostrarle a Miadema sus lugares preferidos, era bueno despejar la mente ahora que tenían tanto trabajo porque aunque todavía no iniciaban los preparativos era claro que el tiempo libre se les iba a terminar pronto.

Para Shaina las cosas desde el comienzo del verano se le habían complicado, la ansiedad solo había crecido con la vuelta a clases.

-Te veo distraída hermanita -dijo Geist viéndola de reojo. Su hermana llevaba semanas bastante decaída.

-No pasa nada, mañana es nuestro primer día de ensayo.

-¡Es verdad! ¿Que nos tocará hacer?.

-Esa es una excelente pregunta, me da un poquito de temor.

-Ya lo sabremos mañana -sonrió Miadema intentando calmar los nervios de Geist.

Las dos comenzaron hablar sobre teorías de que era lo que harían mañana y Shaina pudo permitirse de nuevo volver a sus recuerdos...

La sangre se le acumuló en las mejillas cuando sintió los dulces labios rozar los suyos, quería más y fue por más. Sus labios se unieron de forma violenta, deseosa.

El calor sofocaba a la pareja y la ropa comenzó a molestar. Shaina no estaba pensando claro en ese instante, las caricias y besos la estaban consumiendo.

¿Cómo habían llegado a eso? No tenía idea pero ya no podían parar.

Cuando se quiso dar cuenta ya estaban viéndose fijamente intercambiando dudas y deseos ¿Y ahora qué? Se acercó para acariciar la mejilla de su pareja...

-¿Qué hacemos ahora? -su voz llegó como un susurro.

-Vamos a tomarlo con calma... esto ha sido muy precipitado...

Y vaya que si lo fue.

Lo peor es que cada vez que buscaban de hablarlo no podían, algo pasaba. Sino era el sexo era otra cosa. Vivía confundida. ¿Que sentía? ¿Amor o atracción física?. No tenía ni idea.

-Que asco es crecer...

-¿Decías algo Shaina?

-No no Miadema, estaba pensando en voz alta.

Siguió caminando con sus amigas, lo mejor era distraerse de todo aquello igualmente parecía ser la única sufriendo por esa relación inexistente. Marin la evitaba cada vez que podía, solo hablaban durante las clases pero en privado usaba a Seika como escudo.

Suspiró algo triste porque ella realmente se había ilusionado. Shaina no era chica sentimental tampoco era muy apegada a las personas, le gustaba salir con chicos y chicas por igual, divertirse y volver a la residencia que compartía con su hermana melliza pero con todo y eso, Marin era su amiga. La quería como a nadie, y si, fue un error.

O no.

Sacudió la cabeza confundida. No sabía a dónde llegarían con eso, su amiga parecía confundida y la estaba evitando, lo sabía. Una parte de ella gritaba que Marin se veía con alguien más, ya la había pillado saliendo con otras personas o cuando contestaba el teléfono se escuchaban voces de fondo que no eran ni de Seika ni de Seiya. ¿Entonces dónde queda ella?.

Tarde o temprano tenían que hablar. Esperaba que fuera más temprano que tarde porque no quería seguir esperando por una chica que no estaba realmente interesada en ella. Quizás simplemente debía tratarla como amiga, quizás...

-Shaina, seguro que estás bien? -preguntó su hermana sujetándole la mano. Miadema le sujetó la otra apoyándola- Es que te ves muy triste.

-Estoy bien, solo estoy confundida -admitió repentinamente. Ella no le había comentado nada a su hermanita, no quería preocuparla- Ya se me pasará, solo quiero divertirme.

-Entonces qué te parece ir allí al arcade? -chilló la rubia dando saltitos. Las dos hermanas rieron.

Salieron corriendo hacía los juegos para pasar una tarde distinta de lo habitual.


Dyna abrió la puerta de su casa dejó las llaves en sujetador de la pared. Su casa es de una sola planta, al entrar solo hay un angosto pasillo que da directo a la sala de estar a su izquierda y girando a la derecha con un muro semi abierto podías visualizar la cocina y la puerta corrediza que da a un pequeño jardín. Al fondo otro pasillo oscuro que es donde pueden encontrar el baño y el lavadero pero ella solo giró los tobillos, ignoró la primera puerta porque era la de su madre, la segunda puerta que estaba al fondo de la sala tampoco era la suya, es de sus hermanitos y al final escondido en un micro cuadrado hay dos puerta. La de la izquierda que da con las escaleras al sótano y la derecha que es su habitación.

Abrió la puerta para toparse con dos de sus hermanos porque no era solo su habitación, era la habitación de los grandes.

-Hola, niños -saludó con una sonrisa dejando la puerta entreabierta- Qué tal el día? Comieron? -preguntó dejando su bolso bajo su cama.

El cuarto era sofocante, dos camas en cada pared con una mesita pequeña a los lados, a los pies de cada cama había un armario y al final donde esta la pared había una litera.

-Hola hermanita! -saludó el menor de los hermanos mayores- Me fue bien, ya me enviaron tarea y la estoy adelantando.

-Comimos lo que dejaste guardado, tranquila -respondió el otro que podía considerarse uno de los hijos del medio.

-Y los pequeños? -preguntó distraída deshaciéndose del moño, sacándose los zarcillos y desabrochándose los botones- Y mamá?.

-Los niños fueron a dar un paseo con Ikki -explicó el rubio con desgana- Para que Toby pueda terminar su tarea -señaló al pelirrojo que sonrió ligeramente desde su cama que era justo la que estaba al lado de la puerta junto con su hermana- Y mamá no ha llegado, tampoco sé a donde fue.

-Y tu no tienes tarea, Hyoga? -cuestionó volteando hacía la cama de la litera de abajo. El muchacho se giró a verla aburrido- No me mires así.

-No empieces con tus sermones, Dyna -se quejó cubriéndose el rostro con la almohada- Anda a bañarte antes que lleguen los niños! -su voz salió amortiguada por la almohada.

La chica vio molesta a su hermano menor pero no quería discutir con él, desde la mañana sentía una dolor de cabeza muy molesto y solo había empeorado con Surt. Se dio media vuelta con su teléfono yéndose de allí azotando la puerta. Caminó hasta el otro pasillo para ir directo al pequeño baño, el cual... estaba echo un desastre. Agh! Si ella no limpia, nadie lo hace. ¿Dónde se supone que estaba su madre?.

Desbloqueo el teléfono para enviarle un mensaje a su progenitora. "Ya llegué a casa, todo bien?" Envío intentando no sonar impertinente, el aparato vibró a los minutos.

Mami: Si, cariño. Estoy en una diligencia importante, llegaré tarde. No me esperen. 02:47 p.m.

Arqueó una ceja curiosa. ¿Diligencia? ¿No me esperen? No quería saber. Dejó el teléfono sobre el lavamanos para terminar de quitarse la ropa, metió la camisa y las medias en la cesta de ropa sucia, dobló su falda y se dispusó a relajarse en un fresco baño. El teléfono vibró pero lo ignoró por completo, volvió a vibrar provocando una pequeña chispa de curiosidad, una tercera vibración la hizo cerrar la llave para salir un poco, estirar el brazo y agarrar el teléfono.

Mon~Amour: Estás?. 02:58 p.m.

Mon~Amour: Estoy aburrido :c. 02:58 p.m.

Mon~Amour: Podemos hablar un rato?. 02:59 p.m.

La chica entrecerró los ojos totalmente pérdida. A qué venía todo eso? Era solo darle un poco confianza y ahora le pedía permiso para llamarla? Ese chico estaba loco.

Ma~Fille: Estás enfermo?. 03:00 p.m.

Ma~Fille: Obvio no, estoy ocupada, tonto. 03:00 p.m.

Ma~Fille: No puedes llamar a otra persona mientras tanto?. 03:01 p.m

Sonrió entretenido leyendo los mensajes sobre su cama. No mentía cuando dijo que estaba aburrido. Camus tenía cosas que hacer al igual que Aioria y no tenía ganas de invitar al combo de Krishna a jugar en la consola sobretodo a Krishna. Además no podía sacársela de la cabeza.

Ella había tenido una mañana difícil que solo empeoró con el inconveniente con Surt. Le había escrito para distraerla y también saber si estaba bien.

Mon~Amour: Y sí me mandas un audio?. 03:02 p.m.

Mon~Amour: Si quieres me dices tonto pero lo quiero escuchar, si?. 03:03 p.m.

Ma~Fille: Te pones caprichoso, lo sabes?. 03:05 p.m.

Sus mejillas estaban rojas de la vergüenza. Por qué tenía que ser tan descarado? Acaso nació sin sentido de la vergüenza?. Respiró profundo antes de apretar el botón de grabar audio.

Ma~Fille: "Eres un niño muy malcriado, Milo. Puedes dejar por un segundo de pedirme cosas raras?". 03:07 p.m.

Mon~Amour: "No puedo, si dejo de hacerlo entonces no hablarías conmigo". 03:09 p.m.

Se llevó las manos a la boca conteniendo el chillido. Vio el teléfono como si fuera hecho por el diablo. ¿Desde cuándo tenía esa voz tan... grave? Se le alborotaron las hormonas. Debía darse una ducha rápido.

Ma~Fille: "Tonto, me voy a bañar, déjame en paz, si?". 03:11 p.m

Mon~Amour: "Cuando vengas a mi casa nos bañamos juntos, vale?". 03:12 p.m.

Su risa de fondo tumbó cualquier temple que tuviera en ese momento. Bloqueó el teléfono volviendo al baño para sacarse aquella voz y risa de la mente. Era increíble. ¿Qué mierda le pasa con él? Milo solo está jugando, esta haciendo su papel en aquel espectáculo absurdo.

En su habitación el chico se hacía la misma pregunta. ¿Qué mierda te pasa con ella? Se decía una y otra vez. La verdad es que siempre disfrutó de molestarla, le gustaba ver como se alteraba y cada joya salía de sus labios completamente enfurecida. Sonrió para volver a ponerse de pie e ir a la cocina, quería un refrigerio.

La casa de sus tíos era enorme. Demasiado.

Para él tanto espacio le parecía exagerado, nunca encontraba a nadie, siempre parecía estar solo. Bajo las escaleras de madera refinada y escucho ruidos que reconoció como de Saga y Kanon jugando en el salón de juegos. Prefirió ir allí de nuevo, ellos son su única compañía.

El salón estaba completamente a oscuras a excepción del inmenso televisor pantalla plana. Ambos gemelos estaban sentados en un puff concentrados en su partida, en el medio varios snacks y un tobo con hielo lleno de refrescos reposaba en el suelo. Milo sonrió entretenido acercándose para tomar un puff y sentarse junto a Kanon para ver que jugaban.

-Quién va ganando? -preguntó viendo de soslayo al par de hermanos. Saga movió ligeramente las cejas en un gesto imperceptible- Supongo que tú -vio de reojo a Kanon que sonrió como respuesta.

-Agarra chuches, Milo -ofreció el mayor sonriendo sin apartar la mirada del juego- Luego de esta partida puedes jugar con nosotros.

-Oh que considerados -se rió aceptando la oferta. Estiró la mano para tomar una bolsa de papas y un refresco de manzana.

Saga y Kanon Ivanov eran sin lugar a dudas un enigma para la familia. Todos eran conscientes de su inteligencia, más nunca han sido testigos de sus hazañas. Incluso Milo en ciertos temas era excluido porque para los gemelos, él es su hermano menor y nunca involucras a tu hermano menor en temas de grandes, eso era lo que siempre se decían para protegerlo.

El teléfono le sonó con intensidad desde el bolsillo. Lo sacó para terminar alzando las cejas mientras una sonrisa socarrona adornaba su rostro. Los gemelos pusieron pausa para ver mejor aquella curiosa reacción en su hermanito. Milo no sentía vergüenza de atender justo allí, más bien solo quería escuchar su voz aunque fuera solo para insultarlo.

-Muñeca? Al final si cumpliste -sonrió ignorando las miradas inquisidoras de sus primos.

-"Te dije que lo haría cuando me desocupará, tonto" -escucharon muy ligeramente los gemelos. Se miraron entre sí reconociendo un tono de voz femenino.

¿Milo con novia?.

-No respondiste mi último mensaje, creí que te habías enfadado -se rió cuando escuchó un chillido como respuesta, ya la imaginaba toda sonrojada. La chica se aclaró la garganta antes de hablar.

-"Cómo esperas que te responda eso? Eres un descarado!" -chilló avergonzada sacándole una carcajada al chico. Kanon vio de reojo a Saga, ambos estaban realmente sorprendidos.

Su hermanito era popular con la chicas, eso lo sabían pero qué él les preste atención? Eso si era nuevo.

-Pero te lo ofrecí de corazón, me vas a rechazar la propuesta? -puso voz dolida a pesar de sentir que iba a reírse nuevamente. La pelirroja resopló girando los ojos.

-"Fue una propuesta muy indecente" -se rió la muchacha con las mejillas sonrojadas.

-Indecente? No sé que está pensando esa cabeza de manzana tuya pero yo solo te ofrecí una ducha en mi casa -se burló provocando otra carcajada de su interlocutora.

Saga alzó las cejas viendo de reojo a su gemelo. Qué carajos?.

-"No, no! Me ofreciste una ducha juntos en tu casa, descarado!" -Milo se rió entretenido.

-Pero no quieres? Podemos hacerlo en mi habitación luego de nuestra cita? -la chica soltó un chillido de sorpresa. Milo tuvo que aguantar la risa, si ella estuviera al frente ya lo hubiera golpeado.

Kanon tosió el refresco al momento que escuchó tal barbaridad. ¡¿Hacer qué?! Vio a su hermano y viceversa para luego ver al menor que solo veía el techo muy entretenido con aquella conversación.

-"Tu realmente no sabes lo que es la vergüenza!" -exclamó ella bastante sofocada, las hormonas se le habían revolucionado.

-Yo hablaba del baño que esta en mi cuarto pero al final haremos lo que tu quieras, muñeca -se hizo el dolido, la chica le gruñó como respuesta- No sé porqué siempre piensas tan mal de mi.

-"Bobo! No me distraigas! Tengo obras que leer!" -intentó desviar el tema antes que se le escapará de las manos aquella conversación. Milo rió dándose cuenta de sus ganas de huir.

-Vale vale! -se rindió por ahora- Pero me llamas más tarde? -aún así seguiría siendo un caprichoso. Ella resopló nuevamente.

-"Me puedes llamar tu, señorito malcriado".

-Ah pero entonces no quiero que me salgas con que estás ocupada -sonrió sabiendo que la había acorralado.

-"Te envío un mensaje para que me llames, tonto" -dijo avergonzada- "Hablemos luego, si?".

-Obvio, muñeca -y así colgó para notar que la habitación se había quedado en silencio.

Se giró para ver los gestos de curiosidad y sorpresa de los gemelos. Se acomodó en el puff sabiendo que lo que se venía.

-Tienes novia? Y no nos dijiste!? -chilló el gemelo menor. Milo se cubrió una oreja ante el grito de su primo.

-No es mi novia... -sonrió con suavidad- Todavía -aclaró ante la mirada estupefacta de sus familiares- Es una chica difícil.

-Ya... -se sopló el flequillo el gemelo mayor- Y estudia contigo?.

-Pues si -asintió el menor estirando el brazo para agarrar un mando. Los gemelos decidieron cerrar la partida e iniciar una nueva- Y también la escogieron directora de la obra junto con Camus.

-Ahh, es tu jefa -se burló Kanon seleccionando su personaje- Y cómo es? Tienes una foto de ella?.

Milo lo vio de reojo y de nuevo hacía la pantalla pensando. Ese par era maquiávelico. Saco el teléfono para buscar una foto de ella, afortunadamente en su perfil tenía una. La abrió para quedarse viéndola por un instante, era una foto linda recordaba el día en que la tomaron. Fue durante una excursión cuando estaba finalizando el año anterior, fueron a un parque de preservación animal había un risco donde los turistas podían tomarse fotos. Todos fueron con ropa casual porque fue durante un fin de semana.

La foto esta ella sola con ese vestido de tiras blanco de flores rosas y un ceñidor negro. La falda estaba unos cuatro o cinco dedos por encima de sus rodillas pero durante la foto el viento la movía hacía un lado al igual que su cabello. Si, era preciosa. Solo que él nunca lo notaba.

Le paso el teléfono a Kanon volviendo a poner su atención en el juego, el estúpido de Saga le había robado su personaje. El gemelo le enseñó la foto a su hermano.

-Uuh es linda, hermanito! -exclamó el menor de los gemelos- Cómo conseguiste siquiera que te presté atención?.

-Cállate -se rió volviendo a tomar su teléfono- Tampoco creo tener completamente su atención, estoy seguro que es capaz de golpearme si me paso de la raya.

Los gemelos rieron entretenidos ante la idea pero ambos habían pensado lo mismo, no necesitaban hablar. Aquella chica era muy linda pero ese no era el asunto, literal su pequeño primo se quedó dos minutos embobado viendo su foto, no eran idiotas era claro para ellos que el menor se estaba enamorando de su compañera y aunque la idea les agradaba, pues querían verlo feliz, sabían cómo eran sus padres.

-Y cómo se llama?.

-También quieres saber dónde vive? -bromeó el menor viendo reojo a su primo. Saga sonrió relajado- Dyna -respondió sin mirarlo.

Sus padres eran sin lugar a dudas un gran problema pero ellos dos no iban a permitir que se metieran con la felicidad de Milo. Si él quería salir con aquella chica, lo iban apoyar.

-Lindo nombre, si suena a chica difícil -bromeó Kanon- Nos la presentas?.

-Nos dejas tener nuestra primera cita, al menos?.

-Aww que tiernos -se burló provocando risas entre sus familiares.


Aioria había llegado algo tarde a casa luego de haber acompañado a las chicas hasta su residencia, ya que le quedaba de paso. Ellas vivían al otro lado de un parque que solo le quedaba a tres manzanas, relativamente cerca. En cambio Milo y Camus si vivían a las afueras de la ciudadela en las fincas de sus familias.

Aioria y Aioros Papadopoulos hijos de Sisifo y Nemea Papadopoulos. Dueños de un magnífico y enorme bufete de abogados dónde toda su familia estaba involucrada de alguna manera en la política por lo tanto se esperaba que en algún momento ellos continúen con el legado familiar.

Su hermano era solamente un año y medio mayor que él pero eso era más que suficiente para sus padres que lo veían como el hijo perfecto, el primogénito inteligente, atlético, amable, encantador, respetuoso, perfecto y él bueno... era igual que él o casi igual.

Si él tenía las mejores notas Aioros era el estudiante de honor. Si él era el capitán del equipo de fútbol, Aioros es el mejor en kendo y otras artes marciales, en la región. Si él aprobaba todos los exámenes finales Aioros lo hace con la mejor nota. Si su madre le pide que haga la comida, Aioros no solo hace la comida, hace todos los quehaceres. Nada de lo que hacía era suficiente para sus padres.

Y no es que sintiera envidia hacia su hermano la verdad es que lo admiraba muchísimo era el mejor hermano del mundo, siempre hablaba con él y si podía lo ayudaba. No no, su hermano no era el problema. Eran sus padres. Siempre comparándolos.

Si él quería salir siempre le ponían un "pero" porque él no se esforzaba tanto como su hermano, él era muy payaso, él solo le importaba los deportes, siempre distraído, no ponía atención y con lo de la sanción bueno... era actualmente la decepción de su familia. Aioros jamás fue sancionado.

-He vuelto a casa!- anunció dejando todo donde debía estar.

Y ahora Milo había logrado conseguir una cita con una chica. Lo más gracioso es que ella lo invitó a él cuando todos además pensaban que a ella le desagradaba. ¿Cómo es eso posible? ¿Y él? No podía ni hablarle a Violeta sin que se pusiera nervioso. Seguro Aioros no tendría ese problema.

-¿Como fue tu día hermano?- la voz de Aioros en la sala capto su atención.

-Bien todo fue tranquilo para mi -sonrió para acercarse y ver que Aioros estaba con sus tres amigos haciendo tarea.

-Qué tal el tema de la obra? - rió Afrodita levantando la cabeza para ver al menor- Te ves cansado Aioria.

-¿Qué hay chicos? Estoy bien, solo que pienso que mañana será nuestro primer día de ensayo, es un fastidio -dijo sentándose junto a Ángelo y Shura. Al frente estaban Afrodita y Aioros.

-Esa sanción suena ser todo un asco -habló el italiano sin levantar la mirada de su cuaderno.

-Es un asco, créeme -sonrió sarcástico el chico.

-Y quizás de vez en cuando nos toque ir con ustedes -dijo Shura- No estoy seguro cuándo empezaremos con eso.

-¿Y eso para qué? ¿También necesitamos niñera? ¿No basta con los tutores? -habló desganado el rubio.

-Es que nos toca ver como arman toda la obra y si eso los afecta a ustedes -explicó con una sonrisa el peli azul- Es para nuestros proyectos de comunicación social, tómalo como un reportaje.

-Ah... somos su tarea? ¿Como el hámster por el laberinto? -los cuatro muchachos rieron al escuchar la comparación del menor.

-Algo así -sonrió Aioros.

Iba a decir algo cuando su teléfono sonó así que prefirió ver de que se trataba antes de seguir escuchando como serían espiados descaradamente por los de último año.

LA PATRULLA CANINA

4 miembros en línea...

Camus: Qué les parece más interesante, una obra de teatro cómica o de romance o de guerras sin cuartel?. 03:41 p.m.

Milo: Dyna y tú no se ponen de acuerdo? xD. 03:42 p.m.

Aioria: Me da igual, la que sea más fácil de adaptar supongo. 03:42 p.m.

Milo: Que sea una romance para que Dyna sea mi protagonista. 03:43 p.m.

Aioria arqueo una ceja divertido, tenía que ser Milo con sus ocurrencias. Estaba muy ensimismado, no le prestaba atención a su hermano y compañía.

Aioria: A parte de directora quieres que sea la protagonista? Dale un poco de descanso, no seas tirano. 03:45 p.m.

Camus: Realmente eres un sinvergüenza, tu solo quieres una obra de romance para ver si le puedes robar un beso. 03:46 p.m.

Kanon: El muy kbron cree que somos idiotas. 03:46 p.m.

Soltó una carcajada viendo los stickers ofendidos de su amigo. Los cuatro mayores intercambiaron miradas por la curiosidad pero Aioria ni lo notó.

5 miembros en línea...

Milo: Bueenoo! Esta bien, le doy algo de descanso a la niña!. 03:47 p.m.

Milo: Pero entonces que los protas sean Aioria y Violeta. 03:48 p.m.

Camus: Esa idea me agrada, le diré a Dyna que siento feeling entre ellos. 03:48 p.m.

Aioria: Ni se te ocurra. 03:49 p.m.

Camus: Soy el director, puedo hacer lo que quiera. 03:50 p.m.

Saga: Eso es, Cam. Tienes que imponer tu autoridad. 03:51 p.m.

Kanon: JAJAJAJAJAJA. 03:51 p.m.

Bloqueo el teléfono sonrojado. Estúpido Camus, lo quería ver en su situación. Era patético ¿Por qué no podía decirle algo sin tartamudear? Sus amigos siempre buscaban que él le hablará pero no podía. Sonrió, Camus y Milo tenían demasiada paciencia con él.

-Estas rojo Aioria... -se fijó que era el centro de atención de su hermano y sus amigos.

-Ya... si seguramente -Con Camus burlándose de mi ¿cómo no voy a estar rojo?, Pensó frustrado- Estaba hablando con los muchachos.

-Si como no.

-Y yo me chupo el dedo.

-Pueden ver el grupo, estúpidos -se quejo el menor cruzándose de brazos.

Vio con reproche a unos sonrientes Ángelo y Matías. Tenían que ser esos dos. Iba agregar algo más pero la voz de su madre lo obligó a levantarse e ir hasta la cocina donde ella se encontraba leyendo una revista sobre la encimera.

-¿Me llamabas mamá?.

-Si, tenía que preguntarte algo Aioria -le sonrió y él se acercó hasta quedar frente a ella- ¿Estas ocupado mañana por la tarde?.

-Si, te dije que debía quedarme después de clases en el instituto -dijo frunciendo el ceño. Su madre puso cara confundida.

-¿Me lo dijiste? Te habrás confundido porque no recuerdo que lo hayas hecho -el chico abrió la boca incrédulo, y no sabía por qué si eso era normal.

-Si te lo dije ayer, durante la cena -recalcó las últimas palabras.

-No hijo, no me dijiste nada -respiró profundo para mantener la compostura.

-Esta bien, está bien, dime que necesitas.

-Hijo no te molestes, es normal ser distraído -el menor sentía un tic nervioso en su ojo apunto de aparacer- Solo preguntaba porque recuerda que tu tío Ilías y tu primo Regulus vienen a cenar y quisiera que me ayudaras a limpiar. Así que dime a qué hora vuelves.

-Pues no lo sé -Se encogió de hombros inseguro. Su madre frunció el ceño molesta.

-¿Es que planeas no ayudar? De verdad no esperaba eso de ti, Aioria.

-No mamá no es eso, tengo cosas que hacer y no se cuánto tiempo me lleve -suspiró resignado.

-¿Y qué es más importante que venir ayudarme con la casa?.

-Mamá recuerda que tengo una sanción que cumplir.

-¡Esto es increíble! -exclamó su madre- ¡Tengo que hacer todo yo! ¡Y todo porque tu quisiste el año anterior hacerte el presumido y ahora estás sancionado!.

Aioria vio hacía el techo buscando paciencia. Su madre Nemea, una mujer alta y esbelta, muy preciosa con su cabello rubio en rizos y con sus ojos color miel siempre lograba llamar la atención de todos. Tenia un carácter demasiado fuerte, no como su padre, que era mucho más calmado. Aún así su madre no era perfecta, tenía un predilecto y ese no era él.

-¿Madre está todo bien por acá? -Aioros entró en la cocina con su encantadora sonrisa y fue hacía la nevera- Venía por algo de tomar, tenemos sed.

-Ay mi niño en un momento les llevo algo, sé que ustedes si están haciendo algo productivo -dijo viendo de reojo a Aioria que solo resopló cansado.

-¿Pasa algo? -preguntó notando la tensión que había entre su hermano y su madre.

-Mamá quiere que limpie mañana pero no entiende que tengo que hacer lo de la sanción y dice que lo hago a propósito -explicó el menor cruzándose de brazos.

-¡Me dejas con todo el trabajo, Aioria!

-¡Tampoco es que quisiera!

-¡Ya! Tranquilos... -la voz pacífica de Aioros hizo callar a los otros dos- Yo te ayudo mañana mamá deja a Aioria tranquilo, él ya tiene una responsabilidad que cumplir.

-Siempre tan amable cariño.

Aioria vio el brillo de orgullo en los ojos de su madre pero no era para él esa mirada de devoción era para su hermano y a pesar de estar acostumbrado no dejaba de sentir una presión en el pecho. Sin más salió sin ver atrás, paso corriendo por la sala y salió de casa. Necesitaba despejar la mente.

A veces la vida no es fácil sobretodo cuando no cuentas con el apoyo de tus padres, ese fue el pensamiento que cruzó por la mente de Aioria.


Le gustaba tejer en sus tiempos libres, era un pasatiempo que le había heredado su abuela. Con el tiempo había logrado aprender hacer muchas cosas, incluido muñecas, en ese momento estaba haciendo un montón de muñecos pequeños para convertirlos en llaveros. Quería hacerle un regalo a sus compañeros de clases, por supuesto no tenía idea de cuánto tiempo le tomaría pero esperaba terminar antes de finalizar el año. Primero tenía el cuerpo, como eran chibi pues todos eran el mismo patrón, los rellena con algodón que había comprado. Luego era la cabeza y el cabello, dejaría de último la ropa porque era muy simple, todo era pequeñita.

Aquel pasatiempo era bueno para pasar el tiempo, matar la ansiedad y tranquilizar los nervios. Pues ella es una chica muy nerviosa, tiende a exagerar muchas cosas y muy pocas veces dar su opinión.

Vivía en una pequeña casa con otras tres amigas, eran como una fraternidad de chicas pero sin estar en la universidad era divertido. Cada uno cumplía con algunos quehaceres para mantener su hogar limpió pero justo en aquel instante ella ya había terminado sus cosas. Escuchó el asiento de al lado crujir, es que los muebles a pesar de lucir nuevos realmente ya tenían sus años.

-Me dirás qué tejes, Laura? -preguntó Violeta con una sonrisa. Le gustaba ver las cosas que podía crear su amiga.

-No, es una sorpresa! -exclamó emocionada. Violeta rió asintiendo- Hoy nos toca hacer la cena, verdad?.

-Oh si, Meg se fue a dar un paseo -comentó relajada revisando su celular- Qué piensas de lo qué ocurrió hoy?.

-Con los chicos del 2-A? -preguntó sin desviar la mirada de su tejido- No sé, me dan mucho miedo, a veces no se si están hablando en serio -comentó torciendo los labios.

-Además! Qué mierda fue eso contra Dyn? -exclamó confundida la otra bajando por un segundo el teléfono. Laura se encogió de hombros igual de confundida.

-Será cosa de Frodi -respondió insegura- Ambos están en el comité estudiantil, quizás tienen problemas desde allí.

-Es un idiota!.

-Oh si lo es -sonrió para luego subir la mirada- Te veías muy asustada... -mencionó con una voz sospechosa. Violeta parpadeó confundida- Incluso te sujetaste del brazo de Aioria.

Violeta abrió los ojos escandalizada. Creyó que nadie se había dado cuenta, el sonrojó golpeó fuerte sus mejillas así que tuvo que desviar el rostro.

-B-bueno fue solo una reacción! -intentó justificar presa de los nervios. Su amiga se rió al verla toda alterada- No te rías! Y si ahora piensa que estoy loca?.

-Por él? Yo también lo creo -asintió burlona provocando que la muchacha chillará cubriéndose el rostro- No creo que lo haya notado, relájate un poco -se rió mientras la otra seguía con el rostro escondido.

Mientras ella no tenía nada que hacer, ni les habían mandado tarea. Salió a dar un paseo y llegó a una enorme plaza que estaba muy cerca de la universidad, había una enorme y preciosa fuente rodeado por bancas para sentarse.

Pasó por allí solamente porque ver el agua fluir le transmitía tranquilidad, notó una sombra a un lado y giró el rostro para ver a su compañero sentado inclinado hacía adelante y con la cara entre sus manos. Vio que no había nada más que él así que decidió acercarse a ver que le ocurría.

-¿Aioria? ¿Estas bien? -susurró sentándose a su lado. El chico levantó el rostro para ver quién le hablaba- Tienes mala cara.

-Esta empezando el año escolar y ya estoy estresado... -admitió con una sonrisa desganada- ¿Qué haces por aquí, Megara?

-No han mandado tarea, me aburría y decidí dar una vuelta mientras Violeta y Laura hacen sus cosas -la chica notó el pequeño brillo en los ojos de Aioria al mencionar a su amiga.

-Yo tengo que volver pero no tengo ganas si soy sincero... -dijo agachando el rostro.

-¿Necesitas hablar con alguien? Yo no soy muy conversadora pero si puedo escuchar.

-Mi mamá... es muy buena, no quiero decir nada malo de ella... -el chico seguía viendo hacía sus zapatos como si fuera lo más interesante del mundo- Lo que pasa es que me frustra que yo lo hago todo mal para ella... que mi hermano es el único que hace todo bien.

-Para tus amigos tu eres fantástico, Aioria. Eres una gran persona y un gran capitán de futbol, si me dejas agregar -el chico se fijo en la pequeña sonrisa en el rostro de su compañera.

Megara Gruber era una chica muy misteriosa y sobretodo seria, no le gusta mucho conversar. Le costaba expresarse, a veces sonaba demasiado insensible pero lo intentaba.

-Gracias Meg. La verdad es que su apoyo es lo que me mantiene firme -sonrió- Pero aún así... -agachó la mirada con tristeza. Megara suspiró viéndolo de reojo.

-Deseas que tu madre te reconozca aunque sea un poco -susurró muy suave.

-Me encantaría que lo hiciera.

-¿Y que paso? ¿Por qué estás aquí? -Aioria soltó una risa para ver de nuevo a Megara.

-¿No se te escapa nada, verdad?

-Es lo que tiene solo escuchar -se encogió de hombros con simpleza. Para ella eso no era algo extraordinario.

-Mi mamá y yo tuvimos un pequeño roce porque mi primo Regulus viene mañana a comer, ella quiere hacerle una cena y quería mi ayuda...

-Y nosotros tenemos la sanción.

-Correcto -suspiró resignado- Y se lo tomó como si yo no quisiera colaborar.

-Pero no es tu culpa, recuérdalo sin importar lo que diga -pusó una mano en el hombro de Aioria. Su amiga Laura decía que eso era un gesto de apoyo, esperaba que así fuera.

-Si, lo sé pero ella no opina igual -resopló frustrado- Mi hermano se metió, y se ofreció ayudarla.

-Y eso la dejo encantanda -dijo con algo de pena viendo el gesto de dolor de Aioria- Así que huíste.

-Aja... -el rubio se giró para verla- Ahora tengo que volver y aguantar su interrogatorio sobre porque me fui y que soy un desconsiderado porque están los amigos de mi hermano en casa -Megara hizo un mohin compungida. Eso es injusto, pensó.

-Si quieres voy contigo y ceno en tu casa -dijo sin pensar. El chico parpadeó sorprendido.

-¿Por que harías eso?.

-A tu mamá no le daría chance de hacerte el interrogatorio e incomodarte -se encogió de hombros restándole importancia.

-¿Y qué hay de tus amigas?.

-Les aviso y ya esta -insistió sacando el teléfono para dejarles un mensaje en su grupo de la casa.

-¿Harías eso por mi?

-Para eso están los amigos, Aioria -comentó con una pequeña sonrisa, él correspondió la sonrisa.

-Esta bien pero luego yo te acompaño a tu casa.

-Me parece bien -asintió conforme.

Ambos se levantaron y fueron caminando en un cómodo silencio hasta la casa del muchacho. Que giros daba la vida.


Los gritos abundaban en aquella casa, al final entre tanto niño y siendo una casa pequeña cualquier grito podía aturdir sin necesidad de ser una muchedumbre. Suspiró un poco exasperada viendo de reojo al pequeño trío de niños que no paraban de discutir por ver quién tenía el mando del televisor. A su lado de pie estaba su otro hermano, mejor dicho hermanastro, la ayudaba con la cocina todo el tiempo, es el segundo mayor después de ella.

-A veces no sé que haría sin ti, Ikki -admitió en voz alta. El chico la vio de reojo para luego sonreír muy levemente- Eso, ríete pero hablo en serio -rodó los ojos sin dejar de picar las zanahorias- Sus gritos me van a volver loca -señaló a los trillizos que rodaban por todo el suelo. El moreno rió finalmente.

-Te sientes bien? Te ves algo pálida -preguntó sin desconcentrarse de su labor.

-Tengo un dolor de cabeza desde la mañana -explicó suspirando- Me tomé algo hace rato pero no se me ha terminado de quitar.

-Cómo se te va a quitar con esos gritos? -inquirió el menor. Acercó el dorso de su mano a la frente de su hermana para sentir su temperatura- Bueno, por lo menos no tienes fiebre.

-Estaré bien -sonrió apretando su mano. Agradecía su apoyo, con él todo era más simple.

-Si quieres me ayudas con la cena y te vas a descansar -propusó volviendo para seguir picando las papas.

-Oh no, ya te hiciste cargo de los niños casi todo el día, estaré bien en serio.

-Hyoga también podría ayudarme y así tu descansas... -murmuró suave desviando los ojos hacía un lado. Dyna suspiró asintiendo.

-El tema es que lo haga, no? -se mordió el labio un poco triste- Ahora no le gusta que yo le diga cualquier cosa.

-Te volvió a responder mal? -preguntó como si no pasará nada. Vio a la pelirroja que solo puso un gesto triste en el rostro- No le prestes atención, ya se le pasará.

-Gracias, Ikki -le sonrió agradecida. Echó las zanahorias a una olla donde ya reposaba algo de pollo picado con otras especias, estiró la mano para agarrar un par de tómates- Por cierto, no quiero seguir molestándote pero... -no tenía ni idea de cómo pedírselo, se sentía como si estuviera abusando de su amabilidad.

-Si? -la vio de reojo nuevamente picando ahora una cebolla.

-Bueno... verás... -por qué se ponía tan nerviosa?- M-me invitaron a una cita... y bueno... y-yo quería saber... si... si...

Ikki arqueó una ceja entretenido. ¿Su hermana tendría una cita? Apenas y comenzaba el año escolar. Se rió viéndola toda sonrojada y nerviosa, jugaba con sus dedos sobre la tabla de picar desviando la mirada avergonzada.

-Quieres que cuide a los niños el sábado? -terminó la oración provocándole un respingó. Ella asintió repetidamente avergonzada- Y con quién vas a salir? O todavía no puedo saberlo? -se burló viéndola tan roja como los tómates que estaba picando.

-Pero es un secreto! -aclaró girando el rostro hacía el lado contrario- Es Milo... -murmuró bajito sin voltearse.

-Milo... ese Milo? -preguntó bastante incrédulo. Ella asintió sin voltear a mirar.

-Si te acuerdas de él, no? -preguntó devuelta muy bajito. Ikki asintió aún sorprendido.

¡Claro que se acordaba de él! Si Milo Ivanov es de los chicos más populares de la institución, iban juntos al equipo de fútbol y además era el tutor de Arte de su hermano pequeño. Solo que claro, no trataba directamente con él. ¿Ahora tendría una cita con su hermana? Desde su punta de vista siempre ha sido un mujeriego, vio de reojo a la pelirroja mientras pensaba. ¿Ella estaba consciente de eso, verdad?.

Bueno imaginaba que si pero de igual forma quizás durante la práctica del jueves podría preguntarle que pretendía hacer con su hermana porque es cierto que no comparten sangre pero Dyna ha estado para él desde hace más de cinco años, ha sido su hermana mayor y le ha tenido tanta paciencia aún cuando él estaba pasando por una faceta rebelde y destructiva que la mínima forma de devolverle el cariño era asegurándose que ese chico no va a romperle el corazón, y si aún así lo hace pues le dejará claro que le romperá la cara. No importa que le lleve dos años.