Esta historia será algo corta, pero espero que les guste. Mostrara esa faceta odiosa de Sasuke. Serán 5 capítulos nada más.
1er café...
Este año es absolutamente caótico, estoy en ese momento donde me pregunto constantemente si realmente elegí la carrera correcta. Mis padres me hubieran apoyado en cualquier otra opción, pero Sakura Haruno quería estudiar medicina. Estoy que me muero con esta estúpida hora libre diaria, que no me sirve para nada... No puedo trabajar, no me puedo ir a casa, no puedo hacer ejercicio y luego regresar oliendo mal o cargando maletas por todo el campus.
-Deja de ser tan dramática Sakura, ponte a leer y disfruta un café o algo que no te salga del presupuesto. - dijo Tenten.
-Para ti es fácil decirlo, ocupas tus horas libres para ir buscando novio- le digo.
Tenten es la mejor estudiante de psicología que conozco (Y conozco a varias). Pero la peor a la hora de elegir novio o cita... a veces pienso que no se esfuerza porqué no quiere, ni desea olvidar a su ex (Naruto).
-Eres una amargada, tal vez deberías comenzar a buscarte alguien que te quite el aburrimiento.- dice pícara.
No puedo evitar rodar los ojos, hoy voy a aprovechar para almorzar y después ir a clase de embriología (la cuál odio). La bebida de Tenten esta lista y espero que la mía no se tarde mucho...
-Oye si mencionan mi pedido me lo traes- le digo mientras conecto mi celular al cargador.
-Él chico guapo no menciono tu nombre, pero creo que ese es tu pedido el que esta en la barra- dice Tenten cuando se sienta.
No sé a que chico se refiere, pero detrás de la barra hay un pelinegro, alto y pálido. Si lo miras con detenimiento, pues sí; es guapo. De esos excesivamente guapos. Hombros anchos, no muy delgado, más de metro ochenta, cabello negro y una mandíbula cuadrada perfecta. Claramente es mi tipo, aunque hasta el momento, no sabía que tenia un tipo de hombre que en verdad llamará ni atención solo por su apariencia.
Me levanto en busca de mi bebida y sándwich. Una de las bolsas que esta en la barra lleva mi nombre y la otra no, hago al lado la que no es mía de mala gana y tomo mi bebida, no entiendo porqué no me llamaron.
-Ten Cuidado con el resto de pedidos- dice una voz grave de forma brusca.
Es él chico guapo, no atino a decirle nada. Y me voy, me siento tonta de dejar que cualquier tipo me hable con esa brusquedad.
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He estado viniendo al starbucks a diario... todos los días que he estado aquí por suerte no me ha atendido él chico guapo y ostril del primer día. Lo he visto de reojo, pero nada más cuando esta de espaldas, he sentido su mirada sobre mí un par de veces pero he decidido no voltear.
Al entrar encuentro que esta lleno el lugar, al parecer los jueves es día de no encontrar silla. Por qué incluso si me siento con alguien más el lugar esta lleno. Igual voy por una bebida a base de café, sino me puedo quedar, al menos llevare café y me sentare en cualquier parte libre.
Estaba este chico guapo en la barra y por un momento pensé en no pedir nada. Pero a la vez es tan estúpido tener ese pensamiento. Esta una tarjeta de las decoradas según la fecha que vende el lugar.
-Ten, estaba tirada- le extiendo antes de pedir.
-Ah pensé que era tuya- dice en tono medio grosero.
-No- no Contengo el impulso - Pero cobramela - no sé porqué he dicho eso.
-Se tienen que activar con 300- dice desdeñoso.
-Púes activa la. ¿Cuál es el problema?- le cuestión, empezando a enojarme de verdad.
-Bien, ¿Cómo vas a pagar? - le muestro la tarjeta y me indica la terminal -Puedes irte a sentar y activarla, anexarla a tu aplicación y ya consumes con ella, para poder usar tus beneficios- dice y parece robot.
-Bien... gracias- digo y me fijo en su gafete.
Se llama Sasuke, creo que su nombre combina a su físico, aunque sea un soberano tonto. Cuando por fin activo la tarjeta, regreso al mostrador, lo bueno es que ya no esta Sasuke, la Señorita en turno es muy amable y mi pedido queda listo casi de inmediato, pero no vuelven a llamarme por mi nombre y se que es Sasuke él que lo hace a propósito. Pongo atención para ver si al resto de personas que están esperando por sus pedidos les pasa lo mismo. Pero soy la única a la que él tal Sasuke parece no querer pronunciarle el nombre...
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La siguiente semana pasa casi de la misma manera, a excepción del viernes en la que casi chocamos al salir, al parecer Sasuke sale temprano (a la misma hora que yo) para ir a clases. Hay días sinceramente en los que lo he mirado más de la cuenta. Pero en mi defensa quisiera mencionar que es bastante atractivo a la vista. Hoy es un martes muy bonito y quiero aprovechar que hoy hay bebida gratis.
-Lo siento pero la bebida que pediste es más grande que el vaso de regalo- dice la chica del mostrador - pero dice después de un silencio -podrías disfrutar tu bebida y cuando la termines, te puedo poner en tu vaso nuevo la bebida de regalo, es más llévate el vaso y me lo traes cuando quieras- dice gentilmente.
-Ok, me parece bien, gracias Konan- le sonrío y me voy a sentar a la terraza.
Si me lo propongo, puedo adelantar el reporte del laboratorio de fisiología que tanta lata me esta dando para terminar. Para cuando me doy cuenta faltan 5 minutos para irme, así que me apresuro para pedir mi bebida de cortesía e irme a clases. Pero para mi mala suerte no veo a Konan y de momento solo veo a Sasuke. La vida me odia.
-Disculpa me podrías ayudar- le digo tratando de captar su atención, me mira con ese gesto odioso de siempre -Me podrías servir mi bebida de cortesía es que...-
-Ya te la debieron haber dado- se voltea a atender algo en una máquina detrás suyo.
Es un maldito hijo de ... ni siquiera me dejo terminar. La cara me empieza a arder, estoy muy avergonzada. Debí intuir que sería mala idea pedírselo a él.
-¿Sakura?-
-¿Sí?- pregunto.
Una chica rubia un poco mayor, pero muy bonita se me acerca, pidiéndome el vaso vacío.
-Konan me dijo que debía servirte una bebida que estaba pendiente, ¿Qué Vas a querer?- le explico y le entrega el vaso a Sasuke -Ponle a la Señorita lo que pide, antes de irte- le dice seria.
Le entrega el vaso y no puedo evitar una sonrisa mientras espero, espero no se tarde porqué aun debo caminar hasta el edificio de medicina interna que esta del otro lado del campus y tengo apenas y 15 minutos.
-Aquí esta- dice molesto.
-Gracias por tu amabilidad- le digo con mi típica mueca de eres un idiota.
Salimos juntos y básicamente caminamos juntos por unos cinco minutos, hasta que él se gira a los edificios de criminología y leyes... De seguro a de ser de esos idiotas de Leyes, que creen que son dueños del mundo. No soporto a la gente como él, pero al parecer no puedo evitar dejar de pensar en él varias veces durante el día.
