FRAGILES ESCUDOS DE UNSHINOBI

3 AÑOS DESPUÉS DE LA VICTORIA HYUGA

SASUKE

—¿Papi y mami no vienen? —preguntó un pequeño Sasuke que iba amarrado mediante telas a espaldas de su hermano.

Itachi negó con la cabeza mientras los dos saltaban el muro trasero de los terrenos Uchiha—. No, hoy no pueden venir. Pero ya nos alcanzaran —mintió.

—¿Vamos muy lejos, Icachi? —preguntó Sasuke.

Itachi asintió—. Un poco, hay que avanzar mucho esta noche.

Sasuke soltó un bostezo—. ¿Poedo dormir más, Icachi?

Itachi sonrió—. Sí, duerme. Te avisaré cuando lleguemos.

A Itachi le tomó tres días llegar al refugió señalado en el mapa que le dio su padre. Le tomó una semana más aceptar que sus padres no habían podido escapar de las garras de los Hyuga así que avanzó hacia el segundo punto que se encontraba en el bosque frontera del país del fuego y los dominios de la aldea de la cascada, y por supuesto quemó el mapa.

La entrada a la guarida la había preparado su padre mediante una técnica ilusoria de un nivel que hasta Itachi desconocía. No comprendía como era posible que la técnica siguiera funcionando a pesar de que su padre, muy seguramente, ya estaba muerto.

Al atravesar el árbol correcto se rebeló ante sus ojos una casa estilo tradicional de cinco habitaciones.

—Increíble, papá —susurró Itachi mientras dejaba a Sasuke en el suelo—. Llegamos, Sasuke

Sasuke se talló los ojos mientras luchaba por despertar—. ¿A dónde?

—A casa —dijo Itachi.

—¡Itachi! —gritó una voz desconocida para Sasuke y luego se encontró cara a cara con un hombre alto vestido con vistosas mallas verdes.

—Gai-sensei —dijo Itachi respetuosamente—. Me alegra verlo.

—¿Tus padres? —preguntó el hombre llamado Gai.

La única respuesta que obtuvo fue una ligera negación con la cabeza de parte de Itachi.

—Lo lamento, muchachos —dijo el hombre con genuina tristeza. Sasuke aún no comprendía a donde habían llegado y porque el hombre vestido de verde lamentaba algo por él.

—¿Dónde está Kakashi-sensei? —preguntó Itachi.

—Volvió a la aldea, los Hyuga lo querían en una misión para rastrear al Isobu —explicó Gai.

—¿Qué quieren los Hyuga con los Bijus? —preguntó Itachi.

Gai se encogió de hombros—. Ciertamente, ni Kakashi lo sabe —luego el hombre se dirigió a Sasuke—. Por aquí, Sasuke, te enseñaré tu habitación. Tu mamá hizo un gran trabajo con la decoración.

Sasuke sonrió en ese momento, porque le tomó casi un año comprender que no volvería a ver a sus padres.

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22 AÑOS DESPUÉS DE LA VICTORIA HYUGA

SASUKE

Sasuke acariciaba el cabello de Sakura, largo, sedoso y rosado, mientras ella reposaba con la cabeza en su estómago y ambos miraban al techo de madera de su habitación.

—¿Deberíamos matarla? —preguntó Sasuke con frialdad.

Sakura asintió—. No obtendremos información más útil de lo que ya obtuvimos y nos pone más en peligro estando viva.

Sasuke se sorprendió ante la respuesta de la chica. Si le era posible, Sakura siempre optaba por el camino de la vida... así que si ella opinaba eso era porque realmente creía que no podrían extraer más información de ella.

—Además, los interrogatorios con genjutsu están agotando a Itachi —dijo Sakura—, no deberíamos pedirle que se esfuerce más.

—Creo que tienes razón —dijo Sasuke comprendiendo las razones de la chica. Itachi estaba bastante demasiada energía en explorar su mente y la información que ella daba no valía el riesgo—. Lo hare esta noche —decidió y pasó sus dedos por el cabello de ella—. No te preocupes, no tienes que acompañarme... sé que no te gusta hacer esas cosas...

Akamaru soltó un ladrido poderoso cuando entró por la barrera protectora. Sasuke no sabía interpretar que decía, pero escuchó al perro de Hanna, Sakon, responder con un ladrido igual de potente.

Sakura y Sasuke se levantaron de la cama de un salto y se colocaron las máscaras, a pesar de que no podían entender a los perros era clara que la señal que emitieron era de peligro y alerta.

Hanna, Sakon e Itachi ya estaban en el patio central de la casa cuando Sasuke y Sakura llegaron hasta ellos.

—Salgamos de la barrera —dijo Itachi—, es mejor que no sepan dónde está la casa.

Cuando salieron de la barrera del árbol protector, un robusto ninja de al menos 4 metros de alto golpeaba todos los árboles a la redonda.

Sakura se acercó a Sasuke—. Iré con la prisionera, al menos podré vigilarla. Yo no soy muy útil aquí.

Sasuke asintió aceptando la idea, dentro de la barrera ella estaría más segura.

—Akamaru dice que capturaron a Kiba —informó Hanna.

—Maldición —dijo Itachi entre dientes—. ¡Sasuke, el grandulón no es un Hyuga, ataca los pies, yo iré por la cabeza! —gritó Itachi.

Sasuke obedeció y comenzó a lanzar bolas de fuego hacia los pies del gigante ninja.

Sasuke miró por el rabillo del ojo que Sakura volvía a atravesar la barrera protectora y se sintió a salvo de verla alejarse del enfrentamiento.

Hanna, Akamaru y Sakon atacaban los brazos del grandulón, el plan era sencillo... hacerlo caer.

Entonces Sasuke miró hacia atrás y vio a Sakura caminar tomada del brazo de Hinata.

—¡Sakura! —gritó Sasuke— ¿Qué mierda haces?

Itachi se distrajo al ver la misma escena, lo que provocó que el grandulón le diera un golpe con la gigantesca mano que lo envió varios metros por el aire hasta golpearse con un inmenso tronco.

—¡Itachi! —gritó Hanna.

Entonces Sasuke vio como la Hyuga saltaba y Sakura se desmayaba al mismo tiempo.

—La tenemos Choji, vámonos —dijo una chica rubia desde la copa de un árbol que se mantenía intacto.

Pero cuando los tres estaban por irse, Kiba salió de la nada y embistió a la chica rubia con ungatsuga.

—¡Kiba, aléjate! —gritó Hanna.

Sasuke corrió hacia Sakura, que aún seguía inconsciente y la acunó entre sus brazos.

Desde donde estaba pudo ver como Kiba le susurraba unas palabras a la chica rubia y luego apuntaba su kunai directo a la garganta de la chica.

Pero entonces la Hyuga llegó por la espalda y clavó un golpe directo a la espalda de Kiba que lo hizo caer sobre la rubia sin fuerza alguna.

La rubia se sacó de encima a Kiba y tomó el kunai, pero a último momento lo dejo caer. Akamaru y Sakon saltaron sobre el cuerpo de Kiba para protegerlo y así, los tres ninjas enemigos huyeron del lugar.

Sasuke golpeo suavemente las mejillas de Sakura.

—Hey, Sakura, vamos linda, despierta, despierta —pidió Sasuke.

Akamaru arrastró a un Kiba paralizado de la cintura para abajo hacia Sasuke.

—La rubia —dijo Kiba cuando llegó junto a ellos—. La rubia tiene un jutsu extraño, puede entrar en el cuerpo y los pensamientos de otros —explicó.

Hanna e Itachi llegaron hasta ellos. Itachi recargaba la mayor parte de su peso en Hanna, pero a Sasuke le tranquilizó ver que él aún podía caminar por sí mismo.

—Así es como supieron donde estábamos, me-me leyó la mente creo —explicó Kiba.

Itachi escupió sangre—. Tenemos que empacar e irnos de aquí —logró decir—, si saben dónde estamos volverán. El refugio ya no es seguro —dijo Itachi, pero apenas terminó esa frase comenzó con un ataque de tos que le impedía respirar y cayó al suelo de rodillas.

Hanna buscó en su bolsillo la medicina, pero, aunque Itachi la tomó su habilidad para inhalar aire no mejoro.

—¡Sakura! —gritó Hanna con desesperación, pero la chica en los brazos de Sasuke aún no respondía.

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SHIKAMARU

La sirvienta llamada Tenten le sirvió un poco más de té.

Desde el primer paseo por la aldea Temari y él no habían repetido algo similar. A Shikamaru no le sorprendía, aunque ella no estuviera bajo las órdenes de los Hyuga no sería propio de una dama pasear sin escolta con un hombre.

De hecho, las reuniones en la sala de té rosaban la línea de lo adecuado, su padre se lo había dicho en dos ocasiones.

Shikamaru no solía desobedecer a sus padres, aún incluso si sus órdenes eran tediosas y problemáticas, pero cuando su padre lo retó por sus continuas visitas a la casa de la hija del Kazekage, él solo pudo mentirle prometiéndole que intentaría poner excusas. Sin embargo, aquello no sucedió y si ella lo llamaba... él iba corriendo como si de un imán se tratara.

Aprendieron a ser discretos, comunicándose mensajes solo a través de la sirvienta Tenten. Shikamaru no sabía si podían o debían confiar en ella, pero hasta el momento no había sido una soplona, en una ocasión ella le había mentido a Neji al asegurarle que estaba ahí para ayudarle a mover cosas del desván con su sombra, cuando Neji cuestionó porque no lo hacía ella misma, Tenten respondió que le daba miedo el desván. Neji asintió y nunca más comentó el incidente.

La presencia de Tenten los ayudaba de otra forma ya que, a fin de cuentas, ellos nunca estaban solos, mientras Tenten estuviera en la habitación las reuniones de Temari y Shikamaru podían ser algo meramente formal. Sin embargo, había cierta complicidad entre ellos tres que ya no podían negar.

—¿Estás seguro? —preguntó Temari con la mayor informalidad del mundo.

Shikamaru asintió moviendo una pieza en el tablero de Go. Había resultado que Temari era muy lista y estaba aprendiendo a jugar bien muy rápido.

Temari pensó su siguiente movimiento.

—Diez ninjas de la arena —repitió Shikamaru—, no saben quién fue el asesino.

Temari chasqueó la lengua—. Cualquiera podría ser... los ninjas de la arena no son bienvenidos en la frontera de la aldea del sonido —movió una pieza.

—Me pregunto qué hacían ahí —dijo Shikamaru justo antes de mover otra pieza, la tenía, estaba seguro de que ganaría.

—Buscaban a alguien —dijo Temari, revelando más información de lo que Shikamaru esperaba. Temari le sonrió—. No creerás que te diré a quien buscaban.

Shikamaru sonrió—. No pensé que lo harías —respondió con una media sonrisa—. Voy a ganar —dijo Shikamaru señalando el error que Temari había cometido.

Temari infló las mejillas en forma de rabieta—. Mierda, pensé que te tenía esta vez —dijo ella.

—Te falta aprender, Temari —Shikamaru se sorprendió de su propio lenguaje tan pronto terminó la frase. Le hablaba con informalidad no porque la irrespetaba sino porque le tenía confianza. Aquello estaba fuera de los límites de la formalidad con la que deberían estar ahí.

¿Cómo había llegado a esa problemática situación? Sabía que con cada visita se metía más en el lodo y un día de estos Neji o Hiashi-sama podrían terminar de enterrarlo, pero pese a eso... él seguía visitándola.

Estaba cumpliendo órdenes, se decía a sí mismo. Estaba ahí porque obedecía las órdenes de la princesa de la arena. Solo por eso.

—Ya te ganaré algún día —dijo ella.

Tenten comenzó a retirar las fichas del tablero y a guardarlas en su respectiva caja de madera.

—Escuché que la hija de Hiashi-sama viaja mucho—dijo Temari.

Shikamaru asintió—. Sí —no le gustaba tocar el tema de Hinata, en lo que a él respectaba su misión era un asunto totalmente confidencial, reservado solo para la rama principal de los Hyuga, pero él sabía lo que Hinata así ya que sus dos mejores amigos la acompañaban. Buscaban al Cuarto Hokage.

—¿Es cierto que ella tiene una misión secreta?

Shikamaru torció una sonrisa—. Me cortarían la lengua si rebelara eso —dijo.

—¡Oh por favor! —suplicó ella exagerando su rostro de súplica—. Dime por favooooor —agregó ella jugando. Shikamaru soltó una risita, como un idiota, a veces ella era tan ocurrente e inhibida que lo hacía sentirse un niño pequeño—. Por favoooor —volvió a decir ella, juntando sus manos como si hiciera una plegaria.

Shikamaru vio que incluso Tenten no pudo ocultar una sonrisa ante la actitud infantil de la chica.

—Bueno, bueno —dijo Shikamaru—. Sí, sí, tiene una misión secreta —aceptó—, pero por favor, no me hagas decir nada más.

Temari retomó su postura—. ¿La conoceré pronto?

—Quizá en la boda —dijo él—, no viene mucho a la aldea.

Temari suspiró—. Es una lástima, quizá seríamos amigas, su hermana, Hanabi, no me agrada nada.

Shikamaru sonrió, le habría gustado decir que a él tampoco le agradaba Hanabi, pero él no gozaba de la libertad que tenía Temari, así que reprimió su comentario con un sorbo de té.

—Debo irme —anunció cuando terminó su taza—, antes de que logres que me corten la lengua.

—No dejaría que eso pasara —dijo ella mientras él se retiraba.

Shikamaru se volteó para verla una última vez, tenía que parar.

—No podrías evitarlo, Temari —respondió él.

—Te llamaré de nuevo —dijo ella con una enorme sonrisa. Shikamaru le devolvió la sonrisa. A una parte de él le daba tristeza verla, ella siempre estaba sola, la habían abandonado ahí, y él había tenido esa idea, lo mínimo que podía hacer era acompañarla a jugar Go.

—Mejor no lo hagas —pidió el, pero, aunque lo dijo sabía que no sucedería.

Ella le llamaría y él acudiría de inmediato.

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NEJI

—Tú no Neji, tú quédate un momento —le ordenó su tío después de la reunión mensual con los líderes de escuadrón. Los lideres del combate de largo y corto alcance abandonaron la sala en silencio y con pesar, Neji volvió a sentarse.

Hiashi esperó a que todos abandonaran la torre del Hokage para volver a hablar, se inclinó hacia adelante en la enorme silla y juntó los brazos sobre el escritorio.

—¿Cómo van las cosas con la de la arena? —preguntó, aunque Neji supuso que su tío ya sabía la respuesta.

Neji se encogió de hombros—. Normal, supongo... está organizando la boda tal como querías.

Hiashi frunció el ceño—. Es una lástima que no pudieras convencerla de no incluir sus ridículas tradiciones de Sunagakure —se encogió de hombros—, pero supongo que es lo normal... además si el Kazekage viene a la boda lo mejor será que vea que respetamos sus tradiciones.

Neji asintió sin decir mucho, realmente desconocía muchos detalles de la boda y tampoco le interesaban, su único plan era llegar ahí, plantarse en el altar, aceptar y largarse.

—Me informaron que Shikamaru Nara la visita demasiado —dijo el jefe del clan Hyuga—. ¿Acaso tu futura esposa es una puta?

Aunque Temari no era del todo de su agrado, Neji no veía razón para insultarla de esa forma. La chica estaba cumpliendo su deber al pie de la letra. Intentó no expresar nada en su rostro

—Le enseña a jugar Go —explicó calmadamente—. Además, nunca se encuentran solos. Siempre hay alguna sirvienta con ella en la sala de té.

Lo cierto es que Neji no podía asegurar eso último, pues nunca los había encontrado juntos, aquella información solo era respaldada por la confianza que le tenía a Tenten.

Hiashi asintió con un rostro poco convencido—. Ya veo...Me gustaría hablar contigo respecto a todo esto, sobrino —el tono de voz de su tío lo hizo poner más atención en sus siguientes palabras pues pocas veces lo llamaba "sobrino"—. ¿Recuerdas tu misión principal con esa chica?

Neji asintió—. Un hijo.

—Así es —dijo Hiashi—, como comprenderás para tener un hijo dos adultos necesitan —Neji arqueó la ceja—, tener sexo —terminó su tío.

Neji intentó mantener la calma y el color de su cara bajo control.

—No tienes experiencia en ese campo, Neji —dijo su tío reclinándose hacia atrás en la silla—. Así que hazte un favor a ti mismo y a la pobre Temari y coge a una sirvienta... o a una puta, no me interesa. Obtén algo de experiencia, no decepciones a la princesa de la arena en la cama, y cumple tu deber.

Neji hizo lo posible por asentir con tranquilidad, aunque en realidad quería salir corriendo de la sala lo más pronto posible. Intentó parecer impasible y no dijo nada, pero se sentía sumamente avergonzado e incómodo.

—Más te vale asegurarte de que esa puta tenga un hijo tuyo y no de Shikamaru Nara —dijo el hombre inclinándose hacia adelante—. ¿Entendiste?

Neji asintió de nuevo y se levantó para retirarse. Estaba tan incómodo por aquella conversación que ni siquiera espero el permiso de tu tío para irse.

Caminó por los tejados de las casas hasta sus terrenos, donde a lo lejos lo vio, Shikamaru Nara salía de los terrenos del Bouke por una puerta lateral de servicio, no por la puerta principal que solía usar.

Neji frunció el ceño y bajo de un salto al patio de su casa, pese a ser casi las once de la noche algunos sirvientes aún caminaban por la casa haciendo pequeñas tareas como servir agua en las vasijas o meter la ropa de cama de los oficiales que se encontraban en misiones.

Neji paso entre todos ellos sin prestarles atención y caminó hasta el pequeño riachuelo de donde la servidumbre obtenía agua.

Sabía que Tenten no lo esperaría con el té servido debido a que era muy tarde, pero la encontró en el riachuelo llenando un cuenco de barro. No supo explicarse a si mismo porque había ido a buscarla ¿Acaso quería preguntarle sobre Temari? ¿O quizá en su rutina nocturna verla era algo habitual?

—¿Te ayudo? —dijo él cuando ella termino. Las palabras le salieron de la boca sin censura, nunca había ofrecido su ayuda, mucho menos a una sirvienta, pero sintió que ayudarla era lo correcto.

Tenten dio un respingo al dar la vuelta para verlo—. Estoy bien, Neji-san, no es necesario —dijo la chica—. ¿Desea un poco de agua?

Neji asintió y le mostró las manos—. Quiero lavarme las manos —dijo él.

Con un cuenco de madera pequeño Tenten tomó un poco de agua y la vertió sobre las manos de Neji.

—Veo que se le curó por completo la herida —dijo ella.

Neji, inesperadamente, sonrió. Se había cortado tantos días atrás que ni lo recordaba, pero la observación de la chica le devolvió el buen humor.

—Por supuesto, Tenten. Soy un shinobi —dijo él intentando ocultar la suave sonrisa que se le escapaba—. ¿A dónde llevas el jarrón? —quiso saber.

—A la cocina, es para el desayuno de mañana —explicó ella—, pero por la mañana el agua de aquí está demasiado fría.

Neji meditó que desconocía por completo esa información, él siempre tenía el jarrón de agua de su casa lleno y jamás se había molestado en tener que recolectarla directamente del riachuelo.

—Ya veo —dijo tomando el jarrón entre los brazos sin mucho esfuerzo.

—¡Neji-san! —gritó Tenten horrorizada—. Me regañarán si lo ven a usted cargar eso.

Neji arqueó una ceja—. ¿Quién podría regañarte por algo que YO estoy haciendo?

Tenten soltó una ligera risa—. Supongo que... supongo que tiene razón.

Neji, inesperadamente, le volvió a sonreír. La inocencia de la chica lo divirtió, como si por un momento hubiera olvidado que él era la autoridad máxima dentro de los límites del Bouke y ella solo era el escalón más bajo.

Caminaron de vuelta hacia la mansión en silencio. Se sentía cómodo y en confianza junto a ella—. Dime, Tenten —dijo él—. ¿Shikamaru Nara visitó a Temari-san esta noche?

Tenten asintió—. Así es —dijo ella, él agradeció su sinceridad internamente, si ella le hubiera mentido él no podría volver a hablarle—. Shikamaru-san le está enseñando a jugar Go, ella estaba un poco aburrida esta tarde, así que lo llamó ya que lo vio por aquí.

Neji arqueó una ceja, confundida—. ¿Qué hacía Shikamaru aquí?

Tenten meditó un poco—. Me parece que estaba charlando con Hoku-san.

—¡Oh, es verdad! —recordó Neji. El día anterior Neji le había pedido a Shikamaru que hablara con Hoku, el experto en códigos del clan para formar una nueva clave que pudieran aprenderse los nuevos jóvenes ninja de la academia. Últimamente tenía tantas cosas que hacer que olvidaba las tareas que mandaba—. Había olvidado el código—estaba cansado.

Tenten le abrió la puerta de la cocina y él dejó el jarrón sobre la mesa. Luego miró la pulcra cocina y tomó un melocotón del cuenco de frutas.

—Casi nunca vengo aquí —dijo Neji observando la cocina—. Desde que mi padre murió —Neji observó todos los trastos que los sirvientes usaban para cocinar y anotó mentalmente apartar presupuesto para comprar varias cosas. No sabía porque le había revelado esa información.

—Ni siquiera sabía que los Hyuga venían a la cocina —dijo Tenten con una suave risita.

Neji sonrió ante el sonido de su risa, nadie reía en su presencia, todos lo temían o lo odiaban demasiado para eso—. No lo hacemos —dijo él—, pero a mi padre le gustaba cocinar de vez en cuando, lo recuerdo bien.

Tenten tomo un poco de agua y de dispuso a limpiar los pocos platos sucios que había en la tarja.

Neji la miró, tenía un cuerpo delgado, y caderas estrechas, un cuerpo totalmente diferente al de Temari, pero quizá podía ser ella... quizá podía pedirle el favor a ella de... Neji sacudió la cabeza y desvió la mirada del trasero de la chica, avergonzado de sus pensamientos.

Tenten giró e hizo una ligera inclinación—. ¿Desea algo más o me puedo retirar a dormir?

Neji negó con la cabeza y un fugaz pensamiento donde ella se encontraba desnuda sobre él le cruzó por la mente—. Puedes retirarse —dijo rápidamente deseando que ella no notara su sonrojo.

Tenten se encaminó a la salida.

—Tenten —llamó él a último momento. Ella giró para verlo, pero él se contuvo ¿Qué iba a decirle? "¿Podrías hacerme el favor de tener sexo conmigo para que no me vea como un perdedor frente a la hija del Kazekage?"

Neji sacudió la cabeza suavemente—. No es nada, puedes retirarte.

Y ella se fue.

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¡Hey, hola!

Lunes de fic jajaja no tengo mucho que decir de este capítulo de conexión, pero espero les este gustando la historia porque a mi me gusta mucho.

Nos leemos el siguiente lunes.

Edit: debí subir esto ayer jejeje pero ando de vacaciones y no tuve internet para subir el capítulo.