Prólogo
Muchas veces nos preguntamos: ¿cómo sería la vida de uno de no existir?
Hay millones de preguntas que uno se hace cuando está aburrido, cuando están con amigos y suelen preguntarse estupideces al igual que estar con familia y hacer preguntas de lo más estúpidas posibles. Puede variar, pero la idea principal de preguntarse de la vida de uno siempre es posible.
Aquí, en este contexto, es una situación particular puesto que, ¿cómo sería tu vida de tener 10 hermanas? La mejor pregunta es: ¿cómo sería la vida de tus hermanas mayores y menores de no existir? ¿Cómo sería sus vidas de no tener al único varón de la familia como hermano?
Lincoln Loud, hoy un joven de 17 años de edad y el hermano del medio, literalmente, de sus 10 hermanas, se hacía esa pregunta mientras admiraba las fotos familiares. De todas esas fotos, obvio que destacaban con cada una de sus hermanas, desde un principio hasta un fin. Desde las mayores que se encuentran fuera de casa, sea universidad u otras cosas. Del otro lado, era él con sus hermanas menores que siguen en la casa. Es el mayor y el que debe asegurarse que no suceda nada malo en ella. Al ser tan pocos ahora, todo es más tranquilo, más relajante.
De nuevo, se preguntaba qué sería de su vida de no tener la chance de ser hermano de todas. No en ese sentido extraño sino el mero hecho de imaginar de lo que sería la vida si él no existiese.
¿Ellas serían iguales?
¿Sus padres estarían contentos de no tenerle y tener solamente hijas?
¿Ellas serían felices?
¿Cómo sería todo?
No podría imaginarse dicha vida.
Bueno… podría imaginarse todo. Ellas seguro se han imaginado una vida sin las demás hermanas, ser hija única, tener al menos una o dos hermanas. ¿Él? Ni sabe si las demás imaginan si él existe o no. De hecho, la vez que todas sus hermanas han peleado por diversos problemas y él luego intentó dar una mano, le hizo darse cuenta que ayudar no fue buena idea. Aparte, son mujeres. Tenían razón. Ellas podían arreglarse tranquilamente. Desde entonces, desde esa vez, nunca ha intentado meterse en tales problemas.
—¿Y si le pregunto a Lisa? —ella era la genio de la familia. Podría crear algo que le permita ver un mundo así—. Pero, seguramente me pedirá alguna tontería a cambio… —lo cual también es cierto. A lo mejor son años de experimentos en él. A lo mejor le pide que haga alguna tontería que termine en su muerte—. Bueno, viví bien —mentira—. A lo mejor, podría ver algo interesante —también es mentira—. Bueno, es hora de…
—Hermano mayor
—¡AHHH! —cuando este reaccionó, era tarde. Se dio un gran susto con su hermana menor que, bueno, justamente apareció en su cuarto. No tenía expresión alguna. Él seguía tomándose el pecho. ¿Es que acaso ahora la temática de la familia es asustarle?—. ¿Por qué…?
—Llevo un rato aquí. De hecho, estoy casi segura que he hecho todos los ruidos posibles para que me escuches —Lincoln seguía alterado. Lisa, quien estaba con sus manos en la espalda, suspiró también, negando—. ¿Puedo tomar como que te has calmado? —tras respirar bien, este asintió—. No pude evitar escuchar las cosas que decías con respecto a "saber" de la vida de nosotras si tú no existes. Tengo una solución
—Por supuesto que debes de tenerla…
—He hecho viajes. Aunque he desafiado algunas leyes que no debería, siempre ha sido interesante el conocer más personas como yo, o mejor dio yo misma, para compartir nuestras experiencias en muchas cosas —ella seguía hablando. Se fue bastante por las ramas. Lincoln escuchaba proyectos y más cosas que llegó a marearse un poco. Al darse cuenta, tosió. Aclaró su garganta—. Mm, mm. ¿En qué iba? Ah, sí. Hermano mayor. ¿Recuerdas cuando te presté mi reloj?
—Sip. Casi muero por recuperarlo, pero, lo recuerdo. ¿Por qué?
Lisa mostró dicho reloj.
Dicho reloj entró en los ojos de Lincoln. Se veía exactamente igual a la vez que lo usó… hace varios años atrás. ¿Sigue siendo el mismo? Parece serlo. No encuentra que sea distinto.
—¿Es el mismo?
—Así es. Esta vez, está configurado —de hecho, tocó algunos botones del mismo—, para que puedas experimentar lo que sería un mundo sin Lincoln Loud —soltó muy amablemente—. Lo he probado antes. Es interesante.
—¿En serio?
—Al parecer, todas nosotras, tus hermanas, tenemos hijos y… —paró en seco la explicación. Lincoln… podía ver en él que estaba intentando guardar sus risas. Ella se molestó—. ¿Te es gracioso?
—Eh… no, no, para nada… digo, obvio que existirá alguien que quiera tener un… pfff….
—¿Quieres mi ayuda o no? —Lincoln se río fuerte esta vez. Lo bueno es que sabía más o menos controlar dicha risa. Por ende, acabó rápidamente las burlas hacia la idea de que ella tenga hijos. Fuera ya de las bromas, se puso serio. Asintió. Quería ver con sus propios ojos esto—. Bien. Entonces. Sabes cómo usarlo ¿no?
—¿La misma forma que la anterior vez? Fue hace años
—Sigue siendo la misma. Avanza el tiempo, algunas cosas siguen igual, pero actualizar todo es fácil hoy en día. De nuevo, es apretar un botón y listo.
—Sencillo
—Esta vez podrás estar más tiempo. Es más… si gustas, hasta puedo hacer algo para que no desencajes tanto en ese lugar
—¿A qué te refieres? Hablas… ¿por si me quiero quedar?
—¿No siempre has soñado eso? ¿Qué nosotras no existamos?
—Confieso que he tenido tales pensamientos, pero siempre imagino el hecho que sin ustedes, mi vida no sería la misma…
—…
—…
—¿Quieres esa vida?
—No, venga. Dame el reloj. Quiero experimentar eso… oye, espera, espera —se dio cuenta de una cosa—. Más allá sobre si quisiera ser hijo único o no… ¿por qué?
—¿Porque qué?
—¿Por qué haces esto por mí? Digo, sí, quieres que experimente y esas cosas. Pero, mi duda es… ¿para qué haces esto? ¿No te molesta que piense de esa manera?
—Hermano mayor, hay muchas cosas que han dejado de importarme. Que pienses que tu vida sería mejor sin nosotras, eh, molesta un poco pero no lo suficiente como para hacerme enojar. Todas hemos pensado cómo sería todo sin ti, por lo que estamos a mano —ni hablar de cómo sería ser hija única—. Siempre has estado para nosotras, interponiendo nuestra felicidad por la tuya. Es lo mínimo que puedo hacer
—Pero, me mandarás a un lugar donde ustedes… bah, donde yo no existo
—Obviamente, existes porque estarás tú, pero no serás parte de la familia
—… oh
—Además, no te preocupes por nada. Estoy segura que mi contraparte adulta sabrá muy bien lo que puede hacer si es que te sucede algo extraño… aunque la idea de que un extraño se acerque a mí… complicado si no porta un arma
—¿Qué?
—¿Qué? Oh, nada, nada —su versión adulta, las que ha conocido, siempre porta una. No es justamente un arma convencional, para nada. Pero sigue siendo un arma al fin y al cabo—. A lo que voy, sí, diviértete en esa vida. De todas formas, aquí te vamos a extrañar…
—¿Por qué me dices como si me voy para siempre?
—¿Pasarás la oferta?
—No, pero… planeo volver. Si es que puedo volver cuando quiera…
—Me cuesta creerlo, Lincoln… pero, allá tú —le entregó el reloj de una vez y por todas—. Ten. Solamente es apretar un botón y estarás allí. Eso sí, te aviso que no aparecerás en la casa.
En resumen, Lisa le explicó que como en este mundo, en esta realidad, en esta dimensión, no existe, no sería su cuarto. No estaría en la casa y demás, es obvio que todo será diferente. Aparecerá en un lugar cualquiera. Deberá tener cuidado. Más allá de eso, nadie le va a conocer. Por lo que tiene un registro limpio.
De hecho, en caso que suceda algo, Lisa preparó muchas cosas en caso que le suceda algo.
—… ¿Arthur Morgan?
—Identidad falsa.
—¿Por qué… justamente ese nombre?
—¿No has dicho que era tu personaje favorito de todos los tiempos?
—Eh, sí… ugh, es que, ¿te has jugado el juego? Me da… pena llevar un nombre del cual no soy digno
—Lincoln, es solo un nombre y apellido. No es para tanto
—… —no dijo nada. ¿No es para tanto? ¿El mejor personaje de todos los tiempos no es para tanto? Con un comentario guardado, entregó la identidad falsa—. Quiero otra.
—… —diablos que era quisquilloso su hermano mayor. En cuestión de segundos, se fue y volvió con una identidad nueva. Lincoln solo parpadeó y ella ya tenía nuevas cosas. Se las dio—. Toma. Deja de llorar. ¿Te parece mejor?
—… seh, algo así —dijo admirando su disque nueva identidad—. Segura… ¿Qué no pasará nada malo?
—Totalmente segura —el portal hacia susodicha dimensión, mundo, lo que sea, se abrió. Lincoln le miró una vez más—. Ve, ve. Diviértete. Todo estará bien aquí.
No dudó. Bueno, hubo demasiadas dudas en su cabeza, pero la realidad es que quería experimentar dicho mundo. Quería ver a sus hermanas, sus vidas. Sus vidas sin él, con hijos. Es complicado de imaginar que alguna de sus hermanas podría tener hijos… pero, ¿qué puede perder aquí?
¿Pensó mucho el hecho que quizás no quiera volver?
No, para nada. Sabe que puede volver.
Cuando Lincoln, armado de valor, entró al portal y este mismo se cerró, Lisa suspiró, viendo que por fin su hermano se había ido. No es que quería que se vaya, solamente quería que se vaya para así deje de molestar con sus pensamientos, que suele decir en voz alta, para estar a solas.
Solo entonces, Lisa, lista para irse del cuarto de su hermano, dio un paso, pisando al parecer algo, algo que le hizo bajar la mirada. Tras bajar la mirada, se agachó para darse cuenta que el reloj que le había dado, quedó aquí.
—… ¿cómo?
Ni ella misma entiende cómo es posible.
Lo tenía en su muñeca. Lo tenía asegurado. ¿Cómo es posible?
¿Cómo puede ser que se haya olvidado el reloj?
—Ah, Lincoln… ¿cómo…? No… no creo que diga esto pero, por Dios… ¿cómo haces a veces para superarte en estas cosas?
Solamente esperaba que su hermano mayor no le suceda nada extraño… y esperaba que pronto conozca su contraparte adulta y le dé soluciones… ¿ella? No, ella por hoy no quiere pensar más. Esto ya quemado ya las neuronas de ella y prefiere que pase unos días y ver cómo se las arregla para hablar de este tema a los demás.
