Clases, clases y más clases. Ya era el tercer día y para algunos profesores eso es más que suficiente para comenzar agarrar el ritmo de ese nuevo año. ¿Quién pensó que ver matemáticas dos días seguidos es buena idea? Manigoldo Demiani siendo el profesor a cargo de la materia y el profesor particular de aquellos mocosos, va de camino a su clase mientras piensa sin lugar a dudas que esa fue una pésima idea. Sumando que además los miércoles, los tendrá que tolerar por tres horas. ¿¡Tres horas!?.
Malditos críos, pensó amargado acercándose al dichoso salón del 2-B dónde se podía apreciar el escándalo de los menores desde el pasillo. Siendo como es él, es decir poco paciente, hizo su entrada triunfal. Pateó la puerta abriéndola sin problemas, los chiquillos gritaron del susto ante su magnífica entrada. Socarrón sonrió analizando esos rostros llenos de terror.
-Buenos días! -saludó dejando caer sus cosas sobre el escritorio- Valentine, niño, quita esa cara y cierra la puerta -chasqueó los dedos haciendo que el menor que se encontraba de pie cerca de la puerta se sobresaltará en su lugar- Ahora, a sus puestos, mocosos.
Así inició su mañana, con una muy dura clase con Manigoldo. ¿Estaba prestando atención? Realmente no. Su mente estaba divagando entre los recuerdos del día anterior, la cena con Megara y su madre fue por demás particular pero Aioria no es el único con cosas en la mente, Milo también parecía disperso pero él solo esta centrado en la pelirroja que se hallaba unos puestos más cerca suyo precisamente en la hilera de al lado, solo que seguía sentada en el primer puesto y él siempre prefería ir a la mitad de la fila.
Se había dormido tarde charlando con ella por llamada. Tuvo que admitir que era la primera vez que mantenían una grata conversación donde realmente se permitieron conocer sus gustos personales y algunas de sus opiniones al respecto, por supuesto temas personales y familiares no tocaron, todavía no se tienen esa confianza o quizás fortaleza para hablar de ciertos temas.
Sus pensamientos fueron duramente interrumpidos con la mano de Manigoldo cayendo con fuerza sobre su escritorio.
-¡Ivanov! -reprendió provocando un micro paro a su corazón. El chico saltó viendo con terror al italiano- ¿Mi clase te parece aburrida? -negó repetidamente- Ah, si?... ¡Pues no parece! -gritó volviendo a erguirse para ir hacía el pizarrón.
Milo se había puesto pálido, tuvo que respirar profundo tratando de calmarse.
-Mocosos! -volvió a decir con fuerza dándole una palmada al pizarrón- Es aburrida mi clase? -las respuestas fueron variadas pero todos intentaban agradarle al profesor- A callar! -volvió a golpear el pizarrón. Silenció absoluto- Ivanov, Papadopoulos, Martín y Kyrgiakos! -llamó repentinamente.
Los cuatro jóvenes temieron por sus vidas, era cierto que mucha atención no estaban prestando a clases pero cada uno tiene en mente muchos problemas o responsabilidades. Manigoldo los señaló con el dedo para que se aproximarán, mentirían si dijeran que no sintieron temor. La chica tragó saliva levantándose lentamente para acercarse hacía su profesor.
-Bien, mocosos -les habló bajito a los cuatro para que el resto no oyera- Sé que es el segundo día conmigo y toda esa parafernalia de que están adaptándose me parece que es una soberana estupidez -habló haciendo una mueca de desagrado- Son lo bastante listos para comenzar a captar lo que estoy enseñando ahora, así que tienen un minuto cada uno para justificarme su falta de atención -señaló a Aioria con el mentón para que hablará primero. El chico se relamió los labios nervioso.
-Discutí con mi mamá anoche porque quiere que llegue temprano a casa y hoy tenemos el primer ensayo de la obra -era mejor echarle la culpa a su madre y a la obra antes que decir la cruda realidad. Manigoldo arqueó las cejas con sorpresa, pocas veces eran tan directos al justificarse.
-Ahora tu, qué mierda te pasa, Ivanov? -señaló al griego que tragó saliva sin saber que decir.
-No dormí bien, fue mi error, lo siento -Milo prefirió apostar por aceptar los errores como un chico responsable- Me dormí muy tarde -desvío la mirada en una falsa vergüenza. Manigoldo entrecerró los ojos y volteó para observar al francés.
-Me acosté tarde también por buscar obras que presentar el día de hoy -dijo sin inmutarse.
-Eres el director? -preguntó curioso. Aquella sanción iba a provocarle más de un dolor de cabeza, ya lo veía venir.
-Ella y yo -señaló el francés a su compañera que asintió repetidamente- Estábamos leyendo obras anoche.
-Para ir luego de clases a preguntarle a la profe Sasha cuál nos sería más simple adaptar -explicó la chica improvisando un poco su mentira. Ya que ella solo se durmió tarde hablando con Milo por teléfono- Aún así lo lamento mucho, profe -agachó el rostro en disculpa- Nos pidieron que no sobrepongamos la obra sobre las clases así que intentaremos que no se repita.
-Si, profe -continuó el francés imitando a su codirectora- De verdad, perdón.
Manigoldo rechistó los dientes, se cruzó de brazos desviando la mirada para pensar en si debía ser duro o muy duro con los críos porque si o si los iba a castigar sino lo hacía los demás iban a imitarlos. Volvió a mirar esos cuatro rostros que se llenaban de ansiedad y terror, sonrió disfrutando de eso.
-Bien -asintió dejando salir un suspiró- Los cuatro me harán un trabajo grupal para la próxima semana -sonrió radiante notando el gesto de pánico de los críos- Quiero en hojas realizado los ejercicios del libro -señaló el libro azul que les mandaron en la lista y que reposa en la mesa de cada alumno- Desde la página 15 a la 35 -asintió pensando que era todo un genio por ese castigo. Los chicos en cambio pusieron muecas de horror- Por favor, a lapicero y no quiero que se salten los pasos, gracias, ya pueden sentarse -les hizo un gesto para que tomarán nuevamente sus asientos.
Volvieron a sus asientos con ganas de llorar. ¿Desde la 15 a la 35? Era una locura. ¿Cómo hacían Camus y ella, ahora? Pensó nerviosa la chica.
Manigoldo continuó con su explicación como si nada y se aseguraron de prestar atención a cada palabra porque debían resolver un montón de ejercicios solos y además la otra parte del salón no desea caer en el mismo pozo. Cuando finalmente sonó el timbre que finaliza ya sus tres horas con Manigoldo y podían desayunar, más de uno respiró aliviado. Varios morían de hambre, seguro toda la institución ya había comido menos ellos por andar viendo matemáticas.
Milo se echó contra la mesa del pupitre, sentía el cerebro fundido. Una ligera caricia llegó repentinamente sobre su cabello, abrió uno de sus ojos para ver de reojo a ese pelo esponjado de color rojo, alzó el rostro un poco sorprendido que lo buscará así por las buenas en la escuela. Ella se sentó en el asiento de al frente que se había librado porque Aioria prácticamente huyó del salón para buscar alimento.
-Dormiste mal? -preguntó risueña recordando sus palabras. Milo sonrió burlón.
-Y tu leíste muchas obras anoche? -preguntó acercando su rostro al de ella. La pelirroja rió entretenida.
-Ya ves, Camus me envió una lista gigante -asintió recordando revisar su teléfono bastante sorprendida esa mañana- Tengo muchas más que revisar -dijo enseñándole el chat con el francés. Milo silbo un poco impresionado de la cantidad de obras que sus amigos debían leer.
Todo para elegir la mejor para ellos que son inexpertos, para nada interesados en la materia y mucho menos en la lectura.
-Gracias por darte cuenta de mis esfuerzos, Milo -la voz de Camus los tomó por sorpresa. El chico le tendió un jugo a su compañera.
Ambos quedaron en desayunar allí para conversar sobre las investigaciones de Camus. Su amigo griego no iba a desayunar, lo hizo antes de ir a la escuela como siempre, así que solo saco su taper con frutas que le hacía su tía para merendar durante la mañana. El francés arrimó la mesa de al lado para acercarse a ellos dos y disponerse finalmente a comer, su estómago era literal un agujero negro.
-Bueno hay dos temas que me preocupan a parte de la adaptación de la obra -comentó dándole un mordisco a su sándwich. La chica que comía una especie de pastina para niños con salsa lo vio de reojo- El presupuesto y el vestuario.
-Mierda -emitió ella nerviosa. Se llevó otra cucharada de las sobras de la cena de sus hermanitos- Cierto que Kardia no dijo nada sobre el presupuesto.
-Porque no tenemos -sonrió con amargura el francés. Milo veía de uno a otro en silencio- Tenemos que hacerlo nosotros.
-Entonces imagino que si lo mencionas es porque ya te haces una idea de cuánto necesitamos -dijo la chica bebiendo de su jugo de manzana. El muchacho asintió sacando una hoja detallada de su libreta y se la paso, ella ahogó el grito de horror- Qué!? Tanto!? -vio con sorpresa a su codirector.
Milo como buen chismoso le arrebató la hoja para leer las cifras del presupuesto. Ahogó la tos de sorpresa, para unos críos como ellos, era bastante dinero.
-Y para qué es todo esto? -preguntó el griego viendo a su amigo. El francés suspiró sacando la libreta que le dieron de director.
-El director nos dejo temas a seguir importantes para poder organizar la obra sin problemas -indicó pasándole el cuaderno a su amigo- Quedamos en que yo investigue de que va todo eso -señaló aquella libreta como si fuera un demonio. La chica asintió afirmando sus palabras- Pues investigando solo descubrí que todo son gastos.
La escenografía sino hay en el almacén de la escuela algo que podamos usar pues toca fabricar e igualmente es obvio que no podemos usar todo de lo que haya resguardado en la institución, algo debemos aportar -indicó dando otro mordisco a su sándwich de atún- La ropa sin importar cómo lo pintes a juro hay que mandarla hacer, fabricarla nosotros o comprarla en el mismo lugar, o vamos a estar dispares -comentó suspiró con pesadez- Y sin importar la elección que elijamos es un gasto que debemos asumir como grupo por los estudiantes que viven en residencias sin el apoyo monetario de su familia.
-Y son veinte pares de zapatos, camisas, vestidos, pantalones, etc -explicó la chica contando todo- Eso, asumiendo que elijamos una obra con veinte personajes justo porque si es más fácil adaptar una que traiga 40 personajes entre los principales y el relleno, entonces es más ropa -dijo viendo al griego que parecía a punto de sufrir un tic nervioso.
-Luego esta el tema del maquillaje, que si elegimos una obra de fantasia o guerra a juro tenemos que gastar en pinturas extras porque igual todas las obras llevan maquillaje -agregó Camus pasándose una mano por el cabello del estrés- Claro que Marin y Seika al estar en el grupo de estilismo les sale bien hacerlo ellas pero tampoco sabemos si podemos sumarle la responsabilidad de pintarnos a todos.
-Por lo menos no hasta que se decida la obra y quiénes serán los protagonistas -asintió la pelirroja- Porque sino nos toca contratar a alguien que nos maquille y nos peine -Milo para ese punto solo quería que saliera un botón de reversa para tratar de evitar las peleas del año anterior y así no tener castigo que cumplir- Y saldrá costoso de ser así porque tendrá que venir desde días antes para confirmar que sabe que maquillajes hacer.
-Laura podría ayudarnos con la ropa porque le gusta tejer y la costura pero hay que ser sensatos -sonrió con amargura el chico- Estará tan ocupada como nosotros con las tareas, es darle mucha responsabilidad a ella sola.
-Y finalmente lo creas o no, todas las obras que participan tienen que aportar un porcentaje pequeño de dinero para la limpieza de todo el teatro antes y después del festival -dijo con tono ofendido la chica- Es decir todo es una mierda.
-Obvio que hay gastos que no queremos agregar porque no hemos elegido todavía la obra -asintió el francés suspirando- Como quién manejará la música, las luces, los efectos, cosas así, entiendes? Podemos hacerlo nosotros pero es equipo que nos proporciona la institución así que claro que no podemos poner a cualquiera con esa labor.
-Si luego lo dañamos, toca pagar -indicó la codirectora con un gesto de su mano.
Milo suspiró echando el cuerpo hacía atrás, ya ni ganas de merendar le quedaron. Vio a sus dos compañeros cada uno en sus propios pensamientos, el griego guardo la hoja del presupuesto en la libreta y se la devolvió a su amigo, era mejor que nadie viera eso o entrarían en pánico puro.
-Y qué vamos hacer hoy? -Preguntó tratando de cambiar el ambiente. La chica parpadeó.
-Ah! Eso lo organicé yo para que Camus pueda investigar tranquilo -sonrió sacando su propia libreta donde anotó un montón de cosas pero sobretodo estaba lleno de hojas- Haremos ejercicios de improvisación para perder el miedo escénico! -exclamó emocionada pasándole las hojas al moreno- Seleccioné algunas obras con distintas escenas, voy a elegir algunos para que simplemente actúen según lo que entiendan de los personajes que anoté allí.
-Lo interesante es que son personajes de una época casi victoriana, así que tomaremos prestado ropa que hay en el teatro -explicó Camus con una sonrisa burlona- Tendrán que elegir la que consideran apropiada e interpretar las escenas que eligió Dyna.
-Tienen que improvisar los diálogos pero sin alejarse de las escenas que les planteó -señaló las hojas de papel- Hay de romance, traición y discusiones.
-Dios mío... -se lamentó el griego leyendo cada personaje y escena que eligió la pelirroja- Y de qué obra es esto? -preguntó enseñando una hoja que le parecía completamente surrealista.
-Don Juan Tenorio -respondieron los directores con obviedad.
-Es un casanova español que hizo una apuesta con su amigo sobre quien era más hijo de puta -resumió la chica- Quién mata más, quién estafa más y sobretodo quién tiene más amantes en un año -Milo arqueó las cejas con sorpresa- El punto es que en uno de los primeros actos se sienta un círculo de idiotas donde están estos dos seres de bien -comentó con sarcasmo la última frase- Y sacan un par de papeles con sus aventuras frente a todos los testigos.
-Lo que no saben es que escondidos entre el resto de los hombres hay dos caballeros que uno es padre de la posible prometida de Don Juan -rió Camus notando aquel gesto de horror en el griego- Y empieza una no muy agradable discusión donde uno de los casanova le dice al padre entre líneas que igualmente va por su hija, le guste o no -se encogió de hombros- Técnicamente es una obra cómica con toque dramático.
-Dónde esta la comedia en eso? -preguntó viendo de uno a otro. La chica rió encogiéndose de hombros.
-Qué quieres que diga? Es la comedia de la época -contesto con inocencia- Pero Camus y yo planeamos divertirnos hoy con eso.
-Ya tenemos suficientes dolores de cabeza -asintió el chico.
Milo sudó un poco nervioso, él no sufría de pánico pero es autocrítico y sabe perfectamente que improvisar no es muy lo suyo. Vio a sus directores con un poco de temor.
-Tengo una idea que proponerles pero solo la diré sino eres tan cruel conmigo -le dijo a la chica que arqueó una ceja curiosa- No me pongas a improvisar algo complicado, vale?.
La chica intercambió miradas con Camus que solo entrecerró los ojos con recelo. Milo es demasiado bueno mintiendo, el muy cabrón siempre consigue como salirse con la suya.
-Bueno, te dejaré elegir un personaje y escena justo ahora -le dijo Camus cruzándose de brazos. Ya se había terminado su sándwich- Así que habla, Ivanov.
-Desde mi punto de vista ustedes no pueden con todo esto y tampoco es plan decírselo a los demás porque es mejor que no entren en pánico -comenzó mientras leía cada hoja para elegir algo pequeño y simple- Qué tal si le dicen a Kardia que tendrán un ayudante? Obvio que no es sencillo porque entonces también tendrá que irse de clases como ustedes ayer pero necesitan una mano o dos extras -comentó sin voltearse a mirar porque seguía en su labor- Yo puedo ayudarles a tratar con mi tío Kardia, no me soporta pero estoy seguro que soy tan fastidioso que al final va a ceder -sonrió socarrón viendo finalmente a sus directores- Yo quiero este -le entrego la hoja a la chica que se mantenía en silencio un poco sorprendida.
-En serio, quieres interpretar esto? -sonrió un poco resignada. Era una buena idea después de todo, vio de reojo a Camus que parecía igual de conforme.
-Por supuesto, la escena que elegiste es la mejor, es la única parte que leí y saqué buena nota en literatura el año anterior -indicó con una sonrisa descarada- Y además no soy el protagonista de la improvisación, soy el secundario en la escena así que... -se rió ante la idea mientras se encogía de hombros. Dyna negó con reproché pero aceptó su propuesta.
-Entonces tu hablas con Kardia?.
-Si, lo hago -asintió- Y no importa lo que me tarde voy a hacerlo ceder -sonrió con malicia.
Una promesa es una promesa y él siempre cumple pero por supuesto en esta importante labor no puede hacerlo solo porque esta seguro que su tío ya espera que él de alguna manera meta sus manos para conseguir algo de ventaja sobre la obra. Técnicamente no iba a pedir algo que los pusiera por encima del 2-A, solo quiere ayudar a sus dos amigos, no se había puesto a pensar en todo lo que ellos debían organizar en máximo un mes si querían poner a funcionar la locomotora a tiempo para que lleguen al festival sin contratiempos. Hoy de una manera estúpida se ganaron un castigo extra con Manigoldo aunque estaba seguro que Aioria y él podían hacerlo solos tampoco es plan sumarle más estrés a sus directores.
Sonrió viendo el salón de su destino, estaba en otro edificio que justo queda al frente de su institución, allí estudian los de último año, como ellos ven distintas carreras pues lo normal es que tengan su sitio aparte para aprender mejor. Se asomó viendo a más de uno comer o jugar en sus teléfonos pero su víctima se encontraba justo al fondo charlando con sus amigos. Justo ahora es su único cómplice para convencer a Kardia, de no resultar llamaría a la caballería pesada: los gemelos.
-Dita! -saludó entrando sin voltear a mirar a los chicos que lo veían curioso. Sus uniformes solo tenían de distinto las chaquetas.
El sueco sonrió bastante extrañado de ver a su pequeño primo por allí, naturalmente no significa nada nuevo. Vio de reojo a sus tres amigos que lucían igual de extrañados, Milo sin mucho reparo, agarró una silla y se unió al pequeño cuarteto.
-Te quiero pedir un favor y por nada del mundo quiero que se lo comentes a tus hermanas -las gemelas están en el 2-A por ende si se enteran ellos pedirían la misma condición y aunque era una nimiedad conocía bien a Kardia, se iba irritar mucho con esa nimiedad.
-Asumo entonces que es sobre la obra -sonrió el chico bebiendo de su pote de agua. Milo asintió energético- Te escucho, bicho.
-Quiero que me ayudes a convencer a Kardia que deje a mis directores elegir un ayudante para organizar la obra -soltó sin anestesia, con su primo había que ser directo- Es una estupidez pero Kardia me va a decir que no y si las gemelas piden lo mismo para sus directores directamente me va a dejar de escuchar.
-Ya... -asintió el sueco asintiendo con lentitud analizando la propuesta- Tienes razón, es un amargado de primera -comentó burlón.
-Y por qué te interesa tanto conseguirle un ayudante a tus directores, te han pedido el favor? -preguntó curioso el moreno. Milo volteó para ver al hermano de Aioria- Porque aunque es una estupidez... bueno es una mínima ventaja sobre la otra sección.
-Ay, Aioros no seas amargado! -le reprochó el italiano- La obra en sí es una basura y además no es una competencia, no se supone que es para unirlos y enseñar lo que puede hacer el compañerismo? Pues eso, Milo esta actuando como un buen compañero -apoyó rotundamente el albino viendo de soslayo al menor.
-Camus es tu director, no? -preguntó el español con una sonrisa. Milo asintió tranquilo- Pobre, debe estar trepando por las paredes.
-Es un asco además Manigoldo nos envió un trabajo solo porque dice que no estábamos prestando atención -se quejo cruzándose de brazos- Aioria, Camus, una compañera y a mi -rodó los ojos irritado sacándole una sonrisa burlona a su primo y al italiano- Y yo sé que Aioria y yo no tenemos problemas con eso pero es que Camus y la otra chica tienen menos de un mes para entregarle un informe al director sobre la obra.
-Es decir... con presupuesto y todo lo demás? -preguntó dudoso su primo. Eso era noticia exclusiva, lo cual les viene bien a su proyecto.
-Si, deben entregar una lista con el presupuesto, de dónde lo van a sacar y cómo lo van a devolver, más o menos el tema del vestuario y si van a tomar prestado de la institución que por cierto eso si es una competencia porque el 2-A debe estar pensando exactamente eso mismo -indicó haciendo gestos con las manos- Y sobretodo el club de teatro que obviamente es prioridad para el festival porque siempre organizan una macro obra así que debemos preguntar si nos dejan agarrar cosas para la nuestra.
-Lo ves? Una basura de pies a cabeza -señaló el italiano resoplando- No te hagas el de rogar, Dita -insistió el chico viendo a su amigo. El sueco se rió asintiendo.
-Esta bien, Milo, te ayudaré a convencer a Kardia con ese tema -asintió el chico con una idea en la mente- Verás, nosotros también necesitamos ayuda con nuestro proyecto, así que si tus nos cuentas cosas de vez en cuándo para nuestros reportajes yo con gusto te ayudo en lo que necesites durante el resto del año -le tendió la mano para sellar un trato.
Todos los grupos de su salón estaban buscando como entrar con los menores para poder rascar información pero la ventaja de ellos cuatro es que Shura, Aioros y él tienen familia en ambos salones pero por supuesto debían elegir un solo salón, y lastimosamente sus hermanas pedían a cambio que él hiciera todos los deberés de la casa por un año entero en cambio Milo solo pide ayuda para organizarse y convencer a Kardia, le sale mejor.
-Hecho -aceptó sin dudar el menor apretando su mano- Seguro que Camus no le molesta.
-Perfecto, Milo -rió entretenido el chico- Hablaré con Kardia en el almuerzo, y tu lo buscas luego de tu ensayo, sino funciona llamamos a los gemelos.
-Por dios, le van a dar con todo, eh? -se rió el español escuchando el maravilloso.
-Por supuesto, de una forma u otra cae -asintió el sueco.
-Milo realmente haces esto por Camus o por tu directora? Es que no la mencionas mucho -sonrió burlón el italiano con curiosidad- Es la nena pelirroja que esta con este -señaló a Aioros- En el consejo estudiantil?.
-Si es ella -sonrió el chico haciéndose el desentendido- Tu mismo lo has dicho, yo solo estoy siendo buen compañero.
-Claroo!
-Por supuesto!.
-Cómo no lo pensé? -comentaron los mayores con sarcasmo. Milo se rió poniéndose de pie.
-Nos vemos después! -se despidió para salir casi corriendo.
Estaba a punto de sonar el timbre para la siguiente clase y no quería ganarse otro castigo por llegar tarde en su tercer día.
Así mismo en su salón la pelirroja leía entretenida algunas páginas de una obra que Camus le había pasado temprano en la madrugada. Ya tenían una idea de cuáles podrían ser las tres opciones a elegir, lo difícil era abarcar mínimo veinte personajes entre principales, secundarios y extras porque de ser así debían dar el trabajo lo más equitativo posible y eso es extremadamente difícil. A parte tenían muchos factores que tomar en cuenta y ya estaban poniéndose en ello pero por supuesto, había cosas que solo podían averiguarse personalmente por eso mismo Camus no esta justo ahora en el salón.
No podían faltar siempre, era de alguna manera injusto e irresponsable así que habían elegido turnarse. La primera ronda sería del frances, a la siguiente ocasión que toque pedir permiso para salir pues lo hará ella y así sucesivamente hasta que hayan planificado todo.
Todavía no era el cambio de clase así que el salón se encontraba semi desértico, solo esta Valentine, Pharaoh, Krishna, Isaac y ella. El resto habían salido a por meriendas para soportar lo que queda de la mañana hasta que fuera la hora del almuerzo, todos habían acordado quedarse a comer para ir juntos al ensayo.
Se escuchó el eco de unos pasos aproximándose por el pasillo pero nadie prestó atención a eso, ella permanecía concentrada en las palabras de la obra que leía hasta que unos toquesitos al marco de la puerta captó la atención de los cinco estudiantes del 2-B. Alzó la mirada para terminar abriendo los ojos con sorpresa viendo al pelirrojo de la otra clase allí frente a ellos, con el hombro apoyado en el umbral y una sonrisa burlona adornando su rostro.
-Muñeca -habló suave viendo fijamente a la única chica en el salón- Vengo a disculparme por lo de ayer -se llevó una mano al corazón mientras la sonrisa es reemplazada por un gesto afligido.
-No te preocupes, Surt -dijo rápido sintiendo los nervios recorrer su cuerpo. Vio de reojo que sus amigos se habían levantado por completo de su siesta.
Eso no podía ser bueno, por muy mansos que parecieran, Krishna podía llegar a ser demasiado impulsivo.
-Es que realmente me sabe mal, yo no quería asustarte -insistió dando un paso dentro del salón. Una silla fue arrastrada haciéndolo frenar para ver burlón al moreno que parecía a punto de lanzarse sobre él.
-Tranquilos! -exclamó rápido la chica levantándose para alzar la palma de su mano frenando a los cuatro muchachos- Estoy bien -aseguró para volver su mirada hacía el pelirrojo- Entiendo, Surt pero no estuvo bien que Frodi y tu se acercarán tanto sin mi permiso, vale? No puedes esperar que no me asuste -habló bastante rápido por los nervios. El pelirrojo sonrió suave asintiendo tras sus palabras.
-Tienes razón estuvo mal y no vengo a disculparme por Frodi, solo vengo por mi y para que entiendas que yo realmente no quiero hacerte daño -volvió a llevarse la mano al pecho intentando demostrar la convicción de sus palabras- Podemos empezar siendo amigos, no te parece? Así puedes confirmar que yo de verdad no tengo malas intenciones.
La chica se quedó sin palabras y sin aliento, vio momentáneamente sobre su hombro para ver los rostros desencajados de sus compañeros por la sorpresa de ver aquella actitud tan humilde precisamente en el pelirrojo más problemático de toda la institución. Volvió a mirar aquel rostro arrepentido y no pudo evitar dudar.
-Surt...
-Por favor, Dyna -cortó juntando sus manos casi como un rezo- Solo una oportunidad, si?.
-Dios... -emitió ella bastante apurada. ¿Y ahora qué?.
-Desde cuándo te interesa tanto tener la amistad de ella, idiota? -la voz de Milo sonó tras Surt. Todos voltearon para ver al griego de pie en el umbral- El año anterior no parecías muy interesado en socializar con nadie que no fuera tu preciado Frodi.
El pelirrojo soltó una risa despectiva pero antes de que pudiera encarar a ese griego presumido la pequeña pelirroja se paró entre ellos para ver fijamente al chico del 2-A.
-No discutan! -pidió viendo de uno a otro. Milo la vio con intensidad pero solo terminó girando el rostro molesto- Surt, déjame pensarlo, si? Milo tiene razón, antes no parecías fijarte en mi -habló suave viendo al chico que parecía a punto se replicar- No sé que tanto puedo confiar en ti pero accederé a tratarte con amabilidad y si de allí nos hacemos amigos entonces esta bien, no me presiones vale?.
-Esta bien, verás que solo quiero ser tu amigo -sonrió más tranquilo- Me iré antes que llegue el resto de tu salón -se despidió para caminar hacía la salida.
Al pasar junto a Milo no pudo evitar mirarlo de reojo, el moreno no aguantó y lo sujeto del brazo para frenarlo. Surt tensó el cuerpo cuando sintió el aliento del griego sobre su oreja.
-A la primera que descubra que es un sucio truco para aprovecharte de ella, lo vas a lamentar -amenazó suave para luego simplemente apartarse ingresando en el salón.
Surt no replicó, se fue sin mirar atrás. Dyna vio sorprendida al moreno que solo se acercó para revolver su cabello e ir hacía el combo que veía todo estupefactos en la parte de atrás. Ella fue detrás y se sentó entre ellos que seguían en silencio viéndose entre sí.
-En qué mierda estás pensando al aceptar a medias su propuesta?! -explotó repentino el griego volteando a mirarla. La pelirroja se sobresaltó viendo con sorpresa aquella vena resaltando en la sien de su compañero.
-Milo, tranquilízate...
-No! -cortó para tomarla de la muñeca y jalarla un poco hacía él- Te volviste loca? Justo ayer casi que no te levanta la falda con ayuda de Frodi en medio de las malditas escaleras! -masculló cerca de su rostro, la muchacha se sonrojó ante la intensidad del chico- Y hoy quiere ser el niño arrepentido que quiere ser tu amigo? No me jodas! -exclamó ofendido poniéndose de pie ante la sorpresa del resto.
-Milo, por dios, cálmate... -pidió ella yendo tras él pero no la escuchó.
Decidió salir al pasillo pero la pelirroja no se iba a dar por vencida así que lo siguió hasta que logró sostener su brazo y obligarlo a parar. Milo se giró y ambos se mantuvieron la mirada en silenció. La pelirroja soltó el brazo del moreno sin saber muy bien que decirle, no había aceptado por ingenua, lo había hecho para que Surt se fuera antes que llegarán los demás. Ella suspiró llevando una mano hasta el rostro de él para apartar los mechones rebeldes que caían sobre su cara, jamás creyó ver una reacción así de apasionada en Milo, el chico presumido y burlista de la institución.
-Milo, solo no quiero que haya más peleas entre nuestras clases... -habló suave notando que poco a poco él se iba calmando- Por supuesto que no confío en él, simplemente no quiero aumentar nuestro castigo.
Él suspiró con pesadez girando ligeramente el rostro para luego asentir y volver a mirarla.
-Ya... pero es que... -volvió a resoplar- Eres consciente que no te va a dejar en paz, cierto? -preguntó asegurándose de mirar aquellos ojos grises que no podía borrarse de la cabeza.
-Lo sé pero qué importa? -respondió para luego sujetar la mano del griego- Agradezco tu preocupación pero tienes que intentar no pelear con él sobretodo cuando parece ser "el pacífico" -dijo haciendo comillas con los dedos enfatizando la última palabra- Después tu serás el malo y sabes que no es así! -insistió volviendo a sujetar su mano.
-Algo trama y lo sabes -recalcó viendo ligeramente sobre su hombro, se sentía observado pero posiblemente estaba paranoico.
-Milo -sujetó con suavidad su mentón para obligarlo a observarla- Tranquilo -le habló suave como si tratará con un niño asustado- Recuerda que seremos novios por todo un trimestre, cuando se enteré se le pasará las ganas de querer molestarme -aseguró con una sonrisa. El griego torció la boca no muy seguro- Por favor, relájate. Cada vez que hablé con él, te diré, así está mejor? -sonrió un poco más grande tratando de convencerlo.
Milo suspiró resignado asintiendo. No confiaba en Surt, prácticamente en la mayoría de la otra clase pero sobretodo en ese pelirrojo tan falso. Dyna rodeó su cintura con los brazos así que solo atinó hacer lo mismo con sus hombros, se mantuvieron así abrazados por un par de minutos hasta que escucharon una risita que los obligó a separarse. Krishna veía todo apoyado en la puerta con una sonrisa burlona, la pelirroja se sonrojó alejándose del chico.
-Aww -emitió el moreno con burla- Es lindo ver que si se lo toman en serio! -se rió sacándole un gruñido a su compañero- Mía y Mu van adorar saber eso!.
-Cállate! -gruñó el chico para volver a encaminarse hacía el interior del salón.
-Te pusiste celoso, Milo? -preguntó cuando llegó a su lado- No sabía que eres un chico posesivo -se rió. Milo sonrió con un toque de amargura.
-Pues si, soy muy celoso -recalcó retando aquella sonrisa burlona- Y si, supongo que es un defecto enorme pero no me gusta que husmeen alrededor de lo que yo creo que es mío -hubiera dicho otra cosa? Si, pero no podía con testigos que no tenían conocimiento de su estúpido reto con Krishna.
Dyna ahogó un grito de sorpresa viendo con cierto reproche al moreno que no paraba de provocar a su casi novio falso.
-Dyna no es tuya -provocó un poco más el moreno.
De fondo Valentine intercambiaba miradas estupefacto con Isaac y Pharaoh. Por supuesto no habían escuchado que mierda habló Dyna con su amigo, solo lo vieron salir furioso y ella tras él, por un instante pensaron en seguirlos pero Krishna les aseguró que todo estaría bien. Tenían sus dudas hasta ese momento siendo testigos de que quizás toda esa explosión de Milo fue... ¿Por celos?.
Milo se rió suave como si se tratará de un villano enfrentando al héroe en una novela, aquella risa que solo indica peligro o así sonó en la mente de los tres muchachos ajenos a todo el trasfondo de la historia entre ellos. Dyna solo quiso que la tierra se tragará a Krishna con sus burlas y dejará a Milo tranquilo antes que siguiera abriendo la boca con sus locuras.
-Milo... -intentó conciliar pero fue rotundamente ignorada- Krishna! -llamó suave como un reproché que también fue ignorado.
El timbre sonó y si, ya era consciente del ruido de los pasos del 2-B aproximándose hacía el salón. Ella iba a desmayarse, solo quería leer un poco más antes de clases. ¿Por qué el universo no la deja tranquila en su lectura?.
-Tienes razón, Krishna amigo -sonrió con burla el chico- Dyna es una chica libre de elegir con quién salir -aseguró consiguiendo que el moreno arqueará la ceja curioso- Pero solo lo diré una vez -habló lento y muy seguro de sí mismo- Estoy seguro que ese soy yo así que si, no me agrada ver a ese pelirrojo asqueroso revoloteando a su alrededor, vale? Ahora déjame en paz, no estoy de humor.
Sonrió con falsedad para luego darse la vuelta y dirigirse a su asiento dejando a una acelerada chica junto a un sonriente moreno que la vio bastante complacido. Dyna lo fulminó con la mirada, ahora quién callaba a Valentine? Y Pharaoh! Dios, nadie podría parar el chisme que se le iba avecinar. Temblorosa fue hasta su puesto para ver sobre su hombro al chico que lo veía hacía la ventana como si nada hubiera pasado.
-Hola!! Te traje dulces, hermanito! -chilló Mía entrando muy alegre para correr hacía su mellizo- Como no sabía que traer, agarré un poco de todo, oki? -siguió parloteando sentándose frente a él tomándolo por sorpresa.
-Cabeza de esponja -llamó como siempre su amiga, Violeta, sentándose en el asiento libre a su derecha- Ten, te compré un jugo y unas galletas -dijo colocándolas sobre su escritorio. Dyna asintió sonriendo tratando de eliminar los nervios recientes- Todo bien?.
-Si te contará -emitió sarcástica en un suspiró.
-Buenas, niños! Es un gran día para aprender! -más de uno suspiró dándose cuenta que comenzaba su siguiente clase.
Camus andaba tranquilo, la última clase ya había comenzado y él ya había terminado de tomar notas a todo lo que necesitaba antes de una reunión con el director para aclarar varios puntos que no decían en las libretas. Tuvo que informarse mucho, así que preguntó en el club de teatro, en administración, biblioteca e incluyo a Mayura, la profesora de literatura para así poder hacerse una opinión general de todo lo que debían organizar y hacer. El director no estaría libre para verlo por obvias razones esta primera semana pero ya había apartado una cita para el lunes entrante.
Estas cosas había que aclararlas cuánto antes porque sus notas ahora dependen de que esa obra salga perfecta y él siendo un estudiante estrella no podía dejar manchar sus registros perfectos por un factor que esta por fuera de lo educativo. Es absurdo pero como suele decir su hermana mayor: lo hecho, hecho está.
Llegó hasta su salón para tocar con los nudillos y espero paciente a que el profesor a cargo abriera la puerta. Afortunadamente no tuvo que esperar mucho pero al instante se arrepintió de asistir a esa clase. Albiore le sonrió enorme dándole espacio para que pudiera ir a su asiento, que lo parta un rayo era lo que deseaba el joven francés caminando hasta el pupitre. ¿Matemáticas y geografía en el mismo día? Están locos!? Manigoldo ya es insoportable pero Albiore!?.
-Que bueno que llegas Camus! -habló entusiasmado el profesor cerrando la puerta- Estamos repasando las capitales mundiales!.
El chico vio con disimuló a Aioria que esta sentado atrás suyo para confirmar el horror que están viviendo todos. El rubio lo vio con deseos de llorar.
-Bueno... dónde estaba? -se dijo así mismo para luego saltar- Eso es! Ven aquí Isaac, te toca!.
En la pizarra había un enorme mapamundi únicamente con los países escritos, ni una sola capital o ciudad estaba marcado en los colorines del mapa. Camus tragó saliva, no porque no supiera capitales pero esta muy seguro que precisamente no le iban a preguntar por la capital de España o Brasil, conociendo a su profesor... él iba a preguntar por los países menos comunes.
Con temor el chico nuevo se puso de pie para caminar hacía el frente donde Albiore le dio un palito largo para que pudiera señalar sus respuestas. El menor trago saliva sintiendo cada poro de su piel sudar de los nervios, allí de pie frente a ese enorme mapamundi con muchos colores y palabras solo podía sentirse diminuto, vio por el rabillo del ojo a su profesor que sonreía radiante como sino se diera cuenta de lo mucho que estaba sufriendo allí parado. Un poco de piedad por ser el nuevo, no? Pensaba el menor para ver nuevamente al mapamundi.
-Muy bien, Isaac -Albiore se llevo las manos a la espalda para ver fijamente al menor- Te diré cinco países o capitales y tu vas a señalar o decir los nombres de su contraparte, entendido? -sonrió como si nada.
Lo fácil es que le diga capitales y si sabe la respuesta únicamente tiene que señalar con el palito el país, lo difícil es no saber la respuesta y que aparte sea un país lo que le diga... porque significa que tiene que decir en voz alta la capital. Trago saliva asintiendo lleno de nervios.
-Bien -todo se quedo en silenció por dos minutos exactos, Isaac los contó bien en su cabeza. ¿Esto no es tortura moderna? Pensó nervioso el menor- Polonia -más de uno ahogó el chillido al no saber la respuesta.
Isaac abrió los ojos para luego ver al suelo pensando, esa debía conocerla. ¡Tenía que saberla! Fue allí de paseo con su madre! Piensa, piensa, se animaba desesperado el menor.
-Isaac? -insistió el profesor. Tembloroso abrió la boca para responder.
-V-varsovia? -respondió bajito y tembloroso. Albiore sonrió asintiendo, el menor se permitió respirar.
-Te has ganado una fácil: Pekín -pronunció alzando ligeramente el mentón. El chico suspiró con alivio moviendo el palito hacía enorme país asiático.
-China -dijo con seguridad. Bueno, solo faltan tres, tu puedes Isaac!, se animaba mentalmente.
-Suiza -sonrió ligeramente retador el mayor notando aquel gesto relajado en su estudiante.
-Berna -esa era fácil, vivió por dos años en aquel país.
-Bucarest -respondió rápido su profesor arqueando una ceja retador. El chico se quedó en blanco.
No se conocía todos los países del mundo pero esta cien por ciento seguro que Bucarest no es un país, así que es una capital. ¿Pero cuál?. Se quedo en silenció tratando de coordinar sus recuerdos con los países que conocía pero por qué nunca presta atención a las enseñanzas de su padre? Si lo escuchará un poco quizás sabría el nombre del mendigo país que estaba buscando.
-Te la sabes, Isaac? -sonrió como si nada el mayor. El chico tragó saliva nervioso.
-Noruega? -respondió dudoso señalando el pequeño país al noroeste de Europa.
Albiore rió suave negando con el rostro, el menor sintió un escalofrío subirle por la espalda mientras más de uno solo podía exclamar con preocupación por su compañero.
-Mal, es Rumanía -indicó sin borrar aquella sonrisa aterradora- Entonces te toca una difícil para cerrar tu partición por el día de hoy.
El chico se puso pálido, no quería fallar ya había sido testigo de lo que ocurría. Antes de él ya habían pasado Shaka que le fue bien junto a Marin pero Pharaoh y Geist... pobrecitos.
-Dime cuántas capitales tiene Sudáfrica, sus nombres y porqué -indicó serio el profesor. Más de uno abrió la boca con horror viendo como Isaac perdía todos los colores del rostro- Tu puedes, Isaac, no es muy difícil -sonrió repentino el mayor animando al chico a contestar.
Isaac no tenía ni idea de ninguna capital del continente africano o por lo menos, justo ahora no se le viene ninguno. Los nervios se apoderaron de su cuerpo y vio con cierta desesperación a su profesor.
-Es una pena -negó con el rostro el adulto- Lo estabas haciendo bien al principio -asintió reflexivo- Como tarea, tu tendrás que hacerme un trabajo sobre Rumanía, Noruega y Sudáfrica -contuvo el quejido al escuchar su "castigo"- Quiero información de sus capitales, turismo, población y cuál es su principal aporte exterior -indicó sin inmutarse mientras su estudiante era un manojo de nervios- Ya puedes sentarte, hay que mejorar para la próxima.
¡¿Mejorar?! Pensó el chico asustado yendo hacía su asiento. Esa escuela esta lleno de locos, no sabía quién es peor: Kardia, Manigoldo o este psicópata. Tomó asiento para luego sentir la mano de Krishna sobre su hombro desde atrás como apoyo.
-Lo hiciste bien, amigo -ánimo muy bajito- A todos nos pasa -aseguró con pena- Albiore es de los más crueles -quién podía ser peor? No quería saber la respuesta.
Cada uno recibiría una tarea distinta dependiendo de la cantidad de fallos que tengan, podía ser incluso una maqueta, lo cuál todos intentaban fallar lo menos posible. La clase continuó, por supuesto no todos iban a pasar ese día pero no fue la suerte de Aldebarán, Kali, Laura y Seika que fueron los siguientes y así hasta que llego el turno de Milo. El griego no tenía problemas en esa materia, viajaba tanto por sus convenciones de arte y leía aún más para inspirarse que la geografía no era precisamente un problema.
Cinco de cinco, pensó con envidia la pelirroja. Esa no es la suerte de ella, estuvo a punto de llevar ha reparación esa materia el año anterior, es tan mala con la orientación geográfica que sentía que estaba a punto de hacerse pipí encima y estaba muy segura que Albiore olía ese terror como los depredadores.
-Kyrgiakos -llamó tan suave que provocó más de un escalofrío. La pelirroja palideció viendo esa sonrisa que desde su punto de vista era de puro cinismo- Te toca, ven al frente -le indicó con un gesto de la cabeza.
Hubo una exclamación generalizada de puro terror, todos conocían lo mal que le iba a la muchacha en geografía. Como si fuera un robot se levantó lentamente viendo fijamente ese mapamundi con horror, su estómago se revolvió con violencia mientras sus manos comenzaban a sudar y un pitido se hacía presente en sus oídos.
-Bien, Kyrgiakos -escuchó lejano y movió únicamente las pupilas grises hacía el mayor- Sé lo mucho que te cuesta mi clase -sonrió intentando inspirar amabilidad- Así que voy a ser piadoso aunque no debería hacerlo -siguió hablando mientras se acercaba al pupitre de otro alumno para apoyarse en su mesa y cruzarse de brazos- Te diré únicamente tres capitales o países -indicó levantando tres dedos. La chica ahogó el quejido sintiendo la presión sobre sus hombros- Lista?.
-Quiero vomitar -respondió casi en un quejido. Albiore solo rió suave.
-Respira profundo, estoy seguro que puedes hacerlo -la ánimo viendo aquel rostro a punto de llorar. La muchacha volvió a ver al mapamundi sin dejar de temblar- Copenhague -pronunció viendo de reojo al resto que parecía con ganas de ayudar.
La chica respiró profundo tratando de aliviar su corazón acelerado, esa la sabia porque le tocó hacer una maqueta para salvar la materia el año anterior. Levantó el palito y señaló con seguridad su respuesta.
-Eso es, Dinamarca -asintió satisfecho el mayor.
Nunca se le iba a olvidar ese maldito país, una maqueta de los lugares turísticos más importantes de Copenhague. Duró dos semanas casi tres realizando aquella labor tan dura solamente para no llevar a reparación la materia. Suspiró aliviada y espero en silenció el siguiente nombre, las manos seguían sudando y el pitido no se iba pero estaba intentando ignorar el malestar.
-Berlín -escuchó a sus espaldas. Suspiró aliviada agradeciendo la compasión. Levantó el palito sin dudar- Perfecto, Kyrgiakos, la respuesta es Alemania -felicitó el profesor bastante satisfecho- Estás lista para la última?.
-Todavía quiero vomitar -respondió la muchacha sin voltear. Algunas risitas se escucharon de fondo.
-Respira -ánimo el adulto sin borrar la sonrisa. Dyna volteó a verlo con temor.
¿Por qué no le decía la última de una vez? Era necesario hacerla esperar?.
El resto de sus compañeros pensaba exactamente lo mismo. La historia de la pelirroja en esa materia es bien conocida por muchos porque para salvarse tuvo que hacer varias maquetas entre las que se destacan Dinamarca, Hungría, Nigeria, Perú y Taiwan, todas ahora eran parte de la colección de la institución o mejor dicho de Albiore.
-Liubliana -sintió que un balde de agua fría le cayó encima al escuchar aquel nombre. ¿Dónde queda eso?
Jadeos de sorpresa. ¿Qué sitio es ese? Se preguntaron. La muchacha se volteó desesperada viendo los países pensando cuál de todos tiene una capital con ese nombre. Quiso llorar dándose cuenta que no tenía ni la más mínima idea sobre cuál es esa capital. Se giró para ver a su profesor en una súplica silencia, Albiore suspiró un poco resignado.
-Alguno conoce la capital que acabo de decir? -dijo en voz alta sin dejar de ver a la pelirroja- Solo uno puede hablar así que elijan bien lo que van a decir porque apenas uno hable ya ninguno puede ayudarla -indicó con el dedo, la exclamación general no se hizo esperar.
Se vieron entre sí un poco desesperados, ninguno se atrevió hacer un ruido con temor a perjudicar a su compañera. Los únicos que podían responder esa pregunta son Shaka, Kali, Marin, Camus y Milo así que todos los ojos fueron hacía ellos esperando impacientemente que si supieran la respuesta a ese espantoso predicamento.
Milo vio a Camus que a su vez vio a Shaka que a su vez vio a Marin está última vio a Kali y así se devolvió la línea de miradas hacía Milo. El griego volteó para ver a su amiga que lo veía con súplica.
-"Ayúdame" -dijo moviendo sus bonitos labios... ¿¡Bonitos!? Abrió los ojos agachando la mirada al instante.
-Alguno sabe? O le digo a Kyrgiakos que se resigne?.
La muchacha soltó un quejido lastimero. Milo estiro la mano para pasar sobre el hombro de Aioria hasta el cabello liso de Shaka, lo jalo suave captando la atención del hindú. El rubio lo vio curioso notando esos ojos insistentes. Algo que define bien a aquel muchacho de cabello liso es su frialdad, mucho más despegado que Camus a los problemas ajenos. El griego esta seguro que ese chico tan perfecto y serio conocía la respuesta solo que no planeaba decirla a nadie porque en la mente retorcida de Shaka eso es hacer trampa.
Milo escribió sobre el cuaderno de Aioria y se lo enseñó importándole poco ser el centro de atención de sus compañeros.
"Shaka, tu sabes la respuesta: DILA".
Shaka sonrió burlón y negó con el rostro consiguiendo que el moreno rechinará los dientes.
"Shaka, pedazo de idiota. Te debo un favor a cambio de que digas esa asquerosa respuesta".
El otro rió con malicia y se volteó para mirar nuevamente a la pelirroja asustadiza. Escribió en su propio cuaderno la respuesta y se la enseño a la muchacha que solo se giró para buscar el dichoso país.
-Eslovenia! Bien, bien! -festejó el profesor. Shaka se giró para ver sonriente a Milo.
Aioria sintió un escalofrío viendo aquel rostro brillar en malicia. Su amigo hindú es de los más tranquilos hasta que lo hacen enfadar o peor aún... le deben un favor.
-Me vendiste tu alma, Ivanov -dijo suave muy lento- Y por una chica, caíste muy bajo, no crees?.
-Tu no tienes corazón, Nagy -gruñó el griego viendo de reojo a la pelirroja volver a su asiento. Shaka se rió negando con el rostro.
-O quizás tu corazón es muy blando -se burló ladeando el rostro- Espero que valga la pena deberme un favor, Milo -se giró dándole la espalda.
Aioria vio a su amigo como si estuviera loco. ¿Qué mierda acababa de hacer?.
-Enloqueciste?! -le preguntó aguantando el grito. Milo suspiró echando el cuerpo hacía atrás- Qué has hecho?!.
-El idiota -respondió torciendo la boca llevando la vista al techo- Hice el idiota.
La campana sonó provocando una celebración interna en cada uno de ellos. Albiore se despidió sin dejar tarea extra y finalmente se pudieron permitir respirar aliviados, al instante todos se pusieron a comentar entre sí el terror que sintieron durante la clase. Dyna se levantó ansiosa viendo a Milo ponerse de pie para colocarse su mochila sobre los hombros, ya era hora de almorzar y había quedado con Aioria, Camus y Aldebarán para ir por pizza, ya varios comenzaban a salir tenían que aprovechar la hora y media antes de que el ensayo comenzará.
-Vienes, Dyn? -escuchó la voz tímida de Laura a sus espaldas mientras recogía rápido para intentar alcanzar al griego.
-Si, si -asintió pasándose la mochila sobre los hombros- Si quieren me esperan, ya regreso! -salió apresurada hacía el pasillo bajo la mirada curiosa de sus amigas.
-Qué le pasa? -preguntó Laura viendo hacía Megara que mantenía aquel gesto inexpresivo en el rostro.
-Va agradecerle a su romeo -lo dijo sin inmutarse. Kali, Violeta y Seika rompieron a reír pensando que aquello era una broma- En serio, fue tras Milo, no es obvio?.
-Y por qué haría eso? Se llevan mal -dijo obvio la pequeña Laura. Megara suspiró negando con el rostro, a veces son tan tontas, pensó resignada la chica.
-Porque Milo habló con Shaka para que le diera la respuesta, acaso no viste? -le dijo sin modificar su tono de voz aburrido- Todos saben lo que pasa cuando Shaka te ayuda: le debes un favor -se encogió de hombros restándole importancia- Ahora Milo le debe a Shaka por Dyna, necesitas que te lo dibuje?.
-Oh dios, pobre Milo -dijo Laura con gesto triste- Shaka es muy cruel.
Megara se encogió de hombros para comenzar a caminar para ir tras su amiga enamoradiza.
-Pero eso no significa que a Dyna le guste Milo -escuchó la queja de la japonesa y rodó los ojos sin decir nada.
Ya el tiempo le daría la razón, su amiga pelirroja es claro que siente algo por ese griego de sonrisa coqueta, solo que no lo decía en voz alta pero ya llegaría el día estaba segura de eso.
Mientras, Dyna iba por las escaleras casi llegando a la principal, agradeció no toparse con nadie del 2-A porque aquel día les tocó irse más temprano. Vio a Milo ya en la planta principal junto a una máquina expendedora donde Aioria pedía relajado, entre los cuatro reían seguro de algún chiste que Aioria haya dicho. ¿Y ahora qué? Solo se acerca y lo toma del brazo? No estaba acostumbrada a estas mucho menos con Milo, su relación es super extraña y a veces sentía que tenían la confianza pero en otra ocasiones es claro que no hay tanta confianza.
Megara llego con más calma tras ella, vio a los cuatro muchachos y luego vio a su amiga nerviosa mordisqueando sus uñas. Suspiró y se detuvo junto a ella para volver a observarla.
-Solo ve y dile que quieres decirle algo rápido -comentó como si nada. La pelirroja parpadeó viendo hacía su izquierda.
Megara es más alta y delgada, con el cabello liso por debajo de sus hombros parecía ser algo sombría pero era simplemente por su actitud despreocupada e inexpresiva. En cambio ella es de las más bajitas junto a Seika y Marin, con el pelo esponjado o a veces muy alborotado por los rizos y siempre es un manojo de nervios.
-Y luego qué? -Megara solo se encogió de hombros.
-"Gracias, Milo por salvarme el culo" -dijo sin modificar el rostro serio. La chica lo vio incrédula- Bueno al menos que quieras sonar más cariñosa -movió una comisura hacía arriba muy ligeramente en un casi inexistente sonrisa burlona- "Oh Milo, gracias! Eres mi héroe, no sé como pagarte" -puso la voz más aguda provocando que su amiga se le desencajará el rostro en asco- Oye, ahora le debe un favor a Shaka, debes agradecérselo bien, no crees? -la pelirroja se sonrojó viendo nuevamente al griego que iba retomando su camino entre risas con sus amigos- No cualquiera hace eso... -insinuó en un tono más jocoso la siempre seria Megara.
Dyna respiró profundo y obligó a sus talones moverse hacía la salida de la institución yendo tras aquel muchacho que desde que lo conoció le parecía realmente insoportable. Siempre haciendo escándalos, riéndose de su pelo esponjado, haciéndola enfadar, nunca la ayudaba, ni mucho menos le hacía favores en clase, pasaba por completo de ella para fijarse en otras chicas más refinadas pero ahora!... ahora él es distinto, sobretodo con ella.
Pero todo es por el reto. Cierto?.
Y si no? Por qué hizo eso? Sus manos temblaban mientras más se acercaba a él. Tu puedes, Dyn, se ánimo mentalmente.
Estiró la mano hasta que pilló la manga de la chaqueta del uniforme de Milo. Su grupillo se detuvo viéndola con curiosidad, naturalmente eso no le importaría pero ahora que quería decirle algo al griego estaba siendo difícil. Él le sonrió amable notando ese lindo tono carmín adornando esas mejillas llenas de pequeñas pecas muy claras pero que en conjunto le daban aquel toque tierno a la pelirroja.
-Hola Dyna, corazón mío -habló en aquel tono burlón que siempre usó con ella pero esta vez no consiguió la reacción usual en su compañera.
-Hola Milo, cielo bonito -sonrió burlona provocándole un ataque de tos a sus amigos. Él abrió los ojos sorprendido.
¿Dyna siguiéndole la broma? Raro. Muy raro.
-Te puedo servir en algo, mi corazón? O acaso es que simplemente me extrañas? -picó un poco más intentando hacerla enfadar pero no paso, ella solo rió con sus mejillas sonrojadas.
Vio por el rabillo del ojo a sus tres amigos retroceder un poco aterrados. ¿Acaso era el fin del mundo?.
-Oh si! Me haces mucha falta, mi cielo! -exclamó jalando ligeramente su brazo. Milo casi se ahoga con su propia saliva al escuchar esa frase saliendo de aquellos labios.
¿Esto es por el reto o la clase de geografía la había desquiciado finalmente?.
-Te extraño tanto que necesito decirte algo a solas! -dijo repentinamente jalando su brazo para dirigirse hacía unos árboles que pudieran ocultarlos de ojos curiosos- Ya se los devuelvo! -les dijo a los tres muchachos que se quedaron pasmados viendo aquella interacción tan pacífica.
-Qué mierda acaba de pasar...? -preguntó el capitán de fútbol a sus dos amigos. Aldebarán se encogió de hombros igual de perdido.
-Me voy a empezar a creer que si van a salir a esa cita -se burló el francés cruzándose de brazos. Vieron otra figura acercarse con más calma hacía ellos- Hola, Meg.
-Qué hay? Dyna se fue hablar con Milo? -preguntó buscándola con la mirada. Esa chica es demasiado escurridiza.
-Lo rapto hacía los árboles -señaló Aioria el camino. Megara solo ladeó el rostro bastante curiosa.
-Lo va a matar o algo así? -preguntó Camus esperando cualquier cosa de esos dos- Porque tengo hambre, así nos vamos y ya.
Megara dejo salir una muy pequeña sonrisa pero viniendo de ella eso es una sonora carcajada.
-No -se encogió de hombros- Solo quiere agradecerle el sacrificio por salvarle el culo en geografía pero ya sabes... agradecerle a Milo con testigos no es buena imagen -comentó como si nada, los chicos intercambiaron miradas entre sí- Aunque... -sonrió nuevamente viendo de los árboles a sus interlocutores- Quizás también es que le urge privacidad.
Aioria abrió los ojos sin poder creer lo que acababa de decir la chica más seria de la clase. Camus arrugó la nariz volviendo a ver hacía los árboles pero los condenados no dejaban ni una pista al aire.
Antes de que cualquiera pudiera agregar algo más vieron aquellos rizos alborotados salirse de la vegetación para dirigirse hacía su amiga con algo de prisa. Milo salió detrás sonriendo como siempre y con las manos en los bolsillos como sino hubiera pasado nada.
-Nos vemos más tarde! -se despidió sin voltear tomando la muñeca de Megara para salir casi corriendo pero todos notaron aquel rostro cubierto de un tono carmín intenso incluso sus pequeña orejas.
Voltearon para ver a Milo llegar a su lado que solo atinó con seguir su camino hacía la pizzeria. Camus frunció el ceño yendo tras él, como odiaba sacarle las palabras de la boca lo hacía sentir como un chismoso.
-Qué paso? -preguntó un poco impaciente- La pobre salió huyendo.
-Si, es muy tímida -sonrió el chico como si nada- No paso nada, solo me dijo gracias.
-Se tardaron un poco como para que solo te haya dicho eso -agregó Aioria dándoles alcance. Milo se rió viendo entretenido a sus amigos.
-Te juro que no paso nada.
Era imposible creerle a ese griego manipulador. En cambio Megara iba en silencio viendo aquel rostro lleno de vergüenza ir como si nada pasará aunque su piel estuviera tan resplandeciente que cualquiera notaría que algo le había acontecido.
-Y...?.
-No paso nada, le dije muchas gracias y que si quería podía dejarlo elegir un personaje para el día de hoy -una mentira vil pero así aprovechaba para justificar el porqué Milo tiene una ventaja sobre el resto en la actividad del ensayó.
-Con razón se ve tan contento -asintió la chica sin creer del todo esas palabras- Entonces porqué pareces un tómate? Querías que tu piel combine con tu cabello? -se burló ganándose un gruñido como respuesta.
-Déjame! -exclamó sin voltear. Ellas iban directo al comedor, se habían puesto de acuerdo para llevar sus propios almuerzos así que no necesitaban salir de la institución como todos los demás para ir a comprar- Soy de piel sensible! Reacciona con los nervios...
-Entonces Milo te pone nerviosa -concluyó victoriosa la chica misteriosa. Dyna ahogó el chillido avergonzada.
-Mira que eres mala -masculló fulminándola con los ojos- Y te haces la que no entiende, que cruel.
Megara volvió a sonreír ligeramente viendo con un toque de burla a su pelirroja amiga.
-Pero lo has dicho tu, yo solo te pregunté por tu piel roja.
-Claro, sigue haciéndote la tonta -rodó los ojos junto al comentario lleno de sarcasmo.
Así cada quien se fue con su grupo para disponerse a disfrutar de un almuerzo alegre antes de enfrentar su agitada tarde, una tarde que sería el comienzo de un montón de recuerdos alegres, tristes, molestos pero sobretodo una tarde que sería el inicio de la aventura de todo un año de un salón lleno de sueños, esperanzas y muchas ilusiones. A partir de allí cada hilo comenzará a rodar formando una nueva historia.
