No se puede estar en todos lados al mismo tiempo. Eso cualquiera lo sabe, por supuesto, el ser humano igual lo intenta. Uno de los mayores inventos que buscaban cumplir dicha ambición eran las cámaras, las de seguridad en particular. Trasmitiendo en vivo a dueños de locales o a las autoridades, donde se usarán, su fin era el mismo. Vigilancia y presencia. Lastima que en este oscuro callejón no estén instalados esos útiles inventos.

Las imágenes que trasmitirían las cámaras serían desalentadoras y altamente preocupantes. Tres hombres muertos de forma tortuosa, y la perpetradora de tales asesinatos apuntando a su siguiente víctima.

Frente a ella, Denkou miraba con una mezcla de miedo y tenacidad a la asesina frente a él. Con sus pies bien plantados en el suelo, el chico hacia resplandecer sus ojos azules entre la oscuridad del callejón. Viendo en cámara lenta como la sangre escurría del cuchillo de la rubia. Su corazón latía a mil, y su cerebro ya estaba imaginando mil formas más, en las que podría morir o incluso llegar a ganar. Lentamente le plantaba cara a la chica frente a él, y recuperaba control de sí mismo.

Decir que lo invadía la adrenalina era quedarse cortos, la punta del iceberg, pero él no era el único a punto de estallar.

Al fin la chica dio un paso al frente, un paso rápido, juguetón, pero amenazante al mismo tiempo. Se tambaleó sobre sí misma como burlándose del chico. Jugando con él. Participaban los dos en un juego que solo ella estaba disfrutando. Una partida de Poker con una baraja trucada.
Dio una puñalada. Extendió su brazo derecho intentando llegar a Denkou. Ella fue rápida, y precisa al apuntar. Como si hubiera hecho esto cientos de veces antes, probablemente así era. Fue su turno de sorprenderse cuando fue esquivada, o algo así…

Denkou se movió al ultimo segundo, con su estomago a punto de ser ahuecado por el cuchillo de la mujer. Logró moverse antes de que fuera fatal, sin embargo, no pudo evitar un corte, profundo, sintió como el frío se hizo paso en su carne y se hundía por menos de un segundo en el costado de su abdomen. Menos de un segundo y fue lo suficiente como para provocar que su carne de separará.

Se había librado por poco de un corte fatal, al esquivar a la rubia, ella quedo detrás de él, ambos sorprendidos por la hazaña de Denkou. A ojos de la rubia, él parecía una presa fácil, otro chico más al que dejaría vacío como una pasa. Quizá se equivocó, quizá este también mordía.

Ella sonrío, volviendo a su semblante aparentemente loco, imaginando qué tanta resistencia le opondría el chico, y en todas las formas en que podría igualmente doblegarlo.

-Hmm, pensé que te tenía – Parecía desanimada al decir eso, pero eso duro solo segundos, pues comenzó a reír por lo alto, mirando por sobre su hombro a Denkou - ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Diviérteme un poco más!

Llena de la euforia que la empezaba a caracterizar, comenzó con el asedio, intentando rebanarlo. Era rápida y sagaz. Denkou apenas podía seguirle el ritmo, se sentía abrumado por la constante amenaza que ella representaba. Cada tajo que daba era esquivado casi por los pelos, sin embargo, al igual que el primero, rasgaban la ropa y piel del chico, quizá eran heridas superficiales, pero dolían, dolían y ardían. Su uniforme escolar ahora se teñía de su propia sangre al tiempo que era hecho jirones, y ella no paraba de verlo con esa sonrisa gigante y siniestra.

-" Es raro… Sé que la perdida de sangre debería hacerme sentir más lento, pero, a comparación con el principio… Puedo controlar mejor sus movimientos…

Irónicamente, el flujo de sus pensamientos lo distrajo de quien tenía enfrente. Los ojos de la asesina brillaron al fijarse en la distracción de su presa, y sin pensarlo dos veces, como leona que ataca a un antílope en la sabana, se lanzó sobre Denkou.

Ambos cayeron al suelo por ese inesperado movimiento, Denkou siendo aprisionado por el peso de la chica. No era una persona muy atlética realmente. Nunca le interesó el ejercicio, y justo ahora pasaba factura, no podía quitarse de encima a una simple chica más bajita que él.

- ¡Ya no escaparás!

Ella sujeto sus manos con fuerza, enfatizando el poder que tenía sobre él en ese momento. Antes Denkou no había tenido la oportunidad de ver esa sonrisa tan de cerca. Era mucho más terrorífica cuando incluso puedes sentir su aliento…. y olía a sangre. Ella lo estudió con detenimiento, como un catador de vinos analizando el zarandeo del líquido en la copa.

- Eres lindo... Tienes unos ojos muy bonitos… Quiero ser como tú… Parecerme a ti… Tu sangre debe ser deliciosa…

Acercó con lentitud su cuchillo al rostro de Denkou, segundos que parecieron años antes de que la chica parara en su mejilla izquierda, entonces cortó, le hizo un corte lo suficientemente profundo para dejar una cicatriz. Denkou gimió al sentir el dolor. La sangre comenzó a brotar de la herida, acumulándose en una gran gota antes de caer por la mejilla del chico, siguió su camino deslizándose a través de sus pómulos hasta caer en su oreja. Dejando tras de sí un camino caliente y teñido de rojo.

Ella se llevo el cuchillo a la boca, y como si fuera un helado, le dio una larga y lenta lamida, asegurándose tomar en su lengua todo lo que pudiese, cerró sus labios impidiendo que cualquier gota escapará y sonrío mordazmente, el rojo de sus mejillas se acentuó aún más, mientras saboreaba el líquido vital. Algo dentro de ella comenzaba a

- Es deliciosa… - Ella se movió un poco encima de Denkou, acomodándose. Entonces sonrío con travesura – Hay algo golpeándome… ¿Es tu cinturón, lindo?

Denkou mantenía su vista rígida en su captora, el miedo de hace unos segundos no había desaparecido, pero las ganas de salir vivo del callejón hace tiempo superaron a su miedo. Ella se divertía con él, burlándose constantemente. Los ojos de la rubia apuntaron a su cuello, y alzó su cuchillo en el aire. Alegría, euforia, sadismo, excitación incluso… Todas esas emociones cruzaron la mente de la chica.

- ¡Quiero toda tu sangre para mí!

-"Es hora…

Hábilmente Denkou alzó su brazo, consiguiendo detener la mano de la rubia a mitad del aire, la presión sobre la muñeca de la chica fue grande, pero no se rindió buscando empujar más fuerte. Apretó más la mano del chico que aún tenía bajo su agarre, entre el forcejeo, Denkou no se mostró titubeante, por el contrario, estaba lleno de determinación. Le sonrío a la chica, mientras se inclinaba sobre sí mismo para quedar cerca de su rostro. La sonrisa que él tenía, era comparable a la de ella. Estaban a milímetros de los labios del otro, unos labios manchados de sangre, y otros que se habían mantenido cerrados.

- Te gusta torturar a otros, ¿verdad? ¿Qué tal si yo te hago sufrir a ti?

Antes de que Denkou terminará su frase, el cuerpo de la rubia se sacudió, desde sus manos, hasta sus pies, de sus pies a su torso, todo su cuerpo fue invadido por una electrizante sensación de calor que la quemaba. Sin desperdiciar más tiempo para deleitarse del rostro que ponía la chica, Denkou se apresuró a quitársela de encima, lanzándola contra el piso, y parándose. Al ponerse de pie, sintió como todo se volvió negro por un segundo.
Había perdido sangre, y había usado la mayor parte de la electricidad que tenía. Estaba cansado. Su desgaste le pasaba factura, no recordaba haber mantenido su peculiaridad activa por tanto tiempo antes de esto.

Ella comenzó a reír, aún entre espasmos de dolor por el choque eléctrico. Tendida en el suelo mientras temblaba con dolor, y gimoteaba con su sonrojo más fuerte y profundo que nunca.
Denkou, parado a metros de ella, y respirando pesadamente, vio con horror y sorpresa como había algo más que dolor en los ojos de la chica. Placer. Ella lo disfruto, disfruto sentir como pasaba la electricidad por su cuerpo.

- Pensé… Que no tenías peculiaridad…

Ella se puso de pie como un zombi despertando del frío abrazo de la muerte, la chica se paro con dificultad, aún con espasmos por todo el cuerpo, tambaleándose, pero con esa mirada traviesa y sádica de antes… No, hay algo diferente… Excitación…

- ¿Cuántos trucos más escondes, lindo? – Le sonrío apuntándole con su confiable cuchillo – No pares de sorprenderme, niño…

- ¿Niño? Pero seguro tenemos la misma edad...

Denkou paró de hablar cuando ella volvió a correr en su contra, tambaleándose por el dolor. Tanto ella como él estaban cansados, eso se notaba, y eso que apenas habían pasado un par de minutos.
Agarró el mismo bote de basura que le había lanzado a la primera víctima de la chica y consiguió bloquear con él una puñalada, sin embargo, esa victoria no duraría mucho, pues la rubia pateó el bote de basura, haciendo que Denkou lo soltara. En reprimenda a eso, él intento golpearla. Grave error. Ella no desperdicio ni un segundo cuando ya lo había tomado del mismo brazo con el que la intento golpear, lo siguiente que supo es que ella lo levantó y lanzó contra una de las paredes del callejón.

El chico no pudo evitar soltar un suspiro adolorido. Le dolía todo. Es golpe debió quebrar más que solo su espíritu. Sentía como si su espalda palpitará por el choque, como sus huesos se quejaban por el impacto.

- Hmm bueno, cumpliré 17 en unos meses... ¿Tú qué?

Caminaba sonriéndole, como si fuese una charla normal. Se veía relajada balanceando el cuchillo en sus manos al ritmo de su andar.

- ¡¿16?! – Se burló Denkou – María la sangrienta debió equivocarse… Los baños de sangre no le hacen bien a la piel… Te ves como de 30.

Fue pequeño, pero pudo ver su ofensa había logrado su objetivo, un pequeño movimiento de cejas fue suficiente para darse cuenta.

- Eso no fue amable… - Puso el cuchillo a centímetros de la garganta de Denkou – Te dije mi edad… Dime la tuya… - Acercó más el cuchillo, hasta que cortó superficialmente, un hilo de sangre cayo pasando por la manzana de Adán de Denkou y perdiéndose en el cuello de su camisa.

- 16…

Tenían la misma edad, y de alguna forma eso golpeo aún más a Denkou ¿Cómo una chica de su edad podía actuar de esa forma? Algún tipo de burbuja se había roto.

Ella apartó lentamente el cuchillo del chico, y en su lugar lo llevo hasta su mejilla, lentamente raspo la sangre seca de Denkou y se la llevo a la boca.

- Aún seca tiene buen sabor…

- ¿Qué es lo que quieres de mí?...

- Te lo he estado diciendo todo este tiempo… A las chicas nos gusta que nos pongan atención ¿Sabes?

Colocó una de sus manos en el hombro del chico, mientras le sonreía con una extraña tranquilidad. Denkou miró tentadoramente el brazo de la rubia sobre su hombro. Agarrarlo, apretarlo y volver a electrocutarla. Funcionaría, pero ¿Valía la pena? Nunca supo que pasaba si utilizaba todas sus reservas. Siempre lo teorizó… Si todo en el cuerpo humano esta controlado por impulsos eléctricos, quedarse sin electricidad sería morir… No solo para él, para cualquiera… Sin embargo, ¿que más le queda?

-"… gonna roll myself up, in a big ball and die

Denkou agarró el brazo de la chica con firmeza. Toda la firmeza que pudo reunir en un estado como el suyo. La miró directo a los ojos, y ella le devolvió una mirada retadora, una sonrisa que le estaba gritando que hiciera su movimiento.

- Las rubias siempre me parecieron tontas…

Lo soltó todo, todo lo que pudo soltar. Su cabello ya erizado, se hizo mucho más puntiagudo, como buscando escapar su cabeza, sus ojos azules enfatizaron su brillo, y su piel brilló más que nunca. Ella gimoteo al comenzar a sentir la electricidad invadirla nuevamente, pero no se detuvo comenzó a hundir con dificultad su cuchillo en el vientre de Denkou.

Se mantuvieron pegado al otro. En una pelea de voluntades por bien quién caería primero. El azul feroz de los ojos de Denkou chocaba con el amarillo juguetón de la extraña rubia. El dolor que sentía, aunque alto, se amenoraba gracias a su adrenalina.

La chica se mantuvo mirándolo, mirándolo mientras se retorcía frente a él y soltaba algún quejido ocasional. Quejidos que Denkou no subo si catalogar como de dolor o de placer. No tenía tiempo para pensar en eso cuando lo estaba atravesando un pedazo de metal

Entonces ella cayó, victima de su propia terquedad al no soltarlo, tuvo alguna convulsión y se fue hacia atrás. Tocando el piso manchado de sangre. Denkou vio eso en cámara lenta, como la chica se desplomaba en inconciencia, esperaba que esté vez fuera definitiva, amargamente tragó saliva al notar como ella no perdió su sonrisa en ningún momento. Su cabello rubio amarrado en dos bollos tocaba el charco de sangre junto con el resto de su cuerpo, su ropa se iba manchando con el líquido de sus tres victimas anteriores.

- Que divertido…

Susurro la chica entre espasmos, antes de cerrar sus ojos cayendo involuntariamente en los brazos de Morfeo incluso quizá de Tánatos. Su voz hizo temblar a Denkou quién ya se estaba creyendo que ella se levantaría una vez más. Al ver que no, suspiró con tranquilidad, y volvió a la realidad, la horrible realidad en la que se encontraba justo ahora.

Desangrando… Cansado… Frío… Lentamente frío… El frío comenzaba a invadirlo, era un frío que lo abrazaba completamente, le robaba el aliento y extrañamente resultaba reconfortante, pero él no quiere morir. No importaba si parecía un cálido abrazo o una fría lluvia, no quería cruzar las puertas de la muerte, tengan la forma que tengan.

- No te duermas… Por favor… Mantente despierto…

Se suplicó Denkou a si mismo mientras comenzaba a presionar la última herida que la rubia le hizo, la más profunda. Haciendo un débil y desesperado intento por vivir. Su mente divagó en el aire, como si sus pensamientos escaparan por sus heridas, la falta de sangre lo hacía sentir liviano.

- Es curioso, pero justo ahora me estoy preguntando si moriré desangrando… O por falta de energía…

Entonces entre la oscuridad del callejón, alumbrado todo este tiempo, por una vieja e ineficiente farola. Se escucharon los aleteos de algo, aleteos que estaban cada vez más cerca. A contraluz por la lampara. Denkou observó una figura casi angelical, grandes alas con las que se elevaba varios metros encima de él.

- ¿Cupido? Ah no… Ese es el de san Valentín… Estaré alucinando…

Denkou cayo inconsciente. No importaba ya quien fuera ese sujeto, solo le importaba que la loca había caído, y eso ya lo dejaba tranquilo.

Sintió dolor, dolor por todo su cuerpo, dolor y cansancio. Abrió los ojos y las luces del techo lo cegaron. Alzó débilmente su mano intentando cubrir la luz. Con los segundos, su vista se adaptaba lentamente al lugar.

¿Estoy muerto? fue lo primero que pensó, y descarto, sentía dolor, y el dolor es una constante en la vida. Escuchó el "bip" periódico de un oxímetro de pulso.

Entonces estaba en un hospital. Revisó alrededor moviendo la cabeza de un lado a otro, le estaban aplicando una transfusión de sangre, algo lógico, debió perder mucha, del otro lado había una maquina parecida a una batería de auto, de ella salía cables que iban directo dentro de su piel casi era lo mismo que una intravenosa. No sentía nada diferente. Debe ser algún invento hecho precisamente para personas con su mismo tipo de peculiaridad.

-"Me habrá salvado el de las alas… ¿O quizá eso fue una alucinación?

Intentó acomodarse en su camilla, pero el dolor se lo impidió, a tal punto que tuvo que dejar de intentar moverse. Se quitó las sábanas de encima.

A sus ojos quedaron expuestos los vendajes que le habían colocado, era claro que le tomaron varios puntos, y que algunos cortes se habían vuelto a abrir por sus bruscos movimientos, fue entonces que se le vino a la mente otra pregunta.

¿Cuánto tiempo había dormido?

Quizá unas cuantas horas, eso explicaría el hambre.

Un doctor irrumpió en la habitación. Tenía una cabeza parecida a la de un ciervo. El hombre se sorprendió al ver a Denkou despierto y sonrió.

- Deberías dormir un par de horas más ¿Recuerdas cuál es tu nombre?

El doctor inspeccionó las maquinas en la habitación, anotando algunos valores en su planilla.

- Genki Denkou…

El doctor no se sorprendió por la respuesta tan corta y la actitud del chico, era normal en pacientes con shock

- ¿Qué edad ...?

Denkou interrumpió al doctor. Mostrándose un poco fastidiado. Sabía que las preguntas hacían parte de la rutina, sin embargo, en ese momento no quería escuchar nada de eso.

- Mi nombre es Genki Denkou… Tengo 15 años… Estudio en la preparatoria Gitao. Iba saliendo de ella cuando me metí a un callejón al escuchar cosas raras… Recuerdo lo que paso y mi identidad. No creo que haya nada con mi memoria - Señaló con aburrimiento - ¿Quién me trajo aquí?

El ciervo mantuvo la compostura ante el chico, y mantuvo su actitud profesional, mostrándose serio frente a su paciente, pero buscando brindar algo de confianza.

- El héroe Hawks te trajo hasta aquí, además de algunos cortes poco profundos a lo largo de tu cuerpo, no parecías tener nada grave, a excepción de una puñalada debajo de las costillas. Se perforó el estomago de hecho, sin embargo, ya fuiste tratado, se llevó a cabo cirugía, al salir del quirófano te suministramos solución Geia… Es una solución moderna creada para mejorar y acelerar la cicatrización…

- Tranquilo doc, sé cómo funciona esa cosa… Mi padre la hizo…

El doctor hizo una pequeña pausa y mostró sorpresa por eso, reviso los registros del del chico, dándose cuenta de que era cierto.

- Debe ser interesante tener un genio de ese calibre como padre…

Denkou no respondió, en su lugar solo apartó la mirada, sin saber muy bien a donde quería llegar el hombre.

- Bueno, según esto, tu seguro cubre la reparación de cicatrices, podemos hacerlo la siguiente semana si deseas, supongo que luego agendarás una cita.

Denkou seguía pensativo con la mirada perdida, se había ido la adrenalina y ahora tenia recuerdos en su mente que preferiría borrar. Se volteo hacia el hombre y respondió

-No, así está bien ¿Cuándo me darán de alta?

- Bueno - el ciervo hizo una pausa - Podrías irte en un par de días, pero necesitas un adulto. Además aún debemos hacerte un par de exámenes más, fuiste herido por arma blanca, no sabemos dónde pudo estar ese cuchillo antes.

Eso paralizó al chico. Recordó como ella jugueteaba hábilmente con los cuchillos como simples juguetes.

-"¿Adultos? Mierda, gran momento para salir del país Misato… Quizá pueda llamar a Kazuma y convencerlo de que me saque de aquí…

El doctor se mostró divertido al ver la cara preocupada de Denkou. Al fin mostraba algo de emoción.

- Ya le hemos informado a tu padre sobre el incidente, dijo que enviaría a alguien a recogerte.

Denkou asintió con alivio, suponiendo entonces que sería algún subordinado, o incluso Misato. Aunque antes de eso, seguro pasaran un par de días. Al menos podría llamar a Shiro, seguro lo visitaría.

El doctor se dispuso a salir, y preguntó por última vez si él necesitaba algo. Con su trabajo hecho, el hombre salió de la habitación.

Denkou dejo escapar un largo suspiro y miró hacia el techo.

-"Que día de mierda. Aunque ¿Sigue siendo el mismo día? El doctor no dijo cuanto tiempo dormí, bueno, tampoco es como que le haya preguntado…Detuvieron a la loca… Y yo la enfrenté como un campeón… vomitando en el suelo…

Los recuerdos comenzaron a bombardearlo, mientras el sabor a vomito volvía a su boca.

De pronto vio una silueta entrar al cuarto, una mujer esbelta se asomaba en la habitación, cabello largo de color morado que llegaba casi a su cintura, con unos lentes oscuros, y un suéter color negro de estilo cuello de tortuga. Portando una cruz de plata que colgaba gloriosamente sobre sus pechos, y una falda de color rojo carmesí.

Los ojos grises del chico se iluminaron al verla. Hermosa mujer, un deleite a la vista, a Denkou le encantaba su actitud, cada vez que la veía no podía evitar emocionarse un poco. Quizá su día había mejorado un poco, por cosas como está, agradecía a su padre por no venir.

¿Quién será esa navaja de doble filo?

Buenas les traigo el segundo capitulo, ¿Qué si me demore mucho en traerlo? si, ¿Por que? Pues porque si. Espero hayandisfrutado el capitulo y especulen sobre el nuevo personaje. Me despido.

Capitulo 2, 1997 palabras, 23/04/2023_

Bueno, lo de arriba fue lo original con respecto al cap. Joder es de abril, más de un año desde la publicación original. JAJJAJA Como pasa rápido. Si tviera que decir mi parte favorita de este capitulo, pues obviamente sería Toga, intente hacerla lo más fiel posible. Me gusta pensar que lo logre.

Para aquellos que empiecen a shippearlos son unos enfermos, y yo también, por planear escenas dignas de una canción de soda estareo, como entre canibales pero con más sangre en medio.

Estamos hoy a 13/06/2024 bastante despues de la publicacion original. Como sea. Gracias por leer.