¡Saludos, queridos lectores!
Hoy les traigo actualización de esta historia, la cual, espero que les guste n.n
No haré larga la introducción, así que los dejo leer el nuevo capítulo n.n
Karin se esforzó para tratar de solucionar el problema de la empresa y cumplir el deseo que le había expresado a Sasuke, y aunque no lo consiguió en el tiempo marcado, para el fin de semana, ya habían conseguido dejar todo en orden.
No, Sasuke no había olvidado que aún tenían asuntos pendientes, y de hecho, ambos habían acordado al fin hablar de esos pendientes el sábado por la tarde que tendrían para ellos. Para ese momento ya estarían más descansados y ya que Sakura le había comentado a Sasuke de que estaría ocupada, sabían que tendrían el resto del día para hablar. Sin embargo, Juugo los llamó señalando un problema con el último reporte.
—¿Es enserio? Pensé que al menos tendríamos este día para nosotros —bufó Karin.
—Yo iré, no es necesario que vayamos los dos. Tú quédate a descansar —respondió Sasuke— Me apresuraré y vendré para la comida. ¿Quieres que traiga algo?
—No, yo iré por lo que haga falta y prepararé. Pero ¿estás seguro?
—Sí —respondió el azabache dándole un beso en la frente.
Sasuke tomó sus cosas para irse, y se apresuró para dejar el trabajo listo. No quería pasar más tiempo sin hablar de aquello que su esposa había estado posponiendo y mucho menos, de llegar a un mejor acuerdo sobre los gemelos. Por fortuna, pudo resolver el problema en menos de una hora y tan pronto como quedó listo, se subió al auto para ir a casa.
Cuando Sasuke iba a mitad del camino, recibió una llamada de Sakura.
—Hola, Sasuke-kun, lamento molestar, pero necesito un favor —Sakura se oía inquieta.
—¿Qué pasa? —preguntó Sasuke medio irritado de pensar que volvieran a interrumpir su día, pero también inquieto al pensar que podía tratarse de los niños.
—Estoy a punto de entrar a una cirugía de varias horas y la niñera de los niños tiene una emergencia. ¿Crees que podrías cuidar de ellos hasta mañana? —Sakura se apresuró a decir— Sé que es muy apresurado, que quizá tú y tu esposa tengan cosas que hacer y que aún no hemos hablado sobre que los niños pasen la noche contigo, pero…
—¿Dónde los recojo?
—Le diré a la niñera que te vea con los niños en el parque. ¿En cuanto tiempo estarás allí?
—En cinco minutos.
—Gracias, Sasuke-kun, de verdad…
—No estoy haciéndote un favor, también es mi obligación cuidar de los niños.
—Sí… tienes razón. Bueno, llamaré a la niñera para avisarle. Por favor, cualquier cosa llámame. No podré responder, pero habrá alguien al pendiente con mi celular.
—Entendido.
Sasuke colgó la llamada y dió un suspiro pesado. No, no le molestaba la idea de cuidar de los niños aún si estaba ocurriendo de forma repentina, y aún cuando evidentemente la charla iba a volver a aplazarse, los niños eran prioridad en ese momento. Sin embargo, sabía que aunque Karin entendería las circunstancias, no le caería muy bien la noticia.
Antes de llegar al parque, Sasuke llamó a Karin varias veces, pero las llamadas entraban a buzón de voz.
—¡Papá! —exclamaron los niños cuando lo vieron bajar del auto y corrieron hasta él.
—Usted debe ser el señor Uchiha. Lo siento mucho, pero debo irme —comentó la joven de unos diecisiete años que se veía llorosa.
Ni siquiera le dió tiempo a Sasuke de decir nada, cuando la joven ya le había entregado una mochila y se dió la media vuelta para irse mientras daba un rápido adiós a los niños.
—¿Qué le habrá pasado a Asana-nesan? —preguntó Haru preocupado.
—Ella es muy animada, pero se veía triste —siguió Haruo.
—No lo sé. Suban al auto —indicó Sasuke metiendo la mochila y asegurándose de que los niños entraran.
Antes de él subir al coche, trató de llamar a su esposa un par de veces más, pero de nuevo, entró el buzón de voz, así que sólo le quedó enviarle un mensaje.
No, Sasuke no quería aparecer con los niños de la nada en la casa, quería que Karin tuviese tiempo de asimilar la idea, pero no conseguía comunicarse con ella.
Por otro lado, Sasuke también estaba inquieto por hablar con los niños, ya que sabía que ese sería el momento en que los niños tendrían muchas preguntas sobre su esposa, y precisamente en el momento en que iban a conocerla.
Lo único que esperaba, era que Karin pudiera ver el mensaje antes de que ellos llegaran.
—¿A dónde vamos, papá? —preguntó Haruo.
—¿Vamos a comer? No hemos comido todavía.
—Iremos a mi casa. Su madre está trabajando, y su niñera no puede quedarse con ustedes.
—¿Iremos a casa de papá? —preguntó Haru sorprendido.
—Sí.
—¿Y mamá? —preguntó Haruo.
—Los llevaré con ella mañana.
—¿Entonces pasaremos la noche en tu casa, papá? —preguntó Haru.
—Sí.
—¿Y allí está tu esposa? —preguntó Haruo y Sasuke notó que los niños lo miraban expectantes.
—Sí.
Sasuke dió un suspiro mental cansado. No sabía qué esperar del encuentro no planeado entre su mujer y los niños.
—¿Y ella es bonita? —preguntó Haru.
—Sí —respondió Sasuke confundido, porque de todas las preguntas que imaginó que los niños le harían sobre Karin, esa no era una de ellas.
—¿Ella es amable? —preguntó Haruo y Sasuke se tomó unos instantes antes de responder.
—Lo es —respondió, porque no creía que los niños fuesen a entender las emociones de su esposa en esa situación, por ello había dudado en su respuesta. Era una situación complicada.
—¿Le emociona conocernos? —preguntó Haru y Sasuke se tomó un poco más de tiempo antes de responder.
—Aún no sabe que irán a la casa.
—¿Seremos una sorpresa? —preguntó Haru emocionado.
—¿Se pondrá feliz de conocernos? —preguntó Haruo enseguida.
—Le envié un mensaje para informarle que vamos para allá, pero no sé si lo verá antes de que lleguemos —evadió la última pregunta. Por fortuna, ya habían llegado y estacionó el coche en su lugar de estacionamiento.
—¡Entonces será una sorpresa! —exclamó Haru con entusiasmo.
Definitivamente esa iba a ser una sorpresa para su esposa si no veía el mensaje antes de que subieran, pero no precisamente una grata.
Sasuke salió del auto y revisó su celular… ella no había visto el mensaje.
—¿Vamos a tener nuestro propio cuarto en tu casa, papá? —preguntó Haru cuando Sasuke abrió la puerta del carro para que los niños salieran.
—No tenemos cuartos extras —respondió Sasuke.
Sí, él había pensado en tener hijos con Karin, aunque era más justo decir que pensaba en uno, alguno más en el futuro, y reemplazar el pequeño despacho que tenían en la casa para el cuarto del bebé. Cuando creciera, Sasuke esperaba tener suficientes ganancias para comprar una casa para tener más espacio para ellos y un segundo hijo. Sin embargo, en ese momento no estaba preparado para los gemelos.
Claro, él ya había considerado que alguna vez sus hijos pasarían la noche con él, pero dadas las circunstancias, principalmente con su esposa, pensó que ese momento sería tardío.
—¿Y donde vamos a dormir? —preguntó Haruo.
—Ya buscaremos un sitio donde acomodarlos. Ahora, vamos arriba.
Uchiha condujo a los gemelos por el edificio hasta que llegaron a su departamento. En el trayecto, los niños comenzaron a hacer preguntas sobre en qué piso estaba el departamento, qué número era el departamento, de qué color era la puerta, entre otras muchas preguntas que formulaban mientras subían.
Por su parte, Sasuke se estaba impacientando, pues no dejaba de mirar el celular esperando que su esposa mirara su mensaje. Así mismo, más allá de la noticia de los gemelos, estaba preocupado de no poder contactarse con ella.
Al llegar frente a la puerta, Sasuke sólo pudo desear que las cosas fueran bien, y al abrir la puerta… su esposa no se veía por ningún lado.
—¡Qué grande! —exclamaron los niños y corrieron adentro.
Sasuke, al no ver a su esposa, quiso entrar a buscarla a la habitación o al baño, pero antes de hacerlo, una voz llamó su atención.
—¿Señor Uchiha? ¡Qué bueno que lo veo! —era un vecino que le hablaba desde la puerta— ¿Podría venir a la junta vecinal? Necesitamos a todos los inquilinos.
¡Ah! Karin debía estar en la junta. Por lo regular, esas juntas las hacían en el estacionamiento, y había muy mala recepción ahí, por eso no intentó llamarla cuando él y los gemelos salieron del carro.
Bien, aún tenía una oportunidad para hablar con ella sobre la presencia de los gemelos antes de que los viera.
—En un momento bajo.
El vecino asintió y siguió llamando a algunas puertas.
—¿Vamos a bajar, papá? ¿Dónde está tu esposa? —preguntó Haru.
—No, ustedes quédense aquí y miren la televisión. Subiré pronto —les dió el control de la pantalla.
No, no quería dejar solos a los niños, pero sólo tardaría el tiempo que le llevaba bajar, y pedirle a Karin que subiera. Le diría de los niños en el pasillo y así podría avisarle antes del encuentro.
¿Cómo reaccionará Karin cuando Sasuke le explique que aceptó cuidar de los gemelos? ¿Esta será la oportunidad de Sasuke para convencer a Karin de que conozca a los niños? ¿Cómo será la interacción de los cuatro en esta improvisada convivencia? ¿Cómo reaccionarán los niños al conocer a la esposa de su padre? ¿Qué otras preguntas les han surgido al leer el capítulo?
Me encantará leer sus preguntas y teorías en los comentarios n.n
Chicos, lamento muchísimo hacer introducciones y notas finales muy cortas, pero tengo dolor de cabeza.
Mi plan original era subir unos cuantos capítulos más de varias historias, pero necesito reposar, así que sólo subiré este capítulo y el de El fantasma de la novia, principalmente porque prometí actualizar hoy alguna de las historias de la Horror Week, y porque este es un capítulo corto que me es sencillo acomodar.
Lamento no haber podido subir todo, pero espero que la próxima semana me sienta mejor para poder subir los capítulos que ya tenía, y espero que el malestar se me pase pronto para poder terminar más capítulos de esta y otras historias.
Sin más por el momento, me despido n.n
¡Hasta la próxima actualización!
