El último fanfic - 3

Hola otra vez. Parece mentira que ya nos encontremos en el tercer capítulo, y todavía no haya novedades de FHix. Siento que las cosas de a poco van entrando en una especie de quietud tensa, como si en cualquier momento todo pudiera dar un giro inesperado al conocerse un nuevo detalle del caso de su desaparición.

Se siente muy extraño estar sola acá. Creo que es una sensación propia de una persona que ha perdido a alguien, no por muerte sino por la simple desaparición. El hecho de no ver más a FHix, de no poder hablar con ella, de no recibir ningún mensaje de ella ni tampoco una llamada aunque fuera desde otro número de celular, me resulta una preocupación constante. Una incertidumbre que no me deja pensar en otra cosa, altera mi rutina, a pesar de que trato de sobrellevar la situación como puedo, siguiendo con mis actividades como cualquier joven adulta funcional.

Pero su cama vacía sigue allí, recordándome su ausencia.

¿En qué momento se habrá puesto a escribir este fanfic? Ella siempre escribe mucho en su computadora, aunque a veces me ha parecido que había empezado a trabajar en historias originales….


Desde hacía un buen rato que algo, una idea incómoda e incierta, estaba rondando por la mente de Fluttershy. Antes de que se encontraran con Starswirl en el palacio de Canterlot, antes de que él afirmara que estaba todo bajo control, antes incluso de que hallaran la campana de Grogar, tan sospechosamente al casco. Antes, probablemente, de entrar a la ciudad sin toparse con ninguno de sus enemigos. Ella no quiso darle importancia a esa inquietud, pues pensaba que sólo era parte de su agitada mente, preocupada por la situación en general. Si bien la posibilidad de derrotar a los Windigos le había ayudado a mantener a raya esa sensación de que no todo estaba realmente bajo control, la sensación persistía, iba creciendo. Y a pesar de que debía sentirse alegrada por encontrarse con sus demás amigos y que entre todos pudieron vencer a los fríos espíritus antiguos, cuando creía que podría derrotar esa pequeña sombra de duda en su interior, la conversación con los changelings acerca de que algo espantoso le había ocurrido a la reina Chrysalis hizo que saltara una especie de alarma en su corazón. Aunque no comprendió en ese instante la razón, que no tenía tanto que ver con que sintiera compasión por aquella villana sino con la preocupación por la seguridad de los cautivos en el palacio, cuando vio a Discord tendido sobre aquella camilla transportada por paramédicos, todo de pronto adquirió un doloroso sentido.

—¡DISCORD!

Acostumbrados a oír su voz siempre suave y serena, todos quedaron descolocados al escuchar a Fluttershy gritar de esa manera. No había ninguna respuesta por parte de Discord, casi como si hubiera dejado el mundo físico, y eso la alteraba peor, a tal punto de que, en su desesperación, ella empezó a sacudirlo y tuvieron que separarla de la camilla entre los médicos y sus propias amigas.

—¡¿Por qué?! ¡¿Quién hizo esto?! ¡¿Qué pasó?! —vociferaba sin consuelo la pobre Fluttershy.

Por mucho que Mistmane y Mage Meadowbrook intentaron explicarle lo sucedido, hubo que esperar a que se calmara un poco, mientras Twilight, sus amigas y los demás presentes no paraban de hacer preguntas o hablar entre ellos.

—¡A ver! ¡Silencio por favor! —exclamó Somnambula, elevándose unos metros por encima de todos— Discord se ha desmayado, pero está vivo —agregó una vez que el barullo se calmó un poco—, al parecer le han inyectado alguna especie de sustancia que le ha producido una parálisis general.

Las voces se alzaron de nuevo, especialmente la de Fluttershy, que ya tenía casi toda su melena húmeda por las lágrimas.

—¿Cómo que parálisis general? ¿Eso quiere decir que no puede moverse ni hablar? ¿Fueron ellos los que le hicieron eso?

Somnambula se quedó titubeando, e intercambió una mirada con las otras Pilares. La respuesta podía ser demasiado impactante para todos, y no necesitaban hablar para darse cuenta de que ese no era momento ni lugar para resolver la cuestión de quién había atacado al señor del caos.

—Eh… es algo difícil de explicar.

—¿Qué tan difícil puede ser? —replicó Twilight— ¡Evidentemente no puede haber sido nadie más que Tirek, Chrysalis o Cozy Glow!

—¡Hey! —exclamó Rainbow Dash, que en un vuelo rápido se había adelantado para ver a quién más habían trasladado al hospital— ¡A propósito de Cozy Glow, la están ingresando a Urgencias en este mismo momento! ¿Qué clase de pelea tuvieron aquí? ¿Acaso Tirek y Chrysalis enloquecieron por completo?

Las preguntas de Rainbow, además de producir una gran sorpresa en el público, probablemente daban en el clavo: todo tenía que ser resultado de una batalla. Eso explicaría todo lo que estaba sucediendo… salvo la misteriosa aparición de la campana fuera del palacio.

—Entendemos que tengan muchas preguntas —dijo el poni paramédico principal, un pegaso de abultada melena y con barba—, pero debemos continuar con el traslado del paciente. Las horas siguientes son cruciales para contrarrestar los efectos de la sustancia y buscar una forma de ayudarlo.

Mientras los paramédicos se ponían en marcha hacia el Hospital de Canterlot frente a un montón de ponis y criaturas impotentes, Starswirl el Barbado y la princesa Celestia se hicieron presentes de inmediato, saliendo al trote del castillo.

Presa de la ansiedad por saber y entender todo a fondo, Twilight abrió la boca para hablar pero Celestia se adelantó:

—Twilight, me alegra que tú y tus amigos estén bien. Y entiendo que tengan muchas preguntas para hacer ahora mismo, pero este no es el mejor lugar para hablar. Por eso, les pido que me acompañen para que tratemos el asunto en privado.

La forma en que la alicornio pronunció estas palabras parecía dar entender que sólo incluía a las portadoras de los Elementos de la Armonía, a nadie más. Y ello quedó reafirmado cuando, una vez que pasaron las seis ponis, toda una fila de guardias se puso delante de Starlight, los estudiantes, los changelings y el resto.

—¡Oigan! —exclamó Starlight— ¡Déjenos pasar!

—Lo sentimos, pero la princesa Celestia nos ha ordenado que no permitamos pasar a nadie más —respondió el que comandaba al grupo, con voz neutra.

—¿Qué? ¿Por qué?

Esta vez fue Starswirl quien se encargó de responder.

—Es un tema muy delicado. Pero ya se los aclararemos cuando sea propicio.

—Disculpe, pero por muy delicado que sea el asunto, eso nos incumbe igual —dijo Thorax secamente, y junto con Pharnyx emprendieron vuelo para sobrepasar a los guardias, quienes se prepararon para hacer cumplir las órdenes reales. Sin embargo, el mago les hizo una seña para que no hicieran nada. Después de todo, el unicornio barbado intuía, por la actitud determinada de los changelings, que de alguna manera ya presentían la verdad.

Ahora, lo que le tocaría al viejo mago era remar la situación con los que quedaban. No era nada que no hubiera manejado antes, pero…


El estado de Discord sería apenas el primer golpe para nuestras heroínas, aunque ellas no sabían eso aún, ni mucho menos estaban preparadas para lo que venía. Ellas esperaban de la princesa Celestia la narración de una batalla épica, en la que de alguna manera habían vencido a Chrysalis y a Tirek, pero con consecuencias desastrosas para el draconequus. Y para Cozy Glow.

Con el panorama que comenzaba a abrirse ante sus ojos, las ponis (y los changelings) observaban todo a su alrededor con una perspectiva distinta. Sobre todo, Thorax y Pharnyx, que iban muy receptivos a los elementos invisibles del ambiente. Y podían percibir con mucha claridad una cosa, un olor, una esencia que seguramente pasaba desapercibida para cualquier poni, pero no para ellos porque, a pesar del salto evolutivo de su especie -por así decirlo-, conservaban varios de sus instintos changeling intactos. Eran esos instintos y su percepción especial los que les indicaban que su anterior reina se encontraba cerca. Y más: la princesa Celestia los guiaba hacia una zona del palacio opuesta al sitio de donde ella debía estar. Y como en su interior decidieron que no necesitaban oír de nadie lo que sus espíritus ya tenían casi claro, los dos changelings tomaron un desvío hacia aquel lugar, sin que la comitiva que iba adelante se diera cuenta.

La sala donde se reunieron con la princesa Luna y algunos guardias estaba escasamente amueblada y decorada, pero aseguraba cierta privacidad. Una vez dentro, Celestia chequeó dos veces que no hubiera nadie afuera antes de cerrar la puerta. Luego, se erigió como centro principal de la reunión, en una actitud que ni Twilight ni Luna le habían visto tener. De hecho, el aspecto que presentaba la alicornio blanca les llamaba cada vez más la atención: se veía trastornada, su melena no mostraba la misma fluidez y brillo, en sus ojos se reflejaba una ansiedad mucho mayor que cuando el palacio fue atacado por los tres villanos.

—Antes de empezar, necesito que respondan algunas preguntas —dijo Celestia, casi clavándole la mirada a Fluttershy—, primero, ¿a dónde fuiste, Twilight?

—Huí directamente hacia el Imperio de Cristal, con Shining Armor y Cadence —respondió la alicornio lavanda, un poco incómoda, como si la estuvieran interrogando por una fechoría—, estuve buscando una manera de corregir las cosas, de contraatacar… y no encontré nada… hasta que llegaron mis amigas.

—¿Fueron todas contigo? —preguntó Celestia.

—Sí, por supuesto. Ellas me convencieron de que, mientras estuviéramos juntas, podríamos luchar contra lo que fuera.

—Entonces Fluttershy también estaba con ustedes —comentó Luna.

—Claro. ¿Por qué no iba a estar con nosotras?

—Cuando vinieron a Canterlot, ¿entraron todas juntas, o alguna se adelantó? —continuó Celestia.

Las ponis y Spike compartieron miradas confundidas, pues no comprendían a qué querían llegar las princesas.

—¿En qué sentido pregunta si nos adelantamos? —inquirió Rainbow— No nos separamos en ningún momento.

—Solo necesitamos corroborar algo —respondió Luna—, no queremos que lo tomen a mal… pero es necesario que confirmen si Fluttershy entró al palacio con ustedes, o sola, y si ayudó a Discord a salir primero de las cavernas subterráneas.

Hubo un silencio breve de parte de las ponis. De repente, la sospecha de lo que no se estaba diciendo implicaba una idea inconcebible para ellas.

—Disculpe, princesa Luna, —dijo Applejack, en tono respetuoso— pero… ¿acaso está insinuando que tal vez Fluttershy tuvo algo que ver con lo que le pasó a Discord?

Los ojos de la pegaso mencionada se expandieron en su rostro por el horror que le provocaba esa insinuación. Ya era demasiado ver a su amigo casi muerto como para que encima la acusaran de tal atrocidad.

—Yo… ¡yo no le haría eso a Discord! —exclamó Fluttershy, subiendo el tono de su voz con cada palabra que pronunciaba— ¡YO NO LE HARÍA ESO A NADIE!

Y se echó a llorar de nuevo, asistida por Rarity, que de algún lado seguía sacando pañuelos descartables.

—No quiero ser impertinente, ¿pero no sería mejor hablar con más franqueza? —dijo Spike— ¿Qué ocurrió aquí adentro mientras nosotros llegábamos?

—A ver, no es nuestra intención acusar a Fluttershy de nada —aclaró Celestia—, porque la conocemos, y sabemos que ella no lastimaría a ninguno de sus amigos. Si no fue ella quien apareció en las cavernas subterráneas para sacar exclusivamente a Discord de allí, entonces tuvo que tratarse de una impostora. Aún no entiendo cómo ha sido posible, porque sé lo que están pensando… y no pudo haber sido Chrysalis.

—¿Y por qué no? —protestó Rainbow Dash— ¿Quién si no ella posee la habilidad de suplantar a otros?

Ante este cuestionamiento, la princesa del sol calló. Ahora más que nunca se notaba que ella sabía algo que los demás no, y por alguna razón se lo reservaba. Sin embargo, la princesa Luna decidió romper el hermetismo.

—Porque la reina Chrysalis está muerta —soltó la princesa de la noche, ya sin tapujos. No tenía sentido seguir dando rodeos— al igual que Tirek. Y quien los mató intentó hacer lo mismo con Cozy Glow… y con Discord.

En ese instante, las caras de Spike y de las seis portadoras de los Elementos de la Armonía fueron atravesadas por el horror y la incredulidad. De repente el silencio, cual agujero negro, se tragó toda palabra ante la mención de la muerte. Nunca se les había cruzado por la cabeza que fuera ésa la razón por la cual toda actividad maligna había cesado en Canterlot. Nunca se hubieran imaginado que sus enemigos no se presentaran a darles pelea debido a que ya estaban derrotados… y no a costa de la magia sino de sus vidas.

—¿Cómo…? —musitó Twilight, parpadeando más veces de lo normal.

Celestia suspiró pesadamente. Era el tipo de charla que hubiera preferido no tener jamás con su alumna. De hecho, la hubiera llamado solamente a ella, pero prefirió incluir a sus amigas porque temía que la noticia no fuera fácil de digerir para Twilight sola. Y de todas formas, era muy probable que ellas quisieran saber de qué se trataba.

—¿Cómo es posible? Es… ¿en serio están… muertos? —continuó la princesa de la amistad— No puedo creerlo… eran demasiado fuertes, incluso para nosotras.

—Eso explica por qué estaba todo tan tranquilo en Canterlot… —comentó Rainbow Dash.

—Disculpe, princesa, ¿pero nadie oyó nada? —preguntó Rarity— ¿Ni siquiera cuando atacaron a Discord?

—No, lamentablemente, no oímos nada —respondió la princesa Luna—. Fuimos liberados un rato más tarde, por un guardia. Tampoco él había escuchado nada.

—Es imposible —terció Twilight—, se tiene que haber escuchado algo. O por lo menos, deben haber sentido alguna vibración desde las cámaras subterráneas. No me creo que alguien haya podido pelear así como así contra tres seres con tanta magia, a menos que, no sé, los hayan separado… pero entonces… ¿pueden haberse atacado entre ellos?

—A ver, no es por morbo, ¿pero se puede saber cómo murieron? —interrumpió Rainbow Dash— Supongo que podemos descartar la explosión, y que se ataquen entre ellos no me parece una mala hipótesis. Si es por Tirek o Chrysalis, no dudo que habrían querido quedarse con toda la magia para ellos mismos, dejando afuera a los otros…

—Cozy Glow también tenía unas ínfulas de poder muy graves —agregó Spike—, aunque creo que su estilo sería más bien tomar toda la magia en el momento en que todos estén distraídos. Pero no tiene sentido que quiera atacar a Discord… o…

Celestia levantó un casco para llamar la atención del grupo.

—Escúchenme, voy a hacerles una pregunta más antes de continuar. Quiero saber cómo encontraron la campana.

—Bueno, eso fue fácil —contestó Pinkie, que por fin salía de su mutismo— cuando entramos a la ciudad vimos todo quieto y en silencio. Y seguimos adelante hasta la entrada al palacio, y ahí vimos que en una fuente estaba la campana. Había una nota en ella que decía… ¿cómo decía? ¡Ah, sí! "Ustedes ya sabrán qué hacer con esto. De nada". Eso parecía muy raro. Pensamos que podía tratarse de una trampa, pero no pasó nada. No vino nadie. Entonces entramos al palacio, hablamos con Starswirl, luego volvimos afuera y nos encontramos con los demás para derrotar a los windigos y… eso. ¿Será que el que nos dejó la campana ahí tuvo que derrotar violentamente a los villanos para sacársela?

—¿Crees que alguien mataría a otros sólo para ayudarnos a salvar Equestria? —preguntó Twilight, mirando de forma extraña a Pinkie Pie.

—Sípi. Si no, ¿por qué iba a devolver la campana? A menos que quisiera matarnos a nosotras también, pero ya ves que no lo hizo.

Cuando Twilight dirigió su mirada a las princesas, Celestia supo que era momento de abordar el siguiente punto.

—Escuchen, esto es un tema muy delicado. Más allá de que las víctimas sean enemigos de Equestria, el asesinato no está aprobado en nuestro reino. Por las circunstancias que encierran al caso, es muy probable que se trate de un ataque perpetrado por alguien externo. Por el momento, estamos investigando todos los movimientos dentro y fuera del palacio para entender cómo se produjeron los hechos. Y esta vez —aquí la mirada de la princesa se volvió dura y quemante, como una especie de láser invisible sobre las seis ponis y el pequeño dragón—, prefiero que se mantengan al margen. Pueden quedarse en Canterlot el tiempo que necesiten, visitar a Discord en el Hospital, y luego volver a Ponyville para enfocarse en sus asuntos. Pero no quiero que se involucren en este caso, bajo ningún concepto.

Acostumbradas a ser requeridas siempre que se presentaba alguna emergencia o problema en Equestria, las portadoras de los Elementos de la Armonía no se tomaron del todo bien que ahora la princesa Celestia decidiera dejarlas de lado. A excepción de Fluttershy, las demás no tardaron en expresar su confusión y descontento por tal resolución. Hasta la princesa Luna parecía sorprendida por ello.

—No se los estoy pidiendo como su amiga, —las interrumpió severamente Celestia, con una actitud que no parecía propia de ella—, se los estoy ordenando como Princesa aún en funciones. Sé que antes les he pedido su intervención en asuntos reales, pero ahora nos enfrentamos a alguien demasiado peligroso. No puedo permitir que les pase nada.

Luna estuvo a punto de hacer un comentario, pues presentía, de nuevo, que su hermana se estaba reservando mucha más información. ¿Por qué, sino, dejar afuera a las ponis que en los últimos años le habían resultado de gran ayuda?

Sin embargo, se oyeron unos golpes en la puerta. Eran unos guardias que venían a avisar de la presencia de dos individuos no autorizados en la "sala de los cuerpos".


Tras media hora de intensas charlas, plagadas de mentiras o medias verdades, Starswirl el Barbado consiguió por fin apaciguar los ánimos del ejército de ponis y criaturas. Algunos, como los yaks y los dragones, aceptaron retornar a sus hogares. Otros decidieron retirarse a un sitio donde pudieran descansar, pero no pretendían irse del todo, pues presentían que algo más se estaba cocinando en Canterlot. Y otros, especialmente la colmena de changelings, estaban resueltos a quedarse en ese mismo lugar, a la espera del regreso de Thorax y Pharnyx con noticias sobre su ex reina.

Por otra parte, Starlight y Sunburst intentaban convencer a los seis estudiantes de volver a Ponyville, ya que no quisieron volver con sus respectivas familias. Al final, resolvieron pasar por el Hospital para ver cómo se encontraba Discord. Por su parte, Starswirl dudó si acompañarlos o no, pero decidió ir con ellos, pues le interesaba conocer el estado del draconequus, y aún no terminaba de procesar lo que había vivido en todo ese día.

Además, el viejo mago notó que una yegua merodeaba cerca de ellos, una que había venido con el grupo principal y todavía no se marchaba. Así que decidió mantenerse en guardia.

Durante el trayecto hacia el Hospital Central de Canterlot, los ponis no intercambiaron palabra alguna hasta que se sumó una nueva integrante a la comitiva.

—¿Puedo ir con ustedes?

Algunas cejas se alzaron al ver de quién se trataba.

—Al larguirucho lo iban a liquidar, como seguramente liquidaron a los otros —susurró Tempest Shadow—, esto quizá sea nuevo en Equestria, pero no afuera.

Desconfiada, Starlight observó fijamente a la ex comandante pirata.

—¿Cómo dices?

—Busquemos un lugar libre de reyunos —respondió Tempest, señalando con los ojos a los guardias que patrullaban la zona, y de inmediato se puso en movimiento.

Starlight intercambió una mirada con su amigo Sunburst y después con el mago, como buscando su autorización. Este asintió con la cabeza, y todos siguieron a Tempest, que parecía saber muy bien de qué hablaba.

Caminaron un buen trecho juntos, sin decir ni una palabra. Cruzaron por un costado del hospital y continuaron por una calle que finalizaba en un parquecito, emplazado cerca de la ladera de la montaña donde se asentaba la ciudad. Había un mirador hermoso con una vista parcial sobre el valle, y una buena cantidad de vegetación. El sitio se hallaba desierto, al igual que los alrededores, lo que aseguraba que podrían hablar sin ser molestados ni temer que alguien pudiera escucharlos. A pesar de eso, se acomodaron lo más lejos posible de la calle.

—¿Y bien? —inquirió Starlight, pero Tempest Shadow se dirigió directamente a Starswirl.

—¿Los liquidaron, verdad?

—No entiendo a qué te refieres…

—Por favor, señor, no me tome por tonta. He vivido muchos años fuera de Equestria, y he visto muchas cosas interesantes. Y sé perfectamente que, si entras a una ciudad tomada por tu enemigo, pero este no se presenta en ningún momento a plantarte cara, debe ser por dos cosas: huyó, o está muerto.

El mago no pudo evitar hacer una mueca al oír la palabra "muerto".

—Miren, es un tema complicado. Celestia me ha pedido que lo trate con mucha reserva, no sé bien por qué.

—¿Por qué encubrir un crimen? Porque aquí, el asesinato es un crimen, ¿no?

—Sí, sí —cabeceó Starswirl—, y no es que tratamos de encubrirlo, pero se trata de algo que nunca había ocurrido antes. Como yo entiendo el asunto, aunque es poco lo que entiendo, puede haber alguien muy peligroso detrás. Yo… yo vi los cuerpos —el hechicero empezó a mover la cabeza de un lado para el otro—, el de Tirek, y el de Chrysalis. Fue espantoso… y lo más terrible es que no puedo entender cómo pasó. Ambos eran muy poderosos… y tan sólo tenían un corte cada uno. Uno mortal, por cierto. Si hubo una pelea, deberían tener más heridas. Incluso si los tomaron por sorpresa, no hay rastros de ningún enfrentamiento. Y nadie escuchó nada, ni nosotros que estábamos en las cavernas subterráneas, ni ningún poni de los alrededores.

—¿Dices que los cuerpos tenían un corte? ¿Dónde?

—En la base del cuello.

—¿En dónde los encontraron?

—En un cuarto adyacente a la sala del trono.

—¿Había algo más? ¿Alguna pista, una huella, un indicio del atacante o del arma?

—Pues… había un dibujo muy extraño, hecho con… bueno, creo que con sangre. Representaba a un alicornio.

—Hmmm —Tempest se quedó pensando.

De los estudiantes, ninguno emitía palabra, simplemente escuchaban, fascinados aunque perturbados. Starlight no se perdía detalle. Aún le costaba creer aquella macabra historia, le parecía pura ficción, algo sacado de una novela retorcida.

—Bueno, hasta cierto punto tiene lógica —continuó la unicornio sin cuerno—. Si yo, o por lo menos mi yo de hace algunos años, supiera que los gobernantes de un importante reino cayeron, y que el poder de ese reino está en las patas de unos patanes, sin dudas los quitaría de en medio para apoderarme de ese poder. Y la mejor forma de asegurarme de que no interferirán en mis planes de dominación, es mandándolos al hoyo. Así de simple.

—Entonces, según tú, —se sumó Starlight a la conversación— alguien mató a Chrysalis y a Tirek para apoderarse de su magia y de la campana de Grogar.

—Es más común de lo que ustedes creen…

—Pero hay un problema… —agregó Starlight— la campana apareció. La dejaron justo frente a las narices de Twilight y sus amigas. ¿Por qué haría eso el que la robó? ¿No tendría más sentido que el ladrón utilizara toda la magia para enfrentarse a los windigos y así presentarse como un "héroe" ante Equestria, justificando que haya tomado el poder?

—Quizá le pareció más adecuado que Twilight se encargara de eso. Luego, podría recuperarla de todos modos.

Starlight negó con la cabeza.

—No sé, para mí no tiene sentido. Si fuera así, me habría esperado que después de los windigos apareciera algún maniático transformado en alicornio y corrompido por la magia, dispuesto a pasar por encima de cualquiera que se oponga a él. Hasta yo, en mi peor fase, hubiera sido capaz de algo así.

Smolder levantó una garra para hablar.

—¿Y cabe la posibilidad de que alguien pretendiera "ayudar" al reino? Después de todo, recuerden que nadie pudo contra esos villanos, y no parecía haber otra manera de derrotarlos.

—Esa es una forma muy rara de ayudar —comentó Gallus—, y además, por lo que conozco de aquí, me resulta extraño imaginarme que un poni sea capaz de matar a nadie. De hecho, muchos ni siquiera matarían una mosca.

—¿Y por qué piensas que fue un poni? —le replicó Sandbar— Pudo haber sido otro tipo de criatura… alguna que pudiera agarrar adecuadamente un arma.

—Yo no dije que esto lo hizo un poni —contestó Gallus—, y es más, lo dudo, porque como habrás notado, antes de que se desatara la catástrofe, estaban todos divididos.

—Es que, si no fue un poni, ¿qué fue? —repuso Smolder— ¿Y para qué se entrometería en un problema de Equestria si no fuera para apoderarse del reino? ¿Para qué acabar con los villanos y devolver la campana con la magia que podría darle el control de todo?

—Porque tal vez se trata de alguien a quien no le interesa la magia —respondió Sandbar.

Todos, incluso Tempest y Starswirl, miraron al poni terrestre con sorpresa. Este se puso algo incómodo, pero retomó enseguida su razonamiento.

—Siempre asumimos que todo es por la magia, pero a veces olvidamos que puede haber otras cosas más potentes que puedan motivar a alguien a realizar un acto terrible.

—Y si no es por la magia o por el poder mismo, —comentó Starlight— ¿por qué te parece que alguien es capaz de matar?

Ante esa pregunta, Tempest Shadow hizo un chasquido con la lengua y esbozó una marcada sonrisa.

—Por dinero, por supuesto.

Las miradas volvieron hacia ella. De repente sus ojos habían adquirido un cierto filo, y la soberbia de un avezado ante un grupo de ilusos.

—Alguna vez me ofrecieron una cantidad muy grande de metálico por liquidar al cabecilla de un lugar muy lejano —comentó Tempest Shadow—. Me lo pensé… y si terminé diciendo que no, fue porque ya tenía otros planes en mente.

La ex comandante de King Storm dirigió una mirada enigmática por encima del barandal, hacia lo profundo del valle que se extendía por el horizonte.

—Piensen una cosa… —agregó— Todo esto se resolvió muy fácil. Y muy rápido. Como si alguien ya tuviera todo previsto de alguna manera. Si vino alguien de afuera para encargarse del problema, eso es lo de menos. Yo diría que se fijen en los de adentro, porque se me hace demasiado conveniente que toda la actividad del palacio se empezó a mover justo después de que "el trabajo" estuvo listo.

—¿Quieres decir que pudo haber un cómplice? —preguntó Starlight.

—Más de uno, probablemente. Sólo estén atentos… porque aquí hay una burbuja que va a reventar por todo lo ancho de Equestria. Y vamos a ver quiénes salen beneficiados de esa explosión.