Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.
Gracias por leer y nos veremos después.
Finalmente sabrán que fue de Kai y su novio el día que pasó por el a la escuela. Si Aomine lo supiera le daría el soponcio jsjsjs
Primer día de la familia Aomine sin el pequeño Kai.
-¿Y bien?- preguntó Aomine a su hijo quien le veía con atención y seriedad en sus facciones -¿Haz sabido algo de aquel sujeto? Supe que su banda de idiotas anda rondando por la escuela de Kai y sabes que eso no me gusta-
-Bueno- expreso Ryuchi viendo a su padre lanzando a la mesa del comedor sus informes de los últimos meses -si te soy sincero el tipo sabe moverse bien. Es como si le dijeran los días y horarios que mis chicos y yo pasaremos a dar nuestro rondín- se frustró el joven comandante chistando la lengua frustrado.
-Deberías admitir que eres un lento al igual que tu equipo- opino Ryuki molestando a su hermano menor.
-Cállate cerebrito ¿por qué mejor no te metes en tu laboratorio de química y nos dejas a los profesionales proteger a nuestro hermanito?- se quejó Ryuchi viendo a su hermano mayor.
-Eres un-
-Chicos, no discutan antes de la cena por favor- pidió Ryou entrando al comedor de su hogar mientras dejaba la sopa miso que preparó sobre la mesa -Daiki, ¿qué les dije de discutir del trabajo en casa?-
-Perdón Ryou/mamá- exclamaron los tres Aomine mayores.
-¿De qué hablaban?- preguntó Daiyo con Ayumi de su mano. Los dos estaban en la habitación del pequeño castaño.
-Nada, nada cariño. Paranoias de tus hermanos y padre-
-¡Oye!- reclamaron de nuevo los tres mayores.
Ryou sonrió mientras servía la cena.
Solo esperaba que su hijo estuviera bien y en buenas manos.
-Mmm- hablo entre los labios de su novio Kai quien estaba cómodamente acostado sobre Kiyoshi y el sofá que había en la habitación -me duelen los labios- hizo un pequeño puchero para diversión de Kiyoshi.
-Lo siento terroncito de azúcar, pero eres irresistible al igual que tus dulces labios- Kai se sonrojo -quizá debamos ir a cenar ¿no crees? No has comido nada desde que llegamos aquí- y de eso ya varias horas -vamos, no quiero que mi Kai se desmaye antes de... ya sabes-
-Hideaki-senpai- se bochorno el menor -yo...- no supo que más decir al respecto -yo no quiero comer nada, yo-
-¿Hmm? ¿Qué quieres terroncito de azúcar?- el bajito Aomine no lo dejaba moverse con libertad para ir a la cocina y alimentar a su novio.
-Yo...- se mordió el labio ¿por qué le costaba tanto hablar sobre esto? -yo quiero hacerlo, quiero estar con Hideaki-senpai- pidió avergonzado de sus palabras. Se suponía que ese era el motivo inicial de aquel viaje a Hokaido, lejos de su familia y amigos. Donde nadie los conociera.
Donde podrían disfrutar de su cercanía e intimidad. Solo ellos dos.
-¿Quieres que te haga el amor? ¿Es eso Kai?- el adolescente de casi quince años asintió con sus mejillas sonrojadas pero sus ojos caramelo demostraban seguridad en sus decisiones.
Firmeza y aprobación de ese momento.
-¿Hideaki no quiere?- murmuró dudoso Kai siendo de inmediato abrazado y estrechado por Kiyoshi quien tenía un peculiar brillo en sus ojos verdes. Brillo que estremeció al bajito Aomine.
El joven de casi diez y nueve años pasó sus manos en el pequeño cuerpo de Kai, dejándolas justo donde un par de suavecitos y firmes glúteos se lucían a través de aquel apretado pantalón de mezclilla, no dudo un minuto más y apretó con suavidad aquellos pedazos de carne estremeciendo y asustando un poco al pequeño Aomine.
-¿Bromeas terroncito?- jadeo Kiyoshi acomodándose en el sofá mientras sentaba a Kai sobre sus piernas y su mejor amigo -desde que te conocí no he pensado en otra cosa que no sea hacerte mío por todas las de la ley- tomo de la cintura a Kai e hizo que se frotara aquel redondo trasero sobre su hombría despierta y cubierta por su pantalón de mezclilla -y ahora que te tengo aquí y me lo estás pidiendo con tan hermoso e inocente rostro, nada ni nadie hará que se retrase este momento más- Kai gimió bajito cuando las frías manos de Hideaki fueron alzando su camisa y rozando su blanca y suave piel.
El miedo de ese momento iba desapareciendo.
-Te amo Hideaki-senpai- expresó sincero y sin tapujos Kai.
-Y yo con todo mi corazón, Kai- se acercó al más bajito y volvió a robarle un beso.
Beso un poco más intenso que cualquier otro que hayan tenido antes.
Un beso que marcaba el inicio de algo maravilloso.
Ryou Aomine estaba lavando tranquilamente los platos de la cena cuando de pronto su cintura fue abrazada por un par de fuertes y marcados brazos. El castaño soltó una risita divertida al sentir los labios de su esposo en su cuello.
-Ryou...- se quejó Aomine apoyando su barbilla en el hombro de su esposo -extraño a Kai. Quiero a nuestro bebé aquí con nosotros-
Ryou dejo los platos que había en fregadero y seco sus manos, se giró y después acarició las mejillas de su marido quien lo tenía ahora apoyado en el mueble de la cocina. Luego el castaño hablo -te entiendo. Yo también lo extraño Daiki- acoto el bajito mientras se abrazaba del oficial -pero es parte de crecer, ya lo vivimos con Ryuki y Ryuchi-
-No es lo mismo- se quejó Aomine -ese par de engendros del demonio ya sabían defenderse solos cuando tenían la edad de Kai. Con mi bebé es diferente ¿y si le pasa algo estando haya?-
-Mmm- gimió bajito sobre el oído de su novio -Hideaki-senpai- jadeo fuertemente al tener los labios de Kiyoshi sobre su cuello mordiendo suavemente los pedacitos de piel que tenía a su disposición. Hideaki fue quitando lentamente cada prenda que Kai vestía dejándole solo en ropa interior.
-Hermoso- gruño Kiyoshi lamiendo el cuerpo de su novio quien tenía un pequeño sonrojo en sus mejillas.
-No es justo que solo sea yo el único que está desnudo- se quejó Kai cubriendo su rostro con sus manos.
-Eso se puede arreglar- se enderezó en su lugar, se quitó la playera y pantalones para estar en las mismas condiciones que Kai quien veía impresionado y embobado el cuerpo marcado y definido de Kiyoshi -¿te gusta lo que ves, Kai?-
-Y mucho- respondió sin poner mucha atención en sus palabras para diversión de Kiyoshi quien se burló sutilmente de su novio riendo divertido por lo sincero que era Kai -eh, y-yo, yo-
-A mí también me gusta lo que veo- se acostó en la cama y puso arriba suyo al bajito Aomine -y creo que lo que aún no veo me encantará más- sonrió maliciosamente.
Terroncito de azúcar seria suyo en unos momentos más.
-Dudo que le pase algo en el lugar en el que está, cariño-
-Uno nunca sabe Ryou- respondió Aomine viendo a su esposo a los ojos -el mundo está lleno de mocosos pervertidos y lujuriosos que solo buscan aprovecharse de seres inocentes para corromperlos y abusar de sus virginales y bonitos cuerpos y- se calló al tener los labios de Ryou sobre los suyos callándole con un pequeño y suave beso.
Ryou se separó y después vio a su esposo -Daiki, lo que acabas de decir es lo que mi padre pensaba sobre ti la primera vez que te vio. Te comportas igual que él. Aunque, ahora que lo recuerdo. Tú me quitaste mi virginidad a los diez y seis años. Un año más grande que la edad que está por cumplir Kai, creo que papá tenía razón contigo-
El moreno gruño molesto -oye, no me compares con mi suegro-
-Entonces relajante un poco, ¿sí? Kai estará bien esos dos días- acarició los hombros de su sexy oficial y después se puso de puntitas para alcanzar la oreja de Daiki -¿por qué no vamos a divertirnos un poco? Los chicos ya se fueron a su departamento, Daiyo y Ayumi están durmiendo... ¿qué dices, oficial~?- Aomine le dio una sonora nalgada a su esposo y se lo llevo sin pensar rumbo a su habitación.
Ryou sonrió mientras su esposo gruñía y acariciaba su marcado trasero. Esperaba que su bebé estuviera divirtiéndose.
-Despacio, mueve tus caderas- ordenó Kiyoshi con sus manos en la cintura de Kai quien se impulsaba con sus piernas encima de las caderas del mayor. Ambos en bóxer, demasiado excitados y jadeantes. Para Hideaki ver sonrojado y avergonzado a su pequeño Kai era la imagen más jodida mente caliente que haya visto en su vida -bajaré tu bóxer ¿está bien?- el menor asintió y levanto un poco la cadera para que su novio tuviera acceso a su cuerpo. Podía notar bajo suyo algo duró frenándose entre sus glúteos -joder, Kai-
-Perdón- exclamó el bajito Aomine temiendo haber hecho algo malo en su primera vez.
-¿Por qué te disculpas, bebé?- preguntó Hideaki terminando de desnudar a Kai-no hiciste nada malo. Solo terminaste de endurecer mi pene con tu pequeño y sensual cuerpo mostrándose ante mi completamente desnudo- guió su mano donde él pequeño pene de su novio se erguía en todo su esplendor, acaricio el glande rosado con su pulgar mientras con su palma hacia movimientos de arriba abajo por la base del pequeño miembro estremeciendo a Kai -¿te está gustado, Kai?-
-Ah... ah, agh, s-sí, m-me gusta mucho Hideaki-senpai- gimió suavecito moviendo sus caderas al ritmo de la masturbación de Kiyoshi -yo. Yo me siento raro- además de húmedo pero prefirió no decirlo a su novio.
-Si vas a correrte solo- no término de hablar debido a que Kai había llegado al orgasmo sobre su pecho -eso fue rápido, bebé-
-Lo siento, yo- de pronto fue derribado por Kiyoshi sobre la cama y ahora Hideaki le veía con hambre y deseo, el castaño se quitó su ropa interior y ahora estaba igual que su hermoso novio -¿senpai?-
-Dime papi- gruño Hideaki mientras se adueñaba de los labios del menor y se hacía espacio entre las piernas de Kai -si lo haces, yo a cambio te llamaré bebé- acerco el cuerpo de Kai hasta su pecho estremeciendo al bajito Aomine al sentir algo húmedo y caliente rozando su virgen entrada -anda, dilo Kai. Para mí-
Kai se dejó hacer por Kiyoshi quien habría lentamente su compas y se acomodaba sobre su pequeño cuerpo y posicionaba su miembro en la entrada ajena, Kai abrazo la espalda de su novio cuando sintió algo adentrándose en su interior -pa-papi, duele- araño sin querer la espalda de Kiyoshi quien mordía sus labios y se controlaba para no entrar de golpe dentro de su terroncito de azúcar y lastimarlo en el proceso.
-Dilo más, Kai. Llámame más bebé- ordenó mientras daba un pequeño empuje en el interior del menor Aomine, sujeto las caderas de Kai y se impulsó un poco más produciendo un gemido de dolor y placer en el bajito.
-M-mi amor- gemía sobre el oído del mayor quien ya estaba completamente dentro suyo –m-me siento lleno-
-Es por mí, bebé- puso sus manos a los costados de la cabeza de Kai y salió lentamente de su interior hasta que el glande estuviera por salir también pero volvió a entrar en aquel estrecho y caliente sitio que le estaba volviendo loco -¿quieres que me mueva?-
-S-si, a-amor- pidió Kai aun colgado del cuello de su novio quien se movía lentamente dentro suyo. El sonido húmedo de sus cuerpos conectado ponía ansioso y deseoso a Kai quien de imprevisto beso a Hideaki en los labios mientras su tímida lengua se movía al compás de la lengua de su novio en un son obsceno y excitante –amor, mi amor-
-¡Mierda!- gruñó Kiyoshi acostándose en la cama y atrayendo al peli azul hacia el haciendo que el pequeño le montara y moviera sus caderas a su ritmo -bebé, maldita sea, eres... eres-
-Hi-Hideaki, o-otra vez me siento raro- Kiyoshi le tenía de las caderas y hacía de sus movimientos sobre su pene más intensos.
-Lo sé, yo también voy a- gruño entre dientes al llegar al orgasmo dentro del interior de su terroncito de azúcar quien también volvió a correrse sobre su pecho.
Tardaron un par de minutos ambos en regular su respiración, el primero en hacerlo fue Kiyoshi quien muy suavemente ayudo a su pequeño y sensual novio a dejarlo libre de su pene. Kai aun con la respiración pesada se dejó consentir y mimar por Kiyoshi quien le abrazaba y acostaba en su pecho y cubriendo sus cuerpos desnudos con la delicada sabana del lecho.
-Eso fue genial- exclamo contento Kai besando la barbilla varonil de Hideaki quien acariciaba su espalda cubierta de besos y marcas de sus dientes.
-Fue mucho mejor de lo que pude haber imaginado, gracias terroncito de azúcar- luego de eso beso la frente del bajito Aomine y le cedió un nuevo beso en los labios a Kai quien disfruto de aquel suave contacto.
Su primera vez había sido maravillosa.
