¡Hola! Sé que he estado muy desaparecida pero el bloqueo de escritor fue bastante profundo. Pero aquí estoy nuevamente. Muchísimas gracias por todos sus comentarios y tomarse el tiempo de leer mi historia. Son los mejores. ¡Saludos a todos!

Capítulo 4: "Como hace 15 años…"

La pareja se dispuso a avanzar hacia la catedral por un sendero que cruzaba un cementerio, la noche parecía más oscura y lúgubre de lo normal. La tormenta que los acompañaba estaba lejos de cesar, hacia frio, pero la adrenalina que corría por sus cuerpos no le permitían sentir ni mucho menos parar. Ambos querían llegar a la catedral, uno para exponer la verdad y el otro para conocerla.
La senda por donde los agentes caminaban se encontraba sutilmente marcada, rodeada de lapidas y con escasa iluminación, la luz de los relámpagos hacia todo el trabajo, aunque también había un cierto número de farolas mal distribuidas. A los lejos oyeron gruñidos y los zombies comenzaron a aparecer, uno de ellos ataco a Leon por sorpresa, haciendo que este cayera al suelo y golpeara su cabeza contra una lápida cercana.

- ¡Leon! ¿Estás bien? – grito Claire asustada.

- ¡Estoy bien! ¡Sigue adelante! – la alentó el rubio mientras se ponía de pie nuevamente.

Claire continuó avanzando entre los zombies, seguida por Leon. No es que no pudieran con simples infectados pero el incidente del autobús los había dejado un poco débiles. Continuaron avanzando colina arriba...

- ¡Estos malditos no dejan de aparecer! – se quejó el agente.

- ¡Ya! Sabes de que va el juego, Kennedy – contesto de mala manera la pelirroja.

Cuando justo en ese instante apareció un perro zombie, tomándola por sorpresa, haciendo que su arma cayera lejos de ella. León se percató y disparo al perro antes de que se acercara a su esposa. Camino hacia ella y le tendió su mano, la cual Claire acepto.

- ¡Y tú sabes lo que sucede si te distraes en el proceso, Kennedy! - comentó él.

- ¡Ja ja! Muy gracioso y ya no soy Kennedy, Leon – lo corrigió – ya no somos esa… sabes mejor déjalo – se retractó ante la mirada inquisidora de su ex marido.

El ambiente era tenso entre ellos, las cosas evidentemente no estaban bien, Claire no estaba bien y Leon sabia de sobra la culpa que tenia de todo esto, pero, aun así, en situaciones como en la que se encontraban, podían confiar ciegamente en el otro, sin dudarlo. Siempre serian ellos dos, hombro a hombro sumando infiernos. Al llegar a la puerta de la catedral, la verja estaba cerrada.

- ¡Maldita sea! – maldijo Leon.

- ¿Cerrada? – preguntó Claire sabiendo de antemano la respuesta.

- Así es. –

- ¿Cuándo nos harán las cosas sencillas la Corporación Umbrella? – Se preguntó Claire en voz alta irónicamente.

- ¡Te vale! Pídelo como deseo en tu próximo cumpleaños – le respondió Leon en una media sonrisa.

- Créeme que no gastaría un deseo en eso –

- Mejor no preguntaré en que sí lo gastarías – dijo alzando sus manos en son de paz haciendo reír a la pelirroja.

A ella le sorprendía como podía contra cualquier B.O.W del mundo, pero con ella el asunto era diferente. Y Leon por su parte, sabía muy bien que al pequeño demonio Redfield había que tenerlo en paz.

- ¡Tiene que haber alguna llave! – insinuó Claire volviendo al tema que importaba.

Y como por arte de magia, bueno, de Umbrella aparecieron un grupo de infectados y de cerberus, uno de estos últimos tenía una llave colgada de su cuello y Leon se dispuso a seguirlo en un sector más bajo del cementerio. Claire lo esperaba arriba mientras lidiaba con otros infectados.
En su camino, el agente se encontró con un lepotitsa que no se lo puso nada fácil, hasta que logro derrotarlo con apoyo de Claire desde las alturas, consiguió la llave y se dispuso a ir con su compañera.
Su mujer no podía negar que las habilidades tácticas de su esposo seguían intactas como también su aspecto físico.

- ¡Concéntrate Claire! - se reprendió así misma viendo como Leon volvía a ella.

Que irónico era decir que volvía, pero al parecer así era, a la vuelta de la esquina siempre estaba Leon. ¿Destino o Casualidad? No, era Umbrella. Dentro del caos mundial que causaban y el daño, no contaban con colaborar en la unión de dos personas como ellos. Ellos eran como un daño colateral de la corporación que la vida unió y ahora atacaban para defender el mundo. Entonces, ¿Le debían algo a estos malditos? Podría ser. Y en su mente se comenzaron a juntar recuerdos, Raccon City, Isla Rockfort donde Leon le ayudo, el aeropuerto de Harvardville, siempre en situaciones límites. Sin dudas que serían la persona que elegirían siempre para cruzar el infierno, pero había una verdad, ya no eran eso tan grandioso que solían ser. Su mirada se cristalizó y todos esos recuerdos se podían ver con claridad en su mirada. León tenía una parte que no podía abandonar, Ada, pero eso se terminaría.

- ¡Vaya! ¡Me alegro de verte! – insinuó Leon con media sonrisa, Leon se le quedo viendo - ¿Estas bien? - Él lo noto

- Lo sé, estoy perfecta – mintió - ¿Vas a entrar a la iglesia conmigo o qué?

- Siempre –y se quedó viéndola con tal intensidad mientras ella rodo sus ojos con hastió, ahí estaba su coraza nuevamente.

Dejaba que Leon viera en el interior de ella con prudencia, pero cuando el daba un paso, ella le levantaba el muro otra vez. Se dirigió a la verja, en el camino tomo la llave de las manos de Leon y procedió a abrirla. Los civiles que se encontraban dentro, no querían abrir las puertas por miedo asique la pareja tuvo que acabar con ciertos zombies hasta que ellos se dispusieran a ayudarlos.

- ¡Vale, nos desaceremos de ellos! – grito Claire disparando a un infectado justo en la cabeza y atrayendo la mirada de Leon. - ¿Qué? – pregunto.

- Nada, había olvidado lo bien que te sientan estos trotes – le insinuó el, haciendo que Claire se ruborice. ¡Tonta! Pensó para ella misma, no caigas en esto, Ada le importa más e hizo caso omiso al comentario.

- Ya calla, concéntrate que aquí vamos de nuevo, Leon- empuñando con firmesa su arma.

- Como siempre Clare, desde hace 15 años- le respondió nostálgico y no dejaba de disparar y luchar.

Los cartuchos y las gotas de lluvia eran todo lo que se escuchaba al primer contacto con el suelo.

- Sabes que confió en ti, pero me juego mucho viniendo aquí por ti – le gritó – Chris puede matarme si algo te pasa y yo tampoco me lo perdonaría mucho Claire, que lo valga.

- Vale más de lo que imaginas, sin mencionar que te hará replantear un par de verdades – le contestó, no podía dudar de ella, de la que alguna vez fue su compañera y amiga. Y que ahora, era la madre de sus hijas. Lo mejor que ambos habían hecho juntos.

De pronto las grandes puertas de la iglesia se abrieron, Claire entró primero y luego Leon, pero al mismo tiempo un zombie entro detrás de él y se interpuso entre ambas hojas de la puerta.
Claire se giró sobre sí misma, y le disparo con una precisión envidiable, claramente otorgada por los años de experiencia y el entrenamiento de su hermano. El rubio por su parte luego del disparo, cerró la puerta tras de el con fuerza. Todo en un solo movimiento coordinado, que solo ellos podrían ejecutar de aquella forma. Y nuevamente, ahí estaba la química…

- ¡Como en Racoon eh! - insinuó Claire y el la miro.
Dentro de la iglesia había un grupo de civiles que esperaban que fueran un equipo de rescate, pero no fue así.

- Hay una puerta secreta al subsuelo junto al altar- señalo Claire – pero hay que conseguir abrirla.

- ¿Me cuentas lo que hay abajo? – le pidió con suplica

- Es mejor que lo veas tú – solo se limitó a decir y fueron en busca de como abrir la puerta.

Minutos después, encontraron la llave de la puerta dentro de un lepotitsa. La tomaron y se encaminaron hacia la verdad. Cuando llegaron a los laboratorios, estaban en mal estados, lleno de sangre, carnes y quien sabe cuanta clase de líquidos mas podría haber ahí. Al entrar ambos sintieron un escalofrió correr por su espina, era como estar en las instalaciones de Raccon, otra vez. Y más recuerdos se vinieron a su mente.

- Ojalá pudiera creer que la fortuna esta de nuestro lado, pero creo que estamos solo – insinuó Leon recorriendo el lugar seguido de Claire.

- Eso no ha sido un impedimento para nosotros – le dio ánimos – antes no teníamos un motivo, ahora tenemos dos, Leon – le contesto Claire y lo freno tomándolo de la mano y haciendo que la mirara a los ojos.

- Lo sé, por ellas borraremos esto de la faz de la tierra – y apretó de manera sutil su mano, su piel era tan suave. – Te prometo que te llevare con ellas como sea – y ella le asintió y le dedico una sutil y dulce sonrisa.

Continuaron buscando aquello que la agente quería que el viera, había celdas bloqueadas automáticamente con especímenes unos más raros que los otros. Un mal movimiento al querer abrir las puertas y estarían en la lucha nuevamente asique lo hicieron con cuidado. Ingresaron a un cuarto donde había 6 tubos de cristal con líquido y unos cuerpos que parecían capullos dentro.

- ¿Pero qué demonios…? – se sorprendió Leon
Claire ignoro su reacción y tomo una cinta VHS que decía "The Kennedy".

- Esta es la verdad – lo llamo y el enseguida puso atención. Cuando el video comenzó, había fotos de sus hijas, de ella, de él, de todos en su vida y luego aparecieron dos personas hablando, Ada Wong y Simmons.

- ¡Ada! - se limitó a decir Leon y Claire lo miraba.

* En el video *

- Claro, sabes que será un placer colaborar contigo en esto – le insinuó Ada – pero ya sabes lo que quiero –

- No te preocupes, tendrás a esas mocosas para que hagas lo que tú quieras con ella – le confirmo el Consejero Nacional.

Leon estaba furioso al escuchar lo que Ada decía, lo que estaba pidiendo y como hablaba de sus hijas.

- Perfecto, es hora de que ciertas personas sufran. Entre ellas la maldita de Claire Redfield y porque no su protegida – agrego mientras miraba el filo de su cuchillo.

Claire sintió terror, no sabía lo que había con exactitud ahí. Hace 3 días una carta le llego a su casa, diciendo que en dicha catedral había un VHS que revelaría la verdad de Ada Wong y un poco más.

- ¿Pero qué...? – grito Claire- tú vas a perdonarme, pero como esa maldita toque a mis hijas, no la va a contar – estaba furiosa, asustada y no sabía cómo reaccionar.

Leon por su parte estaba analizando todo, no podía creer que la mujer por la que había perdido todo, su divina obsesión quería herir a sus hijas. Todas las fichas empezaban a caer en su interior. ¿Cuál era el punto de dañarlas? ¿Era porque hace un tiempo había decidido borrarla de su vida? ¿Venganza? Como sea no iba a permitirlo.

- ¿Tú no piensas decir nada? – lo ataco – la mujer por la que nos dejaste solas, nos quiere hacer daño y solo estas ahí pensando – le grito angustiada, no podía creer.

- ¡Claire, cálmate! – lo intentó.

- ¿Cómo voy a calmarme si tu razón de ser quiere lastimar a MIS hijas? – puso énfasis en MIS.

- ¿Tuyas? Nuestras querrás decir – el empezó a cansarse también.

- Eso no te importo mucho cuando te fuiste tras Ada Wong – le grito y las lágrimas de meses comenzaron a salir y el Leon, el gran agente Leon. S Kennedy se comenzó a romper al escucharla.

- ¡Oh no! No puedes atacarme así porque he estado tan presente como esta vida me lo permite – le grito a su ex mujer.

- No tendrías que haberte ido en un principio – le contesto ella secando sus lágrimas – Cuando te fuiste y nos dejaste, ellas se convirtieron en mi todo, Leon. Mientras tú estabas por ahí con ella, alimentando esa obsesión que nada bueno te daba –

El no pudo atacarla porque le decía la verdad y el entendía lo que había arruinado, ahí estaba Claire abriéndolo los ojos para que lo viera todo.

- Perdóname Claire, sé que el daño es irreparable, pero… - suplicó - se que no sirve decírtelo pero ella no esta en mi vida hace un tiempo, creo que este es el motivo por el que fue por ellas -

- Pues, deduces bien, no pudiste hacerme esto a mí, que fui tu compañera por años – lo interrumpió alejándose un poco de él. Pero él se acercó a ella y la tomo por las manos, ella no quería ese contacto. - ¿Por qué no volviste si no estabas con ella eh? - preguntó

- Claire, mírame. solo mírame por favor. No podia volver asi, necesitaba que veas que el cambio era cierto- le pedía el y ella le hizo caso – te juro que voy a pagar por cada lagrima que te hice derramar, vamos a parar a esa maldita, vamos a buscar a nuestras hijas y voy a ganarme tu perdón – Claire solo lo escuchaba, él había mentido antes, la había herido y no sabía si creer – No me creas ahora, pero te lo demostrare, acciones no palabras. ¿Te parece? – le preguntó y ella que para ese momento solo podía derramar lagrimas por el odio y la preocupación, solo le asintió.

- Ahora salgamos de aquí y busquemos a las niñas – agrego luego ella, Leon sabía que sería difícil convencerla, se estaba haciendo la fuerte y romper eso le llevaría lo suyo.

Salir de esos laboratorios fue tortuoso y agotador como siempre que Umbrella estaba involucrada en algún lugar, pero ahora tenían un objetivo mucho más que sólido para terminar esto. En el fondo cada uno luchaba con su miedo, pero a fin de cuentas era el mismo, sus hijas. Ahora si se había vuelto más que personal y no lo dejarían pasar.
Lograron salir de allí y terminaron cayendo por una cascada a un lago, cuando salieron a la superficie vieron como dos Jet lanzaron miseles a la ciudad y nuevamente… Raccon City.

- Están esterilizando la zona – comentó Claire saliendo del agua como podía, ya que el cansancio pasaba factura.

- Y eliminando las pruebas – sumó Leon que la ayudo, jalando de su brazo.

En ese momento, el intercomunicador de Leon sonó. Era Hunnigan

- ¡Gracias a dios, están vivos! – musito la joven – Tengo malas noticias.

- ¿Dónde está Simmons? – fue todo lo que preguntó Leon.

- Tras hablar con ustedes, se fue de prisa y … - Hunnigan no sabía cómo decirlo.

- ¿Y qué Hunnigan? – gritó Claire en desesperación. Pocas veces Claire levantaba la voz a alguien pero cuando se trataba de alguna de sus hijos o , aunque parezca irónico por como estaban las cosas, de Leon ella se transformaba.

- ¡Habla ya! – agregó Leon en igual estado.

- Se ha llevado a Alison y Emma consigo – le respondió con un ápice de voz - Lo siento.

- ¡¿Qué?! – ambos dijeron al unísono.

- Lo siento chicos, ha matado a los guardias de las niñas y se la ha llevado – informó ella.

Claire se rompió por dentro y solo pudo sentarse un segundo, necesitaba respirar. No podía ser cierto, sus hijas.

- Se suponía que eran de nuestra confianza, Hunnigan – le grito - ¿A dónde ha ido? -

- Lo siento Leon, no lo sabemos, pero estamos intentando rastrearlo en ese momento –

- Mantennos en contacto – y no espero respuesta de Hunnigan solo corto. Necesitaba pensar.

Se giró y vio a su esposa, él estaba igual que ella, pero no podía derrumbarse, debía ser el pilar de Claire ahora. Se puso a su altura y la miro.

- Claire, tranquila. Las vamos a encontrar – le hablaba en un tono suave mientras ella lo miraba a los ojos y él tenía su mano derecha sobre su rostro y con la izquierda sostenía la mano de la joven – Las hemos criado bien, son la mejor combinación de ambos – y eso ultimo hizo que se asomara una pseudo sonrisa.

- Pero son tan pequeñas, Leon. – y un par de lágrimas rodaron mejilla abajo, el las paro –

- Lo sé, pero tenemos que irnos y buscarlas – le alentó y ella, en un movimiento lento y suave busco sus brazos y el más que nunca la recibió, la abrazo suavemente mientras ella escondía su rostro en su cuello y él le acariciaba la espalada en forma de círculos.

Dentro de él se libraba una batalla de odio contra Ada Wong, hoy más que nunca iba a abandonar esa maldita obsesión que tenía e iba a luchar por ellas. Por sus cuatro hijas. Porque poco se hablaba de ellos, pero desde lo sucedido, Leon no sabía casi nada de Sherry. Tenía que recuperarlas.
Su intercomunicador sonó nuevamente.

- ¡Leon, Claire! Hemos averiguado que Simmons va camino al aeropuerto, su jet lo espera para irse a china – le informo la joven castaña.

- ¿China? – dijo sorprendida Claire, aun sentada y con la mano de su esposo en la espalda en señal de apoyo.

- Si, vean esto – y la información comenzó a llegar al teléfono de Leon.

- ¿Qué ha pasado? – pregunto Leon

- Otro atentado bioterrorista, la B.S.A.A ha confirmado que es el mismo virus que usaron en Europa del Este hace seis meses, el virus C –

El miedo de ambos padres por sus hijas y el mundo se intensificó a niveles altísimos. Sus pequeñas niñas en una ciudad llena de zombies y otra vez, ya perdiendo la cuenta de cuantas veces paso, un deja vu de Raccon, pero ahora eran sus hijas las que debían salvar. Y como siempre, al mundo.

- Tenemos que encontrar a nuestras hijas, detener a Simmons y arrestarlo – dijo Leon.

- No tenemos pruebas, y en este momento ustedes son los principales sospechosos – les informo ella, Claire y Leon se miraron en absoluto silencio.

- Hunnigan, tienes que simular nuestra muerte ¿Puedes hacerlo?

- Por supuesto, pero pronto se sabrá la verdad, ¿Qué harán? – pregunto sin entender ella

- Nos iremos a China por nuestras hijas – le contesto y Hunnigan comenzó a coordinar todo para ellos.

- Lamento esto chicos, estaremos para ustedes en todo momento – se disculpó la joven

- No te preocupes, lo resolveremos. Gracias Hunnigan – la tranquilizo Claire como si así también pudiera controlarse ella y cortaron la llamada.

Ambos se miraron por un segundo, preparándose mentalmente para lo que vendría. Se abrazaron como una forma de recuperarse, no es que fueran débiles, que no pudieran, pero ahora la apuesta estaba a tope, lo que se perdía era muy caro. Ahora era personal para ambos.
Y entonces, otra vez Umbrella, uniendo sus vida en un infierno como por 3er vez en años. Entre otros eventos sin mencionar.
Y el recuerdo de Raccon City era mucho más vivido ahora, solo que está vez con más experiencia, con una vida compartida, unidos por un lazo mucho más fuerte que esa primera vez.

CONTINUARÁ...