Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.

Gracias por leer y nos veremos después.

Viva el amor uwu.


Aomine Daiki aceptaba contar con varios defectos, es decir, ningún ser humano era perfecto.

Por ejemplo, el aceptaba ser un alpha celoso y posesivo. Lleno de orgullo y arrogancia que ha hecho de su convivencia en Too el más difícil de toda su vida.

Tenía un ego tan grande como el océano mismo. Mismo que ha sido roto sólo una vez y eso fue por Tetsu y el alpha Kagami en su primer año de preparatoria.

Era un pervertido y empedernido.

Un insensible en ciertos asuntos.

Y sobre todo, era muy sensible a invadir el espacio personal de los demás sin que estos lo permitan primero.

Gracias a ello fue que por fin pudo encontrar a su omega. Su otra mitad.

A su adorable -y apretujable- Sakurai Ryou.

El omega más lindo que haya conocido en su sucia existencia.

Porque si, el gran -y en ocasiones bruto- alpha Aomine Daiki estaba enamorado.

Y muy enamorado.

Del omega adorable y favorito de todo el equipo de baloncesto de Too.

¿Será muy pronto para pensar en los preparativos de su boda con Ryou?


Sakurai se encontraba inquieto. Muy inquieto para el gusto del alpha que lo estaba cortejando hace más de tres meses. Podía sentirlo debido a las feromonas y el aroma que desprendía el bajito omega.

-¿Qué pasa Ryou?- pregunto el moreno que tomaba la mano del castaño desde que salieron de Too y lo acompañaba hasta su casa. Nunca se acostumbraría al aroma que Ryou tiene cuando algo le preocupaba.

Le gustaba más su dulce y afrodisíaco aroma a cardamomo que siempre ha caracterizado a su omega.

-Daiki-san- murmuro el castaño el nombre del alpha. Aomine, desde hace meses que le ha pedido que lo llame por su nombre pero el pequeño omega moría de vergüenza cada que trataba de hacerlo. Ahora que el alpha ha empezado a cortejarlo aquella demanda fue más insistente por parte del moreno -no me siento bien, creo que estoy enfermo- explico el pesar de sus dolencias.

Ahora entiendo porque su aroma es diferente, le preocupa lo que tiene, pensó el moreno deteniendo sus pasos junto con el castaño quien al verle tenía sus regordetas y apachurrables mejillas sonrojadas, además de que su adorable rostro tenía una ligera capa de sudor. Su respiración era irregular y un poco pesada.

Algo le estaba pasando a su lindo omega.

Aomine se acercó al castaño, lo abrazo y apretó en su pecho. El bajito castaño por instinto le correspondió el abrazo y se refugió en el pecho del alpha quien acariciaba sus cabellos con cariño y cuidado.

Eso hasta que algunos de los síntomas por las que pasaba su querido omega hicieron que su mente diera clic dentro suyo.

Oh.

¡Rayos!

-Creo que estoy en celo, Daiki-san-

¡¿Cómo demonios no se había percatado de eso?!

-¿Ryou?- temía lo que iba a pasar en esos momentos.

-¿Quiere ir a mi casa, Daiki-san?-

¡Demonios!

¡Rayos, sí!

¿Pero su omega no se arrepentiría después?


-Daiki-san~- le llamo sugerentemente el castaño sentado en la sala del moreno mientras se quitaba el saco del uniforme de Too y lo dejaba en el sofá más cercano -Daiki-san, venga... lo necesito~- jadeo el menor con sus ojitos humedecidos mientras esperaba que el moreno apareciera pero este no llegaba.

-¡No llores Ryou!- pidió el moreno yendo hasta donde estaba el castaño quien limpiaba las lágrimas que derramaba, Aomine se sentó a un lado del omega y lo atrajo a su pecho, no le gustaba que el castaño llorara así -estaba preparando la habitación, no te pongas triste-

-Creí- gimoteo el bajito -creí que Daiki-san no quería estar conmigo por ser un omega ofrecido- lloro sobre el pecho el alpha quien le consolaba con paciencia.

-Tu y yo sabemos que eso no es cierto, Ryou- el bajito le vio esperanzado -eres mi omega, no puedo pensar así de ti- el castaño asintió.

El alpha siempre tenía palabras que decirle.

-¿Vamos?- el menor lo dudó unos segundos pero después asintió. Estando al lado de Aomine podría pasar por todo lo que se le presentara.

-Okey- tomo la mano del moreno y fue escoltado por el alpha a la habitación.

Ryou quería esto. No iba a retractarse ahora.


-N-no tan fuerte- pidió el omega siendo víctima de las mordiditas que el alpha hacia alrededor de su cuello marcando su territorio. Aomine lamió cada pedacito de piel que Ryou exponía sumisamente a su merced, después de unas horas las feromonas del castaño le estaban confundido mucho -Da-Daiki-san-

-Lo siento- expreso el moreno quitando la camisa que traía encima el castaño mientras sus labios se adueñaban del pecho del omega y le marcaba con su aroma -pero hueles tan delicioso, ya no aguanto Ryou- el omega se sonrojo mientras se dejaba desnudar completamente por su alpha y el cuerpo del alpha se ponía encima suyo. Sus ojos caramelo estaban humedecidos de excitación y miedo -no temas, te juro que seré bueno contigo-

El omega asintió y dejo que Aomine se deleitara al ver su cuerpo completamente desnudo y a su disposición. Desvío su rostro de Daiki quien trago duro y con dificultad. Ryou era más hermoso de lo que había imaginado.

-¿Sera bueno conmigo?- preguntó tímido el bajito mientras su rostro era sujetado por las manos del alpha y este le cedía un suave pero apetitoso beso.

-Contigo siempre seré bueno. Serás mío de ahora en adelante, Ryou- el menor asintió. Le fue inevitable no sentirse nervioso al oír como el cierre del pantalón de Aomine era bajado y este se quitaba toda la ropa restante, atrajo el cuerpo del omega al suyo haciendo que la húmeda y estrecha entrada rozara con su miembro erecto asustando al omega -abre los ojos, no te haré daño, te lo prometo-

Ryou abrió los ojos y sus ojos se dilataron más al ver el cuerpo marcado del alpha encima de él pero lo que más le estremeció fue la cargada e intensa mirada de Aomine sobre el pero llena de amor y cariño hacia su persona.

Ahora sentía que perder su virginidad y ser marcado por su alpha en esos momentos era lo mejor.

-Relájate y sostente de mis hombros, entraré ahora- Ryou asintió mientras sus piernas eran puestas alrededor de la cintura de Aomine y su entrada virgen era profanada por el miembro del alpha el cual estaba aguantando la respiración y esperaba a que se acostumbrara a la intromisión -mierda, estas muy apretado-

-Perdón- murmuro bajito el omega aguantando el dolor agudo en su entrada que era desvirgada lentamente por Aomine.

-No te disculpes, esto me gusta mucho Ryou- el omega se sonrojó y soltó un jadeo y un gemido de lo más profundo de su garganta al sentirse lleno de Aomine. Cree que puede aguantar el resto ahora -comenzaré a moverme- el castaño asintió y soltó otro suave gemido por el movimiento de cadera del peli azul dentro suyo mientras hacía contacto con su entrada húmeda y llena del peli azul.

Ryou beso la quijada de Aomine mientras disfrutaba de las embestidas del alpha. Quería más.

-Mas, más, más- gemía el omega mientras arañaba la espalda del alpha -Daiki-san~- gimoteo Ryou llorando de placer.

Aomine gruño y lo giro con un poco de violencia mientras ponía el pecho de su omega en la cama y alzaba sus caderas y trasero. Su pene se hundía con mayor profundidad en la cavidad de su omega. Sus colmillos pedían que le mercada de una vez.

-Mío, mío, mío- gruñía el alpha mientras alzaba al castaño de la cintura sin dejar de penetrarle y besaba y mordía toda la piel disponible del omega, saco sus colmillos y en una última embestida donde se formó su nudo y llevo al orgasmo a su omega le mordió el cuello, haciendo que su lazo estuviera completo.

Ryou chillo al sentirse lleno del semen del alpha teniendo su nudo dentro de él y su marca en el cuello.

Ahora estaban juntos para siempre.