Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.

Gracias por leer y nos veremos después.

Mejores amigos, mejores amigos por siempre click* (Y si, tienen los anillos jsjsjsjs)


Sakurai Ryou solo quería saber una cosa para llegar aquel punto de su vida.

-Ne, Ne, Ryou-chan- le llamó su despampanante amiga peli rosa quien le había citado al término de las clases y el entrenamiento verlo en el salón vacío de música a las cinco de la tarde -yo te gusto ¿verdad?- Ryou se sonrojo avergonzado.

Su amiga estaba siendo muy directa con él.

-Y-yo- dudo Sakurai tragando duro al ver como Momoi le daba la espalda y caminaba hacia el escritorio del salón -y-yo no sé, Momoi-san- admitió con un adorable sonrojo en sus mejillas, un lindo detalle para Satsuki que se moría de amor y ternura por el lindo chico que gustaba de ella -es la primera vez que me siento de esta manera-

Satsuki le dio la cara mientras con paciencia y un toque de sensualidad iba acercándose al castaño quien trago duro al ver los movimientos de la chica.

-Se cómo me miras cuando nadie te ve, la forma en la que tus ojos me buscan cuando estoy en el entrenamiento con todos ustedes- fue quitándose el suéter del uniforme de Toó y lentamente fue abriendo uno por uno los botones de su blusa para impresión de Ryou.

-¿Momoi-san? ¿Q-qué ha-hace?- se sentía nervioso y con miedo Ryou.

-Nada- respondió Momoi terminado de quitar su blusa blanca de su cuerpo y la arrojaba lejos de ahí quedando solo en sostén y con su falda -solo estoy comprobando mi teoría- agrego mientras pasaba sus manos sobre sus pechos y desabrochaba su sostén de encaje por enfrente para pena y vergüenza de Ryou quien no sabía qué hacer en esos momentos -así te gusto más ¿cierto, Ryou-chan?- abrió de par en par su ropa interior mostrándose semi desnuda al castaño que estaba rojo como un tomate.

Los pechos de Momoi eran grandes y dedicados ¿serán así de suaves? Pensó para vergüenza propia el bajito castaño.

Solo quería irse de ahí.

No podría hacer nada con su amiga. No así.

¿O sí?


Habían pasado unos días desde lo ocurrido con Momoi y Ryou y era el castaño quien no daba crédito a lo que había vivido con ella aquella tarde.

De solo recordarlo se moría de vergüenza y pena.

Había perdido su virginidad con su amiga. Su única y primera amiga en Too.

Y ahora por eso no sabía cómo ver a Satsuki a los ojos.

Era patético.

-¿Ryou?- le llamo su compañero de equipo sacando al bajito de sus pensamientos. Hasta ese momento se percató de que Aomine y el eran los últimos en las duchas del gimnasio.

Vaya, como vuela el tiempo al recordar tu primera experiencia sexual.

-L-lo siento Aomine-san, y-yo... Puede ir ya a casa, yo me encargo de cerrar el gimnasio- murmuró el castaño mientras se quitaba la ropa de entrenamiento y buscaba sus cosas para ducharse.

Completamente inocente y vulnerable a la intensa mirada cargada de deseo y lujuria de Aomine hacia su persona y cierta parte esponjosa de su anatomía masculina. Daiki se relamió los labios tentado de apretar y azotar esos firmes y blanquitos glúteos a su antojo y sin misericordia alguna.

Dios, quería quitarle su virginidad anal ya.

Como siempre y haciendo caso omiso de Satsuki referente al castaño, invadió el espacio personal de Ryou abrazándole de la cintura y atrayéndole hacía su pecho. Sakurai soltó un gritito nada masculino al verse apresado por Aomine y tratando de separarse de él se giró en su lugar. Se sonrojo y avergonzó al ver los ojos de Aomine hambrientos de deseo.

Tenía miedo.

Y se sentía excitado a la vez. Por más loca y rara que fuera la situación.

¡¿Qué rayos estaba pasando con él?!

Ya no se reconocía en lo absoluto.

-Oye, Ryou- gruño Aomine frotándose sobre el castaño quien le veía con atención y expectante cada uno de sus movimientos -¿puedo ser el dueño de tu virginidad?- agrego mientras se acercaba al cuello de Ryou y hacia una notoria marca en su cuello expuesto para deleite personal de Daiki. Vaya, su piel es fácil de marcar, pensó para sus adentros mientras se quitaba la toalla que tenía en el cuello y quitaba su camiseta para impresión y temor del castaño.

Dios.

¿En que se estaba metiendo?

No lo sabía o si lo sabía no quería pensar más de la cuenta en eso.

Solo quería, por ese momento, dejarse llevar por los expertos labios de Aomine que en esos momentos se adueñaban de manera apasionada de sus inexpertos labios.


El aura dentro del gimnasio dentro de Too era pesada. Tan pesada que empezaba a incomodar a todos los miembros del equipo.

Aquella bruma de oscuridad venia del par de mejores amigos quienes se veían como si quisieran asesinarse mutuamente.

¿Qué pasaba con ellos?

-Hey, Sakurai- le llamo Imayoshi quien por aquella acción desconcentro al castaño quien hacia todo lo posible para ignorar a los chicos que le veían fijamente -¿sabes qué pasa con Momoi y Aomine? Desde hace días parece que quieren matarse con la mirada-

-Y-yo, lo siento Imayoshi-san, no sé qué pasa con ellos- desde que supo que el moreno y la peli rosa eran amigos de la infancia (y que había tenido sexo con ambos) no ha sabido como verlos a la cara. Por más insistencia del moreno y la chica.

De sólo saberlo se moría de vergüenza y pena.

Estaba decepcionado de su mismo.

-¡Ryou/Ryou-chan!- le llamaron a la vez ambos amigos. El castaño se tensó por eso.

¿En qué embrollo se había metido?


-Esto no pude seguir así Satsuki- hablo Aomine más serio para el gusto de la peli rosa.

-Opino lo mismo Dai-chan- acotó Momoi -Ryou-chan debe de escoger a uno de los dos-

El moreno soltó una carcajada -obvio me escogerá a mí. Tuvimos tan buena química en la cama que a la mañana siguiente desperté y él me estaba abrazando y yo obviamente no me negué a corresponder su abrazo-

-Claro que no, me escogerá a mí. Yo le quite su virginidad, se veía tan lindo tan sonrojado y avergonzado-

-Yo le quite su virginidad anal, así que es más mío que tuyo Satsuki-

-¡Eres un...!-

-Tendremos que arreglar esto como los amigos que somos, Satsuki-

-No quería aceptar esto pero tienes razón Dai-chan-

Ambos amigos asintieron de acuerdo.

-¡Haremos un trio para saber a quién prefiere Ryou/Ryou-chan!-

Definitivamente estaban locos.

Pero locos de amor hacia el castaño favorito de Too.


No podía ver nada. Sus sentidos podían estarlo engañando pero extrañamente estaba tranquilo. Muy tranquilo.

Pero aquello no dejaba de parecerle extraño.

¿Debería empezar a gritar?

-Hmm ¿chicos? ¿Qué es esto?- preguntó preocupado y extrañado por todo eso.

-Nada, nada Ryou-chan. Te prometo que estarás bien- respondió Momoi pasando sus manos sobre el pecho del castaño mientras lo empujaba lentamente hasta lo que suponía era la pared de la habitación. Y dice suponía porque tenía los ojos vendados y no podía ver donde estaba.

Sorpresiva mente la pared en la que había chocada le estaba abrazando de la cintura y ahora acariciaba su vientre buscando desnudarlo.

-Tranquilo Ryou- la voz de Aomine Daiki se escuchó ronca y pesada logrando intimidar al castaño. La lengua húmeda del moreno estaba pasando por su oreja y mejilla -te prometemos que la pasaras bien con nosotros. Solo déjate llevar como lo hiciste la otra noche- agrego mientras bajaba los pantalones y ropa interior del bajito para deleite de la peli rosa.

-Solo se un niño bueno, Ryou-chan- luego de eso la peli rosa se colgó del cuello del castaño y le robo un suave beso mientras Aomine se adueñaba de la nuca y espalda del castaño con sus labios.

Definitivamente ese chico iba a ser suyo para siempre.


Y si, esto terminara con resultados sexuales, pero para eso es en la tercera parte.