Disclaimer: Avatar: Last Airbender no me pertenece.
Advertencia: Este es un Semi AU, lo que quiere decir que todo ocurre en el mismo universo, pero de formas no tan iguales.
Advertencia N°: Hay muerte de personajes.
19. Entonces…
.
Agitada, con el aliento cálido contra el aire gélido del invierno polar, azorada por el espanto, la culpa, el miedo y la adrenalina, Katara corre lejos de donde los cuerpos de sus perpetradores se ocultarán para siempre bajo la nieve que ya está cayendo hace un rato.
Sin llegar a pensar detenidamente en ello, corre sobre el sendero que ha recorrido una infinidad de veces y se arroja sobre las faldas de su madre, quien la recibe como un acto natural, pero sorprendida por el abandono con el que cae.
-¿Qué sucedió, Katara, alguien te lastimó?- pregunta Kya como primera cosa, porque no existe otro motivo por el cual su hija lloraría de esa manera.
Por su parte, la hija es incapaz de articular palabras entendibles. No solo porque lo que acaba de sucederle es digno de ser contado como una historia de terror en torno a la fogata para asustar a los niños para que no anden a deshora por ahí. Salvo porque sí le ha ocurrido a ella. Sino porque no entiende bien tampoco realmente qué fue lo que ocurrió.
Todo pasó lo suficientemente rápido como para que, en retrospectiva, todo pareciera una sinestesia de colores y sensaciones confusos cuyo control estaba fuera de su voluntad, de emociones abrumadoras y angustiantes, todo dentro del frío y blanco invierno que le helaba tanto la piel como el aliento.
Por segunda vez esa noche, llora en el regazo de una mujer a la que confiaría su vida. Y aunque claramente se equivocó con la primera, esta vez sabe que hace lo correcto.
Lo sabe cuando logra tomar aire y empezar a contar. Le cuenta todo. De su escapada nocturna para entrenar sin que nadie la viera, del cazador que la bordó cuando volvía a casa y del que apenas logró escapar indemne antes de que le arrancara el abrigo a zarpazos, y que, como primer instinto, acudió a Hama. Que ella, lejos de consolarla, la expuso a su agresor y tomó posesión de su cuerpo para darle una lección de vida. Que, ante el pánico que le provocó lo que acababa de hacer al margen de su voluntad, hizo lo mismo con Hama.
Su madre la oye con la paciencia de una santa, sin interrumpirla, sin cuestionarla ni juzgarla. La oye contra su pecho mientras le acaricia el pelo, que se le ha salido de la trenza y ahora cae, todo rizos y caos contra su espalda, hombros y rostro.
Una vez que Katara termina de hablar, pasa un minuto entero en el que ambas permanecen en silencio, y el abrazo se aprieta antes de separarse.
Cuando Katara vuelve a mirarla a la cara, los ojos azules de su madre le miran con una mezcla de emociones que, ciertamente, no la hacen sentir mejor: puede ver con claridad la seriedad, la tristeza, el enfado y la determinación en ellos. Y eso le asusta por razones que no entiende.
-Te irás, Katara- dice ella con una solemnidad tajante.
-¿Qué? Pero…
-No, escúchame, hija mía- le dice con las manos a cada lado de su rostro, sus pulgares limpian con suavidad las lágrimas que siguen saliendo de sus ojos como ríos de sal-. Este lugar ya no es seguro para ti. Este lugar no es para ti. No si quieres aprender. Mereces algo mejor; caminar por ahí a la hora que quieras, sin miedo, poder elevar tu agua control hasta los límites de tu imaginación, encontrar a alguien que te ame y te respete como un igual. Y eso no lo encontrarás aquí.
Mientras habla, sendas lágrimas corren por el rostro acaramelado de su madre, manifestación clara de la pena que le da decir todo esto, del sacrificio que está haciendo en virtud de un bien mayor.
-Ahora, mi querida hija, hablaré con tu padre. Te irás al alba, prepara tus cosas- le besó la frente-. Te amo con toda mi alma, no lo olvides.
Un sollozo sale de la garganta de la chica que le impide responder antes de que la mujer se levante para hacer lo que dijo que haría.
-¿A dónde iré?- logra decir antes de verla desaparecer en la penumbra previa al amanecer.
-Donde Gran Aang- le responde su madre, volteando sobre su hombro antes de seguir-. Ése será el inicio.
Solo el tiempo diría cuánta razón tenía.
.
Aquí tenemos otro recuerdo después de tanto tiempo, que nos explica varias cosas: 1) Que Katara sí echa mucho de menos a su mamá en este fic, al igual que la Katara que conocemos, a pesar de que sigue viva. 2) Este recuerdo nos explica porqué, en el capítulo 7, ella y Aang parecían reacios a compartir cierta información sobre Katara y la razón por la que "no todo debía aprenderse". 3) La razón por la cual Katara ya estaba en el Templo cuando Zuko y Lu Ten llegan ahí. 4) El desenlace de la historia que Katara le cuenta a Zuko en el capítulo 10, después de haber peleado con Zhao en "la aldea de Hama".
Díganme qué les parece.
