Capítulo 26

"Joven amo Gojo, lo están buscando"

"¿Quién?"

Satoru estaba en su estudio calificando algunos exámenes, le resultó extraño que alguien viniera a visitarlo, normalmente nadie viene o simplemente lo llaman o le escriben.

"De la familia Geto, se trata de Kenjaku Geto"

Satoru levanta una ceja, hace tiempo no sabe de esa familia, ni siquiera sabe de su viejo mejor amigo, perdió contacto con ellos desde ese día, sobretodo por todo lo que rodea a esa familia, por supuesto, solo le interesa saber dónde está Suguru pero esa información nunca la obtuvo y es algo que siempre le ha molestado.

"Lo recibiré en la terraza"

El asistente sale del estudio. Satoru no quiere que Kenjaku entre a su casa, no le agrada ese sujeto, es el hermano gemelo de Suguru pero nunca fue cercano a él, siempre le ha parecido una persona detestable y no entiende por qué ha venido a buscarlo, ¿tendrá algo que ver con Suguru? Solo por eso lo recibirá.

El asistente le pidió a Kenjaku que se sentara en la terraza mientras le servía un poco de té caliente, el clima estaba fresco, casi parecía que iba a llover. Kenjaku estaba un poco nervioso, no por Satoru, sino por no poder hacer nada de lo que le había pedido Sukuna. Por el momento sabe que quiere que Satoru se aleje de Yuuji, supone que es porque Sukuna se siente amenazado de que su hermano menor le quite su herencia y el hecho de que Satoru, miembro de la familia Gojo apoye a Yuuji puede significar todo. Sukuna le dijo que usara el asunto de Suguru, pero ni él está seguro de qué pasó, su familia no le quiso contar todo, solo sabe que su gemelo se involucró con un hombre cuando era más joven y fue una vergüenza para la familia.

"Tiempo sin verte" Satoru sale a la terraza luciendo bastante tranquilo, le resultaba extraño que Kenjaku viniera a su casa directamente, nunca ha sido cercano a este hombre, ni siquiera cuando eran pequeños, a pesar de ser el gemelo de Suguru, los podía diferenciar fácilmente debido al aura que irradia cada uno, y el aura de Kenjaku simplemente es oscura.

"Hace años diría yo, si hubiera sabido que te dedicarías a la educación te hubiera contratado para trabajar en mi escuela"

"No creo que hubiese aceptado" responde Satoru con una sonrisa falsa.

"Ah, pero tal vez si el hijo de los Itadori hubiera elegido estudiar en mi escuela ¿aceptarías sin dudar, no?"

Satoru cambia su expresión, ahora entiende por qué este sujeto está aquí pero no del todo, ¿quiere hacer que Yuuji cambie de escuela? Pero no tiene sentido, ¿sabe Kenjaku algo? Por supuesto, es el amigo de Sukuna desde que estaba en la universidad, ambos eran unas mierdas en sus respectivas facultades.

"Voy a ir directo al grano, sé donde está Suguru Geto" Kenjaku habla con seguridad, aunque no tiene idea de dónde está su hermano gemelo, pero no le importa engañar a Satoru mientras pueda cumplir con la petición de Sukuna. Le pidió que alejara a Satoru de Yuuji, eso hará, sabe que el albino ha estado buscando a Suguru desde hace años, incluso cuando era un adolescente estaba desesperado por encontrarlo que incluso fue a pedirle ayuda, pero en ese momento él fue sincero y siempre le decía que no sabía nada, aunque Satoru no le creía.

Satoru lo mira sorprendido, no se ha rendido con su búsqueda, solo le puso pausa por un momento ya que eso lo estaba afectando mentalmente, además de que desde que vio a Yuuji, su atención e interés fue hacia este chico, por supuesto, nunca va a olvidar ni a reemplazar a Suguru, la verdad es que siempre ha sido su primer amor y eso es algo que nunca se borrará de su corazón.

Aunque actualmente quiere a Yuuji, también añora tener a Suguru a su lado pero como no ha sabido nada de él desde hace mucho tiempo, aunque no pierde la esperanza, debe continuar con su vida.

"¿No dijiste antes que no lo sabías?"

"Tenía prohibido decírtelo" Kenjaku se encoge de hombros "Pero ahora necesito que te apartes del camino"

"¿Del camino de qué?"

"Del camino de la herencia de los Itadori. Ese niño no tiene ninguna posibilidad de quedarse con la herencia, ¿Qué acaso quieres apadrinarlo y tener más poder?"

Satoru escucha lo que acaba de decir Kenjaku, ¿acaso piensa que está involucrándose con Yuuji por cuestiones de poder o dinero? ¿No es eso lo mismo que piensa Sukuna? De repente Satoru se echa a reír a carcajadas.

"Jajaja ¿Qué? ¿De verdad ustedes creen que me importa en manos de quién queda la herencia de los Itadori?" Satoru se ríe divertido y luego niega con la cabeza "Creí que se lo había dejado claro a Sukuna, no me interesa ninguna cuestión aburrida como herencias o tradiciones, ustedes están obsesionados con la jerarquía y esas cosas, ¿no pueden pensar más allá?" A Satoru no le importa lo que diga Kenjaku, conoce un par de sus secretos, así que no teme admitir sus verdaderas intenciones hacia Yuuji

"Me gusta Yuuji Itadori, y en lugar de ayudarlo a quedarse con la herencia de su familia prefiero traerlo a mi casa y entregarle todo, ¿por qué no vas con Sukuna y le dices que en realidad puedo apartar su obstáculo si sólo me ayuda guardando silencio y dejando que convierta a Yuuji en mi querido esposo?" Satoru bromea un poco, mirando la cara estupefacta de Kenjaku.

"¿Qué?" Kenjaku está confundido, ¿Sukuna no le pidió que alejara a Satoru por cuestiones de herencia? ¿Acaso en realidad Sukuna le pidió que lo alejara era porque está detrás de ese chico ¿Por cuestiones románticas?

Todo lo que había planeado ahora se fue a la mierda. Quería hacer que Satoru se fuera a cualquier país al mencionarle el paradero de Suguru, y así alejarlo un tiempo de Yuuji, sabe que no puede amenazar a Satoru, es más poderoso que él y quería usar la cuestión de Suguru, pero ahora ha quedado en ridículo, ¡todo es culpa de Sukuna por no ser directo! Solo le dijo frases al azar y ¿esperaba que las entendiera? ¡Maldita sea!

"Ya veo..." Satoru deja de sonreír, ahora tiene más dudas también, ¿por qué Sukuna le pidió a Kenjaku esto? ¿No puede venir él mismo? Bueno, ya lo hizo y terminaron a los golpes, ¿se está perdiendo algo? Sabe que Sukuna lo odia, sabe que Sukuna se siente amenazado de que él pudiera estar usando a Yuuji para hacer que le quitaran el privilegio de ser el heredero de los Itadori, ya le dijo que esa no era su intención, ¿no es mejor si simplemente le entrega a Yuuji?

Tal vez, Sukuna aún no lo ha entendido, y por la reacción de Kenjaku tampoco estaba muy enterado, ¿Quiere alejarlo de Yuuji por la herencia o por algo más?

"Bien, te diré la verdad. Sukuna me pidió que te alejara de Yuuji, pero ahora mismo no sé sus razones, si lo que acabas de decirme es cierto ¿Sukuna lo sabe?"

"Por supuesto que lo sabe, quiero a Yuuji, no me importa si es mi estudiante o si es menor de edad, me gusta"

Kenjaku lo mira con repulsión, bueno, él estuvo intimidando a ese chico, y por eso ahora mismo está aquí, si no hubiera acosado a Yuuji, Sukuna no le hubiera pedido este favor como una disculpa por haberse metido con su hermano menor.

"Eres lo peor, entonces, nunca te ha importado mi hermano"

"Mis sentimientos por Yuuji son diferentes a los que siento por Suguru, no es algo que te interese, nunca te ha interesado, ni creo que quieres involucrarte, ¿qué haces aquí? ¿Solo obedeces a Sukuna como un perro?"

"Tampoco te interesa eso" Kenjaku se prepara para irse "De todas formas, simplemente aléjate. No conoces a Sukuna lo suficiente, pero estoy seguro que no le importará denunciarte"

"¿Quién eres tú para amenazarme?, como si no supiera tus mañas"

Kenjaku suspira, odia que Sukuna y Satoru sepan de su maldita vida desordenada, ante los ojos de la sociedad es un respetado director, pero detrás de escena comete actos que podrían llevarlo a la cárcel, así que Satoru tiene razón, no puede amenazarlo, ambos saldrían perdiendo.

No le quedó de otra que volver a la escuela, la mayor parte del tiempo está allí. Agradece que Sukuna no se encuentra en la ciudad actualmente, así no tendrá que informarle si logró o no lo que le había pedido, pero ahora está confundido. Satoru tiene razón, si se trata de la herencia, ¿no es mejor dejar que se lleve a Yuuji con él? No entiende absolutamente nada, cuando vuelva le preguntará con claridad.

...

Yuuji le había contado a Mahito lo que había pasado con su uniforme, así que Mahito le contó a Sukuna a través de mensajes que Yuuji planeaba pedirle a Satoru un nuevo uniforme. Ambos piensan que el primer uniforme fue de parte de Satoru, no es extraño que se lo vuelva a pedir, el punto es que tendría que explicarle qué pasó con el primero.

Pero solo Yuuji sabe la verdad, él podía pedírselo a Satoru, ya que el albino no tiene idea de lo que pasó, ni siquiera sabe que Yuuji ha recibido ese regalo de parte de Toji, de hecho, si lo supiera, le hubiera convencido de no usarlo y él mismo le compraba otro diferente, su Yuuji no puede usar algo que le haya regalado esa basura de hombre, eso es lo que pensaría Satoru si conociera toda la situación.

Mahito esperó pacientemente una respuesta de parte de Sukuna, estaba tentado a contarle que Yuuji dejó entrar a Satoru a su casa y estuvieron toda la tarde juntos, pero esa información la usaría para algo mejor más adelante, no tiene que contarle todo a Sukuna, incluso puede inventar historias pero sabe que no puede mentirle tan fácilmente, sus historias terminan siendo tan absurdas que el pelirrosa no las cree porque no concuerdan con la personalidad de Yuuji.

Parece que Sukuna conoce muy bien a su hermanito.

Mahito no recibe respuesta, pero ve que sus mensajes sí han sido leídos, es un maldito desgraciado. Se toma una foto levantándome el dedo del medio y la envía, ni siquiera con eso se digna a responderle. Bien, si no va a responder, puede ir a hacer un desastre a su manera, así que decide ir a la casa de los Itadori con un único motivo.

Sukuna vio los mensajes de Mahito pero no quería responderle, estaba ocupado y bueno, tampoco es que el chico le estuviera diciendo algo que necesitara de su respuesta. También estaba cansado, y quería volver pronto a casa, se tomará una semana de descanso después de volver.

Ahora mismo está en la habitación de hotel terminando de organizar unos contratos, también pensaba en lo que le dijo Mahito sobre el estúpido uniforme de béisbol del mocoso, no se siente mal por haberlo destruido, pero sabe que se fue dejando al mocoso enojado y podría vengarse de alguna forma. Lo más probable es que lo desobedezca o haga lo que se le dé la gana mientras no está, lo otro es que vuelva a pedirle un uniforme a Satoru, y está seguro que ese payaso se lo compraría de nuevo pero por lo que ha dicho Mahito, no le ha pedido nada todavía. Bueno, no es algo tan importante.

Sukuna termina lo que estaba haciendo para salir un rato a pasear por la ciudad, antes de volver a trabajar y asistir a otra reunión de inversores.

...

"¡Itadori-chan! Ya estoy aquí" Mahito es recibido por Yuuji quien se sorprende por la efusividad del contrario, lo abraza con fuerza y decide entrar como si se tratara de su propia casa.

"¿Por qué estás tan feliz?" Pregunta Yuuji

"Porque quería pasar tiempo contigo tonto, vamos a hacer travesuras ¿si?"

"No me gustan tus travesuras"

Mahito se ríe "lo sé, lo sé, ¿vienes a destrozar la habitación de Sukuna?"

"¿Qué? ¿Solo por eso viniste?"

"No solo por eso, luego podemos salir un rato ¿no te gustaría? Vamos, antes de que vuelvan tus padres o tu hermano, vamos a divertirnos"

Yuuji lo mira un poco dudoso.

"¿No me dijiste que estabas enojado con Sukuna por haber dañado tu uniforme? Vamos" Mahito se va hacia las escaleras y empieza a subirlas rápido. Yuuji lo sigue, por supuesto que está enojado todavía con Sukuna y quiere cobrarselas de algún modo, Mahito tiene razón, no se va a enterar.

Mahito comenzó a rebuscar en el closet de Sukuna, esta vez con más libertad que la última vez, Yuuji solo se queda mirando una colección de reconocimientos, no solo eran reconocimientos académicos sino también algunos deportivos, Sukuna solía practicar algún deporte en la escuela, casi siempre cambiaba de club cada año y en todos era muy bueno, pero nunca se comprometió con ningún deporte.

Mahito encuentra algo dentro del closet y se queda en silencio de repente.

"¿Qué pasa?" Pregunta Yuuji al notar su silencio ya que era muy ruidoso desordenando las cosas y hablando sobre lo que se encontraba, parece que está vez ha encontrado algo que le dejó mudo.

Mahito sonríe, lo que sea que encontró lo guarda rápidamente en su bolsillo sin que Yuuji se de cuenta "Encontré la droga" se burla.

Yuuji se ríe fuerte y se acerca queriendo mirar "¿qué? ¿Qué es?" Pregunta, pero Mahito ya lo había guardado.

"No es nada, estaba bromeando" Mahito cierra el closet.

Yuuji hace un puchero "¿ya estás satisfecho? Salgamos de aquí, no me gusta esta habitación"

"Sí, es muy escalofriante ¿verdad? Como si hubiera algo más oculto" Mahito mira a Yuuji fijamente.

Yuuji asiente y se da vuelta para salir de la habitación.

Mahito lo sigue pero su expresión ha cambiado, si antes estaba animado ahora está molesto, mira a Yuuji desde atrás con ira. Es un chico demasiado inocente, se ve siempre feliz a pesar de que sufre del maltrato de Sukuna. Mahito lo sabe, ha visto las marcas que intenta ocultar, ambos son víctimas de la violencia de ese sujeto, pero ¿por qué este chico no parece tan afectado? Tal vez Sukuna no sea tan malo con él. Mahito baja las escaleras con Yuuji, aún perdido en sus pensamientos mete la mano en su bolsillo tocando lo que había encontrado, esto solo le había generado más dudas y necesitaba respuestas.

"¿A dónde vamos a ir?" Pregunta Yuuji.

Mahito sonríe "Vamos... al mismo lugar de la última vez"

Esa noche, Yuuji regresó a casa un poco ebrio, Mahito lo impulsó a beber más alcohol de lo que podía soportar, por supuesto, Mahito no bebió nada porque necesita estar sobrio para su pequeña travesura.

Llevó a Yuuji a su habitación y lo ayudó a acostarse.

"No soportas nada Itadori-chan, mírame, yo estoy muy bien" Mahito se acuesta a su lado y le saca el celular de su bolsillo.

Yuuji se ríe "Lo sientoooo, no estoy acostumbrado como tú" responde con voz santurrona, mientras se abraza a una de sus almohadas "hmm... tengo sueño..."

Mahito le pide que desbloquee su celular.

"¿Por qué? ¿Qué vas a hacer?"

"¿No quieres una sesión de fotos? Puedes enviárselas a Gojo-sensei más tarde, tienes que asegurarte de convencerlo de comprarte un nuevo uniforme" Mahito se ríe y comienza a tomarle fotos a Yuuji.

Yuuji se ríe suavemente "No sé si pueda decírselo…"

Mahito luego lo ayuda a quitarle sus zapatos "Ven, tienes que ser más creativo" comienza a quitarle su camiseta, dejándolo semidesnudo. Mahito observa lo que sospechaba, la espalda de este chico tiene marcas de azotes y también tiene algunos moretones en sus brazos, por lo general siempre lleva ropa que le cubre pero ahora puede verlo.

Entonces ese desgraciado también es igual de violento con su hermano, ¿pero hasta qué punto?

Mahito le toma fotos teniendo cuidado de que no se vean las marcas, después de todo planea enviarlas a Satoru, pero todavía no necesita mostrarle que su querido estudiante es maltratado, eso lo puede usar más adelante.

"Ven, sonríe a la cámara" Mahito le toma fotos a su pecho y cara que no tiene ninguna marca, Yuuji solo sonríe, no está pensando demasiado, solo tiene sueño.

Pero Mahito necesita que se tome las fotos él mismo también.

"No te duermas todavía, tienes que ser más coqueto Itadori" Mahito le comienza a quitar sus pantalones.

"Ah... qué, no, espera, es demasiado"

"No seas tonto, ven, tienes que tomarte fotos desnudo y enviárselas a tu novio, es lo normal" Mahito le quita los pantalones, le ayuda a tomarse las fotos él mismo en diferentes ángulos.

Yuuji simplemente obedece, le resulta divertido y emocionante a la vez, pero debido a que está ebrio no puede ver las consecuencias o el motivo de por qué Mahito está haciendo esto, para él, solo están jugando.

"¿No quieres tomarle una foto a tu pene? A Gojo-sensei le encantaría" Mahito lo sigue presionando, Yuuji se pone rojo y niega con la cabeza, no podría hacer eso.

"No seas tímido, si le envías esa foto estoy seguro que no dudará en comprarte incluso 3 uniformes nuevos de béisbol o más"

"No, no soy así"

"Si tú no quieres lo haré yo" Mahito tira de su bóxer.

Yuuji le agarra la muñeca "No, no, Mahito, es demasiado..." está ruborizado pero no alarmado, en este estado es más dócil y su estómago se está calentando solo con pensar en tomarse una foto tan sexual y enviársela a su maestro.

"Hagamos algo, no tienes que enviársela enseguida, puedes enviarla cuando quieras"

Pero esto es una trampa, Mahito no piensa irse sin completar su plan.

Yuuji suspira "Solo una foto sin quitarme el bóxer"

Mahito chasquear los labios "Está bien, aburrido"

Toma la foto de su entrepierna, y le pide a Yuuji que baje un poco el elástico de su bóxer para una foto más provocativa.

Mahito está satisfecho de haber logrado convencer a este chico, aunque en realidad, lo que hizo fue emborracharlo, sabe que si Yuuji estuviera sobrio no habría hecho este tipo de cosas.

Yuuji se acuesta avergonzado "Tengo sueño, ya no quiero hacer esto Mahito"

Mahito asiente, con el celular de Yuuji en su poder, decide mandar las fotos a sí mismo. Luego echa una mirada a los chats del chico, hay varios grupos de videojuegos, de la escuela, de béisbol, y de sus amigos, está el chat de sus padres, y de algunos profesores, a Mahito no le interesa mirar ninguno de ellos, solo el de Satoru, así que entra a este y le envía una de las fotos, luego escribe "Buenas noches Sensei"

Mahito se ríe suavemente, mañana el chico se despertará y se dará cuenta de lo que hizo, pero no le importa, lo hecho está hecho. Antes de salir de la aplicación, mira los chats de nuevo y se siente tentado de entrar al chat de Sukuna y fastidiarlo un poco pero luego se arrepiente, no es el mejor momento para bromear, así que deja el celular al lado y sale de la cama.

"Me voy Itadori, descansa" le dice.

Yuuji asiente "Buenas noches Mahito"

Mahito sale de la habitación, su plan ha sido completado y está satisfecho, pero antes de irse, vuelve a entrar a la habitación de Sukuna. Esta vez planea buscar con más calma en el closet donde había encontrado aquello que le dejó mudo, se trataba de una cajita de madera, él había levantado la tapa y encontró varios papeles, pero en el fondo había más, eran fotografías del tamaño de una tarjeta de presentación, ahora que puede revisar mejor en efecto había más fotos… esta vez las tomó todas guardándolas en su bolsillo. Mahito está satisfecho con su hallazgo.

...

El miércoles por la mañana, Yuuji despertó con dolor de cabeza, se supone que debe ir a la escuela pero se siente tan mal, ese Mahito le hizo beber más de la cuenta. Para alguien que no está acostumbrado, la resaca es algo nuevo y se siente demasiado mal.

Yuuji miró su celular, tiene recuerdos de Mahito tomándole fotos y se avergüenza, decide que mejor elimina todas esas fotos, pero luego se da cuenta de que no quedaba ninguna, ¿dónde están las fotos?

Abre su chat, tiene un mensaje de Gojo-sensei, ¡No puede ser!

Abre el chat de inmediato, en efecto, Mahito le envió una foto a su sensei y Gojo-sensei le envió un emoji sonrojado.

¡Qué vergüenza!

Yuuji no tiene ninguna explicación, el último mensaje de Satoru le decía que era muy sexy.

Yuuji se siente tan mal, ¿por qué Mahito hizo eso? Qué broma tan pesada.

Pero al menos, su sensei no se enojó. Suspira y le escribe un buenos días, luego le explica que anoche solo estaba bromeando y cumpliendo un reto.

Satoru le responde de inmediato, "Niño travieso, solo espero que no le hayas enviado fotos a otra persona"

¡Mierda! Yuuji revisa sus otros chats de inmediato, en ningún otro chat Mahito envió. Pero ¿dónde están las fotos que se supone le había tomado?

Mahito en realidad, esas fotos se las envió a sí mismo, eliminó el historial de mensajes del chat y luego las borró de la galería de fotos de Yuuji. Ahora mismo, él único que tiene poder sobre esas fotos es Mahito y puede usarlas como se le antoje.

Justo cuando despertó también escogió una de las fotos que le tomó a Yuuji para enviarla a Sukuna, con un pequeño mensaje:

"Me divertí mucho con Itadori-chan, es tan lindo durmiendo, deja que cualquiera se meta a su cama, deberías disciplinarlo un poco más, estás marcas no se comparan a las mías" la foto que le envió era de la espalda, solo se veía el perfil de su cara con sus ojos cerrados. Mahito se echó a reír y se preparó para ir a la escuela, esperaba que con esto pudiera llamar la atención de Sukuna.

Pero se equivocó, en todo el día el bastardo no le respondió, solo sabe que ve los mensajes pero no hay respuesta de vuelta. Tampoco entiende por qué quiere llamar la atención de este hombre tan desesperadamente, tiene que esperar a que Sukuna vuelva el fin de semana para saber con qué va a castigarlo esta vez. Se siente tan masoquista.

...

Los días siguientes transcurrieron con normalidad, Yuuji le reclamó a Mahito sobre las fotos, Mahito solo se disculpó y bromeó con él, Yuuji lo perdonó, igual Satoru estuvo tan agradecido de haber recibido una foto de su querido amante, él no hubiera podido hacer eso, o tal vez si, no lo sabe, pero le gusta ver a su sensei feliz.

Sus padres regresaron a casa el miércoles por la noche, Yuuji estaba contento de volver a verlos, sobre todo a su madre, todo estuvo tranquilo y deseaba que siempre fuera así, pero la diversión terminó cuando Sukuna volvió a casa el domingo al medio día.

Yuuji solo miró cuando llegó el auto, aún sigue molesto y está preocupado porque el torneo iniciaría pronto y no tiene uniforme, no tiene idea de qué hacer, tal vez sí debería pedirle el uniforme a Satoru, pero se siente muy mal al pensar en qué estaría engañando a su entrenador, no estaría usando el uniforme que le dio, se le revuelve el estómago solo pensarlo.

Yuuji se queda en su habitación, no quiere ver a Sukuna pero su madre de repente llega y le pide que baje para recibir a su hermano, ¿por qué tiene que recibirlo? Bueno, es una cuestión de familia, no lo puede evitar, desearía poder negarse pero es un buen chico y no le gusta desobedecer a su madre.

Jin y Sukuna estaban en el comedor charlando sobre el viaje y sobre negocios, en la mesa había varias bolsas que eran cosas que había traído del viaje, regalos para sus padres, no espera que haya un regalo para él pero al ver la sonrisa falsa de Sukuna sabe que algo ha planeado para quedar bien delante de sus padres.

"Saluda a tu hermano, Yuuji, no seas grosero" Kaori sonríe trayendo a Yuuji hasta el comedor, como si fuera un niño pequeño obligado a saludar a alguien que no quiere saludar.

"Bienvenido de vuelta a casa" dice Yuuji en voz baja, sin ninguna emoción realmente, evitando mirarlo y ciertamente conteniendo su enojo.

Sukuna se da cuenta obviamente, no podía esperar menos luego de haberse ido como si nada después de haberle destruido el uniforme. Sukuna no olvidó esto, así que sonrió con amargura y le dio unas palmaditas en la mejilla a Yuuji "Mamá, creo que está enojado conmigo, ¿sabes por qué?"

Kaori se ríe, "No lo sé, ¿qué pasa Yuuji?"

"No pasa nada" responde queriendo irse de vuelta a su habitación, no tiene absolutamente más nada que hacer aquí.

"¿No? No creo que debas estar enojado conmigo cuando te traje regalos" dice Sukuna, fingiendo ser tan bueno delante de sus padres.

"Ohh, ¿qué trajiste cariño?" Pregunta Kaori.

Yuuji siente curiosidad, así que observa a Sukuna agarrar una caja grande de la mesa y se la entrega a Yuuji en las manos.

Yuuji la toma, pesa un poco, se pregunta qué es, ¿por qué le trajo un regalo? Debe ser algo de mal gusto.

Kaori aplaude feliz "¡Ábrelo Yuuji! Queremos ver qué es"

Jin asiente, se siente orgulloso de su hijo mayor, antes de que Yuuji bajara estaban hablando de que pudo obtener inversión extranjera para un proyecto inmobiliario en la ciudad, así que está contento de los logros de Sukuna.

Yuuji levanta la tapa de la caja, observa que se trata de un uniforme, es un nuevo uniforme de béisbol, pero en lugar de sentirse feliz, su cabeza comienza a dar pesar y sus ojos se llenan de agua, está confundido ¿por qué le está dando un uniforme? ¿Acaso se está disculpando? No, no puede estar disculpándose, ¿qué significa esto?

Levanta la mirada hacia Sukuna, el mayor tiene sus ojos fijos en él con una sonrisa burlona.

"¿Qué pasa? ¿No querías un uniforme nuevo?" Pregunta Sukuna con una voz de burla y de arrogancia que Yuuji no puede soportar, por supuesto, se está burlando de él, todo lo que haga Sukuna siempre tiene una intención maliciosa, la vez que le dijo a sus padres que lo había defendido de unos bravucones fue simplemente para que le dieran más autoridad sobre él de protegerlo, protegerlo de nadie, no tenía sentido. Ahora este regalo, ¿qué intención tiene?

"¡Oh, mira Yuuji! El uniforme que tanto querías" Kaori se acerca ayudándole a sacar el uniforme de la caja.

Yuuji observa confundido, en realidad siente náuseas provocado por el mareo que le ha producido ver ese uniforme, es exactamente el mismo que le había dado el entrenador, debería estar feliz pero no lo está, aún así debe fingir que lo está delante de sus padres.

No puede evitarlo, quiere gritarle a Sukuna que es un desgraciado, quiere tirarle su maldito regalo a la cara y subir rápidamente a su habitación, pero no puede hacerlo, toda esa represión se acumula en forma de lágrimas y se cubre la cara de repente, sus manos estaban temblando por la ira, tiene que irse de allí rápidamente antes de explotar.

Kaori se da cuenta, pero su comentario solo lo empeora "Aaw no llores Yuuji, estás tan conmovido ¿verdad?"

Conmovido y una mierda. Esto solo se trata de Sukuna siendo un maldito manipulador. Solo le compró ese uniforme para quedar bien con sus padres, para seguir luciendo como el mejor hijo de los dos y como un buen hermano mayor. Una mierda.

Kaori abraza a Yuuji, pero Yuuji se niega a quitar sus manos de su cara porque en realidad su expresión es de enojo.

Sukuna se siente complacido de su reacción, él sabe que el mocoso debe estar muy molesto y que le ha dado un golpe bajo, no le importa si el mocoso acepta el regalo o no, de todas formas no tiene otra opción, el estúpido torneo comienza el lunes y debe usarlo, de alguna forma se siente poderoso sobre el mocoso, no le ha dado opciones, tiene que usar el uniforme que él le compró no el que le compró otra persona.

Luego de un rato, Yuuji logra calmarse, agarra la caja y sube rápidamente a la habitación, ni siquiera agradeció por el regalo, pero tanto Jin como Kaori suponen que en realidad está tan feliz que no tiene palabras de agradecimientos para Sukuna.

Sukuna estaba informado gracias a Mahito, a pesar de que no le respondió ningún mensaje, agradece que le haya dicho lo que hizo el mocoso durante la semana, aunque sabe que pudo haberle ocultado alguna que otra cosa. Como por ejemplo, que haya entrado a su habitación, porque cuando entró a esta encontró algunos de sus cajones desordenados, sabe que el mocoso no se atreve a entrar a su habitación y mucho menos tocar sus cosas, pero sabe que Mahito estuvo en su casa gracias a la foto que le mandó el martes, también al día siguiente le dijo que había llevado a Yuuji a beber, y que Yuuji le dijo que iba a invitar a Gojo-sensei a su casa.

Sukuna se burló de los mensajes de Mahito porque parecía desesperado por llamar su atención, más tarde se encargaría de darle lo que quiere, ahora mismo tenía que ir a regañar al mocoso, tampoco es un idiota, estuvo en contacto con algunos de los empleados y les preguntó cómo se había portado, el jardinero le dijo que recibió la visita de tres personas pero no supo decir de quiénes se trataban, Sukuna sabe que uno de ellos fue Mahito y la otra persona pudo ser Satoru, pero ¿quién fue la tercera persona?

Ya era de noche, habían cenado tranquilamente menos Yuuji que se negó a bajar, aunque su madre insistió no pudo convencerlo. El mocoso había cerrado la puerta con seguro pero eso no era algo que iba a detenerlo, más tarde esa noche tocó la puerta, no hubo respuesta pero Sukuna le habló con claridad "Abre la maldita puerta o tendré que contarle a mamá y papá que metiste a una persona desconocida a la casa mientras estabas solo, ¿crees que no lo sé?"

Yuuji estaba acostado en su cama, todavía estaba molesto, había dejado la caja en su escritorio y no la volvió a abrir. Cuando escuchó las palabras de Sukuna se sintió tenso, como imaginaba, de alguna forma, siempre va a saber todo lo que hace, no importa cómo lo sepa seguro tiene sus medios para saberlo. Yuuji no sabe si acaso ha instalado cámaras en casa y no lo sabe, ¿lo estuvo vigilando? Si es así, está condenado a ser regañado una vez más sin poder evitarlo, ¿qué tiene para perder? Puede soportar su regaño o sus golpes, no cambia nada, pero no podría soportar que su madre se sienta decepcionada.

Yuuji se levanta y abre la puerta, se aparta dejando entrar a Sukuna. Luego camina hacia el escritorio y agarra la caja, se la arroja como había querido hacerlo en el comedor "¡No quiero tu regalo!" Exclama.

Sukuna solo lo mira y sonríe "De todas formas, tienes que usarlo, ¿no querías uno nuevo?" El mayor se sorprende de lo osado que se ha vuelto el mocoso, antes le tenía miedo incluso mirarlo, ahora se atreve a gritarle de nuevo. Pero esta vez no piensa usar sus puños, aunque quisiera hacerlo, pero sabe que los golpes no están funcionando en él.

"Ya tenía uno nuevo" Yuuji responde acercándose de nuevo a la cama "No quiero ese uniforme, sólo lo usaré por obligación"

"Qué lástima, el otro ya no tiene arreglo, ¿o le vas a pedir uno nuevo? ¿Acaso trajiste a casa a la basura de los Gojo para convencerlo de regalarte otro uniforme?"

Yuuji frunce el ceño, ¿por qué tiene que insinuar ese tipo de cosas?

"También dejaste que esa basura de amigo que tienes se metiera en mi habitación ¿verdad?"

Yuuji no dice nada, no se explica cómo Sukuna sabe tanto, ¿acaso sabe que actualmente sí está con su maestro? ¿Acaso sabe que ha salido a escondidas con su entrenador? ¿O solo sabe lo que puede concluir fácilmente?

"Deberías tener cuidado con lo que haces, o aprovecharé cualquier oportunidad para hacer que mamá y papá te cambien de escuela" Sukuna lo amenaza "Pero simplemente estoy dejando que te estrelles por tu cuenta"

"Déjame"

Sukuna hace un gesto de burla "Me debes un favor, más te vale obedecer. Lo volveré a decir, pasaré a recogerte todos los días, tienes prohibido salir los fines de semana, y vas a acostarte a dormir a la hora que yo diga"

Yuuji lo mira confundido.

"No creas que ir a hablar con Kenjaku solo fue para defenderte, te estoy haciendo un favor, porque me importa una mierda lo que haga Kenjaku contigo"

Yuuji tiembla un poco, ¿es en serio lo que está diciendo? ¿Todo lo hizo para luego chantajearlo?

"Te comportas o yo mismo te llevaré con él" Sukuna se burla, luego sale de la habitación dejando a Yuuji con un enorme peso en su corazón, por un momento realmente pensó que Sukuna lo iba a proteger de alguien como Kenjaku, pero debió imaginar que no sería así.

Por otro lado, Sukuna solo lo amenazó con algo que sabe que le da miedo, en realidad no dejaría que Kenjaku se acercara de nuevo pero si puede usarlo como una forma de manipular al mocoso entonces lo usará. Sukuna volvió a su habitación y se acostó, revisó los mensajes de Mahito una vez más, observó la foto de Yuuji que le había enviado, todavía tiene las marcas en su espalda, en esa ocasión realmente le azotó con fuerza, incluso tiene marcas de golpes en sus brazos, ¿todo ha sido él? Sukuna sonríe, desearía dejarle más marcas para que aprenda que debe ser obediente. La mente de Sukuna ya no solo quiere hacerle daño porque lo odia, quiere demostrarle que él tiene el control, que tiene el poder de dominarlo y que puede hacer lo que él quiera que haga, se ha vuelto de alguna manera un poco más que sobreprotector, ¿tal vez posesivo? ¿Por qué?

...

El torneo finalmente comenzó.

Los horarios en los que jugarían serían a partir de las 4 de la tarde. Salían de clases, regresaban a casa a hacer las tareas y luego se preparaban para el juego. Muchos padres de familia llevaron a sus hijos para acompañarlos y ver el juego, algunos solo con sus madres, otros solo sus padres, otros familiares y amigos, en caso de Yuuji, Sukuna lo dejaba y se marchaba, no tenía ni a su madre ni a su padre, ni siquiera le han dicho alguna frase de apoyo porque no saben que el torneo inició, si acaso se acuerdan de que hay un torneo. Yuuji tuvo que usar el uniforme que le había dado Sukuna, cuando Toji lo vio se sintió mal porque no era el mismo uniforme aunque era exactamente igual, de todas formas Toji estaba orgulloso de él y no dudó en felicitarlo después de cada juego con un gran abrazo.

Aunque Yuuji no se daba cuenta, Satoru estaba ardiendo de ira cada vez que Toji se acercaba a su querido estudiante, ¿cómo se atreve a ponerle las manos encima? Aunque claro, no era el único estudiante que abrazaba al entrenador celebrando la victoria, el hecho es que Satoru conoce muy bien a ese hombre y nada bueno puede venir de él. Además, aunque hace tiempo no se dirigen la palabra, el desgraciado le hace una sonrisa burlona cada vez que está cerca de Yuuji, ¿acaso sabe algo?

Satoru lo confirmó finalmente luego de uno de los juegos, cuando Toji se le acercó mientras estaba a punto de irse.

"¿Estás detrás de Yuuji Itadori verdad?"

Satoru se burló un poco internamente, no solo está detrás, tiene una pequeña aventura con su estudiante e incluso lo ha besado. Tiene tantas ganas de presumir esto a Toji, pero no debería porque el desgraciado podría delatarlo.

Toji no le quería decir la verdad, que en realidad también estaba detrás de Yuuji porque quería hacerle creer a Satoru que estaría dispuesto a denunciarlo por acoso sexual, de alguna forma tiene que mantener el control sobre el albino.

"¿Cómo podría? Si hay alguien que le gusta acosar a menores ese eres tú, las malas mañas no se pierden"

"¿Todavía no superas tu trauma de la adolescencia? ¿Quieres que me haga cargo de nuevo?" Se burla el pelinegro.

Satoru frunce el ceño "Como si lo fuera a permitir"

"Me lo permitiste una vez, ¿cuál es la diferencia ahora? ¿Quieres que te arrastre de nuevo dentro del auto y te haga abrir las piernas?"

Satoru no soporta a este hombre, "¿por qué vienes a preguntarme por Itadori? Solo es mi estudiante y lo voy a proteger"

"También es mi estudiante, además de que soy su entrenador, es mi deber protegerlo también" Toji se encoge de hombros "Además de que es muy lindo y bastante afectuoso"

"¡No te atrevas a ponerle tus asquerosas manos encima!"

"¿Y qué si ya lo hice?"

Satoru siente que la sangre se le sube a la cabeza, y empuja a Toji con todas sus fuerzas, no puede permitir que esta basura hable así de Yuuji, solo le está provocando para que diga la verdad, pero no lo hará.

"Te conozco, si me entero que le haces algo a Itadori voy a encargarme de destruirte"

"Correré el riesgo" Toji sigue actuando como si nada "Por Itadori vale la pena perderlo todo"

Desgraciado.

Satoru no le puede creer ni una sola palabra, solo lo está provocando. Decide subirse al auto y marcharse lo más pronto posible, también ha estado molesto porque no puede ver a Yuuji después del juego, ya que Sukuna siempre lo viene a recoger a tiempo, como si estuviera evitando que se acercara a Yuuji, solo puede enviarle mensajes felicitandolo y lamentándose de no poder compartir más tiempo juntos, solo puede verlo en la escuela en horas de descanso, y aprovecha al máximo para abrazarlo y besarlo, aunque finalmente se han confesado todavía no puede tenerlo, le gustaría que Yuuji no estuviera tan sobreprotegido por sus padres, más bien, por el odioso de Sukuna.

El torneo de béisbol estaba siendo un éxito, la escuela estaba invicta y los titulares hablaban del equipo liderado por Toji Fushiguro, aunque en el pasado arruinó su carrera, tiene una mala reputación y es un ex convicto, pero no pueden negar que ha sido un buen entrenador.

Nunca se ha mencionado la razón por la que fue a prisión, todo han sido rumores, la primera vez que lo arrestaron fue hace 10 años y quienes verdaderamente saben la verdad de ese primer arresto son Satoru Gojo y la familia Geto, las siguientes veces que pisó la prisión fue por temas relacionados a estafas o trabajos cuestionables de venganza.

A Toji no le temblaba la mano si le pedían ir a golpear a alguien, con tal de tener un poco de dinero. También se rumoreaba que aceptaba trabajos de asesinato pero nunca se hallaron pruebas de esto, solo Toji sabe lo que hizo durante tantos años.

Cada vez que terminaba un juego, a la salida algunos periodistas locales lo entrevistaron, los torneos estudiantiles de béisbol no eran un furor en la ciudad por lo general pero este año el factor Toji hacía que el morbo aumentara, comenzando así debates entre el público sobre la reinserción de ex convictos o delincuentes a la sociedad.

A veces entrevistaban a los jóvenes jugadores, todos estaban de acuerdo en que el entrenador era una gran persona y no les importaba su pasado mientras estuviera arrepentido y jurara no volver a cometer delitos, de todas formas, la personalidad de Toji también era agradable, no es un antisocial y desde hace un año o más no se ha metido en problemas.

Una noche después de que terminara un juego, Toji fue el último en irse y ya eran casi las 11:30 p.m., mientras iba caminando de vuelta a su casa siente la presencia de alguien siguiéndolo, es un hombre acostumbrado al peligro así que no le importa estar afuera a esta hora y mucho menos que algún borracho o alguien que busque líos se meta con él, la última vez se trató de un hombre borracho que se había enojado simplemente porque Toji había golpeado su vaso sin querer mientras salía del bar, este hombre lo siguió gritando y exigiendo que le pagara el trago, Toji lo ignoro al principio pero cuando llegó al límite, se dio vuelta y le dio un puñetazo en la cara que prácticamente dejó al hombre inconsciente, Toji se aseguró de que estuviera con vida, realmente le había golpeado muy fuerte, cuando se dio cuenta de que estaba bien, no más con la nariz rota, decidió apartarlo del camino y dejarlo recostado contra una pared, luego volvió a su casa como si nada hubiera pasado.

Esta noche parece que terminará golpeando a alguien otra vez.

Toji decidió tomar otra ruta, giró por una calle muy estrecha, más bien parecía un pasillo para llegar al otro lado, vive en un barrio un poco marginal, pero eso no le hace perder el encanto.

Una vez dio vuelta esperó a que la persona que lo estaba siguiendo se asomara, y en cuanto lo hizo, le agarró del cuello trayéndolo a la luz de la lámpara.

"Tch... tú otra vez" Toji frunce el ceño.

Se trataba de su primo fastidioso. Naoya tenía una expresión dolorosa en su rostro pero una ligera curva aparecía en sus labios "Toji...sama..."

El pelinegro lo suelta de mala gana "¿qué haces siguiéndome? Ya te dije que no pienso volver a ese lugar"

"No tienes que volver a casa por la familia..." Naoya parecía un poco afligido, mirándolo con ojos de adulación y hablando en un tono suave, parecía un colegiala coqueta e inocente pidiendo atención.

"Puedes volver por mí"

Y en efecto, deseaba tanto la atención de Toji. Desde que lo vio cuando estaba pequeño se sintió cautivado por el aura sombría de este hombre, aunque son familia, son muy diferentes, Naoya lo considera el mejor de todos los miembros de su familia, desea tanto que vuelva a casa y ocupe el lugar de heredero pero Toji no está interesado.

Aunque Naoya ya se considera a sí mismo el futuro heredero, mientras su padre siga vivo no podrá obtener ese título, y desea que Toji ocupe el lugar de su padre. Pero más que por cuestiones familiares, Naoya quiere tenerlo cerca, ¿cómo podría olvidar al hombre que le hizo sentir tan vivo?

"Toji... extraño mucho tus manos" Naoya agarra sus manos acariciándolas "Tan duras, grandes y... tan fuertes" Naoya mira las manos y las acerca a sus labios "Las extraño"

Toji lo mira sin ninguna emoción en particular, este chico siempre ha sido un lame botas para él, desde muy joven siempre estaba detrás sirviéndole y adulándolo, hasta que un día se cansó y lo enfrentó, le enseñaría a este chico que no debería adorarlo, así que en una noche silenciosa, ahogó sus gemidos y lo folló tan fuerte que el chico en lugar de llorar u odiarlo, lo disfrutó y desde esa noche, siempre se colaba en la habitación de Toji para subirse encima y abrir sus piernas para él.

Su Toji es un hombre fuerte y grande, como le gusta, es la personificación de lo que tanto adora. Estuvieron unos años en esta misma situación de relación masoquista e inmoral por parte de Naoya, hasta que Toji se cansó y se fue de la casa, dejando a un Naoya devastado, abandonado y confundido.

"Toji, te necesito" le dice Naoya lamiendo la yema de sus dedos mientras lo mira fijamente "Hace tiempo... no me tocas" desliza la mano del pelinegro sobre su pecho con suavidad "Si quieres no vuelvas a casa, pero vuelve a mí, por favor"

El pelinegro suspira, este chico realmente no le provoca nada, además se trata de maldito primo, ha cometido incesto cuando eran jóvenes, Naoya solo era un adolescente ardiendo en deseos de ser amado y Toji era un hombre sin escrúpulos.

Pensó en este momento, tal vez si le da lo que quiere no vuelva a molestarlo, pero sabe que no es así, lo volverá a hacer de todas formas. Además, Toji ya no quiere involucrarse sexualmente con él ni con nadie, su mente y corazón poco a poco se han ido suavizando gracias a pasar tiempo con su fuente de luz, que no es otro más que Yuuji. Ese chico le recuerda los tiempos que compartió con su difunta esposa, valía la pena cambiar por ella aunque ella no supiera su pasado ni intentara cambiarlo, solo lo aconsejaba y apoyaba, el resto era decisión de él, y por un tiempo pudieron compartir la paz y la tranquilidad, pero las cosas no siempre suceden como se desea.

Toji ve en Yuuji un segundo llamado, una oportunidad para no volver a ese mundo oscuro y sombrío, mientras más conocía al chico sus intenciones hacia él dejaron de ser netamente egoístas, ya no buscaba sólo su propio placer o complacencia, quiere proteger la luz que lo rodea y también quiere cambiar para no decepcionarlo.

"Te dije que me dejaras en paz, no me interesa nada de ti" Toji aparta su mano de Naoya y lo empuja a un lado. Naoya lo mira sorprendido, otras veces aceptaba pero esta vez lo está rechazando.

¿por qué?

"Pero... ¿por qué?"

Toji se aleja, necesita volver a casa, está cansado, pero Naoya lo sigue sin parar de llamarlo y hablarle.

"Toji... espera, no tienes ningún motivo para rechazarme" Naoya lo sigue luciendo cada vez más desesperado, el pelinegro lo ignora y sigue su camino "Sabes que siempre te voy a seguir, soy el único que te comprende"

Sigue siendo ignorado.

Naoya le grita "¡Toji! Hace años que esa mujer no está ¡¿Por qué sigues huyendo de mí?!" Exclama "¡¿Acaso hay otra persona?! ¿Es eso?" Naoya lo alcanza tirando de su brazo desesperado "Por favor, te necesito"

El hombre mayor suspira, maldice el día en que le puso una mano encima a este chico, no pensó que iba a obsesionarse tanto con él, al principio pensó que solo se trataba de algo físico, pero este chico realmente está enamorado de él, ni siquiera le importa si son familia, ha sido capaz de desafiar a su padre por él, incluso ha aceptado todo lo que le pide. Desde hace años ha sido indiferente a Naoya porque no quiere seguir alimentando su obsesión, pero parece que ignorarlo solo lo ha empeorado, el chico está desesperado por su atención, antes cedía por pura lástima pero no puede seguir haciendo eso.

"¡Basta Naoya! Te ves ridículo, sí, me interesa otra persona. Sea lo que sea que quieras puedes encontrarlo en otra persona que no sea yo"

Naoya lo mira asustado, no, no puede perder a Toji. Ha estado actuando razonablemente y dándole tiempo al pelinegro pero ya su corazón no puede soportarlo, ha pasado mucho tiempo, no puede fijarse en otra persona, tiene que ser este hombre.

"Por favor, primo... una última vez, por favor, déjame amarte" Naoya de repente lo abraza con fuerza "Por favor" sus manos se aferran a la ropa del pelinegro "Prometo dejarte en paz después de una última vez"

Toji no le cree "Mejor ve a buscar ayuda, tú obsesión conmigo no es normal" intenta alejarlo de nuevo.

De repente Naoya grita y se aferra con más fuerza "¡No quiero! De verdad lo prometo, y si incumplo con mi palabra puedes matarme con tus propias manos" Naoya lo mira con lágrimas en sus ojos, de verdad luce tan desesperado, quiere su atención, quiere sentir que es amado aunque solo sea actuación.

Maldito sea el día en que le puse las manos encima.

Es la primera vez que Toji se arrepiente de haberse metido con un chico joven, y más con su primo, debió suponer que crearía a una persona dependiente emocionalmente después de haber crecido en una familia despiadada y frívola, sentir un poco de calor humano había vuelto a este chico un adicto a su tacto.

"Ahora mismo estoy cansado" A Toji no le queda de otra que tratar de convencerlo por el momento, no quiere ser duro con él porque sabe que no va a funcionar, "Puedes esperar a que el torneo termine, y volveremos a hablar ¿bien? Lo pensaré, pensaré en si habrá una última vez, porque realmente..." Toji lo mira fijamente convencido "Estoy enamorado de otra persona, y no pienso renunciar a esta"

Naoya sabe que Toji no está mintiendo, aunque le duele su corazón, al menos logró que considerara pensarlo, solo debe esperar un poco más, ha estado esperando los últimos años, desde que Toji decidió cambiar el rumbo de su camino.

"Está bien" está un poco dolido, pero quiere tener esperanzas, también siente curiosidad sobre quién es esa persona que ha cautivado al duro corazón de Toji una vez más, en el pasado fue esa mujer y la odió por quitarle a Toji, ¿a quién debe odiar ahora?

A pesar de que lo dejó ir por ahora, el rubio y joven Zenin no piensa quedarse de brazos cruzados, si a Toji le gusta otra persona va a descubrirlo y esta vez él mismo se hará cargo de eliminarlo si es necesario.