¡Hola!, soy WickedWizz y esta historia es un AU del mundo de Harry Potter, usando personajes conocidos y no tan conocidos para representar un drama que quizás se vea algo lento en un principio, pero poco a poco irá dándole velocidad a la lectura. Es una historia alternativa, por lo que, si bien busco que los personajes tengan parecido a la literatura escrita por Rowling, mi historia tendrá muchas diferencias entre lo que ya conoces de los personajes y del mundo mágico. Es un redacción diferente, quizás algo compleja pero que busca ser original en lo que cuenta y expresa.

Aclaro que algunas cosas y hechos históricos se basan en mis interpretaciones y por consecuente quizás exista un descuerdo entre nosotros por lo que sepas y yo quizás exprese diferente, pero así son las ficciones, historias con nuestros personajes favoritos que cuentan algo diferente a lo ya leído en los libros.

La historia narra la vida de un vampiro y de una bruja, sus visiones y percepciones de sus épocas y vivencias y como se van enlazando poco a poco. Sé que ya conoces a los vampiros en múltiples literaturas y solo te pido, no busques compararlo con alguno que ya hayas leído, como ya dije es una interpretación y expresión diferente a lo que ya conoces y que yo quise darle un giro en mi historia. También, con un vampiro en la ecuación vienen épocas diferentes y contraste de mundos, solo te pido tengas mente abierta. He tratado de que los sucesos históricos tanto muggles como mágicos sean lo más apegados a la realidad posible. Si algo difiere, lo siento, fue usado para fines de la trama y nada más. Es una ficción de una ficción prácticamente, así que no te tomes tan enserio el si paso o el no paso. Pero si te confieso que me he dado a la tarea de que sea todo lo mejor referenciado posible a la realidad.

Hay contenido explicito sin llegar a una lectura erótica completamente, pero si se mencionan situaciones sexuales, referencia a, o parte de. Hay violencia implícita en algunos pasajes y líneas y existen temas que te parecerán complejos como feminismo, discriminación, machismo, xenofobia, pero recuerda que es una historia y no siempre refleja la opinión personal de algún tema en especial, es solo parte de la historia por el contexto que maneja.

Referencias que te ayudarán

Mundano- Muggle

Hechicero- Mago, Bruja

Lo que esta escrito en cursiva, forma parte de un diario.


Capitulo 1. Un vampiro llamado Harold

Definitivamente han quedado atrás aquellos años en los que las velas iluminaban las habitaciones y el intenso olor a petróleo invadía cada parte de tu nariz a donde fueres. Lejos quedaron las noches enteras escuchando y viendo a los mozos de la casa hacer actividades que durante el día no podían realizar debido a su ardua labor atendiendo a sus nobles amos; escucharlos en un principio era molesto, irritante, pero al pasar del tiempo resulto ser un pasatiempo interesante. Desde el viejo amo fornicando salvajemente con la mucama, hasta los encuentros pasionales del hijo del amo con la hija del capataz, todo era un gran espectáculo digno de mirar, en ocasiones oculto en las sombras y en otras abierto a la vista, pero ignorado por la pasión que un acto carnal despedía y consecuentemente cegaba. Todas aquellas eran sin duda situaciones dignas de la inspiración más intensa de algún dramaturgo de aquellos que montaban grandes obras de teatro, uno de los tantos chismes candentes en los pubs no tan conocidos de York o en los famosos relatos pasionales que le llegaban a discreción a las doncellas de la corte de la Reina en Richmond. Recuerdo lo impresionante que me resultaba la capacidad de aquellos personajes para demostrar sus emociones, desde la intensa lujuria y pasión en cada poro de su piel hasta la incesante adrenalina y el temor de ser descubiertos. ¡Vaya!, sí que han quedado lejos aquellos grandes días, hoy, no bastaba más que tocar un botón pálido en la pared para encender una luz, echar a andar un difusor de olores para disfrazar los naturales del cuarto y teclear en un computador palabras que te llevasen hasta un conjunto de videos que mostrasen el sexo de la manera más visual posible, sin lo vívido de la experiencia.

Que nostalgia, sin embargo, sé que debes estarte preguntando como una persona puede hablar en primera persona de vivencias en la época isabelina y en la edad moderna tan elocuentemente, bueno, la respuesta es sencilla y para ello comenzaré con mi nombre, fecha y lugar de nacimiento, así tal cual, directo. Mi nombre hoy reducido a un motecillo común como Harry, es Harold, siendo más específicos Harold Fleamont Potter, hijo de James Ignotus Potter, nacido a los treinta y un días del séptimo mes del año de 1598 en la ciudad de York, en el condado de Yorkshire, al norte de Inglaterra, así que, si sabes hacer un poco de cuentas, considerando que actualmente corre el año de 1999, mi edad se convierte en número interesante para mí y en una gran interrogante para ti. Si eres un simple ser mundano el que ha tenido al privilegio de encontrar este diario tan exquisito en letras y diseño, justo en este momento olvidarás lo que has leído y dejarás el diario justo donde lo has encontrado, pero si eres un ser en cuya genealogía corre la habilidad de los hechiceros podrás descifrar fácilmente que soy y encontrarás posible todo lo que aquí te he de contar.

Siguiendo estas líneas entonces y si has llegado hasta aquí no te será difícil intuir que hay un hecho sobrenatural en mi andar y que existen motivos para creer que desde hace siglos deje de ser humano. Si ese es tu caso, entonces has dado en el clavo y para corroborar tu teoría seré simple, nací en Yorkshire en 1598 y "morí" si mi memoria no me juega una mala pasada un día primero de diciembre del año de 1625 tras agonizar tres días seguidos de una fiebre que no era más que un proceso de transformación de mi vida mundana hacia una vida maldita que al final del día se llamaba vampirismo. No hay rituales curiosos al respecto, pero si hay una decisión detrás de la conversión que mucho depende de ti y de quien te ha infligido aquella condición, es como un contrato que se ofrece, un jugoso negocio que solo espera tu firma para sellar el trato y ya está, pero ¿Cómo llegue a convertirme en vampiro?, ¿Cuál es mi historia? y ¿Qué grandes secretos puede revelar un joven ingles de la época de Isabel I que ha vivido por más de cuatrocientos años entre mundanos, vampiros y seres mágicos? Bien, decidí escribir este diario como un registro de mis memorias que como podrás intuir son en extremo interesantes y no es un proceso de vanidad o falta de modestia, pero vivir por tanto tiempo y no jactarme de ello sería como dicen los cristianos un pecado.

Empecemos por lo más simple, como ya te mencioné en líneas anteriores, nací en York a finales de julio de 1598 justo cuando la era gloriosa de la Reina Isabel I estaba a escasos cinco años de finalizar. Nací en cuna acomodada o de alcurnia, mi padre James Potter era hijo de Fleamont Edward Potter reconocido por sus negocios de ingredientes y hierbas en el mundo de lo que los hechiceros llaman Pociones y que en el mundo mundano no eran más que remedios o brebajes que aliviaban padecimientos que los aquejaban, además los Potter se dedicaban a la alfarería y tenían varias tiendas en el condado. Éramos una familia no tan importante como para estar en boca de la reina, pero si para los nobles que habitaban York, éramos lo que en la actualidad podría decirse ricos y teníamos terrenos por todo el condado de Yorkshire. Con ello has de entender que mi vida nunca paso por dificultades y tampoco carencias en una época en la que la línea entre la necesidad y la comodidad era tan delgada que en cualquier momento podías estar de un lado o del otro.

Mi madre se llamaba Lilian, nunca la conocí pues murió en el momento en que yo nací, era una mujer que huyo de Escocia y fue capturada por soldados ingleses en la frontera. Mi padre al verla en una subasta en el mercado de Linfred quedo perdidamente enamorado de ella y tras perder un par de libras la compro. Al principio mi madre entro a la casa Potter como una moza al cuidado de mi abuela Euphemia que enfermaba con frecuencia y luego, con el paso del tiempo y tras un cortejo de algunos años, mi abuelo Fleamont tras una larga disputa con mi padre y pesé a las circunstancias sociales de la época que eran en extremo severas y castigadas, aceptó el matrimonio entre ambos. Según algunas líneas del diario de mi abuelo, que tuve el privilegio de leer, pasaron meses enteros en que no hablo con mi padre en absoluto debido a la unión con mi madre, la situación había causado tanto bochorno que incluso de perdieron un par de negocios. Sin embargo al final madre quedo preñada de mí y aquello fue una bendición para la familia y es que después de meses de consumado el matrimonio y tras el bochorno social, se anunciaba la llegada de un primogénito Potter, felicidad para algunos y para mí, bueno, ahí empezaría mi calvario, y es que si no fuese por el abuelo Fleamont, James hubiese acabado con mi vida justo antes de empezar a caminar. Con esto no necesito darte alguna explicación del porque y entenderás fácilmente lo que paso, James renegó de mí desde el momento que supo que mi madre no sobrevivió a mi llegada y así lo fue durante los diecinueve años siguientes.

A pesar de tener una vida acomodada y no carecer de nada, mi vida había comenzado con una carencia mayor, el amor de mis padres, uno muerto cuando nací y el otro como si lo estuviese. Aun así tuve una infancia feliz gracias a mis dos abuelos que jamás permitieron que James hiciera algo de mi contra y que se pasará de la línea. Mi abuelo murió cuando yo tenía quince años y mi abuela un año después tras la tristeza de su partida, 1613 y 1614 respectivamente; muertos mis protectores y rotas las cadenas, la rabia contenida por años explotó en el sabueso encadenado, así que mi vida fue un infierno en la tierra, hasta que en 1617, tras tres largos años de sufrimiento de mi parte, James alcanzaba a los suyos luego de una pelea en un pub de mala muerte a las afueras de Haxby, al norte de York, resulta que ahogado en alcohol y tras una reclamación sobre mi madre a un escocés que nada tenía que ver con ello fue herido de muerte en el cuello y bueno, su final no tardó mucho en llegar. Con su muerte, James me dejaba una lección importante que durante los años posteriores me sería de gran ayuda, nunca mastiques un pedazo de carne más grande que tu boca, al final terminarás ahogado. El patriarca Potter tocó temas difíciles y es que a pesar de que con Jacobo I la relación con los escoceses entro en un periodo neutral, las rencillas aún existían y como no, Isabel había decapitado a su reina años atrás.

Así, para 1617 y con diecinueve años quede a cargo de toda la fortuna Potter y de todas las responsabilidades que ello conllevaba, a partir de la muerte de James ya no había tanto tiempo para mis escapadas nocturnas, que, haciendo un paréntesis, hoy en día descubrí que lo que hacía podía llamarse voyerismo. Tan joven y lleno de responsabilidades, era un martirio, jamás en mi vida había tenido que tomar una decisión que al final llevase a otra y luego a otra y ya muy al final a una consecuencia. Mi vida cayó en un caso de depresión severa por los siguientes dos años, sin embargo, tras comprender el hecho de que tener tanta responsabilidad no solo causaba penurias en mi andar, sino que, con el poder y la riqueza también llegaba algo llamado vicios, la vida, me sonrió. Llegaba 1619 y con su llegada el primer vicio de mi vida apareció, una noche mientras leía un par de cartas que relataban noticias algo peculiares y perturbadoras sobre el rey, la situación del reino y sus problemas, tras un hondo suspiro avisando que llegaba el cansancio a mi cuerpo, decidí dejar aquello e irme a dormir, estaba por quitarme la ropa cuando un golpe sordo se escuchó deteniéndome al instante, el ruido de la puerta abriéndose sin permiso se escuchó y de pronto entró a mi habitación la mujer, que aún hasta hoy, he de considerar la más bella de todas las que haya conocido y mira que con tantos años en mi andar, es una gran hazaña. Una diosa apareció tras la puerta y frente a mí, ojos completamente azules, cabello rubio largo y hasta sus hombros, piel blanca como la nieve que caía en invierno y pesé a sus fachas, un porte y presencia impresionante, sus finas facciones eran tan delicadas que parecían talladas por uno de esos grandes escultores griegos de los que tanto hablaba mi abuela. Aquella mujer, rubia e imponente, me recordaba aquellas ilustraciones que mi abuelo me enseñaba cuando chico que narraban las crónicas vikingas a su llegada al antiguo reino de Northumbria, claro, las ilustraciones de las mujeres vikingas venían sin la vestimenta, gesto hosco y de guerra que portaban, ahí, se veían mujeres hermosas, rubias como el sol y con una sensualidad impresionante, grandes pechos, ropa ajustada, Vaya, si las mujeres vikingas lo eran o no, mi abuelo en su lujuria, después de todo era hombre, había comprado aquellas ilustraciones en el centro de Londres años atrás, según el vendedor, así eran las crónicas, pero aún en mi juventud intuía el objetivo de aquellos dibujos, y ahora que lo pienso, quizás eran las precursoras de las famosas revistas para adultos que hoy conocemos. Increíble no, puedo apostar a que no pensaban que en esos años existía algo así, pero te sorprenderías al saber lo mucho que había antes, que hoy en día se conserva.

Volviendo al tema, a mi habitación entro la mujer más hermosa que yo hubiese conocido hasta ese momento, al verla me quede sin habla y de inmediato sentí en mi estomago una sensación extraña, diferente a todas la que hubiese sentido alguna vez. Era como si no hubiese comido en semanas y mi estomago se llenase de bichos moviéndose, suplicando alimento, si alguna vez te has enamorado, supongo que lo sabrás, esa sensación de ahogo, de nervio, de vergüenza.

-Disculpe mi intromisión a estas horas de la noche, mi lord, mi nombre es Isobel y nuevamente lamento profundamente tener que molestarle – su voz angelical, su rostro enrojecido de la vergüenza y sus manos temblorosas me hicieron palidecer un poco más -pero me ha mandado Madame Rosemerta a informarle que ha llegado una carta urgente desde Richmond – me mostró la carta.

- ¿Una carta a estas horas? – me atreví a decirle, mi voz sonó rasposa, aunque en realidad no se ni como salió, llámalo locura, pero me encontraba sin aliento.

-Al parecer hay una situación en una de las tiendas del centro mi lord, que requiere su especial atención con mucha urgencia – dijo -no puedo tomarme el atrevimiento de decirle que es, puesto que me está prohibido revisar la correspondencia – extendió una carta con el sello de la familia hacia mí.

- ¿Eres nueva por aquí?, Rosemerta no me había hablado de ti – pregunte con rapidez y algo de audacia intentando disimular mi nerviosismo al tomar la carta, al hacerlo sentí desfallecer, su piel era suave y delicada y el contacto con la mía fue caótico.

-Si lo soy, me han enviado de Lincolnshire esta tarde mi lord, mi padre perdió una apuesta con el señor Lennox, tras una breve explicación, Rosemerta me indico mis deberes, y cuando estaba por retirarme a mi lugar de labor, llego la carta – respondió bajando su mirada y señalando la carta en mis manos.

-Muy bien, entiendo… – dije de pronto en un tono curioso y raro en mí -gracias por la carta Isobel, sé que estás aquí por una situación fuera de tu alcance, pero bienvenida a la noble casa Potter –

Al ver su mirada y su nerviosismo porque nuestro encuentro estaba por terminar, sentí que la oportunidad de mi vida estaba ante mí, una mujer hermosa como Isobel no podía, bajo ningún motivo, estar cerca de Cedric Lennox, un cerdo asqueroso, mozo de confianza de mi abuelo a cargo de la seguridad de las propiedades de la familia, que si no le fallaba su intuición no tardaría en hacer lo que había hecho ya con tantas mucamas desde la época en que sus abuelos vivían y que al final lo terminaban llenando de bastardos y mujeres dejadas a su suerte por las calles de York, si existía alguien capaz de abusar de sus privilegios y usar su poder para aprovecharse de las mujeres, ese era Cedric. Rápidamente algo dentro de mí inmediatamente clamó una posesión sobre aquella chica, una terrible necesidad de que esa mujer estuviese a mi lado y no dejarla ir. Isobel era hermosa, presa de una situación que no estaba en sus planes de vida, era una inocente vendida por su padre que no tenía ninguna culpa de su fatídico destino. Sin embargo, aquel destino no era tan fatídico si había llegado hasta mí, pensé, era solo destino.

-Isobel… – le dije de pronto cuando la veía por irse, dando unos pasos me atreví a tomarla del brazo y detener su camino.

- ¿Mi lord? – respondió con extremo nerviosismo, se le notaba en su voz.

-Imagino que te han asignado a las necesidades de Cedric, ¿me equivoco? – le pregunté, mi pregunta escondía implícitamente lo significaba "necesidades", ella lo entendió pues bajó su mirada y sus mejillas se encendieron de inmediato.

-No se equivoca mi lord, Rosemerta asigno mis obligaciones a la casona del señor Lennox, incluyendo, como bien ha dicho, sus necesidades – confirmo con vergüenza.

-Pues ya no será así – dije con posesión, ella pareció notarlo pues su rostro expreso sorpresa -hace tiempo que Rosemerta se encarga de llevar las cosas de esta casa, y sinceramente ya no es tan joven como lo parece, por ello, mi nueva orden es que seas reasignada directamente a mi cargo de forma inmediata, no tienes que ir a la casona de Cedric, haz que Rosemerta te asigne una habitación y mañana a primera hora te presentarás a labor correspondiente–

Y así pasaron un par de días, una decisión que asombro a Rosemerta, pero no dijo nada y no le correspondía hacerlo, yo era el señor y ella solo la sirviente, debía obedecerme sin cuestionarme. La respuesta de Isobel fue inmediata, sin dudar agradeció el gesto aprendiendo mis gustos, por ejemplo, como tomaba la leche por las noches antes de dormir o cual era mi rutina al despertar por las mañanas, supuse entonces que en aquella mujer apareció un agradecimiento por haberla alejado del temible señor Lennox que consideró una cruzada importante agradarme en todo lo que se pudiese y si te soy en extremo sincero lo logró con creces. Isobel era tan calmada, tan pacífica, a veces le mandaba llamar y le solicitaba se sentase a escucharme y lo hacía, escuchaba y jamás contestaba, otras veces le llamaba con cualquier pretexto y le pedía cualquier cosa sin sentido y ella con una enorme sonrisa lo hacía. Días dieron paso a meses e Isobel se volvió parte de mi vida diaria, la carga de la responsabilidad de la familia pareció disminuir un poco y aquella mujer vikinga, como gustaba de llamarle, se volvió rápidamente en la razón. Así, una noche tormentosa, de aquellas que tenían rato de no verse por York apareció en mí aquel instinto de voyerismo que por meses no me invadía, cauteloso como siempre me escabullí entre las sombras y llegue hasta donde un par de lamentos lujuriosos se escuchaban, un poco disfrazados por el golpeo del agua en los ventanales y los truenos en el ambiente, pero efectivamente, gemidos, silencioso como habitual, los vi, ahí estaban, sudorosos por el acto, el ama de llaves de la casa y el encargado de la seguridad, Rosemerta recibía todo el miembro de Cedric por el trasero, eran vaivenes intensos al ritmo de la lluvia y el aire fuera de las paredes de piedra, cada estocada iba acompañada de un gemido ahogado de aquella mujer que solo atinaba a cubrirse de poco la boca para evitar hacer ruido y aunque lo hiciese, la tormenta era tan intensa que fuera de la cercanía del lugar nadie oiría nada. Mi rostro esbozo una sonrisa pícara de inmediato, aquello no era la primera vez que lo hacía y tampoco era privado para mí lo que Rosemerta y Cedric hacían, quizás era una habilidad mía que tenía pero nunca había sido descubierto, mientras seguía inmerso en todo aquello, de pronto sentí toda la sangre desaparecer de mi cuerpo y mi corazón detenerse por un momento, bajo la oscuridad, el ruido de tormenta y el sigilo de las sombras, una pequeña mano logró colarse rápidamente por debajo de mis pantalones y rodeo mi miembro que estaba ya semi erecto por la visión que tenía con firmeza, aquella mano comenzó a moverse con suavidad hacia arriba y abajo provocando que mi miembro terminará por pararse por completo.

-Relajase mi lord- se escuchó un susurro, era Isobel, que sigilosa había llegado hasta mí.

Y lo hice, cerré mis ojos y entonces me dejé llevar por el vaivén de su mano masturbando mi miembro, subía y bajaba a un ritmo de locura que me hizo olvidarme de los gemidos del ama de llaves y enfocarme en los míos, ahogados para no ser descubiertos, el cazador era ahora la presa y yo estaba ahí, escondido en la oscuridad, dejando de lado mi voyerismo y siendo parte de lo que por años solo fui espectador. Abrí mis ojos e Isobel estaba ahí, sonriéndome con las mejillas sonrojadas mientras su mano seguía en mi miembro, su mano aumentaba un poco la velocidad y yo parecía querer explotar de pronto, sus labios se entreabrieron un poco y un leve gemido salió de su boca, pude notar como de pronto estábamos pegados uno a otro, que sus pezones estaban duros y quizás mi roce había provocado aquello, fue la locura y el éxtasis vino después de aquello, sentí mi corazón estallar y de prontos mis fluidos fueron a dar a la bata de Isobel que seguía sonriendo, pero ahora con nerviosismo. Aún sonriente y con una mirada llena de picardía y algo de afecto, tomó mi cabeza atrayéndola hacia la suya y me dio un suave beso en la frente.

-A veces mi lord, la vista no es suficiente – y dicho aquello, desapareció en las sombras.

Aquella era la primera vez que tenía aquello, años viendo parejas teniendo sexo y jamás había experimentado en carne propia aquellas emociones, era en cierta manera algo nuevo para mí a pesar de verlas frente a mí en otras personas. Algo dentro de mí cambio en ese momento, una sensación de lujuria, de pasión, de excitación y de emoción invadió cada poro de mi piel y me llevo a desear más, no para ver, sino para vivir, Isobel con dicha acción había modificado un comportamiento, un esquema de conducta en mí que jamás pensé que existiría y justo cuando estaba por explotar, dejar todo e ir a sus aposentos y poseerla a mi antojo y a mi gusto, algo me detuvo, quizás la conciencia mundana de aquel entonces, quizás alguna fuerza desconocida, pero me detuve y volví a mi habitación.

-Vaya lectura – dijo en un sonido ahogado una chica de cabellos rubios, luego miró hacia los lados con nerviosismo temerosa de ser descubierta leyendo aquello, como si fuese algo prohibido. Sin embargo, nadie le miraba, su compañera de mesa estaba absorta en su propia lectura mientras hacía algunas notas de vez en cuando en un pergamino.

-Nada, no encuentro nada sobre esa maldición, he buscado en todos los libros que encontré y no puedo siquiera encontrar algún hechizo o contra hechizo que me permita saber que pasa – le dijo su compañera notando que la miraban - ¿Has encontrado algo en ese viejo libro Daphne? –

-No – respondió algo nerviosa -al parecer es un libro que llego a esta sección de San Mungo por alguna razón, pero no tiene nada que ver con la sanación –

-Entonces para de leerlo si no es de ayuda, Madame Tonks fue muy clara, debemos encontrar algo y entregar un breve reporte este viernes– le dijo hoscamente -llevas tiempo con las narices en ese libro y no he visto que hagas siquiera una mínima anotación, Merlín, esto es tan frustrante... –

-Tienes razón Tracey – dijo meneando la cabeza -sin embargo, es una buena lectura, habla sobre la historia muggle de Inglaterra y creo que lo tomaré como una lectura obligatoria –

-Como quieras Daph, lo entiendo incluso por esa fascinación tuya por la historia, pero por ahora, ¿podrías echarle un ojo a este libro de maldiciones egipcias?, quizás haya algo ahí – le entregó un libro amarillo.

-Claro – cerro sus ojos, intentando desviar de su mente lo que había leído.

El libro, ahora diario, había aparecido entre sus pertenencias aquel día cuando recopilaban libros para su investigación, le pareció extraño ver un libro tan exquisito en su diseño, era un libro viejo, pero no lo aparentaba. La primera página solamente rezaba Para Isobel, un amor puro y luminoso entre la oscuridad de la noche y después aquel relato que al principio pensó que lo había escrito algún degenerado sexual al hablar de ver a los demás teniendo sexo y gozándolo, se convirtió en lo que eran las memorias de un hombre, bueno, un vampiro llamado Harold Potter que había vivido muchos años y que quizás en estos momentos fuera polvo. Echándole un ojo a Tracey, que nuevamente se concentraba en su búsqueda y pesé su insistencia de adentrarse en el mundo de maldiciones egipcias, miro el diario entreabierto y decidió seguir leyendo.

Al día siguiente, Isobel apareció por la mañana igual de sonriente que habitual y con un discreto ruido me despertó de mis sueños. Me ofreció un poco de leche tibia y me indico que aquel día era un día importante pues llegaría una visita desde Londres para hablar de negocios. Apresurándome a desperezarme y sin avergonzarse de mi desnudez, pues habitualmente era como dormía, me señaló la bañera con agua, luego dándome un sencillo beso en la frente, sonrió y se fue. Y así fue como comprendí que era lo que me había detenido la noche anterior, Isobel no era una mujer como las que regularmente visitaban a James después de la muerte de Lilian, ni tampoco como Rosemerta que a pesar de tener marido y familia se veía a escondidas para fornicar con Cedric Lennox, que de igual manera tenía familia. Isobel era diferente, era una mujer que estaría ahí para mí en los días buenos y malos, era una mujer que no sería un objeto sexual para satisfacer mis necesidades sino más bien una compañía para vivir en plenitud el resto de mi vida. Así que ahí estaba la respuesta a la pregunta que llevaba parte de la mañana interrumpiendo mi tranquilidad, justo en aquel preciso momento mientras miraba por el ventanal del cuarto como el emisario de Londres llegaba, lo supe, Isobel me había robado el corazón y estaba enamorado de ella desde el primer momento en que la vi, todos los sentimientos que llegaban a mí, todas las emociones positivas, negativas, lujuriosas, tristes o emotivas tenían una explicación ahora. Harold Fleamont Potter, actual Lord de la Casa Potter, hijo de James, nieto de Fleamont, estaba profunda y locamente enamorado de una mujer de casta baja llamada Isobel.

Así pasaron meses y aunque oficialmente no había declarado mi amor a Isobel, nos volvimos inseparables y yo atesoraba en todo momento su compañía, en algunas ocasiones teníamos lo que llamábamos pícaramente, mi descarga emocional, que no era más que una noche de masturbación mutua que satisfacía las necesidades carnales de ambos, sin embargo, nunca le obligue a nada y ella jamás pidió nada fuera de eso, cuando alguna vez le cuestione aquello, su respuesta me dejo desarmado, "no es que no quiera entregarle mi virtud al hombre que es prohibido socialmente para mí, sin embargo, mi conciencia moral y mis creencias no me permitían entregarme a un hombre que no es de mi clase social y que nunca podría corresponderme con algo más que una compañía", no supe que decir y encontré lógica en su razonar así que ya no importaba nada más. Pasaron años, llegaba ya 1622, tres años después de nuestro primer encuentro e Isobel prácticamente era como mi esposa, mi amante y mi compañera en todos los aspectos a excepción del título, la virtud y la realidad, y aunque la sociedad de York intuía lo que pasaba, jamás recibí algún comentario que me hiciese enfurecer o incomodar. Rosemerta fue despedida e Isobel se volvió el ama y señora de la casa Potter, resulta que Rosemerta no solo era infiel a su esposo, sino también a las obligaciones de la casa, así que tras una acalorada discusión y con la amenaza de una acusación ante los tribunales por adulterio, todo quedo en paz. Las cosas fueron pasando con mayor suavidad para la Casa Potter y tras consultar con un consejo de la comunidad de York, se aprobó que pudiera desposar a Isobel, era una época difícil y para hacer algo fuera lo tradicional o la costumbre había que solicitar permisos, afortunadamente tenía la riqueza y poder suficientes, y pues no tenía la misma integridad que mi abuelo, debo decir, pero Isobel lo valía, así que sobornos por aquí y sobornos por allá llegaron con el permiso firmado por la casa real para contraer nupcias con Isobel, después de todo no era la primera vez que pasaba algo así, mi padre había pasado por la misma situación para desposar a Lilian, mi madre y de igual manera con un estatus social menor. Claramente las circunstancias más complejas, mi abuelo, como ya dije, no tenía la misma capacidad mía de usar el poder y la riqueza de una manera tan fuera de los principios básicos de moralidad según los estándares de Fleamont Potter como yo, pero eso, poco importaba, tenía el permiso y eso sí importaba.

La boda llego para 1623 y la fortuna Potter fue basta y suficiente para una ceremonia modesta siguiendo la tradición celta de mi familia, así, Isobel, se convirtió el Lady Isobel Potter y la historia de amor de una plebeya enamorada de un Lord se volvió realidad. Era octubre del año 1623 cuando la boda se consumó oficialmente y en la que la virtud de Isobel fue entregada a mí, fue una noche excelsa, diferente a todas las demás que ya había tenido por años, en la que solo habían sido, como llamarlo, juegos sexuales entre ambos que nunca culminaron en coito, sin embargo, aquella noche era un día especial y la sensación de por fin tenerla totalmente fue por demás impresionante. 5 de noviembre de 1624, un año después de nuestra boda, ha sido, muy específicamente, el día más difícil que me tocado vivir en toda mi larga vida, una rara enfermedad, fuera de toda explicación incluyendo la de los hechiceros amigos de mi abuelo me arrebato a la mujer que amaba, su cuerpo no soporto noches y noches de arcadas que en ocasiones traían un fluido con sangre, su belleza fue apagándose poco a poco con terribles fiebres y falta de alimento, era una noche lluviosa cuando su vida se apagó ante mis ojos. Mi corazón quedo por primera vez en mi corta vida apagado, no tenía pasión, no tenía vida, no había ni siquiera un mínimo interés en continuar con mis obligaciones como Lord. Con la partida de Isobel mi vida acabo y creo que con esto podrás ir deduciendo lo próximo por venir y por qué quizás el aceptar mi vampirismo al año siguiente. Para mí en aquel momento no existía ningún dios, ni siquiera el rey tenía ya alguna autoridad o significado para mí, las leyes carecían de valor y todo era nulo en mi vida. Jamás creí que la ausencia de alguien como Isobel ocasionaría mi declive y mi fin y así fue. Un año después, 1625, mientras me ahogaba en alcohol en la biblioteca de la casa, el diablo toco a mi puerta y me pregunto si podía dejarle entrar, ese mi estimado lector es el primer mito valido para un vampiro, no puede entrar a un lugar sin ser invitado, aquel ser pálido y viejo me indico que llevaba un par de meses evaluándome y dijo que tenía una medicina para alivianar mi carga, inmediatamente mis sentidos se agudizaron a pesar de mi ahogamiento en alcohol y pusieron total atención. Hacía tiempo que algunos amigos de la familia me habían dicho que, con los constantes conflictos que hubo en la Inglaterra de Jacobo habían surgido muchos mitos y leyendas tras batallas por aquí y por allá, algunos relatos descabellados desde hombres convertidos en lobos atacando a sus enemigos, hechiceros maldiciendo a sus rivales para atacarse entre ellos hasta demonios capaces de drenar de sangre el cuerpo. La realidad era que aquel misticismo lo conocía por mi abuelo y su relación con la hechicería, así que el hecho de que una persona estuviera frente a mi hablándome de cosas extrañas no me era raro. Así pues, me dijo que me daría un día para pensar si deseaba o no probar aquel "remedio" y se fue, y cual reloj ingles de la actualidad llego puntual al día siguiente a preguntar por mi respuesta. No fue difícil, derrotado por todo lo que me había pasado y sin nada más que perder, además de que las últimas noticias no eran alentadoras desde Londres, Jacobo moría dándole paso a su hijo que fue coronado como Carlos I y con aquel cambio político las cosas no iban bien para la fortuna Potter que desde la muerte de Isobel iban en declive constante, eso sumado a las guerras y los conflictos de la corona por mantener el estatus cobrando altos impuestos a los nobles, no fue difícil para la Casa Potter verse inmersa en una depresión económica. Mi respuesta salió tan pronto volvió a preguntar aquel hombre y fue un . El peor error que he cometido en mi vida debo decirlo francamente, aquel hombre me atacó sin piedad drenando la sangre de mi cuerpo casi hasta dejarlo sin nada y tras hacerme beber de su sangre desapareció y aún a la fecha jamás he vuelto a ver al vampiro que al final termino por convertirme en uno.

Con la fortuna de la casa Potter casi en quiebra y con los problemas del reino tocando la puerta de algunas casas de nobles, para diciembre de 1625 y con mi aparente muerte, la casa Potter finalmente cedió y dejo de existir momentáneamente. Al cabo de un par de meses extremadamente difíciles y con una nueva condición en mi haber y estableciendo la más estúpida explicación de mi "resurrección" la casa Potter volvió a existir en el año de 1628, tres años después de la aparente caída, y cuatro después de la muerte de mi Isobel. Ahora, era un vampiro conociendo su condición de vampiro de manera autodidacta y encontrando que hacer de ahí en delante. Paso el año de 1628 tan rápido como llego y tras realizar un par de negocios jugosos que consistían en la compra y venta de algunos terrenos que la familia poseía en algunas zonas de Yorkshire la fortuna comenzó a incrementarse y decidí que York tenía demasiados recuerdos de mi antigua vida mundana así que decidí emprender mi viaje y llegué a donde jamás volví a salir, Londres.

Inglaterra era un país difícil para vivir durante el reinado de Carlos I, pero pude instalarme en una casona en un barrio al norte de Londres, justo por el área de Kensington, ya instalado me fue fácil abrir un par de pubs y comenzar a enfocar el resto de la fortuna en comprar terrenos que pudieran usarse como plantíos para ingredientes de pociones para los hechiceros de la época y alimentos para los mundanos. Cabe aclarar que por aquellos años la hechicería no existía como hoy en día, era más discreta y pasiva que en la actualidad. Bien, volviendo al tema por el que iba así fue como de pronto y sin darme cuenta y pesé a todos los conflictos políticos del momento, la Casa Potter nunca fue tan productiva, los negocios explotaron y para cuando menos lo esperé, ya era dueño de varios pubs en todos los puntos cardinales de Londres e incluso los plantíos estaban al máximo. Sin embargo, había algo que no he mencionado, seguía preso de mi maldición vampírica y todo lo que ella conlleva, para empezar tenía que alimentarme de sangre humana cada algunos días y aunque quisiera poder decirte que hay un grado de moralidad, arrepentimiento o sentimentalismo en escoger quien debe ser la víctima, no la hay, la víctima es escogida en el momento que el hambre te invade y no hay más, no hay ningún sentido justiciero, no hay una selección, solo la famosa frase mundana que dice que alguien estaba en el lugar y momento equivocado. Fuera de mi alimentación hay mitos verdaderos en los vampiros, los reales vampiros, no los híbridos que actualmente hay en el mundo mágico.

Uno de ellos y muy conocido es la aversión a la luz solar, no porque se quiera, sino porque exponerse a la luz solar de manera natural es la muerte definitiva para un ser como yo. Otro es el desarrollo de habilidades extrasensoriales que si no aprendes a controlarlas con el tiempo pueden ocasionarte demasiados problemas. Vivir como un vampiro en los años 1600 era sencillo, buscabas comida y si tenías los recursos para hacerlo, pasar desapercibido, aunque en realidad los vampiros tan longevos como yo ahora o de "raza pura" eran pocos por aquellas épocas y los que existíamos debíamos ser discretos, los mundanos siempre han sido hostiles contra lo que no pueden explicar, por ejemplo, la hechicería, el vampirismo y la licantropía. Lobos conocí pocos en aquella época y algunos provenían de la raza gitana que llegaba desde Francia hacia tierras inglesas, pero escasos. Adaptarse a una época en la que apenas se iba descubriendo todo lo que actualmente conocemos era en cierta manera complicado pero interesante, Londres era un hervidero de inventos y de implementación de mecanismos que mejoraban la vida de los mundanos, día con día, pero el otro problema era el clima político, si con Isabel I todo era en cierta manera maravilloso, con Jacobo paso a una delgada línea y con Carlos I termino por ceder. Fue una época repleta de guerra, entre franceses e ingleses, ingleses y la iglesia, ingleses e ingleses, aunque realmente no me puedo quejar pues gracias a mis contactos en los pubs y mis habilidades en los negocios y que prácticamente toda mi vida era nocturna podía mover hilos por aquí y por allá, uno de los tantos negocios que elevaron aún más la fortuna Potter fue la venta y compra de información de todo tipo, además con las políticas mal habidas de un rey absolutista dejando casi en quiebra el tesoro real un pequeño negocio de préstamos creció, prestar algunas libras a cambio de objetos, la palabra de una persona e incluso la propia vida de la persona era un negocio jugoso y así lo fue durante los once años siguientes, y es que en 1629 Carlos I instalo una tiranía completa que para nobles como yo y con una influencia tan grande con la del rey mismo, aquellos años pasaron en relativa paz y tranquilidad, solo había que saber que temas tocar, que lugares visitar y a quien sobornar. No era difícil para mí pensar que algo se avecinaba, algo se cocinaba, Carlos I era un tirano que hacía y deshacía a voluntad lo que quería con los ingleses y a final de cuentas en eso consistía una monarquía absoluta. La información en mis manos era crucial y muy vital y entonces supe que mi negocio más loable era ese, el tráfico de información y el hecho de ser propietario de varios pubs dispuestos por todo Londres era clave. El conflicto constante entre el rey y el parlamento era encarnizado y duro, lleno de traiciones, de batallas que no propiamente eran de espada y flechas.

-Así que la revolución inglesa… – dijo con asombro la rubia, hacia horas que había abandonado la cruzada con su amiga de buscar información para su investigación -quien haya escrito este diario indica que era una persona sumamente influyente en aquella época, pero, si bien recuerdo no hay registros que mencionen algo relacionado con la familia Potter-

-Me doy por el día de hoy Daph, y consciente de que apenas y has revisado algún libro sobre maldiciones, es mejor ir a casa – la interrumpió la morena frente a ella.

-No hay nada simplemente Tracey, nada – le respondió algo irritada.

-Por cierto, he notado que sigues enfrascada en ese libro de historia que dices encontraste en tus cosas – le preguntó curiosa -debe ser muy viejo, aunque está muy cuidado para ser un libro viejo –

-Es viejo sí, la persona que lo escribió narra historias de hace más de trescientos años – le contesto -aunque por lo que puedo asegurar, posiblemente no sea tan verídico como pensé –

-Daph, sé esa obsesión tuya con el pasado y la historia – le dijo -pero no olvides que tienes casi diecinueve años, eres una adulta y si no entregas un reporte completo sobre maldiciones antiguas no podrás ingresar al programa total de sanadoras – le reprendió.


Ahí termina el capitulo 1 de esta historia, espero te haya sido interesante y quieras leer el capitulo 2, que no tardará mucho en llegar, la historia la tengo ya prácticamente terminada, y además no es muy larga.

Sé que hay un par de hechos históricos y ciudades mencionadas, como ya dije, trate de ser lo más exacto posible en mis referencias, pero si alguna no coincide, bueno, fue adaptada así para la historia.

La pareja es Daphne Greengrass-Harry Potter y no se ahondará en alguna otra pareja hasta el momento, es una historia que se va construyendo desde cero, por lo que no llegará el romance tan rápido, pero si es una historia de esta pareja.