Capítulo 16: Cambio de ritmo.
Faltaban dos días para que iniciara el torneo nacional de Korea, por medio de sus celulares tanto Sasuke como Naruto habían acordado encontrarse para poder descansar correctamente antes del torneo, dado que el viaje desde Jeollanam-do hasta la zona metropolitana, donde se llevaría a cabo el torneo, tomaría un día.
El tratamiento de Sasuke tomó más tiempo del esperado, con el medico divino necesitando de varios días solo para adaptar sus técnicas de acupuntura al sistema circulatorio de chakra del pelinegro, pero si le preguntaban, la espera valió la pena.
Parado en frente de una tienda esperando al resto de su grupo, Sasuke tenso su cuerpo y lo relajo, sin sentir ningún dolor residual a comparación de antes de recibir el tratamiento de Na BongChim, cuando su cuerpo resentía su uso de Taijutsu o cualquier movimiento para el caso, ahora sentía poder realizar algunas de sus técnicas más extenuantes físicamente aunque no lo haya probado, dado que el anciano le dijo que el tratamiento era experimental al ser su primera vez tratando a alguien con chakra.
Sin importarle esto, el pelinegro simplemente sonrió al sentir que estaba encaminado a recuperar sus poderes, aunque rápidamente su humor se volvió agrio cuando el recuerdo de la pérdida de su ojo izquierdo lo alcanzo nuevamente. Últimamente estaba recordando mucho ese evento en sueños o su mente vagaba a eso cuando se distraía lo suficiente, no le gustaba en lo absoluto.
Un golpe en el hombro lo saco de sus pensamientos, y cuando se dio la vuelta se encontró mirando a Seungah, a quien había invitado luego de escuchar que C la estaba entrenando en las artes ninja. Si tuviera la libertad, habría probado sus habilidades el mismo, pero como se encontraban las cosas no se podía dar el lujo.
—Veo que ese tratamiento logro ayudarte.— la castaña menciono mientras notaba la ausencia de un bastón en las manos del pelinegro, algo que se había convertido en una parte indispensable de su vestimenta hasta el momento.
—Me ayudo más de lo que podrías imaginar.— inconscientemente, Sasuke miro sus dedos índices y medio juntos antes de sacudir su cabeza, se estaba emocionando demasiado por descubrir los límites de su nueva forma.— ¿Como va tu entrenamiento?— preguntó con una ceja levantada, analizando su postura, notando algunas correcciones que dejaban menos aperturas, incluso cuando se encontraba completamente relajada.
—Todavía estoy aprendiendo, pero he logrado adquirir algunas habilidades útiles.— al estar en público, Seungah no podía hacer mucho para demostrar sus avances.— C-sensei estaba bastante decepcionado cuando le dije que no podría entrenarte inmediatamente, fue extrañamente cómico.— recordar las lágrimas bajando por el rostro inexpresivo del juez hizo que se riera en voz baja.
—Sensei he...— parecía que el hombre se estaba tomando en serio el hecho de entrenarla si le había inculcado a alguien de una cultura completamente ajena a los ninjas a llamarle sensei.— De todas formas, me pregunto que les tomara tanto tiempo a esos idiotas.— no era precisamente tarde, pero esperaba algo de puntualidad de sus compañeros, no sabría cómo reaccionar si fueran descalificados por llegar tarde a un combate, entonces pensaba recordárselos antes de que eso ocurriera.
—¡Espera, no tan rápido!—
Hablando del diablo.
La voz de Naruto resonó por la calle, al mismo tiempo que un borrón rojo se estrelló contra las piernas de Seungah, causando que se sobresaltara sorprendida, sus manos instintivamente volando para sujetar lo que fuera que había impactado contra ella.
—¡Aférrate fuerte o se escapara!— Ilpyo también se encontraba ahí, el rubio y peliazul habían cruzado una esquina y corrían con todas sus fuerzas para poder alcanzarlos.
Sin comprender a lo que se referían, los ojos de Seungah y Sasuke se dirigieron al borrón rojo en las piernas de la castaña, solo para ser recibidos por un niño pequeño, de no más de 5 años, con cabello rojo atado en tres coletas tratando de salir corriendo con una sonrisa infantil.
Los ojos de Sasuke se abrieron cuando vio los iris rojos con pupila rasgada en el rostro del niño, nunca podría olvidar esos orbes, ahora no contaban con nada del odio de esa ocasión, pero eran imposibles de confundir.— ¿Kurama?— cuando el nombre salió de su boca, el pequeño dejo de forcejear, en su lugar mirando al pelinegro con su cabeza inclinada hacia un lado, permitiendo que tuviera un mejor vistazo a su rostro.
Sus facciones eran acordes a su aparente edad, redondeadas y andróginas, por lo cual era difícil de decir su sexo, pero contaba con tres marcas negras en sus mejillas parecidas a bigotes, que le recordaron a cuando Naruto uso el chakra de Kurama cuando eran pequeños. Eran mucho más marcadas que las que se encontraban en el rostro del rubio la mayoría del tiempo.
—¡Kazumi!— aprovechando que no estaba prestando atención, dicho rubio arrebato al niño y lo sujeto en el aire, causando que este comenzara a forcejear, aunque en lugar de gritar molesto, se estaba riendo.
—¡Me atrapaste!— el niño pataleo juguetonamente, el kimono blanco que llevaba moviéndose al ritmo de sus piernas.— ¡Juguemos otra vez!— el pequeño pelirrojo trato de zafarse del agarre del rubio, pero este negó con su cabeza lentamente.
—Terminamos los juegos por hoy, quiero presentarte a algunos amigos.— el rostro del niño se apagó ligeramente ante la mención de que no habría más juegos, pero se ilumino nuevamente ante la perspectiva de conocer nuevas personas, ya que solo conocía tres hasta el momento.— Es difícil de explicar, pero este es Kazumi, Kazumi es- —
—¡Soy el hijo de Naruto-otousan!— Kazumi interrumpió al rubio mientras levantaba sus brazos al aire con una sonrisa de júbilo, causando que Seungah y Sasuke se atragantaran con su saliva y tosieran para tratar de recuperar el aliento.
—Eso también... aparentemente.— Naruto murmuro la última parte mientras colocaba al niño en el suelo, que sujeto su mano como un hijo haría con su padre, reforzando su declaración anterior.
—Necesitas explicar muchas cosas.— Sasuke comento entre toses mientras miraba al rubio, tratando de contener su risa pese a su estado actual.
El grupo de movió al interior de un restaurante de hamburguesas para tener una charla más amena, Naruto e Ilpyo estaban principalmente ansiosos por esto dado que habían pasado poco más de una semana alimentándose con animales del bosque ya que el rubio no había pensado que necesitarían provisiones cuando sacó a su compañero del hospital.
Pusieron al tanto de los resultados de su entrenamiento a los otros dos, especialmente el hecho de que Ilpyo había ganado chakra, en un mal momento para el caso, dado que Sasuke estaba tomando una bebida y la escupió por la sorpresa, mojando a los otros ocupantes de la mesa. No fue hasta que explico lo que había sucedido en el tiempo que se encontraron fuera que entendieron su reacción, una mirada contemplativa adornando el rostro de Naruto mientras Kasumi, sentado en su regazo, comía sin reparos cualquier cosa que se le ponía enfrente.
—Es extraño como repetimos la historia de nuestro mundo.— el comentario aparentemente aleatorio hizo que Sasuke asintiera ligeramente, un ceño fruncido en su rostro.
—Seres de otro mundo llegan a un planeta habitado por vida inteligente, entonces les otorgan chakra.— el pelinegro se cruzó de brazos mientras miraba por la ventana al cielo por encima de ellos.— También está el problema sobre lo que pasa detrás de escenas con este torneo, si realmente tienen la capacidad de cumplir un deseo entonces puede que un dios esté involucrado, y sabemos que la mayoría no son de fiar.— sabiendo ahora también sobre el hecho de los dioses se encontraban tratando de dominar a la humanidad de boca de Naruto, las cosas se estaban complicando rápidamente.
—No me metas ahí, yo morí a los minutos de nacer.— la voz de Kagutsuchi resonó en su mente, algo que extrañamente no había pasado desde su pelea contra Ilpyo.
—¿Dónde te habías metido?— el pelinegro comenzó a comer mientras se comunicaba con el dios del fuego y la forja con el que había hecho un contrato, no realmente interesado en la respuesta dado que apreciaba la falta de comentarios sobre su vida como si fuera un espectáculo.
—Ya sabes, vagando por el reino divino, viendo las nubes... siendo acosado por mis hermanos menores.— sin entender completamente sobre lo que el dios estaba hablando, simplemente se encogió de hombros y continúo comiendo la hamburguesa con desinterés.
Mientras Sasuke se encontraba en su propio mundo, Naruto se encontraba tratando de enseñarle a Kazumi la forma correcta de comer, fallando estrepitosamente cuando el kimono del pequeño fue ensuciado por la comida. Suspirando, el rubio levanto su mano derecha y, como si fuera por arte de magia, la suciedad comenzó a desaparecer del Kimono, dejándolo en perfectas condiciones.
—¿Qué demonios fue eso?— Seungah miro maravillada como el desastre de comida que era el pequeño pelirrojo ahora se encontraba en un estado impecable.
—No es nada del otro mundo, simplemente use viento para separar la comida de la ropa, luego condense el agua en la atmosfera para lavar la tela antes de congelar la humedad restante y dispersarla en el aire.— explicó sin ver lo raro antes de ver la mirada de asombro de la chica.
—¿Hiciste eso con tu chakra? ¿Puedes controlar el hielo?— los ojos de la castaña brillaron con emoción infantil mientras imaginaba las posibilidades que traía el tener chakra, y miraba con envidia a Ilpyo por tenerlo, ganándose una sonrisa incomoda de este.
—Puedo hacer muchas más cosas que solo hielo.— con un golpe de su dedo en la mesa de madera, una rama comenzó a brotar de esta, ganando vida al punto de que una pequeña flor floreció en la punta.— Todavía no tengo un control perfecto, pero puedo usar la mayoría de subelementos del chakra, me falta intentar el Jinton, pero no hay realmente un lugar para probar la desintegración de materia.— la mandíbula de Seungah cayó al suelo ante la sugerencia de que desintegrar la materia estaba dentro de las capacidades del rubio, solo que aún no lo había hecho.
—Créeme, esto no es nada comparado a lo que puede hacer en pelea.— Ilpyo le dio una palmaditas en la espalda mientras recordaba algunas de las cosas que el rubio había intentado y logrado replicar en la semana de entrenamiento. No sabía que se podía experimentar hipotermia y un golpe de calor en menos de un minuto, pero tampoco sabía que existía hielo capaz de resistir el magma.
—Realmente has mejorado bastante en tu tiempo libre.— Sasuke regreso a la conversación al ver la demostración del uso de Mokuton por parte de su amigo rubio.— No he avanzado con mi control del chakra, pero estoy seguro que puedo sorprenderte con lo que si aprendí.— pese a sus palabras, decidió no revelar su haz bajo la manga, esperando tener la oportunidad de usarlo en combate primero.
—¿De todas formas, no creen que necesitan un cambio de vestuario ustedes tres?— habiéndose recuperado de su estado de shock, los ojos de Seungah recorrieron las ropas rasgadas de Naruto e Ilpyo, mientras que le dirigiera una mirada desapasionada al atuendo poco halagador de Sasuke, que llevaba su uniforme escolar.— Ustedes representaran Jeollanam-do en el torneo nacional, lo menos que pueden hacer es vestirse acorde.— luego sus ojos se dirigieron a la pequeña ternura que era Kazumi, quien se encontraba atiborrándose de comida.— También podríamos conseguirle algo de ropa a Kazumi.— las orejas del pelirrojo se animaron ante las palabras, sin entender su significado pero comprendiendo que le darían algo.
—¡Quiero ropa Tousan!— el niño se giró rápidamente en el regazo del rubio y comenzó a jalarlo de su camisa, causando que este mirara a Seungah por lo que acababa de hacer, sabiendo que ahora se encontraba a su disposición total.
Era hora de un cambio de atuendo.
En una tienda de ropa bastante diversa, los cinco se encontraban vagando por las múltiples hileras de ropa en exhibición, buscando cosas que se adecuaran a sus gustos. Ilpyo era quien se encontraba menos preocupado, la mayoría de su ropa se vería opacada por la chaqueta que se había convertido en su insignia, y solo necesitaba pantalones que combinaran con el color gris.
Los dos shinobi de otro mundo por el contrario...
—¡Eso es demasiado naranja!—
—¡Nunca es demasiado naranja!—
Naruto y Sasuke chocaron sus frentes mientras se miraban con desafío en sus ojos, en el suelo se encontraba una chaqueta de color naranja puro, ningún otro color añadido, solo naranja. Los dos estaban discutiendo a tal grado que la única mujer del grupo tuvo que separarlos antes de decidir que ella tendría que elegir sus vestuarios, a lo cual no se opusieron dado el pésimo sentido de la moda de ambos.
Si parecía que tenían algún tipo de estilo en sus vidas como shinobi era porque Jiraiya y Orochimaru tenían un buen sentido de la moda, y ellos simplemente siguieron la corriente.
El adolescente rubio se miró al espejo con una mirada contemplativa luego de probarse el último intento de Seungah por cambiar su atuendo. Para no poder hacer un conjunto que combinara para salvar su vida, Naruto era bastante exigente, como se enteraría la castaña luego de probar docenas de conjuntos durante dos horas.
Analizando su nuevo atuendo, Naruto tuvo que darle su aprobación. El nuevo atuendo del rubio era simple, una camisa negra con una camisa de vestir naranja y pantalones azules, pese a su simplicidad, la selección de colores le hizo recordar a su ropa luego del viaje con Jiraiya, aunque modernizada.
—¿Ya terminaste idiota?— su contemplación termino cuando escucho la voz de Sasuke, quien solo había tomado 15 minutos para elegir su conjunto de ropa.
Sasuke ahora vestía una camisa azul oscuro, una chaqueta holgada blanca con gorro y pantalones negros. El Uchiha se encontraba molesto con el rubio dado que, en su ausencia, él fue quien debió de lidiar con el manojo de energía que era Kazumi, y lo que conllevaba cambiar su atuendo.
El pequeño pelirrojo ahora se encontraba aferrado a la mano de Sasuke al igual que hacía con Naruto, su kimono blanco remplazado por ropas más acordes a su edad, como una camisa roja de manga corta, shorts y una mochila de un hombro que había luchado con uñas y dientes para conseguir, literalmente. La extraña fijación del niño con la mochila hizo que terminara mordiéndola, por lo que tuvieron que comprarla sí o sí.
Con solo los dos Shinobis presentes junto a Kazumi, Ilpyo y Seungah habiéndose retirado hace unos minutos, uno para conseguir un conjunto de ropa limpio y la otra cansada de lidiar con el indeciso rubio, ambos tuvieron un tiempo para hablar a solas una vez pagaron las compras y se dirigieron a su hogar con Kazumi en los hombros de Naruto.
—Cuando empecé mi entrenamiento dispersé clones por Korea para investigar a los organizadores del torneo, pero no tuve suerte, ese sujeto Park Mujin tiene algún tipo de barrera que no puedo penetrar.— el rostro de Naruto se frunció mientras pensaba en las memorias de uno de sus clones que fue destruido al cruzar dicha barrera.— Sin embargo, pude encontrar un poco más de información sobre ese grupo que los ataco, se llaman Nox.— sus clones no solo fueron a la zona metropolitana donde se encontraba la cede el organizador de The God Of HighSchool, también fueron a las otras regiones de Korea para tratar de encontrar a los asesinos, en lo que tuvo mucha mejor suerte.
Pudo atrapar a uno de los miembros de lo que parecía ser una secta, lamentablemente no antes de que acabaran con sus objetivos en Gangwon-do. El nombre del sujeto era Cao-Yuan y luego de algunas medidas de interrogación, no pasabas dos años con un maestro de espionajes sin aprender un par de cosas, Cao-Yuan soltó toda la sopa sobre lo que sabía.
—Esta organización busca la dominación mundial, y para ello necesitan encontrar algo que seguía llamando como llave, el sujeto que interrogue solo era un apóstol, parece que sus rangos se basan en las religiosas, así que no pude conseguir mucha información aparte de su nombre y objetivo.— pese a decir eso, el rubio realizo un sello de una mano, causando que una nube de humo apareciera en su mano, la cual fue partida cuando Naruto repentinamente se vio blandiendo una espada de madera.— También tenía esta cosa con él, sé que no parece mucho, pero siento una energía extraña proviniendo de su interior.— luego de ver la hoja de madera durante unos segundos, el pelinegro asintió, recibiendo una vibra única de lo que a primera vista no era más que una Boken.
Ahora tenían un nombre que ponerles a sus enemigos, Nox, pero eso no significaba que podían bajar la guardia. Para apuntar a dominar el mundo se necesitaba estar muy loco o tener una fuerza abrumadora para respaldar tus palabras, sin pruebas para desmentirlo, tendrían que ir con la segunda opción.
Si el torneo tenía algo que ver, al Nox estar apuntando a los participantes, entonces tampoco se podía confiar en los organizadores, si esta llave era tan importante para quienes buscaban el control del mundo, entonces otros podrían buscarla para sus propios fines.
Necesitaban mantenerse alerta.
Fin del capítulo.
NA: (Si no quedo claro, la cría de zorro es Kazumi, que al conseguir tres colas obtuvo la habilidad de cambiar de forma)
