—Vroom, vroom —incluso a la altura a la que Tails se encontraba en el balcón, aun podía escuchar los sonidos de los autos en la calle mientras absorbía luz del ambiente.
—Knuckles tenía razón respecto al ruido de esta ciudad. Apenas ha pasado un día y ya extraño el son de las olas chocando contra la playa —pensó él en voz alta al terminar su alimentación.
—¿No pudiste dormir bien anoche? —preguntó el mencionado apareciendo detrás de él.
—No —admitió el vulpino tras girar la cabeza—, y antes de que preguntes, sí tiene que ver con la razón por la que llegué tarde.
—No te iba a preguntar, después de todo sé que fue por una buena razón y que nos contarías cuando estuvieras listo —lo calmó el mayor iniciando su propia nutrición, a lo que Miles agradeció con una sonrisa.
—¿Amy sigue dormida? —preguntó entonces el zarco.
—Como un tronco —respondió el pelirrojo—. Ella sí que parece disfrutar de la ciudad, incluso pienso por momentos que le gustaría quedarse.
—Claro que no —repuso Miles risueño—, ella ama a Ágapi y a su gente, no habría luchado tan arduamente si no fuera por la fuerza de sus sentimientos, solo le gustan los lujos y elegancia de las urbes como a muchas personas, pero por supuesto no los cambiaría por su hogar —explicó—. Creo que deberíamos pedir de desayuno wafles con helado suave, ya que me contó que ese helado es su comida favorita aunque no tuvo muchas oportunidades de probarlo con anterioridad, sería un lindo detalle en retorno a mantener el grupo animado, tal vez incluso lo tengan con sabor a larvas.
—Eso suena delicioso —dijo animado el equidna dejando de absorber luz.
Tras cuarenta y cinco minutos de espera, los chicos se sorprendieron bastante al ver como la puerta se abría sin que siquiera alguien la hubiese golpeado y sus amigos de otros mundos entraran a la habitación sosteniendo las bandejas con su comida.
—¡Encontramos al chico de servicio justo cuando iba a tocar! —aclaró Blaze luciendo alterada—, queríamos que se fuera pronto porque nos enteramos de algo que debemos discutir con urgencia.
—¿Qué ocurre? —preguntó Amy soñolienta parándose de su cama.
—Encontramos algo alarmante en el subsuelo —resumió Silver poniendo los gofres sobre la mesa—, ven, podemos hablarlo mientras desayunamos.
—¡Oh!, ¡helado suave!, ¡mi favorito! —exclamó la recién levantada al observar la comida.
—Sabíamos que te gustaría —manifestó Tails sonriendo previo a que todos se sentaran para escuchar lo que la pareja recién llegada tenía que decir.
—Bien, estábamos regresando por un túnel en cuyo fin encontramos un callejón sin salida hasta que Silver percibió una voz en su cabeza, así que subimos por una abertura en el techo que nos llevó a otro túnel que terminaba en una reja, cuando nos topamos con algo con lo que creo que no debíamos —inició la gata.
—¿No hubiese sido mejor reunirnos en tu mansión, Lawrence? —en medio de una estancia amplia e iluminada con un globo de luz artificial, preguntó, sin mover sus labios, una gata de pelaje abundante y plateado con aros morados alrededor de su cuerpo.
Silver repitió en su cabeza las palabras para la gata tras él.
—Con lo entrometidos que son los medios de comunicación hoy en día, no les hubiese sido difícil descubrir que todos nos ausentamos de nuestros hogares al mismo tiempo y hubiesen escrito artículos que alimentasen las teorías conspirativas de muchas personas —respondió también con la boca cerrada una anaconda macho de escamas doradas al lado de la felina.
—Son solo un montón de loquitos que acertaron en una de sus teorías, nadie les hubiese creído —participó una coyote de pelaje rosa.
—En todo caso tenemos líneas de comunicación privadas —habló una morsa masculina de piel morada.
—Las cuales tuve que crear una ley para monitorear debido a los descuidos de ciertos mobianos que no protegieron adecuadamente sus líneas y revelaron información privilegiada —un zorro albino a quienes los observadores ocultos ya conocían dijo mirando a una pareja de liebres.
—Ya la gente sospechaba sobre la desaparición de mobianos con el poder del caos, solo era cuestión de tiempo para que descubrieran nuestros estudios sobre ellos —se excusó uno de los orejudos, una hembra de pelo color durazno.
—Y siempre podemos sobornar a aquellos quienes investigan nuestras líneas ahora —respondió el otro lagomorfo, un macho gris.
—No, quien los eligió fue Fink, mi vicepresidente, asegurándose de que fueran personas más leales a él que al dinero, y si los despedimos generaremos aún más sospechas —replicó el de pelo blanco—, lo tomé hace cuatro años después de que no lo eligieran como candidato porque mediante él podría obtener el voto de los territorios más aislados del planeta, y pensé que no haría gran cosa, pero se ha convertido en una piedra en mi zapato y ahora resulta que planea volver a lanzarse —se dio el lujo de desahogarse por un momento—, pero me aseguraré de que no gane. De cualquier forma el tema por el que nos reunimos es informar detalles acerca de la búsqueda de las gemas de las diamantes. Adelante, Ekaterina.
—Pues bien, las investigaciones y esfuerzos de laboratorios E-cat han dado esto como resultado —de la piedra en la fosa cubital izquierda de la gata surgió un holograma que revelaba un aparato similar a una linterna—, inverso al expansor de caos, este es un detector que rastrea dicha energía, la cual las piedras de las antiguas gobernantes despiden por montones desde los lugares en que se perdieron a lo largo de la historia debido a las muchos mobianos que intentaron adueñarse de su poder —la imagen cambió de repente para revelar un mapa de Central City con cuatro puntos rojos con coordenadas de latitud, longitud y altitud —, poder que será nuestro una vez que busquemos en estos sitios.
—Mmm, están en lugares difíciles de alcanzar, requeriremos de un grupo de exploradores para buscarlas —mencionó la anaconda.
—¿Un grupo?, ¡debemos ser lo más discretos posibles! —clamó la coyote, no pudiendo emitir desde su mente lo tonta que le parecía la idea.
—Cierto, tendremos que contratar cazarrecompensas o algo por el estilo, hábiles, codiciosos y prudentes —sugirió la morsa.
—Son solo cuatro objetivos, bien podría ser solo uno al que le ofrezcamos algo más allá de sus sueños —complementó la liebre femenina.
—Tres, de hecho —corrigió Lenin—, alguien encontró la gema de diamante rosa pensando que se trataba de una roca común y pensó que sería una gran idea ponerla como decoración del trofeo que se le dará al ganador del torneo este año, el cual, como siempre, fue resguardado con los mejores medios.
—No veo por qué no pedirle al mismo cazarrecompensas que vaya por las otras diamantes que robe el trofeo —cuestionó la liebre grisácea.
—Podríamos, pero ya encontré a alguien que no solo nos dará la joya una vez que gane el torneo sino que también nos será de ayuda después —aseguró el gobernador—, vamos, sal de ahí, no seas tímido —se atrevió entonces a gritar con sus cuerdas vocales.
El resto de presentes, tanto anunciados como ocultos miraron alrededor hasta captar unos ojos brillantes y rojos cuya luz creció en una fracción de segundos y se apoderó de toda la sala antes de reducirse en el mismo lapso de tiempo para revelar a un erizo de pelaje negro y rojo con pelusa blanca en su pecho al lado del presidente.
—Este es Shadow, no dice mucho pero su poder habla por él —lo presentó el zorro albino volviendo a hablar en su mente—. Ya había visto a erizos y otros seres con el poder del caos que eran muy veloces, pero diría que Shadow es más que todos ellos juntos —el aludido giró su cabeza—, lo único que me pidió a cambio de ganar el torneo y su lealtad eterna fue conquistar el planeta Tierra una vez que podamos.
—Oh, mmm, ya veo —balbuceó la víbora.
—Sé lo que pensaste, Bismark, crees que lo engaño ya que aún nos tomará décadas poner a cada miembro de nuestra orden a cargo de un planeta del imperio en vez de estar turnándonos el dominio sobre los gobiernos de cada uno o los sectores de la economía como hacemos desde hace cientos de años —las cejas de los infiltrados se elevaron al escuchar eso—, además de que nos tomará aún más tiempo construir máquinas que nos permitan extraer todo el poder de las diamantes, por lo que tendría que hacerlo eterno como nosotros, una operación que hoy en día no podemos ocultar como hicimos hace un milenio, pero no debemos preocuparnos ya que Shadow fue creado con la programación de la primera era, lo que quiere decir que es eterno como nosotros.
—¡¿Pero cómo?! —preguntó Ekaterina.
—No es relevante, lo importante es que nos ayudará —sentenció Lenin—. Tal vez también pueda buscar a las otras diamantes por nosotros.
—No todas —la voz grave del erizo invadió el lugar—. Vi que una de ellas está en el cañón de pirita, me aventuré ahí una vez, pero no pude ir muy lejos porque la separación entre sus paredes de piedra se reduce demasiado a medida que avanzas y no cuento con el poder para cambiar de forma, así que no podría pasar por ese camino estrecho sin destrozarlo, lo que imagino que no quieren porque llamaría la atención.
—Bueno, bueno, entonces buscaremos a un cazarrecompensas que tenga esa habilidad —determinó el vulpino—, de cualquier forma, junto con mi patrocinio, tu victoria en el torneo también nos ayudará a fomentar la división entre defectuosos y puristas, después de todo, creo que eres el ser más perfecto que pueda existir.
—Solo si gana, como dijiste —volvió a hablar la liebre color durazno—, tú mismo viste la competencia de hoy y cuán capaz era ese zorro de dos colas, ¿te imaginas lo que pasaría si gana?
—No pasará, créeme, he visto a Shadow en acción y nada puede con él —aseveró—, y aun si no lo tuviéramos y ese zorro ganara, los conflictos entre defectuosos y puristas o cualquier par de grupos rivales permanecerá siempre y cuando estemos aquí para asegurarnos de que así sea.
—¿Entonces creen que…? —Tails quiso preguntar.
—Sin duda —respondió Silver de inmediato intuyendo la pregunta mientras se jalaba los pelos de sus piernas—, se trata del consejo de Onyx y han existido desde incluso antes de lo que pensaba —expresó haciendo lo mejor por contener su ira—. No sé cómo no se les ocurrió a los científicos o a mí algo así, después de todo sería raro que un grupo tan grande de mobianos se reuniera y se pusiera de acuerdo incluso en un solo siglo. Ahora noto que su ambición en realidad no conoce límites y peor aún la aparición de Iblis es culpa suya.
—¿Cómo es eso? —Amy pidió saber.
—Hablaron de adquirir las piedras de las diamantes —explicó Blaze—, existe la posibilidad de que en el futuro de Silver ellos las hayan utilizado juntas, y dado que poseían muchísimo poder del caos, podrían haber creado una grieta interdimensional, que le permitiera a Iblis llegar a su mundo, suponiendo que estuviese en otro universo, o bien haberlo despertado del letargo en que se encontraría en este mundo. Sea como sea, lo más probable es que su aparición sea su propia culpa.
—¡Y nosotros somos los que pagamos! —Silver finalmente gritó.
La otra erizo se apresuró a dejar su comida con el fin de ir junto a él para abrazarlo y sobar su espalda.
—Lo importante es que tenemos la oportunidad de detenerlos recolectando primero esas joyas, ¿verdad Blaze? —preguntó tras unos segundos.
—En efecto, tengo grabada en mi gema su ubicación, el problema es que se añade a nuestras cargas su búsqueda, pero de cualquier forma hay tiempo para que ambos busquemos el meteorito después —respondió la gata.
—¿No quieren ayuda? —interrogó Knuckles—. Somos un equipo, sería deshonroso que tan solo ustedes dos tengan que soportar dos labores.
—No, su labor es la más importante, por lo que deben tomarse el tiempo para descansar cada noche después de sus batallas —indicó la felina.
—Pero gracias a los anillos que mi otro yo no tenemos que dormir —repuso Tails—, se podría decir que solo lo hemos hecho por costumbre.
—Sus mentes necesitan tiempo para procesar todo aquello que hacen durante el día —replicó la princesa—, y si bien pueden tener energía, no queremos que las otras labores los sobrecarguen de ansiedad.
—Es cierto, por lo mismo no deberías perder ni un minuto de sueño como anoche, Miles —añadió la de pelo rosa.
—¡Oh, sí!, respecto a eso —el menor del grupo se dispuso a confesar lo que había hecho—, me tardé porque descubrí a un pavo real acosando a una familia de patos defectuosos y sentí el instinto de ayudarlos, así que me puse el traje de Apoteosis y lo derroté y a sus compañeros —relató volteando la cabeza—, lo lamento, sé que me puse en peligro de ser detenido y por lo mismo tal vez descalificado del torneo. Sé que nuestro objetivo es terminar pronto el sufrimiento de los de mi clase, pero no pensé que sería cruel hacerme de la vista gorda e ignorar la situación.
—¡Estás loco!, ¡podrías haber echado a perder todo el plan! —gritó el chico del futuro aún alterado.
—¡Tails actuó con honor!, ¡estoy seguro de que habrías hecho lo mismo de ver amenazada de esa forma a gente de tu hogar! —Knuckles vociferó en respuesta.
—¡Quise pero no lo hice por mi bienestar, por el de mi familia y por el de todos!, porque aunque era injusto sabía que debía permitir que pasara porque si me detenían nunca podría venir al pasado y buscar la salvación de todos en mi mundo —el de espinas plateadas respondió.
—¿Entonces permitir el mal, permitir que gente sufra por quién sabe cuánto tiempo, está bien solo porqué se hace con la idea de ayudar? —inquirió el equidna molesto tras pararse.
—Es mejor que hacer un pequeño bien ahora y permitir que el mal persista —contestó el otro espinoso levantándose también.
—¡Basta! —gritó Amy interponiéndose entre los dos chicos, tras lo cual miró al pelirrojo—, ¡Knuckles!, ¡Silver vivió en condiciones mucho peores que las nuestras!, si de por sí el maestro Celian tuvo que tomar decisiones difíciles para mantener a Ágapi a salvo, apenas imagino cuán más la serían las de aquellos a su alrededor —miró entonces a su semejante de ojos ámbar—, ¡¿Cuál es el punto en tratar de ayudar a la gente si permitimos que salgan heridas en el proceso o las herimos en el proceso?! —cuestionó, a lo que el de botas balbuceó antes de suspirar y sentarse igual que el muchacho más alto—, el bien es algo difícil, en verdad raras veces podemos estar seguros de que lo que hacemos es bueno, solo podemos preguntarnos si sí lo es y hacerlo esperando que sea lo mejor, que es lo que debemos hacer ahora —se dirigió entonces a la otra hembra en el lugar—, ¿qué piensas tú?
—Las acciones de Tails fueron imprudentes —aceptó la de pelo violeta tras unos segundos—, pero puede que también ayuden a nuestra causa.
—¿Cómo? —preguntó el propio zorro del que se hablaba.
—Queremos crear a un personaje que infunda recelo en los puristas y esperanza en los defectuosos y sus partidarios. Si la gente sabe que hay alguien allí afuera dispuesto a salvar a los oprimidos, más allá de hacer alarde de su fuerza, entonces saldrán a la luz y poco a poco confiarán en que el mundo sea seguro —razonó la cortesana antes de volver a mirar a Tails—. Ese no fue el último acto violento de discriminación que verás aquí, así que si ves alguno otro, puedes actuar, pero procura que nadie pueda verte y no estires mucho tus límites. Dado que aún no hay algo similar a los anillos que hizo tu otro yo que permita mantener un cambio de forma por mucho tiempo, te recomiendo tomar distintas formas para proteger tu identidad. Hazte más alto, más bajo, haz más colas, cambia el tono de tu pelaje o incluso cambia de especie, todo con tal de que no te descubran, tal vez incluso lleguen a pensar que se trata de un grupo, lo que de echo nos ayudaría más.
—Bien —dijo Tails con determinación tras meditarlo un momento.
—Como sea, ustedes deberían estar en camino al estadio y nosotros en búsqueda de una de las diamantes. No tenemos tiempo que perder y es probable que el consejo de Onyx tampoco lo haga —instó Blaze.
Todos asintieron al tiempo y el trío del torneo se despidió nuevamente de la pareja de extranjeros previo a turnarse para darse una ducha.
—¡Bienvenidos sean todos al segundo día del sesquicentenario torneo de Central City! —clamó el cocodrilo presentador invocando el furor del público—, ¡el día de ayer observamos una increíble batalla campal que nos otorgó a nuestros dieciséis participantes y el día de hoy disfrutaremos de las cuatro primeras de batallas de la primera ronda, cada uno en un ambiente distinto en que las parejas de adversarios tendrán que luchar hasta desintegrar al otro o hacerlo rendirse! —anunció él, obteniendo más vítores—, ¡y el primero de ellos será… —una rueda apareció en la gran pantalla del estadio del coliseo, dividida en cuatro secciones decoradas con motivos alusivos a cada uno de las arenas que pronto comenzó a girar hasta detenerse— …el campo acuático!
En segundos, un gigantesco plato flotante surgió hasta la superficie ocupando el hoyo que previamente resaltaba en medio de la edificación. Estaba cubierto de varias plataformas circulares que flotaban sin trasladarse en la superficie del agua, habiendo también cuatro fuentes compuestas por las mismas plataformas que despedían agua desde su cima, haciéndose resbalosas.
—¡Ahora conozcamos a nuestros luchadores! —gritó el reptil—, ¡nadie hubiese pensado que estuviese aquí!, ¡el único peleador que oculta su identidad! ¡misterioso pero fuerte!, ¡una letal caja de sorpresas!, ¡Apoteosis el zorro! —la reacción del público fue mixta, como la del día anterior, pero igual que la última vez, Tails se mantuvo indiferente mientras se apretaba los guantes y saltaba al campo—, ¡Puede parecer un pez fuera del agua, pero de hecho se encuentra en su elemento!, ¡la primera de su especie en participar en el torneo!, ¡bella, elegante y mortífera!, ¡una contendiente que de seguro nadie querría tener en frente!, ¡Seaweed la medusa! —a varios metros de Miles, haciendo gala de sus habilidades al trasladarse a la arena sin mover un músculo, apareció una criatura coloreada de varios tonos de rosa y morado cuya hermosura se veía acentuada por la forma como su vela y los tentáculos pegados a ella ocultaban uno de sus ojos, lo que era tan solo un añadido, puesto que el porte que mostraba al mantener sus brazos y torso ocultos por los otros apéndices bajo su cadera que había enredado alrededor de sí misma de manera que pareciese que llevaba un vestido hubiese bastado para encandilar a cualquiera, reflejado en el hecho de que los aplausos que recibió cuadriplicaron los que recibió Tails.
El escamoso que volaba sobre ellos inició la cuenta regresiva justo en el instante en que la aguamala desató sus tentáculos inferiores y adoptó una posición que delataba su propósito de entrar en el agua.
—¡Tres!, ¡dos!, ¡uno! —contó el público y al fin sonó la bocina que indicaba el inicio de la batalla.
—Debería mantenerme en el aire, pero atento al agua ya que lo más probable es que intente agarrarme con sus tentáculos desde ahí —decidió el rubio empezando a volar después de que la invertebrada se sumergiera.
Como el chico esperaba, pronto los apéndices con ventosas se alargaron y surgieron desde lo profundo, juntos como uno solo antes de caer y desplegarse, evadiendo al rubio para sorpresa de éste, enviando grandes gotas de agua hacia arriba previo a curvarse y comenzar a moverse de forma acelerada, provocando la aparición de una plétora de olas en la superficie del campo mientras que un haz de luz blanca brotaba desde su centro a la par que una esfera morada y al parecer intangible crecía hasta abarcar toda la arena, luego de lo cual ambos fenómenos se desvanecieron de repente, comenzando entonces el verdadero espectáculo que eran las bolas de agua flotante que pronto comenzaron a ascender junto a las plataformas del terreno, deslumbrando al público que expresó su sorpresa con gemidos. Aparecieron muchos más vítores cuando la responsable del show se elevó, encerrada en una gran pelota hídrica desde la que miró con determinación a su adversario, quien luchaba por maniobrar en ausencia de gravedad.
Seaweed no dio tiempo a su enemigo de obtener control y pronto agarró varios de los conjuntos de agua a su alrededor con las puntas de sus extremidades con el fin de arrojarlos a gran velocidad hacia él, tal que se calentaron en medio de su trayecto y se evaporaron al impactar al zorro, quien fue ocultado por el vapor por unos segundos, de modo que ni siquiera las cámaras podían captarlo, hasta que al fin se manifestó lanzando una burbuja que apartó el gas, pero no pudo impactar a la medusa, quien se limitó a tirar sus proyectiles nuevamente, no esperando que su contrincante hubiese acelerado mediante sus colas para controlar su dirección e ir hacia ella llevando una espada en su mano, sin embargo, pudo esquivar el ataque con simpleza ascendiendo unos metros.
La aguamala se preparó para lanzar sus balas tras ella y acabar con su enemigo, no obstante, se sorprendió por primera vez desde que había iniciado la batalla pues su cubierta de agua se deshizo a su alrededor de repente.
—¡¿Qué?! —susurró la invertebrada cuando vio frente a ella al raposo rebotar una burbuja mientras realizaba y disparaba otra en la dirección en la que aceleró a continuación, la cual observó como desaceleraba de pronto para que su creador saltara sobre ella y repitiera su acción anterior, comenzando a moverse a gran velocidad a su alrededor, tal que se convirtió en un borrón que la medusa no pudo ver, solo percibir una vez que su arma rozó uno de sus tentáculos y dejó una fisura luminosa en él.
—Je —dijo ella antes de voltearse de repente y atraer burbujas de agua hacia su cara para atrapar el sable de su enemigo en el momento en que fue hacia ella con la esperanza de ensartarla—, digno de un zorro, aunque la verdad nunca me lo habría esperado de uno como tú —comentó explotando las esferas y empujando a su adversario con sus múltiples brazos, quien giró sobre sí con velocidad previo a detenerse de golpe—, dijiste que no estamos en un campo por completo libre de gravedad sino en uno en que los objetos sólidos desaceleran.
—Lo había investigado de antemano, pero la verdad es que cualquiera podría haberlo concluido —repuso Tails.
—No me subestimes —acusó la invertebrada—, había preparado tácticas distintas qué usar en cada uno de los campos, el haber obtenido el de agua fue solo una casualidad, aunque ahora pienso que tal vez hubiese preferido que nos tocase otro de modo que podría haber usado una menos obvia —ella manifestó agarrando más proyectiles—, pero eso no significa que no pueda usar las que tenía preparadas para otros campos.
De forma similar a Miles, Seaweed hizo rotar a gran velocidad los tentáculos de la parte inferior de su cuerpo para comenzar a desplazarse por el aire persiguiendo al raposo, quien se alejó de ella con premura usando su técnica característica.
El muchacho se movía de un lado a otro evadiendo los ataques de su enemiga, quien se le acercaba cada ves más sin llegar a quedarse sin municiones.
—Es inútil, hay una velocidad máxima a la que podemos llegar, y como yo puedo moverme sin desviarme te alcanzaré tarde o temprano —le gritó la celentérea.
—Hay una gran falla en tu estrategia —afirmó el zarco con una cadencia monótona y firme como se le había enseñado mientras miraba sobre su hombro a su rival—, el efecto de tu campo tarda un tiempo en activarse, tiempo del que se puede sacar ventaja.
La chica decidió ignorar las palabras del canino y apuntar otro perdigón hacia él, mas tuvo que cubrir sus ojos debido a que una fuente luz la cegó por un instante tras el que contempló a dos zorros, uno detrás del otro, diferenciándose en la ausencia de la piedra en la frente del segundo, quien creó una burbuja frente a él en que aquel con la joya se posó antes de que su clon reventara la esfera y la empujara con todas sus fuerzas acelerando a su igual, quien se detuvo tras unos segundos, mientras él se desvanecía en el aire.
La medusa se impresionó muchísimo, mas sacudió su cabeza y se recompuso.
—Aun así lo alcanzaré en algún momento —concluyó, ignorando que al igual que su adversario con anterioridad, repetiría su técnica varias veces—, ¡no! —gritó en su mente al notar el plan de su adversario, quien mediante sus copias se alejó más y más de la aguamala, alzándose hasta ser escondido por la incandescente luz del sol de mediodía que confundió a la invertebrada cuando se tornó amarilla y menos intensa, luego de lo cual la aterró al revelar que su cambio se debía a una gran burbuja hecha por la réplica más nueva del cánido que explotó la gran esfera disparando a su creador hacia su oponente, sobre la que cayó para luego atar una de sus colas a uno de sus tentáculos mientras, de cabeza, movía su arma de un lado a otro con su otro rabo, cortando varias veces a la medusa, cuyo dolor provocó que perdiera la concentración que mantenía su efecto sobre el ambiente, de modo que ella y su contrincante cayeron sobre una de las plataformas del terreno que dio primero contra el agua.
—Odiaría hacerte más daño, por favor ríndete —pidió el enmascarado a Seaweed, quien se abrazaba a sí misma, aparentando indecisión mientras movía sus ojos de un lado a otro hasta que al fin exhaló y los cerró.
—¡No! —gritó ella de repente—, ¡este es el último año que tengo para obtener el récord de ser la participante más joven en ganar este torneo!, ¡no dejaré que me lo arrebaten así nada más!
Antes de que Tails pudiera reaccionar, la fémina su iluminó y una de sus extremidades se estiró y lo golpeó, lanzándolo al agua, desde donde vio como distintas zonas de la chica comenzaban a inflarse de modo un poco grotesco hasta que finalmente su crecimiento se hizo parejo en todo su cuerpo mientras absorbía la luz en el ambiente y provocaba que atardeciera de repente.
El vulpino se apresuró a volar hacia otra tabla cuando éstas comenzaron a flotar hacia arriba de nuevo gracias a la reacción provocada por la invertebrada al lanzarse al agua, quien lanzó uno de sus ahora grandes y gruesos apéndices hacia él, de manera que tuvo que volar con premura fuera de la plataforma.
—Muy bien entonces —clamó pasando al lado del oído de la chica para luego salir de debajo de su vela e invocar a un clon y acelerarlo hacia arriba con una burbuja como había hecho con anterioridad.
La fémina intentó alcanzarlo con uno de sus tentáculos, mas para el momento en que lo hizo, en vez de su propósito, ocurrieron dos cosas: la conversión repentina de la tarde en noche y la aparición de diez zorros más quienes evadieron la extremidad de la aguamala previo a separarse y materializar cada uno sus propios clones destinados a ayudarlos a dirigirse con rapidez a los alrededores de su oponente, donde invocaron sus espadas, más largas que en un primer momento, e hicieron aun más copias que hicieron burbujas aun más grandes.
Seaweed entendió de qué se trataba todo y que de seguro había perdido la batalla, pese a lo cual se aferró al último resquicio de esperanza en su interior y movió todos los tentáculos en su vela mientras que los raposos más nuevos explotaban las burbujas con el fin de acelerar a sus creadores, quienes pasaron al lado de los apéndices sosteniendo con fuerza sus sables a sus lados, cortando las extremidades de la chica, quien en su dolor desactivó otra vez su campo y miró hacia arriba solo para encontrar al vulpino original, quien aceleró hacia ella sosteniendo su espada frente a él y girando en torno a su eje, de manera que la medusa lo miró bajar frente a su rostro, luego de lo cual se desvió hacia su cuello, el cual perforó con el propósito de atravesar su interior y salir por su nuca, resultando en un hoyo del que pronto surgió una grieta que se extendió hasta los bordes del pescuezo de la chica, separando su cabeza de su cuerpo, siendo este último el primero que se desvaneció tras caer, haciendo de la noche un día nuevamente cuando la luz contenida en él, así como aquella contenida en los clones desintegrados, se reintegró al ambiente.
—Tu planeas tácticas qué usar en la batalla, pero no sabes qué hacer una vez que las superan, yo me adapto a la batalla, gracias eso te gané hoy —sentenció Miles en el aire, terminando con una frase llamativa su combate como le había aconsejado Blaze, luciendo firme y ganándose los aplausos de tres cuartos del público, no obstante, su postura cambió al notar la cabeza de Seaweed llorando.
—Ya había escuchado algo similar antes, que perdí porque me precipito, que perdí porque no me esfuerzo lo suficiente, que perdí porque mi sueño no es noble —recordó ella cerrando los ojos—, ¡pero era mi sueño!, ¡¿qué soy yo sin él?!
—Sabía que tendría que pasar encima de algunas personas para cumplir mi objetivo, pero nunca pensé que me sentiría tan mal una vez que lo viera ocurrir —pensó Tails descendiendo—, pero tal vez pueda hacer algo por aquellos a quienes les pase encima.
—Aún eres una gran luchadora —dijo Apoteosis de repente—, tal vez eres una hermana, hija, amiga o compañera. En cualquier caso eres una mobiana, una persona, tienes muchas más dimensiones que tu sueño —explicó con su voz casi inerte pero poderosa—, sería hipócrita decir que te entiendo ya que yo no tengo un sueño o tal vez ya lo conseguí, peo aun si lo tuviera y no pudiera obtenerlo, creo que mis amigos, mi familia y mi hogar son parte más sustancial de lo que soy —miró entonces uno de los entonces grandes ojos de Seaweed—, llora ahora si quieres pero no puedes hacerlo por el resto de tu vida. Busca aquello que te define más allá de tu sueño, qué te hace feliz o créalo, solo recuerda que estás aquí para ser feliz.
Seaweed miró entonces el cielo.
—Lo intentaré —prometió antes de que su cabeza se desintegrara y su piedra flotara.
El público estalló en vítores en una ocasión más, ahogando a los abucheos, lo que alegró un poco a Tails previo a dejar el campo.
—Tal vez haya acabado con un sueño, pero con suerte habré construido otro —murmuró con alegría.
—Espero que les gusten estos sánduches —pensó Tails.
Tras la batalla había salido del estadio en vez de ido al palco que le habían asignado a él y a sus amigos debido a que pensó que sería lindo llevarles algo para almorzar.
—Dios, vaya que las calles son largas aquí —pensó el zorro deseando volar, no haciéndolo por decencia cuando se detuvo al ver algo a la distancia que le llamó la atención:
Se trataba de un lagarto con dos colas adicionales que surgían de sus brazos que dobló una esquina para pasar por un atajo entro dos calles justo en el instante en que un cóndor que se reclinaba sobre dicha esquina realizó un gesto hacia su compañera, de la misma especie, y ambos se adentraron en el pasadizo también.
—¡Vamos!, no debería pensar tan mal de cualquier mobiano no defectuoso, eso me haría igual que los puristas, no todo acto sospechoso termina desembocando en un delito —reprimió su primer instinto, mas éste demostró ser acertado cuando escuchó un grito carente del timbre agudo de las aves—, pero este sí —musitó para luego invocar su traje y hacer su pelaje más marrón.
—Deberíamos poder pasar por aquí —aseguró Blaze arrodillada midiendo con una regla la abertura entre las paredes del cañón de pirita al que habían ido en busca de una de las diamantes.
—Me gustaría haber entrado por abajo, así podríamos haber observado los colores de las rocas de la cueva mientras avanzamos a través del camino —comentó Silver.
—Eso nos haría tener que tomar una figura incómoda para caminar a través del pasadizo, mientras que si contenemos nuestras formas físicas y nos lanzamos, llegaremos a la cueva bajo el cañón en pocos segundos gracias a la gravedad —repuso la gata.
—Lo sé, lo sé, solo era una observación —dijo el erizo—, bueno, no deberíamos perder más tiempo, ¡bajemos!
La felina asintió antes de pararse y poner un pie a cada lado de la abertura, igual que su compañero, para que después ambos cerraran los ojos, inhalaran y comenzaran a brillar hasta que su forma se difuminó y las masas lumínica en que se habían convertido se comprimieran hasta desaparecer, de modo que sus gema permanecieron suspendidas unas cuantas fracciones de segundo previo a caer por la grieta en la tierra, cada vez más rápido, de algún modo sintiendo la cercanía de las paredes a su alrededor hasta que éstas desaparecieron y solo el vacío los rodeó.
Las piedras finalmente chapotearon en una pequeña piscina en la caverna que la princesa había mencionado, donde de nuevo brillaron y los cuerpos se sus dueños resurgieron en su periferia.
—¡Cielos!, aun sin forma física podía sentir qué tan rápido caía, ¡deberíamos intentarlo manteniendo nuestros cuerpos en algún momento! —opinó el chico del futuro levantándose para después ofrecer una mano a su amiga.
—Ya llegaré ese momento —respondió ella contenta de ver a su amigo otra vez feliz tras que su sonrisa desapareciera por las horas posteriores a su encuentro con el presidente Lenin y sus aliados—, ahora deberíamos ir a lo profundo de este lugar —indicó dando los primeros pasos.
—No me había dado cuenta de que el agua brilla pese a que es probable que la luz del sol no llega aquí abajo —notó el de botas observando el brillo verdoso en la piscina que se convertía en un riachuelo más adelante—, ¿sabes a qué se debe?
—Creo que es algo llamado bioluminiscencia, debemos estar pisando plantas o algas que producen sustancias brillantes —explicó la de tacones—, deben provenir de algún otro planeta, de seres que se reproducen por esporas, las cuales fueron llevados por el viento y cayeron aquí.
—Una razón más para evitar que Iblis destruya la vida en el universo —el espinoso pensó en voz alta—, aunque dudo que incluso sin él este lugar fuese descubierto en mi época, pero ahora que lo conocemos sería lindo que se convierta en una atracción o algo así.
—No creo que sea una buena idea —replicó la de cola larga—. La tierra sobre nuestras cabezas de seguro lleva años sosteniéndose a sí misma sin nada debajo, lo que la hace susceptible a socavarse en algún momento, en especial debido a la erosión provocada por las lluvias que regresaron cuando el planeta volvió a tener una atmósfera que las permitiera. Alguien tendría que rellenar este lugar antes de que el cañón ceda y la geografía se afecte de golpe.
—Es un buen punto, aunque sería triste perder todo esto —manifestó Silver.
—Debe haber lugares en los que se pueda observar este fenómeno en este universo y el mío. Algo que añadir a la lista de actividades que realizar una vez que terminemos esta aventura.
—Sé que suelo alargar esa lista sin pensar, pero en realidad temo que una vez que todo termine las reparaciones en mi mundo tomen mucho de mi tiempo —compartió el erizo.
—¡No vayas a gastar tu vida solo trabajando! —la gata encaró de repente a su compañero, algo más severa de lo que pretendía—, apenas he gastado una parte de la mía así, pero ya me siento terrible de no haberme dado la oportunidad de ser más feliz más temprano, y todo gracias a ti, odiaría saber que en algún momento sufres el mismo mal.
—La verdad no sé si pueda —se sinceró el muchacho—, siempre he tratado de ver lo bueno de mi situación y encontrar la forma de disfrutar esta aventura, pero como pudiste comprobar esta mañana, pese a que no haría la diferencia cuanto me tarde ahora ya que cuando regrese a mi tiempo apenas habrán pasado unos cuantos segundos, aun tengo un sentido de urgencia respecto a mi misión —estableció él—, suponiendo que sea así porque me importa mi hogar, tal vez me enfoque demasiado en ayudar a restaurarlo a su antigua gloria o parte de ella una vez que regrese.
La princesa bajó su mirada por los varios segundos antecedentes a exhalar y volver a levantarla.
—Bueno, yo misma me esforcé tanto en mi reinado porque creía que el pensar que mis padres estarían orgullosos de mí me haría feliz, pero al final perdí de vista ese objetivo hasta que llegaste —recordó—, supongo que es mucho más difícil ver los comportamientos autodestructivos en ti mismo que en los demás—determinó y miró a Silver—, así que prometo usar el tesoro de mi familia, las esmeraldas solares, para abrir un portal a tu mundo e ir a verte con regularidad y asegurarme de que te encuentres bien una vez que hayamos regresado a nuestros mundos.
—¿Harías eso por mí? —preguntó el de botas anonadado.
—Tú lo hiciste por mí, no sería honorable que una princesa no devuelva el favor a quien la ayudó —respondió ella apartando la mirada cuando de repente sintió los brazos de su amigo junto a su torso.
—Gracias —soltó el de cola corta junto a su oído—, prometo también cuidar que te encuentres bien.
—Gracias —dijo también Blaze permitiéndose disfrutar el momento devolviendo el abrazo a Silver cuando observó algo interesante en el líquido bajo sus pies—, ¡mira! —gritó en consecuencia.
—¡¿Qué pasa?! —inquirió Silver.
—El agua aquí es mucho más azul que verde —la gata señaló—, según aprendí de Tails, las diamantes emanaban un líquido de sus colores respectivos con que lograban dar vida a las gemas, podría ser señal de que estamos cerca de una.
—¡Pues no nos quedemos aquí parados! —el telequinético entonces se elevó con su poder y ofreció sus manos a su amiga—, ¡vamos!
La cortesana lo agarró entonces y velozmente se adentraron en la cueva, observando al paso más plantas y musgo luminosos que decoraban las paredes que se estrechaban hasta que se volvieron a separar en una bóveda en que, como un tesoro, caía un rayo de luz de un agujero en el techo sobre la piedra en que se hallaba la gran joya con forma de rombo de diamante azul, de la que salían gotas azules que se arrastraban por la roca hasta fundirse con el agua, pintándola.
—¡Diamante azul! —exclamó Blaze cuando su compinche la bajó—, incluso siendo yo de otra dimensión, siento una cierta atracción hacia ella —mencionó aproximando su mano al cristal de carbono y boro—. En verdad es hermosa.
—Claro que lo es —una voz se escuchó de pronto, ante lo que los héroes giraron sus cabezas sin llegar a ver algo antes de sentir una corriente de aire.
—¡El diamante! —gritó Blaze tras volver a ver el sitio al que dirigía su guante—, ¡ya no está!
—¡Hemos tenido grandes batallas el día de hoy! —rugió el cocodrilo presentador ahogando el sonido del campo de roca que, al ser el único aún no usado ese día había comenzado a alzarse tras la última batalla—, ¡estoy casi seguro de que este será el mejor torneo en la historia de Central City, pero depende de estos dos asegurarlo! —comentó el reptil morado, logrando recuperar de repente la emoción que su público había perdido tras la corta tercera batalla—, ¡Resaltando pese a ser una de los muchos espinosos en la competencia gracias a sus habilidades mixtas!, ¡Una personalidad extraordinaria envuelta en un paquete sencillo!, ¡Una bella rosa que no teme a mostrar sus espinas!, ¡Amy la erizo!
El público les brindó aplausos abundantes y lanzó halagos a la chica que recién se adentraba en la arena, quien decidió disfrutar del momento lanzando besos y saludando a su audiencia.
—Por el otro lado, ¡lo que le falta en belleza lo compensa con fuerza letal!, ¡un topógrafo que no temerá en utilizar sus conocimientos para ganar!, ¡sus garras bien podrían ser el mayor temor de una diamante!, ¡Miner el topo! —el escamoso anunció.
Confirmando las palabras del saurópsido púrpura, de la otra entrada al terreno surgió una gran bola de pelo café con patas cortas y largas zarpas, sin orejas y con ojos tan pequeños que eran casi imperceptibles, siendo aun más opacados por la larga nariz del tálpido, la cual venía con protuberancias que creaban una estrella frente a su rostro, lo que a Amy le pareció lindo.
—¡Si no les molesta hacerlo por última vez hoy, por favor ayúdenme a contar! —solicitó el showman a sus espectadores—, ¡tres!, ¡dos!, ¡uno!
Amy decidió ser la primera en atacar y corrió hacia su contrincante mientras invocaba su martillo y saltó una vez que estuvo a dos metros del pardo para girar en el aire y añadir fuerza a su golpe, mas cuando llegó a la ubicación de su objetivo la roca bajo los pies de éste finalmente había cedido a sus constantes golpes y permitido ingresar bajo ella, de manera que el mazo de la de ojos verdes solo movió algo de aire.
—Bien, Tails me había prevenido de esta situación. Los topos son muy buenos cavando y sintiendo las vibraciones a su alrededor, por lo que de seguro me atacará surgiendo desde un punto aleatorio alrededor de mí —recordó la chica—, es riesgoso, pero tal vez pueda tornar su estrategia contra él buscando vibraciones también —decidió.
La fémina cerró entonces los ojos y se enfocó en la información recibida a través de sus oídos y lo que sentía mediante sus pies, los cuales pronto se movieron un ápice para después temblar mucho más.
—¡Aquí viene! —notó la chica dando un cuarto de vuelta para apuntar su arma a donde pensaba que el cavador se ubicaría.
Agitó su arma al escuchar la tierra abriéndose, pero para su sorpresa su maza partió el aire de nuevo y pronto entendió lo que ocurrió así que se agachó, sintiendo como el viento movido por la garra de su contrincante atravesaba su cabello.
—Eso estuvo cerca, sin duda no puedo seguirlo la corriente, debo adaptarme como le dijo Tails a Seaweed —Amy observó entonces su alrededor y reparó en las altas estalagmitas que decoraban el escenario—, ¡no podrá vislumbrar mi posición si no estoy sobre el suelo!
La espinosa pronto corrió hacia uno de los objetos y lanzó una burbuja hacia arriba antes de cambiar sus piernas con rapidez con la pretensión de hacer de ellas unos resortes y saltar hacia la parte superior de la formación rocosa, elevándose sobre ella para después batear la esfera hacia su punta, en la cual ella cayó, ya con sus piernas normalizadas y sin su armamento, unos minutos después, sin punzarse gracias a la bola, la cual estalló, arrojando a su creadora mucho más alto, desde donde observó como la columna en que había saltado caía destrozada cuando su adversario salió a la superficie pasando por debajo de ella previo a regresar bajo tierra.
—¡Suerte que hay muchas! —pensó la erizo al tiempo que comenzaba a caer en los momentos anteriores a lanzar otra burbuja hacia una estalagmita más, repitiendo su estrategia, creando otra pelota mientras se elevaba, la cual lanzó hacia su oponente una vez que lo vio derribar otra de esas largas rocas, mas para su mala suerte la esquivó.
—No podré seguir así mucho tiempo, él destruirá todas las columnas eventualmente —pensó, descendiendo otra vez tras el instante en que se le ocurrió una idea—, ¡pero si él me quita mi escondite, yo le puedo quitar a él el suyo!
Así es que, tras rebotar por tercera vez invocó dos burbujas que no dirigió a su enemigo sino a gran velocidad hacia lugares al azar en el campo, dejando cráteres profundos. Repitió la acción con cuatro pelotas más para después volver a saltar cuando tiró ocho más y ascendió por cuarta vez, repitiendo su táctica hasta que la arena se vio muy diferente de su aspecto original.
—¡Y ahora el toque final! —exclamó la de iris verdes ocupando entonces sus dos brazos tras traer de regreso su mazo, el cual cayó con una fuerza casi meteórica en el centro del terreno, emitiendo una gran onda que lanzó al aire los escombros resultados de sus acciones y terminó de resquebrajar la capa superior de la arena, dejando a su usuario, a varios metros de su rival, descubierto.
Amy no perdió tiempo e impidió su escape hacia profundidades más bajas destruyendo las dos últimas estalagmitas que quedaron alargando sus brazos y piernas con el propósito de amarrarlos en ellas para después impulsarse hacia atrás por la reacción al lanzamiento de una burbuja que hizo con su boca, resultando todo en el disparo de su propio cuerpo, cuyas extremidades desanudó y retornó a su forma original en medio del aire a fin de asestar un fortísimo impacto a Miner.
El topo se llevó algo de roca tras dar contra el suelo y la fuerza del golpe lo arrastró por el suelo, lo que hizo sentir un poco mal a la espinoso, quien pese a todo sabía que lo mejor sería no repetir el error de su amigo y terminar el trabajo en el momento en que podía, por lo que corrió hacia el de pelaje marrón y alzó su martillo una vez que estuvo cerca de él, no contando con que dejaría desprotegida su cara ante el posterior ataque de su enemigo, quien introdujo sus garras en el piso y movió su antebrazo hacia atrás de modo explosivo, extrayendo un gran pedrusco con que atizó a su adversaria, quien solo se salvó de las zarpas del tálpido porque retrocedió un poco a causa del golpe, mas no se salvó del siguiente proyectil rocoso que su oponente le lanzó con su otra mano, enviándola más lejos de él.
Miner había comprobado su fuerza, por lo que sabía que no debía darle tiempo a la erizo de recuperarse, así que pronto llevó sus manos de regreso a la tierra con la idea de extraerle más pedazos que lanzar contra ella, quien, cuando ya tenía fisuras en su forma física, logró bloquear dos de sus municiones invocando una gran burbuja en su mano libre frente a ella, lo que le dio suficiente tiempo de recuperación como para abrir los ojos y fijar su mirada en su contrincante antes de invocar un martillo más y comenzar a correr, sosteniendo sus mazas frente a su rostro y desviando las piedras a sus lados, destruyendo incluso más el terreno, hasta que al fin volvió junto al tálpido, quien, sin más opciones bloqueó con sus garras los embates de la fémina.
—No podré defenderme por siempre, tengo que alejarme de ella de alguna forma —pensó el de pelaje morado, concentrándose solo en la cabeza de los mazos frente a él hasta que decidió arriesgarlo todo levantando un pie que después plantó con fuerza en la tierra, tanta que levantó un trozo que se movió como un balancín, lanzándolo a su oponente medio metro hacia el aire previo a que cayera.
Miner se apresuró y quebró la piedra con el fin de hacerse más municiones y saltó fuera del hoyo que él mismo había dejado, dispuesto a disparar con mayor intensidad, mas se detuvo algo asustado por el estado de Amy, quien, ahora sosteniendo un solo martillo, había expandido su brazo y mano izquierdos mucho más allá del tamaño de su cuerpo, dándoles una apariencia aterradora en la cual no reparó cuando decidió replicar la estrategia de su adversario y destinar su gran extremidad a arrancar su propia pedazo de roca del suelo y fragmentarlo, luego de lo que giró sobre un pie y usar el impulso para lanzarle sus partes.
El tálpido lanzó sus piedras con premura, pero por supuesto no pudieron repeler el ataque mucho más grande, así que se vio obligado a crear una burbuja a su alrededor y cubrirse el rostro con sus grandes garras tras que ésta se rompiera, dejando que los pedruscos rasgaran su piel y para rematar, una vez que despejó su visión no encontró a la erizo solo su pequeña sombra que guio sus ojos hacia arriba, donde vio a la chica, con piernas de resorte, que habiendo lanzado al aire una roca más y devuelto su brazo a la normalidad, golpeó la nueva piedra con su martillo, destrozándola en esquirlas que viajaron a gran velocidad hacia el topo, quien solo pudo aceptar su derrota después de sentir su pecho ser perforado.
—Gran combate —expresó Amy tras caer frente a él.
—¿En serio te lo pareció? —preguntó Miner sorprendido mientras su cuerpo se agrietaba—, vine aquí porque me domino un impulso infantil de demostrarme que era capaz de defenderme a la gente que me molestaba en la escuela, aunque es probable que ya ni se acuerden de mí. En el fondo nunca pensé que pasaría la melé.
—¡Pero hiciste un gran trabajo!, no es que quiera presumir, pero he luchado prácticamente desde que pude caminar y aun así me diste batalla, deberías sentirte orgulloso de ti mismo —repuso la espinosa.
—Si tu lo dices —dijo él tras exhalar—, suerte en el resto de batallas, aunque creo que no la necesitas —manifestó antes de desintegrarse.
—¡Vaya que aseguraron que este será el mejor torneo en la historia, damas y caballeros! —habló el cocodrilo presentador reapareciendo en su plataforma voladora—, ¡ya tenemos a cuatro de los ocho participantes de los cuartos de finales! —avisó cuando en la pantalla aparecieron sus rostros uno por uno—, ¡Apoteosis el zorro!, ¡Weaver la araña!, ¡Cidrain la fusión de escorpión y golondrina! ¡y Amy la erizo!
Todos corearon el nombre de Amy luego de que el reptil la mencionara, lo que enterneció su corazón.
—Ojalá el maestro y todo Ágapi estuvieran aquí —susurró ella saludando al público—, pero lo importante es que esté orgullosa de mí misma.
—¡Maniobras únicas!, ¡Batallas alucinantes!, ¡Ver el máximo potencial de los mobianos!, ¡el día de hoy obtuvimos eso y más! —afirmó el saurópsido violeta—, ¡espero verlos de regreso por mucho más mañana querido público!, ¡ahora sí que estoy seguro de que tendremos combates tan impresionantes como los que hemos tenido hoy!
—¡Ahí! —gritó Silver apuntando hacia arriba tras que se bloqueara el rayo de luz que había estado cayendo sobre el diamante.
El erizo no esperó orden y de inmediato utilizó sus poderes telequinéticos con el fin de elevarse hacia el agujero en el techo, siendo pronto seguido de cerca por Blaze, quien lanzaba fuego desde sus pies. Se aproximaron al poseedor de su objetivo, sin embargo la luz regresó de repente, cegando al chico del futuro por un instante, tiempo suficiente para que el fugitivo huyera por un túnel, frente al cual había otro.
—¡Rayos!, ¡¿por dónde fue?! —gritó el muchacho frotándose los ojos.
—Lo siento, quien quiera que seas —susurró la gata antes de ubicarse paralela a las entradas de los conductos con sus manos alzadas y lanzar grandes ráfagas de fuego en cada uno.
Un grito indicó a los héroes la ubicación del prófugo, por lo que no perdieron tiempo y lo siguieron, siendo ahora guiados por un sonido conocido por la princesa puesto que ella misma lo hacía al caminar: tacones, los que pararon de repente tras convertirse por un momento en ruidos de perforaciones, de manera que en ausencia de otros sentidos, la cortesana se vio forzada a invocar una llama en su mano para iluminar el espacio, mas no vio nada
—¡Cuidado! —gritó su compañero al tiempo que un sonido agudo se expandió por el lugar.
La felina sintió brazos alrededor de su cuello y luego percibió una punción en su mejilla izquierda, que por fortuna no fue lo suficientemente profundo como para hacerla desintegrarse gracias al actuar de su amigo, de lo que se dio cuenta al notar la posición de las manos del espinoso así como el movimiento lento de su atacante separando sus manos de ella, resultado de la resistencia que hacía al empuje del erizo.
Una vez en el suelo tras ser liberada, Blaze observó a su agresor: una murciélago de pelaje blanco que vestía una especie de uniforme morado con un agujero en el ombligo que revelaba su gema con forma de corazón y tacones cuya punta era afilada, lo que explicaba junto a los agujeros en una de las paredes del túnel y el techo el como la mobiana llegó arriba pese a su ala, incompleta y que con lentitud enviaba grietas luminosas hacia el cuerpo de su dueña, con gran probabilidad a causa del ataque de la chica de otra dimensión, quien halló a Diamante azul justo bajo sus pies, explicando el sonido agudo que había escuchado, pues la alada había priorizado la derrota de sus perseguidores y dejado caer la roca.
—Debe ser la cazarrecompensas enviada por Lenin y sus acompañantes —dedujo la felina agarrando el diamante y poniéndolo en el espacio entre su torso y brazo.
—¿Qué deberíamos hacer con ella? —preguntó Silver descendiendo junto a su rehén, sosteniéndola ahora solo por su ala sana.
—¡Tengo un nombre, ¿saben?! —exclamó la albina de repente, sonando más aburrida o molesta que preocupada por su situación—, Soy Rouge. ¿Qué clase de mobianos son ustedes que pueden manejar el fuego o agarrarme a distancia?
—Eso no te concierne —replicó Blaze—, como sea, de seguro revelarías nuestras identidades si te liberamos, así que lo mejor será mantenerte dentro de una burbuja hasta que terminemos nuestra misión.
—¡¿Misión?! —preguntó Rouge de repente—. Yo podría ayudarles con esa misión —propuso—, siempre estoy dispuesto a ayudar al enemigo de mi enemigo si me paga más, y en su caso podría hacerles un descuento por no encerrarme, y aunque me pagaron mucho esta vez, a juzgar por esos finos ropajes, de seguro podrías pagar lo que te cobraría.
—¿Por qué lo haría siquiera? —contrapuso la gata—, ¿qué me promete que no te voltearás a favor de Lenin nuevamente si te paga más?
—Nunca hago eso, puedo darte una lista de los clientes que me contrataron en contra de alguien que ya me había contratado antes, ninguno tendrá nada malo que decir contra mí —juró la murciélago—, sería mejor que me tuvieran como un activo que como un peso muerto, podría obtener las piedras de las diamantes, que supongo que ustedes también quieren.
—¡¿Siquiera notas lo que estás diciendo?! —preguntó el de pelaje plateado sintiendo un gran desagrado ante la actitud y aparente ética laboral de su prisionera—, ¡¿sabes de qué sería capaz alguien que tuviera las cuatro?!¿no piensas en las consecuencias de tus actos?
—Nunca hiero de forma directa a cualquiera cuando trabajo —repuso Rouge—, Si en este caso me hubiese negado a conseguir los diamantes para Lenin, alguien más lo habría hecho o él los habría obtenido por sí mismo —explicó, decidiendo explayarse—, no puedo cambiar el mundo, solo hacer lo posible por obtener los mayores beneficios de su funcionamiento.
—¡Tú sola no, pero podrías buscar a quien también quiera cambiar el mundo! —replicó Silver—. ¡Me parece que lo ocultas, pero en el fondo te sientes mal porque esos beneficios, como los llamas, son resultado de la codicia y de los peores aspectos de este mundo!
—Tal vez, pero el caso es que llevo haciendo esto por años y el mundo nunca ha cambiado ni he afectado mucho la vida de alguien —argumentó ella—. Así es como es la vida, nada de lo que hacemos tiene sentido a largo plazo, lo único que podemos hacer ya que nuestra vida ya no puede ser eterna es disfrutar la poca que tenemos —expuso—, yo descubrí que disfruto de las piedras preciosas inertes y de las aventuras. Esta profesión me otorga una y los recursos para conseguir la otra.
—Tal vez no cambies el mundo ahora, pero sí que lo harás a largo plazo, y para mal —afirmó el de botas—, déjame mostrártelo.
Sin dejar de sostenerla a través de su poder, el chico cerró sus ojos mientras que la piedra en su espalda comenzó a brillar y se conectó a la mente de la alada, comenzando a trasmitirle imágenes.
—¡¿Qué?! —preguntó a la nada—, ¡¿qué es esto?! —gritó, jalándose las orejas con desesperación y moviendo la cabeza de un lado a otro—, ¡para!
—¡Silver es suficiente! —vociferó Blaze sacudiendo a su compañero para que se detuviera hasta que separó sus párpados, de manera que la cazarrecompensas, cansada y asustada sobándose la frente, también salió de su trance—, no creo que esto ayude en algo ahora —opinó mientras invocaba un anillo dorado desde su piedra—, solo desintegrémosla y vayámonos.
Las cejas de la murciélago se alzaron al reconocer el objeto en las manos de la cortesana y en milisegundos urdió un plan dentro de su cabeza: A gran velocidad, elevó llevando sus rodillas hasta su pecho antes de estirar sus piernas, punzando a ambos de sus captores, logrando robar la argolla de una y que el otro liberara su ala, por lo que una vez sobre el suelo se apresuró a darse vuelta y correr tan rápido como podía.
—¡No! —gritó la felina lanzando una espiral de fuego desde su brazo cuando la fugitiva lanzaba el anillo.
Sintiendo como el pelo de su nuca se chamuscaba, la chica ejerció gran fuerza desde sus piernas para saltar y atravesó el portal justo previo a que el fuego lo destruyera.
—¡Rayos!, ¡qué tonta idea! —la princesa se autoflageló.
—Lo siento, no debí haber hecho ese numerito con ella —se disculpó Silver.
—Bueno, al menos tenemos uno de los diamantes —dijo Blaze tras un suspiro—, pero tendremos que ser más cuidadosos de ahora en adelante ya que Lenin ahora sabrá que hay alguien más yendo tras ellos —la chica entonces invocó otro anillo—, vamos a casa, ha sido un día largo.
¡Qué conveniente que los héroes se dieran cuenta de la existencia de sus enemigos, así como de su plan, por pura casualidad! Digo, necesitaba que la historia avanzara, pero sé que los buenos escritores no recurren a coincidencias tan idóneas, así que trataré de no usarlas en futuras historias.
Como justificación de mi vagancia al hacer que el consejo de Onyx fueran los antagonistas, diré que es un modo de criticar el como en sociedades supuestamente democráticas y justas el poder siempre permanece en manos de las mismas personas porque, básicamente, ellas tienen el dinero y pueden pasarlo entre generaciones de modo que siempre podrán influir sobre los gobernantes o serlo ellas mismas y crear leyes que las beneficien sólo a ellas. Es decir, tal vez suene como un conspiranoico, pero creo que en verdad existe gente que hace cosas horribles por incrementar la influencia y riqueza que ya tiene, aunque como escritor, sé que villanos que cumplan con esa descripción no resultan muy interesantes de leer a menos de que los héroes que enfrentan sean del todo buenos, como es el caso de Aang y el Señor del fuego en La Leyenda de Aang, mas no es el caso de mis protagonistas, así que recordaré dar motivaciones más cautivadoras a los opositores cuando vuelva a escribir.
Los nombres de los villanos, por cierto, no buscan hacer referencia a nada ni me basé en alguien real para crearlos, sólo pensé que sería divertido que tuvieran nombres de gobernantes.
Me disculpo si de por sí ya existían miembros del consejo de Onyx en el canon de la franquicia de Sonic y a ustedes les hubiese gustado leerlos. La verdad es que sólo conozco a Sonic por las películas y sólo investigué un poco para tomar conceptos con qué crear mi historia.
Por otro lado, espero que les hayan gustado las batallas de Amy y Tails, ya que como siempre disfruté mucho de imaginar los poderes de sus contrincantes, cómo los usarían en el campo asignado y cómo los superarían los héroes, así mismo, ojalá les haya gustado el tratamiento de la Rouge del pasado, así como la escena emocional entre Silver y Blaze y la función de las diamantes en mi historia.
Sin nada más que escribir, me despido.
