Los personajes de Inuyasha pertenecen a Rumiko Takahashi yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener. Cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia o referencia.
Contexto: Inuyasha cursa su segundo año en la universidad, esto sucede antes del capítulo 2, pero en el mismo año.
10. Dilema (Día 10 Tinieblas).
El invierno estaba en su apogeo y las calles de Osaka se encontraban decoradas con luces de Navidad, que contrastaban con el cielo gris, el aire gélido que envolvía a la ciudad y con la sensación de vacío que Inuyasha sentía en su pecho. El chico caminaba solo, sus pensamientos mientras el viento helado cortaba su rostro. Ese último semestre había sido agitado, pero algo dentro de él sentía un vacío, como si estuviera persiguiendo algo que siempre había tenido al alcance de la mano, pero nunca se había atrevido a tomar.
Era su segundo año en la universidad y aunque había conocido a muchas personas, su vida social había sido principalmente con Miroku. A veces salía con chicas, pero ninguna de esas citas llegaba a ser algo más serio. La última había sido Kikyou, una chica bonita y simpática que uno de sus compañeros le había presentado, parecía ser la más prometedora. Era encantadora, atenta y todos parecían pensar que formaban una pareja ideal.
Sin embargo, algo dentro de Inuyasha le decía que no estaba completo. Kikyou era agradable y bonita, de eso no tenía duda, pero cuando estaba con ella, su mente vagaba hacia otro lugar, como si algo o alguien, le estuviera faltando. En su interior, había un rincón oscuro que no lograba iluminarse, no importa cuántas veces tratara de llenarlo con la compañía de otras personas, ninguna de ellas era Kagome.
Kagome… él había estado enamorado de ella desde hacía tanto tiempo que ya no podía recordar cuándo comenzó. Tal vez había sido en la secundaria, lo que sí sabía es que no podía seguir mintiéndose a sí mismo.
En ese entonces decidió no decírselo nunca, porque tenía miedo. Miedo a arruinar su amistad, miedo a perderla, a que ella no lo viera de la misma manera y él tenía la culpa, de niños, solía decir que ella era como su hermanita, incluso en preparatoria cuando sus compañeros le hacían burla con que Kagome era su novia, él se molestaba, reafirmando sus palabras "Es solo como mi hermanita, una hermanita muy molesta". Además, su vida estaba por cambiar, dentro de pocos meses, él se mudaría a Osaka a la universidad y no estaba seguro de cómo manejaría una relación a larga distancia. Así que, lo mejor, fue quedarse callado, pensar que solo era su mejor amiga y que todo estaría bien… aunque no lo estuviera.
Esa tarde, mientras caminaba rumbo a una cafetería con WiFi para terminar una tarea final, se encontró con Miroku que estaba por entrar, se saludaron con un gesto de cabeza y luego pedir sus cafés, se dirigieron a una mesa vacía junto al ventanal. Miroku e Inuyasha se conocían desde tercero de secundaria, por lo que Miroku había sido testigo de cómo su mejor amigo llevaba años enamorado de Kagome, aunque él mismo no lo viera o no lo quisiera aceptar.
—¿Qué tal la cita con Kikyou?— preguntó Miroku, con tono casual pero una mirada de escrutinio.
—Bien…— murmuró Inuyasha, con el entusiasmo brillando por su ausencia—. Kikyou es genial.
—¿Entonces por qué pareces un alma en pena?— Miroku lo observó con el ceño fruncido—. ¿No se supone que deberías estar feliz?
—No lo sé— respondió con un suspiro—. Kikyou tiene todo lo que cualquiera podría pedir, pero…
—Pero no es Kagome— completó Miroku, sin rodeos.
—No sé de qué hablas— murmuró Inuyasha, intentando que su voz sonara indiferente—. Kagome es mi amiga, solo una amiga… nada más— lo último murió en sus labios, como si él mismo no pudiera creerla.
—¿Hasta cuándo vas a seguir engañándote?— preguntó Miroku, con una mezcla de incredulidad y compasión—. Te conozco desde hace años, he visto cómo se ilumina tu cara cuando ella te escribe o cuando la ves, ¿Me vas a decir que esos celos que sentías cuando Kouga o Hojo la cortejaban eran celos de "hermano mayor"?
—¿Y si no siente lo mismo?— su voz tembló ligeramente—. ¿Y si lo arruino todo? No soportaría perder su amistad… que me vea como un hermano y termine alejándose para siempre.
—Puedo jurar no te ve como un hermano mayor— Miroku soltó una carcajada, incrédulo ante lo que estaba escuchando, le seguía pareciendo increíble que Inuyasha no notase que Kagome estaba locamente enamorada de él.
Un camarero dejó dos cafés, durante unos minutos, solo se escuchó el traqueteo de las teclas de sus laptops. La rutina parecía envolverlos, hasta que un sonido rompió el silencio: el tono de un mensaje de texto en el celular de Inuyasha.
—Déjame adivinar… Kikyou— dijo Miroku al ver la expresión de desgano de su amigo.
—Quiere que conozca a su padre, vendrá para fin de año— murmuró al terminar de leer el mensaje—. Dice que sería importante para ella
—¿No me dijiste que no era algo serio?— inquirió Miroku, cruzándose de brazos.
—¡Y no lo es!— exclamó Inuyasha
—Escúchame— dijo Miroku, observándolo con seriedad, apoyando los codos en la mesa—. Si sigues dejándote llevar por el miedo, un día podrías despertar y darte cuenta de que la has perdido. Kagome es la chispa que ilumina tu mundo y lo sabes.
Como ayuda del universo para confirmar las palabras de Miroku, otro mensaje le llegó a Inuyasha. Esta vez, los ojos de Inuyasha brillaron y sus labios se curvaron en una sonrisa sincera.
—Es Kagome— afirmó Miroku con una sonrisa tranquila.
Inuyasha asintió, con su mirada clavada en el texto, comenzaba a arrepentirse de haberle cancelado a Kagome el "Joya no Kane" de ese año.
—No pierdas más tiempo— susurró Miroku—. A veces, para disipar las tinieblas, solo hay que atreverse a encender la luz.
Inuyasha respiró hondo, sintiendo cómo esas palabras se instalaban en su corazón. Por un momento se quedó mirando la ventana, observando cómo las luces de Navidad parpadeaban en la distancia. Miroku tenía razón, con Kikyou, no había la misma calidez, la misma conexión profunda que sentía con Kagome. Tal vez, solo tal vez, era hora de enfrentar la verdad.
¿Podría seguir viviendo con este vacío que solo ella podía llenar?
10/12/2024
No se preocupen, no se quedarán con la duda de que regalo llevaba Kagome para Inuyasha, solo que, si nada cambia, será hasta el día 18.
Respecto a Ayame, aun no decido si pondré más sobre ese tema o como lo desarrollaría.
