TE CUBRO LAS ESPALDAS
"Corría por el bosque, sin mirar atrás, sin rumbo, sin pensar…, los pulmones me quemaban de lo rápido que iba, pues ya no lo soportaba más. Las piernas cada vez me pesaban más a cada zancada que daba y mis heridas dolían a rabiar. Mis oídos solo escuchaban mi respiración entre cortada y el latir de mi corazón que parecía que se me iba a salir por la boca.
No podía parar, es más, no debía, pues si lo hacía el devora hombres me destrozaría…"
…15 minutos antes…
Si alguien le hubiese dicho a Eri que iba a tener un día diferente a todos los demás, esta no lo creería, pues casi siempre eran igual, trabajar y más trabajar. Que le dijesen que iba a ser ajetreado, bueno, aún lo admitiría y te diría "oh si, en la cantera llevamos un ritmo frenético", pero que le dijesen que sería entretenido por haber desenterrado el hogar de una hambrienta mantícora devora hombres, sinceramente se reiría y te diría "le has dado un buen trago al vino", pero visto lo visto es justamente lo que habían hecho…
Allí estaba Eri, inmóvil, junto al niño que habían aporreado, el que ahora estaba temblando de miedo, pues ella también lo sentía. Sentía el miedo poco a poco apoderarse de ella, mientras veía cómo la bestia iba destrozando la maquinaria que empleaban, pero también atacaba a los hombres que tenía a su abasto…
¿¡Qué debía hacer!? Estaba paralizada, su mente gritaba ¡corre! Pero su cuerpo no reaccionaba, estaba en shock, no muchas veces tenía delante a un monstruo… Enseguida, la mantícora se encaró hacia donde estaban y empezó a acercarse.
En ese instante recordó, unas palabras que le dijo Phil:
"Cuando tengas delante un peligro, recuerda la regla 95: ¡concéntrate! No dejes que el pánico te invada y sobre todo regla número 15: un héroe vale lo que vale su arma".
Ahí es cuando Eri empezó a reaccionar, "un arma, una arma…" se decía mentalmente.
— ¡Aja! ¡Ya lo tengo! — vio un pico en el suelo y lo agarró. Puso al chiquillo detrás de ella, mientras se ponía en posición de defensa.
Hades veía la escena desde una distancia prudencial, no quería verse envuelto en ese berenjenal…"Pero qué insensata, defenderse con un pico" pensó el dios llameante. Iba a presenciar la posible muerte de la hija de su mayor enemigo, pero por alguna razón no quería que le ocurriera nada. "¿¡En que estás pensando!? No, claro que quiero que muera, pero…, no de esta manera, quiero ver como toda la familia ¡sufre! Quiero que cuando regrese el bobo de Tontules vea que ya no le queda nada" su mente retorcida tenía otro plan que podría funcionar.
— Número 48, quiero decir Asclepio, en cuanto te diga que corras, corre lo más rápido que puedas, ¿de acuerdo? — le indicó Eri al asustado niño.
— Pero Eri ¿y tú qué? ¡Te destrozará!
— No te preocupes por mí y haz lo que te digo ¿de acuerdo? — Asclepio asintió, mientras Eri veía cómo el monstruo estaba solamente a diez pasos de donde ellos estaban, se fijó que encima de ellos tenían una red con piedras que habían apartado antes del derribo. ¡Eso es! Solo tenía que cortar la cuerda… No… Con el pico no la rompería a la primera, pero sí que podía desestabilizar la polea de un golpe.
Cuando la mantícora se posicionó en el lugar justo, Eri se abalanzó sobre la rueda de la polea donde tenía un seguro para estabilizarla y que no se moviera, la golpeó con el pico y enseguida con el peso la red llena de piedras fue cayendo encima de la mantícora.
— Ahora Asclepio ¡huye! — gritó Eri que se estaba incorporando también para huir. El muchacho huyó todo lo rápido que podía, aunque sus heridas le escocían. A lo lejos vio a número 32, o sea ser a Patroclo, con un grupo de hombres, todos iban armados, así que fue hacia ellos.
De nada sirvieron las rocas a la mantícora para volverse a levantar, ahora estaba enfurecida y le echó el ojo a su siguiente víctima: un jugoso niño.
Asclepio oyó el rugido del monstruo y echó la vista atrás. ¡Le miraba! ¡La mantícora iba a por él! Nervioso, tropezó y se dio de bruces contra el suelo.
Eri vio con horror cómo la bestia iba a atacar a Asclepio, no lo pensó dos veces y le lanzó el pico al devora hombres, que le dio justo en toda la cabeza.
Se hizo el silencio en la cantera, "¡está loca!", pensaron los presentes al ver la actuación de la muchacha, incluso Hades y los diablillos no daban crédito, o era muy valiente, algo que le venía de familia o era muy estúpida algo que también podía ser hereditario…
— ¡Métete con alguien de tu tamaño monstruo! — gritó Eri a la enorme mantícora, esta se giró donde estaba y rugió de rabia.
Erianthe no lo pensó dos veces y salió corriendo como alma que lleva al diablo. "¡Seré estúpida! Métete con alguien de tu tamaño… ¡Menuda ocurrencia!", pensó mientras corría por salvar su vida.
Corrió y corrió adentrándose en un frondoso bosque. Sabía que la estaba siguiendo, sabía que si paraba la mataría, podía oír el crujir de las ramas cuando las pisaba con sus garras, incluso podía oler su putrefacto aliento.
De repente vio cómo el bosque se iba acabando, dejando lugar un terraplén y luego un acantilado. "¡No puede ser!", pensó aterrada, puesto que no tenía escapatoria, estaba completamente acorralada.
Estaba al borde del acantilado, observando la altura y sopesando en las probabilidades de sobrevivir… Nulas. Escuchó el crujido de las hojas secas, lentamente se dio la vuelta para encontrarse con la mantícora que la observaba con sus ojos de felino. Sabía que estaba a su merced, solo esperaba el momento justo para atacar.
Sintió frío, mucho frío y es que no se dio cuenta de que había empezado a llover. Pensaba en cómo salir de esa, pensaba en que no iba a volver a ver a su familia… Miró a todos lados buscando una vía de escape, no encontró nada… Veía que no tenía opciones, así que decidió que si iba a morir, ¡moriría luchando!
Se agachó a recoger una rama lo bastante gruesa para golpear al monstruo y como hizo en la cantera, se puso en posición defensiva.
La mantícora se relamió, pues ¡qué mortal más ilusa! Con un palo no tenía nada que hacer…, pero ya era hora de acabar con el juego… Se abalanzó a Erianthe para darle un bocado, pero esta se protegió con el palo.
El monstruo forcejeaba con la chica quien no soltaba el palo que la protegía de esas poderosas fauces, pero era de esperar que tal bestia tuviese mucha más fuerza que una mortal, por lo que con el palo en sus fauces zarandeó a Eri con tal fuerza que salió despedida golpeándose en la cabeza con el tronco de un árbol.
—¡Ah!— Gritó de dolor. Estaba en el suelo aturdida, sentía un líquido caliente, deslizarse por su mejilla, se sentía débil, entumecida por el frío de la lluvia, cansada después de huir y encima a punto de desfallecer antes de ser devorada por una mantícora.
— Que alguien me ayude…— fue el único sonido que pudo articular.
Hades acababa de llegar "¡como corría la tía!", pensó, sin embargo, enseguida vio la macabra escena: Erianthe tirada en el suelo sangrando y una mantícora hambrienta a punto de comérsela.
Uno pensaría que era lo que el señor de los muertos buscaba para la hija de Hércules, una muerte lenta y dolorosa, pero no… toda venganza se hace a su debido tiempo.
Se quitó el casco revelando su figura delante de los presentes. La mantícora levantó una de sus afiladas garras para matar a Eri que estaba a punto de desmayarse, pero antes de que pudiese dar su mortal golpe fue atacada por una bola de fuego, que le dio en toda la cara del monstruo. Se escuchó un rugido de dolor, pues le habían cegado.
Desorientada, la mantícora fue retrocediendo sin percatarse del acantilado que tenía detrás. Aprovechando el momento, Hades le asestó otra bola de fuego, golpeándola en un costado. Esta hizo que la mantícora perdiese el equilibrio y cayese al vacío.
Erianthe estaba en el suelo observando lo que ocurría con estupefacción, pues ¿quién iba a atacar con bolas de fuego?
Antes de que perdiese el conocimiento se giró para ver a su salvador, pues solo pudo entrever una oscura figura con una llama azul en la cabeza. Solo pudo atinar a mascullar un leve "gracias".
¡Hola a todos! Aquí un nuevo capítulo recién salido del horno jeje.
Esta Eri es muy temeraria, anda que enfrentarse a una mantícora…, para que no os hagáis un lío Patroclo es el chico que saluda Eri en capítulo anterior, pero que llama por su "número de empleado" y Asclepio el niño.
En próximo capítulo disiparé todas las dudas sobre la cantera y demás, pero tendréis que esperar hasta el próximo capi, ok?
Por cierto ¡muchas gracias ya tengo 120 visitas! No me lo esperaba y 5 reviews.
Gracias a megara2001: thanks for your supporting, I'm glad that you enjoy this fic.
A guest: no te preocupes, entre ellos no pasa nada malo. Hay una guerra y tienen que estar separados.
A ella123456: gracias por tu comentario, espero que disfrutes de esta aventura tanto como yo. Habrá más de una sorpresa, además de canciones! Por lo de la venganza…tienes razón algo se interpondrá…jeje
Nos vemos en el próximo capi, espero que os guste y ya sabéis dejad reviews, follow o favorite esta historia me haríais muy feliz.
¡Muchas cibercookies para todos vosotros!
