— ¡Me encanta este lugar! —Exclamó Angel mientras llevaba a Husk de la mano, ambos caminaban por una especie de parque lleno de flores, el día era soleado, la brisa soplaba suavemente y había mariposas revoloteando por el lugar mientras los pájaros trinaban alegres.
—A mí me encanta pasar tiempo contigo, ¿ya te lo he dicho? —El felino iba detrás de él y lo miraba con ese brillo especial en sus ojos, Angel dejó escapar una risita, aunque sin voltear a mirarlo.
— ¡Me lo dices siempre! Pero adoro oírlo —El demonio arácnido se detuvo para contemplar el paisaje y respirar profundamente—. Sé un buen gatito y tráeme una paleta, ¿quieres? ¡Me estoy derritiendo con este sol!
—Seguro, espera aquí —Replicó Husk y fue a conseguirle una paleta de hielo. Una vez que la compró, volvió hacia donde estaba Angel, quien miraba hacia una especie de lago pequeño donde unos patos chapoteaban.
—Gracias —Le dijo al recibir la paleta, aunque sin apartar su vista del lago— ¿Sabes? Quisiera que nuestra primera cita no hubiese terminado en un fiasco.
—Eso ya no importa, esa cita salió mal, pero tenemos muchas más oportunidades por delante, iremos a más citas y esta vez no habrá poder en la Tierra, el Cielo o el Infierno capaz de dañar nuestro momento, porque yo te protegeré, lo prometo.
—Husk… No es bueno que prometas cosas que sabes que no podrás cumplir —Murmuró Angel, aún sin mirarlo— ¿Tengo que recordarte lo que pasó la última vez?
El gato demonio lo observó, confundido.
— ¿Por qué me dices eso…? Piernitas, ¿te sientes bien?
—No, Husk, no estoy bien, no tenemos otra oportunidad, nada de esto es real, sólo es un patético intento tuyo por seguir negando lo que en verdad pasó —Replicó el demonio de pelaje blanco con un tono que se podía percibir burlón— ¿Quieres que te recuerde lo que en verdad pasó?
Husk retrocedió despacio a la vez que sentía cada pelo de su cuerpo erizarse, bajó ambas orejas mientras su cola se movía con inquietud, el miedo se comenzó a apoderar de todo su ser. La brisa de repente sopló más fuerte y el paisaje se tornó oscuro, el cielo azul se tiñó de rojo y todo lo bello que antes los rodeaba, comenzó a pudrirse lentamente. Un nauseabundo olor a sangre le revolvió las entrañas, por lo que tuvo que hacer un enorme esfuerzo por no vomitar mientras que cubría su nariz y boca con una de sus manos para que el fétido hedor no siguiera torturando a su sensible olfato.
— Mírame, gatito, mírame —Le dijo Angel con una voz maliciosa y finalmente volteó a mirarlo. La sangre escurría por su mentón desde su boca, en su habitual chaqueta a rayas había una enorme mancha roja que abarcaba todo el espacio de su abdomen— ¿Aún me amas a pesar de que me dejaste morir? —Preguntó mientras se le acercaba caminando torpemente, como aletargado, dejando a su paso un rastro de la sangre que brotaba a chorros de la herida que le atravesaba el cuerpo.
Husk quiso alejarse más, pero ni uno solo de sus músculos le respondió, estaba paralizado y sólo podía sentir su respiración agitada junto con el violento latido de su corazón.
Aquella grotesca visión de Angel Dust se acercó hasta quedar frente a él, estaba tan cerca que el felino podía verse reflejado en sus ojos vidriosos.
— ¿Por qué me dejaste morir, Husk…? —Le preguntó en voz baja a la vez que llevaba una de sus manos superiores a su rostro para acariciarlo con el pulgar; el gato demonio se sentía tan aterrorizado que pensaba que su pecho estaba a punto de explotar.
Sin embargo, antes de que pudiera seguir siendo atormentado por esa mórbida visión, despertó pegando un respingo. Se sentó sobre la cama y miró a su alrededor, para su sorpresa no sólo se encontró con la ya habitual oscuridad en que siempre estaba envuelta su habitación, sino que, frente a la puerta pudo ver cierto par de ojos rojos y una sonrisa de dientes amarillos que le era muy familiar.
— ¿Qué mierda haces ahí parado…? ¿Cuánto tiempo llevas aquí? — Cuestionó al intruso mientras se frotaba la cara con ambas manos, intentando alejar cualquier recuerdo de esa horrenda pesadilla que acababa de tener.
—Un rato nada más, mi estimado, no te desperté porque parecía que estabas teniendo un sueño y no quise interrumpirte —Replicó Alastor, para después chasquear los dedos y así encender las luces de la habitación—. Vine porque ya llevas dos semanas así y las cosas no pueden continuar de esta manera, alguien tiene que ir a preparar las bebidas en el bar y hasta donde yo recuerdo, ese es tu trabajo.
Husk rodó los ojos, fastidiado. No dijo nada, sólo tomó la botella a medio terminar que había dejado sobre el buró y comenzó a beber. El demonio de vestimentas rojas entrecerró un poco los ojos, no le gustaba para nada lo que el contrario le estaba dando a entender con su acción.
—Husker, sé que te la estás pasando mal por lo de tu amigo, o pareja… Lo que sea que fuera Angel Dust de ti —Le dijo, cruzando los brazos tras la espalda—, pero necesito que vuelvas a tu trabajo, este hotel se cae a pedazos y Charlie espera que pongas de tu parte para levantarlo de nuevo.
—Me importa un carajo lo que necesites. Si eso era todo lo que querías decirme, entonces ya vete —Respondió Husk con un tono más que indiferente.
Alastor se sorprendió del nivel de insolencia al que el felino estaba llegando, no le agradaba en lo absoluto esa actitud y poco le importaba lo que hubiera detrás de ella; Husk era su esclavo y tenía que obedecerle, ambos tenían eso bastante claro.
—Pero qué grosero, no puedo creer que trates así a las personas que se preocupan por ti —Masculló el demonio de rojo, mirando con desagrado al contrario— ¿sabes que no vas a lograr nada con esa actitud, verdad? Él no va a regresar y aunque te deteriores hasta que no quede nada de quien alguna vez fuiste, no dejarás de existir y seguirás aquí, siendo patético, inmundo y miserable.
—Vamos a quitarnos las caretas, Alastor, tú no estás preocupado por mí, solo te importa que tu dueña apareció y no te va a dejar seguir haciendo lo que sea que pretendes hacer, así que deja de joderme, no estoy de humor para tu mierda —Gruñó el gato demonio, ante lo cual la expresión de su interlocutor cambió a una de furia casi incontenible.
—Ya habíamos hablado de esto, estás cruzando un límite muy peligroso, minino —Le amenazó, haciendo aparecer esa cadena verde alrededor del cuello de Husk, tirando con fuerza de ella provocando que cayera de la cama, dándose un gran golpe contra el piso y rompiendo la botella que llevaba en la mano— He sido paciente contigo porque Charlie me dijo que estás deprimido, pero tú eres de mi propiedad y sabes que debes obedecerme, ¿estamos claros?
Husk lo miró con rabia desde su posición, en otra situación habría estado aterrorizado por desatar la ira de Alastor, pero ahora no podía importarle menos, ya nada le importaba.
—Guárdate tus amenazas, si me vas a matar por decirte la verdad, adelante —Espetó, sin quitar su vista de su interlocutor— Incluso si torturas mi alma por el resto de la eternidad para transmitir mis gritos, no lograrás nada… ¿Y sabes por qué? Porque el peor dolor que podré sentir en toda mi existencia ya lo estoy sintiendo, no hay nada que puedas hacerme que se sienta peor que eso, Alastor.
El demonio de cabellos rojos siguió mirándolo amenazante, pero Husk le sostuvo la mirada con ese mismo rostro de enojo, así que finalmente se resignó y soltó un suspiro dándose por vencido, haciendo que la cadena que los unía se desvaneciera.
—Ponte a trabajar, Husker, para eso te traje aquí —Le ordenó un notablemente irritado Alastor antes de retirarse de la habitación, haciendo que las luces nuevamente se apagaran.
Husk se levantó del suelo con algo de dificultad, observó los trozos de vidrio, el licor derramado y una gran herida que se hizo en la mano con la que sostenía la botella; volvió a tumbarse de lado en la cama, mirando hacia la puerta entreabierta desde la cual entraba un poco de luz del exterior.
Luego de unos 15 minutos, su aguda audición percibió unos pasitos que se aproximaban hacia su dormitorio y entonces vio una pequeña sombra con unos ojos rosados que brillaron en la oscuridad tan pronto como el inesperado visitante asomó su cabeza.
— ¿Fat Nuggets…? —Al oír aquella voz que le resultaba amistosa y reconfortante, el cerdito se adentró al cuarto y se acercó a la cama. Husk observó sus pequeños ojos luminiscentes que le devolvían la mirada— ¿Qué pasa? ¿Estás buscando a Angel…?
Al escuchar ese nombre, Fat Nuggets emitió un pequeño gruñido y se acercó más a la cama, Husk se enderezó para sentarse y poder mirarlo mejor.
—No está aquí… Angel no está, no va a volver… Jamás… —El gato demonio se agachó a cargarlo para que no se cortara con los restos de la botella y una vez que lo hizo, lo puso sobre la cama, a un lado suyo— Angel murió, Nuggets, murió… Está muerto… —Susurró, sintiendo todo su cuerpo comenzar a temblar, no sabía si era a causa del dolor o la desesperación que lo invadía al tener que repetir aquello, como si también se lo dijera a sí mismo.
Sin embargo, el pequeño cerdo no entendía esas palabras, por lo que se acurrucó a un lado de Husk. A pesar de que no podía comprender el significado de lo que él le había dicho, sí tenía clara una cosa: el demonio que era su querido compañero y cuidador no estaba y tanto él mismo como el felino estaban muy tristes por su ausencia.
—Ya veo… Lo extrañas y te sientes solo… —Dijo Husk con voz queda para después acariciarlo con cuidado— Discúlpame, él me pidió que te cuidara y yo sólo… He seguido hundiéndome en lo mismo de siempre… No logro ver ningún camino por el cual continuar, no sé qué sigo haciendo aquí, tal vez sea parte de mi castigo eterno, no poder tener nada bueno por todo aquello que tuve en vida y nunca valoré… Por eso no pude alcanzar esa felicidad que quería para Angel y para mi…
Fat Nuggets volvió a gruñir y luego lo miró, parecía esperanzado ahora que lo tenía cerca. Husk sintió una opresión en el pecho y recordó las veces que Angel le encargó cuidar de su querida mascota, pensó sobre todo en esa última vez… Su amado ángel se había ido confiando plenamente en que Nuggets se quedaría en buenas manos y en qué había tomado la mejor decisión al luchar con todas sus fuerzas para que él siguiera con vida.
— ¿Qué carajo estoy haciendo…? —Se preguntó en voz baja y se llevó una mano a la frente— No sé hacia dónde continuar y tampoco sé si quiero hacerlo, pero… Lo voy a intentar… Quizá en el proceso pueda volver a encontrarle sentido a estar vivo…
Encendió la lámpara que tenía sobre el buró y parpadeó un poco mientras sus ojos se adaptaban a la luz. Se puso de pie y extendió ligeramente sus alas con una leve expresión de dolor, revisó su herida y notó que aún no sanaba por completo, pero las curaciones de Niffty le habían ayudado bastante. Abrió el cajón del buró y sacó los insumos que su compañera había guardado ahí, para después dedicarse a curar la gran cortada que tenía en la mano.
Se hizo un vendaje una vez que trató la herida y, dando un rápido vistazo a su alrededor, recordó las palabras que Charlie y Vaggie le habían dicho tres días atrás sobre que lo estarían esperando cuando estuviera listo. Finalmente cargó a Fat Nuggets entre sus brazos y salió de la habitación, pensando en buscar algo de comida para el cerdito.
Cuando llegó a la cocina, se encontró con Niffty, que buscaba todo lo necesario para la comida del día. Al verlo, el ojo de la demonio se llenó de un brillo de alegría.
— ¡Qué bueno que ya estás levantado! ¿Tienes hambre? ¿Necesitas algo? —Le preguntó, enérgica como siempre.
—Vine a buscar comida para Fat Nuggets… —Murmuró con su voz aún bastante apagada.
— ¡Te daré frutas para que lo alimentes! —Dijo ella para acto seguido tomar algunas frutas y un cuchillo para comenzar a cortarlas.
Husk asintió aprobando la idea, aunque luego se acordó de otra cosa importante.
— ¿Has visto a Charlie?
—Sí, Vaggie y ella salieron en la mañana a buscar voluntarios nuevos porque muchos se fueron luego de lo que pasó —Explicó Niffty—, también le contaron que en la televisión estuvieron hablando mal del hotel, dijeron que era una "causa perdida" y otras cosas, así que ahora no tiene muy buena reputación.
Husk frunció ligeramente el ceño, pensó en lo mucho que los V's, principalmente Vox y Valentino, debían estarse deleitando con la situación en la que estaban y que no habían perdido el tiempo para sacarle provecho y cobrar venganza, eso realmente le enfadó.
—Entiendo… Lamento que además de lidiar con eso, también se hayan preocupado tanto por mí.
—Sí, realmente las tenías preocupadas… No querían que te murieras o algo así —Expuso la pelirroja—, me alegra que no murieras, ex chico malo —Admitió con una sonrisa, para luego darle el tazón con las frutas picadas.
Husk también le sonrió levemente, era la primera vez que lo hacía luego del incidente, así que se sintió un poco extraño.
—Creo que iré a ver qué falta en el bar… Mientras esté ocupado, no tengo que pensar en… Lo que pasó —Murmuró, ante lo cual Niffty asintió y volvió a su labor con la comida.
Husk salió de la cocina junto con Fat Nuggets, quien estaba bastante deseoso de comerse las frutas que el gato demonio llevaba en el tazón.
Al llegar al bar, le sorprendió encontrarse con Charlie, Vaggie y Cherri, que hablaban acerca de los deficientes resultados de su tarea del día, ya que los pecadores no querían saber nada del hotel e incluso lo tomaban a burla después de lo que se habló del lugar en los medios, empeorando cuando se dio a conocer el asesinato de Angel Dust tanto en las noticias como en las redes sociales.
Las chicas dejaron de hablar al ver a Husk, los ojos de Charlie se iluminaron y se aproximó hacia él, seguida por Vaggie y Cherri.
— ¡Husk! ¿Cómo te sientes? ¿Necesitas algo? ¡Cualquier cosa que podamos hacer por ti, sólo dínoslo, por favor! —Exclamó la rubia queriendo abrazarlo, pero sin atreverse por miedo a hacerle daño debido a las heridas que aún tenía en el cuerpo.
—No sé cómo estoy… Pero sé que quiero cuidar de este chico —Contestó él para luego mirar a Fat Nuggets, quien dio unos cuantos gruñidos alegres— También voy a volver a trabajar, para tener algo en qué ocupar mi mente.
—Creo que al cerdito de Angel le da gusto que tú lo cuides, ha estado muy decaído y no sabíamos qué hacer para animarlo —Replicó la rubia— Oh, y sobre el trabajo no te preocupes, puedes tomarte el tiempo que sea necesario, yo hablé con Alastor cuando regresó y le dije que no hay ninguna prisa… Tú sabes, para que después no te presione.
Husk se encogió de hombros al escuchar eso, aunque no quiso empezar a hablar del enfrentamiento que tuvo con su amo hacía una media hora atrás.
—Entonces, ¿Fat Nuggets te convenció de salir de tu cueva? —Cuestionó Cherri, mirando a la mascota de su mejor amigo.
—Sí, no lo puedo dejar de lado cuando se siente tan solo y triste —Declaró Husk y Cherri sonrió y se acercó a acariciar al cerdito.
—Cerdo listo —Dijo sin dejar de acariciarlo, haciendo que el pequeño soltara más gruñidos alegres.
En ese momento escucharon que alguien llamó a la puerta principal y Charlie se acercó a ver de quién se trataba, mientras tanto, Husk fue a dejar a Fat Nuggets en el bar para que pudiera comer sus frutas mientras él revisaba si hacía falta alguna cosa.
—Es bueno tenerte de vuelta —Le dijo Vaggie—, poco a poco vamos a salir adelante todos juntos… Tenemos que ser muy fuertes y mantenernos unidos.
—Lo sé… Angel… Él creyó que había alguna razón para proteger mi vida por sobre la suya y yo… No puedo pagarle destruyéndome cada día que pasa —Murmuró, pensativo.
De repente escucharon a Charlie soltar un jadeo de asombro y eso los llevó a voltear hacia donde ella estaba, lo cual les permitió visualizar a quienes les estaban visitando.
—Hola, eh… Tú debes ser el hermano mayor de Angel… ¿Verdad? —Preguntó a un demonio arácnido de pelaje gris oscuro, el cual era algo bajito— Oh… Y es un gusto conocerte a ti también —Dijo mirando ahora a un demonio con apariencia similar a la de un pez abisal, el cual tenía un trozo de cinta médica cubriendo una herida en su frente, además de que cargaba un ramo de flores— Adelante, no se queden parados ahí afuera.
El par de pecadores agradecieron con un ademán y entraron al lugar; Cherri frunció el ceño y se aproximó hacia la entrada, Vaggie y Husk la siguieron, extrañados.
Antes de que los visitantes pudieran hablar, la demonio de alborotado cabello se cruzó de brazos, mirando al demonio araña de mala manera.
—Arackniss —Masculló nada contenta— ¿Te atreves a pararte por aquí, puto imbécil?
—Cherri Bomb, en estos momentos lo que menos necesito es discutir contigo —Le dijo— Vengo a visitar a mi hermano.
— ¿¡Entonces ahora sí es tu hermano!? —Exclamó, apretando los puños— Porque la última vez que vimos tu puta cara, le dijiste que no era nada tuyo y que te daba vergüenza, Angel se sintió tan mal que se fue sin decir nada… Y después supe que esa noche se metió quién sabe cuánta mierda para no pensar en la forma como lo trataste y estuvo como un puto zombie todo el fin de semana, ¡así que no vengas con pendejadas!
— ¡Lo dije sin pensar! ¡Es verdad que odiaba que Anthony se dedicara a lo que hacía y que no estaba de acuerdo con el cómo vivía, pero era mi hermano! ¡Me equivoqué al decirle todo eso! ¿¡Acaso tú nunca la has cagado!? ¿¡O ahora que vives aquí se te ha olvidado lo que también has hecho mal!? —Contraatacó el demonio araña, haciendo que su acompañante le mirara con algo de preocupación.
—He… Hey… No peleen… ¿Q-Quizá podamos resolver esto de manera más asertiva…? —Sugirió Charlie.
— ¡Es que tú no entiendes! —Alegó Cherri, más enojada que antes— ¡Este cabrón no hizo más que ser una mierda con Angel! ¡Siempre prefirió quedar bien con su papito antes que tener huevos y proteger a sus hermanos menores! Mientras tanto, Angel fue el que tuvo que dar la cara por su hermana, para evitar que la metieran en las mismas mierdas a las que lo acabaron arrastrando a él, ¡y aquí abajo, terminó cayendo con Valentino porque estaba prácticamente solo! Este pendejo y el mal nacido de su padre le dieron completamente la espalda, Angel no tenía a nadie que lo apoyara para poder sobrevivir, ni a nadie que lo hiciera sentir querido… Por eso a ese bastardo no le costó nada envolverle la cabeza con palabras bonitas y promesas vacías… —La demonio volvió a mirar al contrario con bastante rabia— Así que espero que ahora entiendas que eso que te da tanto asco sobre él, Arackniss, fue algo que tuvo que hacer por sobrevivir en un puto mundo que no hizo más que escupirle en la cara y donde su hermano mayor prefirió ser un pendejo que lo dejó a su suerte.
El mencionado desvío la mirada, aquellas palabras realmente hicieron mella en su persona. La discusión había atraído a algunos curiosos (incluida Niffty) que observaban la situación desde las escaleras.
—Niss… ¿Y si mejor nos vamos? —Susurró su acompañante, ante lo cual el chico de pelo gris negó.
—No, Baxter —Respondió finalmente—. Aún pienso que Anthony y yo no nos parecíamos en nada… Porque él era bueno… Pero tuvo la mala suerte de ser hijo de nuestro padre y de que nuestra madre dejó la Tierra cuando aún éramos niños… Fuimos criados entre mafiosos, crecí con la idea de que pertenecer a la organización de papá era lo único a lo que debía aspirar y que esa era la forma de mostrarle lealtad a mi familia… Por eso para mí era inaceptable que Anthony se negara a seguirse involucrando, porque iba en contra de todo lo que mi padre me enseñó…
Charlie sintió bastante pena por lo que aquel demonio dijo, no podía imaginarse lo duro que debía ser para él darse cuenta de eso tan tarde. Por otro lado, Husk se sorprendió bastante con lo que el hermano de Angel había dicho, ya que, aunque conocía la historia, nunca había pensado en todo lo que había detrás y en lo difícil que debió haber sido crecer en un entorno así.
—Sé que Anthony murió —prosiguió Arackniss—, Baxter me contó que el día del exterminio se topó con él en la calle, mi hermano enfrentó a esos ángeles y le salvó la vida a un montón de personas, él incluido… Aunque en el proceso terminó siendo asesinado…
—Estoy muy agradecido con él, ya que aún sin que fuéramos amigos y sólo coincidimos un par de veces por nuestros jefes, sus acciones me permitieron salir de ahí con vida —Añadió el pecador con apariencia de pez— Niss y yo sólo queremos darle nuestros respetos a Angel Dust, no queremos molestar a nadie ni vinimos a causar problemas.
—Bueno… Supongo que no hay problema con que lo hagan… —Replicó Charlie, ante lo cual Vaggie asintió aprobando— Podemos acompañarlos a donde… Lo sepultamos…
—Gracias —Arackniss se encogió de hombros y le indicó a su compañero que lo siguiera, la Princesa se dispuso a guiarlos, pero entonces Baxter miró a Husk a un lado de Cherri Bomb.
—Hey… También tú estabas ahí ese día —Le dijo, para después sonreírle—, incluso si no fue intencional, tus acciones me ayudaron a salvar mi vida, eso no lo olvidaré…
—Me alegra que lo que hice sirviera de algo… Y Angel estaría feliz de escuchar que sus esfuerzos valieron la pena, salvó a todos a su alrededor… —Respondió el gato demonio, nunca imaginó que, aunque no había podido salvar a su amado, al menos la lucha no había sido en vano, pues le habían dado una segunda oportunidad de vivir a otros pecadores que, al igual que ellos, estaban cansados del genocidio del Cielo.
Arackniss dirigió su mirada hacia Husk y arqueó ligeramente la ceja, lo reconoció por aquellas fotos que se habían viralizado en las redes el día del exterminio, y cuando estuvo a punto de preguntarle qué tipo de relación tenía con su hermano, el sonido de alguien tocando la puerta de nuevo hizo que todo mundo se quedara ahí donde estaban.
Charlie se dirigió hacia la entrada principal y, cuando abrió la puerta, todos los presentes y los que observaban a la distancia se paralizaron en sus sitios al ver a aquella luminosa presencia casi divina. La joven serafín, cuya cara resultó inconfundible para Charlie y Vaggie, hizo una pequeña reverencia ante ambas.
— ¡¿E-Emily…?! ¿D-De verdad eres tú? ¿Q-Qué estás haciendo aquí? —Preguntó la rubia bastante intranquila mientras que Vaggie se mantenía a su lado, expectante y alerta, pero de forma discreta.
— ¡Charlie! ¡Estoy encantada de verte de nuevo, ha sido tanto tiempo desde aquella vez! —Exclamó para luego soltar un chillido entusiasta— ¡No puedo creer que realmente estoy en el Hotel Hazbin en persona! Estaba tan nerviosa, pero ahora que ya estoy aquí, ¡me siento muy emocionada!
— ¿Un ángel…? —Murmuró Arackniss con un rostro de incredulidad que pocas cosas en la vida le habían hecho poner, a la par que retrocedía un par de pasos, haciendo que Baxter retrocediera también.
— ¿Qué hace aquí uno de esos santurrones…? —Cuestionó ahora Cherri Bomb, de forma un poco defensiva.
Husk, por su lado, sintió que, si su cara pudiera palidecer del pánico, lo habría hecho. De forma cautelosa y sin que la visitante notara su presencia, se apartó y se dirigió a la barra para cargar a Fat Nuggets entre sus brazos temblorosos y lo cubrió a él y así mismo con sus alas en un intento de proteger a ambos, ya que la aparición de ese ser celestial le resultaba amenazante y le hizo revivir ciertas imágenes escalofriantes en su cabeza.
—No tienen nada que temer, no vengo aquí a hacerles daño —Explicó Emily y luego miró a Charlie—. Me enteré de la situación con el exterminio que se llevó a cabo hace dos semanas y he venido aquí para hablar sobre algo importante contigo.
— ¿Qué cosa…? —Cuestionó la rubia, no sabía si eso debía preocuparle, ciertamente y aunque Emily no le parecía una mala persona y había sido la única en creer en ella durante aquella audiencia con los ángeles, ya no esperaba nada bueno del Cielo.
—Primero que nada, quiero pedir perdón, perdón por todas las almas que se perdieron a causa de esa matanza, almas que pudieron haber encontrado la luz… Y por todo el dolor que eso ha ocasionado a numerosas personas —Expresó, llevando una mano a su pecho—. Supe lo que pasó con Angel Dust y no saben cuánto desearía poder borrar cualquier dolor que hayan padecido durante estas semanas que han debido lidiar con su ausencia… Pero al menos espero que lo que vengo a decirles, pueda compensar el daño que han sufrido…
— ¿A qué te refieres…? ¿Qué puedes decirnos que pueda hacer que este dolor que sentimos sea compensado? —Charlie estaba bastante dudosa, esa situación la tenía de los nervios.
Emily respiró profundamente, no sabía cuáles eran las palabras adecuadas para decirles las cosas, pero decidió ser muy directa.
—Angel Dust logró ascender, ¡él está en el Cielo!
Ante aquella declaración, todos permanecieron en silencio, sin podérselo creer, sabían lo que vieron y eso más bien sonaba como una broma, una nada divertida.
— ¡Imposible! Él ya está muerto, muerto y enterrado —Dijo Niffty desde la distancia desde donde observaba la escena junto con algunos huéspedes.
—Nosotros lo velamos y sepultamos esa noche —Añadió Vaggie, cruzándose de brazos.
— ¡Pero es la verdad! No vengo a afirmarlo sólo con palabras, vengo a demostrárselos —Y acto seguido, hizo aparecer en sus manos una esfera luminosa que los presentes observaron.
Todos quedaron atónitos cuando, en aquel objeto, se pudo visualizar a Angel en una especie de campo de flores, estaba sentado sobre un mantel de picnic junto a su hermana mientras comía una paleta bastante contento. El asombro no hizo más que crecer cuando, además, vieron también a cierto pecador que hacía dos años creyeron haber perdido para siempre durante la batalla.
— ¿A-Angel…? ¿P-Pentious…? —Susurró Charlie con una voz bastante frágil mientras sus ojos se cristalizaban en lágrimas que no tardaron en correr por sus mejillas.
Vaggie y Cherri se quedaron sin palabras, mientras que Arackniss, desde una distancia que consideró prudente, observó la escena y se impresionó al ver a sus dos hermanos menores.
— ¿De verdad son Anthony y Molly…? Ella… ¿Ha estado en el Cielo todos estos años?… Eso… Significa que… ¿Mamá también…? —Musitó, sin poder creer lo que veía y ahora con más dudas que nunca.
— ¿Cómo que Pentious está en el Cielo…? ¡Eso suena tan irreal que no lo puedo creer aunque lo estoy viendo! —Exclamó Baxter, llevándose una mano a la cabeza.
Finalmente, Husk salió de detrás de la barra, con un miedo que no se podía explicar. Se acercó a Emily, quien, al verlo frente a ella, lo reconoció de inmediato.
— ¡Oh, por Dios! ¡Finalmente puedo verte! Tú eres la persona a quién quería traer este mensaje, ¡Angel está esperándote allá arriba!
El gato demonio no respondió, toda su atención estaba sobre la esfera que ahora proyectaba la imagen de su adorado ángel. Lo vio reír, tan encantador como él era, con esa cara tan bonita que podía mirar por horas como un tonto enamorado y esos preciosos ojos rosados que le invitaban a perderse en ellos, como si no existiera nada más que ese momento.
De repente y sin previo aviso, gruesas lágrimas desbordaron por sus ojos y no pararon hasta caer por su mentón, esa era la primera vez que lloraba desde que creyó que su ángel se había ido para siempre, fue como si todo el dolor que lo asfixiaba comenzara a liberar su cuerpo mediante esas lágrimas que antes no pudo dejar salir por más afligido que estuviera. No sabía describir lo que sentía en ese momento… Una combinación de alivio junto con una creciente angustia, una especie de ansiedad que se estaba disparando por todo su ser.
—Oh, mi querido ángel… Estás bien… Estás a salvo… Lo lograste, estás… Donde debes estar… Donde nunca nadie te podrá volver a hacer daño… — Suspiró Husk mientras trataba de secar las lágrimas que no dejaban de salir.
—Entonces… Sí es posible que las almas se rediman y vayan al Cielo —Dijo Charlie entre sollozos— Vaggie, no puedo creerlo… Esto… Es maravilloso… Angel y Pentious están bien… Están felices en el paraíso…
— ¡Tu hotel ha dado grandiosos resultados! Sera no quiso hablar de esto cuando Pentious ascendió porque queríamos entender cómo llegaba un alma redimida al Cielo, pero… Ahora que Angel está allá también, consideré muy necesario decirte la verdad, sobre todo porque ellos dos están esperando encontrarse con personas muy especiales que se quedaron aquí.
La pequeña Serafín se acercó más a Husk y a Cherri mirándolos con bastante entusiasmo.
— ¡Si ustedes se lo proponen, estoy segura de que en menos de lo que se imaginan, podrán subir también y estar con ellos!
Cherri se quedó algo pensativa, aunque pudo encontrar a Sir Pentious bastante agradable, no tenía muy bien definido lo que sentía por él. Hacía mucho tiempo que no se permitía a sí misma sentir esa clase de amor por nadie, pero… Ahora que sabía que él estaba con vida allá en el Cielo, no quería dejar pasar la oportunidad de seguir conociéndolo más y así, si las cosas se daban y arriba había lugar para ella, podría dejarse sentir eso que creía alguna vez en el pasado le habían robado.
Y, en lo que a Husk respectaba, las palabras de Emily incrementaron esa angustia en su ser… Deseaba más que nada estar con Angel por toda la eternidad y poder decirle una vez más cuánto lo amaba… Pero una parte de su ser sabía que eso no iba a pasar.
La sombra de Alastor oscureció esa dulce fantasía y le recordó que, así dejara todos sus vicios y lavara cada uno de sus pecados, esa cadena en su cuello seguía ahí y ahora más que nunca su amo no lo dejaría libre, no ahora que tendría una nueva forma de torturarlo cuando supiera que Angel estaba en el Cielo y que lo único que lo separaba de él, era el trato que ambos habían hecho.
Husk nuevamente retrocedió, sintiendo las piernas temblorosas y luciendo realmente abrumado, cosa que preocupó bastante a los presentes.
—Lo siento… —Fue lo único que pudo articular mientras se alejaba, sin dejar de mirar a la joven Serafín— Dile a Angel que me perdone… Yo… No podré cumplir nuestra promesa, no puedo subir, jamás podré ir al Cielo con él… —Y, sin que nadie pudiera detenerlo, se marchó a prisa llevándose a Fat Nuggets y dejando a todos helados en sus respectivos sitios.
✧༺ ༻∞ MISTERIOS DE LA TIERRA, EL CIELO Y EL INFIERNO∞༺ ༻✧
Una curiosidad breve porque el capítulo fue muy largo.
Arackniss y Baxter son buenos amigos pese a que ambos son ese tipo de personas que prefieren no relacionarse con la gente.
Aunque Baxter lo desconoce por completo, es gracias a su relación con el hermano de Angel que los V's lo tienen ubicado tanto a él como a su padre (pues Vox siempre está espiando a sus empleados y Baxter hace parte de ellos) y Valentino usaba su integridad como amenaza para atormentar a Angel.
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