"¿Quién eres?"


Miedo era lo único que sentía en esta situación, pues no tenia la menor idea de como es que llegue a este sitio que de alguna manera me es un tanto familiar y no en el buen sentido…

No tenia la menor idea desde cuando estoy aquí… en este sitio tan tétrico…

Pero ahora no estoy solo, una figura de una persona se acerca a la distancia, mis piernas no paran de temblar pues siento que me voy a encontrar con una persona horrible, siento que en algún momento van a flaquear y me derrumbare frente a él, y eso no lo quiero, no deseo que el me vea triste, presiento que si lo nota se aprovechara de eso y todo mi mundo se vendrá a bajo… otra vez…

Sin darme estaba de rodillas, las lagrimas recorrieron mi rostro, no quería que aquella persona me viera en este estado, cerré los ojos con la esperanza de cuando los abra de nuevo aquella persona ya no estará aquí y por supuesto yo tampoco estaré en este horrible sitio lleno de oscuridad...

Pasaron unos cuantos minutos que para mi fueron eternos, unos brazos me rodearon, me estaban abrazando, estaba sorprendido, mis brazos se estiraron un poco logrando abrazar a la persona que me estaba reconfortando, logrando un abrazo que me calmo. A los pocos minutos aquella persona dejo de abrazarme, me extendió su mano invitando a ponerme de pie que con gusto acepte, después se alejó unos pasos quedando a una distancia ¿Prudente? De mí.

Ahora que la veo bien, esta persona es mas pequeña yo; para empezar es una chica, y se ve de unos 12 años, su apariencia la hace parecer frágil, sus delgados brazos se posan detrás de su espalda viéndome de manera analítica como si esperara que la atacara, sus ojos azules como el mar brillan con intensidad y su cabello dorado cae con gracia hasta su cintura, esta usando un vestido blanco que le llega hasta las rodillas, no trae zapatos, la expresión en su rostro refleja calma, un aura de serenidad la rodea. Casi parece salida de una historia, podría jurar que si tuviera un moño en su cabeza y un delantal azul seria como Alicia.

—¿Quién eres tú? —pregunte sorprendido, pues no siempre llegas a ver a una chica que parece que salió de un cuento de hadas—. ¿Y por qué me has ayudado?

—La razón no importa, mi nombre menos, tu nombre es el que importa en estos momentos… —comento como sino fuese cosa de otro mundo— Así que, vamos, dime tu nombre —pidió viéndome de pies a cabeza—, de acuerdo a tu respuesta puede que yo te de las respuestas que buscas…

Por unos breves momentos me quede pensando en lo que dijo, ¿Qué demonios significa eso? Si tengo muchas preguntas en estos momentos, pero…

Los minutos pasaban de manera rápida mientras me debatía mentalmente si debía o no responderle a la chica que esta frente y de alguna manera me es familiar.

—Soy Izuku Midoriya —conteste firme viendo atentamente a la chica misteriosa que posee una expresión de asombro y ¿alegría? Al mismo tiempo.

Se formo el silencio, muy incomodo a mi parecer, la expresión de la joven pronto se ablando y parecía que le quitaron el aire, las pequeñas gotas saladas comenzaron a recorrer su cara y pequeños sollozos salían de su boca, el nerviosismo se apodero de mí, no sabía que hacer mientras la chica se limpiaba las lagrimas de su rostro tratando de detenerlas a toda costa y al mismo tiempo trataba de controlar su respiración entre cortada.

—Estoy tan feliz… —susurro lo suficientemente alto como para que la escuchara, una vez que logro detener las lágrimas, sus ojos azules chocaron con los míos y me dedico una sonrisa sincera.

—¿Esta segura? —pregunte nervioso, con algo de duda me comencé a acercar a ella, pero con su brazo estirado evito que me acercara más, ella se volvió alejar de mi—. ¿Qué te sucedió?

—Si… —contesto mientras respiraba—. No sucedió nada… solo me acorde algo…

—¿Esta segura? —reitere viéndola un tanto dudoso.

—Por supuesto, no paso nada —aseguro con una sonrisa, para después poner su expresión seria.

—Entonces… ¿Quién eres y por que me ayudaste? —pregunte inseguro viendo como la chica suspiraba y con tranquilidad se acercó a mí, quedando un paso delante.

—Me llamo… —parece que lo esta dudando—. Li M… Soy Li

Parece que aun duda respecto a decirme su nombre, no importa, tarde o temprano se que me lo dirá completo y podremos ser amigos. Sonreí ante ese pensamiento.

—Bueno, es un placer conocerte Li-chan —comente con una sonrisa, extendiéndole la mano para que la tomara, pareció sorprendida por un momento, posteriormente la tomo y me regreso una pequeña sonrisa, para después quitarla y verme otra vez de manera neutra.

—Te ayude porque parecías estar sufriendo… —susurro viéndome con ¿pena? ¿se está compadeciendo de mí? —. En este sitio —comenzó hablar firme y subiendo su tono de voz—, tienes que tener la esperanza y todas las emociones positivas lo mas alto posible y aunque te sientas afligido por todo esto, tienes que ignorarlo o te volverás a perder y puede que cuando lo hagas ya no exista una manera de salvarte… otra vez… —susurro lo último.

Pero, ¿Volverás? ¿Otra vez? ¿Significa que ya pasé por eso una vez y no lo recuerdo? ¡Ah! ¡No entiendo a qué se refiere!

Después de un rato en el cual me mantuve callado perdido en mis pensamientos, Li parecía acostumbrada a esta situación.

—Oye… —Trate de llamar su atención—. ¿Cómo es que llegue a este sitio? Lo ultimo que recuerdo es estar en medio de una pelea…

Li parecía sorprendida por lo que mencione, pero no dijo nada en cambio guardo silencio, parecía estar meditando la respuesta que me daría.

—Lo único que tienes que saber es que existe una persona mala que quiere usar a la persona dueña del cuerpo en el cual estas y a ti —comento tranquila, pero su tono de voz sonaba lleno de odio—. Y respecto al lugar en el cual estas… —otra vez está dudando, pero ¿Por qué? —. Este lugar es el único medio por el cual puede tener contacto contigo y con la otra persona.

—¿Con Tsunayoshi? —Li abrió los ojos con sorpresa y asintió a mi pregunta.

—De hecho, se podría decir que ahora mismo Tsuna-kun se encuentra en este sitio junto a ese maldito —Lo ultimo lo dijo con cierto veneno… espero ¿Tsuna-kun? ¿Acaso Li conoce a Tsunayoshi? Pero ¿Cómo eso es posible? Hasta hace unos momentos solo mencionaba "dueño del cuerpo", esto solo me está confundiendo más…

—¿Tu conoces a Tsunayoshi? —pregunte curioso, tal vez así conseguiré una respuesta.

Li abrió la boca como si quisiera decir algo, pero parece que tiene las palabras atoradas… Al final no dijo nada.

—Eso no importa… —le resto importancia—. Lo importante es mantener a salvo a Tsunayoshi y a ti, de ese maldito…

El silencio entre nosotros se hizo un tanto incómodo para mí, pues todas las cosas que me ha dicho solo me está ocasionando mas preguntas en lugar de respuestas.

—¿Por qué es importante mantenernos a salvo? —pregunte con cierto miedo.

—Porque si, no necesitas saber más… —susurro negando con la cabeza.

—¡Pero…!

—¡Pero nada! —Grito colérica—. Lo mejor será que despiertes ahora mismo y evita decir cualquier cosa con Reborn… —termino de hablar, su aura cambio ya no era de tranquilidad ahora la que lo rodeaba era de temer…

Apenas alcancé a pestañear cuando un puño choco con mi estómago, robándose todo el aire que tenía, caí al suelo respirando con dificultad, mientras cerraba los ojos tratando de recuperar todo el aire que perdí.

Cuando los volví abrir ya no estaba en aquel sitio tan oscuro y tétrico, ahora estaba en el suelo con un fuerte dolor de cabeza.


La batalla se había alargado, tonfas y tridente chocaban a cada momento, desde el momento en que un castaño cayo inconsciente la batalla se había vuelta muy intensa muy rígida, pues cierto azabache no se iba a quedar así, no, entre todas las personas existentes él no se iba a quedar así, no señor, pues toda la culpa la tiene cierta piña herbívora -como él la llama- o al menos el lo culpaba.

—Kufufufu Deberías de rendirte, alondra —comento con burla, viendo como cierto bebe checaba el estado del castaño.

—Todo esto sucedió por tu culpa —contesto secamente, viéndolo con odio, si tan solo las miradas mataran cierta piña herbívora ya estuviera 8 metros bajo tierra—. Así que, no me voy a rendir hasta que te haya dado tu merecido…

—Kufufufu eso ya lo veremos… Si es que puedes —sonrió burlón, eso hizo enfurecer mas al azabache que sin dudarlo se lanzo con mucha mas fuerza que antes. Ante esto el de pelo de piña trato de hacerlo caer con cualquier ilusión, pero era inútil, el azabache sabía que era falso—. Parece que esta vez tendré que ir enserio también…

—Hmm…

Fue interrumpido pues cierto golpe en la nuca lo dejo en el suelo, noqueado.

Pero el ganador no fue Kyoya tampoco Mukuro, no, Reborn los había golpeado lo suficientemente fuerte para que ambos cayeran rendidos.

—Arcobaleno…

—Ex… Arcobaleno…

Ambos comentaron al mismo tiempo, no podían mover todo su cuerpo, solo su cabeza.

Tanto piña como ave miraron con cierto rencor al mencionado, este solo los miraba de manera indiferente.

Planeaban quejarse "¿Qué derecho tenía el de interrumpir su batalla?" pensaban ambos.

—Ustedes simplemente son imbéciles, no entiendo como Dame-Tsuna se pudo enamorar de ti —comento sin ver alguno de ellos.

La nube lo veía incrédulo, sabía que él bebe era rápido en descubrir cosas, pero ¿Cómo se atreve a llamarlo Imbécil a él?

La niebla mayor al escuchar esas palabras, de alguna manera le dieron esperanza, de que su relación con el cielo sea correspondida.

—No ven que apenas se esta recuperando Dame-Tsuna y ustedes van y lo sobrecargan de emociones —ahora los vio ambos; se estremecieron con la mirada y sin dudarlo más solo alcanzaron a decir un bajo "Lo siento" —¡Conmigo no se deben de disculpar idiotas en con Dame-Tsuna! —Grito colérico.

Ambos chicos asintieron de mala gana, el mas alto logro ponerse de pie, vio al castaño quien yacía profundamente dormido, le dedico una sonrisa, que a los presentes les pareció que era sincera,

—Kufufufu no creas que me he rendido alondra —esta vez vio al nombrado quien lo regreso una mirada de rencor—, la próxima vez terminaremos nuestra pequeña batalla —termino de hablar desapareciendo en una neblina morada.

Una vez que el mayor se fue, Kyoya miro a Reborn con cierta curiosidad, lo cual era muy raro en este joven.

—Bebe —llamo la atención del de apariencia infantil—. ¿Qué sucedió realmente con Tsunayoshi? —pregunto, sorprendiendo al nombrado quien solo oculto su mirada debajo de su fedora y sonreía burlón.

—Quien sabe… —Le resto importancia, viendo al castaño que mostraba signos de querer despertar.

Sin perder mas el tiempo, se acerco al castaño, lo tomo de su suéter de tal manera alzando su cabeza, le dio un par de cachetadas, pero aun así no reacciono, lo intento otra vez, sin embargo, fue el mismo resultado. Suspiro, lo tendría que llevar arrastrando de regreso a casa, lo soltó, provocando que su cabeza fuera bien recibida por el suelo, quien como siempre recibió a su querido amor con los brazos abiertos.

Se resigno mentalmente a que un milagro ocurriese y despertara de la nada, ahorrándose todo el trabajo.

Un fuerte jadeo llamo su atención, miro atentamente al dueño del jadeo, quien respiraba con dificultad y al mismo tiempo trataba de regular su respiración.

—Dame-Tsuna —llamo la atención del ahora dueño del cuerpo de su querido alumno, casi hijo—. Ponte de pie y vamos a casa.

Izuku lo vio sorprendido por un momento una vez que logro recuperar el aire que le fue robado con anterioridad.

—Ya voy Reborn —contesto, siguiendo con su actuación pues noto que cierto azabache lo veía con cierto asombro y curiosidad que lo logro ocultar de manera inmediata.

—¿Quién eres? —pregunto el azabache acercándose mas al castaño quien lo miro confundido.

—¿C-como que quien soy? Soy yo, Tsuna —comento con cierta timidez y nerviosismo que caracterizaba al castaño. Reborn solo asintió mentalmente sin duda es un buen imitador para saber tan poco de Tsuna.

—Hmm —medito por un momento el azabache antes de alejarse y meterse a unas calles y perderse entre ellas.

Reborn solo sonrió sádico, sin duda esto se pondría interesante, después pensaría como castigaría al castaño por a verse permitido cambiar de cuerpo con otro dame.


Mientras tanto en otro lugar una niña de corta estatura entraba a una sala, todos los presentes la vieron sorprendidas, pero sabían disimularlo. La niña tomo rumbo al antiguo lugar que dejo.

—¿Cómo te fue? —pregunto cierto pelo plateado con marcas en la cara, la joven solo susurro un "bien"—. ¿Te encontraste con el maldito ese?

Negó con la cabeza cierta rubia, el pelo plateado solo asintió de manera de alivio, al menos uno de ellos por el momento estaba a salvo.

—Por lo que veo todavía no llega Giotto-sama… —comento curiosa la rubia que con trabajos se alcanzo a sentar en su lugar.

—¿De dónde saliste pequeña? ¿Acaso te perdiste? —pregunto una nueva voz, esta provenía de la entrada de la sala.

Una vez cerca de la nombrada se dedico a acariciarle la cabeza—. No deberías de estar sentada ahí pequeña, a Li-san alias el lobo vestido con piel de cordero, se enojará mucho si sigues sentada ahí para cuando ella llegue.

La rubia le salió una venita en su frente a punto de explotar, la nueva persona solo se dedico hablar sobre lo mala que era ella con él y que solo quiere a Izuku y a Tsunayoshi además de que ella era la excepción de que hablara con infantes ya que son muy molestos y ruidoso. Los demás presentes en la sala lo vieron con compasión y pena a la pobre persona.

—Lampo… —llamo la atención del nombrado cierto pelirrojo—. Ella es Li…

El nombrado solo atino abrir los ojos con sorpresa, no se creía que aquella chiquilla fuera la cruel y temible Li.

—Es broma… —comento con nerviosismo—. Ya sabia que eras tu Li, solo quería hacerte saber como te llaman los demás… —trato de excusarse viendo suplicante a la menor que tenia una sonrisa sádica en su rostro, esto solo provoco que sus nervios aumentaran.

—Así que… Soy un lobo con piel de cordero ¿Eh? Quien lo diría… —susurro viendo directamente al pelo verde—. Y no solo eso también soy una gruñona amargada que solo se preocupa por Izuku y Tsunayoshi…

—Eso no es verdad… —la joven lo agarro bruscamente de su camisa mientras lo llevaba fuera de la sala—. Por favor no, ten piedad Li-sama, hare todo lo que me pidas… —fue lo ultimo que se escucho del joven pues habían salido por completo de la sala.

Un incomodo silencio acompañado de golpes y suplicas se hicieron presentes como fondo en la sala, todos ellos agradecieron mentalmente de no ser Lampo y que Li se lo llevo a darle una paliza afuera, y que por cierto se la tiene bien merecida a fuera de la sala.

Un fuerte grito de agonía dio fin a todos los sonidos de la sala.

—¡Oh, ahora que lo noto, ¿Dónde está (-) y Alaude?! —grito de manera curiosa una voz aguda perteneciente a la pequeña rubia quien tenia pequeñas manchas de sangre en su vestido blanco. La joven regreso a la sala y tomo otra vez asiento en su lugar anterior.

—No se… Dijo que volvería en unos momentos, se llevo consigo al loco de las esposas ya que tuvo otro ataque y como no esta Giotto para calmarlo… —le resto importancia, sin embargo, seguía preocupado por Giotto y obviamente por Tsunayoshi, ya que, si Li estaba de vuelta eso significa que el maldito esta con Tsunayoshi.

—Giotto… por favor vuelve pronto… —susurro perdiendo su vista en el techo.