1300 años en el pasado
El mundo de la hechicería era cruel y violento, un lugar en el que solo aquel con poder se alzaba aplastando a los más débiles bajo sus pies. En un mundo donde la injusticia reina, los clanes pelean por la supremacía, y los parias y débiles mueren por montones, en los comienzos de lo que sería llamada la era Heian, la hechicería estaba en su apogeo. Nuevos clanes con poderosas técnicas nacían y caían por montones, además de individuos únicos que estaban a la orden del día. La mitología, supersticiones y casualidades eran tomadas como verdades, pues la energía maldita operaba de maneras misteriosas y nunca era buena idea ignorar las señales. Aun así, ya sea por amor, esperanza, codicia o simplemente estupidez, una pareja decidió no escuchar esto y lanzar una moneda al aire, sin saber lo que desatarían.
Los gemelos eran considerados de mal augurio por muchas razones diferentes, en especial en los clanes de hechiceros. Podían traer dificultades en la jerarquía, junto con problemas que nadie quería tener, además de tener efectos raros en la energía maldita, a veces beneficiando, otras restringiendo a los bebés, lo que muchas veces llevaba a los gemelos a una prematura muerte a manos de su propio hermano. Así fue que, ignorando todas las advertencias del clan y mirando únicamente por el bien personal, una pareja se encontraba sola en una antigua casa, ubicada en una finca que se utilizaba solo como almacenamiento y punto de control para viajes. El clan Abe era poderoso y adinerado, pudiendo mantener decenas de lugares así sin apenas importarles. En aquella noche lluviosa, una mujer de cabello rosado jadeaba con fuerza, el sudor recorría su piel bronceada mientras tomaba con fuerza la mano de su marido, quien solo podía apoyarla nervioso. Nadie, ni siquiera un sirviente, se les fue dado para ayudar a parir a la mujer. Un nacimiento de gemelos, perteneciente a miembros de una rama secundaria, casi terciaria, del clan Abe, no tenía la suficiente relevancia como para tomarse la molestia de detenerlo o mandar a matar a la mujer. Pero tampoco significaba que iban a ayudar. Ambos estaban solos en esto, y había sido su decisión, por lo que tendrían que afrontar las consecuencias de tal pecado.
Dieron las 10:59 en el momento de nacimiento, aunque ninguno de los dos lo sabía. El marido, asustado, pensó que ambos niños trataban de salir a su vez, pero para su sorpresa, cuando el primer bebé nació, no había indicios del segundo. Sin perder más tiempo en sus cavilaciones, revisó a su hijo y aplicó lo poco que sabía de salud de recién nacidos. Lo único que pudo conseguir de las sirvientas era cómo confirmar que respiraban, asegurarse de que seguían con vida y cómo mantener así este hecho hasta que el niño abandonara ese periodo de tiempo de pocas semanas, donde era especialmente frágil. Confirmó una respiración constante. El bebé estaba realmente calmado, pero vivo. Aun así, era imposible ver que algo iba terriblemente mal.
El parecido con ellos era notable. La forma de su cara parecía vagamente la suya, mientras que la nariz y el cabello rosado eran los de su madre. Lo raro comenzó a partir de su rostro. Una membrana roja y húmeda recubría parte de la cara de su hijo, comenzando en la frente y viajando hacia el costado, donde bajaba, dando un rodeo a sus ojos hasta quedar a la altura de la boca, al costado de su mejilla. Parecía ser tejido orgánico y tierno en la textura, aunque sorprendentemente, mientras se secaba, comenzaba a ponerse rugoso y duro a una velocidad alarmante. Lo siguiente que disparó las alarmas fue el segundo par de ojos por debajo de los ojos normales. Al dar un vistazo debajo de los párpados, pudo ver que el segundo par se había desarrollado, aunque era ligeramente más pequeño. Aun así, mirando hacia abajo, se encontraba lo más desconcertante que ya era decir: un segundo par de brazos salía de su hijo, justo por debajo de las axilas y un poco más atrás en dirección a la espalda, haciendo que sus brazos superiores no interrumpieran los brazos inferiores. Una anatomía extrañamente cuidada para ser algo meramente accidental. Hablando de eso, habiéndose perdido en sus pensamientos y dándose cuenta después de haber estado congelado varios segundos, dirigió su mirada a su esposa y... nada. No más niños, a pesar de que el matasanos había dicho hace escasos meses que no tenía solo un hijo, sino que tendrían gemelos. Mientras los circuitos de su cabeza funcionaban a toda su capacidad, volvió a mirar a aquel niño extraño en sus manos, dejando que la comprensión, la incredulidad y el horror se postraran en su rostro tras la asimilación de los hechos.
—Creo... que debimos haber escuchado a nuestros padres.
1000 años en el pasado
Estaba cansado, eso era algo que debía reconocerles.
Otra de esas mujeres extrañas llegó con una lanza de diseño intrincado por su espalda. Sin siquiera voltear, Sukuna usó su tridente para bloquearla y, con un giro de su muñeca, se la arrebato de las manos, habiendo atrapado la lanza entre los surcos de su propia arma. La mujer no titubeó, se abalanzó sobre él con las manos desnudas y, con una demostración de destreza y artes marciales, logró mantenerse fuera del alcance de la lanza y, a la vez, atacarlo, logrando dar fuertes golpes en dos puntos específicos en su pecho. —Puntos de presión— pensó Sukuna. Cuando todo comenzó, fue lo primero que esos ancianos intentaron con él, al ver que su anatomía hacía que detectarlos fuera difícil. Sumado a la naturaleza distinta del ki en comparación a la energía maldita, la técnica era poco efectiva contra él. Aun así, sintió reverberar los golpes en todo su cuerpo, lo que permitió que la mujer pudiera saltar fuera del alcance de su tridente solo una fracción de segundos antes de que pudiera rebanarle la cabeza en dos con su tridente. Aun así, eso no la salvó. Las amazonas se hacían llamar. Incluso con una cultura dedicada a la lucha, aun eran impotentes ante la energía maldita. No eran hechiceros.
Sukuna extendió su brazo derecho inferior y, con un simple aleteo de su mano, un gesto que hacía parecer que pasaba las páginas de un libro, liberó su técnica. Desmantelar viajó por el aire, invisible, letal, casi instantáneo. La amazona no tuvo tiempo de reaccionar cuando dos cortes la alcanzaron. El primero abrió su estómago, mientras que el segundo separó su brazo izquierdo del cuerpo. La mujer quedó de pie algunos segundos mirándolo con una furia que podría derretir monumentos de hielo, solo para después desplomarse al suelo, su vida habiéndose apagado antes de llegar a él. Aun con sus carencias, algunos hechiceros bien podrían aprender algo de ellas.
La batalla había comenzado al amanecer, ahora el cielo era oscuro y la luna estaba en su punto más álgido. La lucha había sido encarnizada. Tantos hechiceros y estas amazonas. Siempre era bienvenido nuevas emociones estimulantes, nuevas formas de pelear, ver, comprender y, en la medida de lo posible, hacer suyas las habilidades de otros. Japón empezaba a quedarse pequeño y China había sido una buena opción: grande, espaciosa y, si el folclore estaba en lo correcto, llena de misterios interesantes que probablemente habían nacido del jujutsu. Lo que no se esperaba eran estos individuos capaces de usar el ki. Era una novedad para él, pues si bien el ki era reconocido en Japón, no era tan tangible como si lo era la energía maldita. Ahora que lo veía en acción, se retractaba. Muchas preguntas llegaban a él. ¿Su manipulación era de nacimiento y de especialización como la energía maldita? O quizás todo el mundo podía aprenderla, pero sus técnicas eran más generales y de mejor nivel. Sukuna no estaría donde está si no hubiera tomado toda la información para sí mismo y aplicarla cuando era debido.
Sukuna ahora estaba en una montaña extraña. Podía sentir la energía recorrer el suelo, muy superior a nada que hubiera sentido antes (¿líneas ley?). Era lo único que se le ocurría. La naturaleza de estos era mágica y etérea. Sus descripciones siempre fueron vagas, pero claramente separada de la energía maldita. Si no se equivocaba, aquí había una o incluso varias, convergiendo. La visión estaba llena de varios estanques, podía sentir energía en cada uno de ellos. El lugar era demasiado sospechoso, ¿lo habían empujado hasta acá durante el combate a propósito? No pudo pensar más, pues una nueva ronda de hechiceros y amazonas había llegado. Sukuna solo pudo sonreír maniáticamente mientras extendía sus brazos. Su cerebro estaba casi completamente reparado de los daños que había sufrido. Su dominio pronto estaría listo para ser desplegado de nuevo, y la técnica maldita inversa empezaba a funcionar a mitad de su capacidad original.
-me han dado una divertida tarde, tantos sacrificios y carne de cañón, y para que? no son ni una quinta parte de lo que eran originalmente, si creen que aun tienen oportunidad son bienvenidos a intentarlo!
movió ligeramente la cabeza esquivando por poco un disparo de sangre perforante, mientras que sus pies eran envueltos en sombras con una misteriosa técnica, sukuna no dudo y uso cortar en el suelo bajo sus pies liberándose y saltando para reposicionarse, 3 a la izquierda, 2 en la cima de la colina, 4 a mis espaldas, su mente recogía toda la información que tenia disponible y formulaba un plan, desato una andanada de desmantelar a la cima de la colina, los hechiceros que esperaban esto se refugiaron detrás de las rocas pero la pantalla de humo que creo era suficiente por ahora, lo siguiente eran los de su espalda, 2 amazonas, una grande y tosca y otra mas pequeña y rápida se acercaron a el, la mayor llego primero y uso un gran garrote dentado que con un movimiento aburrido alzo y bajo hacia el con fuerza bruta, sukuna puso una mano sobre su cabeza deteniendo el golpe, al choque con su mano se genero una onda expansiva y el suelo bajo los pies de sukuna se agrieto, la menor en algún momento se había escabullido detrás de el, y con un kukrin en cada mano lo ataco, con un movimiento de pies esquivo los primeros tajos de la menor mientras que con mi brazo izquierdo inferior le lance un desmantelar, aquella chica habiéndose percatado de su movimiento de manos se aparto para esquivarlo, todo esto sucedió dentro de un solo segundo, la mujer mayor apenas empezaba a iniciar su segundo ataque cuando sukuna dio un paso adelante y le dio un codazo en la cara aprovechando la apertura para golpear y romper su muñeca y tomar el garrote, finalmente dando un giro hacia el lado contrario dio una y una patada giratoria baja haciendo que la menor tuviera que saltar para esquivarlo, justo lo que sukuna necesitaba, aprovechando el impulso del giro balanceo su cuerpo con el garrote en mano dirigiéndolo a gran velocidad, lo ultimo que se escucho de la chica menor fue un jadeo justo antes de que su cuerpo de cintura para arriba desapareciera y se convirtiera en pulpa ante el poderoso impacto del garrote, finalmente mirando a la mujer patéticamente lenta que apenas se recuperaba del golpe solo basto un gesto con los dedos hacia abajo para abrir el estomago de la amazona derramando sus entrañas por el suelo
aquellos a su izquierda empezaban a movilizarse pero sukuna se centro de nuevo en la colina, había sospechado en un principio pero ahora lo había confirmado, había un seis ojos ahi, claramente no tenia el infinito, a sukuna le hubiera gustado pelear con el legendario hechicero de 6 ojos e infinito que contaban las historias pero se tenia que conformar lo que tenia, gracias al 6 ojos todos sus movimientos eran rastreables y estaba seguro que el segundo hechicero a su lado tenia una técnica que permitía comunicar la información con las demás personas, no tuvo tiempo de seguir divagando pues una mujer osada había entrado en su campo de vision, mucho mas cerca de lo que había previsto, saltando entre los maniátales a una velocidad que la hacia ver borrosa vio como juntó sus manos y al separarlos chispas y rayos amarillos surgieron de estas, esta hechicera apunto a unos 8 metros de distancia de el y el extraño objeto que solo podia describirse como electricidad solida se alargo a una velocidad a la que apenas pudo reaccionar, puso su mano izquierda superior al frente la cual fue atravesada pero logrando con éxito desviar el rayo solido hacia un lado, probo usando cortar al contacto, si era solido entonces debería funcionar, y así como estaba previsto una gran cantidad de cortes deshicieron el rayo mientras sukuna pateaba el suelo para impulsarse hacia la mujer, pero sintió un repentino cambio en la energía maldita, sutil pero increíblemente incriminatorio, salto a tiempo para ver como la sangre que había dejado sangre perforante se convertía en estalactitas justo debajo de el, fue en ese momento que el tercer hechicero se puso en acciona, la tierra de repente tembló y fue manipulada, el bloque de tierra debajo de sukuna se movio y repentinamente se elevo, el no dudo en usar desmantelar para eliminar todos los picos de sangre mientras veía como la plataforma improvisada ahora se elevaba 8 metros del suelo, rio internamente ante tanta estupidez, aquel que tenia la altura tenia la ventaja, y parece que estos idiotas no lo habían tomado en cuenta, giro bruscamente su cuerpo y su mano hacia la cima de la colina, desde esta posición y Angulo esos hechiceros ya no podían esconderse mas, rápidamente vio como el de cabello oscuro era partido a la mitad por uno de sus desmantelar mientras que el gojo había quedado herido, no se volvería a levantar, probablemente, sukuna escucho a uno de los hechiceros maldecir mientras la plataforma de desasía repentinamente consiente ahora de la estupidez de darle la ventaja de altura, 3 al frente, 2 atrás, se había preguntado por que no habían llegado las otras 2 amazonas pero ahora veía la razon, eran una anciana y una niña, pero que broma, la anciana bien podría ser mayor que el, y eso que había vivido por 300 años mientras que la niña no podia tener mas de 16, pero nada de eso importaba ahora, justo en el momento perfecto sintió como las partes dañadas de su cerebro embonaban nuevamente, rio con superioridad mientras juntaba sus manos inferiores
-expansion de dominio
mientras su expansion se alzaba veía con satisfacción los rostros de terror de los hechiceros frente a el, uno intento abrir su dominio también pero en el momento en el que se empezó a extender se quebró en miles de pedazos, el santuario se había formado, sus manos en un sello piramidal, solo faltaba recitar la ultima frase de su ritual, realmente no era necesario, el poder de su dominio actual era mas que suficiente para acabar con todo, pero a sukuna siempre le había gustado meter un toque dramático a las cosas, al fin al cabo se estaba divirtiendo
-santuario pandemoni
se paro repentinamente, confundido ante la extraña sensación en su espalda, cuando giro su cabeza vio a la anciana con un talisman en su mano que ahora estaba pegado en el, frunció el ceño algo molesto (abría jurado que estaba a mas de 70 metros de distancia hace solo un par de segundos) su molestia se reflejo en su rostro unos momentos hasta que su santuario repentinamente desapareció, sukuna no pudo ocultar la incredulidad en su mirada (como? aun puedo sentir mi energía maldita, no ah sido sellada, mi técnica se siente igual que antes pero... ahora lo veo, no evita que utilice mi energía maldita, el talisman toma la energía maldita que uso al activar un ritual y la convierte en ki, y mis técnicas al no poder funcionar con ki se anulan al instante) ingenioso, pero inútil, fue lo primero que se me vino a la mente, solo era un pedazo de papel, podia quitárselo en un momento, volvió a mirar la situación de la batalla, los hechiceros parecían aliviados y ahora corrían hacia mi, en el momento en el que mis pies toquen el suelo me voy a deshacer de la anciana pero... ese momento jamás llego, en vez de roca bajo sus pies sintió que agua fría impacto, instintivamente quiso usar energía maldita en sus plantas de los pies para evitar hundirse pero el talisman lo evitaba (maldita sea, la posición, la sangre perforante, cuando ese hechicero elevo el pedazo de tierra no lo regreso al suelo si no que lo hiso desvanecerse en el aire, este era su plan desde el inicio) finalmente sukuna cayo en el manantial que era mucho mas profundo de lo que pensó, había algo raro, todo su cuerpo picaba con una sensación difícil de explicar, como si de un depredador se tratara el agua quería digerirlo, una vez toco fondo se impulso hacia arriba pero la oscuridad llego de repente, el hechicero que controlaba la tierra había sellado la entrada, sin darle importancia extiendo una de mis manos pero de repente luces de varios colores aparecieron como si de delgados tentáculos se trataran, estos se movieron erráticamente hasta sostener sus extremidades, intento usar cortar en ellos pero de nuevo, el talisman anulo por completo la técnica, sintiéndose ahora mas frustrado y enojado lucho por liberarse y quitarse el talisman, pero cada vez que rompía un lazo de luz 3 mas aparecían para reemplazarlo, esto sera cosa de la anciana? de la niña? definitivamente ningún hechicero tenia una técnica maldita como esta, hablando del diablo, noto como un agujero se forma arriba de mi, uno pequeño donde entra la luz y un rayo repentinamente cae al agua, se queda como un baston físico y da corriente al lugar, mi cuerpo se paraliza repentinamente y deja de funcionar como debería, mis protecciones y reforzamiento con energía maldita no funcionaban y estaba vulnerable, el agua claramente antinatural comenzó a invadir sus pulmones como si tuviera mente propia y trataba de quitarle la vida, sukuna no pataleo ni grito, no, eso no era algo que el hiciera, pero con el talisman, sumado al cansancio de haber luchado todo el dia y la mitad de la noche le estaba pasando factura, su cuerpo no se movía como quería, nada paraba, lo ultimo de su rabia se apago para dar paso al frio análisis
-voy a morir aquí
no era lo que esperaba, pero podia trabajar con eso, aun tenia planes de respaldo, sukuna comenzó a bombear toda la energía maldita que tenia a sus dedos, el voto vinculante y el plan de kenjaku, al menos pudo disfrutar de una larga y divertida batalla o una serie de varios combates, tendremos que ver que es lo que deparara el futuro, conforme los dedos se llenaban a su maxima capacidad se desprendían de su cuerpo, sukuna empezaba a notar como se empezaba a perder a si mismo, su cuerpo convirtiéndose poco a poco en una cascara vacía hasta que finalmente... oscuridad, su cuerpo en el fondo y los dedos flotando hacia la superficie listos para repartirse por el mundo... de no haber sido por aquel manantial, el agua parecía especialmente empeñada en absorber los dedos, pero eran demasiado resistentes, demasiado imbuidos en poder, uno a uno atravesaron la tierra que encerraba el manantial y se fueron volando a quien sabe donde, pero no todos lo lograron, contra todo pronostico 10 dedos fueron atrapados, al manantial no le gustaba ser subestimado y lo haría saber, pues con una repentina elevación en la temperatura y poder mágico, una explosion repentina provoco que los dedos recién formados perdieron su recubrimiento, fusionándose finalmente con las aguas mágicas, la explosión finalmente seco el manantial por completo, derramando escombro sobre el
-lo logramos... pero a que costo
la anciana solo podia ver como aquel monstruo finalmente desaparecía, le preocupaba las cosas que salieron volando pero eso seria para otro día, las amazonas, mujeres orgullosas de su fuerza reducidas en un 80% su población, pensar que un solo hombre podría hacer esto, se tendrán que implementar nuevas reglas que impulsen los nacimientos y la obtención de nueva sangre fuerte, mucho trabajo de reconstrucción y planeación, el manantial quedo totalmente destruido lo cual era un alivio, jusenkyo era peligroso ya de por si, no necesitaban un manantial que convirtiera a alguien en una calamidad andante, solo rezaban para que en el futuro no se reconstruyera de forma natural, que los escombros de terminaron en el fondo no se deshicieran, así, pensando que lo mejor sera que este lugar sea olvidado para siempre se fue ayudando a los hechiceros restantes, sin notar como las primeras gotas imbuidas en un poder maligno comenzaban a filtrarse de las paredes agrietadas del manantial
