Harry Potter no me pertenece a mi sino a la talentosa JK Rowling que creo esta maravillosa historia.

I solemny swear that im up to no good.


-Theo... -le dijo en cuanto noto que el chico ya no estaba moviéndose para luego abrir los ojos intentando de forma torpe enfocar al chico que tenia delante- ¿ya llegamos?

-Si -respondió dejándola en una de las camillas de la enfermería- espérame mientras voy por la enfermera.

-No me dejes sola... -Elena lo agarro por la manga de la túnica, a la vez que luchaba por ver claramente el rostro de Nott, no era precisamente consciente de lo que hablaba, y su orgullo se había disipado de tal forma que bien podría estarle diciendo a medio mundo que los amaba en aquel momento.

-No tardo -le aseguro sin atreverse a avanzar hasta que la chica lo soltó susurrando un casi imperceptible "Esta bien".

Inmediatamente se dirigió hacia el despacho de Madame Pomfrey y comenzó a golpear la puerta rogando por que la mujer estuviera en el lugar y le abriera pronto, mientras tanto Evans veía todo, y como una borrosa enfermera salia de su despacho antes de caer desmayada sobre la camilla.


-Hermione... Ron y yo somos... -nervioso, Harry se detuvo para tomar una larga bocanada de aire antes de decir lo que con el Weasley tan difícilmente habían decidido- ...somos pareja.

La chica sintió como su corazón se contraía, porque si bien en algún momento había sospechado que algo raro pasaba con sus dos amigos jamas se habría imaginado que era eso, pero ese no era su problema. Su problema eran los sentimientos que albergaba por Ronald desde el primer año, cuando este y Harry la había salvado del troll en el baño de las chicas, ese era su gran problema, porque minutos antes de que los chicos la llevaran a ese lugar la pregunta que rondaba por su cabeza era el como iba a declararle sus sentimientos al pelirrojo, e incluso lo había discutido con Ginny hasta encontrar la forma adecuada de hacerlo. Pero era claro que aquello no valía de nada ya.

-Ah... -aquello fue lo único que se le escapo, dio un suspiro y forzó una sonrisa convincente- de alguna manera ya lo sospechaba, felicidades chicos.

-No vas a... ¿golpearnos? -soltó Ron mas nervioso que Potter.

-Claro que no, ya era hora -y acto seguido se dio la vuelta para irse antes de que las lagrimas que contenía se derramaran irremediablemente frente a sus amigos- voy a terminar mi trabajo de Runas Antiguas, los veo en la cena.

Aquello obviamente era una mentira, aun cuando los chicos jamas lo sabrían, porque ella había terminado su trabajo en cuando se lo dieron, lo único que faltaba era que lo entregara. Pero así, Hermione Granger se alejo del baño caminando lo mas rápido que le fue posible, dejando pronto las voces de sus amigos atrás, sintiéndose destrozada, traicionada, porque si ambos sentían algo por el otro lo mínimo es que se lo hubieran contado, o al menos Harry, que se suponía era su mejor amigo. Y se fue a la biblioteca, sintiendo como por fin sus ojos cedían y las lagrimas finalmente comenzaban a caer.


-...lena... E..ena -de a poco había comenzado a despertar, pero sus ojos aun se negaban a responder a su pedido para abrirse, pero en un cierto momento lo hicieron- ¿Elena estas bien?

-Me siento... enferma -comenzó la chica de forma sincera para concluir con sarcasmo- no, un momento... nunca e estado mejor.

El chico no pudo evitar que una sonrisa decorara sus labios un ligero momento para luego poner cara de reproche mientras la enfermera se dedicaba a regañar a su paciente, que claramente no se daba cuenta de la gravedad de la perdida de sangre que había sufrido y ademas sonreía a la mujer, que aunque era claro que ella sabia que era una gran perdida de tiempo el regañar a alguien tan testaruda y desobediente como ella no podía hacer dejar pasar algo como eso.
De pronto algo interrumpió los sermones de Madame Pompfrey, cinco personas acababan de entrar en la enfermería causando que los tres que ya se encontraban en el lugar dirigieran su atención inmediatamente a los recién llegados. Eran Albus Dumbledore, Minerva McGonagall y Severus Snape seguidos por Draco Malfoy y Rebecca Lewis. El director como siempre tranquilo evito que el jefe de la casa de las serpientes retara-por el momento sin razón alguna-a la integrante de su casa que se encontraba en la camilla.

-¿Ahora que hiciste? -le pregunto Theodore a Elena con algo de molestia.

-Nada fuera de lo común, solo incendie la lechuceria -le informo en un susurro que evito que los demás la oyeran, la cara del Slytherin se deformo en una mueca de disgusto- bromeo, mejor vete antes de que te echen.

Sin decir mas Theodore Nott se alejo de la enfermería para-obviamente-no ganarse algún castigo de parte de Snape por meterse donde no lo llamaban.

-Me imagino que sabe porque esta aquí señorita Moldovu, ¿o me equivoco? -pregunto Dumbledore sin darle demasiada importancia al asunto que acontecía.

-Si señor, imagina bien... supongo que es por la realización de la maldición asesina -hablo con firmeza, aunque había dudado si hablar, era como poner la soga en su cuello, pero bien sabia que de una u otra manera él se enteraría por lo que no era conveniente mentirle.

A ambos jefes de casas les sorprendió la sinceridad con que la chica admitió lo que había echo, mas bien no lo dejaron ver, el único a quien no pareció sorprenderle ese echo fue al director, que bien es sabido tiende a confiar en las personas que a ojos de otros podrían inspirar cualquier cosa menos aquello.

-¿Y el señor Riddle?

Elena se sobresalto un momento al oír el apellido- ¿Riddle?... ¿que pasa con el?

-¿Realizo el también el maleficio?.

La habitación se inundo en un incomodo silencio por un momento, momento que pudo haber sido mucho mas largo de no ser por la ligera risa que se le escapo a la "acusada".

-¿El director a dicho algo gracioso Moldovu? -pregunto Snape con molestia, algo que podría ponerle los pelos de punta a cualquier otro estudiante, pero que por ser Elena de su misma casa y estar acostumbrada a que él fuera así incluso cuando no estaba molesto simplemente se detuvo con una ligera sonrisa en los labios.

-Claro que no profesor, la cosa es que Tom no tuvo nada que ver con todo esto -aclaro aun con la sonrisa amarga en los labios- él es inocente, la única persona que realizo el maleficio Avada Kedavra fui yo, él solo me vio.


Tom soltó un ligero suspiro de molestia mientras se recriminaba por haberse desviado de camino a la biblioteca, porque una cosa era que su mesa habitual se encontrara ocupada, pero otra diferente era que le llegaran sollozos de ella, y que ademas la que estuviera sentada provocando aquel "alboroto" fuera una leona.

-Estas ocupando mi mesa.

Al sonido de la autoritaria y arrogante voz de Riddle la chica levanto la cabeza del libro que tenia en las manos y que en vano intentaba leer con los ojos llenos de lagrimas. La mirada que le dedico al Slytherin fue simplemente de odio, enojo y amargura, porque lo que menos necesitaba en ese momento Hermione Granger era que llegara una de las serpientes para reírse a costa suya.

-No recuerdo que la mesa tenga tu nombre Riddle -escupió con molestia quitándose las lagrimas de los ojos almendrados para evitar que el chico no la tomara en serio- y tampoco es como si la estuviera utilizando completa así que no me fastidies.

En ese momento algo se movió dentro de la cabeza de la serpiente, porque claro, ya era la segunda persona que le hablaba totalmente falta de respeto en un día, "Raro" pensó. Pero era claro que Elena intentaba mantener su lengua controlada para no decirle nada como lo que la Gryffindor acababa de soltar, porque si bien era la primera que le hablaba así esta no hablaba con infinito sarcasmo, bromas pesadas y frases destinadas a obtener una cierta reacción, no, Hermione había hablado sin premeditar nada, simplemente dejándose llevar por el enojo que había sentido al imaginar que Tom podría molestarla tal y como Malfoy lo hacia tan seguido.

-¿Porque te quedas ahí mirándome como un idiota?, siéntate o vete a otro lado... -siseo Hermione- ...que fastidio.

Y aquello ultimo dicho por la chica obtuvo algo totalmente contrario a lo que debería, porque claro, algo se había movido dentro de la serpiente, y eso no era normal, porque había llamado su atención de esa manera tan irrespetuosa y no era precisamente para mal.
Sin esperar a molestar-de forma inconsciente-a la chica nuevamente, Tom se sentó en la mesa de la leona para proceder a leer el libro que se había traído de la sala común. Extrañamente no le molestaban tanto los sollozos que la chica intentaba acallar, pero algo se oprimió en su pecho... ¿Porque?


Mariyael: Me alegro mucho que aun te guste la historia.

TiRaNa45:
Gracias, por un momento creí que había estado un tanto mal mi explicación (tengo problemas con ellas). Disculpa por demorarme tanto en actualizar, a mi también me encanta Draco.

Lamento haber tardado tanto, tuve unos cuantos problemas que no me dejaron tiempo para escribir, me tenia que leer un libro del que tenia examen, me castigaron y quitaron el computador... pero bueno, no importan mucho las excusas ya que no sirven de nada.

Espero no se enojen por la tardanza y me digan que opinan de como va la historia.
Ojala me dejen algún review y agradecería cualquier sugerencia que me dieran para incluirla en la historia y que tengan buena semana.

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