Sabes, la primera vez que llegué a un mundo diferente al mío, no tenía dinero, bueno si tenía pero en remnant no aceptaban dolares
Por eso fue una grata sorpresa saber que en este mundo sí había dolares y si los podías gastar, lo malo... no sabía donde cambiar mis billetes por yenes, que era la moneda de Japón
Ahora me encontraba en Japón, y si a si llama este país en este mundo llamado tierra, por extraño que parezca siento que este mundo era muy similar a mio, pero a la vez distinto, tal vez venga de un mundo paralelo a este, pero eso es tema para otro día
Por ahora seguía en el parque investigando todo en este mundo desde mi scroll gracias que en el parque hay Internet gratis, y por un golpe de suerte después de todas las desgracias que me han pasado en esta noche me siento agradecido
Aunque me hubiera gustado no estar hecho mierda
Akitsu, como esta chica se presento a mi hace algunos momentos, esta viendo con algo de interés mi scroll, y yo por mi parte trataba de no mirar su GRAN pecho
Por el amor de los dioses esas cosas eran gigantes, las más grandes que he visto, y esas cosas no paraban de mirarme
Por un demonio Jason concentración, tienes a una hermosa chica semidesnuda con un gran par de tetas y por lo que veo un trasero igual de genial que sus pechos y no podemos ignorar lo hermosa que es, diablos... necesito una ducha con agua fría
Bueno tratando de desviar la mirada de ese par de sandías me concentré en mi scroll y al cabo de unos segundos suspiré, la situación era algo que no sabía que hacer, lo por un lado estoy hecho mierda, un oso me mordió el muslo, tengo varias heridas y costados de colmillos y garras de Beowolves y siento que en cualquier momento me caeré si no fiera que ya estaba sentado
Por el otro lado estaba Akitsu, la cual estaba completamente desnuda a excepción de una bata de laboratorio que esta llena de sangre
Somo un par que causaría que varios voltearian a ver y no por ser una linda pareja
Veamos el lado bueno de las cosas, el par de idiotas que había golpeado hace unos minutos se fueron corriendo después de dejar de llorar como niñitas
Sin saber que hacer traté de buscar opciones con mi acompañante
"Entonces... tienes una idea a donde ir?" Le pregunté al par de tet... a mi bella acompañante
Ella me miró a los ojos con su apasible calma que me estaba dando cuenta que era completamente normal de ella y muy característico de su ser
"Ah..." comenzó con su distintiva forma de empezar la mayoría de sus frases para después tomarse su tiempo "no" lo suponía
"Bueno... toca improvisar" con eso dicho trata de levantarme no sin antes sentir un gran dolor en mi pierna "demonios" gruñi con gran dolor para terminar sentado nuevamente
Akitsu al ver mi dolor se movió rápidamente mostrando preocupación en su apacible rostro por primera vez desde que la conozco
"Ashikabi sama" dijo rápidamente, ignorando completamente su letrago al hablar, mientras ponía una de sus manos en mi heridas, y para mi gran sorpresa, empezó a formarse hielo en la herida de mi pierna
Para mi alivio, el frío del hielo empezó a aliviar ese calor que venía de mis heridas como también entumecía mi pierna lo suficiente para no sentir tanto dolor, esto era una solución temporal, pero ahora estaba viendo como Akitsu podía controlar el hielo de un forma que no había visto
Había visto varias cosas en Remnant en mi corto periodo de estadía, personas que podían volar, hacer crecer las plantas de una forma acelerada, controlar las vibraciones sonicas y cosas por el estilo
Todo a través de las semblanzas que ellos tenían y era gracias al Aura, por eso me arriesgue tanto en conseguir una poniéndome en un riesgo constante
El detalle era... que Akitsu no tenía aura, pero tenía una habilidad muy similar a una semblanza
Lo unico que pude decir fue " que demonios" antes de llevar mis dedos a mi pierna que ahora estaba cubierta parcialmente de hielo
"Ah..." al escuchar el inicio de que ella comenzaría a hablar voltee a verla esperando con paciencia lo que ella me tenía que decir " es mi habilidad de ser Sekirei, Ashikabi sama"
"Por favor dime Jason"
"..." Ella se quedó en silencio por un tiempo, mirándome con esos ojos que parecían desinteresados pero creo que estoy entendiendo la clase de persona que es Akitsu ya que pensaba que ella era muy reservada y ocultaba sus emociones muy bien o simplemente era muy torpe socialmente
"Es una orden?" Pregunto y sentí mal por la forma en la que hizo la pregunta, entendí que si decía que si ella lo haría, pero no por que quería si no por que fue una orden, una orden que venía de mi, eso me llego a preguntarme algo
Que demonios significaba ser Ashikabi?
Ella me a llamado así desde el principio, desde que dije que estaría con ella, tal vez lo dije en el calor del momento y para hacerla sentir bien, pero ahora me preguntaba en qué tipo de cosa me llegue a meter
Con un suspiro dije " no es una orden, pero me siento incómodo cuando me hablas por Ashikabi, no sé que significa, pero me gustaría que me llamaras por mi nombre"
Por un momento ella no dijo pero parecía que mis palabras estaban siendo procesadas en su cabeza
"... Jason... sama?" Parecía más una pregunta que una confirmación pero viendo la timidez y la confusión en su rostro solo confirme con un "eso esta bien por el momento"
Ella tardo un momento más, pero ella asintió con su cabeza pareciendo muy feliz por mi confirmación, bueno con eso resuelto solo queda lo de mi pierna... esto va a ser más complicado que viajar entre mundos
(40 minutos, 26 segundos despues)
No pudimos avanzar mucho, más que nada por mi pierna, el hielo de Akitsu ayudó a adormecer el dolor en mi pierna, pero llegó a un punto que ya no podía caminar ya que todas mi energías se habían agotado, la bella mujer que estaba al lado mío se dio cuenta de ello y con cuidado nos separamos de las calles para ir un callejón
Ahí fue que me di cuenta de la fuerza que tenía Akitsu ya que sin mucho esfuerzo me levanto, y como si fuera nada salto entre las paredes hasta llegar al techo de un edificio que según mi cuenta apresurada fue de 50 pisos de altura
Una vez ya en el techo, lejos de las miradas de las personas que podían llamar a la policía, me sentía más tranquilo
Bueno no me sentía mal por que llamaran a la policía pero seria un dolor de trasero tratar de explicar todo lo que ha pasado, entonces prefería que evadir a la policía por ahora
El aire frío en el techo me ayudaba a despejar un poco mi mente, aunque seguía agotado. Akitsu estaba a mi lado, mirándome con esa mezcla de calma y una ligera preocupación que parecía ser su forma de expresar emociones. No podía dejar de pensar en cómo me había levantado con tanta facilidad, como si yo no pesara nada. Lo más extraño era que todo lo había hecho sin decir una sola palabra, como si fuese lo más natural del mundo.
Me apoyé contra una estructura de concreto en el techo, respirando con dificultad mientras mi pierna seguía entumecida por el hielo que ella había generado. Observé cómo Akitsu permanecía de pie cerca de mí, mirando hacia la ciudad con una tranquilidad que contrastaba con la intensidad de la noche.
"Gracias," murmuré, rompiendo el silencio. Mi voz era baja, apenas audible, pero suficiente para que ella girara su rostro hacia mí. "Por... ayudarme con mi pierna. Y, ya sabes, por no dejarme caer desde esa altura."
"Ah... no hay de qué," respondió en su característico tono lento, inclinando ligeramente la cabeza. Parecía dudar por un momento antes de añadir: "Es mi deber... como Sekirei."
Ese término otra vez. Sekirei. No podía evitar sentir que había algo más profundo detrás de esa palabra y del vínculo que ella seguía mencionando. Algo que aún no entendía por completo.
"¿Sekirei?" pregunté, levantando la vista para observarla con curiosidad. "¿Eso tiene algo que ver con lo que hiciste con el hielo? ¿O con lo de llamarme Ashikabi?"
Ella me miró directamente, con esos ojos tranquilos que parecían buscar algo en los míos. Luego, después de su típica pausa, respondió:
"Ah... sí. Los Sekirei... somos diferentes. Fuimos creados para... encontrar a nuestros Ashikabi y luchar por ellos."
Fruncí el ceño ante sus palabras. "¿Luchar? ¿Por qué? ¿Y qué significa exactamente eso de 'Ashikabi'?"
Akitsu inclinó la cabeza, como si tratara de encontrar una forma de explicar algo que ni ella misma entendía completamente. "Ah... el Ashikabi... es nuestro destino. Solo ellos... pueden despertarnos completamente. Pero yo... no puedo. Soy... defectuosa."
Su tono se volvió más bajo en las últimas palabras, como si estuviera aceptando una condena. Ese mismo sentimiento que había visto en el parque volvía a aparecer, esa tristeza oculta detrás de su calma aparente.
La miré en silencio por un momento, procesando lo que me había dicho. No podía evitar sentir lástima por ella, pero al mismo tiempo, algo en su historia resonaba conmigo. Tal vez porque, de alguna manera, entendía lo que era sentirse roto o fuera de lugar.
"Bueno," dije finalmente, rompiendo el silencio. "Puede que no sepa mucho sobre esto de los Sekirei o los Ashikabi, pero te diré algo: no eres defectuosa. Puede que otros te hayan dicho eso, pero eso no te define."
Akitsu parpadeó lentamente, como si mis palabras tardaran en llegar a ella. Luego, para mi sorpresa, sus ojos parecieron humedecerse ligeramente. No dijo nada, pero el leve temblor en sus labios me hizo entender que lo que había dicho había tenido un impacto.
"Y sobre lo de luchar," continué, intentando aliviar la tensión, "espero que no signifique que alguien vendrá a lanzarme bolas de hielo o algo por el estilo, porque ya tengo suficientes problemas como para añadir eso a mi lista."
Akitsu inclinó la cabeza de nuevo, y aunque su rostro seguía tranquilo, juraría que había un pequeño destello de diversión en sus ojos.
Akitsu se sentó junto a mí en el borde de la estructura, tan silenciosa como siempre. La brisa nocturna movía ligeramente su cabello mientras se acomodaba con calma, inclinando su cabeza hasta que reposó en mi hombro, como lo había hecho antes en el parque. Su proximidad era reconfortante, pero al mismo tiempo, me recordaba todo lo que aún no entendía de ella y de este mundo.
Mientras sentía el peso ligero de su cabeza contra mí, mi mente comenzó a divagar. La realidad de mi situación se desplomó sobre mí como un ladrillo. No tenía nada más que las pocas cosas en la bolsa de basura que había logrado recoger: un par de pistolas con munición limitada, algunas granadas y aturdidoras, y mi equipo táctico destrozado. No tenía dinero japonés, ropa limpia, ni un lugar donde quedarme.
Miré de reojo a Akitsu. Su bata de laboratorio manchada de sangre y su aparente indiferencia hacia el frío me hacían sentir aún más culpable. No podía dejarla así, con prácticamente nada. Necesitábamos encontrar algo de ropa para ella, algo decente y cálido. Y yo también necesitaba un cambio de ropa. Mi sudadera roja estaba sucia, desgarrada, y cubierta de sangre y mugre. Por no mencionar que encontrar un lugar donde pasar la noche era urgente. No podíamos seguir vagando sin rumbo en estas condiciones.
Suspiré profundamente, el peso de todas estas preocupaciones acumulándose en mi pecho. La situación parecía abrumadora, y cuanto más lo pensaba, más complicado se volvía todo.
"Ah..." El suave sonido de Akitsu me sacó de mis pensamientos. Antes de que pudiera girarme para mirarla, sentí algo cálido y suave rozar mi mejilla. Mis ojos se abrieron ligeramente, y mi cuerpo se tensó por la sorpresa. Akitsu... me había besado en la mejilla.
Me quedé paralizado por un segundo, sintiendo un ligero rubor subir a mis mejillas. Giré lentamente para mirarla, y me encontré con que ella tenía un rubor mucho más evidente en su rostro. Sus mejillas estaban encendidas, y sus ojos evitaban los míos mientras jugueteaba con los bordes de su bata.
"¿Por qué...?" comencé, mi voz saliendo más ronca de lo que esperaba. "¿Por qué me besaste?"
Ella me miró de reojo, aún con ese gran rubor en sus mejillas, y después de unos segundos de pausa, finalmente respondió en su tono característico.
"Ah... te veías... estresado," dijo, su voz tranquila, pero con un toque de nerviosismo. "Leí... en una revista... que eso ayuda a desestresar... a la persona que uno... quiere."
Me quedé sin palabras por un momento, procesando lo que acababa de decir. No pude evitar una pequeña sonrisa al escuchar su explicación, aunque el ligero calor en mis mejillas seguía presente.
"Bueno," murmuré finalmente, con una mezcla de gratitud y ligera incomodidad, "supongo que... gracias por intentarlo."
Ella asintió lentamente, sin apartar la mirada del suelo, mientras el silencio entre nosotros se alargaba. Aunque el beso había sido inesperado, algo en su gesto me hizo sentir un poco menos agobiado. Tal vez, solo tal vez, tenerla a mi lado no era tan malo después de todo.
El silencio entre nosotros era cómodo, aunque la brisa fría me recordaba que no podíamos quedarnos aquí por mucho tiempo. Teníamos que movernos, pero mi cuerpo protestaba con cada pequeño movimiento. Sentía el dolor en mi pierna volviendo lentamente, a pesar del hielo que Akitsu había usado para aliviarlo.
Mientras pensaba en nuestros próximos pasos, sentí que Akitsu ajustaba ligeramente su posición, su cabeza aún apoyada en mi hombro. Sus ojos miraban hacia la ciudad, aparentemente calmados, pero había algo en su expresión que me hacía pensar que estaba procesando mucho más de lo que mostraba.
"Entonces," dije, rompiendo el silencio, "si vamos a sobrevivir en este mundo, necesitamos un plan. Primero: encontrar un lugar donde quedarnos. No podemos seguir saltando entre techos como ninjas toda la noche."
Akitsu asintió ligeramente, aunque no parecía tener una respuesta inmediata. Su calma era desconcertante, pero al mismo tiempo, de alguna manera, reconfortante.
"Segundo," continué, "ropa. Necesitas algo más que esa bata, y yo... bueno, no puedo seguir usando esto," dije señalando mi sudadera roja manchada de sangre y mis pantalones tácticos destrozados.
"Ah... ¿dinero?" preguntó, levantando ligeramente la cabeza para mirarme.
"Exacto," respondí con un suspiro. "Pero ahí está el problema. Solo tengo dólares de mi mundo, y aunque este lugar los acepte, no tengo idea de dónde cambiarlos por yenes. Sin dinero, no podemos comprar nada."
Akitsu volvió a apoyar la cabeza en mi hombro, como si estuviera reflexionando sobre lo que acababa de decir. Su cercanía era extraña, pero en cierto modo, tranquilizadora. Aunque apenas nos conocíamos, había algo en ella que me hacía sentir que no estaba completamente solo.
"Ah... puedo... ayudar," dijo de repente, su tono tan tranquilo como siempre.
"¿Cómo?" pregunté, girándome ligeramente para mirarla.
"Ah... los Sekirei... somos fuertes. Puedo... protegerte. Si necesitas... puedo conseguir cosas."
Su ofrecimiento, aunque bien intencionado, me hizo fruncir el ceño. No podía dejar que ella cargara con toda la responsabilidad, incluso si tenía habilidades que yo no entendía completamente.
"Gracias, Akitsu," dije, con un tono más suave de lo que esperaba. "Pero si vamos a hacer esto, lo haremos juntos. No quiero que te pongas en peligro solo para que podamos sobrevivir. ¿Entendido?"
Ella asintió lentamente, pero no respondió de inmediato. Parecía procesar mis palabras, como siempre, antes de finalmente murmurar: "Ah... sí, Jason-sama."
Un pequeño suspiro escapó de mis labios. Al menos había algo de progreso. Cerré los ojos por un momento, dejando que el aire frío despejara mi mente. Sabía que los próximos días iban a ser complicados, pero al menos ahora tenía algo de compañía... y un poco de esperanza.
