Pasaron un par de días desde aquella conversación entre Angel Dust y Husk; este último se había quedado bastante pensativo sobre a qué otro lugar podía invitar a Angel en la cita que estaba planeando, y es que no había muchos lugares en el infierno que fueran adecuados para eso, o al menos así lo pensaba él.
Había otro asunto que lo mantenía reflexivo con respecto a ese momento, y era que, a pesar de que tenía claros sus sentimientos por el chico de blanco pelaje, aún no lograba decidir sí debía hacérselos saber. La idea de tener algo en serio con Angel sonaba bien para él, pero no estaba seguro de si era demasiado pronto para hablar sobre esa posibilidad, era consciente de las cosas que había sufrido durante su estadía en aquel lugar y ahora que llevaba tan poco tiempo siendo libre, no quería llegar y proponerle algo como una relación tan de repente. Pensando un poco sobre eso, se dijo a sí mismo que si todo marchaba bien en la cita, invitaría a Angel a otra más para hablarle sobre lo que sentía, dejándole en claro que podían formalizar una relación sólo si él lo quería, pero que, si no era así, todo estaba bien si seguían siendo amigos nada más.
Una mañana se encontraba haciendo su trabajo de lo más normal, con esa cara de pocos amigos que solía traer casi siempre, hasta que vio a Charlie pasarse por ahí. Aunque no se consideraba particularmente cercano a ella, si había alguien que podía aconsejarle en cuanto a opciones para preparar algo lindo y cursi para Angel, sin dudas era la Princesa.
—Charlie —Dijo levantando una mano a manera de saludo, llamando la atención de la rubia.
— ¡Buen día, Husk! ¿Todo en orden? —Preguntó ella, acercándose a la barra.
El gato demonio asintió y, sin muchos ánimos de darle vueltas al asunto, decidió ser directo.
—Todo en orden —Afirmó él—. En realidad, quiero preguntarte una cosa... ¿Cuál es el mejor lugar en este anillo del infierno para llevar a alguien a una cita?
Los ojos de Charlie se abrieron más de lo habitual con un brillo de emoción y miró a Husk con asombro.
— ¿Qué? ¿Una cita? ¡Oh, por todos los cielos! ¿Vas a tener una cita? ¡Eso es maravilloso!
—Podría decirse —Interrumpió él, buscando mantener la atención de Charlie en lo importante—, ¿qué lugar me sugerirías?
— ¡Eso depende de lo que le guste hacer a la otra persona! —Expresó ella— ¡Es realmente maravilloso que esto esté pasando! ¿Sabes lo qué significa? Si vas a tener una cita, significa que hay una persona que te gusta, lo que quiere decir que estás abriendo tu corazón a nuevas conexiones mucho más profundas, ¡eso es un gran paso, Husk!
—Supongo, aunque ese no es el punto de todo eso —Señaló tratando de que Charlie no llevara la conversación por el lado de la redención—, mira, esto es algo muy importante, así que me gustaría escuchar tus recomendaciones de lugares en la ciudad donde no haya... Tú sabes, gente matándose por territorio o cosas de ese estilo.
Charlie se quedó algo pensativa y luego dijo:
—Bueno, no hay muchos lugares así en este anillo... ¡Pero conozco un par de restaurantes! He ido con Vaggie a algunos de ellos y son geniales, están muy limpios, la comida es buena y la decoración es perfecta para una cita, ¡es muy romántico! Más tarde puedo darte una lista para que elijas el que más te guste.
Husk asintió aprobando la propuesta y Charlie se mostró aún más emocionada.
— ¡Perfecto! Entonces te veré más tarde —Dijo la rubia agitando la mano como despedida, gesto que el gato demonio replicó.
Después de que ella se marchó, Husk se quedó pensando en sus palabras. En todo el tiempo que llevaba ahí en el infierno, no había sido capaz de abrir su corazón a nadie, no se permitió confiar plenamente en ninguna persona, ni tener ningún tipo de cercanía emocional con otros, después de todo así era desde que recordaba, al final de su vida había muerto en soledad y cayó a ese lugar solo... Incluso cuando fue un Overlord había permanecido solitario, viviendo de la adrenalina que le producía el apostar de forma desmedida, considerando innecesario tener gente con la que compartir lo que sentía o pensaba de nada.
Pero ahora su vida era muy diferente, pues, aunque al inicio Alastor decidió llevarlo al hotel contra su voluntad, había sido por eso que pudo conocer gente que ahora eran lo más cercano que tenía a una familia; podía admitir que se preocupaba por esas personas y que quería poner de su parte para que todos estuvieran bien en ese pedazo de infierno que ahora llamaban su hogar.
Ahora ya no se sentía tanto como un perdedor, pues había ganado más de lo que alguna vez imaginó tener, lo que realmente necesitaba y el juego jamás le hubiera podido dar.
Pensó sobre todo eso un largo rato hasta que aparecieron algunos pecadores en el bar para pedir un trago, algunos intentando hacerle conversación, la cual él seguía con pocas palabras, pero siendo bastante cordial.
Más tarde regresó Charlie, se acercó a Husk con una hoja de papel y la puso sobre la barra.
— ¡Esta es la lista de los restaurantes! También hice algunas anotaciones sobre las mejores cosas de cada uno para que puedas decidir —Expuso ella bastante animada.
Husk miró la lista, ignorando un poco los coloridos dibujos que la Princesa había hecho en la hoja.
—Gracias, Charlie... —Ni bien terminó de decirlo, la rubia puso un gran fajo de billetes sobre el papel, tomándolo bastante por sorpresa— ¿Y eso?
— ¡Es para tu cita! —Exclamó ella con su voz cantarina— Todos los días estás trabajando muy duro aquí y yo de verdad aprecio eso. Mereces relajarte y pasarla bien, así que no te preocupes por el dinero.
Husk estuvo a punto de decirle que no era necesario, pero Charlie le miró con sus ojos resplandecientes que asimilaban a los de un cachorro, no se sentía con ánimos de contradecirla, así que le sonrió un poco.
—Te lo agradezco —Respondió finalmente, a lo que Charlie sonrió mucho más emocionada que antes.
La rubia se marchó bastante contenta, así que Husk se tomó un momento para leer más a detalle la lista, cuando uno de los restaurantes llamó su atención, decidió que ese sería el lugar al que iría con Angel. Una vez que terminó su trabajo, se dirigió a buscarlo, para luego de unos minutos encontrarlo ayudando a Niffty y Vaggie a ordenar cosas en la cocina.
—Angel, ¿tienes un momento? —Preguntó el gato demonio, llamando la atención de la araña.
—Hey, hola, guapo —Le saludó Angel—, para ti tengo todo el tiempo del mundo.
Husk le tendió una mano y Angel la tomó para ir con él, Niffty se sorprendió al verlos actuar de esa manera y Vaggie sonrió un poco pensando que esos dos no podían ser más obvios.
Una vez que ambos salieron al pasillo, Angel miró curioso a Husk y antes de que pudiera preguntarle algo, él tomó la palabra.
— ¿Qué te parece si mañana vamos a la cita que tenemos pendiente?
Angel se emocionó bastante con aquella propuesta, así que asintió casi de inmediato.
—Oh, me encanta ese plan —Respondió con su mejor sonrisa—, y definitivamente quiero que sea mañana.
—Bien, entonces mañana por la tarde saldremos —Reafirmó Husk—. Espero que la pases bien... Que ambos la pasemos bien.
—Estoy seguro de que así será, gatito.
Y, una vez habiendo dejado en claro su acuerdo, ambos se marcharon a seguir haciendo sus actividades, deseando con ansias que pronto cayera la noche y así faltara menos para el día siguiente.
Al anochecer, Angel se fue a su habitación, donde se encontró con Fat Nuggets durmiendo sobre la cama. Acarició a su cerdito mientras pensaba (bastante optimista, a decir verdad), en lo mucho que había deseado que un momento así llegara, así que quería verse espectacular. Le llamó a Cherri para que esta le diera algunas opiniones sobre sus opciones de vestimenta y ella le ayudó bastante entusiasmada a elegir algo.
—Carajo, Angie, admito que al inicio no me imaginaba que él fuera tu tipo —Le dijo ella al ver lo minucioso que estaba siendo su gran amigo al alistar todo para el día siguiente—, pero ahora te veo con él y te ves muy feliz, eso me alegra.
—No te voy a negar lo que es evidente, Husk me gusta mucho y soy muy feliz cuando pasamos tiempo juntos... Creo que ni siquiera cuando estaba vivo hubo algún hombre que me hiciera sentir así —Explicó mientras terminaba de ordenar algunas cosas sobre el tocador, aunque luego dirigió su mirada a su amiga, ligeramente preocupado—. No recuerdo cuándo fue la última vez que fui a una cita... ¿Y si hago o digo alguna pendejada? No quiero arruinar algo que llevo esperando tanto...
—Hey, hey, ¡relájate! —Le animó Cherri— Ustedes ya llevan tiempo conociéndose, ¿no? Y cuando salíamos los tres, él parecía muy a gusto contigo, así que a menos que sea un pendejo y su memoria sea una mierda, no creo que no sepa qué esperarse de ti.
—Supongo —Dijo Angel cruzando ambos pares de brazos—. Espero que todo salga bien mañana, me encantaría seguir yendo a más citas con él.
— ¡Ya verás que sí, Angie! Y cuando vuelvas de tu cita, espero que me cuentes cómo te fue —Expresó Cherri con una sonrisa.
Angel asintió a manera de aprobación y ambos terminaron de arreglar lo que sería necesario para el día siguiente. Una vez que Cherri se marchó, Angel apagó las luces y se acurrucó en la cama junto a Fat Nuggets, tratando de dormirse pronto para que así, según él, el día llegara más rápido.
A la mañana siguiente, tanto Angel como Husk se levantaron bastante temprano, antes de irse debían ocuparse de sus respectivas tareas en el hotel, pero una vez que quitaron eso del camino, se dedicaron a alistarse para su gran momento; el demonio de blanco pelaje estaba algo nervioso mientras se arreglaba frente al espejo, trataba de recordar las palabras de aliento de su mejor amiga para ganar más seguridad. Por otra parte, Husk pensaba que quería hacer que todo se sintiera agradable para Angel, no quería dejarse tanto en evidencia sobre sus sentimientos para no hacerlo sentir presionado a nada, así que también estaba algo nervioso por lo que pasaría en aquella salida; de igual manera, esperaba que Alastor no fuera tan intransigente con el hecho de que saliera del hotel, pues confiaba en que si Charlie le decía que ella aprobó que se fuera, él no tendría motivos para reclamarle después.
Recién llegada la tarde, ambos demonios se reunieron en el lobby del hotel, donde se encontraban Charlie y Vaggie recibiendo a unos huéspedes que acababan de llegar. La rubia se sorprendió al verlos a ambos arreglados para salir, pues, aunque era consciente de lo cercanos que eran ellos dos, no sospechó ni un poco de que ahí hubiese algo más.
—Cuando me preguntó sobre lugares para llevar a su cita, no pensé que se tratara de Angel... —Murmuró Charlie, aún incrédula.
Vaggie le dio una cariñosa sonrisa, como diciéndole que era muy obvio que había algo entre esos dos, la joven de cabello rubio se sonrojó ligeramente al percatarse de que al parecer ella era la única que no notaba algo tan evidente.
Angel sonrió al ver que Husk ya lo esperaba, así que respiró profundo y se acercó a donde él estaba.
—Wow, hoy te ves más guapo que de costumbre, Husky —Le dijo una vez que estuvo frente a él.
—Gracias, tú te ves muy bien —Respondió el contrario, mirándolo con esos ojos de amor. Le ofreció su mano para que la tomara, cosa que hizo que Angel se sonrojara como pocas veces en la vida, sintiendo su corazón hacer eco dentro de su pecho.
—Qué caballeroso, gatito —Expresó al momento de tomar la mano del contrario y darle una sonrisa bastante linda.
Husk le sonrió de vuelta y ambos caminaron hacia la salida.
—Hoy será un día especial... Quiero hacerlo especial para ti —Expresó el gato demonio.
—Lo va a ser —Reafirmó Angel—, ya lo estás haciendo especial.
Los dos atravesaron el umbral de la puerta y se marcharon, mientras a lo lejos Charlie los miraba con sus ojos esplendentes, como espectadora de un filme romántico. Le alegraba que ambos hubiesen derrumbado los muros que solían poner frente a los demás, que Angel se diera la oportunidad de establecer relaciones más emocionales y sanas y que Husk pudiera abrir su corazón a otra persona y consiguiera recuperar "la habilidad de amar" que alguna vez mencionó haber perdido.
La Princesa estaba muy contenta, deseaba que ambos pudieran ser muy felices y que ese cambio que habían generado el uno en el otro les trajera muchas cosas buenas... Que el lazo tan fuerte, la conexión tan profunda que ahora unía sus almas, perdurara y les trajera una infinita dicha.
