Como ya lo he hecho, me gusta mucho la frase, "doble o nada",
Aquí tienen el 4to Capitulo.
Disfruten y nuevamente gracias por leer.
Nota: Perdonen si tengo algunas fallas gramaticales, a veces escribo y escribo y se me va la noción del sentido de lo que escribo.
Capitulo 4. Damocles Davies.
Para el año de 1750 la casa Potter seguía siendo influyente y poderosa, los negocios en Gran Bretaña iban muy bien tanto en el mundo mundano como en el mágico tras la reactivación de la apotecaria un año anterior. El rey Jorge Segundo seguía consultando a través de Lord Mills información pertinente a ciertos asuntos que fueran de interés por parte del rey y con ello se mantenía abierto un canal de comunicación muy ágil entre la casa real y lo que ocurría en el reino, sobre todo con la animosidad que había entre el príncipe de Gales y el rey, sin embargo, pesé a la tensión política que seguía persistiendo, gracias a la influencia que tenía no fue difícil posicionar más negocios a lo largo de toda Inglaterra, Escocia e Irlanda, los giros, los mismos, pubs, posadas y burdeles, o la combinación de los tres. Curiosamente con el rey preocupado por las intenciones de su príncipe heredero y con Europa aún en conflictos por aquí y por allá, la influencia de la casa Potter no paraba de subir, la información era vital y yo tenía múltiples oídos por todos lados, la cantidad de historias que se escuchaban bajo la influencia del alcohol, en el éxtasis de la pasión o en la discreción proporcionada por el bullicio de un pub era simplemente sorprende. La moneda de cambio en la Europa de 1700 y de 1800 era la información y basta decir que la casa Potter era inmensamente rica en ella.
Mi vida como vampiro fue más llevadera y mis victimas más fáciles de encontrar, la respuesta era simple, a mayor escala de conflictos, mayor escala de pobreza y si ya de por sí la delgada línea entre la riqueza y la pobreza era fácil de cruzar, tantos conflictos solo dejaban más méndigos en las calles londinenses, así que no era difícil, tras evadir la todavía incesante vigilancia de los hechiceros, seleccionar un pobre infeliz y alimentarme, las cosas podrán haber cambiado pero mi naturaleza seguía siendo implacable, no distinguía género, clase social o edad, solo lugar y momento equivocado. Mi voyerismo, seguía tan vivo como la primera vez que espié entre las sombras como un visitante de la familia fornicaba salvajemente con la doncella que cuidaba de mi abuela, gracias a un par de ajustes en la construcción de los nuevos burdeles y la colocación de cuadros muy estratégicos no era complicado espiar, y seguir con aquello que hoy en día pueden llamar tradición. Mi vida sexual seguía siendo igual de activa y mortífera, una vez presa de mis armas de seducción no era complicado dar por terminado el contrato de una de las tantas prostitutas del burdel, o bien, debo admitir, siendo yo quien, cayendo preso de mis deseos, cortejaba y poseía a alguna chica inglesa que tuviese la mala fortuna de llenar mis gustos y despertar mi interés. Y así con el paso de tiempo y ante los ojos de la sociedad inglesa de la época, Lord Harold Potter, no se cual número iba ya, era un joven soltero, rico y ocupante de una flamante y lujosa residencia en Kensington, Inglaterra; y ante los ojos de la comunidad mágica de la época, un vampiro, una criatura incontrolable y altamente peligrosa que debía mantenerse bajo vigilancia, 1750 fue un buen año para mí.
Para 1751 y ya instalado en una nueva casa en el barrio de Mayfair, mi vida seguía igual, con la fortuna de la casa Potter prosperando en el mundo mundano, solo quedaba una cosa por hacer y era poner atención en el otro mundo que hasta ese momento tantos problemas me estaban causando. Como ya te había mencionado líneas arriba, la vigilancia del mundo de los hechiceros hacia mi persona era incesante y hasta cierto punto fastidiosa, atacar a los aurores que me vigilaban sin duda me traería un par de problemas que no necesitaba y aunque esconderme era fácil debido a la incapacidad innata de los hechiceros de mezclarse correctamente con los mundanos sin ser descubiertos, al final del día, no podía escabullirme de su constante escrutinio.
Declararle la guerra el mundo mágico y al ahora ministro Albert Boot me traería muchas consecuencias innecesarias, a final de cuentas, mi vida tanto mundana como vampírica estaba ligada en su totalidad, salvo los negocios con los hechiceros, a la vida mundana. Según los ir y venir de información sobre el mundo mágico, el propio ministro Boot tenía suficientes problemas con los duendes. Verás, no sé qué tanta información pueda haber al respecto, después de todo la historia la escriben los vencedores, pero los hechiceros, al igual que los mundanos, debo decir, siempre han sentido esa necesidad de dominar a quienes consideran los más débiles o desafortunados. Lo que sí sé, es que el constante acoso, racismo, sentido de superioridad y prejuicios de los hechiceros hacia otras especies ha sido el lema oculto y entre líneas del ministerio de magia por siglos. El simple hecho de no aceptar que un vampiro tenga la misma capacidad intelectual que un hechicero o la capacidad de tener una conciencia bien definida contrario a por decirlo un unicornio, da por sentado que mientras no existan cambios sustanciales en su forma de pensar siempre habrá revueltas, guerras o roces. Recuerdo perfectamente todas y cada una de las veces que el ministerio de magia intento obligarme a ser parte de su registro de criaturas mágicas.
"Me parece que no nos hemos presentado formalmente, Lord Potter", me dijo un mago regordete un día mientras me encontraba leyendo el último informe de Peter.
"Me parece que no", le conteste observándolo con cautela, a leguas podía ver su varita sobresaliendo de su bolsillo.
"Mi nombre es James Umbridge", dijo en un tono curioso, como si yo no entendiera el mismo idioma que él hablaba, "soy representante del departamento de…"
"Regulación y Control de Criaturas Mágicas del Ministerio de Magia", lo interrumpí, aquel hombre miro con rareza, pero asintió.
"Mi antecesor, el Sr. Gilligan lo visitó hace un par de años, ¿es así?", me preguntó.
"Si, y mi postura sigue siendo la misma Sr. Umbridge, no ha cambiado en nada, cortésmente puedo decirle que pierde su tiempo" le replique.
"Ya veo", continuo en ese tono dulce e irritable, "pero me temo que las cosas no son tan sencillas, Lord Potter, y nuestro dilema aumenta día con día ante su negativa"
"¿Qué les es tan difícil de entender?", le pregunte algo molesto. Su forma de hablar, de mirarme y de tratarme no era de mi agrado.
"Estamos al borde una línea muy delgada Lord Potter e insisto, el ministerio de magia considera inaceptable dicha situación Incarcerus", con una rapidez asombrosa de su varita mágica, ahora en sus manos, lanzo un par de cuerdas con la intención de atarme, sin embargo, mis habilidades extrasensoriales me permitieron dar un salto desde mi lugar y evadirlas.
"Así que así es como termina la paz entre nosotros", dije nuevamente en modo de ataque mostrando mis colmillos, pero sin responder a su agresión de manera física, "pero no seré viejo solo por vivir tantos años Sr. Umbridge, así que le voy a solicitar de manera cordial se retire"
"El ministerio de magia tiene una posición firme respecto al tema, Lord Potter ", su rostro estaba rojo por el esfuerzo, de pronto aquel tono dulce y altanero desapareció, amenazándome con su varita, en esta ocasión abiertamente hizo un movimiento raro, "Lumos Solem", un rayo de luz salió de pronto de la punta de su varita y en ese entonces agradecí infinitamente a Peter y sus conocimientos de voodoo cuando una de las piedras distribuidas estratégicamente en mi despacho absorbió la luz de aquel mago.
"Ya veo que son sumamente directos", dije sin inmutarme, aún en mi posición detrás de mi escritorio, pude verlo palidecer e intentar conjurar un par de luces más fallando una y otra vez, tenía prácticamente una opción a seguir, después de todo él había atacado primero, pero había algo en todo aquello que no me cuadraba, "pero dos pueden jugar el mismo juego Sr. Umbridge, con el Sr. Gilligan fui muy claro y al parecer tanto él como el ministro Diggory lo entendieron, veo que el Sr. Boot no es tan inteligente", en mi voz apareció un tono de burla y eso lo hizo enloquecer, abría y cerraba la boca mientras su rostro se pintaba de rojo.
"El Sr. Boot tiene muy claro cuáles son sus prioridades, bestia asquerosa", explotó, "y no vamos a permitir que especies fallidas rompan el balance, equilibrio y neutralidad que el ministerio intenta establecer con los muggles", seguía moviendo de manera amenazante su varita, pero curiosamente no atacaba y lo entendí todo.
"En breve se irá, lo sé, su misión aquí ha fallado", relaje mi postura pero seguía observándolo con cautela, "mi naturaleza problemática es agresiva si, defensiva también e impulsiva en ocasiones, pero si algo he aprendido en todos los años viviendo entre mundanos es simple y como la única lección positiva que me heredó mi desdichado padre, es nunca masticar un pedazo de carne más grande que tu propia boca, de lo contrario puedes ahogarte, lo invito nuevamente a largarse de aquí", le señale la puerta dándole a indicar que podía retirarse, la conversación estaba definitivamente terminada.
"No permitiré, no voy a permitir…, bestia inmunda…", agitaba su varita, pero no me atacaba, miraba de reojo hacia la ventana del despacho.
"Su intención aquí fue clara, tras no encontrar motivo alguno para orientarme más activamente a formar parte de su control absurdo no les quedó más remedio que esperar a que el vampiro agresivo lo atacase y usted, en defensa propia responder o solicitar ayuda al grupo de hechiceros que discretamente sé, están ocultos en los alrededores", ahí estaba el truco, todo el color se fue de cara y apareció temor en cada parte de su semblante, la orden era clara, si el vampiro atacaba ellos responderían, "me atrevería a invitarlos a juntarse un poco más con los muggles Sr. Umbridge, con las guerras al vivo, tienen mejores estrategias y dan mejor batalla intelectual que ustedes los hechiceros", viéndose derrotado, aquel mago finalmente conjuró algo que cegó momentáneamente y cuando pude ver, ya no estaba.
Una vez que aquel hechicero se fue, mi mente comenzó a trabajar de prisa, el ministerio de magia había optado por una ofensiva más directa respecto a ser parte de su control, cabe aclarar que aquella fue la única vez que vi a ese hombre de apellido Umbridge, la última vez que supe de él, un grupo de hombres lobos que apoyaban la revuelta de duendes que el Sr. Boot enfrentaba lo habían mutilado en una batalla y honestamente no lo lamentaba, el mundo sería un mejor lugar sin él. Lleno de rencor y venganza, cumplí mi amenaza y gracias a mi contacto con Lord Mills y tras inventar un par de historias provenientes de mis pubs, la corte de Jorge Segundo puso especial atención en personas de aspecto extraño, con vestimentas curiosas y que aparentaban sospecha, hubo muchas detenciones y tras confiscar sus varitas mágicas, los hechiceros no tenían como defenderse. Una guerra con los mundanos por parte del Sr. Boot, justo cuando tenía a decenas de duendes haciendo equipo con los licántropos era suicida, así que lo último que supe fue que mi vigilancia disminuyó y para finales de aquel año, nunca pude detectar el más mínimo intento de intromisión en mi entorno por parte de los hechiceros.
Supe que, al año siguiente, 1752, el Sr. Boot dimitió y su sucesor, un tal Flack, hizo lo mismo dos meses después de su instalación como ministro debido a las revueltas con los duendes. Así llego un hechicero de apellido Gore y para 1753 tras reprimir con éxito las revueltas, y tras un par de semanas de negación por parte de recibirlos, al final acepte la tregua momentáneamente y se presentó un hechicero, que debo admitir, se convertiría con el pasar de los años en un buen amigo.
"Gracias por recibirme, Lord Potter", me dijo un hombre alto, cabellos castaños e indicios de barba, "después del desafortunado encuentro en años pasados con personal del departamento que represento, agradezco la aceptación de esta pequeña tregua"
"Dígame entonces, ¿Sr…?", le pregunte cauteloso.
"Vaya descortesía la mía", me dijo con nerviosismo "mi nombre es Damocles Davies, soy un representante de la división de Seres del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas del Ministerio de Magia y mi misión aquí, contrario a lo que mis antecesores intentaron establecer, no es obligarlo a nada Sr. Potter, simplemente eso, contactarlo"
"¿Ah sí?", le pregunte con sorpresa, pero seguía alerta, si intentaba algo me encontraba mejor preparado que en la ocasión anterior.
"Sí, así como lo escucha", dijo sonriendo, "el virotismo de mis antecesores ha sido en palabras sencillas complicado y me he dado cuenta de que, en vez de tener beneficios para los magos, ha traído revueltas y en su caso, Sr. Potter, agravios y descontentos", en su voz se notaba sinceridad y un tono diferente al de Gilligan o de Umbridge.
"Me sorprende su punto de vista Sr. Davies y soy honesto cuando digo que es el primer hechicero que se acerca a mí con intenciones menos hostiles", le respondí con franqueza.
"Debo reconocer que tanto el Sr. Gilligan, como el Sr Umbridge le subestimaron enormemente", siguió, "la animosidad entre muggles y magos no había sido tan adversa en años pasados como cuando surgieron un par de historias muy entretenidas en la corte de su majestad, el rey"
"Su antecesor, el Sr. Umbridge, cruzó líneas que no debió cruzar y he de reconocer que no siento remordimiento de su destino a manos de los licántropos, es lo menos que podía pasarle a un hechicero tan prejuicioso como él", respondí con dureza, si aquel hombre se vio afectado por ello, no lo demostró, "y también fui muy claro con el Sr. Gilligan que no se debía tentar al demonio con canticos religiosos, aunque debo reconocerle a él y el Sr. Diggory su cautela de no volver a contactarme directamente por años", termine por decirle, el asintió.
"Entiendo, no comprendo mucho la parte de demonios y canticos, pero imagino que es algo curioso", dijo de forma chistosa disipando toda tensión en el ambiente, "y del James, bueno, nada que decir, sin embargo hoy estoy aquí con una oferta de paz que nos beneficiaría a ambos, el Sr. Gore está muy consciente que los vampiros representan una entidad complicada y aunque han sido pocos los desencuentros con ellos más que con los licántropos, cree firmemente que subyugarlos es un grave error, por eso la oferta radica en algo que sé ha sido su negocio más jugoso con el pasar de los años a través de todas las amenidades que la casa Potter ofrece a los muggles, influencia e información"
"Vaya, vaya…", dije muy interesado.
"El ministerio reconoce la influencia que la casa Potter tiene sobre la corona inglesa y gran parte de la vida muggle que se desarrolla a la par nuestra a través de sus negocios, Sr. Potter, queremos como decirlo de una manera amigable, ah sí, intercambiar ideas", continuó diciendo.
"¿Qué gano yo a cambio, Sr. Davies, en este intercambio de ideas?", le pregunté curioso.
"Primero que nada, llámame, Damocles", me sonrió de manera curiosa, "y segundo, ¿no está implícito?, alguien tan inteligente como usted y que lleva años en el mundo sabe perfectamente lo que conlleva un ir y venir de ideas", me extendió su mano, me quede mirándolo un momento y tras un leve asentimiento de mi parte, la tome.
"¿Qué le interesa saber al apreciable Sr. Gore sobre la interesante vida muggle de Inglaterra?", le pregunte, el soltó una carcajada finalmente y me pregunto algo sobre bayonetas.
Aquella decisión fue uno de los grandes aciertos que he tenido en mi andar por el mundo. La relación con el ministerio de magia si bien no fue de mejores amigos, fue cordial, ellos no se metían conmigo siempre y cuando les ayudará a preservar el estatuto del secreto, a cambio yo les ayudaba informándoles los movimientos importantes de los mundanos que les permitiese ir llevando la sociedad más cordial y viceversa, a través de mi red de información, los mundanos podían mantener un ojo distraído a situaciones fuera de su entendimiento. El intercambio de información fue fructífera, por ejemplo, gracias a Damocles pude conocer a Carmilla Sanguina, una vampiresa del este de Europa a la que tuve la fortuna de invitar a mi residencia en Mayfair, era la primera de mi especie vampírica que conocía y aunque te parezca increíble era mayor que yo, su vida y la mía no era tan distintas, ella vivía a las afueras de Baviera, una ciudad antigua al sur de la tierras que hoy forman la Alemania Unificada y al igual que yo, su modus vivendi radicaba en el mundo mundano. Si mis métodos de caza te parecían obscenos por ser la mayoría de mis victimas mujeres que satisfacían mis necesidades, entonces los de Carmilla te serán aún más terroríficos, ella atacaba a su presa, la desangraba y luego tras disfrutar de un baño en su sangre, se la bebía. Creo que al final sus métodos crueles y despiadados fueron los que motivaron a la confederación de magos a actuar en su contra pues las noticias de desapariciones, sobre todo de mujeres jóvenes fue un escándalo en el Sacro Imperio Romano, aunque en realidad no sé quiénes fueron los que le dieron fin a Sanguina, hasta la fecha no se sabe si fueron los mundanos o los magos. Carmilla era una vampiresa de un carácter soberbio y por lo general sarcástico, aún recuerdo los duelos verbales que llegábamos a sostener por horas, era culta y llena de tradiciones al igual que yo, veníamos del siglo quince y entendíamos en cierta manera el esfuerzo que valían lograr las cosas que actualmente poseíamos como riquezas, prestigio e influencia.
"Esos asquerosos brujos", me dijo un día mientras platicábamos al calor de la chimenea de la biblioteca, "han venido a mi casa en un par de ocasiones a invitarme a relajar mis métodos de caza, ilusos, nadie le dice a Carmilla que hacer o no, sin embargo he de confesar que su sangre es…", se relamió los labios, "una excelsa delicia", se burló.
"No me jacto de matar emisarios, Milla", le dije mientras meneaba la cabeza, "y deberías ser más prudente, morder algo más grande que tú te puede quebrar los colmillos, los hechiceros prusianos no tan dóciles como los ingleses, además por buena fuente sé la atención que estás dirigiendo hacia ti por esa situación con las doncellas de la reina consorte"
-No seas amargado Harry", aquel era el mote favorito con el que siempre me hablaba y sinceramente no me desagradaba, "¿no has visto el terror con el que nos miran?, ni su magia más compleja puede dañarnos tan fácilmente", continuo, "los vampiros somos superiores y ellos deben aceptar su realidad, están debajo de la cadena alimenticia, además la sangre de las vírgenes me permite preservar mi belleza, y es sumamente… intoxicante, embriagante… ¿te has follado a una siquiera?, pruébalas y después de una noche con alguna, veré si opinas lo mismo", se burló, aquella era su manera de echarme en cara mi método de caza
"Es verdad", dije sin inmutarme, "pero si algo he visto a lo largo de mi viaje a la par del de los hechiceros, Milla, es la capacidad destructiva que tienen unos contra otros pesé a verse superados en habilidades, el mundo de la hechicería es muy peligroso y debes de saberlo muy bien y que decir de los mundanos, ellos no aceptan lo que no entienden y por años han lidiado con nuestra especie, quizás a través de la literatura de ficción o en leyendas urbanas, pero saben de nuestra existencia y como acabarnos"
"¡Va!, que aburrido eres", soltó un suspiro, "¿de qué sirve tener tanto poder y dinero si te ves sometido a un par de peleles protegidos detrás de una rama estúpida? y esos mundanos, son tan estúpidos, ni siquiera pueden comer o andar con dignidad…",
"Cambiando un poco el tema que tanto pesar te causa", aquello solo nos llevaría muchas horas de discusiones, así que lo era cortar el tema y hablar de otra cosa, "¿Qué te pareció la visita al burdel en el centro?"
"¡Uy!, una delicia Potter, una banquete digno de una reina, como yo…, me respondió animada, "los hombres ingleses son sosos y aburridos apenas los tratas, pero en la intimidad de la oscuridad, son todos unos salvajes, su sangre es más exquisita intoxicada entre alcohol y lujuria que ninguna que haya probado hasta ahora…", sonrió con enigma, "en un hombre…" , bien era sabido que Carmilla al igual que yo gozaba de tener mujeres en su menú, según ella, la sangre de una mujer le otorgaba belleza y feminidad pura.
"En eso mi querida Carmilla", me puse de pie y le extendí la mano, ella se puso de pie y me dio su mano, luego de darle un rápido beso en sus nudillos soltó una leve carcajada, "si tenemos mucho en común", la invitación a ir de caza estaba implícita y Carmilla entendió el mensaje.
Aquella noche una escandalosa noticia inundo los diarios de Londres, hombres y mujeres de distinto estatus social y edades habían sido encontrados muertos de manera aleatoria en Hyde Park, lo curioso del caso era que las muertes habían sido provocadas por mordeduras en el cuello. Fue la última visita que tuve por parte de "Milla", corría el año de 1757 cuando las noticias llegaron a mi despacho una noche lluviosa, Carmilla había perecido y hasta donde se sabía su última hazaña fue haberse aprovechado de una duquesa en Bohemia, quizás esa fue su perdición.
Damocles tuvo la cortesía de informarme, un día después, que no quedaba claro quien había ultimado a la vampiresa, si habían sido los propios agentes del consejo de magos o los mundanos soldados del rey. Quisiera decir que no sentía nostalgia o tristeza de su destino, pero si la sentía, fue una buena amiga y compartir con alguien que entiende perfectamente lo que eres era maravilloso, si tuvimos sexo un par de veces y fue particularmente bueno, no fue mi amante, no podría decirte que la amaba o algo parecido, pero era una buena amiga en todos los sentidos, definitivamente si voy a extrañar su presencia. Sin embargo, fuera de la melancolía que sentía por Milla, por primera vez sentía un poco de incomodidad ante toda la situación y es que comprendí un poco el papel del ministerio de magia en cuanto a regular a nuestra especie, un vampiro es un entidad salvaje y mortífera que no sentía remordimiento alguno y mucho menos empatía hacia sus víctimas, sin importar si su actuar revelase o no la existencia de algo más allá del entendimiento de los mundanos y eso era el peligro que tanto alegaba el ministerio. Un descontrol en el equilibrio entre lo sobrenatural y lo normal para los mundanos era cuestionable y cuando un mundano no entendía algo y lo cuestionaba, su misión se volvía entenderlo y era ahí donde radicaba el peligro de revelar la existencia de mundos que no eran de su entendimiento. Si bien mis ataques contra mundanos como víctimas ya eran discretos y premeditados, después de aquella cacería con Carmilla en Hyde Park y lo escandaloso que fue para los medios mundanos, ahora, trataba de mantener la discreción al máximo lo eran y espaciar mis ataques en días o semana para evitar levantar alguna sospecha tanto para el mundo mundano, como para el mágico. Y es que, aunque la influencia de la casa Potter seguía intacta y su poderío como casa noble inglesa igual de importante que los príncipes y duques de la época, no quedaba de más ser más discreto y reservado.
Las visitas de Damocles a mi casa en Mayfair se volvieron continuas, en ocasiones oficiales y en otras, de visita, era un hechicero muy noble para su época y aunque algunas de sus opiniones estaban un poco avanzadas para la época era un hombre que no pudo haber caído en mejor cargo del ministerio. Era un hechicero empático con gran parte de los seres mágicos, mestizos e híbridos del mundo mágico y hacia grandes campañas con tal de mantener el equilibrio entre ambos mundos, su misión era la misma, preservar el estatuto del secreto compartiendo información de ida y recibiendo de vuelta algo que le permitiese tomar decisiones cruciales. La familia Davies era lo que hoy en día llaman sangre pura, él era el tercero en su generación de lores y aparentemente su familia provenía del norte de Escocia, por ello no era difícil asegurar el porqué de su acento curioso. Conocí a dos o tres de sus familiares, quienes sabían de mi condición y la respetaban al igual que Damocles, gracias a Lord Davies, él odiaba ser llamado así, pero gracias a nuestras reuniones el intercambio cultural entre ambos fue impactante, aprendí un poco más del mundo de la hechicería y él de la naturaleza de los vampiros y de los propios mundanos. ¿Tu relevancia en el mundo mágico?, espero que sí, en varias ocasiones pude hablar con el ministro Gore en persona a través de Damocles y en otro par participe en algunas redadas de aurores para orientarlos sobre alguna situación mundana.
Daphne termino su lectura bostezando un poco, pero animada por igual, sin duda la vida de Harry era muy interesante, ahora, su diario ya no se centraba tanto en los muggles como en un principio, sino en el mundo mágico revelando información que incluso dudaba Hermione Granger pudiera tener entre sus investigaciones. Por un lado, todo era fácil de corroborar y eso le daba más certeza en su lectura, sabía por unas de sus tantas sesiones en clase con Binns hacía años en Hogwarts, de la famosa revuelta que enfrentaron, efectivamente, Boot, Flack y Gore contra los duendes y hombres lobo, siendo Gore el que pudo resolver la revuelta y con ello establecer la paz una vez más en el mundo mágico. Reconocía el nombre de Carmilla Sanguina por uno de los cromos de las ranas de chocolate que decía que era una vampiresa caracterizada por bañarse en la sangre de sus víctimas a fin de mantener su belleza. Era interesante lo que leía, como la vida del vampiro Harry Potter primero se veía ligada en su totalidad a los muggles y luego, poco a poco, se vio inmersa en la vida mágica, por la poca información que pudo rescatar de Hermione, no existía evidencia alguna que Harry fuera colaborador del ministerio intercambiando información entre el mundo mágico y muggle; tampoco, al igual que con Carmilla existía un cromo de chocolate en la colección de vampiros famosos. ¿Qué secreto escondía entonces Harold Potter, el vampiro?, ¿Por qué si fue pieza importante en el mundo mágico, no figuraba?
Lamentaba haber heredado de su padre, Cygnus Greengrass, esa inquietud de no quedarse sin respuestas y si bien, su investigación era importante para su carrera, ¿Quién era realmente Harry Potter?, ¿Qué relación tenía con el mundo mágico?, ¿Por qué si era un vampiro tan peculiar, no había en el ministerio algún registro?, eran muchas preguntas que se formaban en su cabeza y si quería resolverlas, tenía que seguir leyendo a la par que corroboraba más información en los archivos muggles y mágicos que comprobaran la existencia de Harry Potter, hasta entonces, el vampiro olvidado por todos.
"Tracey", interrumpió a su amiga que masticaba su sándwich de manera lenta y aburrida.
"Hmm…", dijo entre bocado, "¿Sí?",
"Te suena el nombre de Damocles", le pregunto curiosa.
"¿Damocles?", dijo tras dar un último bocado, "bueno no sé si sea el mismo de quien estamos hablando, pero si recuerdo a papá hablando con el abuelo sobre un tal Damocles, en la familia tenemos a un tío llamado Damocles Davies, es un pariente de la familia, su cuadro está colgado en la biblioteca de mi padre", dijo, "¿por qué?, ¿es importante para la investigación?", le pregunto con interés
"Entonces Damocles fue real también…", se llevó una mano al mentón ignorando a Tracey que ahora le miraba contrariada
- ¿Qué hay con él?, ¿sabe algo de la investigación?", insistió, "¿estamos hablando del mismo Damocles?, ¿Daphne?, Tracey solo veía como su amiga repetía cosas sin sentido.
"No, no, nada de eso", le contesto recuperando la compostura, "Tracey, tengo algo que confesarte…" Con rapidez le contó a Tracey, al igual que hizo con Hermione, un par de cosas del diario que había encontrado sobre la vida del vampiro Harry Potter
"Me estás diciendo que has estado leyendo la vida de un viejo vampiro en vez de… ", dijo con indignación.
"No Tracey, no es así, intercalo las lecturas", le mintió, "además, son solo un par de páginas que encontré y en una de ellas mencionan a un tal Damocles Davies"
"No sabía que tío Damocles tuvo o tenía contacto con vampiros, si recuerdo al abuelo diciendo que fue parte del Ministerio cuando Gore era ministro, solo por eso te perdonare, porque esa es información sobre los vampiros es importante para la familia", suavizo su tono, "pero Daphne nos queda menos de un año para entregar la investigación y no podemos…",
"Lo sé, Davies", le dijo explotando en rabia, "pero no todo es investigación, tenemos vidas también, ¿acaso no has aprovechado el tiempo con Blaise?", las mejillas de Tracey se colorearon de inmediato y decidió fingir indiferencia tomando su bebida.
"Me imagino entonces, que querrás hablar con Damocles", le dijo tratando de hacer que se calmara.
"Si es posible si, me gustaría hacerle un par de preguntas", dijo en su modo investigador y olvidando su enojo.
"A veces siento que Daphne Greengrass está en la profesión equivocada", le dijo algo nerviosa, "pero bien, he terminado mi lonche y no tengo nada más que hacer por San Mungo, ¿quieres ir a la casa?, supongo que papá no tendrá problema en dejarte hablar con el tío Damocles, si él a quien quieres entrevistar"
Llegaron a través del Flu un par de horas después y tras una breve charla con Alfred Davis, padre de Tracey, Daphne se encontraba en la asombrosa biblioteca de la mansión Davies mirando atentamente a un mago alto, cabello castaño y barba poco poblada "¿Es usted Damocles Davies?", le preguntó.
"Ese es mi nombre Señorita…", respondió el mago desde su cuadro.
"Greengrass, Daphne Greengrass", le respondió
"Ah sí, he escuchado a la hija de Alfred mencionar tu nombre un par de veces mientras estudia aquí o se besuquea entre los estantes como ese muchacho italiano…Zambini creo se apellida, ¿o es Zabini?, en fin, disculpe mi monologo, dígame Srita. Greengrass, ¿en qué puedo ayudarle?", le preguntó.
"Leí en un diario, que por el año de 1752 estuvo usted trabajando para la división de seres del ministerio, ¿es verdad?", le preguntó.
"Vaya que tiempos aquellos, pero sí, es un trabajo que mantuve por años hasta que decidí retirarme cuando salió Hesphaestus", contestó nostálgico, "1752…vaya que ha pasado tiempo… pero sí, fui director de departamento un par de años"
- ¿Con qué criaturas regularmente trató, Lord Davies? – siguió preguntando y aquello último lo hizo en honor a Harry, eso también era una manera de obtener información a través de su reacción.
"¿Lord Davies?", su rostro se coloreo un poco de pronto y la miro intensamente, "Solo Damocles o Sr. Davies, por favor, nadie me ha llamado así en…, uno de los que siempre me hacía bromas así…", decía para sí mismo, "disculpe mi desvarío, bueno, trate con varias, mi misión era muy sencilla por aquel entonces…", intento desviar la atención, se le vio más nostálgico aún.
"Mantener un canal de comunicación abierto entre especies, ¿es así?", le interrumpió y no pudo evitar sentirse aliviada, Damocles Davies cayó en la trampa y con sus gestos reveló lo que ella deseaba saber.
"Sí, sí, así es", dijo entusiasmado, "conviví con algunas criaturas y seres fantásticos pero el que más recuerdo fue…"
"¿Harold Potter?", se mordió un labio, Damocles le miro ahora con algo de intriga.
"Efectivamente, Sí, Harold "Harry" Potter, un vampiro inglés nacido en York como humano en 1598, convertido después en 1625", le respondió algo contrariado, "vaya Srita Greengrass, pensé que era un interrogatorio, pero veo que está usted muy bien informada sobre mi vida"
"Tuve la casualidad de encontrarme con las páginas de un diario en una biblioteca de San Mungo hace un par de semanas, en él se narra la vida, en primera persona, de Harold Fleamont Potter"
"Bueno, es muy curioso que Harry se haya animado a crear un diario con sus memorias, era una persona reservada", le dijo, "pero no dudo que un par de años luego de mi ausencia (muerte) lo haya hecho, después de todo le hice prometérmelo"
"Vaya…eso lo sabía…", le dijo sorprendida, "he encontrado que pesé a la importancia que él parece darse en su escritura hay muy poca o nula información sobre él o su relación con el Ministerio de Magia o el mundo mágico en general"
"La verdad es que el Ministerio ha cambiado mucho desde que lo deje meses antes de morir", confesó, "pero verá, Harry era un vampiro que vivió grandes épocas del mundo muggle y aunque era un vampiro, su personalidad era tan muggle como la de un mismo muggle, combinada con su naturaleza vampírica era formidable, tratar con él fue complicado en un inicio y quizás por eso es por lo que los sucesores de mi cargo no tuvieron la misma fortuna que yo al tratarlo", terminó por decirle.
"Harry lo consideraba, según sus palabras, un gran amigo, aún a pesar de tantos años en que quizás se hayan separado, ¿usted lo consideraba así?, pesé a su naturaleza", pudo verlo tocado por aquellas palabras, se quedó pensativo y meditabundo y se hizo un corto silencio algo incomodo, pero después recuperando la compostura su cara mostro nostalgia y sonrió.
"Ese viejo vampiro…", meneo la cabeza, "bueno, Harry fue parte de mi vida como un colega sí, fue una pieza importante en el intercambio de información, gracias a él, por ejemplo, supimos que debíamos mantener distancia con el rey muggle Jorge Tercero por su naturaleza obsesiva y mentalmente inestable y también nos aconsejó evadir contacto con Francia a finales de 1755 pues la guerra era inminente y cualquier movimiento de mago o muggle podía malinterpretarse y pagar las consecuencias; también nos compartía información sobre el estilo de vida muggle y sus costumbres para así, intentar mantener el estatuto del secreto lo más seguro posible"
"Vaya…", dijo Daphne asombrada.
"Pero…", hizo una pausa, "también lo consideré un gran amigo, de hecho, visitó esta mansión un par de veces y estuvo sentado justo donde en este momento usted lo está", sonrió, "siempre me molestó llamándome Lord Davies aun cuando sabía que lo detestaba, aunque no beber licor era diferente para él por su condición, pasamos algunas tardes platicando amenamente mientras bebíamos whiskey de fuego y si mal no recuerdo, el escritorio del despacho del Lord de la casa fue un regalo de su parte, hecho con madera proveniente de sus terrenos en Carolina del Sur y tallado por artesanos muggles, en realidad un grupo de esclavos de su casona en Charleston, ese escritorio es una pieza totalmente muggle en una casa mágica", se carcajeo, parecía alegre ye meditabundo a la vez, como si hablar de Harry lo regresará a la vida.
"Que historia tan sorprendente, de echo sabía lo de "Lord Davies", porque sé lo molestaba con eso", Damocles siguió sonriendo, "¿Es verdad que Harry conoció a Carmilla?", le preguntó
"¿Sanguina?", le miro alzando una ceja, Daphne asintió, "ah sí Milla, como él la llamaba, sí, recuerdo haber sido yo quien los presentó en un afán por integrarlo aún más a la comunidad mágica, verá Srita. Greengrass, pesé a que Apotecaria Potter surtía de muchos ingredientes a los apotecarios del mundo mágico, su contacto con nosotros era nulo, solo negocios, como él siempre decía, pero una vez que pude contactarlo, ganarme su confianza y estrechar un lazo de amistad, mi misión fue integrarlo un poco más a la comunidad mágica y eso me llevo a presentarle a Carmilla Sanguina, ¿Qué paso entre ellos?, no lo sé, la última vez que estuvieron juntos ocasionaron un problema gigante en Londres, al no haber desmemorizadores tan experimentados por aquella época, para el Ministerio fue muy difícil resolver aquello, sin embargo fue el mismo Harry quien gracias a sus pubs filtró información falsa sobre aquel ataque en Hyde Park y los muggles dejaron de indagar en el tema, la relación entre ambos era interesante si me deja decirle, parecían amantes según me parecía, Harry siempre dijo que no, pero al final sé que Potter cambió mucho una vez que supo del fin de Carmilla, sus métodos de caza se volvieron discretos y su animosidad agresiva y adversa con los magos disminuyo un poco"
"Que increíble historia, Sr. Davies", le dijo, aunque por alguna extraña razón le incomodaba confirmar que Harry y Carmilla fueron algún tipo de amantes, "pero, sigo sin entender porque no hay ningún dato al respecto a él en el ministerio, si Harry fue tan importante para ustedes en aquella época…"
"No podría explicarle eso, Srita. Greengrass", le interrumpió, "como ya le dije, Harry tenía un carácter difícil y me atrevo a decir que era un vampiro vengativo, soberbio, maquiavélico y muy mordaz, honestamente confieso que yo tuve la fortuna de ser parte de su grupo de amigos, pero no dudo que quizás mi sucesor o alguien del ministerio haya tenido un mal encuentro con él, en mi caso como representante del Ministerio, si algo había aprendido del Sr. James Umbridge era a no meterme con Harold Fleamont Potter", sonrió, "recuerdo al ministro Boot maldiciendo por que los muggles acechaban al cuerpo de aurores y le impedían tomar ofensivas abiertas contra las revueltas de duendes, los soldados de Jorge Segundo eran implacables con aquellos que en su mano tuviese un trozo de madera"
"¿En verdad los muggles tenían tanto poder para vencernos?", le pregunto asombrada.
"Hay algo en lo que los muggles nos llevan siempre ventaja, Srita. Greengrass, su mundo era mortífero y peligroso por lo que su propia evolución los llevaba a sobresalir en algo que era común por aquella época: la guerra", dijo con firmeza y seriedad, "quizás nosotros podíamos confundirlos, matarlos incluso con un par de hechizos, pero ellos eran hábiles y actuaban con inteligencia, un mago sin su varita, no es un mago, y ellos aprendieron a defenderse aún a costa de sacrificar a algunos de los suyos en las batallas contra nosotros, al final, su fusiles eran más rápidos que un rayo aturdidor"
"Pero Harry…"
"Harry sabía eso y lo usaba a su favor, recuerde Srita. Greengrass, antes de ser vampiro era un muggle más, vivía entre ellos, los conocía perfectamente e incluso lucraba con sus vicios más oscuros", le dijo, "si bien Harry era un romántico apegado a sus filosofías, era un vampiro y como tal su naturaleza siempre sería la de un ser frío, sin escrúpulos y falta de empatía, era mordaz cuando se lo proponía, era vengativo y muy terrorífico, un día lo podías ver platicando contigo sobre temas triviales como el clima londinense y al otro atacando brutalmente a un muggle que había tenido la fortuna de…"
"Estar en lugar y momento equivocado", lo interrumpió, Damocles le sonrió con tristeza.
"Era mi amigo sí, pero era un vampiro y aunque mi filosofía siempre fue la de respetar a todos los seres que habitan la comunidad mágica, nunca hay que bajar la guardia, a pesar de todo, con Harry nunca lo hice, él lo sabía pero nunca me dijo nada, al contrario respetaba mi cautela", dijo, "Harry fue un vampiro de época, un vampiro antiguo que no sabe cosas por ser vampiro, si no por viejo, si vive, que lo dudo mucho, debe tener más de trescientos años, imagine entonces tener como enemigo a una entidad que tiene casi cuatro siglos viviendo en este mundo sería simplemente suicida, sin embargo si he de reconocer que Harry Potter fue un vampiro admirable, jamás renegó de su condición y nunca se le vio arrepentido por lo que hacía, pero además de todo, en su doble vida, fue un muggle impecable, era sabio y respetaba a todos por igual, vivía civilizadamente y nunca se metía en problemas a menos que fuera necesario", admitió.
"¿Cree usted que ese haya sido el motivo porque el mundo mágico no reconozca incluso su existencia?", le preguntó finalmente.
Damocles la miró intensamente, se le vio meditabundo y reflexivo de nuevo, pero esta vez el silencio fue largo e incomodo, Daphne le miro con algo de temor, nunca había sentido tanta incomodidad producida por un mago que para empezar estaba muerto y su conciencia dibujada en un cuadro "No lo sé", dijo finalmente pero a leguas se notaba que no estaba de acuerdo con su propia respuesta, "pero si sé, que Harry luego de su acercamiento al mundo mágico de manera directa en 1753 tenía enemigos, dentro y fuera del ministerio, quizás y solo quizás, su omisión este por ahí…"
"Gracias Sr. Davies", le dijo finalmente, "ah lo olvidaba, ¿Harry tenía algún conocimiento en enfermedades mágicas?", le preguntó más por Tracey que por ella misma.
"Bueno no lo sé", admitió, "aunque recuerdo que una de sus amantes…", se llevó una mano al mentón, "ah sí, disculpe mi osadía, no era su amante", dijo avergonzado, "Isobel, sí, así se llamaba, era su esposa y murió de una extraña enfermedad tras días de agonía, agotamiento y falta de fuerzas, decía que los muggles no tenían explicación alguna y los hechiceros de la época tampoco, pero esperaba averiguar si en la parte mágica moderna había algo…", siguió, "ahora que recuerdo, duro un par de años investigando detalles, no sé si haya llegado a alguna conclusión, pero un día menciono algo relacionado con envenenamiento y genealogía, sinceramente no lo recuerdo muy bien"
"Gracias", le sonrió, aquello le llamo la atención, quizás por eso el diario de Harry estaba en San Mungo, perdido en el tiempo quizás llego ahí por accidente y ella lo encontró.
"Señorita Greengrass", Damocles la detuvo cuando se encontraba por irse, al girarse pudo verlo mirarla intensamente.
"¿Sí señor Davies?", le preguntó.
"Cuide ese diario y guárdelo con mucho recelo", le dijo y su voz sonaba decidido, "Harry fue un vampiro que después de que tuvo contacto conmigo no solo vivió muchos años de historia en el mundo muggle, y no solo sus negocios se enfocaron en el mundo muggle", Daphne le miro detenidamente intentando captar el mensaje, "A veces la verdad es cruel, pero…",
"Es la verdad, a final de cuentas", dijo entiendo el mensaje, Damocles asintió y le sonrió.
"Harry entonces esta en buenas manos", le guiño el ojo, Daphne le regresó una sonrisa y se fue.
Una vez que la biblioteca se quedo en silencio y oscuridad nuevamente tras la ausencia de Daphne, Damocles sonrió misteriosamente y su mirada se enfocó de pronto hacia un punto en la habitación, "Por fin puedo decir que estoy en paz… ¿cumpliendo promesas, he Harry?,
"Maldigo el día en que acepte cumplirte esa promesa, Lord Davies", se escuchó una voz siniestra desde las sombras.
"Así que me consideraste un buen amigo, ¡vaya!, me siento muy halagado", de pronto la biblioteca se lleno de las carcajadas de Damocles y de un gruñido proveniente de un sofá escondido entre las sombras, "y no me llames Lord Davis, respeta mi memoria, vampiro"
"Daphne Greengrass…", ahí, oculto totalmente por la oscuridad de la biblioteca, Harry Potter miró directamente hacia la puerta por la que Daphne había abandonado el lugar, "así que aseguras que Milla fue mi amante, pero nunca lo acepté, vaya Damocles, no pensé que fueras un pervertido y nos espiabas cuando lo hacíamos en los sofás de la sala".
"Yo no…", las mejillas de aquel mago del retrato se colorearon y ahora fue el turno del vampiro de soltar un par de carcajadas.
Carmilla Sanguina es un personaje que sale en los cromos de la rana de chocolate en la sección de vampiros famosos.
La historia ya la tengo por terminarse, así que los capitulos por eso estan tan seguidos.
Saludos y gracias por leer.
Disculpen si va algo lenta la trama, poco a poco, la bruja atrapará al vampiro.
