Primero de diciembre, el espíritu navideño ya se respiraba por toda la casa, música navideña, niños haciendo la cola para que Bulma y Trunks les entregaran regalitos, personal de Capsule circulando por los confines de la casa colocando los adornos navideños; llegó el árbol, lo colocaron en medio de la sala, medía 10 metros y ellos empezaron a decorarlo con alegres y elegantes adornos; y allá en un ángulo… Vegeta, sentado, brazos cruzados, con su eterna cara de fastidio. Miraba el reloj de la pared con impaciencia "Demonios, faltan todavía 5 minutos para que el imbécil de Kakarotto salga primero al planeta Nekk, no me lo quiero cruzar…" Bulma notó su presencia, tuvo una alegría, pensó ingenuamente que él estaba de alguna manera, presente en los asuntos que ella y Trunks disfrutaban tanto. "Gracias, Vegeta, por estar presente, solo eso" Y para inmiscuirlo un poco más, le preguntó: —Oye, Vegeta, dime cómo celebraban en tu planeta" Vegeta volteó aburrido a contestar a Bulma: —¿Celebrar qué? Bueno, celebrábamos la conquista de algún planeta apiñando los cadáveres sobre todo el perímetro, quien lograba más muertos, ganaba.
Todos los allí presentes se detuvieron y se les heló sangre. Y continuó nostálgico, por fin parecía animado: —Ahhh y lo recuerdo, hubo un cadáver que era una mujer y tenía un tektiano en el vientre, y Nappa y yo discutimos por si ese cadáver valía por dos… ¡ah qué épocas! — Suspiró con nostalgia. Todos los presentes se miraron las caras sin saber qué decir.
—Ok ok ok, vegeta, ¿tenías algo que hacer?
—Ah sí. — contestó con indiferencia, iba a alzar vuelo pero ella lo detuvo, y se acercó, coqueta, a su oído: —Oye, Vegeta, me encantaría un vestido rojo muy sensual esta navidad… — Él, indiferente, alzó vuelo dejando una estela de poder que hizo caer al gran árbol de navidad. Todos suspiraron… " Ayyy, Vegeta, ¿por qué no eres un hombre normal? " pensó Bulma, decepcionada.
Cinco de diciembre, la casa ya estaba envuelta en el espíritu navideño, y sólo faltaba esperar el gran día. A ella le ilusionaba mucho, le hubiera encantado compartir esa alegría con su ser más amado, su esposo compañero, el que no existía… Vegeta no era un tipo normal, y ella, sola y hermosa, abandonada en las épocas que deberían ser más felices, empezaba a cuestionarse por qué lo eligió…
Día quince de diciembre, la casa estaba en su pico de entusiasmo, alegre y cálida, cada vez más cerca de las fiestas, y ella cada vez más helada en el alma. Echaba tanto de menos a un hombre que la cobijara, que la hiciera sentir importante. Se miró en el espejo, era tan bella aun, se miró las piernas, los senos, estaba firme y era hermosa… se sintió más desperdiciada que nunca. Pensó en Yamcha "¿por qué terminamos?" Y lo imaginaba ahí junto con ella, siendo parte de las fiestas, ayudando alegremente a armar el árbol… Pensó en todos los pretendientes que tuvo y rechazó por Vegeta… que no estaba con ella en ese momento y seguramente no vendría en navidad…
Día veinticuatro de diciembre, Capsule ya estaba en plena celebración y los niños de todo el vecindario tomaron la casa con sus risas y alegrías, jugando con los mil juegos en todo el jardín, y les fueron entregados juguetes y una gran cena. La familia celebraba a lo grande, y no faltaron Goten, Gohan, Videl, hasta Dende y todos los viejos conocidos. En medio de todo el festín, Bulma pidió permiso. Se encerró en el baño a llorar. Todo era alegría, pero ella tenía una melancolía en su pecho. Extrañaba tanto a Vegeta, pero odiaba aceptar que él no vendría…
Día 25, medianoche, la gente empezaba a retirarse, y Bulma se encerró en su habitación, se acostó en su cama, con un cansancio que esta vez no se sentía satisfactorio, su último pensamiento fue Vegeta.
Estaba quedándose dormida, cuando escuchó que entraban por la mampara. Era Vegeta, estaba limpio y en traje, más guapo que nunca. Traía algo en las manos detrás de sí. De pronto, le enseñó un vestido rojo hecho de tiras, tan sensual que a ella le brillaron los ojos imaginándoselo en ella.
—Quiero que te pongas ahora mismo este vestido— ordenó mientras se acercaba cariñoso a la cama. Ella se irguió de emoción y empezó a desvestirse, Vegeta la observó con malicia, pero con amor y admiración
—Mejor quédate así, la noche será larga…
