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𝕊𝕚 𝕢𝕦𝕚𝕖𝕣𝕖𝕟 𝕙𝕒𝕔𝕖𝕣 𝕦𝕟 𝕗𝕒𝕟𝕗𝕚𝕔𝕥𝕚𝕠𝕟 𝕓𝕒𝕤𝕒𝕕𝕠 𝕖𝕟 𝕖𝕤𝕥𝕖 𝕞𝕚𝕟𝕚 𝕝𝕠𝕣𝕖 𝕕𝕖 𝕊𝕠𝕥𝕠, 𝕤𝕠𝕝𝕠 𝕝𝕖𝕤 𝕡𝕚𝕕𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕞𝕖 𝕕𝕖𝕟 𝕔𝕣𝕖́𝕕𝕚𝕥𝕠. 𝕋𝕒𝕞𝕓𝕚𝕖́𝕟 𝕔𝕒𝕤𝕚 𝕟𝕠 𝕙𝕒𝕪 𝕗𝕒𝕟 𝕒𝕣𝕥 𝕕𝕖 𝕊𝕠𝕥𝕠 𝕖𝕟 𝕧𝕖𝕣𝕤𝕚𝕠́𝕟 𝕙𝕦𝕞𝕒𝕟𝕒 𝕙𝕒𝕘𝕒𝕟 𝕞𝕒́𝕤, 𝕡𝕠𝕣 𝕗𝕒𝕧𝕠𝕣 𝕃𝕖𝕖 𝕒𝕓𝕒𝕛𝕠

Mi nombre es Soto

Era el líder de mi manada, fuerte y respetado. Tenía una pareja a la que amaba profundamente y cuatro pequeños cachorros que llenaban nuestros días de alegría.

Éramos felices, una familia unida y en armonía con la naturaleza

hasta que los humanos llegaron

Al principio, empezaron a arrebatarnos nuestras presas reduciendo nuestras oportunidades de cazar. Pero lo peor no era el hambre: lo peor llegó después.

Los humanos comenzaron a cazarnos a nosotros. No les importaban nuestras familias, nuestras crías ni nuestras vidas.

Éramos simples trofeos para ellos

A pesar del caos,

mi manada logró escapar ilesa en nuestro primer enfrentamiento con los humanos.

Sin embargo, no todo fue una victoria.

Mi esposa resultó gravemente herida, y mis pequeños cachorros... ellos no sobrevivieron

Intenté mantenerme firme, aunque el dolor y la agonía me carcomían por dentro

No quise llorar, no frente a los demás. Mi esposa, aunque seguía viva

estaba demasiado débil. Su cuerpo luchaba, pero sus heridas eran profundas y no le permitían recuperarse

Me aferré a la esperanza, pero incluso ella sabía que el final estaba cerca

Una noche

cuando apenas le quedaban fuerzas, me miró con esos ojos que antes irradiaban vida y amor.

Con su último aliento, me hizo prometer algo

—Soto, si yo no sobrevivo quiero que traigas una cría humana. Enséñales lo que es perderlo todo, hazles sentir nuestro dolor

Su petición me heló, pero no pude negarme. Le prometí que lo haría, A pesar de mis esfuerzos por salvarla, mi compañera sucumbió a sus heridas.

En mi soledad, no pude contenerme. Lloré. Lloré hasta que sentí que el peso de mi pérdida me aplastaba.

Confié mi dolor solo a Lenny, el miembro más sensato de mi manada.

Sabía que si los demás se enteraban, se burlarían de mi pesar, y no había tiempo para disputas inútiles

La prioridad era clara encontrar al bebé humano que cumpliría la última voluntad de mi amada.

Le encargué esta misión a Diego,

mi compañero de confianza. Sin embargo, su lentitud y falta de determinación empezaron a frustrarme.

Llegué al punto de amenazarlo, diciéndole que, si seguía demorándose,

él mismo podría terminar como nuestra cena. Sabía que debíamos migrar al norte, lejos de estas tierras despojadas de recursos, pero no podía abandonar mi misión

El dolor de mi pérdida me consumía, y las noches se volvieron interminables No podía dormir. La culpa me atormentaba,

recordándome

constantemente que fallé como líder, como padre y como pareja

¿Era realmente digno de ser un macho alfa? ¿Cómo podía proteger a mi manada si ni siquiera pude proteger a mi propia familia?

Finalmente llegó el momento que tanto esperaba Encontramos al bebé humano

Mi corazón se llenó de una extraña mezcla de alegría y rabia. Al verlo,

recordé la felicidad de cuando nacieron mis crías. Pero este pequeño no era una bendición, sino un instrumento de venganza

Mientras lo observaba, me pregunté: ¿Dónde está tu padre ahora, pequeño?

Ese que siempre te protege ¿Por qué no está aquí para salvarte?

Cuando estaba a punto de encajar mis garras en él, me di cuenta de que todo era un engaño. ¡Ese perezoso se burlaba de mí! La furia me invadió, y juré que pagaría por su osadía

Lo que nunca imaginé fue la traición de Diego. Aquel en quien más confiaba me dio la espalda por un mamut y un perezoso

¡Esos animales no son más que comida! No podía creer lo que veía.

Diego, mi compañero, mi hermano de manada, había traicionado nuestros lazos.

A pesar de mi enojo, no perdí de vista mi objetivo. Sin embargo, la distracción me costó caro.

El mamut me atacó con una fuerza brutal, atravesándome con tres picos de hielo grueso. Caí al suelo,

herido, pero no derrotado. Mi visión se nublaba, pero en mi mente solo había una promesa:

—Diego... pagarás con sangre tu traición

Aunque sentía que la muerte me llamaba, mi ira y mi deseo de venganza me mantenían vivo. Si lograba sobrevivir,

no descansaría hasta que todos ellos—ese mamut, ese perezoso y, sobre todo, Diego—sufrieran mi ira.

𝙵𝚒𝚗