Disclaimer: El universo y los personajes que reconozcáis pertenecen a Rick Riordan. Solo la trama es mía. No obtengo beneficios económicos ni lucrativos al escribir la historia.


Aviso: "Esta historia participa en la actividad multifandom del foro Alas Negras, Palabras Negras.


La tabla escogida es Verbos y el elemento sorteado fue Sospechar.

Sí cumple con la temática del mes.

Fandom: La última descendiente.


Trabajo de vigilancia.


Era normal que Gemini fuera un tiburón. Había nacido para ello... ¿O tal vez fueron las circunstancias de su crecimiento y experiencias pasadas?

Había debates al respecto entre todos los alumnos, pero especialmente entre los delfines. Esas personas siempre buscándole la vuelta a todo. Eran muy inteligentes, por eso lo de Delfines.

Y aunque él no era tonto, prefería ser un guardián, un protector.

Acarició las pistolas en sus caderas.

La gente creía que le llamaban Gemini por sus armas gemelas... Si supieran que ese era su nombre real...

No era que lo ocultara ni nada, pero tampoco...

Salió de sus pensamientos de golpe cuando Danielle Ferguson, una Cefalópodo a la que le habían ordenado vigilar, se alejó de su grupo de amigos.

Los profesores o los estudiantes mayores podrían hacerlo, pero su capitán decía que cosas así también determinaban el futuro del que tenía que vigilar.

Se preguntaban si esa persona encubriría a su compañero de clase, si se convertiría en cómplice... O eso sospechaba Twain.

Llevaba varios días siguiendo a Ferguson. La había visto llevarse material, pero no era tan grave como para informarlo. No de momento. O eso le había dicho Dev Dakkar.

Sin embargo, las sospechas hacia ella no venían solo por un par de mecanismos faltantes y unos cuantos bolígrafos.

Un archivo importante había desaparecido y también una de las armas que estaban en reparación.

No sabían qué haría Danielle con una, pero puesto que no tenía permiso para tener una de esas...

Y allí estaba, escondida en uno de los túneles con el arma desmontada en una mesa improvisada.

Gemini carraspeó para llamar su atención.

Ella se sobresaltó y trató de argumentar que se lo había encontrado allí y que no sabía quién lo había llevado.

Él la ignoró. La llevó al despacho del director para que se encargaran de la sanción pertinente.