Aioros llegaba a casa dejando todo en orden. Sabia que ese día su madre estaba preparando la cena que tendrían con sus tíos y sus primos. La busco en la cocina pero encontró fue una nota diciendo que estaba en el mercado comprando cosas de último momento. Suspiró para luego buscar en la nevera algunos vegetales y preparar una ensalada, la favorita de su primo Regulus.
Se dispuso a picar mientras recordaba el lunes pasado. Sus amigos y él ya estaban terminando sus deberés cuando escucharon voces, la de su hermano y su madre discutiendo, no escuchaban que decían pero conociendo la situación ya, supuso que mejor intercedía. Sus amigos le animaron, ellos también conocían la situación de memoria. Total, se desahogaba con ellos.
Eran los únicos que lo veían por como era. Aioros. Y ya, sin el perfecto ni nada. Solo Aioros. Fue hasta la cocina y pudo ver como su madre le reprochaba cosas a su hermanito, Aioria se veía demasiado tenso. No podía evitar sentirse mal, él también notaba las preferencias de sus padres y eso le dolía.
Se metió en la conversación e hizo lo que creyó mejor. Ofrecer su ayuda, su madre aceptó encantada y él pudo ver esa mirada de nuevo en su hermano. Dolor. Frustración. Decepción. Todo era hacia su madre que lo veía a él encantada podía decir incluso que orgullosa. Suspiró recordando como con todo eso su hermano había salido huyendo. Su madre reprochó su mala actitud y él volvió con sus amigos preocupado por Aioria hasta que...
-Sino te calmas me pondrás nervioso a mi, Aioros -se quejó Shura notando que el castaño no paraba de mover la pierna.
-Es que ya vamos a cenar y sino llega mamá se molestará con él -habló nervioso pasándose una mano por el cabello.
-Aioros tu hermano necesita espacio, compréndelo -le dijo Afrodita con una sonrisa relajada.
-Si bro, el pobre debe estar molesto solo necesita relajarse -habló Ángelo encogiéndose de hombros restándole importancia a la situación.
Iba a replicar cuando la puerta se abrió dejando pasar a una chica. Aioros no pudo evitar analizarla, su cabello morado hasta los hombros hacía resaltar sus ojos verdes, era muy pálida así que la piel se le veía sonrojada por el sol. Llevaba un suéter azul rey con escote en V ajustado al cuerpo y unos jeans oscuros pegados con unas botas negras. Llevaba una gargantilla haciendo que centrara su atención en el cuello delicado de ella, un estilo bastante sombrío para una chica tan singularmente bella.
-Te las estás comiendo con la mirada, Aioros...-comentó divertido Ángelo viendo también a la recién llegada.
-¡Pero que sucio, Ángelo!- lo regañó Afrodita. El castaño se sonrojó y vio con fastidio a sus tres divertidos amigos.
-¡Hasta que llegas! ¿Has visto la hora? -su madre salió iracunda pero paró en seco al ver a la chica junto a su hijo menor. Abrió la boca sorprendida.
-Por favor no se moleste con él, es culpa mía por distraerlo, señora Papadopoulos -dijo con tranquilidad la muchacha acercándose a la madre de Aioria para tenderle la mano- Mi nombre es Megara Gruber y soy compañera de su hijo, me entretuve hablando con él sobre las clases.
-Un placer bonita, llámame Nemea -sonrió encantada la señora, Megara devolvió la sonrisa.
Los cinco chicos vieron incrédulos la escena ¿Bonita?.
-La invité a comer mamá, espero que no haya problemas -dijo Aioria pasándose la mano por el cabello con muchísimos nervios.
-¡Yo encantada de que una compañera tuya nos acompañe! -y así fue como la rabia de su madre se esfumó. Nemea fue a la cocina para servir el plato de Megara dejando a los adolescentes en la sala.
-¿Así era como se saluda con educación, verdad Aioria? -preguntó Megara girándose para ver con la misma seriedad al chico que estaba al otro lado de la habitación.
-Y sino era así ya lo hiciste Meg -se rió el chico, ella apenas sonrió pero viniendo de Megara era muchísimo.
-Tienes razón.
-Meg, él es mi hermano Aioros y los amigos de él -dijo el rubio señalando a los otros cuatro. Ella les tendió la mano.
-Megara.
-Yo soy Matías pero prefiero Afrodita -sonrió el peli azul.
-Tu eres el hermano de las gemelas bipolares -dijo de golpe causado una carcajada general- Disculpa si te ofendí, a veces soy muy directa.
-No te preocupes no me ofendes -sonrió divertido ladeando el rostro. La chica solo asintió.
-Hola Meg! -saludó con confianza el italiano con una radiante sonrisa- Te acuerdas de Shura? -señaló al español. Los hermanos y Afrodita los vieron curiosidad.
-Hola Ángelo -asintió la muchacha- ¿Como estás Shura?.
-Se conocen? -preguntó el hermano menor viéndolos a los tres.
-Estamos juntos en el club de los yuyus raros -respondió con simpleza el italiano. Afrodita lo vio incrédulo mientras Aioros solo resoplaba con reproché.
-Parapsicología -corrigió monótona la chica-
Shura y yo nos conocemos desde el año anterior -explicó muy ligera la señalando al español.
-Oh si! -rió suave el español señalando a la chica- Vive con Yuzuriha por cierto, cómo está?.
-Bien, en casa- Meg se giró a quien supuso era el hermano de Aioria y le tendió la mano.
-Aioros.
-Un placer.
Suspiró de nuevo. Tenía que admitir que la chica lo había hipnotizado, era algo extraña pero eso la hacía atractiva desde su punto de vista. ¿Aioria sentirá algo por ella? ¿Y si era así? A él le había gustado, sabía cual era su salón, podía ir a saludarla pero ¿Y si ella sentía algo por su hermano? ¿Eso importaba? Solo iba en plan amigos.
Resopló, eso no era muy creíble. Se conocían de nada, algo se le ocurriría. Tendría que hablar con su hermano o quizás... Shura y Ángelo también son buena opción. Dejó la ensalada reposando en el refrigerador y sacó su teléfono para hablar en el grupo de ellos cuatro pero antes de enviar el mensaje, se arrepintió. Borró frustrado para luego ver hacía la pared perdido en sus pensamientos.
¿Y si Aioria siente algo por ella?.
Volvió agarrar el teléfono pero esta vez buscó un chat privado.
Aio: Tengo un problema. 01:47 p.m.
El albino arqueó una ceja curioso dejando salir el humo del cigarrillo apoyando su espalda en la pared para poder responder cómodamente aquel mensaje tan extraño.
Angelito: Tu madre insultó a tu hermano otra vez? O finalmente Aioria pidió la emancipación?. 01:48 p.m.
Aio: No es divertido. 01:48 p.m.
Angelito: xD. 01:48 p.m.
Se rió sintiendo como si el castaño estuviera allí viéndolo con reproché por sus bromas pesadas.
Aio: Tu crees que Aioria sienta algo por Megara?. 01:50 p.m.
Tosió leyendo aquel mensaje tan random, el humo se atoró en su garganta provocándole irritación. Arqueó las cejas sorprendido, su amigo no era de ligar con chicas descaradamente a pesar que es muy popular con ellas pero nunca les mostró mucho interés.
Angelito: No sería más fácil que se lo preguntes directamente?. 01:52 p.m.
Angelito: Digo, es tu hermano, no? Dudo mucho que te mienta con ese tema. 01:52 p.m.
Aio: No sé que decirle. 01:53 p.m.
Rodó los ojos negando con el rostro. Se la pasa diciéndole al moreno que aquella actitud tan pasiva solo va a terminar trayéndole problemas.
Angelito: No seas idiota, solo dile "Bro, tu amiga es muy linda, te interesa? Ha mamá pareció agradarle" y listo, él ya te contará lo demás. 01:54 p.m.
Aio: Está bien, lo intentaré. 01:55 p.m.
Angelito: Así que te gustó Meg? XD. 01:55 p.m.
Aioros gruñó conociendo aquel gesto burlón de su amigo. Ya sabía que ahora no iba a dejarlo tranquilo con ese tema.
-Cariño, ya está lista la ensalada? -la voz de su madre lo trajo a la realidad. Aioros se giró para ayudarla con las bolsas de la compra- Gracias corazón, eres muy amable.
-La ensalada está en el refri -indicó sacando las cosas de mas bolsas para comenzar a ordenar.
-Crees que Aioria tarde mucho? -preguntó su progenitora acomodando las cosas en la despensa- Sería una pena, no? Llegaría entonces muy cansado -comentó sin girarse para ver a su hijo mayor. Aioros suspiró pensando lo mismo.
-Realmente no lo sé, depende de lo que sus directores decidan hacer en el ensayó de hoy -respondió inseguro, quizás debió preguntarle a Milo cuál sería la actividad de hoy.
-Oh dios, pobrecillo -comentó la rubia sin dejar leer los nombres de los paquetes para ponerlos en orden en la alacena- Tu conoces quiénes son los directores de Aioria?.
-Uno es Camus -respondió con un poco de recelo, cuando su madre pregunta esas cosas no puede significar nada bueno- Y la otra es una chica que esta conmigo en el consejo estudiantil, se llama Dyna -explicó volteando la cabeza para ver a su progenitora muy entretenida con los paquetes de pasta- Por qué preguntas?.
-Creo que tengo derecho a saber quién esta a cargo de dirigir posiblemente el horario de tu hermano durante todo el año escolar, no piensas igual? -respondió ella sin voltear a mirar pero no hacía falta, sabía que aquello solo es una advertencia entre líneas- Debería hablar con ellos, no crees? Quizás debería invitarlos a cenar el fin de semana.
Ahí esta. Aioros negó con la cabeza resignado, esa actitud solo significa que quiere asegurarse que nada arruine las notas de su hermano. Sus padres son así, cualquier cosas que ellos consideren una mancha en sus vidas simplemente buscaban de borrarla.
-Madre, no creo que sea necesario -intentó frenar el mayor- Tampoco es que ellos puedan hacer mucho, solo hacen lo posible por cumplir con los objetivos que puso el director -dijo intentando tranquilizar a la mujer.
-Con más razón debería conocerlos -insistió ella volteando a mirarlo con aquellos ojos color miel brillar con intensidad- Necesito saber que son conscientes que es la nota y la carrera deportiva de tu hermano lo que esta en sus manos.
Así sin más ella se fue como si nada. Aioros resopló negando nuevamente para ir al grupo con sus tres mejores amigos.
Aio: Mamá me ha dicho que quiere traer a Camus y a Dyna a comer el fin de semana. 02:12 p.m
Dita: Y ahora qué piensa hacer?. 02:13 p.m.
Angelito: Qué más va hacer? Va a decirles que saquen a Aioria de la obra xD. 02:13 p.m.
Shurita: Como si los pobres pudieran huir de ese castigo. 02:15 p.m.
Aio: Eso no es lo que me preocupa, y si se pone tan insiste que hace lo que nos hizo en el proyecto de ciencias del año anterior?. 02:16 p.m.
Shurita: Entonces Camus y Dyna tendrán un verdadero dolor de cabeza que enfrentar. 02:17 p.m
Suspiró preocupado, el año anterior cuando sus padres no les agradó el lugar y día de la presentación de su proyecto de ciencias, se ocuparon de llamar a otros representantes que claramente son amigos de ellos y entre todos pusieron un reclamo que obligó a la institución a cambiar lugar y fecha. Le daba terror imaginar de lo que sus padres son capaces de hacer para mover las fichas y evitar que Aioria tuviera que participar de lleno en la obra pero sobretodo le daba terror porque en el salón de su hermano está Milo Ivanov, Mu Yilmaz y Seika Fujimori.
Esas tres familias son de las más unidas con la suya. Solo podía significar problemas si decidían unirse las cuatro para evitar que llenarán de actividades extras a las que ya tienen a sus chicos pero eso solo llenaría de más esfuerzos al resto que no cuenta con el mismo apoyo y dudaba mucho que su hermano le gustará aquello.
El lugar del ensayó según sus horarios es el salón del club de teatro o también conocido como salón de prácticas, el cual es un salón muy enorme a los largo casi como un gimnasio de ballet, con una plataforma al fondo, no muy alta más bien parecía un escalón alto y bastante ancho para que un grupo grande pudiera ensayar sobre él. Una pared era de espejos y en la esquina al otro fondo un montón de sillas negras plegables reposaban amontonadas en fila contra la pared de madera lisa. Cerca de la plataforma dos pares de percheros llenos de disfraces se hallaban a cada lado, junto a un montón de contenedores de plástico con más cosas.
Los chicos del 2-B entraron con tímidez viendo aquel salón iluminado con lámparas led de color blanco haciendo que aquel sitio se viera extremadamente resplandeciente incluso alguno llegó a entrecerrar los ojos viendo aquel sitio. Ninguno pertenecía al club de teatro así que no tenían idea que ese salón existía justo en una especie de sótano que solo llega por una escaleras escondidas en el fondo de un pasillo oscuro de la planta principal. Más de uno sintió que estaba entrando en un antro prohibido, tanto secretismo era de lo más raro.
El grupo se quedo cerca de la puerta viendo un poco perdidos lo que tenían que hacer a continuación. Dyna vio de reojo a Camus y viceversa, tomaron aire antes de ir con decisión unos pasos más adelante, girarse y quedar frente a frente con sus compañeros.
-Bien, asumo que debemos esperar a nuestro profesor tutor del día de hoy -habló Dyna con firmeza tratando de no sentirse nerviosa por el eco que golpeaba aquellas paredes de madera- Así que cada uno tomé una silla y se sientan tranquilos mientras Camus y yo revisamos que cosas hay, vale? -les dijo viéndolos uno a uno.
-Dejaré esto aquí -agregó el frances dejando un par de bolsas negras que habían arrastrado Dyna y él hasta allí abajo, algunos sentían la inmensa curiosidad de averiguar que habría allí.
¿Y de dónde carajos sacaron eso? Durante la mañana no llevaban arrastrando aquellas bolsas. ¿Qué mierda van hacer con eso?.
Varios intercambiaron miradas entre sí pero no planeaban objetarle a su directora así que simplemente obedecieron sus órdenes. Acomodaron las sillas en la pared del fondo muy lejos de la plataforma, aquel sitio era gigante pero era comprensible, el club de danza también práctica allí.
Dyna y Camus fueron hacía los percheros, contenedores e incluso doblados había algunos paraban de madera un poco más alto que ellos, con láminas de papeles con muchos colores, seguramente era para cambiarse la ropa o ensayar alguna escena.
-Allí hay extensiones -señaló la pelirroja un cable negro justo a los pies de la plataforma.
-Funcionará para cargar la corneta -dijo sacando una pequeña bocina portátil del bolso de color azul zafiro- Yo la cargue pero no sé cuánto vamos a durar aquí.
-Dependerá de ellos -respondió viendo de reojo a sus compañeros entretenidos charlando bajito entre ellos o viendo sus teléfonos- Estoy nerviosa -admitió volviendo a ver a su amigo.
-Yo también pero debemos confiar en que preparamos todo para quedar bien con el profe tutor y que los chicos se diviertan -dijo sin inmutarse. Ninguno durmió bien haciendo todo para acomodar lo mejor posible ese día.
La puerta se abrió provocándoles un chillido de terror a más de uno. Dyna se llevó la mano al corazón sintiendo que se le iba a salir del pecho.
-Buenas, buenas mocosos -dijo con una sonrisa burlona su profesor guía- Como es el primer ensayo me toca ser su tutor, una lata pero es lo que toca -se cruzó de brazos viendo aquellos rostros llenos de lamentación, vergüenza y seguro terror.
Giró el rostro para fijarse en los rostros pálidos de los dos directores y es que detrás de él apareció la figura de su compañero para sobrellevar aquella tortura con los críos.
-Ah y Mani también viene a pasar esta tarde amena con nosotros -señaló con el pulgar al italiano malhumorado.
-Kardia mataste a los niños del susto -se rió un poco cínico- Pobrecitos.
-B-buenas tardes, profe! -saludó la pelirroja obligándose a sonreír.
-Si, si hola -dijo con desgana el italiano cruzándose de brazos- Mientras antes empiecen más rápido nos vamos, ok? Así que ustedes dos dirán si vinimos a perder el tiempo o hacer algo entretenido -se sopló el flequillo que caía por su frente. Dyna vio de reojo a su codirector.
-Bueno, ya que hay impaciencia -habló el francés cruzándose de brazos tratando de no sentirse intimidado de tener frente a frente al par más excéntrico y molesto de toda la institución- Chicos, dejen sus cosas en las sillas, pónganse de pie y hagan un círculo.
Se vieron entre sí inseguros pero comenzaron a dejar las mochilas y los teléfonos en los bolsillos hasta que...
-Sin teléfonos -ordenó la chica con mucha firmeza- Tienen que dejarlos en los bolsos, no los van a necesitar.
Volvieron a mirarse completamente dudosos entre sí pero sus directores no iban a cambiar de opinión.
-Vamos, muévanse o es que no quieren salir temprano? -dijo la muchacha cruzándose de brazos- No queremos que se distraigan con el teléfono o que se les caiga con los ejercicios que planeamos.
-Ejercicios? -masculló uno por lo bajo. Todos hicieron lo que pidió la pelirroja y caminaron hasta alejarse de las sillas.
Se pusieron en círculo viéndose entre ellos sin saber muy bien que esperar. Camus se dirigió hasta las sillas, tomó dos y las puso en posición donde ambos profesores pudieran sentarse y vigilar cómodamente sin interferir en su actividad. Dyna abrió su propio bolso sacando una carpeta de dos anillas color rojo que el francés le había comprado para aquella idea. En la portada lucía decorada con etiquetas de colores, papelillos pegados con cinta de colores muy finas y que tenían escrito:
"Notas de información".
"Obra de teatro del 2-B".
Dentro ya había un puñado de hojas blancas ajustadas a las anillas, escrito con lapicero negro en las primeras páginas ya se hallaba toda la actividad descrita con espacio suficiente en blanco para dejar notas o críticas. Ella se lo tendió a Kardia que vio curioso aquel objeto, la muchacha dejo sujeto a la portada dos lapiceros: uno azul y otro rojo.
-Camus y yo pensamos que sería buena idea que nuestro tutor de turno pueda anotar lo que ve y piensa de nuestras actividades y progresos.
-Entonces compramos esa carpeta para dedicarla solo a las anotaciones que quieran hacernos -agregó el chico señalando la carpeta roja- Dentro dejamos la actividad que haremos hoy y espacio para que opinen de lo que quieran, así también pueden llevarnos un registro que podrán observar cuando deseen.
-De primero esta para que escriban sus nombres -explicó la muchacha parándose entre Kardia y Manigoldo- Y aquí en este párrafo están nuestros nombres con un espacio en blanco para que marque una equis o un check.
-Y eso es para...? -preguntó el italiano con una sonrisa bastante curioso y entretenido de aquella idea tan extraña.
-Se nos ocurrió que esto de la obra podría ser complicado de hacer para muchos por su miedo escénico o vergüenza -comenzó respondiendo el muchacho viendo de reojo a sus compañeros que seguían en el círculo viéndolos con curiosidad- Así que haremos ejercicios para perder la vergüenza y como sabemos que la mayoría no va a querer.
-Ustedes marcarán quienes no están haciendo los ejercicios o mostrando entusiasmo! -concluyó la chica con una radiante sonrisa- Así ustedes podrán diferenciar quiénes están poniéndole ganas a la obra!.
Manigoldo soltó una carcajada viendo con malicia al grupillo que tembló aterrado. ¡¿Qué Camus y Dyna hicieron qué?! Más de uno intercambio miradas llenas de pánico. ¡Eso es como tomar asistencia obligatoria!.
-Por ser la primera vez les hemos dicho que guarden los teléfonos pero la siguiente vez no vamos a decir nada, van directamente anotados aquí -les dijo la pelirroja señalando en la hoja otro cuadrado pequeño a modo de tabla con los números del uno al veinte- Estos números a la izquierda es nuestro numeral en la lista de asistencia regular con la que nos toman lista al iniciar las clases, y esto a la derecha es para que marquen una equis a quiénes estén usando el teléfono sin permiso.
-Dios mío son peor que el profe Albiore -se escuchó la queja de uno de los muchachos.
-Eso es porque estamos conscientes que ahora nos hacen caso solo porque se trata del primer ensayo -respondió Camus apartándose el cabello del rostro- Pero no vamos a pasar el resto del año escolar corrigiéndolos, somos sus directores no sus niñeras, si no cumplen pues van anotados.
Manigoldo se rió cruzándose de brazos, todo parecía indicar que sería más divertido ir a esos ensayos.
-Luego de eso ya les dejo la explicación de la actividad del día -explicó señalando otro párrafo- Como la actividad del día de hoy es por grupos, yo dejo aquí los grupos ya separados para que anoten los participantes de cada uno y además les dejen notas por sus actuaciones o esfuerzos durante la actividad.
-No están anotados los participantes? -preguntó curioso el griego mayor viendo a la muchacha.
-La primera actividad de hoy es improvisación -dijo Camus viendo a sus compañeros- Dyna y yo preparamos fichas con la escena que queremos que hagan y con el nombre del personaje que les toca interpretar.
-Ustedes van a improvisar los diálogos tomando en cuenta la época en la que esta basada la obra que seleccionamos y por supuesto la escena que hemos elegido para ustedes -comentó la chica notando gestos de puro terror en sus amigos.
Kardia y Manigoldo solo rieron sin opinar, solo viéndose entre sí sabiendo que sería una tarde de lo más divertida.
-Entonces ustedes sacarán su propia ficha con sus personajes, todo completamente al azar -aclaró viéndolos uno a uno- Y los profes pondrán su nombre aquí al lado del personaje -señaló ella en la carpeta que tenía Kardia entre sus manos la zona donde esta escrito los grupos con sus personajes y las escenas.
Cada párrafo explica brevemente la escena y abajo escrito está: Personajes que aparecen, mencionados en orden uno debajo del otro para poder colocar a un lado el nombre del alumno que le toca interpretar dicho personaje.
-Como sabemos que puede ser confuso para ustedes -más de uno resopló sintiéndose ligera ofendidos por el insulto sutil del francés- En la ficha está la escena, el nombre de su personaje y una ligera descripción de su personalidad.
-Además es por orden, la ficha dice cuál es el orden de su grupo -indicó entretenida pelirroja- También puse de que obra es la escena, año de salida, autor y país de origen.
-Porque obviamente no van hablarnos con acento español cuando la obra es francesa, no es necesario explicar la razón -se cruzó de brazos el chico provocando otra carcajada de Manigoldo- La idea es que simplemente hablen como la época, no casual, okey? No es necesario inventarse acentos -los chicos se vieron dudosos entre sí.
-E-es necesario? -preguntó nerviosa la pequeña Laura viendo con pánico a sus directores.
-Chicos la obra es clásica -dijo Dyna cruzándose de brazos- Por mucho que yo quiera colocar "Oye, como estás, bro?" Pues no se puede -negó con el rostro- Vamos adaptar la obra pero igualmente no crean que van hablar como lo hacemos casualmente.
-La petición de la institución es que respetemos la obra y se pueda reconocer, si cambiamos los diálogos a más casuales estaríamos dañando una obra literaria -se encogió de hombros su director- Y vamos a raspar.
-Tienen que acostumbrarse a las palabras de la época -asintió la chica- Hay dos lapiceros, cada uno puede dejar lo que piensa en distintos colores para que no se confundan las palabras -dijo la muchacha a los dos adultos. Se giró para ver el grupillo y andar hacía ellos- Listos para el baile de la vergüenza?! -exclamó con entusiasmo.
-Quiero desaparecer -lloriqueó Valentine viendo de reojo a los dos adultos sonrientes tomando asiento.
-Qué haces, Cam? -preguntó con temor su mejor amigo viendo al francés colocando la corneta azul en el suelo y conectando el Bluetooth de su teléfono- Me da mala espina todo esto.
-Vamos, Milo! Se supone que tu no sufres de vergüenza! -ánimo la pelirroja mientras de fondo se escuchaba la risa de Kardia. El menor frunció el ceño con ganas de ahorcarla.
Una música animada muy al estilo de las bailoterapias que se dan en los gimnasios resonó en el gran salón dejando a más de uno tieso y sonrojado. ¿Iban a bailar...?.
-Vamos, chicos! Con ánimo todo se puede! -ánimo la pelirroja extendiendo el brazo para comenzar con los pasos ridículos que había ensayado con sus hermanitos el día anterior. Camus se unió a ella aguantando la risa viendo aquellos rostros desencajados por la vergüenza- Síganme o van a ser anotados y les reducirán puntos!.
-De dónde sacaste este baile estúpido!? -se quejó Pharaoh extendiendo los brazos siguiendo a la chica.
Para ese momento más de uno logró salir del shock inicial y poco a poco iban moviéndose con menos ánimo, algunos se habían sonrojado y otros solo habían colocado un gesto amargado ante la estúpida idea. Kardia y Manigoldo burlándose de fondo no ayudaba para nada. La pelirroja extendía los brazos hacía adelante, arriba, abajo, daba saltos, se agachaba, movía las caderas de un lado a otro, en otros movía los brazos como si fuera una gallina mientras sacudía su cabeza pero sin perder el entusiasmo y la energía lo cual hacía más tortuoso seguirle el ritmo pero lo sorpresivo es que Camus estaba igual que ella.
-Milo un poco más de energía! -le ánimo su tío entre risas, el menor lo fulminó con la mirada- Mira que aquí también me dejaron un espacio para que opiné sobre lo que pienso en general, puedo colocar que te falta entusiasmo -el menor gruñó ante el chantaje y comenzó a moverse con más "energía"- Eso es! -se rió más fuerte el mayor.
La música cambio el ritmo y más de uno se vio entre sí al escuchar la tonada de "Macarena".
-Muy bien, chicos! -empezó hablar la muchacha un poco sin aliento- Aquí viene la mejor parte! -sonrió maliciosa y más de uno sintió terror- Uno a uno va a pasar al medio y bailar la macarena, se la saben, no? Pues la hacen en el centro -indicó señalando el centro del círculo.
-No me jodas -gruñó Krishna estupefacto.
La pelirroja saltó primero al centro para dar el ejemplo, pues ese es su deber como directora y sobretodo porque esa fue su idea.
-Dale a tu cuerpo alegría Macarena... -canturreó haciendo la clásica danza por la que es tan popular la canción. Camus se tuvo que aguantar la risa viendo los rostros llenos de terror de sus amigos- Que tu cuerpo es pa' darle alegría...
Luego le siguió el francés que saltó al centro tarareando también la canción para hacer con entusiasmo aquella ridiculez que de una forma u otra terminaría quitándoles el miedo escénico para final de año. Uno a uno fue pasándose, algunos a regañadientes y otros con ganas de simplemente desaparecer pero todos pasaron para dar su número en todo el centro del círculo.
-Bien hecho!! -asintió la chica deteniendo la música- Para cerrar este momento de la vergüenza -volvió a ponerse en el círculo- Camus y yo vamos a señalar nueve de ustedes.
-Y vamos a decirles un nombre de los otros nueve que no señalemos -continuó con una peculiar sonrisa el chico- Tienen que decir un aspecto positivo a esa persona.
-Los que no sean señalados y reciban el halago, les daremos una tarea al finalizar el ensayó de hoy -sonrió la pelirroja notando aquellas miradas llenas de recelo- Bien! Empecemos!.
-Pharaoh! -señaló Camus con una sonrisa maliciosa al chico más flojo de la clase. El mencionado trago saliva con nervios- Dile algo positivo a Geist.
El chico abrió los ojos un poco asustado, él no es muy amigo de ella así que solo la vio y ella a él con ojos curiosos y grandes. Trago saliva otra vez.
-B-bueno... ehm... -las manos le sudaban- M-me gusta el entusiasmo q-que siempre le pones a las c-cosas, Geist... -dijo un poco avergonzado.
Georgina Balducci, o como dicen los amigos, Geist, es una chica muy atlética. Siempre llena de energía, y aunque a veces viste muy sombrío sus libretas, carteleras y demás cosas escolares estaban siempre llenas de colores, muy organizadas y llamativas. Eso es algo que ella disfruta mucho hacer y nunca se ha molestado en ocultar.
La chica sonrió agradecida por aquellas palabras, Pharaoh solo se quería desaparecer, nunca sintió el rostro tan caliente como en aquel momento.
-Bien hecho! Ya pueden sentarse a tomar agua, chicos -les indicó Dyna a los dos- Ahora tú, Shaka! -señaló con el dedo al rubio- Dile algo positivo a Milo.
Ya que Milo dio su alma por ella, lo único que podía hacer para vengarse era aquello. Shaka arqueó una ceja curioso para ver hacía el griego que sonrió socarrón devuelta. Pelirroja vengativa, pensó el hindú un poco irritado.
-Me gusta tu sentido del humor, Milo -sonrió con falsedad el rubio- Aunque a veces puedas ser muy fastidioso.
-Aww gracias -exclamó sarcástico el griego- Es mi mayor virtud.
-Yo lo llamaría defecto -se escuchó la voz de Kardia de fondo, el menor lo fulminó nuevamente.
Esto de que estuviera allí vigilándolo lo tenía demasiado nervioso. La chica rió y les indicó que ya podían sentarse.
-Marin dile algo positivo a Aldebarán -la japonesa le sonrió a su enorme compañero.
-Me gusta tu sonrisa, Alde, siempre eres amable con nosotras -le dijo con su tono de voz suave. El brasileño le sonrió devuelta.
Así fueron pasando, Kali a Valentine, Krishna a Seika, Mu a Aioria, Violeta a Isaac, Laura a Shaina y Megara a Miadema. Finalmente todos ya estaban sentados y refrescados, la pelirroja sin perder tiempo fue a las bolsas negras y sacó una caja de zapatos decorada con pinturas, etiquetas y demás cosas que sus hermanitos se les ocurrió colocar, abrió la tapa dónde había un montón de fichas desordenadas.
-Bien, es hora de elegir sus personajes para la improvisación! -dijo entusiasmada. Camus sacó sus libretas negras de directores para tomar nota también, ambos habían escrito lo mismo que estaba en la carpeta de los profesores para también tener sus propias opiniones anotadas- Recogen una ficha, se lo dicen a Camus -señaló al francés que se había sentado junto a los profesores- Y luego van a los percheros a elegir su ropa, se cambian en el baño -señaló el fondo junto a la plataforma, donde también se veía dos puertas a cada lado con el símbolo de femenino y masculino.
-Tenemos que disfrazarnos? -dijo en un quejido Valentine viendo aquellos percheros con horror.
-Cómo van a meterse en sus personajes sino se disfrazan? Tienen que entrar en escena! -ánimo la pelirroja caminando hacía Milo. Valentine soltó un quejido lastimero imaginándose lo horrible que sería esa tarde para él.
-Y... hay solo personajes masculinos o...
-Hay femeninos y masculinos -aclaró el francés con una sonrisa maliciosa- Mucha suerte al escoger -más de uno sintió escalofríos.
Acercó la caja a Milo de primero para darle la ficha que escogió, la había marcado para no confundirse. El griego la vio inseguro y ella sutilmente le señalo con la uña cuál escoger, el chico la agarró rápido y así ella pudo pasar al siguiente.
-Y cómo me visto si me sale una niña? -se quejó Krishna viendo con ansiedad como se acercaba cada vez más esa maldita caja- No creo que la ropa del perchero me quede.
Manigoldo se rió cruzándose de brazos, aquello estaba siendo mucho mejor de lo pensado, fue buena elección colocar a Camus y Dyna como directores.
-Te puedes colocar algo en el cabello, Krishna -sonrió el francés aguantando la risa- Sé creativo, hay moños, velos de muchos colores e incluso pelucas, no es necesario que te vistas completo con un vestido.
-Al menos que quieras probar si te queda uno del perchero -indicó Kardia riéndose del menor. Krishna frunció el ceño con recelo.
En orden fueron escogiendo para comenzar aquel teatro que se habían montado sus directores. Sería una larga tarde y no estaban seguros si iban a disfrutar o ser el hazme reír de sus dos profesores.
Improvisación #1: Interpretar una escena con un personaje elegido al azar.
Profesor tutor/a del día: Kardia Ivanov y Manigoldo Demiani.
Grupo nro 1.
Obra: Don Juan Tenorio. De: José Zorrilla, España publicado en 1844.
Personajes:
1. Don Juan Tenorio - Shaka
2. Don Luis Mejías - Laura
3. Don Diego - Marin
4. Don Gonzalo - Krishna
Grupo nro 2.
Obra: Don Juan Tenorio. De: José Zorrilla, España publicado en 1844.
Personajes:
5. Doña Ana Pantoja - Miadema
6. Don Luis Mejías - Mu
7. Don Juan Tenorio - Valentine
8. Ciutti - Geast
Grupo nro 3.
Obra: Don Juan Tenorio. De: José Zorrilla, España publicado en 1844.
Personajes:
9. Brígida - Kali
10. Don Juan Tenorio - Aioria
11. Ciutti - Shaina
Grupo nro 4.
Obra: Romeo y Julieta. De: William Shakespeare, Inglaterra publicado en 1597.
Personajes
12. Ama - Violeta
13. Tebaldo - Milo
14. Julieta - Pharaoh
15. Romeo - Aldebarán
16. Capuleto - Isaac
Grupo nro 5.
Obra: Romeo y Julieta. De: William Shakespeare,
Inglaterra publicado en 1597.
17. Romeo - Megara
18. Julieta. - Seika
Así más o menos se hallaba escrito en la carpeta y libretas de ambos directores para luego dejar espacios para anotar lo que les parezca interesante e incluso algún consejo/crítica que quieran decirle a sus compañeros, los profesores si tenían más espacio para anotar entre cada grupo porque eran conscientes que ellos están siendo constantemente evaluados y es más sencillo saber que tal van si tienen cerca la opinión de los mayores.
Los chicos se habían ido a los baños del fondo para cambiarse mientras Dyna se quedaba con Camus acomodando su pequeña presentación ejemplar. Lo correcto, por mucho que deseen solamente reírse, es que ellos dieran el ejemplo y también hicieran un pequeño papel, esperaban que con eso los demás se llenarán de más ánimos.
El francés saco un cronómetro y se lo dio a Manigoldo que vio curioso el aparato para luego ver al menor esperando su explicación, el chico solo sonrió.
-Profe, díganos una escena que le guste de Don Juan Tenorio o Romeo y Julieta -comentó en muchacho. Manigoldo arqueó una ceja curioso- Dyna y yo vamos hacerla solo para darles el ejemplo a estos -señaló a los chicos que ya iban sentándose para esperar la siguiente instrucción- Pero lo justo es que la escojan ustedes para ser imparciales.
Manigoldo vio a su colega que simplemente sonrió entretenido. Kardia le indicó al menor que se acercará y le susurró algo en el oído, el francés sonrió asintiendo y fue derecho a comentarles a su codirectora.
Dyna observó a sus compañeros bastante entretenida, solo los profesores y ellos dos conocían los personajes que cada uno iba a interpretar, era difícil no reírse viendo a quien le tocó ser la primera Julieta del día. Los improvisados actores vieron a sus directores con curiosidad, Camus y Dyna movieron una silla y un paraban hacía un costado simulando una pared, la pelirroja coloco una manta lila en el suelo y encima un libro.
Ella seguía con la falda del uniforme pero se había quitado los zapatos para quedar solo con sus medias largas, se había sacado la camisa del uniforme dejándose solo la franelilla blanca puesta, se colocó una tela de seda azul para cubrirse los brazos y un velo de encaje azul cielo sobre el cabello suelto, se lo ajustó como si fuera cintillo para que no se cayera mientras actuaba. Camus la imitó solo que uso una tela fucsia y un velo rosa pastel, le puso un rosario a la chica en el cuello.
Acomodaron la silla cerca de la manta, un libro sobre la manta y otros sobre la silla donde Dyna apoyó otro rosario y un crucifijo. Finalmente se voltearon para observar los rostros curiosos de sus compañeros.
-Muy bien chicos! -comenzó hablando la pelirroja con una enorme sonrisa- Los profesores han escogido una escena para Camus y yo.
-Para que vean lo que queremos que ustedes hagan con sus propias escenas -sonrió el francés- No debe darles vergüenza usar lo que haya en el salón.
-Incluso Camus y yo preparamos una lista de reproducción con temas sin letra que puedan usar como fondo si se sienten más cómodos -señaló la corneta azul que yacía en el suelo junto al teléfono del francés- Nosotros no planeamos usarla porque no se requiere para nuestra interpretación -dijo señalándose con el dedo.
Ambos se vieron y inhalaron profundo para mantener la concentración. Dyna tomó un abanico con encajes y lo abrió para echarse aire con toque delicado.
-Mi nombre será Doña Inés! -exclamó un poco lastimera sacudiendo el abanico- Soy la única hija de los Ulloa, una familia importante de Sevilla y mi padre me adora tanto que su temor por verme junto a un mal hombre lo llevo a encerrarme en un convento -dijo tomando su rosario.
-Y yo soy Brígida!! -exclamó Camus con tono más jocoso y colocando la voz más aguda sacándole risitas a sus compañeros- Soy una mujer más del montón que trabaja en el convento, viendo como un montón de niñas son engatusadas para ser convertidas en novicias -sonrió con burla viendo de reojo a la pelirroja que caminaba derecho hacía la silla para arrodillarse- Soy la mejor amiga de Inés pero además soy la espía de Don Juan, el pretendiente casanova de Inés, mi deber es lograr que ella solo se fije en él! Así que ahora estamos en la celda de Inés dentro del convento! -se giró para ir hacía la perilla para controlar la iluminación, la bajo para que solo se pudiera apreciar a la joven Inés que comenzaba a orar con las manos unidas sobre la silla- Tengo que conseguir que Inés ceda ante un Don Juan que venga a recogerla cuando yo de la señal, vale?.
-Ósea cerebros de maníes, uno tiene que ir de voluntario para cerrar la escena con ellos.
-Si, ya entendimos, profe -frunció el ceño uno de los chicos.
Así sin más, todo quedó en silencio. Inés cubierta con su velo, ojos cerrados dejando que sus pestañas rojas acaricien sus suaves mejillas bañadas con pecas, mantenía las manos delicadas unidas con el rosario entre ellas. Su voz suave lleno la estancia mientras la iluminación baja simulaba la luz de la luna filtrándose por la ventana.
-Padre santo,
-recitaba Inés-
Bendito seas allá en los cielos,
dónde vuestros ángeles cantan,
dichosos por vuestra
divina presencia.
¡Oh Padre!,
Allá dónde visualizas
los pecados,
¡Tiemblo!,
Espero que puedan ser
perdonados,
los míos al menos.
¡Ay de mi...!
Madre,
mis ojos débiles
nunca podrán compararse
con la debilidad
de mis pensamientos,
dónde su recuerdo
vive entre ellos.
-aquel rostro angelical se tiñó de dolor-
Ojalá los cielos
tengan clemencia
de mi corazón,
dónde ha muerto
la paciencia,
Él ha nublado mi visión
y mi razón,
¿Qué es esto
que atormenta mi alma
y aumenta mi confusión?.
Toc toc. Brígida toca la puerta suave esperando que la abadesa del convento no despertase. Inés angustiada se sobresalta y apresurada abre la entrada*.
-Oh Brigida!
-exclamó angustiada tirándose a sus brazos-
Dónde habéis estado?
A estas horas además!
Cómo habéis entrado?
Ya se ha
de haber cerrado
las puertas del convento.
-¡Ay, niña!
-respondió separándose para ingresar a la alcoba de Inés-
¡Apura!
Cierra con llave antes
que pase la abadesa!.
-Qué dices!?
No se puede cerrar con llave!
-se llevo las manos al pecho viendo sobre su hombro bastante nerviosa-
Son las reglas del convento...
-Bah! Bah!
Eso es muy bueno y muy santo
para las otras novicias
que han de consagrarse a Dios:
no, doña Inés, para vos
-replicó Brigida cerrando la puerta-
Que realmente se trataba de mover sutilmente el paraban pero el salón se había metido de lleno en la trama que sus dos directores estaban interpretando. Manigoldo vio de reojo a Kardia que lucía igual de curioso y ligeramente impresionado, ambos jóvenes se lo habían tomado muy en serio.
-Habéis leído el libro
que os he traído?
-preguntó Brígida señalando el libro que
reposaba sobre la manta.
Inés se sobresaltó llevándose las manos a la boca para luego admitir con tono culposo*
-¡Ay, el libro!
-exclamó viendo sorprendida el objeto-
Se me ha olvidado, Brígida!.
-Me hace gracia el olvido!.
-reprochó colocando las manos en las caderas como jarra-
Qué esperáis ahora para verlo?.
-insistió con un gesto de sus manos.
-Pero de dónde habéis sacado
ese libro?
-lo tomó con temor-
¿Pues tanto el libro interesa?.
-preguntó analizando curiosa su exterior.
-Vaya si interesa, mucho.
¡Pues quedó con poco afán
el infeliz!
-exclamó abanicándose con las manos.
-Pero quién?.
-Pues quién mas!?
-dijo exasperada-
¡Don Juan!.
-¡Padre santo!
-chilló soltando el libro espantada sobre el suelo-
¿Es él quien lo envía?.
-Y quién más sino?.
-Pues no debo tomarle!
-exclamó dándole la espalda a Brígida.
-¡Pobre infeliz!
-respondió Brígida con un claro gesto de dolor fingido llevándose una mano al corazón-
Rechazarle así,
sería mejor matarle!.
-¡Válgame los cielos!
-se volteó espantada-
De qué estás hablando?.
-Si no tomáis ese libro,
tal pesadumbre le váis a dar
que va a enfermar,
lo estoy viendo.
-¡Ah!
-se llevo las manos a la boca volteando a ver nuevamente el libro-
No, no!
Entonces lo tomaré.
-Bien le haréis
-asintió satisfecha el otro.
-¡Y qué bonito es!
-exclamó la otra enseñándole el libro.
-Ya veis,
quien quiere agradar, se esmera
-la ánimo para que terminará de abrir aquel libro.
A todas estas, el resto se había quedado ensimismado siguiendo los diálogos que seguramente tenían que imitar lo mejor posible. Para algunos hablar así les resultaría incómodo, Camus y Dyna estarían igual de incómodos hablando de aquella manera tan extraña?. Otros se sentaron en la orilla de las sillas siguiendo cada diálogo de sus compañeros, veían el temor en la joven Inés e incluso su inseguridad mientras que Brígida siempre burlona parecía el diablillo rojo sobre su hombro incitándola hacer cosas que no quiere.
Para algunos les era gracioso ver a su amigo francés actuando como una mujer de la época pero su actitud, muecas y expresiones de alguna manera lo hacía ver entretenido, cómo si fuera una parodia con poesía incluida.
-A ver, a ver!
-dijo Inés comenzando abrir el libro-
Podría anotar las canciones del coro!
-un papelillo cae al suelo captando su atención-
Más, algo cayó!.
-Un papelillo.
-¡Una carta!.
-abrió sus ojos dándole el libro a Brígida para tomar el papel y analizarlo con temor.
-Claro es;
en el va ofrecer
un dulce regalito
para vos: Inés.
-¿Suyo es?.
-¡Vaya, que sois inocente, Inés!
-se cruzó de brazos viendo a la chica que solo analizaba las letras escritas en la carta-
El libro es,
por consiguiente la carta será
de él.
-¡Ay, Jesús!.
-¿Qué os pasa?.
-Nada, Brígida, nada
-dijo con nervios comenzando a caminar de un lado a otro.
-No, no, si estás pálida.
Gira el rostro para susurrar sin que Inés escuche*
-Ya está presa en la red.
-¡Ay, Dios mío!
Se me abrasa la mano
con aquel papel que he cogido
-exclamó caminando nerviosa con la carta en la mano.
-¡Válgame Dios, Inés!
Nunca os he visto así,
tan dispersa!.
-¡Ay de mi!
-siguió con su lamento la pelirroja-
¡Es él!.
-Pero qué os pasa?!.
-No sé... en mi mente
atraviesan mil sombras,
borrosas y turbulentas,
que agitan el tiempo de mi alma,
y aumentan mi desconcierto.
-explicó volteando para ver a Brígida.
-Tiene alguna culpa el semblante de Don Juan?.
-No sé; desde que le vi,
Brígida mía, y su nombre
me dijiste, tengo a ese hombre
siempre delante de mí.
Por doquiera me distraigo
con su agradable recuerdo,
y si un instante le pierdo,
en su recuerdo recaigo.
No sé qué fascinación
en mis sentidos ejerce,
que siempre hacia él se me tuerce
la mente y el corazón;
y aquí, y en el oratorio,
y en todas partes advierto
que el pensamiento divierto
con la imagen de Tenorio.
-¡Válgame, Dios!
-exclamó llevándose una mano al corazón-
Mientras más oigo,
más siento
la tentación de creer
que eso amor es.
-¿Amor has dicho?.
-Si amor he dicho.
-No, de ninguna manera
-negó repetidamente con la cabeza.
-Pues amor lo entendiera
el menos entendedor, Inés
-sonrió burlón para luego pararse detrás de ella y susurrar en su oreja-
Más vamos a ver que dice la carta.
-¡Ay!
Cuánto más la miró
menos me atrevo a leer.
Alza ligeramente la carta para disponerse a
leer, Brígida se aparta para dejarla recitar*
-"Doña Inés, del alma mía"
¡Ay, Dios santo!
Mira como inicia!
-Vendrá en versos,
y será un ripio.
Seguid, Inés.
-"Luz de donde el sol la toma,
hermosísima paloma
privada de libertad,
si os dignáis por estas letras
pasar vuestros lindos ojos,
no los tornéis con enojos
sin concluir, acabad
-¡Vaya finura!
-exclamó Brígida tomando el abanico para echarse aire-
Algunos de sus compañeros rieron bajo viendo la sobreactuación de Camus para que Inés cayera redonda en las dulces palabras de Don Juan. Milo sonrió enternecido viendo el rostro avergonzado de Dyna. ¿Estará fingiendo aquel rostro sonrojado? La realidad es que no podía apartar los ojos de ella, no sabía si lo hacía perfecto o muy mal, solo no podía dejar de mirarla sobretodo eso labios recitando cada rima como si fuera un canto. Dulce poesía...
-"Nuestros padres de consuno
nuestras bodas acordaron,
porque los cielos juntaron
los destinos de los dos.
Y halagado desde entonces
con tan risueña esperanza,
mi alma, doña Inés, no alcanza
otro porvenir que vos.
De amor con ella en mi pecho
brotó una chispa ligera,
que han convertido en hoguera
tiempo y afición tenaz.
Y esta llama, que en mí mismo
se alimenta, inextinguible,
cada día más terrible
va creciendo y más voraz.
-Es claro; vuestro amor
le hicieron esperar
y hondas raíces
tenía cuando
arrancársele fueron.
Seguid
-ánimo burlona viendo aquel rostro sonrojado.
-"En vano a apagarla
concurren tiempo y ausencia,
que doblando su violencia,
no hoguera ya, volcán es;
y yo, que en medio del cráter
desamparado batallo,
suspendido en él me hallo
entre mi tumba y mi Inés.
-Lo veis?
Si rechazáis esa carta
al instante, el
sudario le preparan.
-Yo desfallezco.
-la vio con pánico. Brígida rió.
-Seguid, Inés.
-"Inés, alma de mi alma,
perpetuo imán de mi vida,
perla sin concha escondida
entre las algas del mar;
garza que nunca del nido
tender osastes el vuelo
al diáfano azul del cielo
para aprender a cruzar,
si es que a través de esos muros
el mundo apenada miras,
y por el mundo suspiras,
de libertad con afán,
acuérdate que al pie mismo
de esos muros que te guardan,
para salvarte te aguardan
los brazos de tu don Juan
-Qué os pasa, Inés?
-viendo a la chica respirar acelerada.
-¡Cielos!
Me estoy viendo morir!.
Vuelve a girar el rostro para susurrar sin que la escuché Inés*
-Ya tragó todo el anzuelo,
vamos,
que está al caer.
-¡Ay de mi!
-Seguid.
-"Acuérdate de quien llora
al pie de tu celosía,
y allí le sorprende el día
y le halla la noche allí;
acuérdate de quien vive
sólo por ti, ¡vida mía!,
y que a tus pies volaría
si le llamaras a ti
Inés con rostro sonrojado y ojos brillosos a punto de derramar lágrimas conmovida por las palabras de su Don Juan mantenía a todos con el corazón acelerado y la ansiedad recorriendo sus cuerpos esperando a la dichosa llegada de aquel que escribió tan preciosa carta. Otros igual de interesados pero menos sumergidos en la trama solo se preguntaba cómo carajos iban a imitar esos diálogos, quizás debieron prestar más atención a las clases de literatura del año anterior.
Uno en particular veía cautivado a la joven Inés, la iluminación era perfecta para el momento alumbrando únicamente una parte de su piel, resaltando su mirada acuosa y sus labios temblorosos, su cabello como el fuego era opacado por el velo igual que el océano del caribe, claro y sedoso. Su voz suave recitando aquel poema acaricia con mimo sus oídos, jamás creyó que escucharla podría ser tan satisfactorio.
-Lo hace bien, no? -la voz suave de otra compañera lo trajo momentáneamente a la realidad, vio de reojo a Megara que seguía los diálogos de su compañera.
-Si... bastante, digo -asintió el griego hipnotizado. Megara sonrió levemente.
-Lo veis?
Vendrá.
-afirmó Brígida colocando las manos como jarras en las caderas.
-¿Vendrá, dices?
-levantó la mirada con los ojos abiertos como platos.
-A postrarse a vuestros
hermosos pies.
-¿Puede?.
-¡Oh, si!.
-¡Por la Virgen María!
-Exclamó tomando el abanico para airearse.
-Pero acabad, Inés!.
-"Adiós, oh luz de mis ojos;
adiós, Inés de mi alma;
medita, por Dios, en calma
las palabras que aquí van;
y si odias esa clausura
que ser tu sepulcro debe,
manda, que a todo se atreve
por tu hermosura Don Juan"
Dejo caer la carta al suelo para volver a echarse aire con el abanico desesperada*
Manigoldo sonreía con los brazos cruzados recostado en la silla, la pequeña presentación de los directores estaba siendo por demás entretenida. Mucha valentía y sobretodo osadía para no solo hablar como la época sino también recitar la poesía del libro, claro está que eligieron bien a los dos guías del 2-B.
-Están tan metidos, que se les olvido que hace falta un Don Juan -murmuró muy bajo Kardia sin perder la pista de los diálogos. Manigoldo vio por el rabillo del ojo a los otros dieciocho que solo veían con ojos abiertos las actuaciones de sus compañeros- Creo que nos toca echarles una mano.
-Si lo haces tu, te invito a cenar -sonrió socarrón el italiano, Kardia arqueó una ceja curiosa.
-No te saldrá barato.
-Asumo que no -sonrió viendo al griego mayor levantándose lentamente para no llamar la atención- No te preocupes, no le diré a Degel.
-Te juro que te mato si haces eso -le gruñó yendo hacía atrás del paraban para buscarse algo que ponerse.
-¡Ay!
¿Qué son éstas palabras
que suenan dulces y
veneno guardan para mi alma?
¿Que infectan mi mente
y mi sentido retuercen?
-se lamentó viendo hacía la nada-
¿Qué son estos sentimientos
desconocidos, que
dormidos nunca sentí?
¿Quién con tanto afán
insiste en robar
la dulce calma de mi corazón
y engendrar
la oscura tentación?.
-Don Juan.
-respondió Brígida risueña.
-¡Don Juan dices...!
-se llevo las manos al corazón dándole la espalda a la puerta-
¿Ese hombre me ha de seguir
por doquier?
¿Solo he de escuchar su nombre
y su sombra ver?
-Silencio, silencio!
-insistió Brígida cuando al instante se escuchó un ruido tras la puerta.
-Qué?.
-Silenció, por Dios!
Oís?
-le hizo el gesto de escuchará bien.
-Me estremezco.
-sujeto el brazo de Brígida con temor viendo
hacía la puerta-
Las ánimas?
A estas horas,
otras veces
las oigo andar.
-¡Pues entonces,
no habléis de él!
-le reprochó falsamente mientras la aparta de su brazo.
-¡Cielo, Santo!
¿De quién?.
-preguntó confundida. Brígida vio a los lados con temor para luego susurrar.
-¿De quién ha de ser?
De ese don Juan que amáis tanto,
porque puede aparecer.
Inés abrió los ojos espantada llevándose las manos a la boca*.
-¡Me espantas!
¿Puede ese hombre
llegar hasta aquí?.
-Quizás
-asintió viendo sobre su hombro con temor-
Si su nombre sigues
proclamando,
el eco
lo va a estar
guiando.
-¡Válgame el Señor!
-dio un salto del susto-
¿Y podrá llegar hasta acá?.
-¡Quién sabe!
-se encogió de hombros con exageración.
-¿Es un espíritu acaso...?.
-No, más si tiene una llave...
-¡Dios mío!.
se escuchan ruidos tras la puerta*
Manigoldo sonrió, desde donde se encontraba él podía ver a Kardia reír bajito haciendo sonidos con los dedos contra el paraban. Los chicos se vieron entre sí curiosos, se les había olvidado que sus directores les habían pedido su colaboración. ¿Entonces quién...?.
-Silencio, mi Doña!
No oís eso?.
-Son pasos?.
-El reloj marca las nueve,
los pasos suben...
Se acercan...
-tomó su brazo provocando que ambos se pusieran tensos-
Señora...
Ya esta aquí.
-Quién?
-habló en un hilo de voz viendo a la puerta con horror.
-Don Juan.
Toc Toc. Inés ahogó la exclamación vio a Brígida que la empujó hacía la puerta. Temblorosa se aproximó para ver quién era el atrevido en tocar a esas horas*
Allí de pie con una capa corta de color negra amarrada hacía un lado, el cabello recogido y encima un sombrero muy al estilo "El Zorro", unos guantes ajustados del mismo color estaba Kardia con su sonrisa galante. Dyna continuando con la actuación sin inmutarse se llevo la mano al corazón por la sorpresa mientras su respiración se aceleraba y un sonrojó adornaba sus mejillas. Aunque toda esa reacción fue prácticamente genuina pero se dio cuenta que sus compañeros se les había olvidado lo de la colaboración para el final, lástima ellos pensaban en premiar al valiente que se animará ayudarlos.
-¡Oh mi Dios!
-exclamó retrocediendo pero Brígida sostuvo sus hombros para volver arrimarla hacía adelante-
¡Don Juan!.
-¡El mismo soy!
-exclamó haciendo una ligera reverencia-
¡Inés de mi corazón!.
-¿Es la realidad la que
aprecian mis ojos...
-se acercó para posar la mano en su mejilla.
Don Juan es muchísimo
más alto así que
debía alzar el rostro para mirarlo bien,
bajo la sombra de su sombrero-
O es una turbulenta
alucinación...?
-Este soy yo, mi dulce flor
-habló suave apartando un mechón
rebelde que caía
sobre su frente-
¿O es que acaso no le crees
a tus hermosos ojos?.
-¡Cielo mío!
-jadeó casi sin aliento dando un paso hacía
atrás-
¡Tenedme,
apenas respiro!
¡Ay de mi...!.
Se deja caer hacía atrás siendo atajada por los brazos de Don Juan*
Una exclamación general de sus compañeros se dejó escuchar, estaban impresionados como simplemente la pelirroja se dejo caer confiando plenamente en que su profesor iba atraparla. Algunas compañeras se sonrojaron ante aquella acción y sobretodo por la simple idea de caer entre los brazos de Kardia, que si, que es un excéntrico pero todas aceptan sin pelear que se trata de uno de los profesores más buen mozos de toda la institución.
-Pero que suertuda... -exclamó una muy bajito. Milo frunció el ceño en desacuerdo.
¿Por qué mierda no lo hizo él? Ah si, le dio vergüenza levantarse. ¡Idiota!, se reprochó mentalmente. Ahora tenía que ver a la pelirroja desmayada entre los brazos de su tío. ¿Por qué mierda eso le molesta? No tenía sentido, mejor seguía prestando atención.
-La ha fascinado
vuestra repentina entrada,
y el pavor la ha trastornado.
-habló Brígida con tono jocoso
sacudiendo el abanico
contra su rostro.
-Mejor, la mitad del tiempo
me ha ahorrado,
-se acomodó el sombrero para poder visualizar a Brígida que seguía con aire burlón-
No desperdiciemos
el tiempo en contemplarla,
en brazos
voy a tomarla.
Dicho eso paso un brazo con
delicadeza bajo la nuca
y otro bajo sus rodillas
para alzarla como a una princesa*
-¡Oh Dios!
¿Vais a sacarla así?
-exclamó Brígida abriendo los ojos impresionado.
-¡Mujer necia!
-vocifero viendo con ceño fruncido a su interlocutora-
¿Piensas que rompí el
claustro temerario
para dejármela aquí?
-se dio media vuelta para detenerse en umbral de la puerta y ver a Brígida-
Mi gente, abajo nos espera,
sígueme.
Se va con Inés*
-¡Sin alma estoy!
¡Ay! Este hombre es una fiera;
nada le ataja ni altera…
Sí, sí; a su sombra me voy.
-exclama arrojando el abanico contra la manta.
Se va corriendo tras él*.
Manigoldo que se puso de pie volvió a encender la luces, los chicos chillaron de la impresión. El italiano aplaudió un poco sorprendido y otro poco burlón pero ambos directores sonrieron haciendo una ligera reverencia. Kardia apoyo el hombro en la pared cruzando los brazos, los chicos reaccionaron y les aplaudieron igual de impresionados. Claro está; Camus y Dyna colocaron ya la vara de medir que ellos debían igualar o superar.
-¡Bueno! Eso fue mejor de lo que esperé -admitió el italiano palmeando el hombro de Camus- Les quedó muy bien!.
-Gracias, profe -asintió el chico para luego ver hacía Kardia- Gracias a usted también por la ayuda.
-Si profe! -sonrió la pelirroja sonrojada- Planeamos darle un premio al voluntario para el próximo ensayo pero ya que fue usted, le daremos un regalo por su ayuda.
-Ja! Eso me gusta! -exclamó sonriendo con burla a los otros dieciocho que hicieron un mohín de tristeza por perderse la recompensa- Les pasa por cobardes!.
-¡No es cobarde! -se quejó Pharaoh cruzándose de brazos- ¡Es... vergüenza!.
-Es lo mismo -sonrió Manigoldo- Pero ahora siguen ustedes, no? Ya no se pueden quejar -señaló a los directores- Kyrgiakos y Martín colocaron el ejemplo sin dudarlo incluso no se alteraron al ver a Kardia como el Don Juan.
-Eso, mocosos. Siguen ustedes -ánimo el director- Deben corresponder el esfuerzo que han hecho sus directores.
-Tienen diez minutos para organizarse -dijo Dyna señalando el cronómetro que Manigoldo tenía en su mano- Así que suerte, chicos.
-Ustedes pueden, hasta hice de una mujer para que vean que no es tan difícil -sonrió el francés con burla viendo aquellos rostros llenos de vergüenza.
-Cállate... tu no eres Julieta...
Dyna y él tomaron sus cosas para ir acomodarse en sus asientos junto a Kardia y Manigoldo. Los chicos del grupo #1 se vieron con un poco de pánico pero se pusieron de pie para ponerse tras el paraban y charlar sobre lo que planeaban hacer. Esta sería una larga tarde pero inolvidable para varios.
N/A: Hola! Bueno hasta el capítulo 5 tenía actualizado en la anterior versión. Este capítulo representa una parte de la obra Don Juan Tenorio, no esta exacta porque cambie un poco las palabras en los diálogos y otras rimas las hice yo para darle el sentido a que lo están interpretando Camus y Dyna pero por ejemplo, la carta de amor si esta exacta como en el libro.
Disculpen cualquier error ortográfico o gramático sobretodo porque son muchas palabras y no me deja editar el capítulo, espero que hayan disfrutado de los poemas y se hayan entendido, no estaba segura de si escribirlos o saltarme esta parte. Cuídense, besos.
