Gales hace una mueeeeca y Luxemburgo se encoge de hombros.

—Te esperaré... con el desentintador.

—Uuuh, mira como me tienta —se ríe.

Gales hace un cejas, cejas. Carraspea y se gira con Escocia

—Quizás deberíamos ir yéndonos...

—Ya claro. Yo creo que me voy a tomar una copa—responde el escocés-

—Really? ¿Ahora? —Gales hace los ojos en blanco.

—Yes. Ahora. ¿Quieres?

—Eres infinito... anda pues —Gales pone los ojos en blanco otra vez. Escocia sonríe y pide dos—. No dejes que me emborrache —pide a Luxemburgo, sonriendo un poco.

Luxemburgo se tensa y le da un codazo a Bélgica, que se gira a mirarle.

—Van a tomarse otra copa.

—Ohh... la ha pedido Cymru? —Bélgica frunce el ceño—. Dile que no, dile que pare.

—No, Ecosse.

Bélgica hace los ojos en blanco.

—Ahora le digo... pero tú dile a Cymru —Bélgica fulmina un poco a Escocia, acercándose a él.

—Él me ha dicho que... —se queda con la palabra en la boca.

Bélgica la HISTÉRICA. Lux se queda ahí y se vuelve a Holanda dejando que Bélgica les tire de las orejas.

Ahí está ella... pero ¿qué les pasa? Pero ¿qué hacen? Pero si esto no es una reunión entre amigos, dejen de pedir bebida ¡y tú especialmente! Cymru!

—¿Qué pasa? —pregunta Holanda a su hermano.

—Nada, nada... —Luxemburgo se encoge de hombros.

—Interesantes todos estos rumbos. ¿Quieres otra cerveza?

—¿Por qué no? Yo sí puedo —se encoge de hombros.

¡Las reglas para Luxemburgo son inexistentes!

—Ah ¿sí?

—Oui. Privilegio.

—¿Quién no puede? —pregunta Holanda pidiendo dos cervezas con su perfecto inglés.

—Los británicos.

—¿Y eso?

—Por lo visto beben demasiado.

—Ay... bueno, ¡como si nosotros tres no bebiéramos demasiado!

—No lo hacemos.

—¿Me dices cuanta cerveza bebe Bel a la semana?

—No es lo mismo. La cerveza no cuenta.

—Ah, ¿hablamos de destilados?

—Oui.

—Ah... bueno, la verdad yo no soy quien para decir nada al respecto...

—Ha ido Bel a echarles la bronca. Todo el mundo dice que Cymru tiene un problema con la bebida.

—¿Y tú qué dices?

—Pues es que ha estado viviendo en casa y Vincent no me ha dicho nada. De hecho no ha bebido más que yo.

—Bueno, quizás se pone súper borracho cuando sale con sus amigos, pero... eso que. Yo me drogo hasta el culo a veces y no has dejado de hablarme.

—Ya, bueno, pero no pretendo yo acostarme contigo.

—¿Me estás diciendo que si te fueras a acostar conmigo te parecería que... hay algún problema?

—Pues cuando te drogas no se te levanta, algún problema hay.

—Depende... —Holanda sonríe —. ¿Te ha pasado que alguna vez no se le levanta?

—No.

—Entonces que te preocupa, como te pase una, le cantas las cuarenta.

—Ya, eso le he dicho a Bel e igual está ahí, gritándoles a los dos.

—Bel es una HISTÉRICA —le da un trago a la cerveza que les acaban de traer.

—A veces sí, le ha obligado a prometer ir a AA y él ha venido diciendo que todo el mundo le cree tóxico.

Holanda mira a Luxemburgo de reojo.

—Buff... a veces es insoportable. ¿Sabes que haría yo si fuera él? Largarme —Vamos a traumar a todos, dice Holanda.

—No se va a largar y dejarme aquiiií.

—Pues menos mal, pero como mijn zus me siguiera dando la lata...

—Ya, ya... ya se lo he dicho a ella.

—Dile que voltee y la distraemos.

Luxemburgo la silba. Bélgica parpadea y se gira. No es la única en realidad.

—¿Me ha silbado como perro? —medio protesta, sonriendo. Nah, le ha silbado la tonadilla de qué sexy.

—Oui, ¿no eres una perrita tú?

—Eso dice mi suegra... tu suegra. Nuestra suegra... ya veremos que dice de ti.

Gales decide que se va al baño ahora que Bélgica ha dejado de reñirles.

—Tú suegra, yo no me estoy casando con nadie.

—Claro, deja que me la coma sola.

Asiente.

—Explícale eso a ella —Bélgica le fulmina.

—¿El qué? ¿Qué te la comes sola?

—No, que no es tu suegra. Además ya es la mía desde mucho antes de asarme.

—Deberías pedirle a Espagne que se la tire, a ver si así se relaja un poco.

—Y Romano me deja de hablar para toda la vida.

—La verdad... creo que yo le gusto también y por eso conmigo no es mala.

Bélgica le mira a los ojos.

—¡No lo digo yo!

—¿No es mala contigo?

—Non, es bastante encantadora.

—Ya... —Bélgica frunce el ceño.

—Oh, venga, ¡no te enfades conmigo! He hablado con Ned y haremos Brownies para ella el día de la boda.

—Es que no me puedo creer que sea BUENA contigo.

—Pues no es como que yo... la esté sobornando o algo.

—Ya, ya... que bien. Solo es que... si es personal.

—Supongo... venga, no te enfades. Es ella la loca.

—Sí ¡Sí está loca!

Se ríe con la desesperación.

—¡No te rías!

Holanda se ríe también y Gales sale del baño acercándose a la mesa otra vez, seguido de Escocia.

—¿Nos vamos? —pregunta Gales. Bélgica asiente a eso, un poco picada con el asunto de su suegra.

—¿Cómo vamos a irnos? —pregunta Luxemburgo.

—Mi coche está en tu casa...

—Llévate a Ned y yo iré en Uber.

—Ehh, chicos, yo quiero volver a casa —asegura Holanda —. Así que déjenme en una estación de tren y ya está.

—Eso lo puedo hacer yo, sin problema —se ofrece Gales.

—Entonces... ¿hacemos eso? —Luxemburgo mira al holandés.

—¿Seguro que no te importa ir hasta mi casa en Uber? Puedo ir yo en tren... —el niño pobre

—Claro que no, así acabaré de hacer lo de antes —Luxemburgo se encoge de hombros.

—Bien —Gales le sonríe.

—O me iré a mi casa —se encoge de hombros.

—What? —Gales hace una mueca—. ¿Y de qué depende?

—De lo que decida según me apetezca.

—¿Y no te apetece venir conmigo?

—Tal vez no —sonríe de ladito.

—Jo —saca el labio de abajo.

—Adieu... —hace un gesto con los dedos.

—A-Ad... e-Ehm... g-goodbye, then.

Luxemburgo se gira a Escocia y Bélgica para despedirse.

Gales se guarda las manos en los bolsillos un poco sin saber que... o sea si iba a ir. O sea, ¿se había enfadado de verdad?

Bélgica le abraza, le da un beso y le dice que SE CUIDE... y que le quiere y que gracias por venir. Él asiente también, abrazándola de vuelta.

Holanda se despide de Bélgica felicitándola por el castillo y la decisión final y estira el puño a Escocia para despedirse de él.

Escocia saluda a Holanda, que le sonríe un poco separándose listo para irse.

Gales mira a Escocia con la misma cara de asco de siempre y le pide las llaves del coche. Este se las tiende, para luego quitárselas para que no las tome en el último momento, haciéndole la broma.

—Crío —Gales sonríe un poco pero hace los ojos en blanco.

—Ñaña ña ña iris in crii.

—Pues lo eres, alguien tiene que decírtelo —estira la mano.

Se las quita otra vez, sonriendo. Así que recibe unos ojos en blanco otra vez.

Se las lanza y apenas las atrapa en el aire, el escocés se ríe de la torpeza.

—Vamos —Gales le fulmina porque no quiere parecer torpe, estirando la espalda.

Escocia rodea a Bélgica con un brazo y asiente.

—Venga, vámonos —Bélgica desfrunce el ceño inmediatamente y le sonríe, acercándosele y dándole un buen beso porque está mujer es insaciable por lo visto.

El pelirrojo se lo devuelve porque ya lo quería pero no sabía cómo hacerlo, acercándola con su brazo en el cuello. Pues... ahí está, cada quien para su sitio.

Exacto.

Luxemburgo va a llegar un poco tarde a casa de Gales, que va a estar HIS TE RI CO, así que no tarda mucho en abrir, la verdad, y parece sumamente aliviado cuando le ve.

—Allò? —Parpadea unas cuantas veces en la puerta—. ¿Puedo... pasar?

—Desde luego —sonríe el británico.

Sonríe de ladito esperando que le abra más la puerta y le deje, así que la abre del todo tomándole del brazo y tirando de él hacia adentro. Ahí entra levantando las cejas.

—Sabía que sí vendrías —ya, claro.

—Ah, oui?

—Has tardado un montón —Gales sonríe, y se sonroja... y vacila un poco antes de acercarse a darle un beso.

—Estaba... trabajando —Luxemburgo sonríe y le deja.

—Ya, ya me imagino —Gales suspira.

—Solo un ratito.

—Está bien, mientras hayas venido... ¿acabaste todo lo que querías?

—Non.

—¿De verdad? Ugh. Bueno... pues ahora da igual, eres mío.

—¿Tuyo?

—Absolutamente mío —le abraza.

—¿Y qué vas a hacer conmigo? —inclina la cabeza, abrazándole del cuello.

—A quitarte todo lo azul, desde luego...

—Oh.

—Puedo hacerlo con la lengua.

—A-A lo mejor me gusta lo azul.

—O-Oh...

Se ríe.

—Ugh... vale, nada de lengua

—Anda yaaaaa —lloriquea un poco porque solo le estaba molestando.

—Pues tuuuuu... créeme, no tener papilas gustativas tiene cierta utilidad.

—¡Solo digo!

—Que no quieres averiguarlo...

Ojos en blanco

—O quieres pero no quieres... —le da un besito en el cuello.

—Pues estoy aquí, non?

—Yes, sí que estás... bienvenido. ¿Quieres algo?

—Dejar la bolsa, quitarme los zapatos...

—Oh. Sí, sí, pasa. De hecho, te saqué una bata y pantuflas si quieres y un pijama... y cambie las sábanas y te saque un cepillo de dientes.

Sonríe con todo eso.

—Quiero... quiero que te sientas en casa aquí. Puedes hacer lo que quieras y estar relajado.

—¿Y por qué ibas a querer todo eso?

—Because I love you?

Se ríe otra vez

—Y yo me siento bien en tu casa... quiero que tú te sientas bien —Le sonríe.

—Me siento bien.

—Perfecto. Fui a comprar algunos víveres también... unos huevos y cosas para que Ehm... preparemos. Y café. Traje café.

—Pensaste en todo, ¿no es así?

—P-Pues... es que no sabía que otra cosa hacer —sí que sabías... beber.

—Podrías haber... —empieza a pasar por la sala mirando alrededor—. Leído algo.

—Ya... eso sí. Pero no quería... bueno, no se...

—Estás súper nervioso —se gira a él y se ríe otra vez.

—Es que no sabía si ibas a venir... y-y... no se... Ugh. Un poco —Gales se sonroja.

—A ver, trae ese disolvente.

—Oh... eso. Traje... Ehm... dos cosas.

—¿Dos?

—Una... cosa... y otra. No te las voy a enseñar, pero puedo aplicártela. ¿Q-Quieres beber algo?

—¿No me lo vas a enseñar?

—P-pues... sólo si aceptas que te los ponga.

—¡No voy a aceptar sin ver qué has traído!

—¿Por? No voy a traerte nada que te haga daño...

—Yo eso no lo sé...

—¡Que va! Quítate la ropa y te los muestro —eso sonaba menos directo en tu cabeza.

—Uuuh

—O-O sea... ponte cómodo pues. E-Están ahí, en la mesa de entrada.

—No es eso lo que has dicho —se quita los zapatos.

—P-Puedo quitármela yo también... N-No hace frío en realidad. Digo, no toda...

—¿No toda?

—O-O sea... si te la quitas tú me la quito yo.

—You can leave your hat on.

—Hold on —Gales sonríe.

Luxemburgo le mira mientras se va a la puerta y toma uno de sus sombreros, un Panamá, se lo pone en la cabeza y ahí viene... con ropa.

—Sobran... algunas cosas en tu outfit.

—Y en el tuyo, Darling.

—Yo estoy en ello —se quita la camiseta.

Gales... es que se lo come con los ojos otra vez, así que Luxemburgo se la muestra y la deja caer por ahí.

Gales se humedece los labios con cara de BOBO.

—Un día tenemos que jugar streap-poker.

—Esa es una idea BRILLANTE.

—¿Lo es?

—Oh, sí. Me gusta el strip-póker.

—Oh, ¿quieres? Es más divertido en invierno, pero...

—¿En invierno?

—Pues se lleva más ropa, ¿no?

—Ponte la camiseta otra vez... si quieres —le sonríe y le extiende el sombrero—. Voy por las cartas... creo que deberíamos agregar también el factor... desentintante.

—¿Cómo? —niega al sombrero porque a Gales le queda bien.

—No lo sé... puedes elegir prenda o ponerte.

—¿O ponerme?

—De lo que traje... ponerte en la... zona —saca unas cartas de por ahí de donde está el mueble bar... que se ven GASTADAS.

—¿Y tú?

—No lo sé... ¿qué quieres?

—Ponerte a ti también.

—¿Quieres que este... necesitado? Pensé que a-asumías que ya lo estaba —Gales se sonroja.

—Quiero que estés limpio. ¿Cómo que necesitado?

—L-Limpio... eso, perdona —sonríe y se sienta en la sala, junto a él. Ahí va Luxemburgo con él—. Mira que me gustas lo bastante como para estúpidamente... me salga de carácter.

—Tienes que concentrarte —sonríe.

—Sí, porque todo tu encanto me va a hacer perder en el póker —estira una mano y le toca un poquito la pierna.

—Eso y mi buena suerte —mano sobre la suya.

—No lo dudo... esta va a ser una lucha interesante —se le acerca y le da un beso en los labios.

Cierra los ojos devolviéndoselo.

Vale, la verdad, es un beso guarro, guarro y todos pensamos en lo mucho que os complicáis la vida.

Sin duda alguna, mal momento para un beso guarro, guarro. Finalmente se separa.

—B-Bloody hell... las ganas que te traigo.

—No podrás soportar el strip- poker? Podemos dejarlo para otro día —se ríe.

—No, no... Claro que puedo soportarlo.

—No parece...

—Shut up —revuelve las cartas—. Tú no vas a soportar perder... y por una vez ser el desnudo

—Ya me imagino como de estrepitosamente vas a perder tú expresamente con lo que te gusta desnudarte, más bien —Se ríe.

—Que va... ¡a mí no me gusta desnudarme! —reparte

—Anda que no.

—Bueno, si es para ti...

—Yaaaa empiezan las confesiones —Más risas.

—Shut up! Anda... ¿Cuantas cartas quieres? —estira la mano igual y le vuelve a tocar, ahora la pantorrilla. Mirándole a la cara, embobadito.

Luxemburgo toma sus cartas yendo a mirarlas y Gales es que solo da una rápida mirada a las suyas.

—Uf... Mónaco siempre me desplumaba con esto. ¿Y si lo hacemos sin descarte?

—Oh... vale —la verdad, es que igualmente va a hacer trampa e igualmente te va a costar ganarle, lo siento.

Ya pero... A él le parecerá que menos.

Está bien. Lo que quieras, Darling. Gales abre las cartas, y... en realidad no tiene NADA. Lux tiene al menos un par por que la suerte.

Las levanta y las muestra con cara de "seguro ya he perdido nada más con esto". Gales abre las suyas porque... es que la estrategia habitual. No crean que no tienen una.

—Quoi? Tú ganas, ¿no?

Gales se ríe.

—Creo que no sabes lo que es tener MALA suerte. Aunque ya sabes lo que dicen: Afortunado en el juego, desafortunado en el amor. Desafortunado en el juego, afortunadisisisisisisisisisisimo en el amor.

Luxemburgo se riiiie y el británico recoge las cartas dispuesto a repartir otra vez, sin dar prenda alguna.

—Eh, eh, que has perdido tú.

—Mjm... —revuelve sin mirarle.

—Me debes una prenda.

—¿Cual quieres? —Gales le mira y sonríe de lado.

—Puedes quedártelas todas si me dejas meter la mano en tu ropa interior.

—S-Sabes que vas a encontrar d-después de e-ese beso —Gales traga saliva.

—No es que el plan sea calmar ese problema, claramente.

—V-Vale.

Sonríe y ahí va a abrirle los pantalones. Gales traga saliva y le deja hacer, echándose un poco atrás. Luxemburgo le levanta un poco la camiseta y le acaricia el abdomen primero un poco.

—B-Bloody hell, vas a matarme... —Gales cierra los ojos sonriendo.

—Eres un chico fuerte —ahí va la mano—. Aguantarás.

—B-Bloody hell... Lux... es que... —Gales traga saliva, y es que... ya está empalmado con las ganas que te trae.

Le acaricia ahí dentro el abdomen otra vez, mirándole a los ojos y luego le toma la parte baja de la camiseta y la estira hacia arriba para quitársela.

—N-No sabes l-lo... —se deja hacer, levantando los brazos y todo y el flamenco va a ir a besarle de nuevo.

Se deja, devolviéndole el beso como si no hubiera mañana, abrazándole como puede, Luxemburgo abre las piernas y se le sienta en la falda.

Gales le mete las manos abajo de la camiseta acariciándole la espalda y… el plan era nada más quitarle la camiseta y separarse, pero... lo ha atrapado la vorágine.

Es que me le pasa por encima a Gales que es absolutamente incapaz de frenarle.

Pues va a seguir besándole contra la silla. Esperaba una partida un poco más larga, chicos.

Un juego, ¡uno!

Uno. Y sin trampas.

Mierda.

Debe ser culpa de los flamencos con Francia y Seychelles esto no pasa. Sigh...

Es que no parece pero ese aquí te pillo aquí te mato...

Pueees

Los mata XD Ya jugarán otra vez, Gales asegura muy convencidamente. ¡Es que ni llegamos a las pomadas tampoco! Pero es que no de loco va a pararle. (Como si pudiera)

Ya, ya...Necesitan estar los dos un poco más... saciados para jugar a esas cosas.

Sí, sí. Quizás mañana pudieran si la vida no les fuera a pasar por encima.

Entonces... bueno, un ratito después…

Gales jadea como si hubiera corrido una maratón y con esa sonrisa, como si la hubiera ganado. Y es que... resopla. Porque esto ha ido bien y... joder, es que como puede gustarle tanto si ni siquiera están haciendo todo lo que podrían estar haciendo. Y aun así es delicioso e irresistible y le encanta, maldita sea.

Luxemburgo se humedece los labios intentando disimular la respiración igual de acelerada. Le aparta el pelo suavemente mirándole a los ojos con los suyos un poco entrecerrados, sonriendo.

El británico no deja de sonreír, sosteniéndole la mirada con ojitos de amor.

—E-Esto... —resopla —. E-Es... c-cada vez... mejor.

—Cada vez te conozco mejor.

—¿Y... quien no aguantó... ni dos p-partidas? —sonríe de lado y se le acerca a darle un besito en el hombro.

—Tú.

—¿Yo? ¿Quién se me montó aquí encima y me atacó con su sexualidad irresistible?

—¿Y quién estuvo atrapándome con besos para que no me separara?

—¡Tú a mí! —sonríe y le acaricia la espalda —. No podemos jugar estas cosas si tenemos tantas ganas... o si pero sale... bueno, yo no diría mal.

—Ahora resulta que esto no te gusta.

—No, no, no... Me ENCANTA. Me encantas tú.

—¡Te estás quejando!

—¡No! No me estoy quejando en lo absoluto —se ríe.

—Te estoy oyendo.

—Que va... no seas dramático —levanta un dedo y le toca el chupetón que le hizo en la mañana.

—Thank you —Gales sonríe sinceramente.

—¿Por? —Le mira.

—Todo esto… Estar aquí.

—Más bien tú por acogerme

—Nah... —besito —. No me refiero a físicamente estar aquí. Me refiero a... e-estar aquí conmigo y pasarlo b-bien.

—Pues eso mismo.

—Es... estoy muy feliz —Gales sonríe y le pasa los dedos por la columna, haciéndole arquearla un poco.

—Suenas como drogado —se ríe y se levanta.

—Estoy drogado —se estira un poco sin dejar de mirarle.

—¿Lo estás? —se viste un poco, buscando con qué limpiarse.

—E-Es una especie de droga está... —Gales busca por ahí sus calzoncillos, que no tiene idea de cuándo los perdió... o.O estos latinos

—Ya, claro.

—¿Tú no te sientes así?

—Drogado con Burundanga —le mira.

—Que va... yo no soy el drogado hoy —hace un gesto como de fumar un porro.

—¡No era yo! ¡Fue Ned!

—Ya... ¿y tú no fumaste nada?

—¡No!

—No te creo, Darling.

—¿Cómo vas a no creerme?

—Pues ni una calada.

—Pues no.

—Debiste, yo me habría fumado una para relajarme un poco.

—No necesitaba relajarme.

Gales le mira, levantando una ceja.

—Pues... —se encoge de hombros.

—Lo tienes todo bajo control.

—Salvo lo de la pomada de tu hermano.

—¿Eso sí te puso nervioso o no? —se echa en el sillón y le hace un gesto para que venga junto a él.

—No, pero sí estaba fuera de mi control —le mira, de pie, cruzado de brazos.

—No te creo que estés tan tranquilito igual, parecías bastante histérico con tu hermano —Gales le mira de arriba abajo.

—Porque es terrible —se sonroja un poco.

—A mí me pareció basta re suavecito.

—¿Suavecito de qué? —finalmente se acerca y se sienta.

Gales le abraza casi de golpe y Luxemburgo levanta las cejas con eso. Sí, sí, es un poco needy. Tú querías un cachorro...

Luxemburgo sonríe y le acaricia la espalda... y detrás de las orejas. Pat pat. Gales mueve la cola.

—¿Tienes hambre? ¿Qué quieres hacer? ¿Leer? ¿Ver una película? ¿Te toco... el arpa? Cielos... Suena peor de lo que es.

—Oui? ¿Cómo es? —Levanta las cejas con todo eso.

—Pues... Creo que es relajante.

—¿El qué?

—Hablaba del arpa.

—Ah, si quieres...

—No, no... No tiene que ser. Bastante show es eso, creo que no es para el primer día.

—¿Cuantos días va a durar el primer día? —se ríe.

—Vale, no el primer día —Gales se ríe.

—Un día, probablemente el primero, por lo visto, vas a tener que hacerlo.

—¿Tocar el arpa?

Luxemburgo asiente.

—Mira, ¿sabes? Ven... Ven... te canto algo.

—¿Cantar? —inclina la cabeza.

—Pues... uno toca y canta...

—Así que sí vas a hacerlo.

—Si... quieres, porque no.

—Me gustaría que lo hicieras desnudo.

—R-Really? —Gales levanta las cejas.

—Me parece sexy, que estés con las manos levantadas y las piernas abiertas...

—V-Vale... pero no vas a tomarme video o algo así, ¿verdad? —Gales traga saliva.

—Oh... ¿por qué no?

—¿Para que luego se lo enseñes a mis hermanos? —se levanta y se quita la camiseta que se puso... y se sonroja, yendo hacia dónde tiene el arpa.

—Non, digamos que para... uso privado.

—¿A cambio de qué? —Gales le mira de reojo y se sonroja un poco más.

—No sé... ¿qué quieres a cambio?

—Mmmm... ¿Qué tal un fin de semana de vacaciones?

—Uuuuh... ¿con la boda ahora y todo?

—Yes —se cruza de brazos—. Venga, te llevas la computadora y trabajas un poco.

—Vaaale vale.

—¿A dónde? —se quita los calzoncillos sin pensar en ello mientras camina al arpa, sonrojándose un montón, sin mirarle.

—Pues donde tú quieras —le mira de arriba abajo mordiéndose un poco el labio. Tan larguirucho y raro.

—Mmmm tú eres el niño rico de los viajes raros, yo a lo más voy al sur a ponerme rojo como camarón —se sienta, sin mirarle aún, cerrando los ojos.

—No parece un muy buen plan...—se levanta y se le acerca.

—Pues... sinceramente, creo que te toca organizar.

—Pero tú eres el que quiere ir.

—Vale, vale... algo organizaré —Gales hace una mueca.

—Nah, nah. Te voy a llevar a París.

—A-A... Paris —levanta las cejas y la verdad, pasa una mano por las cuerdas un poco sin querer con esa declaración, dándole a esto un aire de película...

—Quoi?

—Me gustaría mucho ir a Paris a hacer recuerdos con alguien que si quiera estar conmigo en Paris... sin duda —Gales sonríe un poquito.

—Seguro has estado mil veces con todo el mundo.

—Nunca he ido a un viaje de amor a Paris...

—¿Ni con Galia?

—Galia solía darle vueltas a las cosas que tenían que ver con France —Niega con la cabeza.

—¿Por?

—Cuando empezamos estaba yo muy resentido con France, siendo sinceros...

—Mjm...

—Así que creo que prefería no molestarme con cosas de France. He ido a Paris con France —Gales se encoge de hombros y sonríe—. Pero creo que yo estoy listo para ir contigo

—Mmmm... ¿Seguro? No quiero que escupas desde el Pont de les arts o tener que estar vigilando que no intentes hacer grafitis en Montmatre o cosas así.

—Trataré de hacer grafitis mientras no ves —toca un acorde en el arpa y se ríe—. Pero podríamos hacer cosas clichés en Paris

—Toda la idea es absolutamente cliché.

—Esa es la gracia... subir a la Tour Eiffel, caminar de la mano en Champs Elysees, poner un candado en el puente... —Gales sonríe.

—De hecho, solo la idea de estar aquí... de pie, hablando contigo mientras estás desnudo en el arpa e imaginando como sería un viaje a Paris ya es bastante romántica nada más por esto.

I Gracias por recordarle que está desnudo en el arpa. Gales se sonroja de golpe.

—Como bailar sin música en mi oficina —se apoya en el arpa. Gales se ríe un poquito.

—¿Te gusta? —toca unos cuantos acordes.

—Oui —se acerca y se le sienta en las rodillas otra vez para volver a besarle.

Gales levanta las cejas, pero no se queja... echándose un poco atrás para darle espacio a sentarse y besándole de vuelta, sonriendo tontamente.

—Enséñame a tocar algo fácil —se separa tras un poquito y le sonríe.

—Claro, pones una mano aquí —se señala a sí mismo, dónde está poniendo la mano, en broma.

Mueve la mano y le acaricia como si fuera unas cuerdas. Él hace un acorde con la voz, aunque se fue a la mitad.

—Suena raro —se ríe.

—¡Raro!

—Pues... —vuelve a hacerlo. Es que se ríe otra vez—. Ah, ahora mejor.

—¡Que va! —se ríe más—. Venga, date la vuelta y te enseño, solo...

—A lo mejor es que tú eres más de viento y menos de cuerda, vamos a ver qué pasa si soplo por este agujero —le besa otra vez.

Se le pierde la idea en los labios y hace "mmmmmm" cuando le besa.

—Definitivamente viento metal —se ríe separándose.

—Tocas como los dioses... —Gales se ríe también.

—Tú, que eres fácil —sonríe y se da la vuelta como le ha pedido antes.

—Espera, espera... quítate la ropa —Hace para quitarle la camiseta él.

—Oooh —protesta por protestar pero le deja.

—Es imprescindible para que te enseñe a tocar.

—Pensaba que ya lo estaba haciendo muy bien —saca el labio de abajo.

—Así lo harás mejor, créeme. Los calzoncillos también.

Luxemburgo se los quita igual, mirándole de reojo.

Gales se acomoda mejor para que este sentado entre sus piernas y el flamenco se echa para atrás apoyando la cabeza en su hombro. Gales le abraza del torso.

—Así casi no te alcanzo.

—Y yo te tengo a mi alcance del todo —Gales sonríe un poco d igual le busca un beso.

Se lo da mientras el británico le acaricia el pecho con suavidad haciéndole temblar un poquito.

Gales baaaja las manos hasta su bajo abdomen, así decadentemente y va a meter un salto que hasta del beso se va a separar. Haciendo que Gales de un saltito también, sin esperárselo.

—Pardon, pardon, pardon, pardon!

—Las cosquillas... —Gales se ríe un poco.

—N-Non... —no, que va.

—Qué va —Gales le sonríe —. Tengo que aprender cómo usarlas bien.

—Ehm... O-oui... un día que no sea... el primero.

Gales se ríe con eso.

Carraspeo carraspeo, sonriendo.

—Mmmm...

—¡Ibas a enseñarme a tocar tú a mí no yo a ti!

Gales se ríe y recarga la barbilla en su hombro, ahora él

— Uf... y es que además, todo esto azul...

—Me encantas, azul y todo. Mi Pitufin.

—Sacre bleu... creo que voy a ir a ducharme AHORA.

—Noooo —Gales se ríe y le aprieta contra sí.

—Anda, déjame ir... es que ¡esto es ridículo!

—Nah, no exageres.

—¿Y si vienes conmigo?

—Eso suena mucho mejor..., pero ¿no querías aprender a tocar algo?

—Oui, pero has hecho que me desnude y mira este desastre.

—A mí me gusta el desastre, es como una obra de arte... una mancha azul encima de tu piel perfectamente tostada...

—No me vas a convencer.

—Joooo — Le besa un poquito tras la oreja.

—Pues es queee.

—Te he llamado pitufin y te has puesto como loco.

—¡Porque es horrible!

—Horrible es SER feo. No estar un poco manchado.

—Pero es que además es fácil de arreglar. Va, vamos —se levanta y le toma de las manos.

—Vamos —Gales le mira de arriba a abajo tomándole las manos.

Tira de él para llevarle al baño y ahí va detrás sin oponer ninguna resistencia.

—Pitufin —le pica igual mientras suben por las escaleras.

—Ugh! —le va a dar una palmada en las manos.

—Violencia física y todo —Gales se ríe.

—Pues a mí no me hace gracia —le fulmina un poco.

—Venga, tú mismo lo has dicho, es temporal —le abraza por la espalda—. Y yo te voy a ayudar a tallarte para que se te borre lo más posible.

—¿Con lo mal que te portas? —le empuja un poco contra la pared.

—¿Mal? Uy... ¡no aguantas nada! Como si tú te portaras tan bien —sonríe y traga saliva.

Luxemburgo le besa aplastándole un poco, así que británico le devuelve el beso levantando una mano y hundiéndoselas en el pelo.

Y de repente se va a separar y dejarlo ahí, metiéndose al baño corriendo. Vale. Eso ha sido inesperado. Gales parpadea.

—Ehhh!

El flamenco cierra la puerta y se ríe.

—Ufff! Que tramposoooo! ¿Vas a dejarme aquí afuera?

—Oui!

—Nooooo, me has dicho que iría contigoooo

—Mentí.

—Joooo... —la decepción —. Vaaale.

Ahí se va a meter en la ducha y a frotar y frotar y se le irá bastante, aunque le va a quedar una sombra aun. Y todo rojo.

Gales se pone el pijama y se busca un libro para leer, yendo a sentarse a su butaca.

Sí, un rato sí va a quedarle rojo, cuando más o menos acaba saca la cabeza.

—Cymruuuuuuuu ¿tienes una plancha de pelo?

—Mmmmm... No sé, si no se han llevado la de Galia, sí... —no levanta los ojos de la hoja.

—Ugh. ¿Y dónde la guardabas?

—Ahí en el vestidor... dame un minuto, espera...

Luxemburgo se va para el cuarto con una toalla en la cabeza. Gales es que... sigue sentado ahí, súper enfocado en el libro, solo levanta un segundo la mirada cuando ve la sombra y... vale, despega los ojos del todo del libro. Sonríe.

Luxemburgo se planta delante del vestidor, esperándole.

Va a tardar, es que espera que ya casi acaba el capítulo. De hecho después de un minuto, se levanta con el libro en la mano y leyendo se va para allá.

El flamenco se deja caer en la cama. Gales le mira de reojo, y sonríe de lado.

—Tengo un ex pitufo en mi cama.

Le va a tirar un cojín por tonto y por llamarle pitufo… consiguiendo tirarle el libro de la mano.

—Ugh, pitufo gruñón además —sonríe mirándole de arriba abajo.

—Te has tardado.

—Tú te has tardado más, además de dejarme fuera —se agacha a recoger su libro —. No sé dónde puede estar la plancha.

—Vengaa, se me va a rizar mucho el pelo.

—¿Y se te ve mal? —sonríe cerrando el libro y poniéndolo en su mesita de noche —. O solo te hace parecer un chico menos perfecto

—No me gusta mucho...

—A ver... vamos a buscar. ¿Viste en el baño? Hay que comprarte una.

—Non, dijiste que estaba en el vestidor.

—Eso creo... pero podría estar en el baño. ¿Se te ha quitado lo azul?

—Bastante, no del todo.

—A ver, quítate la toalla —pide sonriendo.

—Mmmm...

—Te he visto recién despertado...

—Ya lo sé, pero...

—Vale, demasiado para el día uno —se ríe yendo a buscar la plancha —. Es esa cosa como pinzas que usaste el otro día, ¿verdad?

—Como lo del avión, oui.

— Mmmm... No... Hay un cepillo eléctrico.

—¿Y qué voy a hacer con eso? ¿Tienes al menos un secador?

—Yes, eso sí que tengo. Pero no les digas a mis hermanos —Debe tener un secador de 1940.

—¿Por? Podrían pensar que tu pelo repeinado no es natural?

—Exactamente —Ahí sale con la gran secadora en las manos.

—Mon dieu!

—What?

—¿Qué es esta cosa?

—Mi secador.

—Creo que no veía uno de estos desde la Exposición Universal en Bruselas.

—Que exagerado —Gales hace los ojos en blanco.

—¡Es verdad! ¡Mira esto!

—¡Es que aún funciona!

—Pues claro, perro debe funcionar con corriente alterna aun.

—Funciona normal que siempre, ¡deja de molestarme! —se sonroja —. No ha necesitado arreglo

—¿Y lo usas todos los días? Vamos que seguro que tú solo sostenías la empresa...

—Pues si la uso con frecuencia. ¡Ha salido muy buena!

Le mira de reojo.

—Ugh... vale, compraré otra.

—A ver... enchúfalo.

—¡Es un secador normal!

—Quiero ver cómo suena y que no queme algo.

—No quema nada, si la uso diario —sí que te deja sordo, eso sí.

—Enchúfalo entonces.

Ahí va a enchufarlo y la verdad si se baja un poquito la luz del resto de la casa. Además, el sonido.

Luxemburgo da un paso atrás mirando la bombilla del techo y arruga la nariz porque además huele a quemado también.

—Ven... —le grita haciendo gestos con una mano.

—Sacre bleu —Niega.

—What? —La apaga.

—¡Es horrible!

—No es horrible —hace los ojos en blanco —. Sale calientito el aire y todo.

—Es completamente horrible y no sé cómo no has provocado un incendio-

—¡Que exagerado!

—De exagerado nada, si saltaban chispas y olía fatal.

—¡Pues es un secador!

—No es normal nada de lo que he dicho.

—Ugh, bueno, compraremos una plancha y una de estas pistolas de aire para ti...

—Y tiraremos esta.

—¿T-Tirarla?

—Ahora mismo, dámela, la voy a lanzar por la ventana

—What?! —le da risa.

—No estoy bromeando —le tiende la mano.

—¿Por la ventana? Really?

—Oui.

—Menos mal que no es mi coche el que está estacionado aquí fuera.

—No lo voy a tirar sobre el coche.

—Quiero pensar —se le acerca con ella.

Luxemburgo se lo toma de las manos.

—La verdad esta tan bien construida que creo que ni aunque la tires por la ventana.

—Vamos a ver —ahí va a lanzarlo desde la ventana del baño y luego mira a ver dónde cae, claro.

—Ugh... —Gales se acerca también, curioso y ahí va a la piscina de los vecinos de atrás. Vale Splush... adiós secador.

—Oh, non!

—Buena puntería... Aunque nunca más podré recuperarle.

—¡Non! Qué pasa si se meten sin querer a la piscina y se... electrocutan o algo?

—Bueno, no está conectada... no va a guardar electricidad.

—No estoy seguro. Además, ahora parece que alguien haya intentado suicidarse realmente mal.

—Ya, bueno... ¿quién la lanzó por la ventana?

—¡Pero esperaba que cayera en el jardín!

—Ya, bueno... vas a tener que ir a hacerte amigo de la vecina.

—Ugh, ¿qué hora es?

—No sé si sea buena idea ir hoy... pero mañana —le abraza por la espalda.

—Vale, vale... —se mete dentro y cierra la ventana—. Recuérdamelo.

—¿Sabes? —le sonríe.

—Quoi?

—I love you, aunque odies mis reliquias —se acerca y le da un beso.

—Si serás tonto—igual se lo devuelve.

Gales se ríe dándole otro besito.

—Anda, vamos a buscar algo de comer —pide después de eso.

—Yo quiero comerte a ti —le da otro besito porque estamos muy pegajosos.

Luxemburgo se ríe con eso.

—Eres sin duda lo más bueno que he probado... —sigue el británico dándole otro beso.

—Eso le dices a todos.

—Cada que dices eso me haces sentir un casanova...

—¿Y te gusta?

—No me lo creo... mira, a France le dije un millón de cosas ridículas que él no quería oír, ni oía con atención, ni le significaban nada

—Mjm...

—Eso no es de Casanova, eso es de perdedor —suspira—. A Galia sí que le decía cosas bonitas más a menudo cuando teníamos tiempo a solas. Supongo que no era el único que se las decía, así que eso las hace un poco menos lindas. Así que tampoco es de casanova.

—Oh, venga ya... —aprieta los ojos con eso.

—No lo digo del todo a mal, pero... Bueno, esta vez es la primera vez que siento que todo es... bonito. Como debería ser.

Luxemburgo le mira un poco desconsolado y sonríe un poco.

—Y eso hace que lo sienta m-mucho más... fuerte. Perdona, Ugh, estoy siendo intenso otra vez.

—Non, non, no pasa nada, puedes hablarme de lo que quieras. Yo pensaba que te gustaba.

—¿Hablarte de lo que sea? Sí que me gusta —sonríe—. Pero a veces siento que parece que quiero soñar así todo... dramático solo para que me tengas penita y... Ugh, no quiero que me tengas penita.

—Nah, pensaba que te gustaba sentirte un casanova.

—Contigo sí que me lo siento porque sí funciona —levanta la nariz —. Te vi, me gustaste, fui por ti y... ¡mira!

—¡A saber por qué! —igual se sonroja.

—Y-Yo tampoco sé por qué... —Gales sonríe y le hace un cariñito en la cara y Luxemburgo le saca la lengua—. ¿Tú no te sientes un casanova por conquistarme a mí?

—Nah, por lo visto eso no tiene mérito alguno.

Gales saca el labio de abajo.

—Pues eso dicen todos —se encoge de hombros.

—La verdad, nadie lo ha intentado nunca, no sé cómo pueden decirlo así.

—Hombre, Galia algo debió hacer.

—Bueno, un poco como tú... Galia se dejó hacer. Aunque tú... contigo es distinto. Siento e-esto más... —se sonroja.

—¿Más?

—Bueno, siento que tú también lo quieres.

—¿Y ella no?

—Nah, a ver... Ugh... Es que no quiero soñar poco objetivo. Lo que creo a estas alturas es que si yo no hubiera ido tras ello, Galia no... No hubiera siquiera intentado.

—Oh...

—Tampoco sé si tú...

—En realidad, no hay forma de saberlo.

—Entonces es imposible saber si realmente soy fácil de seducir o de enamorar o de nada.

—Tal vez —sonríe de lado y Gales sonríe vencedor.

—Entonces nadie puede decir que sea yo facilote como siempre dicen —besito en la nariz.

Luxemburgo sonríe y tira de él para llevárselo abajo.

—Estas consciente de qué hay que PREPARAR la comida, ¿verdad?

—Algo tienes que sea fácil, si no llamaré y pediré que la traigan.

—Compré huevos.

—Eso es relativamente fácil.

—Bien, me alegra que lo pienses.

—Entonces... cuéntame de esos viajes a Paris.

—Buff... viajar con Galia a modo romántico es difícil. My mum aún no lo sabe, pero la verdad... es que la cantidad de gente que Galia atrae es absurda. Y no hablo de gente que quiera seducirla.

—¿Entonces?

—Es decir sí, además hay gente que quiere seducirla, pero también gente que lo que quiere es ser amable con ella, o a quienes les cae bien, siempre está la pareja mayor con la que ir al Louvre o el joven estudiante de no sé qué, con quien habla, o France, o Austria, o mi madre, o Rome, o Egipto o... alguien.

Parpadea unas cuantas veces.

—Yes, CADA VEZ... había alguien o algo o un grupo de gentes. El día que fuimos a París a una escapada romántica no tardamos ni media hora en "encontrar" a France que tuvo a bien cambiar TODO lo que yo había planeado y captar, desde luego, toda la atención.

—Ah, a nosotros nos hacía lo mismo.

—Ugh, entonces sabes a qué me refiero.

—Oui, aunque a nosotros no... O sea, no nos parecía tan molesto, solía llevarnos a sitios no tan conocidos y a ver cosas exclusivas.

—No, es que... no se nos despegó, en TODO el viaje. Ni una cena romántica.

—Ya, ya... a nosotros se nos metía en la cama también.

—Ugh, vale, no... Eso no —Gales levanta las cejas.

—Pues... al menos en los tiempos en que no estaba con Angleterre de manera tan... formal.

—Ya, ya... no. Al menos yo estaba con su madre... él no se metía a mi cama, pero Rome si aparecía si íbamos a Rome.

—Nosotros solo teníamos que ir a comer un día si íbamos a Roma.

—Es que... sinceramente, era MUY complicado pasar tiempo a solas con Galia.

—¿Incluso en casa?

—A veces incluso aquí. Venía mi madre, o... dejo ella de estar aquí tanto tiempo, supongo que por mi culpa también. No sé...

—Es... difícil cuando no sabes estar a solas con alguien, pero eso no suele pasar con... o sea, a veces pasa con gente que no te cae muy bien o que no son muy buenos conversando.

—La verdad, a veces me daba la impresión de que Galia evitaba un poco estar a solas conmigo... no sé. No se si no le hacía tanta gracia, o si solo era raro o... yo qué sé.

—Pero es que... que eso te pase con tu pareja...

—¿No querrías beber litros y litros de alcohol hasta que no te pareciera tan patético? —Gales suspira abriendo la nevera

—La verdad... no. De hecho me siento un poco identificado con Galia, tal vez Mónaco se sintiera como tú debido a mi trabajo, pero no es que yo intentara huir de ella...

—¿C-Con Galia? —Gales parpadea... dejando caer los brazos y mirándole.

—Pues... era yo el que no estaba disponible.

—¿Por qué no lo estabas?

—Por el trabajo... —le mira de reojo.

—Mmmm Crees que te pase eso conmigo?

—Pues... ojalá me lo digas si así lo sientes.

—Te lo diré en vez de beber —Gales sonríe un poco y Luxemburgo sonríe de vuelta—. Lo cual es mejor a lo que hacía con Galia... sin duda

—Por lo menos...

—Vamos a estar bien... menos en la comida.

—A ver, trae aquí.

Gales saca cuatro huevos.

—Oh, huevos de esos, que decepción.

—¿De qué huevos esperabas? —Gales levanta las cejas.

Le mete mano bastante de golpe para que sepa. Oh cielos... Gales da un saltito y Luxemburgo se ríe.

—D-De esos tengo dos bastante buenos.

—¿Bastante buenos?

—Pues... muchos huevos, digo. ¡No me hagas decir tonterías!

Se ríe más.

—Puedo acercártelos mientras cocinas.

—Eso es una COCHINADA.

—¡No lo es!

—Es una guarrada y no de las sexys.

—V-Vale... vale. Perdona —Gales se sonroja y Luxemburgo vueeeelve a reírse—. ¡No seas dramático!

—¿Dramático yo? Tú estás suplicando perdón.

—¡No estoy suplicando!

—Non? Te da igual que no te perdone?

—No estoy suplicando perdón, solo... dije que te iba a arrimar un poco, ¡no parecía preocuparte tanto eso hace rato!

—Arrimarte como. A ver.

—Ponte en la estufa.

Ahí va con los huevos para hacer un par de tortillas. Gales le pone las manos en la cintura y se le acerca un poquito al culo. Luxemburgo le mira de reojo y el británico se le recarga más prensándole un poquito contra la estufa.

—Así no sé cómo me va a salir la tortilla.

—Bien, te va a salir bien.

—Mais oui... pero no la de estos—le muestra la sartén.

Gales se ríe un poco con eso. Él sonríe y vuelve a mirarle de reojo, nerviosito, porque sigue en albornoz sin nada debajo.

—¿Qué tal que hago esto? —le mete las manos al albornoz y... la nariz a los rizos.

Es que se tensa completamente y el británico le da un beso en el cuello.

—Cymruuuu-

—What? —mueve un poco los dedos.

—¡Ha-Haces esto a propósito! —Es que se mueve intentado huir-

—Para seducirte, yes —no le deja irse.

—¡N-No para eso!

—Espera, espera... ¿por qué querría hacerlo si no?

—No... Pienso contestar a eso.

—Oye... ¿recuerdas que me dijiste que no tengo que estar tan a la defensiva contigo?

—Eh?

—No quiero hacerte daño, ni burlarme ni nada... calma —le sonríe un poco y le mira.

—Ah, non, non... solo es que me da vergüenza.

—A mí también me gustas y m-me excitas.

—Que dulce eres.

—Ugh... soy un zorro macho alfa espalda plateada —Gales aprieta los ojos, sin esperar esa respuesta.

—Que va.

—¿No te parezco macho? —Mueve un poco las manos otra vez con suavidad.

—Pues no. Masculino sí, pero no macho así... nop.

Gales sonríe de lado.

—Eso me basta —vuelve a besarle el cuello.

Cierra los ojos y se le va a quemar la tortilla.

Gales se la come. No te preocupes, él come cualquier cosa.

Ese no es el puntoooo.

Gales le besa un poco más, sin dejar de mover un poco las manos así lánguidamente y con suavidad. Suelta la sartén y se echa un poco para atrás.

—Mmm... Me encantas —Gales le susurra en el cuello haciendo lo suyo y replegándose más a él. Buff, chicos..

Se da la vuelta, cara a él y Gales le mete las dos manos al albornoz, abrazándole de la cintura.

Y va a ir a besarle otra vez. ¡Es que si me lo vuelves a encender pues!

Menos mal. Gales le besa de vuelta, ya está descubriendo que puede encenderle y encenderle y encenderle, es que... miraaaaa!

No, Gales, no, ¡no es un súper poder!

Él sí siente que lo es y le encanta la idea. Como si no se encendiera junto con él. Sería bueno que apagaran la estufa, estas casas son inflamables.

Ya he dicho que se iba a quemar la estúpida tortilla. Ya, si solo es la tortilla, todo está bien. Gales le besa con GANAS. Es que mira, le está besando también con ganas! Seguramente la alarma contra incendios va a hacer que se separen.