- . My Hero Academia: Ella es así: Parte 1-
Summary: En su tercer año en la U.A. y a solo semanas de la graduación, Izuku se enfrenta a un desafío inesperado: Bakugo lo reta a encontrar una pareja para la fiesta de graduación, con la tentadora promesa de una rara y costosa figura de All Might como premio. Aunque Izuku se niega rotundamente a usar a una chica como parte de una apuesta, la idea de abrir su corazón de nuevo comienza a rondar sus pensamientos.
La escena del arresto se desarrollaba bajo un cielo naranja de atardecer, con la tarde cayendo lentamente sobre la ciudad. En el fondo, las sirenas de la policía resonaban, mientras los criminales eran aún resguardados por Deku, Bakugo y Todoroki con las manos aseguradas en las espaldas. Entre la multitud que observaba desde la distancia, una reportera con un semblante animado y su camarógrafo grababan el cierre de la operación. La joven periodista, con un micrófono en mano y una sonrisa profesional, se dirigía a la cámara.
—Es así como, de nuevo, tres estudiantes sobresalientes de la carrera de héroes, pertenecientes a la UA, evitaron el robo de un auto blindado de un banco —anunció con entusiasmo. Luego, hizo un gesto para que su camarógrafo la siguiera—. Vamos a intentar acercarnos un poco para ver si podemos obtener unas palabras de estos héroes en formación.
Con pasos rápidos y el micrófono en alto, la reportera avanzó hacia los héroes. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que un grito explosivo la detuviera en seco.
—¡Oiga, no se acerque tanto! ¿Acaso quiere morir?! —rugió Bakugo, su voz áspera resonando con impaciencia.
La reportera dio un paso atrás, visiblemente nerviosa, y tartamudeó.
—¡P-perdón, Dynamight! —se disculpó, su voz temblando mientras retrocedía unos pasos.
Deku, que estaba reajustando se amarre firmemente a uno de los criminales con sus latigos negros, levantó la vista rápidamente, una mezcla de preocupación y desaprobación en su rostro.
—Kacchan, recuerda lo que siempre te dice el profesor Aizawa sobre ser más cortés con los civiles y la prensa —le dijo con una sonrisa tensa, aunque su tono era amistoso.
Bakugo respondió con un gruñido bajo, mientras esquivaba la mirada de Deku, claramente sin intención de suavizar su actitud.
—Aunque él tiene algo de razón —intervino Shoto, con su tono tranquilo pero firme—. Debería esperar un poco antes de acercarse.
La reportera asintió rápidamente, aún algo nerviosa, pero manteniendo su profesionalidad.
Segunda toma:
En ese momento, las cámaras capturaban cómo la policía se llevaba a los delincuentes en el fondo, esposados y escoltados hacia los vehículos policiales. La situación, al menos por ahora, estaba bajo control.
—Bueno, creo que ya conocemos a los tres —sonrió la reportera a la cámara, recuperando su confianza—. Siendo estudiantes que están a punto de graduarse, es más que claro que les espera un futuro prometedor como héroes profesionales.
Con la energía renovada, la periodista se acercó a Shoto, sosteniendo el micrófono con curiosidad.
—Nos han dicho que en la escuela los llaman los nuevos tres grandes. ¿Qué piensas de eso?
Shoto la miró con su expresión habitual, fría pero curiosa.
—¿Lo hacen? —preguntó, como si realmente no estuviera enterado de ese apodo.
Mientras tanto, Bakugo desvió la mirada, claramente desinteresado en esa clase de preguntas, mientras Deku saludaba con entusiasmo a la cámara, agitando la mano con una sonrisa algo nerviosa.
—¿Y ya han decidido lo que harán al graduarse de la UA? —preguntó la reportera, ahora dirigiendo el micrófono hacia Deku—. ¿Seguirán trabajando en la agencia de Endeavor, o podría ser esta una de las últimas veces que sus fans los vean juntos como equipo?
Deku titubeó, rascando la parte de atrás de su cabeza con una risa incómoda.
—Cada uno ha recibido algunas ofertas, pero todavía no hemos tomado una decisión definitiva —explicó con sinceridad—. Aunque dudo mucho que tengamos algún fan.
La reportera lo miró con una sonrisa astuta:
—Bueno, al menos tienen una...
Deku se sonrojó violentamente al escuchar esa frase, mientras trataba de articular alguna respuesta coherente. Antes de que pudiera decir algo más, la reportera cambió su atención hacia Bakugo, quien permanecía con los brazos cruzados y su habitual mirada desafiante.
—Es bien conocido que los tres admiran al héroe ya retirado All Might, y también se sabe que aspiran a tomar su lugar como el héroe número uno. Pero, ¿quién consideran que está más cerca de cumplir esa meta en este momento?
Bakugo no vaciló ni un segundo antes de responder.
—Es evidente que yo me convertiré en el nuevo héroe número uno —aseguró, con su característica arrogancia—. Porque siempre he sido el mejor y tengo las mejores habilidades.
—Eso no es justo, Kaccha! —protestó Deku, sin dejarse intimidar—. Yo soy el que más ha mejorado este último año.
—Y yo soy el estudiante con mejores notas en la UA —añadió Shoto, con una calma que solo aumentaba la tensión entre los tres.
—¡Eso no tiene nada que ver con la vida real! —replicó Bakugo, visiblemente molesto—. ¡Eso no prueba nada!
Justo en ese momento, una voz resonó desde fuera de cámara.
—¡Vamos! Tenemos otro llamado —gritó Endeavor con su tono autoritario.
—¡Al fin! —exclamó Bakugo, saltando al instante, sin perder un segundo más.
Shoto se giró hacia la reportera, con su habitual educación.
—Lo siento, pero tenemos que irnos ya.
El camarógrafo dejo de grabar y bajo la cámara.
Deku, aún un poco desconcertado por la interacción anterior, se preparaba para seguir a sus compañeros cuando sintió una mano suave sujetarlo ligeramente por el traje de héroe. La reportera, con una sonrisa que mezclaba profesionalismo y un toque coqueto, le entregó discretamente una pequeña hoja de papel rosa.
—Si en algún momento quieres darme una entrevista en exclusiva, puedes llamarme —dijo, entregándole su número personal con un gesto coqueto.
Deku dudó unos segundos, claramente nervioso, pero finalmente tomó la hoja.
—G-gracias... —murmuró, con las mejillas enrojecidas antes de correr tras sus amigos.
Más tarde Izuku observaba la hoja de papel rosa en su mano, el rubor en sus mejillas reflejando su incomodidad mientras recordaba el rostro de la joven reportera que se lo había entregado. Por un momento, su mente voló a la posibilidad de enviarle un mensaje, pero pronto la imagen de la reportera acosándolo con preguntas invadió su mente.
—No te recomiendo salir con alguien de la prensa —le aconsejó Bakugo, mientras pasaba por detrás. Ambos bebían su propia taza de té en la cocina de la UA. Bakugo lo miraba con esa expresión de fastidio habitual, pero con un tono que, para sorpresa de Izuku, sonaba a advertencia seria—. Por donde lo veas, es una mala idea, Izuku. Especialmente para alguien como tú.
Antes de que pudiera responder, Todoroki apareció silenciosamente, interesándose en la conversación.
—¿Por qué no sería buena idea? —preguntó Todoroki, tomando asiento junto a ellos—. Midoriya, a pesar de su popularidad, no ha salido con nadie desde...
Izuku se apresuró a interrumpirlo.
—En realidad, no pensaba hacerlo —respondió, finalmente doblando el papel rosa y arrojándolo al cesto de basura cercano—. No me siento con ánimos de salir con nadie por ahora. Además, puede que Kacchan tenga algo de razón. Es probable que una reportera intente obtener información de la UA o de algún caso. Y todos saben que no soy el mejor guardando secretos cuando me pongo nervioso.
Bakugo se echó hacia atrás en la silla, bebiendo un sorbo de su té con calma. Luego sonrió, esa sonrisa burlona que Izuku conocía tan bien.
—Además, este nerd no puede ser tan popular —agregó, mirando de reojo a Todoroki—. Seguro esa reportera tramaba algo.
—Quizá lo de la reportera sea cierto —admitió Todoroki, asintiendo—. Pero, de acuerdo a esa encuesta que hicieron las chicas de nuestra clase, Midoriya es el más popular este año.
Izuku casi se atragantó con su té, el sonrojo regresando a sus mejillas con fuerza.
—¿¡Qué!? —Bakugo levantó una ceja, claramente molesto—. Pensé que el tonto popular con las chicas siempre serías tú, mitad y mitad.
Todoroki bebió su té tranquilamente, como si no le afectara en absoluto.
—Al parecer, últimamente se ha puesto de moda una actitud más alegre como la de Midoriya, por encima de los chicos serios o duros como nosotros dos.
Izuku no pudo evitar reír nerviosamente ante el comentario.
—¿Cómo puedes decir eso sin avergonzarte ni un poco? —cuestionó Midoriya, sorprendido de que Todoroki hablara con tanta naturalidad sobre el tema.
—Ni idea —respondió Todoroki, encogiéndose de hombros.
Bakugo, mientras tanto, terminó su taza de té y se levantó para comenzar a lavarla. Después de un momento de silencio, agregó:
—Apuesto a que este sujeto ni siquiera podrá encontrar a una chica para la graduación.
Todoroki lo miró curioso —Siempre pensé que iríamos los tres juntos.
— Yo también pensé lo mismo — estuvo de acuerdo Izuku.
—¡¿Qué?! —replicó Bakugo con incredulidad—. Ni en sueños pasaré mi última noche en la academia con ustedes dos, después de tener que verlos casi a diario por tres años.
—¿En serio piensas invitar a alguien diferente a nosotros, Kacchan? —preguntó Midoriya con curiosidad—. ¿A quién?
—Eso no les importa —se negó a responder Bakugo, cruzando los brazos con firmeza—. Por otro lado, si no habían pensado en la graduación, tal vez podamos hacerlo más interesante.
Todoroki inclinó ligeramente la cabeza, intrigado.
—¿Interesante? ¿Como en esas películas americanas donde retamos al más popular, en este caso a Midoriya, a convencer a una chica desconocida para que vaya con él a la fiesta de graduación y volverla la más popular en seis semanas?
Bakugo tuvo que contener una carcajada, tapándose la boca con una mano —¡Es mucho mejor de lo que yo había pensado! —se burló.
—¡Pero Todoroki! —protestó Izuku— ¡Ya dije que no quiero salir con nadie en este momento!
—Muy tarde, perdedor —dijo Bakugo, empujando a Izuku con un dedo en el pecho—. La primera chica que veamos por aquí será la elegida.
Antes de que Izuku pudiera replicar, Bakugo le paso el brazo por el hombro y le cubrió la boca. Los tres permanecieron en silencio, expectantes, pero el pasillo estaba totalmente en calma.
Todoroki, que observaba la escena con su calma habitual, señaló con un gesto hacia el reloj en la pared.
—Tal vez ya es algo tarde—murmuró, sin apartar la vista de las agujas que seguían avanzando. —Hay que tomar en cuenta que nosotros apenas pudimos regresar de la agencia de mi padre, pero la mayoría ya debe estar descansando en sus habitaciones.
—Tal vez tengas razón, mitad y mitad —aceptó Bakugo con una pequeña mueca, aunque sus ojos seguían escaneando el pasillo, alerta a cualquier señal de movimiento.
Aprovechando el pequeño momento de distracción, Izuku bajó la mano que cubría su boca. —Además, no estaría bien utilizar a una chica para una apuesta.
Bakugo frunció el ceño por un instante, pero luego una chispa de inspiración cruzó su mente. Sus labios se curvaron en una sonrisa astuta mientras meditaba por un momento.
—¿Ni siquiera por... —se detuvo un segundo, disfrutando del suspenso— una figura original de All Might con su armadura y su auto?
La mención de la codiciada figura de All Might y su icónico auto Hércules fue suficiente para que los ojos de Izuku se iluminaran de inmediato. Su expresión cambió por completo; era como si el niño obsesionado con los héroes que siempre había sido brillara de nuevo, pero, tras un momento, rápidamente sacudió la cabeza, tratando de resistirse.
—No te creo —replicó con desconfianza, entrecerrando los ojos—. Tú no tienes ese tipo de artículos de colección, y esa figura es bastante cara en línea.
Bakugo soltó una risilla sarcástica, inclinándose hacia Izuku.
—Lo que sea por verte hacer el ridículo para conseguir a una chica para la graduación —se burló, disfrutando del pequeño desafío que había plantado en la mente de Izuku—. A menos que te dé miedo.
El comentario de Bakugo encendió algo en Izuku. Por primera vez, una chispa competitiva brilló en sus ojos, pero se obligó a negar con la cabeza, intentando no ceder a la provocación.
—Ya te dije que...
No pudo terminar la frase. Bakugo, siempre un paso adelante, volvió a cubrirle la boca antes de que pudiera articular más palabras. Sus ojos se aguzaron, y esta vez su expresión cambió de la burla a una concentración seria.
—Cállate —susurró con firmeza—. Parece que viene alguien.
Los tres se quedaron completamente inmóviles, el silencio volvió a llenar la sala. De repente, el sonido de pasos suaves y arrastrados se hizo audible. Al girar hacia la entrada de la cocina, vieron a una chica de cabello castaño corto tambalearse en su dirección, apenas consciente. Sus ojos estaban entrecerrados por el sueño, y su aspecto desaliñado era casi cómico: su cabello estaba tan despeinado que parecía un pequeño nido de pájaros, con las marcas de la almohada aún visibles en su nuca. Caminaba como si estuviera en piloto automático, directo hacia el refrigerador.
Con movimientos torpes, abrió la puerta y sacó un cartón de leche, bebiendo directamente de él mientras se rascaba una axila, completamente ajena a la presencia de los tres chicos. Sin decir una palabra, cerró la puerta, con el cartón aún en la boca, y se marchó arrastrando los pies por el pasillo.
Bakugo, con dificultad, levantó su otra mano para cubrirse la boca, intentando no estallar en carcajadas.
—Es perfecta para Izuku—murmuró con voz entrecortada.
Todoroki, en cambio, se sostuvo el mentón, pensativo.
—Creo que es de segundo año. Su nombre de héroe tiene algo que ver con su quirk de gravedad... creo que era Uravity.
La mención del don de la chica fue suficiente para que Bakugo rompiera finalmente en una risa ahogada.
—Además tiene un tonto don—se mofó, incapaz de contenerse más.
Izuku, finalmente liberándose de la mano de Bakugo, tomó aire y con un tono firme, replicó:
—¡Eso no es justo, Kacchan! Seguro que hay muchos usos asombrosos para un quirk de gravedad.
—Perfecto. Parece que te gusta. Entonces ya está decidido—declaró Bakugo con una sonrisa astuta.
Izuku se levantó de golpe, sintiendo que la situación se le escapaba de las manos. Caminó hacia el fregadero, lavando su taza con movimientos rápidos y nerviosos.
—Yo no quise decir que acepto la apuesta —aclaró, su voz firme, pero con un ligero temblor—. No creo que esté bien, y además, ya es hora de que vayamos a dormirnos. No quiero que sigan teniendo ideas raras por el cansancio.
Sin darles tiempo a responder, salió de la cocina, sus pasos resonando en el pasillo.
Todoroki lo siguió con la mirada antes de volverse hacia Bakugo.
—¿Crees que, como en las películas, Midoriya se enamore de esa chica? —preguntó Todoroki con una mirada seria—. Pero luego ella descubra la verdad antes de que él pueda decirle que se enamoró aunque al principio era una apuesta, y termine enojandose con Midoriya.
—Habrá que ver— Bakugo se llevó una mano a la boca, tratando de no reírse de nuevo.
Esa noche, Izuku se encontró mirando el techo desde su cama, incapaz de conciliar el sueño. Su mente lo traicionaba, trayendo de vuelta recuerdos de su tiempo con Melissa en su primer año, en aquellos días que pasaron juntos en América. Luego, sus pensamientos se trasladaron al segundo año, cuando pasó largas horas con Mei Hatsume en su taller. Ambas habían sido relaciones importantes en su vida, pero las separaciones habían sido demasiado dolorosas. Y de alguna forma aun se culpaba de que no hubiese resultado.
Izuku se giró en la cama, con las imágenes de aquella reportera dándole su numero telefónico y luego la chica de cabello despeinado y ojos casi cerrados revoloteando en su mente. Se repetía una y otra vez que no estaba listo, que no era el momento. Pero a pesar de ello, la duda persistía. ¿Sería capaz de volver a abrir su corazón alguna vez de nuevo?
...
Notas de la autora.-
Muchas gracias por leer hasta aquí. Espero continuar algún día esta historia! Sus comentarios siempre son bienvenidos! Muchas gracias por leer, seguir y darle like. Siempre me hace sonreír.
