Disclaimer: El universo y los personajes que reconozcáis pertenecen a JK Rowling. Solo la trama es mía. No obtengo beneficios económicos ni lucrativos al escribir la historia.

Aviso: "Esta historia participa en la actividad multifandom del foro Alas Negras, Palabras Negras.

La tabla escogida es Fantástica y el elemento elegido fue Poltergeist.

Sí cumple con la temática del mes.

Fandom: Harry Potter.

Dar la bienvenida.

Era el momento de hacer una broma. Además, hacía el tiempo propicio para lo que se le había ocurrido. No fuera a ser que le olvidaran y ¿entonces qué sería de él? ¿El pobre poltergeist olvidado?

Habían amenazado con exorcizarlo tanto profesores como fantasmas, pero no podrían. Donde había adolescentes y magia, había un poltergeist. Al menos en las escuelas tan antiguas como Hogwarts.

Peebes rió en voz alta mientras volaba por los pasillos. Solo podían oírle los retratos y los fantasmas, pues aún no habían llegado todavía. Así que iba a recibirlos con una explosión colorida.

Encontró globos de agua, bendita fuera la sala de menesteres, y agarró cualquier líquido que encontró para llenar con ellos los globos.

Llovía mucho fuera, así que un poquitín de mojado extra no haría daño.

Tarareó para sí, imaginando las caritas compungidas de los niños. Solo debía tener cuidado de que el Varón sanguinario no se enterara. Ese fantasma daba mucho miedo. Pero lo que él no sabía, no le haría daño.

Y llegó el momento. Los niños comenzaban a llegar y Peebes estaba esperando sobre ellos para descargar sus... Regalos de bienvenida.

A esos pequeños ingratos no les gustó su saludo, pero él se divirtió mucho.

Cuando los adultos aburridos aparecieron, el poltergeist anudó la barba del más viejo, Dumbledore podía ser decente, y se fue para planear su próxima acción del caos.