FRAGMENTOS
¡Hola! Nuevo cap. :D
- Cbt1996: ¡Hola! ¡Me alegra mucho que Kagura te haya dado paz! Y sí, esa relación con Kagome es algo especial, me encanta que la disfrutes tanto. Sobre Sesshomaru, ¡me emociona que te haya gustado verlo vulnerable, aunque sea ebrio! Jeje Kikyo tiene sus propios misterios, ya veremos qué trama. Y Koga, ¡también es uno de mis favoritos! ¡Qué linda la idea de Sesshomaru "tío cariñoso"! Sé que en el fondo lo es. Y Rin seguramente jugará un papel importante en todo esto. Y tus lemons... jajaja, ¡me imagino esos momentos también! Es mejor dejar que nuestra imaginación haga de las suyas ;) Gracias por tu comentario tan bonito, ¡me motiva un montón! Nos vemos en el siguiente capítulo.
- Karii Taisho: ¡Hola, hola! ¡Me alegra que tu teoría fuera cierta, yuju! Kagura definitivamente aprovechó la situación, y sí, ¡estaba en la cabaña de Kagome! Es un momento lleno de significado para ella. Entiendo tu deseo de que Sesshomaru tenga contacto con su hijo, aunque no se quede con Kagura. Es un Taishito, después de todo, y esa conexión no se puede ignorar, sin embargo, ahora esa decisión solo dependerá únicamente de Kagura. Por otro lado, Koga ha sido una sorpresa increíble, ¿verdad? Un gran aliado para Kagome, y ahora ayudará a Kagura. ¡Espero que todo salga bien para ella y pueda escapar de Naraku tambien! Y sobre Sesshomaru, ¡ese shock de ver a Kanna! Rin definitivamente jugará un papel importante en su recuperación. Ella lo quiere muchísimo, y en esos momentos de vulnerabilidad, es justo lo que necesita. :) Las hermanas Higurashi son toda una maravilla, y tienen a los Taisho de cabeza, jajaja. Y bueno, sobre Izayoi... ¡definitivamente estaría feliz con otro nieto! Y no solo ella, sino también Toga. Gracias a ti por tu comentario, ¡me hace sonreír leerlo! Nos vemos en el siguiente capítulo que espero te guste. ¡Un abrazo!
- Annie Perez: ¡Hola! ¡Sí, Kagura sigue viva! Y su embarazo, sin duda, es un giro importante. No te preocupes, todo se va a poner interesante, y aunque hay muchos obstáculos por superar, ¡definitivamente Naraku pagará por todo lo que ha hecho! El futuro está lleno de sorpresas, y aunque las cosas no serán fáciles, todos los personajes tienen mucho que luchar por lo que es justo. ¡Gracias por tu comentario! :) Nos vemos en el siguiente capítulo, donde seguro las cosas se pondrán aún más intensas.
- Rosa. Taisho: ¡Sí, Kagura está viva y con su bebé! Y Koga, ¡qué lindo que se ofreciera a ayudarla! Es un gran gesto, aunque todavía no sabemos qué más podría pasar... ¡estoy emocionada por lo que viene! Sobre Koga, ¡sí, también espero que regrese pronto! Y su jugada para engañar a Naraku estuvo buenísima, ¿verdad? Me alegra que te haya gustado. Por otro lado, Sesshomaru me dio mucha pena también. Pero me encanta que Moroha y Rin estén ahí para darle cariño y apoyo, son lo mejor para ayudarlo a salir de esa situación tan difícil. Y Kikyo... bueno, como siempre, con su actitud indiferente, aunque ya veremos si cambia algo en su historia. ¡Mil gracias por tus lindas palabras, me alegra mucho que te haya gustado el capítulo! Nos vemos en el siguiente, ¡te mando un besote!
- Lin Lu Lo Li: ¡Hola! ¡Qué hermoso leer tu comentario! Me alegra mucho que el capítulo te haya transmitido esa sensación de paz, porque en medio de tanta tensión, necesitábamos esos momentos de respiro. Koga siempre sorprende, ¿verdad? Y me encanta que haya tomado una decisión tan importante al ayudar a Kagura. Es un personaje que está demostrando ser mucho más que un personaje secundario. Por otro lado, lo de Sesshomaru fue todo un giro. A veces lo vemos tan imperturbable, pero esas pequeñas grietas en su fachada realmente nos muestran su vulnerabilidad, y fue tan conmovedor ver cómo reaccionó al perder lo que pensaba que era su hijo. Moroha es tan especial para todos, pero especialmente para él, me alegra que le brinde algo de consuelo en esos momentos difíciles. Y sí, el viaje de Koga traerá mucho más que una pausa... jeje veremos qué sucede con Inuyasha y Kagome, y claro que hay esa posibilidad de que un hermanito llegue para Moroha. ¡Las sorpresas están por llegar! Gracias por tomarte el tiempo de compartir tus pensamientos, siempre disfruto mucho leerlos. ¡Nos vemos en el próximo capítulo! :)
Muchas gracias por sus reviews, me alegra que el capítulo les haya gustado tanto. Ahora solo espero que este nuevo capítulo también reviva esa fibra sensible e incertidumbre como ya es de costumbre con mis historias.
¿Qué pasará...?
Pues, mucho. Espero que estén listas y listos porque se viene ¡DRAMAAAA!
Atte. XideVill
Disclaimer: Los personajes de esta historia son de Rumiko Takahashi.
CAPÍTULO 23.
KAGOME
La habitación no tardó en llenarse de jadeos asfixiantes y palabras incompletas. No pude evitar sonreír cuando lo vi disfrutando de esto.
–¿Por qué…? –susurró sobre mis labios– ¿Por qué sonríes?
–Creo que… desde que volví, no te he dicho cuánto te amo.
Inuyasha me miró a los ojos.
–No hace falta que lo digas –dijo, besándome en la nariz–. Ya lo sé… lo veo en tus ojos, lo siento cuando me sonríes así, cuando estamos juntos de esta forma –añadió, divertido–. Lo sé de tantas maneras, amor. Las palabras solo lo confirman.
–Inu…
–Déjame demostrarte cuanto te amo, Kagome.
Sonreí y lo besé. Inuyasha deslizó su mano por mi espalda desnuda y me acercó aún más a él, acomodándonos juntos para disfrutar plenamente de esta sensación.
.
Mientras recuperábamos el aliento y nuestras respiraciones volvían a la calma, él acariciaba mi hombro, y yo hacía lo mismo en su pecho. Cualquiera que entrara por esa puerta vería algo digno de retratar, no por morbo, sino por amor. Un amor puro que, con el tiempo, no ha hecho más que crecer.
–¿Cómo están en casa?
–No puedo decir que todo está bien, porque la verdad es que no lo está.
–¿Cómo está tu hermano?
–Sesshomaru… bueno, hace poco tuvimos una discusión fuerte. Mamá intentó intervenir, luego papá también, pero nada salió bien. Se fue todo el día dejando a Izayoi muy preocupada.
–Me lo imagino –dije sincera– Izayoi los quiere mucho e imagino que verlos pelear fue doloroso para ella.
Inuyasha besó mi frente dejando escapar un suspiro cansado.
–¿Regresó?
–Sí, esa misma noche. Pero el estado en el que lo hizo fue… Él aún está muy desconcertado por todo lo que pasó: la muerte de Kagura… No, la mentira sobre su supuesto hijo –se corrigió– significó mucho más de lo que imaginaba.
No pude evitar tensarse cuando lo escuché mencionar a Kagura.
–¿Dijo algo de ella? –me animé a preguntar.
–No precisamente, pero en medio de su dolor mencionó a su hija, la nombró Kanna.
–Kanna… –dije en un susurro.
–Tal vez hice mal, y puede que me odies, pero contacté a Rin.
–¿Qué?
–Amor, era necesario. Rin es la única que puede sacarlo de esa depresión.
Me senté para mirarlo.
–Pero se supone que ella tendría que estar fuera del país, era por su seguridad.
–Lo sé, créeme que lo sé, pero te prometo que la cuidaré –dijo apoyando la espalda en el respaldo de la cama.
–No puedo creer que hayas dejado que mi mamá se fuera sola.
–Kag…
–¿Y si Naraku…?
–Ey, no, no lo digas –advirtió tomando mis manos–. Tienes que dejar de pensar así, Naraku no siempre va a tener la oportunidad de destruirlo todo. Míranos, mira a Moroha, ahora estamos juntos.
–No como quisiera.
Me atrajo hacia él nuevamente.
–Bueno, tal vez pronto estemos juntos del modo que quieras.
Solté un suspiro. Tan solo imaginar una vida juntos hacía que todo valiera la pena.
–Bien, ahora es mi turno – soltó.
–¿Turno para qué?
–Para hacer preguntas –afirmó– ¿Dónde estabas ayer? ¿Por qué no respondías mis llamadas y mensajes?
–Bueno… yo…
No quería mentirle, pero de alguna manera le había prometido a Kagura guardar su secreto, por su bien y el de su futuro hijo. Tomé aire y cerré los ojos.
–Koga y yo tuvimos que salir de la ciudad. Fue algo urgente.
–¿Urgente? –cuestionó dejando salir su molestia–. ¿Qué era tan urgente como para no responder mis llamadas?
–Lo sé, sé que hice mal, pero hubo un motivo, lo juro.
–Entonces dime, ¿cuál fue el motivo?
–Inu…
En ese momento sonó el timbre y me alarmé al instante.
–Tranquila, debe de ser el idiota de Koga.
–No –solté saliendo de la cama en busca de ropa– No es koga, no puede ser él.
–Kag, tranquila.
–Koga se fue de viaje, no hay forma de que haya regresado.
–Tal vez surgió algo –intentó tranquilizarme, pero algo dentro de mí me mantenía inquieta.
–Escóndete en el baño, iré a ver quién es.
–Kag…
–¡Solo hazlo! –exclamé mientras salía de la habitación.
Podía escuchar los latidos de mi corazón, como zumbidos que torturaban mis oídos con cada paso que daba. El timbre volvió a sonar, esta vez más insistente y al abrir todo mi sistema colapsó.
–Na… Naraku…
–Supe que el heredero de los Okami salió de la ciudad –Tuve que hacerme a un lado para dejarlo pasar–. Es una lástima que el matrimonio se haya tenido que postergar.
–Como… emm –Me aclaré la garganta– ¿Ya lo sabes?
–Claro que lo sé –dijo mirándome por completo– Así como sé que Taisho está aquí.
Intenté mantener la calma, pero esto era demasiado. Podía sentir el ligero temblor en mis manos y pies. ¿Qué podía hacer? ¿Qué se suponía que debía hacer?
–Naraku déjame explicarte…
Se llevó el dedo a los labios en señal de silencio.
–No queremos alarmar al invitado, ¿o sí? –Se sentó en el sofá de la sala–. Ayer, cuando perdí completamente tu rastro, no pude evitar preocuparme. Ya sabes, aún estoy muy afectado por la pérdida de mi querida sobrina. Una pérdida más sería un desastre.
Me hizo una señal para que me sentara frente a él. Yo solo miré la puerta de la habitación donde estaba Inuyasha antes de sentarme donde me indicaba.
–Desde entonces, o más bien dicho, desde ese instante, puse a unos hombres a vigilar la entrada de esta casa. Fueron ellos los que informaron sobre tu invitado –soltó una risa mientras encendía un cigarro–. Eres toda una profesional, no desaprovechaste la oportunidad de traer a tu amante justo cuando tu prometido acaba de irse.
Tuve que tragarme sus duras palabras.
–Solo hago lo necesario para seguir con el plan, con tu plan –aclaré.
–Y lo agradezco –sonrió dejando escapar algo de humo–. Claro que lo agradezco, gatita. Pero aún hay algo que no me queda claro.
–¿Qué es?
–¿Dónde estabas ayer?
Mi respiración se aceleró y él lo notó al instante.
–No me mientas –advirtió.
–Estuve con Koga.
–Eso lo sé. Mi pregunta es: ¿dónde? ¿por qué? ¿y qué estaban haciendo? ¿Acaso se trata de una conspiración en mi contra?
–No –Me apresuré a decir–. Eso sería imposible, él no sabe nada.
–Entonces dime, querida. No me hagas pensar lo peor.
–Koga y yo…
Bajé la cabeza y, al hacerlo, vi mis manos temblorosas, intentando contenerse una contra la otra sobre mis rodillas.
–Te escucho.
–Bueno… salimos de la ciudad y él… me llevó a una casa en medio del bosque.
–Qué romántico –soltó y no supe interpretar el tono de su voz– ¿Qué hicieron?
No podía delatar nuestro plan y mucho menos poner en peligro su vida y la de Kagura. Tragué saliva antes de responder.
–Nos acostamos… –susurré a punto de perder la voz.
–¿Qué dijiste, querida? No te escuché bien. Dilo claramente –exigió.
Levanté la cabeza y lo miré.
–Koga y yo tuvimos sexo, por eso no pude responder tus llamadas.
–¡Vaya, vaya! –soltó con una risa– ¿Dónde quedó la mujer de un solo hombre? ¿Qué pasó? ¿Ya lo olvidaste?
–No lo he olvidado, pero con lo que le pasó a Kagura, sé que mi hija no está del todo segura.
–¿Qué intentas insinuar? ¿Acaso crees que fui yo quien acabó con la vida de mi sobrina?
–¿Y no es así?
Naraku dejó escapar una gran cantidad de humo.
–Si eso te hizo cambiar de opinión, entonces ya cumplí con mi objetivo. Ahora solo espero que esa única noche de placer que tuviste con Okami dé grandes resultados. De lo contrario… ya sabes lo que pasará.
–Si lo que quieres son sus acciones, bien, te las traeré –Me levanté y fui al cuarto de Koga para sacar los papeles que su abogado había dejado–. Aquí están tus malditos papeles. Después de todo, acostarme con él no fue gratis.
Naraku leyó el documento como si se tratara de una lámina de oro puro, mientras yo rezaba por dentro para que no se diera cuenta del fraude.
Apagó el cigarro en el cenicero, luego se levantó y me atrajo hacia él, fue un abrazo que detesté con todo mi ser.
–Querida, fuiste más astuta que la inútil de mi hija. De haber sabido tu potencial, te habría puesto como esposa del mismo Inuyasha Taisho. Ese idiota de seguro habría caído ante ti en cuanto te viera –susurró cerca de mi oído.
Me quedé inmóvil ante su acción, sintiéndome extraña al recibir aquel abrazo. Cuando terminó, recién pude respirar.
–Tengo que guardar esto en un lugar seguro –dijo de camino a la salida–. Mientras tanto, tú... –Miró hacia la habitación donde estaba Inuyasha y sonrió–, sigue haciendo lo que estabas haciendo. Se ve que eres talentosa para que dos hombres estén completamente locos por ti y te entreguen más de lo que vales.
Al cerrar la puerta, apreté mis manos en un puño.
–Maldito bastardo… –musité, pero me giré al escuchar la puerta del fondo abrirse–. Inuyasha.
–Así que aquello tan urgente que tenías que atender con Koga era sexo.
–¿Qué? No, pero ¿cómo puedes pensar eso?
–Acabo de escucharte decirlo, Kagome.
–Es evidente que no lo dije en serio –aclaré.
–Entonces dime, ¿Qué hicieron tú y Koga en ese lugar? ¿A qué fueron allá?
No podía decirle, y para mentir no era buena, no a él.
–Inu…
–¡Maldición! Entonces si te acostaste con él.
–¡No!
–¡Deja de mentir!
–¡No lo hago! No me acosté con él, no pasó nada entre nosotros ¿qué más quieres que te diga?
–La verdad de por qué fueron a ese lugar. Dímelo, quiero saber qué fue lo que hicieron –exigió.
Lo miré incrédula por un momento. No podía creer que estuviéramos discutiendo por esto.
–Amor, ya, por favor –pedí–. No discutamos y olvidemos esto, ¿sí?
Inuyasha no dejó de mirarme con aquellos ojos llenos de rabia y molestia.
–Quiero saberlo, Kagome. Quiero saber si fuiste capaz de acostarte con él solo por unas miserables acciones.
Bien dicen que las palabras duelen más que los golpes. Solo que no era completamente consciente de cuánto dolor podían transmitir.
–¿Eso es lo que crees?
–Es eso lo que me estás haciendo pensar.
–Vaya –solté comenzando a cansarme de esto–. Si es eso lo que piensas entonces no hay nada que yo pueda hacer para hacerte cambiar de opinión.
–Sí hay algo que puedes hacer, y es decir la verdad, Kagome, porque hasta ahora solo te he oído negar el hecho de que te hayas acostado con él.
–Sabes, Inuyasha, lo que Koga y yo hicimos en ese lugar no es asunto tuyo.
Él me miró, se detuvo a pensar lo necesario antes de volver a hablar.
–Perfecto, entonces lo que vaya a hacer con Kikyo tampoco será asunto tuyo –dijo pasando por mi lado rumbo a la salida.
–¿Qué quieres decir?
–Que, no sé, tal vez me acueste con ella y tengamos un hijo, después de todo es eso lo que Naraku quiere de ella ¿o me equivoco?
–No lo harías.
Me sonrió antes de tomar la perilla de la puerta.
–No me retes.
–¡Ah! ¡Eres un idiota! –grité cuando cerró la puerta.
No podía creer lo que acababa de pasar; simplemente no lo creía. ¿Cómo era posible que desconfiara de mí de esa forma? ¡¿En qué estaba pensando?!
INUYASHA
–¡Maldito botón inservible!
–Ey, tranquilo amigo. Te aseguro que este elevador vale más que tu enojo.
–No estoy de humor, Miroku.
–¿De dónde vienes? –cuestionó al verme bien–. Hoy no es tu día de trabajo.
–Pues tuve ganas de venir a trabajar ¿Algún problema?
–Sí, muchos, empezando por el humor de perros que traes. Espantarás a todo el personal con esa actitud.
Al llegar al piso correcto, bajamos; pero antes de despedirme de él, Miroku me entregó un sobre
–¿Qué es esto? –cuestioné confundido.
–El segundo favor que me pidió Kag. Sígueme –ordenó.
Entramos a su consultorio y, al hacerlo, Miroku cerró la puerta.
–¿Y bien? –insistí en saber de qué se trataba.
–Sé que no es asunto mío y que probablemente rompí mi ética profesional, pero de alguna forma esto también me incumbe.
–¿De qué hablas?
–Hablo de Sango –Tomó aire antes de sentarse en el sillón–. Hace tiempo Kagome me pidió que hiciera un análisis de ADN, ya debes de saberlo.
–Koga Okami y esa mujer.
–Sango –Me corrigió– Pero sí, me entregó unos cuantos caballos suyos y los comparé con los de él. El resultado es algo que probablemente ella esperaba.
–¿Son hermanos? –cuestioné abriendo el sobre para comprobarlo yo mismo.
–Definitivamente lo son. Sango también es una Okami.
Me dejé caer en el sofá, incrédulo.
–Ese maldito de Naraku…
–Pensaba entregárselo a Kagome, pero ya que estás aquí, mejor dale la buena noticia –comentó.
–No, yo… será mejor que tú se lo digas.
–Oh-oh –Se inclinó hacia mí– No me gusta ese tono ¿Qué fue lo que hiciste ahora?
–No es asunto tuyo –respondí viéndolo firme.
–Como quieras, pero solo diré que te apresures en pedirle perdón, este no es un buen momento para estar peleados.
–Habló la voz de la sabiduría –solté burlón– ¿Y a ti cómo te va? –pregunté– Ya sabes… con eso.
Miroku rápidamente se aclaró la garganta y se recostó en el reparando con una incómoda sonrisa.
–¿Ya fuiste al urólogo que te recomendé? Porque si el problema persiste, puede que sea más grave y tengamos que...
–Ya sirve… –musitó.
–¿Qué?
–¡Que ya funciona, maldición!
Me reí tratando de no ser molesto, pero al ver su cara supe que había fallado.
–Lo siento –dije recuperando el aliento– Es solo que, aún no puedo creer que hayas tenido ese problemita.
–Cuando te toque…
–Tendré un segundo hijo y nietos antes de que eso pase –bromeé volviendo a reír.
–Qué seguro estás.
–Ya, lo siento. Dejaré de reírme, pero dime –Me incliné hacia él– Cómo pasó.
–¿Cómo pasó qué?
–Ay, ya sabes –Miré hacia abajo y luego a él– Cómo es que volvió. ¿Acaso tú y Sango…?
–Ya vete, Inuyasha.
–Por favor, no me dejes con la curiosidad.
–Tengo que llamar a Kagome para darle la noticia, pero si quieres, quédate y escúchala cuando le pregunte por tu molestia de hace un momento.
–Tú ganas –solté levantándome– Me iré, pero no dejaré de insistir con eso.
–Si, si, como quieras.
Sonreí antes de abandonar el lugar, y en cuanto lo hice, la realidad me golpeó al recordar la discusión que tuvimos Kagome y yo hace unas horas.
KAGOME
Después de haber descargado toda mi molestia, me puse a limpiar el lugar frenéticamente. Limpié todo, puse a lavar las sábanas en las que Inuyasha y yo habíamos estado perfectamente bien hace unas horas, acomodé las toallas y dejé horneando una buena porción de lasaña en la cocina. Ahora, intentaba relajarme en la bañera con una copa de vino. Todo con tal de olvidar la desagradable discusión que habíamos tenido hace unas horas.
Mi celular sonó y por un momento creí que se trataba de Inuyasha, pero la decepción me pegó de golpe al ver un número desconocido.
–¿Hola? –dije cuidadosa.
–Hola, bonita.
–¡Koga! –solté feliz– ¿Cómo estás? ¿Todo está bien?
–Todo está perfectamente bien –respondió– Kagura y yo estamos desayunando ¿cómo va todo por allá?
Sonreí.
–Aquí todo sigue igual con la única diferencia que a esta hora corresponde la cena.
Escuché su risa del otro lado.
–Había olvidado por completo la diferencia horaria ¿de cuánto es?
–De catorce –Se escuchó la voz de Kagura de fondo.
–Cierto, de catorce, me imagino que allá son las diez de la noche.
–Sí, son las diez –afirmé– ¿Y cómo está Kagura?
–Por qué no se lo preguntas tú misma.
Sonreí cuando escuché que le entregaba el celular.
–Estoy bien, cariño, mejor dicho, estamos bien.
–Me alegra oírlo –dije sincera.
–Koga insiste en ir a ver a un médico. ¿Podrías decirle que no es necesario, por favor?
–Lamento no poder ayudarte esta vez, pero pienso que Koga tiene razón. Siempre es bueno ir a ver cómo está el bebé.
–Él está bien, lo sé –aseguró.
–Además, dentro de unos cuantos meses podrás saber el sexo –traté de animarle.
–Bien, me convenciste.
–Gracias –dijo Koga a lo lejos y yo sonreí.
–¿Has imaginado lo que podría ser? ¿Si una niña o un niño?
La escuché soltar un suspiro.
–Recuerdo habérselo preguntado en una ocasión a Sesshomaru.
–¿Y qué dijo?
–Me pidió la prueba de ADN.
–Kagura…
–No, está bien. A lo que me refiero es que en ese momento yo dije que sería un niño.
–¿Y ahora? ¿Sigues creyendo que será uno?
–Ahora solo quiero que esté bien, sea niño o niña. Voy a amarlo con todo mi ser, ya lo hago.
–Estoy muy feliz por ti. Me alegra saber que estás bien.
–Gracias.
–En la mañana hablé con Inuyasha.
–¿Qué te dijo?
–Discutimos.
–Uy… él tuvo la culpa, estoy segura.
–Yo también –añadió Koga.
–El punto es que, habló de su hermano.
–Kag, no creo que…
–Está muy mal, al menos eso fue lo que me dijo, y en medio de su dolor, Sesshomaru habló de su hija, la llamó Kanna.
El silencio se hizo presente por un momento, que para mí fue eterno, antes de que ella hablara.
–Sabes, estoy por cumplir un mes de embarazo.
–Kagura…
–Tengo que cortar, o se nos hará tarde para ir al médico.
–Cuídate.
–Tú también, cariño. No permitas que Naraku le haga algo a tu hija.
–Jamás.
–Adiós, bonita – Se despidió Koga.
–Adiós.
Apenas terminó la llamada, entró otra; solo que esta vez sí la tenía agendada, pero seguía sin ser él.
–Hola, Miroku.
–Kag, ¿cómo estás?
–A punto de convertirme en una pasa –comenté.
–¿Cómo?
Sonreí.
–Dame un momento, Miroku, no cortes, saldré del agua en busca de algo de ropa.
–Bien, esperaré.
Traté de apresurarme; después de vestirme, me sujeté el cabello con un gancho y corrí a la cocina para salvar mi cena. Cuando lo logré, quedé impresionada por su aspecto.
–Delicioso…
¡Maldición! Había olvidado a Miroku. Corrí a la habitación y tomé el celular tratando de no sonar agitada.
–Lo siento, olvidé que estaba en llamada –dije regresando a la cocina– Pero dime ¿Qué pasó? ¿Todo está bien? ¿Cómo está Sango?
–Es de ella precisamente de quien quiero hablar.
–¿Sucedió algo? –solté angustiada.
–Ya tengo los resultados.
Quedé inmóvil.
–¿Y bien?
–La prueba salió positiva. Koga y Sango son hermanos.
Me llevé una mano a la boca tratando contener mi asombro. ¡Lo sabía! ¡Maldición, lo sabía!
–¿Kag?
–Lo sabía.
Escuché su risa suave.
–Una prueba más contra Naraku –solté–. Ahora sí está acabado.
–¿Cuándo se lo dirás a Sango?
–Eso es algo que aún no tengo seguro, pero ya pensaré en algo.
–¿Koga ya lo sabe?
–Sabe de mis sospechas, pero…
–Pero –instó a que continuara.
–Estoy segura que si se lo digo vendrá aquí tan pronto como se le haga posible.
–¿No está aquí?
–No, tuvo que viajar, fue una emergencia.
–Entiendo… entonces, ¿por qué Inuyasha está tan molesto?
–¿Lo viste? –pregunté sirviendo una pequeña porción de lasaña.
–Sí, ¿cuál fue el motivo esta vez?
–Koga, siempre es Koga –afirme–. Cuando le dije que no era asunto suyo, todo explotó. Me odio por haberlo dicho, pero su desconfianza me estaba lastimando. Entonces él respondió que, en ese caso, tampoco sería asunto mío si se acostaba con Kikyo y tenían un hijo.
–¿El idiota dijo eso?
–Así es, tal cual.
–Kag, ya sabes cómo es Inuyasha, dice y hace cosas demasiado imprudentes.
–Lo sé, sé cómo es él, solo que… –solté aire–. No recordaba que fuera tan malditamente idiota.
–¿Te lastimó? Me refiero a sus palabras ¿Te lastimaron?
–Sí… –fui sincera y de pronto ya no tuve apetito.
–Hablaré con él.
–Miroku.
–Dime.
–Desde cuanto te has vuelto el más maduro de los dos.
Lo escuché reír y sonreí de inmediato.
–Supongo que ni yo mismo lo sé.
INUYASHA
Al llegar a casa todo estaba a oscuras, revisé el cuarto de Moroha y ella dormía profundamente junto a Kuma. No quería despertarla así que me fui a la habitación que compartía con Kikyo.
Al entrar no la vi en la cama, pero el baño estaba tenía la luz encendida, así que supuse que estaba allí.
Aproveché para quitarme la ropa y buscar un pijama, pero justo cuando estaba a punto de ponerme la parte superior, sentí un toque frío en mi espalda.
–Kikyo…
–Inuyasha, no oí cuando entraste.
–Creí que dormías –dije volteando para verla–. No quise despertarte.
–No podía dormir.
–¿Cenaste algo? –pregunté mientras sentía su tacto recorrer mi pecho.
–Izayoi es la única que me trae algo de comer.
–¿No has salido de la habitación?
Ella negó con la cabeza.
–Pero supe que hay una visita. La hermana de ella, de esa mujer. Me impresiona lo rápido que tu hermano puede superar la muerte de Kagura.
–Kikyo…
Se apartó de mí.
–Estoy completamente segura que tú también harías lo mismo si yo muriera.
.
–Sabes, Inuyasha, lo que Koga y yo hicimos en ese lugar no es asunto tuyo.
La miré fijamente, sin poder creer lo que acababa de decir. Cada palabra que salía de sus labios no hacía más que confirmar mis sospechas. Sentí cómo algo dentro de mí se rompía lentamente, una mezcla de decepción y amargura que me calaba hasta los huesos.
–Perfecto –solté áspero–, entonces lo que vaya a hacer con Kikyo tampoco será asunto tuyo.
–¿Qué quieres decir?
–Que, no sé, tal vez me acueste con ella y tengamos un hijo, después de todo es eso lo que Naraku quiere de ella ¿o me equivoco?
–No lo harías…
.
¿Que si no lo haría?
Ella lo hizo sin ningún remordimiento.
Tomé a Kikyo del brazo y la atraje hacia mí, pero esta vez pude ver cómo la duda empezaba a crecer en sus ojos.
–Inu…
No alcanzó a nombrarme, porque mis labios se apoderaron de los suyos. Fui despojándola de cada prenda a mi paso, haciéndola retroceder hasta la cama, donde ambos caímos. Su cabello se desplegó sobre las sábanas grises. 'No lo harías...' Cerré los ojos al escuchar aquella voz, la voz de Kagome, pero volví a besar a Kikyo, mientras sus manos se aferraban a mi cuello con pasión.
Continuará...
